domingo, 25 de enero de 2015

[OneShot] Show me Love

Título: Show me Love
Genero: Yaoi
Parejas: Yamada Ryosuke / Nakajima Yuto (YamaJima)
Extensión: OneShot
Autora: Ayaa



Show me Love

Yamada Ryosuke se consideraba un chico común, dentro de lo posible. Le gustaba tener orden y limpieza en sus cosas, hacer ejercicio y mantener un balance alimenticio que le permitiera no tener grasa de más. Hacía ejercicio cada mañana, preparaba su desayuno y mientras bebía café le gustaba mirar por la ventana de su departamento, era como darle los buenos días al resto de la ciudad mientras observaba los diferentes movimientos que esta mostraba a una hora tan temprana como las seis de la mañana.
Lavaba y planchaba él mismo, le gustaba hacerse cargo de sus cosas aunque contaba con la posibilidad económica para contratar a alguien. En su trabajo normalmente hacían todo por él, elegían su ropa, lo peinaban y le decían si debía sonreír o mostrarse serio. Ser modelo no era trabajo fácil, pero dentro de todo Ryosuke amaba lo que hacía, era lo mejor que sabía hacer y no iba a renunciar por nada del mundo a ello.
Su sueldo era bastante bueno, pero a pesar de ello le gustaba ahorrar, tenía una cuenta en el banco la cual no dejaba de aumentar. Estaba consiente que si en algún momento decidía retirarse, con aquello podría vivir cómodamente. Sabía conducir pero no tenía auto, esto por dos sencillas razones. Uno; odiaba el tráfico. Dos; No deseaba ser visto tan fácilmente por alguna fan psicópata. De esas ya tenía suficiente.
Tal vez por eso a Ryosuke no le gustaban tanto las mujeres. Todo comenzó gracias a su madre, una persona compulsiva y sobreprotectora que no lo dejaba ni ir al baño a solas. Después vino su primera novia en secundaria, la cual fue un completo fracaso ya que ni siquiera los besos eran agradables. Luego vinieron unas tres novias más en el bachillerato y una más en la universidad. Con estas cuatro ultimas no disfruto en lo absoluto del sexo. Tal vez en el momento había sido placentero pero al final ninguna de las dos partes terminaba satisfecha, siempre le decían que era un chico lindo pero que eso no era suficiente. El tenía ganas de decirles que no era suficiente con que estuvieran guapas y de buen cuerpo si no tienen cerebro, pero siempre se guardaba sus comentarios y sonreía gentilmente mientras terminaba de vestirse y se marchaba.
Siempre igual. Llevaba unos tres años sin ningún tipo de relación emocional ni sexual y sentía que así estaba bien, cada que tenía ganas se masturbaba sin problema, pero las películas pornográficas poco ayudaban, fue entonces que descubrió que las mujeres no lo excitaban tanto como a él le gustaría, pero a pesar de ello tenía miedo de buscar otro tipo de placer, sentía que no tenía que apresurar las cosas y que seguiría sus instintos ante cualquier persona que despertara un verdadero sentimiento de afecto y deseo sexual, sin importar su género.
Bajo esa premisa, la vida emocional del famoso modelo Yamada Ryosuke transcurría sin problemas. A su manera era feliz.

Tras seguir la rutina de cada mañana, bajó al estacionamiento del edificio en donde vivía y el auto de la agencia ya lo esperaba con su asistente y chofer a bordo.
-Buenos días Yamada-kun-
-Buenos días-
-¿Listo para un largo día de trabajo?-
Ryosuke sonrío, estaba acostumbrado al exceso de positivismo de su asistente así que no respondió con sarcasmo.
-¡Por supuesto!-
-¡Bien! Porque hoy iniciaremos con una sesión para la revista “Person” y de ahí sigue la prueba final de vestuario y ensayo para el desfile del viernes. Después hay una pequeña sesión con la revista “Seventeen” y terminamos con una entrevista para la revista “Mode Up” que incluye una sesión fotográfica-
Ryosuke soltó un silbido mientras observaba como su asistente, una joven de treinta años, soltera y no muy atractiva, cerraba su pequeña agenda y lo miraba esperando no recibir ninguna objeción.
-Esta bien, entonces vayamos al primer lugar-
Sonrío lo mejor que pudo, concentrado en pensar que amaba esto y que sería divertido de alguna manera.
–Supongo que no voy a tener un día libre pronto, ¿Cierto?-
Su asistente soltó una risita y le dijo.
-¡Claro! Después del desfile. He guardado un par de días así que no te preocupes-
¡Un par de días! Aquello era más que perfecto, lo mejor que su ahora bella y encantadora asistente pudo lograr.
-¡Gracias!-

Siguiendo la meticulosa agenda, Ryosuke llegó a la primera sesión fotográfica, lo peinaron, vistieron y enfocaron al menos unas treinta veces. Nunca las contaba, era mejor disfrutarlo a pensarlo demasiado. Solo tenía que escuchar bien las indicaciones del fotógrafo, sonreír o no en caso de ser necesario, mirar de acuerdo al tema de la fotografía e ir a cambiarse de ropa y peinado una vez más.
Al terminar, su asistente le entrego un té verde que siempre preparaba en el mismo termo, unos bocadillos ligeros como fruta y sándwich de pepino y Ryosuke los comía y bebía mientras iban en el auto hacia el siguiente lugar. Si había tráfico podía comer con un poco más de calma y hasta descansar otro poco, pero si no, debía devorar todo aquello como una aspiradora y salir rápido del auto en el segundo que éste se detuviese.
Ocurrió lo segundo esta vez y Ryosuke llegó para el ensayo y prueba de vestuario para el desfile. El diseñador superviso como el traje se acoplaba a la perfección en el cuerpo de Ryosuke, se encargo de que el peinado y maquillaje fuese el correcto y se maravillo al ver la naturalidad con la que Ryosuke se desplazaba por la pasarela. Aquello duró tres horas, entre ajustes de iluminación, sonido y cambios de vestuario.
-¡Perfecto Yamada! ¡Eres el mejor que tengo en mi lista especial!-
Le dijo el diseñador mientras le daba un delicado golpe en el trasero. Ryosuke se ruborizó pero no se molesto, estaba acostumbrado y no consideraba aquello como acoso sexual.
-Gracias. Supongo que estamos listos para el viernes-
-Bueno, faltan dos días pero todo esta en su lugar ahora. Espero verte en la fiesta de clausura-
Ryosuke sonrió. Nunca asistía a esas fiestas pero tampoco negaba las invitaciones.
-Claro-

Después de aquello siguió otra sesión fotográfica que no fue tan extensa como la primera, después de todo solo aparecería en un par de páginas. De ahí lo llevaron hacia el último trabajo del día. Miró su reloj, eran las seis de la tarde. Su estomago reclamaba por algo de comer y su asistente escuchó ese grito desesperado en forma de gruñido.
-Te tengo una ensalada y algo de fruta-
-Solo quiero la fruta-
Respondió rápidamente, tomando la manzana y el botecito de fresas que su asistente le ofrecía.
-¿Seguro?-
-Si, esto es lo último así que podré llegar a comer algo a mi departamento sin problema. Tu puedes comerte la ensalada, ya que sé que no has comido-
Aunque en realidad él quería comer algo preparado por él mismo al menos una vez al día. Le cansaba la comida de los conbini.
-Que considerado-
Sonrió su asistente mientras se dedicaba a comer de inmediato la ensalada.
-Es bueno saber que eres una persona amable, ojalá y mis antiguos trabajos hubieran sido así-
Ryosuke sonrió y mordió su manzana.

Finalmente llegaron al último lugar. Ryosuke entró y como de costumbre se presentó con los miembros del staff que estaban reunidos en el estudio, unos acomodando luces, cables, computadoras, cámaras, lentes, vestuario, maquillaje y bocadillos.
-Buenas tardes a todos ¡Cuento con ustedes!-
Hizo la acostumbrada reverencia y todos respondieron al unísono con un “¡Contamos contigo!”
Miró a su alrededor y observo las sonrisas de unos cuantos. Buscó con la mirada al fotógrafo pero no lo encontró así que le preguntó a la chica encargada del vestuario.
-¿El fotógrafo no ha llegado?-
-Si, solo que lo han cambiado, éste es nuevo y bastante joven, es amigable así que no te preocupes-
Ryosuke parpadeó un par de veces. No se esperaba llegar y encontrarse con un fotógrafo nuevo y que además era joven. De pronto sintió curiosidad así que preguntó.
-¿Qué tan joven es?-
-Mmm… no estoy segura pero parece de tu edad-
Aquello lo sorprendió aún más y eso se reflejo en la forma en la que levantó las cejas y abrió los ojos.
-Aquí esta el pantalón y la camisa, volveré en un par de minutos-
Ryosuke asintió y comenzó a quitarse la ropa. Mientras se ponía la otra ropa no dejaba de pensar en ese nuevo fotógrafo. ¿Cómo es que alguien tan joven se convertía en fotógrafo profesional? Debía ser bastante bueno o tener muchas influencias.
Terminó de vestirse y se miró al espejo, lucía cansado y hambriento, pero aún así se esforzó en sonreír y comenzó a peinarse un poco, al menos aquello simplificaría un poquitín el trabajo a la persona que fuese a peinarlo después.
Pasaba tranquilamente el cepillo por entre su cabello cuando la puerta se abrió de golpe. Pensó que se trataba de la encargada de vestuario así que no le dio mucha importancia, hasta que una voz masculina lo sorprendió.
-Ah, tu debes ser el modelo… ¿Cómo era?-
Ryosuke miró sorprendido a aquel alto y delgado chico que se asomaba por la puerta. Lo observaba fijamente a través del espejo mientras dejaba de cepillarse el cabello lentamente.
Aquel joven salió un poco solo para leer la hoja de papel pegada a la puerta.
-Yamada-san, ¿Cierto?-
Ryosuke tragó saliva y asintió con la cabeza.
-Si… ¿Y tu eres?-
-Mi nombre es Nakajima, soy el fotógrafo a cargo. Quise venir a presentarme antes de iniciar. Mucho gusto.-
Ryosuke hizo todo lo humanamente posible para hacer a un lado su sorpresa, se giro y levantó de la silla para saludar con propiedad.
-Mucho gusto-
-Sé que soy joven, pero confía en mi, sé mi trabajo y lo haremos bien-
Ambos se miraron fijamente a los ojos. Ryosuke miró con cuidado su rostro, esa mirada amable, su nariz, sus labios y sus lunares. Era apuesto, lo admitía, pero nada se aceleró ni despertó en su interior así que todo estaba bajo control.
-Descuida… Nakajima-san ¿Cierto?... Ah, lo haré bien, trabajaremos bien hoy-
Ryosuke se reverenció de nuevo y Nakajima hizo lo mismo.
-Bien, entonces espero que estés listo en cinco minutos, no tenemos mucho tiempo y aún falta la entrevista.
-¡Si! ¡Estaré listo pronto!-
Al decir esto, las chicas que lo arreglarían entraron al mismo tiempo que Nakajima salía. Ahora se sentía en confianza, estaba seguro de que todo iba a salir bien. Suspiró profundo y se puso en manos de esas tres chicas. Una lo peinaba, otra lo maquillaba y la otra se encargaba de ajustar los detalles de la ropa.

Estaba listo e inusualmente nervioso. Respiró profundo y se colocó en su lugar frente a la cámara. Los asistentes de Nakajima ajustaron la iluminación, midieron la intensidad de la luz, retocaron un poco su peinado y ajustaron su camisa.
-¿Listo?-
Ryosuke asintió con la cabeza. Nakajima sonrió y se colocó detrás de la cámara.
-¡Dame una pose seria y reservada!-
Ante la orden de Nakajima, obedeció sin más. Esto sucedió una y otra vez, como de costumbre no llevó la cuenta pero mientras la voz de aquel joven fotógrafo entraba en su cerebro su cansancio desaparecía. Tenía ganas de más y más.
Después de unas cuantas fotografías con poses serias, y de expresiones calculadoras, como si fuera un orgulloso millonario, venía la parte alegre e infantil. Esto era lo que mejor se le daba, y lo que disfrutaba más. A decir verdad no esperaba divertirse, pero lo hizo. Algo había en aquel fotógrafo, en Nakajima, que lo relajaba más que el resto. Le hablaba con un tono especial, o al menos así lo sentía, además de que siempre sonreía al terminar de tomar una foto. Poco a poco y sin darse cuenta, el corazón de Ryosuke daba un brinco al ver esa sonrisa, se sonrojaba un poco pero de inmediato recordaba lo que debía hacer.
Esto continuo durante tres horas, hasta que la sesión terminó y ahora todos aplaudían por el buen desempeño demostrado.
-¡Buen trabajo, Yamada-kun!-
Lo felicitó Nakajima mientras esbozaba esa peculiar sonrisa que una vez más le provocó una sensación extraña.
-Igualmente. ¡Gracias a todos! ¡Buen trabajo!-
Ryosuke se esforzó por referirse a los demás, pero tan solo los miró de reojo, ya que por alguna razón sus ojos deseaban seguir observando a Nakajima.
Una atmosfera diferente lo invadió, se sentía ridículo al pensarlo así pero era como una clase de magia especial que lo rodeaba, no encontraba manera de apartar los ojos de él. El hecho de que Nakajima también lo observara fijamente aumentaba esa extraña sensación.
Pero el hechizo terminó en cuanto su asistente se acercó a él y le habló como de costumbre.
-Ya puedes ir a cambiarte, entre más te apresures más rápido podrás estar en casa-
Ryosuke miró a su joven asistente y sintió como si de pronto hubiese regresado a la tierra después de un largo viaje a otro mundo. Respiró profundo y trato de volver a la normalidad lo más rápido posible.
-Si, iré a cambiarme. Estaré listo en quince minutos-
Su asistente asintió y se marchó, probablemente para preparar la camioneta para que en cuanto el saliera pudiesen salir de inmediato.

Ya en el camerino, se miró al espejo fijamente. Lucía bastante normal, no había cambiado nada en su cuerpo ni en su rostro, a excepción de una pequeña sonrisa y un peculiar brillo en la mirada.
“-¿Qué es esto?-“
Se preguntó mientras se acercaba más hacia el espejo. Cerró los ojos, respiró profundo y volvió a abrirlos. Al mirarse todo estaba igual, nada había cambiado. Físicamente podría estar normal, pero por dentro se sentía inestable, como si todos sus huesos, órganos y músculos se hubiesen vuelto de gelatina y en su estomago se hubieran aparecido unas manos que tenían la misión de hacerle cosquillas pero que tan solo lograban hacerle sentir algo extraño. De pronto recordó algo que había leído hace mucho tiempo, no recordó en donde pero citaba más o menos así: “No entiendo porque dicen que nos enamoramos con el corazón, eso es mentira, en realidad nos enamoramos con el estomago puesto que es ahí donde se albergan todas esas mariposas que despiertan justo cuando encontramos a ese alguien especial.”
Y ni hablar de su pulso, el cual estaba inusualmente acelerado, sentía que por sus venas había dejado de transitar sangre y en su lugar era algún liquido caliente.
¿Qué le estaba pasando?
Todo el día había estado en perfecto estado, sin ningún cambio. Pero ahora… ahora no estaba en perfecto estado. ¿A que podía deberse? ¿Estaba enfermando? ¿Acaso iba a morir?
Mientras cavilaba todo esto en su cabeza, alguien toco a la puerta, seguramente era su asistente. Le sorprendió pensar que ya habían pasado los quince minutos.
Se miró y notó que aún no se había cambiado, así que rápidamente se despojó de la camisa y del cinturón de su pantalón. Necesitaba cambiarse lo más rápido posible.
Volvieron a tocar y Ryosuke respondió un poco nervioso mientras buscaba su ropa.
-Ya me falta poco-
No hubo respuesta, no escuchó la voz de su asistente en lo absoluto. Lo que escuchó fue la puerta abrirse lentamente.
Aún semidesnudo, miró hacia la puerta y antes de poder decir cualquier cosa, se quedó sin aliento. Podía asegurar que sus pulmones se quedaron paralizados, su pulso se aceleró y sus ojos se abrieron tanto que casi se salían de sus orbitas.
-Ah, lo siento. Como dijiste que ya faltaba poco creí que estabas vestido-
Quien se disculpaba y desviaba rápidamente la mirada era Nakajima. ¿Por qué? ¿Qué hacía ahí?
-Ah no, no, no, no. Yo lo siento… es… es que yo… yo….-
Tartamudeaba mientras seguía buscando su ropa lo más rápido que podía. De pronto la encontró y tomo su camisa, se la puso, aclaró su garganta para hablar y dar a entender que ya no mostraba más piel de la que se necesitaba.
-Creí que era mi asistente, no pensaba tardarme pero no encontraba mi ropa y…-
Se excusó con torpeza. Desconoció por completo esa parte de él y le pareció más que absurdo. Aún así sintió que sus piernas se derretían en cuanto Nakajima lo miró y le sonrió tranquilamente.
-Debí anunciarme, lo siento. Solo quería invitarte a cenar. Todos iremos a un lugar cerca de aquí y me preguntaba si sería posible que nos acompañaras-
Y así fue como Ryosuke conoció la desilusión. Por alguna razón había pensado que se trataba de una invitación más… íntima, pero al parecer simplemente se había dejado llevar.
-Ah… lo siento, es que ya me están esperando y…-
-Los demás me dijeron que si te invitaba me dirías que no, pero supongo que tenía que intentarlo-
Sonrió Nakajima mientras se rascaba tímidamente la nuca con una mano y la otra la metía en el bolsillo de su pantalón.
¡Que condenadamente sexy se veía!
Ryosuke intentó calmarse, no era normal ni propio de él sentirse de esa forma, tenía que ser como siempre. Era imposible sentirse así por alguien a quien acababa de conocer.
-No es que no quiera ir… pero ya estoy cansado y me gustaría estar en casa. Tal vez para la próxima-
Y sonrío lo mejor que pudo. Deseo con todas sus fuerzas lucir amable y cero engreído, después de todo era fácil ser mal interpretado por ser modelo.
-Imagino que has tenido mucho trabajo el día de hoy. Lo siento, no quise molestar-
Y fue así como Nakajima se dio media vuelta, dispuesto a marcharse. Fue entonces que Ryosuke sintió la necesidad de detenerlo, de decir cualquier cosa.
-¡No me molestas! En lo absoluto…-
Nakajima se giró y lo miró con una radiante sonrisa.
-Espero que para la próxima no me rechaces-
No podía verse en ningún lado, y sin embargo Ryosuke estaba seguro de que su rostro estaba tan rojo como un tomate.
Deseaba con todas sus fuerzas que Nakajima no lo notara, pero tal vez era un deseo imposible de cumplir debido a la obviedad que presentaba.
-¿Te sientes bien?-
Preguntó Nakajima con un poco de preocupación. De inmediato Ryosuke se giró y al fin pudo ver en el espejo su reflejo totalmente sonrojado. ¡Que ridículo!
-Ah… si, si, es que suele pasarme de vez en cuando, no es nada… grave-
Si tan solo tuviera algún poder mágico para desaparecer, o algún súper poder para abrir la tierra y ser tragado por ella, lo haría sin dudar. Pero no era más que un simple mortal, uno que además se moría de vergüenza delante de un chico a quien a penas conocía. Eso si que era gracioso si se le veía desde otra perspectiva, pero desde el punto de vista de Ryosuke era, sin lugar a dudas, el momento más incomodo de su vida.
-Bien, me iré para que termines de cambiarte. De verdad espero que puedas acompañarnos la próxima vez, ya que a partir de ahora cada que seas llamado para la revista, yo tomaré las fotos-
Y así, como una amable sonrisa, Nakajima se fue. Ryosuke intentó respirar con normalidad. Con un pañuelo se limpió el sudor de la frente y aún con el corazón acelerado y el estomago revuelto, buscó el resto de sus cosas.

Una hora más tarde ya se encontraba en su departamento. Todo tal cual lo había dejado esa mañana, limpio y ordenado. Como de costumbre, dejó su abrigo en el armario, se dirigió a la cocina y abrió el refrigerador. Moría de hambre y aún no tenía idea de que preparar.
Buscó en los cajones de verdura y encontró champiñones, tomates y cebolla. Miró hacia otro lado y encontró queso.
-Perfecto-
Se dijo con satisfacción, tomó los ingredientes y cerró el refrigerador. De la alacena tomó un paquete de pasta y comenzó a cocinar.
Prepararlo todo siempre lo relajaba, sentía que era como tomar terapia para eliminar el estrés. Cocinar siempre lo ponía de buen humor y lo desconectaba del mundo entero, tan solo existían los ingredientes y el procedimiento. Todos sus sentidos estaban puestos en sus manos. Ryosuke era feliz mientras cocinaba, después de modelar, era lo que más le gustaba hacer.
Cuarenta minutos más tarde, todo estaba listo. Una deliciosa pasta con salsa de tomate y champiñones, un poco de pan integral y para darse gusto una copa de vino tinto.
Mientras comía sonaba por todo el departamento un disco de jazz que había comprado recientemente. Comió tranquilo y sin preocupaciones. Estaba por terminar cuando de pronto sonó su teléfono, acababa de recibir un mensaje de texto.
Tomó el aparato y notó que no conocía el número, pero sentía curiosidad así que se decidió a leerlo.

Abrió el mensaje y leyó:

“¡Hey, Yama-chan!
¡Salud!
Todo el mundo se esta divirtiendo mucho. Debiste venir.
Tal vez vayamos al karaoke un rato ¿Seguro de que no quieres alcanzarnos?
Bueno, fue un placer conocerte y trabajar contigo.
¡Sigamos trabajando juntos!

Nakajima Yuto”

Las mejillas de Ryosuke se tornaron rojas una vez más, pero esta vez no importaba, nadie podía verlo. Sintió el corazón latirle en la garganta y de nuevo esa sensación extraña en el estomago. ¿Cómo había conseguido su número?
Bueno, tal vez la revista lo tenía y se lo habían proporcionado. Ahora eso ya no importaba.
Terminó el último bocado, dio un trago a su copa de vino y se levantó de la mesa, dejo su plato en el fregadero y se fue a la sala, en donde se dejó caer en el suave sillón.
Miraba fijamente aquellos kanjis y emoticones graciosos mientras sentía algo cálido expandiéndose por todo su cuerpo. De pronto notó que había archivos adjuntos así que deslizó su dedo por la pantalla para mirar más abajo del mensaje y había un par de fotos. La primera mostraba a todos los miembros del equipo levantando su tarro de cerveza y sonriendo mientras seguramente gritaban “Salud” con todo su animo. La otra foto era de Nakajima, quien sonreía a la cámara e intentaba mostrar su tarro de cerveza.
Ryosuke pudo observar que tenía las mejillas rojas, tal vez se encontraba ligeramente ebrio y esta idea lo hizo sonreír. Quería verlo, saber como se comportaba y que clase de chistes tontos contaba. Si se quejaba de algo o si era de los que se esfuerzan por mantener un ambiente divertido todo el tiempo.
Con un suspiro miró el reloj, eran las diez con treinta minutos. No muy tarde pero si la hora en la que solía irse a dormir después de tomar un baño. No podía permitirse un desvelo ya que seguramente al día siguiente tendría un día agitado y necesitaría estar al cien.
Pero quería ir, quería preguntarle a Nakajima en donde estarían y así poder alcanzarlos, divertirse un rato y verlo un poco más. Fue entonces que cayó en la cuenta de que parecía una colegiala en plena primavera.
Tontamente enamorado.
Alejó de inmediato esa clase de pensamientos y se dispuso a responder el mensaje.

“Gracias por la invitación. En verdad se están divirtiendo.
Me encantaría poder estar ahí, pero es tarde y mañana tengo una agenda bastante apretada. ¡De verdad lo siento!
Creo que por hoy he tomado suficiente alcohol. (Y adjuntó una fotografía de su copa de vino)
Sigan divirtiéndose y si van al Karaoke, pueden cantar “Shake it off” de Taylor Swift por mi.

Hasta pronto.
Yamada Ryosuke.

P.D
¿En verdad vas a llamarme “Yama-chan”?

Con una extraña sensación de nerviosismo, envió el mensaje y dejó su teléfono sobre la mesa.
Para despejarse un poco, pensó que sería una buena idea lavar el sartén, platos y demás cosas que había usado para cocinar y cenar. Así que eso hizo.
El CD de jazz había terminado y su departamento quedó en silencio. Ya estaba por terminar cuando su teléfono sonó. De nuevo un mensaje había llegado.
De prisa se enjuagó y secó las manos. Salió de la cocina y tomó su teléfono con nerviosismo. Tragó saliva con dificultad y abrió el mensaje.

“¿Eso es vino?
¡Vaya! Que elegante~
Entiendo que tengas cosas que hacer mañana. Está bien.
De verdad espero que para la próxima puedas acompañarnos.
¿Te molesta que te llame así?
¡Tu puedes llamarte como quieras!
Justo acabo de elegir la canción que cantaré esta noche. Ten por seguro que pensaré en ti en cuanto llegue mi turno y tal vez me arrepienta porque mi inglés es muy malo.

Hasta luego.
Buenas noches.

Nakajima Yuto”

La fotografía adjunta era de la pantalla con el menú de canciones y justo estaba seleccionada la canción que le había mencionado anteriormente. Sabía que era absurdo, tonto e infantil, pero no podía evitarlo. Se sentía feliz, torpemente feliz.
Quiso responderle algo, pero pensó que tal vez sería incomodo para él, después de todo se estaba divirtiendo. Tal vez enviarle un mensaje en otra ocasión no estaría mal.
Fue así como, sonriendo, se dirigió al baño, preparó el agua caliente, su pijama y disfruto de quince minutos más de relajación.
Ya en la tina, cerró los ojos y disfrutó de la sensación que los mensajes de Nakajima le provocaron. Esa felicidad tan espontanea y simple lo llenó por completo. Hace mucho que no lograba sentirse así, era como magia fluyendo a su alrededor.
Después recordó el aspecto de Nakajima, sus largas y delgadas piernas, su mirada distraída, su torpe sonrisa, su voz, su cabello negro azabache y los lunares que saltaban a la vista, uno debajo de su ojo izquierdo, otro en la mejilla y uno más en el cuello.
Se sonrojó al imaginar otros lugares en los que podría encontrar más lunares. Soñó que los contaba y marcaba con un beso cada uno.
-¡Pero que cosas estoy pensando!-
Exclamó para si mientras se hundía por completo en la tina, pensando que tal vez el agua fuese capaz de alejar esa clase de pensamientos de su mente.

Ya con la pijama puesta y el cabello seco, acomodó su cama, como de costumbre, apagó la luz y se dispuso a dormir. Pero el sueño tardó en llegar, no supo cuanto tiempo pero estaba seguro de que ya era muy tarde.
Evidentemente, sus sueños también fueron invadidos por esa extraña sensación, todo lo que su mente creaba dentro del mundo de los sueños estaba relacionado con Nakajima Yuto. Lo cual lo mantuvo sonriente toda la noche.

El día siguiente no presentó ningún cambio importante. Siguió su rutina de ejercicios, desayunó y cuando su asistente pasó por él, se marchó a trabajar. Tal y como esperaba, tenía una agenda bastante apretada, pero mantenerse ocupado le ayudaba a no pensar tanto en su reciente enamoramiento adolecente.
Lo llamaba así porque así lo sentía. No tenía lógica ni fundamentos, lo mantenía como tonto cuando pensaba en él y con toda seguridad no tenía ningún futuro.
Tal vez pasaría en unos cuantos días, como si fuese un resfriado, eso no le importaba mucho, simplemente estaba disfrutándolo de alguna manera, después de todo no le hacía ningún daño y resultaba extrañamente divertido.

Poses, cambios de ropa, grabación de comerciales, más cambios de ropa, sonrisas, miradas seductoras, entrevistas y más cambios de ropa. Ese fue el día de Yamada Ryosuke. Bastante ocupado para pensar en nada más.
-Mañana solo tienes que presentarte al desfile. Vendremos por ti a las siete en punto ya que te necesitan ahí para afinar los últimos detalles-
Le indicó su asistente.
-De acuerdo, estaré listo a esa hora. ¿Algo más?-
-Solo eso, después de mañana te veré hasta el Martes, ¿Esta bien?-
-Maravilloso-
No quería dar a entender que odiaba a su asistente y que se sentía feliz de no verla en tres días. Se sentía tal feliz de ver unos días de descanso tan cerca que dejó salir esa palabra sin pensar.
-Hasta mañana, duerme bien-
Ryosuke sonrió, se despidió y salió de la camioneta para entrar al edificio.

La cena estaba lista, como de costumbre. Estaba a punto de tomar asiento cuando su teléfono comenzó a sonar, al parecer alguien le estaba llamando. Con fastidio tomo el aparato y en el instante en que miró la pantalla pudo sentir como si algo por dentro se cayera al suelo, sus ojos se abrieron tanto que en algún momento podrían salir de sus orbitas, después el corazón le latió más rápido y por ultimo esa sensación extraña regresó a su estomago. Las extrañas y locas mariposas volaban por todo su estomago, algunas se fugaron hasta su pecho, revoloteaban tan libres y divertidas, sin tener idea de todo lo que provocaban en Ryosuke.
Tragó saliva con dificultad y antes de que la llamada se cortara, deslizó el dedo por la fría pantalla y respondió.
-¿Hola?-
Una suave risa se coló por el auricular entrando por su oído izquierdo y haciendo eco por su cerebro, esto activo un sin fin de circuitos que le provocaron una sensación electrizante por las mejillas, el cuello y sí, por el estomago también.
-¿Estás ocupado?-
Preguntó aquella extraña voz, era la primera vez que escuchaba la voz de Nakajima por teléfono y le costó acostumbrarse.
-N-no… estaba a punto de cenar-
-¡Oh! ¡Perdón por interrumpirte!-
-Ah… no, no pasa nada. ¿Sucede algo… Nakajima-san?-
Usar el “san” fue extraño. Sabía muy bien que tenían la misma edad, que era un chico que inspiraba confianza, pero aún así lo había usado porque no estaba seguro si estaría bien llamarlo por su nombre.
-No es necesario que seas tan formal conmigo Yama-chan, creí que eso era evidente-
Ryosuke comenzó a sentir como le ardía el rostro de pura vergüenza. Escuchar como le decía “Yama-chan” con tanta naturalidad fue extraño, pero no le molestaba en lo absoluto, a pesar de que tan solo era una abreviación de su apellido.
-Es verdad, entonces… ¿Puedo decirte Yuto?-
Preguntó mientras hacía su mayor esfuerzo por sonar natural y sonriente. Era un verdadero alivio saber que no podía verlo ya que solo se trataba de una llamada telefónica.
-¡Claro! Si así lo quieres, por mi no hay problema. En fin, tan solo te llamaba para preguntarte algo. ¿Qué harás mañana?-
Ryosuke tragó saliva con dificultad y una vez más se esforzó por responder utilizando un tono de voz relajado.
-Habrá un desfile y estaré en el lugar desde temprano para el último ensayo y demás preparativos. Al terminar habrá una fiesta de clausura y-
-Y seguramente no irás, ¿Cierto?-
Aquello lo hizo sonreír, al parecer ya era bien sabido que nunca se quedaba para esa clase de eventos.
-Aún no estoy seguro-
Respondió para no parecer tan predecible.
-Bueno, espero que te quedes a esa fiesta de clausura-
La voz de Yuto sonó igual de relajada, pero había algo diferente, como un extraño mensaje que Ryosuke debía descifrar. Pero aún así tuvo que preguntar.
-¿Y por qué crees que debería hacer eso?-
-Bueno, nunca se sabe. Te veré luego, buenas noches-
-Buenas noches-
Se despidió Ryosuke, un poco extrañado por la forma en la que Yuto terminaba con la conversación. La llamada terminó y se dispuso a cenar, mientras en su mente rondaban las palabras “Nunca se sabe. Te veré luego.”
No estaba seguro de que podía tratarse, pero estaba emocionado por descubrirlo, así que se dio prisa, tomo su relajante baño y después se metió en la cama dispuesto a dormir. Aunque una vez más el sueño tardó en llegar, al final volvió a sonreír mientras descansaba y esperaba con ansias el inicio de un nuevo y emocionante día. Estaba seguro de que así sería.

Tal y como su asistente le había indicado, pasaron por él y lo llevaron al lugar en donde se llevaría a cabo el desfile. Nada más pisar el lugar fue rodeado por el equipo del diseñador, lo llevaron al escenario y el ensayo dio inicio.
Modelos hombres y mujeres participaban, pero todo parecía indicar que quien causaba más emoción era Ryosuke, después de todo era de los más reconocidos.
Luces, música, caminar por la pasarela una y otra vez. Practicar las diferentes coreografías para cada cambio de ropa, más luces y más música. Después un breve descanso para comer y recuperar energías. La hora se acercaba, el tiempo pasaba volando frente a toda esa agitación y estrés. Todos se aseguraban de que cada pieza estuviera en su lugar, cada luz, cada sonido, cada modelo, absolutamente todo.
Cuando al fin llegó la hora de comenzar a arreglarse, los nervios de Ryosuke se dispararon. No tanto por el desfile, sino por lo que podría esperarle al finalizar el evento. Aún recordaba con claridad las palabras de Yuto y no podía evitar el sentirse nervioso, ansioso y emocionado. Todo combinado de una manera peculiar para hacerlo sudar más de lo habitual y que sus piernas temblasen ligeramente al caminar. Para su fortuna, nadie parecía notar aquello.
Maquillaje, peinado y el primer cambio de ropa. La hora del desfile había llegado.
-Antes de comenzar, quiero agradecer a todos ustedes por hacer esto posible. Hagamos de esto algo divertido y digno de verse. Cuento con ustedes-
Esas fueron las palabras del diseñador, quien sonreía con cierta emoción y nerviosismo. Todos aplaudieron para así esparcir la buena vibra por todo el lugar. Estaban listos. Ryosuke estaba listo, era tiempo de ignorar ese extraño nerviosismo, se concentró en su papel y se colocó en su posición para salir a la pasarela, sería el quinto.
La música que sonaba, a pesar de ya haberla escuchado muchas veces antes, le provocaba cierta tranquilidad, como si desfilara todo el tiempo y fuera parte de su vida diaria. Se sentía bien, confiado, seguro de lo que estaba por hacer.
Cuando su turno llegó, se presentó ante los reflectores con una pose firme, cautivadora. Su mirada firme, una sonrisa discreta y dio el primer paso, después el otro y así hasta recorrer la pasarela. Miró de reojo a los espectadores, lució su elegante traje azul tornasol, desabotonó el sacó para mostrar los detalles del mismo y de la camisa, continuo mirando a los espectadores y lo vio. Fue un fugaz vistazo pero fue suficiente. Continuó en su papel como debía ser, dio media vuelta y como estaba ensayado, volvió al inicio para dar entrada a otro modelo.

Al bajar para cambiarse de ropa lo más rápido posible, su corazón se agitó. Estaba seguro de lo que había visto. Yuto estaba ahí, observándolo fijamente en medio de la multitud de espectadores. No pudo apreciar bien más detalles, solo su mirada y una sonrisa dibujada en el rostro. Aquello fue suficiente para agitar su corazón y sus nervios, no tenía idea de que Yuto podía asistir a eventos tan exclusivos, pero tenía que aceptar que en el fondo le gustaba el hecho de haberlo encontrado ahí sentado, mirándolo fijamente.
-Voy a retocar tu peinado-
Le dijo la voz de la maquillista y salió de su ensoñación por un instante. Tenía que concentrarse, aún estaba trabajando y no debía fallar.
Hizo su mayor esfuerzo para concentrarse, se vistió y justo cuando llegó la hora de salir de nuevo a la pasarela, lo hizo dando lo mejor para lucir como debería; espectacular.
Como era de esperarse, fugazmente vio el rostro de Yuto y su estomago se revolvió un poco, pero se tragó aquellos nervios como pudo y continuo con su trabajo. Estaba decidido a ser un completo éxito y aquella sensación no iba a interponerse en su camino.
Además, el saber que estaba modelando las mejores ropas, con peinados que resaltaban su atractivo y los reflectores sobre él, lo hacia sentir orgulloso y emocionado, estaba seguro de estarle mostrando su mejor actitud y apariencia a Yuto, como si con esto pudiese impresionarlo de alguna manera, aunque no le quedaba claro que pensaba lograr con ello. Ya lo pensaría después, por ahora solo debía ser el modelo espectacular que todo el mundo observaba con la boca abierta.
-Yo también puedo hacer que su corazón se agite-
Murmuró para si mientras salía por última vez a la pasarela. El desfile estaba por terminar.

Embriagado por la emoción, los nervios y los aplausos, el desfile terminó y Ryosuke pudo respirar profundo. Tal y como se lo propuso, fue todo un éxito. Los reporteros con sus cámaras se acercaban a él, deseoso de poder entrevistarlo y tomarle una buena fotografía. Como de costumbre, Ryosuke respondió de forma breve y general algunas preguntas.
Se sentía cansado, pero por ningún motivo volvería a casa pronto, aún había un asunto pendiente.
-Nos iremos dentro de treinta minutos al lugar de la cena, espero verte por ahí-
Le dijo el diseñador mientras se alejaba sonriente hacia un grupo de reporteros. Fue entonces que Ryosuke recordó algo.
“-…espero que te quedes a esa fiesta de clausura-“
Yuto le había dicho aquellas palabras la noche anterior y ahora todo tenía sentido. Desde un inicio sabía que asistiría y que podían volver a verse.
Una vez más un extraño nerviosismo se apoderó de él, una felicidad que subía por todo su cuerpo como espuma, tan suave, cálida y frágil.
No tenía motivos para sentir aquello, continuaba pensando que se trataba de una simple atracción física, algo que no duraría mucho, después de todo siempre le pasaba lo mismo. Pero por más que se repitiera eso en la cabeza, por todo su cuerpo había pequeños cortos circuitos que le provocaban querer saltar de felicidad por toda la habitación.
-¿No vas a cambiarte?-
Le dijo una de las maquillistas, quien al parecer ya estaba por terminar de guardar sus cosas.
-¡Ah! Cierto… tengo que cambiarme para ir a la fiesta, ¿verdad?-
Aquella maquillista lo miró como si fuese un bicho raro, pero eso a Ryosuke no le importó, tomó un elegante smoking y fue a cambiarse de ropa.

Treinta minutos más tarde ya estaba en camino a la fiesta de clausura. En la entrada al lugar había una fila de reporteros y camarógrafos que al verlo corrieron hacia él. Los de seguridad impidieron que se acercaran demasiado. Tomaban fotos como si su vida dependiera de ello, lanzaban preguntas que Ryosuke no lograba comprender ya que todos hablaban al mismo tiempo.
Es por eso que odiaba ir a esa clase de eventos, no podía soportar la lluvia de preguntas y de flashes que lo acosaban con tan solo llegar al lugar. Aún así conservó su radiante sonrisa y continuo con su camino hasta que logró entrar al lugar, en donde ya no había más reporteros incomodos, tan solo invitados, los modelos y demás gente del mundillo.
Caminó tranquilamente entre la gente, tomó una copa de vino blanco de una mesa llena de copas con diferentes licores y continuo caminando, curioso, mirando discretamente a su alrededor. Buscando.
Tenía que verlo, sabía que lo encontraría ahí, pero tampoco podía andar por todo el lugar desesperado, gritando su nombre para encontrarlo más rápido. Aunque esa era una idea bastante tentadora.
Se contuvo de todas formas. Mirando atentamente, devolviendo algunas sonrisas a quienes lo veían, hasta que al fin lo encontró. No muy lejos, cerca de la mesa con bocadillos, estaba Yuto, platicando amenamente con el diseñador y dos personas más que no tenía idea de quienes podían ser.
Ahora si pudo observarlo más detenidamente. Iba vestido tan elegante que eso realzaba su atractivo y su evidente altura. Su delgado cuerpo ya no parecía escuálido, si no un poco más formado, su peinado era un poco diferente y si, esa sensual sonrisa estaba ahí, iluminando su maldito hermoso rostro como si con ser guapo no fuera suficiente.
De pronto notó que había dejado de respirar por unos segundos y recuperó el aliento al mismo tiempo que desviaba la mirada. Tenía que dejar de sentirse así o terminaría muriendo de algo. Como asfixia o… un ataque al corazón.
Lo segundo se volvió probable porque ahora Yuto lo miraba sonriente mientras al parecer cortaba la conversación y se disponía dirigirse hacia él. Ryosuke, con los nervios apoderándose de su cuerpo, trató de disimular que no se daba cuenta, desvió la mirada como si buscara algo y detuvo abruptamente a un elegante mesero para robarle una copa de vino y tomó de ella, dando un trago que resulto abrumador y solo sirvió para elevar su temperatura corporal. Estaba sudando y ya sentía la camisa pegada al cuerpo. Eso definitivamente no estaba bien. ¿Qué le estaba pasando? ¿Cómo es que un chico podía ponerlo tan nervioso, ansioso y hacerlo actuar de forma tan idiota?
No pudo reflexionar al respecto ya que Yuto, el culpable de todo, estaba frente a él, sonriente, apuesto y endemoniadamente sensual.
-Yama-chan, al fin te tengo frente a mi. Comenzaba a preguntarme cuanto tendría que esperar para verte de nuevo-
¡¿Qué demonios significaba ese comentario?! Trató de pensarlo, de encontrarle sentido, uno muy diferente a imaginar que Yuto tal vez se encontraba igual de ansioso que él. Era una estupidez.
-Tu debes saberlo mejor que yo, trabajas para la revista, debes saber cuando será la próxima sesión-
Quiso responder relajado y tranquilo, pero su voz salió agresiva y torpe. Era un completo desastre.
-Me refería a verte en una situación fuera del trabajo, como ahora. Tenía el ligero presentimiento que no te quedarías a la fiesta, pero me alegra ver que aquí estás-
Ryosuke dio otro trago de su copa. La sensación seca que producía el vino blanco no terminaba de agradarle, pero no se había topado con ninguna copa de vino tinto o algún otro licor. Aún así, la sensación cautivadora que producía era la que buscaba, necesitaba calmarse y entrar en un estado de control, de confianza.
-No creerás que me quedé porque tu lo mencionaste anoche, ¿O si?-
Sonrío aparentando burla, miró descarado a su alrededor y después a Yuto, quien lo observaba fijamente, como si pudiera leer su mente.
-No lo había pensado así en lo absoluto, pero ahora me haces dudar-
Nervioso, Ryosuke bebió el resto del vino blanco y dejó la copa vacía sobre una pequeña mesa que estaba cerca.
-No tienes nada que dudar, solo bromeaba-
Sintió sus mejillas arder, se estaba sonrojando y eso no estaba nada bien. Estaba totalmente fuera de sí.
-Te noto incomodo. Estoy seguro de que te encantaría estar en otro lugar, lejos de tanta gente. ¿O me equivoco?-
Ryosuke respiró profundo, eso si que no lo podía negar así que la respuesta salió espontanea, sin ninguna pretensión.
-Cierto, no me gusta estar en esta clase de eventos, normalmente voy directo a casa para descansar pero…-
Se detuvo abruptamente en medio de la frase. Estuvo a punto de decir algo absolutamente vergonzoso. “…pero al verte, pensé que podría encontrarte por aquí.” Eso es lo que iba a decir, pero afortunadamente razonó antes y repuso.
-Pero… como voy a tener unos cuantos días libres, no importará que me desvele un poco-
Yuto sonrió y se inclinó para decirle algo a Ryosuke en voz baja.
-A decir verdad, he estado buscando un motivo para irme de aquí. ¿Te gustaría escapar conmigo?-
Los ojos de Ryosuke se abrieron con sorpresa, las mariposas iniciaron un plan de ataque por todo su estomago y el vino que bebió pareció subir a su cabeza. Todo esto en un segundo, o tal vez dos.
Miró a Yuto, quien seguía sonriente, fue entonces que respondió sin dudarlo.
-Me encantaría-
Yuto sonrió aún más, miró a su alrededor y dijo.
-Finge que estamos platicando de algo muy interesante mientras nos acercamos lentamente a la salida, nadie notará que nos hemos marchado y después no habrán preguntas tontas e incomodas-
Aquello resulto ser un plan excitante, como si huyeran en secreto de alguien. Esto han de sentir los espías cuando están en una misión, pensó Ryosuke. Pero seguramente esa sensación no tenía nada que ver con espías, sino más bien con alguna fuga amorosa, cosa que no se cruzó para nada por la cabeza de Ryosuke, después de todo se negaba a pensar en algo relacionado con el romance.

Siguieron el plan al pie de la letra. Afortunadamente ya no había más reporteros en la entrada así que salieron sin ser notados.
-Iré por mi auto, espera aquí-
Le dijo Yuto mientras se alejaba a pasos apresurados. Fue entonces que Ryosuke aprovecho a enviar un mensaje de texto a su chofer, diciéndole que no iba a necesitarlo esa noche.
Un minuto después, Yuto volvió montado en un auto bastante normal, color negro. No parecía ser del año pero tampoco era viejo. En definitiva eso no le importaba a Ryosuke, así que no dudo en subir en el asiento del copiloto y una vez cerrada la puerta, Yuto arrancó.
-Has de tener hambre, ¿Te gustaría ir a algún lugar?-
-¿Cómo sabes que tengo hambre?-
Preguntó Ryosuke sorprendido, si tenía hambre pero pensó que aquello no era nada evidente.
-Quise adivinar, solo lo sugerí como protocolo, así, si dices que no, te invito un trago, y si dices que si, pues te invito a cenar. Todo en el mismo lugar que tengo en mente-
La respuesta tan natural de Yuto lo hizo reír. Los nervios desaparecieron y se sintió extrañamente relajado, como si el hecho de estar a solas con él fuera suficiente para sentirse en confianza. Así que siguiendo esa línea, Ryosuke preguntó con curiosidad.
-¿Y que lugar tienes en mente?-
Yuto pareció pensar bien lo que diría, se quedó callado un momento. Tal vez porque estaba atento al frente mientras conducía, o porque le gustaba crear cierto suspenso. Ryosuke no podía saberlo del todo, así que solo se quedó observándolo fijamente, esperando la respuesta.
-El lugar que viene a mi mente, no se si sea bueno decirlo, pero tengo que decirlo porque no sé llegar. Sin embargo, si llegamos, ya no sería como si yo te invitara, ya que terminaría siendo muy absurdo y tonto-
Ryosuke intentó darle un sentido a estas palabras, pero no pudo, tenía que preguntar o su mente terminaría hecha un verdadero lío.
-¿De que lugar me hablas?-
Yuto volvió a quedarse callado, orilló el auto y se detuvo. Se giró y miró fijamente a Ryosuke, como si intentara leer su mente una vez más.
-El lugar en donde vives. Tengo curiosidad, y creo que eres bueno cocinando así que quiero probar-
Ryosuke sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, se quedó sin aliento por un segundo y después hizo un esfuerzo por hablar.
-Eh… a… mi… mi… ¿Qué?-
Yuto continuó mirándolo fijamente, esperando una mejor respuesta.
-¿Quieres ir a mi departamento?-
Yuto asintió con la cabeza y Ryosuke sintió un vacío en el estomago bastante extraño. No era decepción, era algo raro, no sabía de que se trataba.
-Si dices que no, esta bien, podemos ir a algún restaurant o algo-
Se apresuró a decir Yuto al ver la extraña expresión en el rostro de Ryosuke.
-Espera… ¿Cómo es eso de que crees que soy bueno cocinando?-
Yuto soltó una carcajada y Ryosuke esperó por la respuesta.
-Rayos… no esta bien que diga cosas así pero… leí algunas entrevistas que te hicieron para la revista y bueno, en una de ellas mencionabas que te gustaba cocinar así que se quedó grabado en mi cerebro, eso es todo-
Ryosuke arqueó una ceja mientras miraba incrédulo a Yuto.
-¿Leíste mis entrevistas? ¿Por qué?-
Yuto lucía nervioso, pero sobre todo avergonzado. Tamborileó los dedos sobre el volante, se mordió el labio inferior y respondió.
-Bueno, acabo de llegar a la revista, quería saber con quien trabajaría, que clase de persona eres y si podía ser cómodo trabajar contigo. Hice lo mismo para los otros modelos, no es que te haya investigado, digo, es información pública-
Ryosuke sonrió, ver a Yuto así de nervioso y avergonzado era una imagen bastante diferente a la que se había formado hasta ahora, porque justo en ese momento lucía bastante adorable.
-De acuerdo, te creo. Ahora toma la próxima salida, has conducido en dirección contraria-
Sorprendido, Yuto miró a Ryosuke, quien ahora miraba al frente, mientras sonreía divertido. Yuto hizo lo mismo, arrancó el auto y siguió la indicación de Ryosuke.
Ahora, cierta sensación de emoción, de aventura, como si al final del camino le esperara algo emocionante, un gran descubrimiento tal vez. No estaba seguro pero no podía evitar el sonreír. Era la primera vez que Ryosuke se sentía así y no iba a desperdiciar su tiempo pensando demasiado sobre ello, simplemente se dejaría llevar. Cosa que no solía hacer pero algo en Yuto le invitaba a hacerlo.

Cuarenta minutos más tarde ya estaban frente a la puerta del departamento de Ryosuke.
-Imaginé que vivirías en un sitio así-
Dijo Yuto con una sonrisa.
-¿Cómo que un lugar así?-
Ryosuke abrió la puerta e invitó a Yuto a pasar. Ambos se descalzaron y Ryosuke encendió las luces, dejando a la vista un amplio departamento perfectamente ordenado y justo al frente unas enormes ventanas que daban a una vista panorámica de la ciudad.
-A esto-
Señaló Yuto, refiriéndose a todo el departamento y a la hermosa vista que tenía.
-Bueno, soy modelo y gano bien, no iba a vivir en un mini departamento en donde la cocina esta pegada a la habitación que sirve de dormitorio y comedor al mismo tiempo-
Bromeó Ryosuke mientras se quitaba el saco del smoking y lo dejaba sobre el sillón de la sala.
-¿Tienes algo en contra de los lugares pequeños?-
Preguntó Yuto mientras exploraba un poco por los alrededores, acercándose a una de las ventanas para mirar mejor el exterior.
-En lo absoluto, pero si puedo pagar algo como esto y aún así ahorrar, pues lo haré-
Ryosuke sonaba orgulloso, pero sin intención de presumir.
-¿Quieres comer algo en especial?-
Le preguntó a Yuto mientras se arremangaba las mangas de la camisa y buscaba su delantal color azul marino que siempre estaba colgado junto al refrigerador.
-¿Qué es lo mejor que sabes hacer?-
Preguntó Yuto mientras tomaba asiento en un banco de metal, frente al desayunador. Se balanceó un poco de un lado a otro mientras observaba como Ryosuke se colocaba el delantal.
-Pues, casi cualquier cosa. Ya que tu eres quien tiene curiosidad, deberías pedir algo-
Yuto pareció pensarlo un poco, mientras giraba sobre el banquillo. Ryosuke lo observó con los brazos cruzados, esperando por una sugerencia, cualquier cosa. Entonces, de pronto Yuto se detuvo, miró fijamente a Ryosuke y dijo.
-Quiero pizza-
-¿Qué?-
Preguntó Ryosuke con sorpresa y un toque de fastidio.
-Soy malo para pedir comida, por eso nunca invito a nadie a comer, prefiero que me inviten y me sorprendan-
Ante el comentario tan natural de Yuto, Ryosuke soltó una pequeña carcajada, después caminó hacia el refrigerador y miró fijamente lo que tenía.
Mientras observaba, de pronto escuchó la voz de Yuto demasiado cerca, al parecer éste había decidido echar un vistazo también.
-Vaya… tienes muchas cosas verdes y saludables ahí-
-Me gusta tener comidas bien balanceadas-
Replicó Ryosuke un poco herido por el comentario.
-Olvídalo, esto no va a funcionar-
Dicho esto, Yuto cerró el refrigerador y por pura suerte Ryosuke logró alejarse a tiempo, si no la puerta le hubiese golpeado la cabeza.
-¿Qué pretendes?-
Preguntó un poco molesto, pero Yuto no pudo responder ya que se había alejado unos cuantos pasos y estaba realizando una llamada telefónica. Poco después regresó hacia Ryosuke y con una sonrisa le puso el móvil en el oído y le susurró lentamente.
-Di tu dirección-
Ryosuke lo miró extrañado, por la repentina cercanía y por la extraña petición. Comenzaba a sentirse tan nervioso por lo primero que si no hubiese sido por la voz de la persona al otro lado de la línea, se hubiera quedado más tiempo en aquella ensoñación.
-¿Señor? ¿Podría darnos su dirección para enviar su orden?-
Ryosuke miró con el ceño fruncido a Yuto y este en respuesta le guiñó el ojo. Al ver que no tenía alternativa, se puso a dictar claramente su dirección.

-¿Pizza?-
Le preguntó Ryosuke mientras se sentaba sobre el sillón.
-Pizza-
Respondió Yuto mientras se sentaba en el sillón de enfrente.
-Entonces ¿Para qué dices que quieres que cocine algo si al final cambiarías de opinión?-
Yuto se quedó callado unos segundos mientras bajaba la mirada y su rostro se ponía ligeramente serio. Era como si meditara su respuesta.
Ryosuke lo observó fijamente, esperando escuchar cualquier cosa, tal vez alguna tontería, pero en su lugar lo que escuchó le provocó un casi paro cardiaco.
            -Al parecer no iba a ser capaz de verte de espaldas, moviéndote de un lado a otro esparciendo tu encanto por toda la cocina y yo sin poder hacerte nada de lo mucho que pude haber hecho-
No esperaba ese derroche de sinceridad tan de pronto, parecía que no había escuchado bien. Tragó saliva, desvió un poco la mirada y después de un par de segundos volvió a mirar a Yuto, quien lo observaba con una peculiar sonrisa dibujada en el rostro. Intentó hablar decir cualquier cosa pero no salió nada claro de su boca. Hasta que logró aclarar su garganta, encontró valor y preguntó.
            -¿Qué? ¿Estás bromeando, verdad?-
La sonrisa de Yuto se expandió aún más y Ryosuke perdió el aliento y el sentido de la realidad. Esto muy fácilmente podría tratarse de un sueño, no había otra explicación.
            -¿Te parece que bromeo o te gusta pensar que es así? ¿Qué es lo que quieres escuchar?-
Ryosuke volvió a tragar saliva, intentó decir algo, cualquier cosa, pero las palabras no venían a su mente. El shock continuaba perturbándolo.
De pronto, y rompiendo con la incomoda, pero emocionante de alguna forma, situación, sonó el timbre.
            -¡Debe ser la pizza!-
Exclamó Ryosuke al mismo tiempo que se ponía de pie de un salto. Con grandes pasos llegó a la puerta, recibió la pizza y después de pagar cerró la puerta.
Esos escasos segundos a solas lo ayudaban a tratar de comprender la situación, tal vez Yuto estaba jugando, probándolo de alguna manera, tratando de gastarle una broma. Si, tenía que ser eso, no había otra explicación.
            -¡Justo a tiempo, me muero de hambre!-
Gritó Ryosuke para evadir el tema y cambiar el extraño ambiente que se había formado entre los dos.
Al parecer Yuto comprendió y caminó detrás de Ryosuke rumbo a la cocina.
            -La he pedido de lo primero que se me ocurrió, espero no te moleste-
Ryosuke se encontraba de espaldas buscando un par de platos, cuando de pronto una pizca de valentía y descaró afloró de pronto. Así, sin más, sin pensarlo dos veces, solo dejó salir las palabras que vinieron a su mente en el justo momento.
            -Justo ahora estoy de espaldas, en la cocina… ¿Sigues pensando en eso que me dijiste? Porque me gustaría que fueses más específico-
Giró la cabeza solo un poco mientras se estiraba para tomar los platos y pudo observar la expresión llena de sorpresa en el rostro de Yuto.
            -¿Tomo eso como una invitación?-
Ryosuke tan solo se encogió de hombros y volvió la cabeza para tomar otro plato.
            -No quiero que te hagas una idea equivocada de mi, así que voy a contener mis pensamientos-
Esa fue la respuesta de Yuto, Ryosuke se giró, lo miró fijamente y ladeó un poco la cabeza. Sintió una ligera sensación de decepción en el pecho, al parecer su fugaz atrevimiento no había servido de nada, aún así no tenía intención de dejar las cosas así, necesitaba preguntarle a Yuto sobre el significado de sus palabras.
Ya una vez sentados de nuevo en la sala, uno frente al otro mientras comían, Ryosuke preguntó.
            -¿Me vas a explicar a que te referías con tus dos extraños comentarios?-
Yuto terminó de masticar, tragó y miró a Ryosuke fijamente.
            -¿En verdad tengo que hacerlo? Es obvio que me atraes, y más de lo que esperaba. No creas que me la paso coqueteando con cualquiera que se interpone en mi camino, tu eres una excepción. Normalmente no soy así-
Ahora ya era el mismo Yuto de antes, su tono de voz había vuelto a la normalidad, pero esto solo sirvió para alborotar a las mariposas dentro del estomago de Ryosuke, obligándolo a dejar de comer y a tratar de no parecer feliz al escuchar aquello. En verdad se estaba conteniendo para no ponerse a brincar por todo el departamento, aunque eso fuera algo realmente impropio de él.
            -¿Aceptas que has estado coqueteando conmigo?-
Yuto arqueó una ceja y lo miró fijamente.
            -Tu respondiste igual, así que tu también lo hacías-
¡Claro que lo hacía! No iba a ocultarle la verdad, así que en forma de respuesta le sonrió lo más inocente que pudo solo para darle a entender que tenía razón.
Yuto sonrió al ver esto y con calma terminó de comer su rebanada de pizza.
            -¿Quieres algo de beber? Tengo jugo, o agua-
Ante la invitación de Ryosuke, Yuto frunció en seño en forma de asco.
            -¡No me apetece en lo absoluto beber agua mientras como pizza! Además, desde que soy mayor de edad me aseguro de beber jugo lo menos posible. ¿Por qué no mejor presumes un poco frente a mi y me dices que tienes más de ese elegante vino?-
Ryosuke se sonrojó un poco al recordar aquellos mensajes de texto.
            -No era mi intensión presumir. Pensé que tal vez no te gustaría-
Yuto volvió a arquear la ceja y dijo en tono burlón.
            -Deja de pensar por los demás y sirve vino, ¿quieres?-
Ryosuke sonrió torpemente, fue a la cocina y poco después regresó con dos copas servidas con vino tinto.
            -Ya que te has tomado la molestia de traer estas elegantes copas, debemos brindar. ¿No crees?-
            -¿Por qué quieres brindar?-
Yuto lo pensó un poco, miró fijamente a Ryosuke y por fin dijo.
            -Por hacerme notar que no soy el único que intenta coquetear en esta situación, y por haber sido el modelo más espectacular del desfile-
Las mejillas de Ryosuke se pusieron rojas, y no había bebido aún. Estaba tan avergonzado que si fuera posible haría lo mismo que hacen los avestruces; ocultar el rostro bajo tierra. Pero como eso no era posible, tragó saliva, brindó y bebió un buen trago.
            -Tienes una forma de brindar bastante peculiar-
Le dijo a Yuto, quien no dejaba de mirarlo fijamente mientras esbozaba esa mortal sonrisa.
            -Lo sé. Es divertido ver cada una de tus reacciones. Jamás puedo estar preparado para ver como reaccionarás-
            -Dices eso como si todo lo que has hecho estuviese fríamente calculado desde que nos conocimos-
Yuto bebió un poco, miró fijamente a Ryosuke y le dijo con una pequeña sonrisa burlona dibujada en el rostro.
            -No todo, pero si algunas cosas-
Vaya, vaya. Esa si que era una declaración interesante. Suficientemente interesante para que Ryosuke sintiera curiosidad.
            -Ahora quiero saber-
Dijo mientras sonreía y bebía un poco más.
            -Lo siento, voy a reservarme por ahora esa información. No estoy preparado para decir demasiado.-
            -¿Necesitas estar preparado? ¿A que viene eso?- 
Tal vez el vino lo estaba armando de valor. Normalmente Ryosuke no era así de atrevido. Pero no se sentía culpable, al contrario, una parte de él se sentía orgulloso de ver la clase de preguntar provocativas que era capaz de hacer. Aunque solo una pequeña e insignificante parte de él se sentía avergonzado.
            -Estas muy curioso esta noche, Yama-chan-
            -Y tu estás en un papel de interesante que me hace ser curioso, Yuto-
Silencio. Se dedicaron a mirarse fijamente, como si con la mirada pudiesen decírselo todo, o tan solo esperando a que el otro agregara algo a la conversación para entonces poder responder. Era un misterio.
La mirada de Yuto provocaba en Ryosuke un sin fin de emociones; nervios, emoción, atrevimiento, miedo y vergüenza. No podía decir con exactitud cual dominaba, más bien todas se estaban mezclando para dar origen a un solo sentimiento, del cual no sabía absolutamente nada.
En cambio, Yuto esperaba, tranquilo, ansioso y curioso por que Ryosuke agregara algo más, aquellas palabras que le dieran el pase para su siguiente movimiento. Era la primera vez que se sentía tan ansioso de hacer un movimiento diferente, ya no quería seguir hablando y bromeando, estaba consiente que algo dentro de él deseaba tocar a Ryosuke, sentir con sus manos su cálida piel, poder percibir con su olfato el aroma que este desprendía, poder observarlo más de cerca, para admirar cada mínimo detalle que nadie, ni si quera la cámara más profesional podría captar.
            -¿Sabes algo?-
Pregunto Ryosuke de pronto. Yuto ladeó un poco la cabeza, esperando escuchar más.
            -No te conozco, es la segunda vez que te veo… jamás me había acercado así con alguien y mucho menos con un chico. No se… creo que… estoy enfermo o algo…-
Podía sentir como su lengua se trababa un poco a consecuencia del alcohol, pero aún así era totalmente consiente de lo que decía.
Sin esperar respuesta, bebió el último trago. Al notar que se había terminado, decidió ponerse de pie e ir a la cocina por más vino. Trastabilló un poco en el camino pero llegó a salvo. Se sirvió un poco más y justo cuando daba media vuelta para volver a la sala, en donde supuestamente Yuto lo esperaba, pudo sentir una mano sujetar la suya, justo la mano que sujetaba la copa. Después otra mano que lo rodeaba por la cintura y en un abrir y cerrar de ojos ahí estaba, en una cercanía que jamás imaginó, el rostro de Yuto.
            -¿Y crees acaso que yo me había sentido así antes? En verdad tienes que dejar de pensar por los demás. Lo digo en serio. ¿Crees que no he sentido que esto es extraño? ¿Qué es una locura porque solo te he visto un par de veces?
A lo largo de mi carrera he fotografiado a un sin fin de personas, hombres, mujeres, niños, ancianos, pobres, ricos, de todo y jamás, jamás me había topado con ese brillo en la mirada, esa sonrisa que congeló mi respiración en un segundo, esa pasión que desbordas al hacer tu trabajo. Por primera vez sentí envidia de mi cámara, ya que al parecer ella si es capaz de capturarte para siempre con esa sonrisa y yo soy solo un instrumento para su trabajo. ¿Tienes idea de cómo has volteado mi mundo?-
Ryosuke parpadeó nervioso. Escuchó con atención pero fue incapaz de responder. Le pareció que todo era un sueño extraño, tal vez efecto del vino, tal vez por los nervios, tal vez por Yuto que estaba tan cerca que su aroma lo embriagaba aún más que el vino.
Tragó saliva con dificultad, respiró profundo y respondió torpemente.
-Yo jamás he pensado que soy el único pero… es difícil pensar en la otra persona cuando mi propio mundo esta cambiando tan drásticamente-
Silencio. Lo único que podía escucharse eran sus respiraciones. Inhalar y exhalar.
Lo hacían a un ritmo lento, como si así el tiempo transcurriese a ese ritmo. Ryosuke tragó saliva, sabía que tenía que decir algo, cualquier cosa, pero fue Yuto quien habló primero.
            -Si te beso ahora… ¿Podrá empezar algo?-
Ryosuke dejó de respirar por un segundo, sintió como el calor le subía hasta la cara y se centraba en sus orejas. Remojó sus labios con nerviosismo, quería responder, decir lo primero que le viniese a la cabeza, pero Ryosuke no era tan impulsivo, y justo en esa situación se puso a pensar de más.
No podía decirle que si, pero tampoco quería decir que no. Quería besarlo, si, lo deseaba más que nada. Pero… ¿Comenzar algo? ¿Qué “algo”? No estaba seguro de que podría ser. ¿Una relación? ¿Una aventura? ¿Un juego? ¿Un qué?
Jamás se había planteado algo semejante. Su experiencia en relaciones le decía que aquello no era normal, pero su corazón le gritaba que al diablo con la razón.
            -Un beso no tiene que ser el inicio de algo-
Fue lo único que se atrevió a responder al mismo tiempo que desviaba la mirada.
            -Pero para mi sí-
Sus ojos volvieron a mirar de nuevo el rostro de Yuto, era como si este lo atrajese con una especie de fuerza magnética imposible de resistir. En los ojos de Yuto pudo ver un brillo especial, tal vez la esperanza de una respuesta positiva. O tal vez solo era su imaginación y no había absolutamente nada de diferente en los ojos de Yuto.
            -Tendrás que ser más especifico-
Lo dijo sin más. Por orden de su alocado corazón decidió apagar un momento a la razón y no preocuparse más, tan solo soltar todo lo que le viniera a la cabeza, sin más.
            -Quédate a mi lado-
Ryosuke no supo en que momento dejó de respirar, lo notó en el momento en que los labios de Yuto se posaron sobre los suyos. Ese húmedo y frío contacto hizo que millones de pequeños choques eléctricos recorrieran su cuerpo y sus ojos se cerraran.
En el momento en que abrió un poco sus labios y la lengua de Yuto se entrelazó con la suya, pudo respirar un poco del aroma que el alto desprendía, una famosa colonia que le fascinaba pero que no se había atrevido a comprar hace tiempo. Pensó que podría ser una clase de señal del destino, después quiso reírse de sí mismo por pensar semejante tontería.
Pudo notar el sabor a pizza y vino tinto y le supo más delicioso de lo que él mismo había comido. Poco a poco bajó su mano que sostenía la copa y a tientas logró dejarla sobre alguna superficie, pensó que podría ser la barra.
Ya con ambas manos disponibles, levantó los brazos hacia el cuello de Yuto y lo rodeo para así poder acercarlo más a él. Desconocía por completo esa parte de él, en primer lugar estaba besando a un chico al que apenas conocía, en segundo lugar, bueno, le encantaba esa sensación.
Jamás había experimentado algo igual, ese extraño cosquilleo en el estomago mientras continuaba besándolo y enredando los dedos en el negro cabello del alto, esa necesidad de sentirlo más cerca, de detener el tiempo y quedarse así para siempre. Nunca se había sentido de esa forma, tan completo.

De pronto dejaron de besarse, lentamente. Yuto tenía ambas manos en las caderas de Ryosuke y con los ojos entrecerrados lo observaba completamente embelesado.
Ryosuke continuo con ambos brazos alrededor del cuello de Yuto y no notó que estaba parado de puntillas hasta que el alto se lo hizo notar.
            -¿No te has cansado?-
Observó la ligera sonrisa burlona que esbozaba Yuto y notó a que se refería.
            -Tengo condición, no me canso tan rápido por cosas así-
Sonrió tratando de lucir superior.
            -Eso suena interesante y me hace querer saber que puedo hacer para que de verdad te canses-
Las mejillas de Ryosuke se tornaron tan rojas que hasta podía sentir el ardor por toda su cara. Yuto soltó una carcajada y junto su frente con la de Ryosuke, suspiró y dijo con voz suave.     
            -No tienes de que preocuparte, para mi también sería la primera vez… tu sabes… con un chico…-
Ryosuke sonrió y cerró los ojos.
            -¿Cómo sabes que jamás he estado con otros chicos?-
            -Solo lo sé-
Respondió Yuto, después besó la frente de Ryosuke y se separó un poco más.
            -Antes… dijiste que querías algo… que me quedara a tu lado… pero yo…-
Ryosuke pudo notar como la mirada de Yuto se opacaba ligeramente, pero pensó que era buena idea ser sincero justo ahora, ese era el momento para decir lo que en verdad sentía.
            -He tenido unas cuantas relaciones y no ha salido bien. Aunque nunca con ningún chico…-
Admitió mientras se ruborizaba un poco. Aclaró su garganta y continuó.
            -No te conozco, es muy poco el tiempo que hemos compartido y sé que esto va a sonar extraño pero…-
Yuto bajó la mirada, sabía que venía ahora y de alguna forma lo comprendía. Ryosuke tenía razón en lo que decía, pero de todas formas no le parecía justo, en algún punto el se sintió correspondido y ahora sentía que lo habían engañado, pero no era culpa de Ryosuke, era suya por pensar más allá de la realidad.
            -Me gustas-
Yuto escuchó estas dos sencillas palabras, las cuales resonaron por toda su cabeza como un eco en una habitación vacía. Sus piernas flaquearon, su respiración se detuvo unos segundos y miró a Ryosuke con completa sorpresa.
            -¿Qué?-
Fue lo único que fue capaz de decir. Ryosuke le sonreía de una forma que lo cautivaba aún más. Parecía un sueño.
            -Si crees que es demasiado decir algo así puedo retirarlo…-
            -¡No! No lo retires… solo… repítelo, por favor-
Yuto parecía sorprendido, asustado y nervioso, todo al mismo tiempo. Ryosuke respiró profundo, sonrió y dijo una vez más.
            -Me gustas-
Precipitadamente, Yuto lo tomó entre sus brazos y le dijo al oído con voz suave y dulce.
            -Me encantas-

La vida perfectamente controlada de Yamada Ryosuke cambió. Ya no se despertaba solo, ya no salía solo a correr cada mañana, ya no tomaba el primer café de la mañana solo, ya no cocinaba solo para él
Nakajima Yuto llegó a su vida para mostrarle, para enseñarle, lo más elemental que hay en la vida. El amor.
Algo que jamás sintió antes por otra persona en ninguna de sus relaciones, ese vacío al fin pudo ser llenado.
Yuto tuvo que aprender muchas cosas de Ryosuke, por ejemplo que este odiaba las visitas inesperadas, el desorden en la cocina y las llamadas telefónicas a mitad de la cena.
Para Yuto resultaba divertido descubrir todo lo que era Ryosuke y compartir cada momento.
Era evidente que Ryosuke se ponía nervioso cuando les tocaba trabajar juntos, nadie sabía de su relación y ninguno sentía deseos de hacerlo publico. Yuto lo trataba frente a todos como lo haría con cualquier modelo, pero nadie sabía, salvo Ryosuke, que esas miradas, esas sonrisas, eran especiales, eran solo para él.

Aquella noche en que inicio todo pasaron horas y horas conversando, poniéndose un poco al corriente de sus respectivas vidas. Primero detalles muy generales, después profundizaron un poco más. Hasta que el amanecer llegó y Ryosuke agradeció que tenía día libre.
            -Parece que el sol nos ha ganado esta vez-
Bromeó Yuto mientras observaba por la ventana como amanecía en la ciudad.
            -No creo que sea demasiado tarde para irse a la cama-
Ryosuke sonrió, se puso de pie y caminó hacia su habitación, seguido de Yuto. Después ambos se acomodaron entre las cálidas cobijas y se quedaron dormidos.
Por primera vez en mucho tiempo, Ryosuke sintió que estar acompañado era mucho mejor que estar solo, más aún si esa compañía era la de Yuto.
No podía asegurar que sería una relación perfecta y de ensueño, pero era una relación con aquel chico alto, delgado y de sonrisa encantadora, así que nada podía salir mal. Estaba seguro.

FIN.



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Si, el primer fic del año a pocos días de que termine el mes. -3-
Intenté terminarlo antes, pero con tantas cosas que me he puesto a hacer ando más desorganizada de lo normal, pero prometo solucionar eso pronto ya que tengo muchas ganas de traerles lo demás que tengo avanzado lo antes posible LOOL
Espero que este oneshot les haya gustado ^^ 
Tenía ganas de algo fresa y rosa y con YamaJima eso se me da bastante fácil x'D 
Perdonen si deseaban lemmon, pero ultimamente no me siento inspirada para escribirlo, espero que eso cambie pronto e__é
Sin más que decirles, espero que lo hayan disfrutado :D
Gracias por leer~~ 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me pongo muy feliz cada vez que veo que actualizaste =)

Este Yamajima me encanto, me fascino y demás, mientras leía me reí, suspire y grite de emoción, en serio esta realmente hermoso, ahora me he quedado con una sonrisota en la cara y así me iré a dormir tranquila =D

Gracias por compartirnos tus excelentes fics ^^

Yuko "I LOVE JUMP"

Sakura Uchiha dijo...

Kya!!!!!!!!!!!!! fue hermoso hermoso hermoso lo ame ame!!!!!! de verdad me gusto mucho! estoy feliz de que hayas regresado y mas con mi pareja favorita TwT te amoadoro me ha encantado !! fue realemente hermoso!!!! Gracias gracias por actualizar !!!! ame el fic desde el inicio hasta el final agadsfahjgdfhajda <3

Amy Nakajima dijo...

Ayaa-sempai *-----* Me dejaste sin palabras como siempre.
Escribes bellisimo como siempre
con tanto sentimiento en cada una de
tus palabras! Este fic y los otros
son hermosos porque es como si viajaras a un mundo donde tus fantasias son reales. Te quedo muy hermoso gracias por subirlo-



Yamada se enamoro de Yuto de una forma muy linda, ambos desde que se conocieron se que sintieron eso que ambos les faltaba ;uu; fue bellisimo! cuando los dos escaparon, y huyeron al departamento de Yamada, y alli fue donde su historia de amor comenzo >///< Que bonito! :´´DD me has hecho feliz, aunque si le falto lemon D´: Pero aun asi fue divino espero pronto mas fics tuyos u///u Te quiero!

Viicko 山下 dijo...

Hacia mucho tiempo que no encontraba un blog que tuviera fanfics tan recientes, por dios ;-; me has hecho entrar en nostalgia y querer abrir mi blog para subir algún YamaJima, eso no se hace(?).

Está todo tan bonito, me ha encantado muchísimo, si lo resumiera en una palabra sería "perfecto", de verdad muchas gracias por compartirlo.
Ahora tienes una lectora más hahahah, estaré siguiéndote los pasos ♥

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