jueves, 3 de noviembre de 2011

[OneShot] Iluminas mi vida




Título: Iluminas mi vida
Autora: Ayaa
Parejas: Inoo Kei / Daiki Arioka [InooDai]
Género: Yaoi- Lemmon
Extensión: OneShot [ Uno demasiado largo D: ]

Iluminas mi vida

“Vacío… todo esta tan vacío aquí dentro… ¿Qué es la felicidad? ¿En verdad existe algo como eso?
No… no lo creo… al menos no para mi… siempre he estado solo, abandonado, desechado… nadie es capaz de verme… nadie es capaz de amarme…
Ahora lo sé, después de todo este tiempo al fin me he dado cuenta, una persona como yo nació para no conocer la felicidad, la amistad… el amor. ¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Qué fue lo que hice para merecer semejante destino tan cruel y solitario? No puedo quejarme, lo he aceptado. De tanto pensarlo he llegado a la tonta idea de que tal vez, si ha de haber una explicación, en mi vida pasada fui una mala persona, ¿matanzas? ¿engaños? ¿fraudes? ¿destrucción? ¿infidelidades? Seguramente hice todo aquello para merecer lo que ahora vivo día a día, y es que parece que el solo hecho de abrir los ojos cada mañana es un gran esfuerzo para mi. No quiero hacerlo más.”

-¿No vas a tomar tu desayuno Kei?-
Preguntó su madre desde el comedor.
-No, llegaré tarde. Tomaré algo más tarde-
Así, sin más, salió de casa rumbo a sus clases en la universidad como lo hacía cada mañana.
El camino siempre era el mismo, siempre la misma cantidad de gente en su camino, en el autobús ya sea de pie o sentado, un mundo lleno de extraños con los que no tenía la más mínima intención de interactuar.
Sin embargo resultaba cansado permanecer indiferente a lo que ocurría en su alrededor, claro ejemplo era al momento de llegar al gran salón de clases, siempre igual, todos conversando, diferentes grupillos formados por todos los rincones, ni siquiera lo miraban cuando pasaba junto a alguno de estos, siempre había sido ignorado, desde que entró en aquella universidad se decidió a pasar completamente desapercibido.

“Y es que siempre soy abandonado.”

Al principio no había sido así… aún lo recordaba perfectamente. El primer día que había llegado a esa universidad tan prestigiosa y elegante, se sintió extraño, gracias a una beca había ingresado a tal escuela de alto nivel, todo gracias a sus esfuerzos académicos. Todo era nuevo y emocionante, elegante e interesante a su vista, sin embargo ese ambiente le desagradaba.
“Niños ricos”
Pensó al verlos. Su forma de vestir era evidentemente diferente a la suya, ropa de marca, zapatos, accesorios, automóviles, toda clase de lujos hasta en sus mismos lapiceros.
Tímidamente tomó asiento en el primer lugar el frente que vislumbró y curioso miró a su alrededor, muchos al parecer ya se conocían entre sí.
“Familias ricas”
Dijo en su mente mientras dejaba escapar un pesado suspiro, de no ser por que en verdad tenía el deseo de graduarse en aquella prestigiosa institución ya hubiese salido corriendo directo a su casa, aquel lugar lo asfixiaba.
Inesperadamente alguien se acercó a él, parecía ser una persona amable.
-Hola-
Kei giró tímidamente su cabeza para toparse con la sonrisa tranquila de un chico.
-Hola-
Respondió de igual forma un poco tímido.
-¿Cómo te llamas? ¿De que carrera eres?-
-Me llamo Kei, Inoo Kei, voy para arquitectura. ¿Y tu?-
Aquel chico sonrió y se presento amable.
-Mi nombre es Kota, Yabu Kota y voy para derecho civil, es increíble que en el primer cuatrimestre nos encontremos tantos de carreras diferentes-
-Seguramente es por el tronco común, pronto cada uno tomará sus respectivos caminos-
Dijo Kei tranquilo.
-Tienes razón, y ¿A que se dedica tu familia?-
Y aquí venía la pregunta que tanto temía responder, no por que se avergonzara de su familia y posición media, simplemente le resultaba incómodo la expresión o actitud que pudiese tomar aquel chico al saberlo.
-Pues… mi padre es empleado en una fabrica constructora y mi madre es ama de casa, no vengo de una familia adinerada como todos los que están aquí-
Esperaba algún comentario de mal gusto por parte de Kota, se estaba preparando mentalmente para recibirlo, ignorarlo y marcharse de ese lugar si era necesario. Inesperadamente no fue así.
-¿De verdad? Es un gusto saber eso, yo tampoco soy de una familia de clase alta, mi papa trabaja en el campo, no vive con nosotros por que necesita cuidar los sembradíos que están en Nagoya, los cuales eran de mis abuelos y gracias a ellos podemos comer. A decir verdad cuando te vi esperaba que me dijeras que eras un niño rico, tu apariencia es como de la realeza o algo parecido-
Al decir tal comentario Kota sonrió, haciendo sonreír a Kei de igual forma.

Todo parecía indicar que una nueva amistad estaba comenzando.
-¿Así que ya tienes amigos? Sabía que tu podías, eres tan social-
“Eso es mentira”
Pensó ante el comentario de uno de sus amigos.
-Solo es un chico, su nombre es Kota Yabu, es muy amigable-
-Y dentro de poco te veré rodeado de amigos, que envidia me das-
Dijo aquel chico castaño mientras se terminaba su jugo de un solo trago.
-Más despacio Takaki, no quiero que des otro espectáculo ahogándote de nuevo-
Le dijo Kei con una sonrisa burlona.
-Si lo hace podremos golpearlo en la espalda, yo puedo cumplir bien con eso-
Dijo otro chico que se encontraba junto a Takaki, mientras una sonrisa traviesa se dibujaba en su rostro.
-No es necesario que lleguemos a esos extremos Yuto, además tus golpes de salvación siempre son demasiado bruscos, no quiero ser salvado por ti de nuevo-
Kei solo río al ver como aquellos dos comenzaban a bromear, reían e inesperadamente se sumergieron en un tema de conversación que solo ellos dos comprendían, sintiendo que comenzaba a sobrar incluso junto a los que consideraba sus mejores amigos.

Los días transcurrieron y un día, cuando ya se había acostumbrado a la compañía de Kota, a ayudarle con algunas tareas, a hacer siempre equipo con él para los trabajos, este comenzó a alejarse, se hizo amigo de los demás chicos del salón, saludaba a todos, muy diferente a lo que hacía Kei, que era limitarse a solo hablar con Kota. Así, al paso de unos cuantos días más, Kota ya se juntaba con otras personas, se reía, se divertía, a veces se saltaba las clases, lo dejó solo.
Aquello fue una nueva decepción, pero ¿Qué de nuevo había? Siempre sucedía lo mismo, incluso con los que consideraba sus mejores amigos, lo estaban abandonando, todo el mundo, y no había nada que pudiera hacer para detener aquello, solo observar como el mundo se hacía cada vez más y más lejano para él y por más que estirase sus manos para alcanzarlo, este se alejaba más.

“Debo estar acostumbrado”

Era doloroso pensar en ello, pensar en lo solo que estaba y que estaría siempre, ¿Por qué era tan difícil lograr formar verdaderos lazos de amistad?
Miraba a su alrededor, todos sonreían entre si, bromeaban, compartían, eran felices, ¿Por qué no podía él entrar en aquel mundo?
De pronto el profesor entro y las clases comenzaron, ahora no tenía más que dedicarse a estudiar, mantener y elevar su promedio para cuidar aquella preciada beca, sabía que si lograba graduarse de ahí sería el orgullo de sus padres y ellos serían felices…

Al terminar el medio día tenía una hora libre, tenía un poco de hambre así que se dirigió a la cafetería para comparar algo, pero de solo ver los elevados precios de la comida decidió guardar discretamente su cartera de nuevo en el bolsillo de su pantalón y salir de aquel lugar silenciosamente, como si hubiese sido un error llegar ahí, un accidente.
Salió de la universidad y tomó el autobús, sabía en donde podía comer algo mucho más accesible e incluso más completo que lo que vendían en la cafetería.
Sus pasos lo llevaron a un pequeño y normal restaurante de ramen, tomo asiento en una mesa y pidió un gran plato de ramen especial del día.
De alguna manera la normalidad de aquel lugar, su sencillez, el ver que los demás comensales eran tan ordinarios como él lo hacían sentir relajado, a tal grado que pudo disfrutar a gusto su plato de ramen.
Mientras comía, una pareja llegó al lugar y tomaron asiento en la mesa de enfrente.
“Oh no”
Pensó, siempre era igual, ¿Por qué siempre la vida buscaba la manera de restregarle en la cara lo solo que se sentía en un momento de relajación tan importante como la comida?
Aquella pareja estaba tan melosa, lo que hacía de su situación aún peor, se besaban de vez en cuando, se reían, conversaban. La risita idiota de aquella chica lo hacían sentir estupido, como si aquella chica se estuviese burlando de su apariencia miserable y solitaria. Evidentemente no era así, aquella pareja estaba tan sumergida en su propio mundo que ni siquiera habían notado la presencia de Kei.
Terminó de comer mucho más rápido, pago la cuenta y salio del lugar, con una expresión de fastidio, de pronto una fría ventisca acarició su rostro y las hojas de un árbol se desprendieron de las ramas solo para golpear el rostro de Kei. Este miró aquellas hojas, secas, sin vida.
“¿Otoño? ¿Tan rápido ya?”
Pensó mientras sostenía una de estas hojas entre sus dedos. Con un pesado suspiro la dejo ir y emprendió su camino de regreso a la parada del autobús.

“Ahora lo comprendo… siempre en otoño revive esta soledad más fuerte que el resto del año…”

Hace cuatro años atrás, cuando consideraba que su vida era menos miserable, a la edad de 16 años, un Kei más alegre, sonriente e infantil, rodeado de sus amigos con la misma mentalidad, aquellos días en verdad eran mucho mejores que en la actualidad, mucho más felices, sobre todo… con amor.
-Kei-chan-
Lo llamó aquella persona que hacía latir su corazón con tan solo una palabra.
-¿Qué ocurre?-
-¿Sabes algo? Hace mucho que tu y yo somos amigos, siempre me escuchas, estas a mi lado, caminamos juntos por horas… estoy tan feliz de estar contigo ahora-
Dijo con una amplia sonrisa mientras tomaba inesperadamente la mano de Kei, hecho el cual sorprendió al mayor.
-Chinen…-
Susurró mientras sentía que flotaba mientras caminaba tomado de la mano del menor.
-Me gustas Kei-
La clara voz de aquel chico resonó en su cabeza como fuegos artificiales, ¿era cierto lo que estaba escuchando? ¿acaso sería la primera vez que sus sentimientos eran totalmente correspondidos?
Se detuvo en seco, pero no logro soltar la mano de Chinen.
-¿Hablas en serio?-
Preguntó torpemente con la mirada baja.
-Por supuesto que si, yo no miento en estas cosas-
Tímidamente levantó la mirada y se encontró con la amplia sonrisa de Chinen, aún incluso más cautivadora que de costumbre.
Después de eso, todo permanece como un recuerdo casi mágico, un tierno beso, una sonrisa y un sentimiento de felicidad.

“Pero desapareciste… dejándome sin ninguna explicación”

Se bajó del autobús tras haber llegado de nuevo a la universidad, de nueva cuenta entraba en aquel incómodo mundo, pero que más daba, debía soportarlo un par de años más.
Atravesó la explanada de la facultad, caminaba firmemente hacia el edificio y de pronto alguien chocó con él.
-Lo siento-
Se disculpó aún sabiendo que el no tenía por que hacerlo, pero ya estaba acostumbrado a hacerlo de todos modos.
-Ah, lo siento-
Se disculpó aquella persona al mismo tiempo, ni siquiera se molestó en mirar, no tenía caso así que solo continuo con su camino.
Al llegar al salón que le correspondía encontró todo demasiado silencioso, estaba vacío… aquello era extraño, solo faltaban unos minutos para que la clase diera inicio ¿Por qué no había nadie?
Con pasos lentos entró más en aquel salón, estaba a punto de tomar asiento en el lugar de costumbre cuando la puerta se abrió de golpe, acto el cual lo sorprendió casi al grado de asustarlo.
-Hasta que te alcanzo…-
Dijo aquel chico, lucía agotado, Kei nunca lo había visto antes, aunque aquella voz se le hacia ligeramente familiar, lo observó detenidamente, al parecer aquel chico intentaba recuperar el aliento.
-Espera un segundo…-
Volvió a decir mientras tomaba una gran bocanada de aire, Kei no tenía la intensión de hacer o decirle nada, simplemente lo observó ligeramente curioso.
-Bien, ya-
Dijo luciendo una amplia sonrisa, al parecer estaba totalmente recuperado. Kei continuo sin decir palabra alguna.
-Caminas muy rápido, intenté gritarte pero como no sé tu nombre no pude hacerlo, la clase de esta aula se ha pasado al auditorio-
-¿Cómo lo sabes?-
Preguntó Kei extrañado, a pesar de que no conversaba nunca con ninguno de sus compañeros, recordaba bien los rostros de cada uno e incluso los nombres de la mayoría, ¿Cómo era posible que un chico que no pertenecía a su clase supiera algo como eso?
-Pasé por aquí cuando se estaban moviendo al auditorio, mi grupo también se fue con ellos-
Respondió aquel chico tranquilamente.
-¿Y por que no estás en el auditorio entonces?-
Preguntó aún sospechando un poco.
-Por que no me gusta estar en lugares llenos de gente, no le encuentro el sentido, además es una conferencia de economía, no tiene nada que ver conmigo, al menos no me interesa el tema-
Volvió a responder con tranquilidad mientras sonreía.
-Vaya, supongo que voy a creerte-
Dijo con seriedad, ahora se disponía a salir de aquel salón de clases pero aquel chico lo detuvo inesperadamente llamándolo de nuevo.
-Espera-
Kei se detuvo y lo miró fijamente.
-¿Qué?-
-¿Qué vas a hacer ahora? ¿Quieres tomar un café conmigo?-
Esta sensación se le hacia familiar, siempre era así cada que alguien intentaba acercarse a él, ¿pero que caso tenía aceptar? Seguramente pasaría lo de siempre, se conocerían, se acostumbraría a él y al final terminaría en el olvido como siempre, ¿para que molestarse en repetir el mismo ciclo? Estaba claro que debía negarse.
-No puedo, tengo que volver a casa-
Respondió cortante, se dio media vuelta para salir de aquel salón pero fue detenido de nuevo.
-¿Puedo acompañarte?-
Extrañado ante semejante pregunta, Kei se giró y lo miro fríamente.
-¿Para qué? Ni siquiera me conoces y yo no te conozco, deja de intentar socializar conmigo que no dará resultado-
Así, sin más, salió de aquella aula, cerrando con fuerza la puerta detrás de sí.

Estaba molesto, indignado. ¿Acaso aquel chico le tenía lástima? ¿Por qué querría acercarse a él sin siquiera conocerlo? No le agradaba. Esperaba no volver a toparse con aquel extraño chico de nuevo.
Sus pasos lo llevaron al fin a la parada del autobús, miró detenidamente el letrero de los horarios.
-Treinta minutos… en treinta minutos pasará el autobús que me llevará a casa-
Dijo con un suspiro mientras tomaba asiento y cerraba los ojos, estaba cansado, fastidiado, solo deseaba poder llegar a casa y relajarse.
Ante el ruido de la ciudad, sacó de su bolsillo su reproductor de música, se colocó los audífonos, buscó su canción preferida y presionó el botón de reproducción; ahora entraba en aquel mundo en donde solo existía él y nada más importaba ya.
Estaba tan concentrado en la música que escuchaba que no notó que alguien lo había seguido hasta la parada del autobús, ni siquiera pudo darse cuenta de que aquella persona acababa de tomar asiento justo a su lado, al menos así fue hasta que se sintió observado y al girar su cabeza ahí estaba, el chico de antes.
Por un instante muy pequeño, ambos se miraron fijamente a los ojos, al principio Kei lo tomó con normalidad, pero algo en la mirada de aquel chico lo hicieron sentirse extraño, no era una mirada normal por lo que lentamente se quitó los audífonos de los oídos y su mente regreso al mundo real.
-Hola-
Lo saludó como si nada de lo anterior hubiese sucedido, Kei no dijo nada, solo lo observó confundido.
-¿Por qué me sigues?-
Preguntó con un ligero fastidio.
-No te sigo, yo también espero el autobús-
Respondió aquel chico tranquilamente. Kei no dijo nada más, solo respiró profundo y dirigió su vista al frente.
-¿Cómo te llamas?-
Preguntó aquel chico tímidamente. De nuevo se giró para verlo, estuvo a punto de responder cuando inesperadamente fue interrumpido por la voz de alguien que se acercaba.
-¡Daiki! ¡¿Ya te vas?!-
Kei dirigió la mirada hacia donde provenía aquella voz, un chico le gritaba al que ahora suponía su nombre era Daiki desde lejos.
-¡Si! ¡Nos vemos mañana!-
Respondió gritando también, entonces Kei pudo observar como aquel chico se acercaba hacia ellos, sin más disimuló que no prestaba atención a lo sucedido, desviando la mirada y recorriéndose un poco hacia el otro extremo de aquella banca.
-Ven al karaoke con nosotros-
Escuchó pedir a aquel chico.
-No puedo, tengo que trabajar hoy, será para la próxima-
-Esta bien, no puedo obligarte, entonces nos veremos mañana-
-Hasta mañana-
Se despidió y así aquel chico se marchó solo para reunirse con un grupo de chicos al parecer muy entusiasmados.
“Que envidia…”
Pensó mientras miraba en dirección opuesta.
-Ah… ¡No me has dicho tu nombre! ¿Por qué estás tan lejos?-
Preguntó confuso al notar que Kei estaba más lejos de él. No sabía que responder, y justo cuando intentaba pensar en una excusa o algo el autobús llegó, así que sin más se puso de pie y en cuanto las puertas se abrieron subió a este, sin mirar atrás.
“Que extraño… definitivamente este mundo esta lleno de gente extraña”
Pensó mientras tomaba asiento en un lugar junto a la ventana, su preferido.
Al mirar por la ventana hacia la parada del autobús aquel chico seguía ahí, seguramente el tomaría otro autobús, lo cual al parecer resultaba un extraño alivio para él.
De pronto, apreció, algo inesperado y que jamás pensó ver. Aquel chico se despedía de él, sonriendo amigablemente mientras movía su mano de un lado a otro y de sus labios logro leer un “Cuídate. Hasta mañana”
No tuvo tiempo de seguir observándolo más, el autobús había arrancado ya y comenzaba a alejarse lentamente.

“No me lo esperaba… esto debe ser un sueño”

Esa noche, como de costumbre, tuvo dificultades para conciliar el sueño, la diferencia ahora era que no dejaba de pensar en la forma de despedirse de aquel chico del cual ahora su nombre no salía de su cabeza. Era extraño.
A la mañana siguiente, se alisto como de costumbre y salió de su casa rumbo a la universidad, al bajar del autobús fue sorprendido con un caluroso saludo.
-Buenos días-
Era él de nuevo. ¿Por qué?
-Hola-
Respondió fríamente mientras continuaba con su camino, no tenía la más mínima intensión de detenerse ni de entablar conversación con aquel chico, no tenía caso cuando ya sabía en que terminaría todo.
-Ayer ya no me dijiste tu nombre-
Dijo aquel chico de nombre Daiki quien intentaba seguirle el paso a Kei.
-No tengo por qué decírtelo, ahora tengo clase, adiós-
Así, bruscamente corto la conversación, girando rápidamente en aquel pasillo para después inmediatamente entrar en el aula correspondiente, cerrando la puerta.
“¿Por qué quiere hablarme?”
Se preguntó mientras tomaba asiento, por primera vez no le dio importancia al ambiente de su salón, por primera vez no se sintió oprimido por aquel distanciamiento y aquella frialdad que siempre mostraba ante todos, simplemente estaba demasiado ocupado pensando en aquel chico, Daiki.

Las clases continuaron como debían hacerlo, nada le preocupaba ya, poco a poco todo pensamiento relacionado con Daiki se esfumó como por arte de magia, como si en fuese algo que ocurrió en su imaginación o algo parecido, la rutina, el distanciamiento con la gente, todo aquello lo hicieron volver lentamente a la normalidad.
Al fin tuvo un tiempo libre para comer, al parecer su madre había tenido la gran idea de prepararle un rico almuerzo y guardarlo en su mochila, en lugar de molestarse por aquello, se sintió agradecido silenciosamente, no tenía tiempo de ir a buscar un lugar para comer sin gastar mucho dinero así que aquel almuerzo le caía de maravilla ahora.
Entró en aquella cafetería llena, como siempre, de niños ricos, los ignoró, encontró una mesa vacía en un rincón y tomo asiento, dejó su mochila en la silla de junto, sacó su almuerzo y se dispuso a comer, a punto de eso estuvo cuando su teléfono vibró dentro de su bolsillo, su corazón se detuvo un momento, tal vez sería un mensaje de uno de sus amigos, Takaki y Yuto tal vez, hace tanto que no sabía nada de ellos, lo ultimo que supo es que ellos continuaban viéndose y haciendo cosas juntos, sin llamarlo a él, pensó en ya no molestarlos, en ya no pedir ser incluido en su mundo, en alejarse de ellos poco a poco, total, si ya no era notado ¿Qué más daba alejarse y no volver a verlos más?
Pero ahora, de solo pensar que ellos se contactaban con él le dio un aire de esperanza, así que tomo su teléfono, pero de solo ver de donde provenía aquel mensaje de texto, nuevamente, como de costumbre, su mundo se vino abajo en pequeños pedazos que le causaron un vacío mucho más grande.
Con la mirada perdida presionó el botón de abrir mensaje, era su madre, preguntando si necesitaba o si quería algo del supermercado, que tontería, pensó.
Sin muchas ganas, respondió el mensaje con solo: “No necesito nada. Gracias” y lo envió, volvió a guardar su teléfono en el bolsillo y miró fijamente la caja de su almuerzo, el hambre se había desvanecido por completo, ya no tenía ganas de nada, una vez más.
Guardó sin más de nuevo aquel almuerzo en su mochila, sacó uno de sus libros y mejor se puso a leer, no sin antes colocarse los audífonos en los oídos para encerrarse de nuevo en aquel mundo que solo era de el y nada más, en donde no podía ser molestado de nuevo, en donde solo debía concentrarse en su lectura y hacer como si nada de lo anterior hubiese ocurrido e intentar ser invisible para el mundo como siempre lo había sido.

“Estoy cansado…”

Era hora de volver a clase, no tenía ánimos de volver, quería ir a casa, estar solo, no saber ya nada, pero no podía hacerlo, era su deber regresar a clase e irse a casa cuando fuera la hora.
Con un pesado respiro cerró aquel libro y…. ¡Oh sorpresa!
“¿Qué hace aquí?”
Pensó mientras se quitaba los audífonos y miraba fijamente a la persona que de nueva cuenta tenía frente.
-¿Terminaste ya de leer?-
Preguntó curioso.
-¿Qué quieres?-
Preguntó fríamente mientras guardaba su libro en la mochila.
-¿Me dirás tu nombre ahora?-
Inoo miró fijamente aquel rostro sonriente y curioso.
-¿Para que quieres saberlo?-
Preguntó en tono molesto.
-Desde hace tiempo quiero saberlo, tengo un agradecimiento pendiente contigo ¿lo olvidas?-
-¿Agradecimiento? ¿De que me estas hablando?-
Preguntó extrañado, no recordaba haber visto a aquel chico antes, ¿Qué tramaba?
-Lo olvidaste-
Dijo repentinamente, sin embargo aquella sonrisa nunca desapareció de su rostro.
-¡Daiki! ¡Es hora de irnos! ¿Qué tanto haces?-
Alguien le grito desde no muy lejos, Kei desvió la mirada, tomó su mochila, se puso de pie, pero cuando estuvo a punto de marcharse sintió como Daiki lo tomaba del brazo y se abrazaba a el con familiaridad.
-¡Estaré ocupado! ¡Nos vemos mañana!-
Tras gritar aquello, Daiki se giró junto con Kei y ambos salieron de la cafetería a paso ligeramente acelerado. Inoo estaba extrañado, ¿a que venía todo esto?

Tan pronto como estuvieron fuera de la vista de la gente, Daiki se detuvo y al mismo tiempo soltó Kei.
-Lo siento, fue lo único que se me pudo ocurrir para continuar hablando contigo-
-Pero yo no tengo nada que hablar contigo, así que…-
Estuvo dispuesto a marcharse pero Daiki lo detuvo nuevamente.
-Tu me ayudaste antes, estaba perdido en el edificio administrativo y tu me dijiste a donde debía ir, ¿no me recuerdas?-
La mirada suplicante de Daiki provocó algo en su interior, algo que lo inquieto y lo forzó a hacer memoria…
-Fue a principios de este cuatrimestre ¿cierto?-
Kei observó como Daiki asentía feliz con la cabeza.
-Entonces si me recuerdas-
Exclamó entusiasmado.
-Tengo un vago recuerdo, ¿Y? ¿Qué quieres de mi?-
Preguntó directamente.
-No pude agradecerte aquel día, te habías marchado tan rápido que no pude hacerlo, después te estuve buscando pero nunca tuve la oportunidad de hablar contigo…-
-¿Y? Ya estoy aquí, dí lo que tengas que decir rápido-
Dijo fríamente, ¿Por qué lo trataba así? Si bien no tenía intensiones de hacer amistad ni nada parecido con absolutamente nadie de esa universidad, nunca había tratado así a la gente que había intentado hablarle, ¿por qué ahora era diferente?
-Gracias por haberme ayudado…-
Logró decir Daiki tímidamente mientras sonreía.
-Para decirme eso no necesitas saber mi nombre, ahora, si es todo me voy-
-¡Pero quiero saber como te llamas!-
Exclamó Daiki logrando así que Inoo desistiera de su idea de marcharse.
-¿Por qué?-
Preguntó mirándolo fijamente. Daiki no supo que responder, aquella fría mirada lo estaba intimidando, pero aún así no tenía deseos de perder esta oportunidad para acercarse a él, como tanto lo había estado esperando desde aquel día.
-Tengo que irme-
Dijo Kei tras no escuchar nada por parte de Daiki.
-No tengo un motivo en especifico, ni siquiera sé por qué estoy aquí contigo ahora… solo quiero saberlo…-
Al fin logró decir Daiki tímidamente.
-No tengo por que decírtelo, esa razón no es lo suficientemente fuerte-
Sin más que decir, ahora si, Kei se marcho de aquel lugar a paso veloz, dejando a Daiki solo, observando como se marchaba sin poder hacer nada para impedirlo.

Enojado, llegó a su casa.
-¿Quieres cenar?-
Preguntó su madre con amabilidad.
-No-
Respondió fríamente y subió directo a su habitación, azotando la puerta, arrojó su mochila al suelo y se sentó sobre la cama. Su respiración estaba agitada, sus manos temblaban… ¿Por qué?
-Si no tienes un motivo en especial ¿para que demonios te quieres acercar a mi?-
Se dijo en voz baja mientras aquella mirada, esa sonrisa, esa voz… todo, estaba en su cabeza.
Pero… ¿Por qué estaba tan molesto? No tenía razón para estarlo, sin embargo algo tan pequeño como eso le estaba afectando, demasiado para su gusto ¿Por qué? ¿Qué esperaba?
Definitivamente algo le había indicado que tal vez las intensiones de aquel chico eran otras, no solo curiosidad, estaba casi seguro de que se trataba de un interés completamente diferente. Pero claro, había volado demasiado alto y ahora estaba enojado, molesto consigo mismo por haberlo hecho, ¿Realmente que esperaba? ¿Qué aquel chico se le declarara en ese mismo instante repentinamente?
Eso era absurdo, ni siquiera lo conocía, ¿Cómo podría ocurrir algo como eso?
-Mi vida no es tan romántica ni espectacular-
Suspiró mientras se dejaba caer sobre la cama, mirando el blanco techo de su habitación, solo así lograba encontrar esa calma que necesitaba recuperar, bajar de esos sueños tontos, absurdos, colocarse de nuevo en su realidad y afrontar la idea de que aquel chico no tenía ninguna intención especial, simplemente era un chico con bastante tiempo libre quizás o solo intentaba burlarse de él de alguna manera.
-Y eso definitivamente no va a suceder-
Se dijo con más calma mientras cerraba sus ojos, pero entonces, ahí estaba, esa sonrisa, ese rostro que si observaba detenidamente, era hermoso, desbordaba tanta paz con tan solo una mirada… ¿Por qué al recordarlo sentía que todas aquellas suposiciones parecieran mentira?
No podía ser posible que una persona con tal mirada, con esa sonrisa tan hermosa fuera capaz de burlarse de él de alguna forma, de jugar con él… ni siquiera podía imaginarlo.
De pronto, todo cambió dentro de él, aquel enojo desapareció, llegó la calma acompañada con un extraño sentimiento, su corazón comenzó a latir lentamente pero con fuerza, un suspiró se escapó desde el fondo de su pecho, liberándolo de toda tensión, de todo enojo.
-¿Por qué?-
Se preguntó mientras abría los ojos.

Al día siguiente, todo pintaba con la misma aburrida normalidad, pero algo en su interior esperaba algo diferente, algo en su interior rogaba por ver de nuevo a aquel chico de nombre Daiki.
Caminó más lento de lo normal por el pasillo, estuvo a punto de llegar a su salón y se detuvo para mirar atrás, nada, todo estaba perfectamente normal, no había señal alguna de aquel chico por ningún lado.
“-Claro… después de la forma que lo traté ayer seguramente no volverá a acercarse a mi…-”
Pensó mientras entraba a su salón como de costumbre.

Un par de horas pasaron y algo estaba mal en él, no lograba concentrarse, ni si quiera tenía el animo de intentarlo, veía a su profesor hablar y hablar pero ni siquiera lograba comprender las palabras que pronunciaba, los pequeños murmullos no tenían forma, miró su libreta y no había escrito absolutamente nada.
Fastidiado por su actitud, rápidamente guardó sus cosas y sin importarle que la clase estuviese a la mitad, tomó su mochila, se puso de pie y salió del aula, dejando atrás los rumores, las miradas, solo caminó a paso firme hasta la puerta y la cerró con fuerza.
Al salir del edificio, respiro el aire fresco y trató de tranquilizarse, la cabeza comenzaba a dolerle, se estaba estresando de su misma actitud y necesitaba detener aquello.
Sabía lo que necesitaba, silencio, tranquilidad, así que se dirigió al gran edificio que albergaba a la biblioteca de la universidad, al llegar ahí, miró a su alrededor, estaba prácticamente vacía, pero eso no fue suficiente para el así que mejor retrocedió y salió de ahí.
Su forma de pensar en lo que necesitaba cambió de inmediato, pensando en otro lugar, caminó y caminó hasta llegar a la cafetería, pensaba que tal vez el estar ahí leyendo su libro tranquilamente le ayudaría, pero de nuevo ocurrió lo mismo, miró a su alrededor, al igual que la biblioteca, esta también estaba prácticamente vacía, entonces ya no quiso entrar ahí.
Miró las bancas del jardín, tal vez ahí podría estar tranquilo un rato, pero al acercarse y mirar a su alrededor ocurrió lo mismo.
¿Qué rayos le estaba ocurriendo?

“¿Qué demonios estoy buscando?”

El dolor en su cabeza no hacía más que ir en aumento considerablemente, necesitaba salir, irse de ese lugar, despejar su mente.
Luchando consigo mismo para ya no mirar a su alrededor, salió de la universidad y caminó hacia la parada del autobús, llegó y sin siquiera mirar el panel de horarios, se sentó en aquella banca de metal. Respiró profundo y se recargó por completo, levantó su cabeza y cerró los ojos, necesitaba calma.
Pero inesperadamente, sintió una mirada, algo que lo insito a abrir los ojos, después de mirar el techo de metal de aquella parada, bajó lentamente su cabeza, al ver lo que tenía enfrente lo dejó sorprendido, sin poder moverse, incluso juraría que hasta su respiración se detuvo por un instante.
“-Es él-”
Pensó, aún incapaz de moverse. Era como si estuviese siendo absorbido por aquella mirada igual de sorprendida que la suya.
Silencio.
Ninguno de los dos fue capaz de decir nada, Kei después de unos segundos desvió rápidamente la mirada, estaba avergonzado, nervioso… ¿Por qué?
Aquello le molestó, trató de pensar en algo más pero la presencia que estaba a su lado no lo dejaba tranquilo, ¡¡Y Daiki ni siquiera lo miraba o le decía nada!!
Esto estaba mal, debía haber alguna explicación lógica para este sentimiento… se puso a pensar detalladamente, se remontó a la primera vez que lo vio, pasando por el encuentro de ayer, de nueva cuenta se sintió mal por haberlo tratado tan mal aquella tarde… ¡¡Claro!! ¡Esto tenía que ser!
“Remordimiento de conciencia”
Pensó, feliz por su descubrimiento, ahora tenía que ofrecer una sincera disculpa y todo este martirio terminaría, ¡Que sencillo!
Bueno, pues era hora de ponerse manos a la obra, respiró profundo, lentamente se giró y… no podía ser posible… estaba triste… ¡Daiki lucía triste!
¿Por qué? ¿Por qué tenía la mirada tan baja y triste? ¿Era su culpa? ¿Su comportamiento de ayer había sido tan duro como para provocar aquellos ojos llenos de tristeza que ahora eran incapaces de mirarlo directamente?
Esto solo aumentó su sentimiento de culpa, sabía que no había tiempo que perder, debía disculparse de alguna forma lo antes posible… ¿Pero cómo hacerlo? Estaba tan avergonzado y desconcertado que no era capaz de formular ni una sola sílaba. No, esto no podía continuar así, era ahora o nunca.
-Oye-
Dijo torpemente desviando la mirada, aún así pudo notar como Daiki levantaba la cabeza para mirarlo fijamente.
-Yo… quiero disculparme contigo-
Su voz ya no era fría, era más bien una mezcla de torpeza con valentía.
-¿Eh?-
Preguntó Daiki confundido.
-Ayer yo… te traté muy mal, tú no tienes la culpa de que haya tenido un mal día-
Mintió, ¿realmente había tenido un mal día? Si no mal recordaba había sido un día como el resto, aburrido y sin sentido, más no malo.
-Me disculpo por eso-
Dijo al fin y miró a Daiki. ¡Que gran sorpresa fue ver de nuevo aquella radiante sonrisa! Fue como si de pronto todo se hubiese llenado de un color más vivo, un revoltijo en su estomago y los latidos de su corazón lo sorprendieron.
-Descuida, supongo que fui demasiado molesto contigo, además te pregunto tu nombre y yo ni si quiera me he presentado contigo, mi nombre es Arioka Dai-
-Daiki ¿cierto?-
Lo interrumpió Kei desviando de nuevo la mirada.
-¿Cómo lo sabes?-
Preguntó Daiki sorprendido, después de todo no recordaba haber mencionado nunca tu nombre.
-Ya van dos veces que la gente te grita por tu nombre, lo memoricé desde la primera vez que lo escuché, no es por que quisiera aprenderlo, simplemente no pude evitarlo… es sencillo y fácil de aprender…-
Kei pudo sentir como su corazón latía con más fuerza a cada segundo ¿Por qué? Ni siquiera lo conocía, no sabía nada de él y sin embargo algo dentro de él sabía que algo ya había de especial.
-Vaya, pues si tu has sabido mi nombre todo este tiempo, ahora tengo una buena razón para querer saber el tuyo, si tu ya sabes el mío creo que estoy en todo mi derecho de preguntar por el tuyo ¿no lo crees?-
Tenía razón, ahora todo era tan diferente al día de ayer, ya no pensaba en que sería inútil presentarse ante aquel chico, al contrario, simplemente sabía que no perdería nada con decírselo, así que lo hizo.
-Inoo Kei-
Dijo al fin mirando a Daiki tímidamente.
-Entonces, mucho gusto, Kei-chan-
Sonrío radiante, esta vez un sentimiento ajeno al nerviosismo invadió su interior, era algo cálido, como se de pronto una pequeña luz hubiese aparecido ante su obscuro camino. Se sintió feliz, no le importaba si aquella felicidad era fugaz, si duraría poco, no tenía ánimos de pensar en ello ahora, solo disfrutar de aquella sonrisa, de la compañía de Daiki, así que sonrió por primera vez a aquel chico.
-Igualmente… Daiki-
Ambos se miraron, sonrientes, tranquilos, hasta que de pronto el autobús llegó, haciendo sonar aquel molesto claxon.
-¿Vas a subir?-
Se preguntaron torpemente al mismo tiempo.
-No, yo no-
Respondieron de nuevo al mismo tiempo, después se rieron ante la divertida situación.
-¿A dónde vas a ir?-
Le preguntó Daiki curioso.
-Pues… supongo que iré a comer algo y después volveré para mi ultima clase-
Respondió Kei mientras miraba su reloj.
-Yo también pensaba ir a comer algo, conozco un buen lugar, ¿quieres venir conmigo?-
Lo invitó Daiki con entusiasmo.
-¿Qué lugar?-
-Es un pequeño restaurante de ramen a dos estaciones de aquí, ¿Qué te parece?-
Esto tenía que ser una especie de broma o algo por el estilo, justo a dos estaciones estaba el restaurante de ramen que él visitaba para no comer en aquella cafetería de precios elevados.
-De acuerdo-
Accedió Kei, tal vez no era el mismo restaurante, había tantos en la ciudad que había muchas posibilidades de que no lo fuera.

Ambos esperaron un poco más y tomaron el autobús, pasaron las dos estaciones y bajaron.
-Es por aquí-
Le indicó Daiki. Para Kei el camino comenzaba a ser demasiado familiar, no fue tanta su sorpresa cuando se detuvieron frente aquel restaurante de ramen.
-Aquí es-
Dijo Daiki con una sonrisa, estaba comenzando a acostumbrarse demasiado a ella.
-Que pequeño es el mundo-
Dijo Inoo en voz baja, pero no lo suficiente para no ser escuchado por Daiki.
-¿Por qué lo dices?-
Le preguntó mientras lo seguía dentro del restaurante, tomaron asiento e Inoo respiró profundo.
-Yo vengo a este lugar casi todos los días-
Daiki se sorprendió ante semejante declaración.
-¿De verdad? Yo también vengo seguido, pero nunca te había visto por aquí-
-Bueno, seguramente no habíamos coincidido, normalmente vengo aquí cuando salgo de clases y justo ahora debería estar en una-
Dijo Inoo con tranquilidad.
-Así que vienes aquí cada que te saltas alguna clase, eso quisiste decir ¿no?-
Preguntó Daiki con una sonrisa traviesa.
-Algo así-
Respondió Inoo con la misma sonrisa.
-Es sorprendente ver que al fin sonríes, siempre que te veía estabas serio, incluso ayer, ¿Por qué? ¿Por qué siempre estás solo?-
La pregunta de Daiki le cayó como un balde de agua fría, no se la esperaba, sin embargo aquello solo le recordó su frustrante estilo de vida, solitario y deprimente… ¿Acaso lo había olvidado?
-Porque quiero estar solo-
Respondió distante mientras clavaba su mirada en el menú.
-Eso pensé, pero sabes algo; No eres una mala persona-
Aquellas palabras lo hicieron dejar de ver aquel menú y mirar directamente a Daiki, el cual ahora miraba detenidamente buscando alguna especialidad que llamase su atención.
-¿Cómo puedes decir eso? Ni siquiera me conoces-
Dijo serio.
-Bueno, no necesito conocerte mucho para atreverme a afirmarlo. No se como explicártelo, solo lo sé-
Respondió Daiki con tranquilidad mientras llamaba a una mesera para ordenar su comida.
Kei se quedó en un estado de shock por unos segundos, después la voz de aquella mesera lo regresaron a la realidad y sin importarle mucho pidió lo primero que logro visualizar en el menú.

No estaba seguro de cuanto tiempo transcurrió en realidad, era la primera vez que en aquel lugar comía completamente a gusto, conversaba con Daiki con tanta normalidad, como si lo conociera desde hace tanto tiempo.
En aquella platica, Inoo supo que Daiki estaba estudiando Administración Empresarial y que a penas iniciaba en aquella Universidad, solo era un año menor que él y completamente diferente a lo que él era, Daiki tenía muchos amigos, hacía amistad con prácticamente todos los de su salón, una persona muy social.
Cuando Daiki preguntó la razón por la que Kei no hablaba con nadie, este solo se limitó a contestar.
-No lo sé-
Al ver su mirada, Daiki supo que no era buena idea seguir preguntando, así que no lo hizo y cambió el tema rápidamente.
Era extraño, Daiki era el que más hablaba, Kei solo lo escuchaba y reía con él, pero cuando el mayor tomaba la iniciativa de hablar podía sentirse, por vez primera, realmente escuchado, nunca antes había sido así ya que siempre que conversaba con sus dos únicos amigos, estos nunca escuchaban claramente lo que él tenía que decir, si tenía algo que le preocupaba no era razón para que sus amigos lo escucharan atentamente, al contrario, siempre era él quien escuchaba y ayudaba, nunca al revés.
Un poco más y ambos salieron del restaurante.
-Siempre quedó completamente satisfecho cada que vengo a este lugar, a decir verdad no me gusta comprar nada en la cafetería de la escuela, todo es en porciones muy pequeñas y no saben bien-
Dijo Daiki.
-Yo nunca he comido ahí, de alguna forma es bueno saber que no me he perdido de nada bueno-
Sonrió Kei.
-¿Volverás a la Universidad ahora?-
Preguntó Daiki curioso. Antes de responder, Kei miró su reloj ¡No era posible! ¡Su clase ya había comenzado hace media hora!
-Creo que no, será inútil intentar entrar ahora, ese profesor es demasiado especial y dudo mucho que me deje entrar-
Suspiró resignado.
-¿Entonces que harás ahora?-
Volvió a preguntar Daiki.
-Supongo que iré a casa, estoy cansado y tengo que seguir avanzando un proyecto que tengo-
-¿Necesitas ayuda?-
No quería pensarlo mucho, tal vez y era solo producto de su imaginación pero… ¿Acaso Daiki quería estar más tiempo con él?
-No creo que puedas ayudarme en algo-
Respondió serio, no era posible que Daiki le pudiese ayudar en algo que ni siquiera conocía.
-Ya veo-
Dijo Daiki con cierto aire de decepción en la voz.
-Nos vemos mañana, Kei-chan-
Así, el menor se despidió, comenzaba a alejarse poco a poco cuando repentinamente Inoo lo detuvo diciendo.
-¿Sabes recortar bien?-
Daiki se detuvo y se giró para mirar a Kei.
-¡Por supuesto!-
Declaró sonriente, de alguna forma Kei también sonrió y le dio alcance para así comenzar a dirigirse a la parada del autobús.
-¿Esta bien que vayamos a mi casa? ¿No tienes algo más que hacer?-
-En lo absoluto, vivo solo en un departamento así que no hay problema-
Estaba sorprendido, un chico menor que él ya vivía solo… cuando el continuaba dependiendo completamente de sus padres.
-¿Trabajas?-
Preguntó Kei mientras tomaba asiento junto a él en el autobús.
-No, aún no, mi padre es quien paga la renta del departamento y mi mama me envía dinero para cubrir mis gastos, es como si continuara viviendo con ellos de alguna manera-
-Vaya…-
Que extraño, no sentía ninguna clase de tristeza en la voz de Daiki, al contrario, lo decía de una forma tan natural, como si aquello no le afectara en lo absoluto. Era algo realmente sorprendente para él.

Al fin llegaron a la estación que estaba cerca de la casa de Inoo, ambos bajaron y comenzaron a caminar.
-¿Vives por aquí?-
Preguntó Daiki.
-Si, todo derecho hasta la siguiente calle, después giraremos y en la tercera casa-
-Oh… que interesante-
Dijo Daiki mirando a su alrededor.
-¿Por qué interesante?-
Preguntó Inoo curioso.
-Hace rato, cuando entramos al restaurante dijiste que este mundo era pequeño ¿cierto?-
Confundido, Kei asintió con la cabeza.
-Bueno, yo vivo también por aquí, solo que hacía allá-
Dijo Daiki señalando al otro extremo del que se dirigían.
-¿Así que vives en los departamentos de allá? Que sorpresa…-
De alguna manera, el saber aquello lo hizo feliz, saber que ahora Daiki estaba más cerca de lo que imaginaba le gustaba, aún sin saber bien el por qué.

Caminaron un poco más y al fin llegaron a la casa de Inoo, afuera, Daiki la observó detalladamente, como si estuviese tratando de grabarla en su memoria.
-Es bonita-
Dijo tranquilo.
-Mi papá la diseñó, de alguna forma es su orgullo. Vamos, mamá debe estar dentro-
Daiki asintió y siguió a Kei, este, al abrir la puerta pudo escuchar muchas voces, después miró abajo y habían dos pares de zapatos más, habían visitas.
-Tienen visitas-
Dijo Daiki.
-¿Quién será?-
Se preguntó Inoo al mismo tiempo que entraba y caminaba rumbo a la sala, al entrar ahí estaba su madre junto con su hermana y su marido, ella con un bebé en brazos.
-¡Hermana!-
Exclamó Kei sorprendido.
-Ah, Kei bienvenido, no te escuché llegar-
Dijo su madre sorprendida.
-¿Qué tal hermanito?-
Lo saludo su hermana con gusto.
-Tu hermana y su esposo se van a quedar esta noche, vienen de visita, se quedarán en tu habitación ya que la habitación de tu hermana la hemos ocupado para guardar cosas viejas, ¿Estarás bien si duermes en la sala?-
No le quedaba de otra más que aceptar, vaya, este día si que estaba lleno de sorpresas para él.
-Vaya, pero si Kei también trae invitados, ¿Quién es?-
Preguntó su madre quien se acercó a Daiki.
-Mucho gusto, mi nombre es Arioka Daiki-
Se presentó con formalidad.
-Es un compañero de la universidad-
Dijo Kei.
-Ella es mi madre, ella mi hermana y su esposo-
Presentó Kei sin dar muchos detalles.
-Si, me he dado cuenta, mucho gusto-
Saludó Daiki con una reverencia.
-¿Qué pasará con tu proyecto? ¿Podrás avanzarlo así?-
Le preguntó Daiki en voz baja.
-No hay problema, debo entregarlo para el 10 de este mes así que estaré bien-
Dijo Kei con confianza.
-Kei-chan… hoy es 9...-
Aquello lo sorprendió, no podía ser posible.
-¡¿Qué?!-
Exclamó fuertemente, llamando de nuevo la atención de su madre.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó la señora preocupada.
-Mama, ¿Qué día es hoy?-
-Miércoles-
Respondió la señora.
-Si lo sé, pero ¿Qué fecha?-
-Nueve de Octubre ¿Por qué preguntas tan exaltado? ¿Qué ocurre?-
Estaba en problemas, no llevaba ni la mitad de su proyecto y con la inesperada visita de su hermana no podría concentrarse para terminarlo, no era por ser amargado pero los llantos del bebé lo ponían de mal humor.
-Tengo que terminar mi proyecto esta noche… es para mañana…-
-¿Por qué no lo dijiste antes?-
Preguntó su madre.
-Yo… perdí la noción del tiempo…-
-Descuida, tengo una idea-
Dijo Daiki interrumpiendo repentinamente.
-Ya que las circunstancias no pueden cambiarse, ¿Por qué no terminas tu proyecto en mi departamento? Como te dije antes, vivo cerca de aquí, no creo que sea una mala opción-
Antes de que Kei pudiese decir algo, su madre lo hizo primero.
-Tu amigo tiene razón, yo tampoco creo que sea una mala idea-
Miró de reojo a Daiki y este le sonreía amablemente, no podía resistirse, ¿desde cuando era tan débil? Además claro, de que la angustia de no lograr terminar a tiempo también lo impulsaba a tomar una decisión.
-De acuerdo-
Dijo sin más con resignación, sin más subió a su habitación, necesitaba recoger todo su material y apuntes que necesitaría.

Mientras guardaba sus cosas en una gran bolsa de plástico, cuidando de no olvidar absolutamente nada, la voz de su hermana lo desconcentró.
-Vaya, no has cambiado casi nada aquí-
-No quiero que desacomodes nada, todo esta perfectamente en su lugar, si tocas algo lo sabré-
Dijo mientras terminaba de acomodar su material y tomaba la bolsa entre sus manos.
-Como si quisiera tomar tus cosas, no seas infantil, ya no tienes diez años-
Bromeó su hermana mientras tomaba asiento sobre la cama.
-Hablando de tu juventud, ¿Qué tal esta Chinen-kun? Hace mucho que no sé de él-
Estaba conciente de que su hermana no tenía ninguna mala intención, ¿Cómo podría tenerla si no estaba enterada de la situación?
Justo cuando había logrado calmar aquellos recuerdos, era imposible borrarlos, más en esta época del año en la que hasta las hojas secas le recordaban tanto esos días, sin embargo de alguna forma había dejado de pensar en ello.
Con la mirada baja y la voz fría respondió.
-No lo sé, hace mucho que no sé de él-
Así, sin ofrecer más explicaciones, salió de su habitación cargando esa gran bolsa de plástico y su mochila colgando del hombro.
Bajó rápidamente las escaleras, sin querer, el comentario de su hermana había alterado su estabilidad emocional.
-Estoy listo, vámonos-
Dijo sin más, no miró a su madre para despedirse, abrió la puerta y le indicó a Daiki que saliera primero, este, extrañado por el cambio tan repentino del mayor se limitó a solo salir sin decir o preguntar nada, ya lo haría después.

El camino fue silencioso, Daiki sentía que si decía algo tal vez el mayor se molestara, pero necesitaba saber que era lo que le estaba ocurriendo, no podían continuar así.
De pronto su curiosidad fue tan grande y además de su preocupación que no pudo más e hizo la siguiente pregunta.
-¿Ocurre algo malo?-
Pero Kei no respondió, continuaba con la mirada distante y la vista al frente, Daiki habría jurado que el mayor ni siquiera lo había escuchado.
-Kei… chan… ¿Puedes escucharme? Te estoy hablando-
Insistió Daiki con un poco de timidez, pero no daba resultado, así que de pronto se detuvo y para llamar la atención de Kei lo tomó del brazo.

Esto lo sorprendió bastante, había caído en un profundo transe en donde los recuerdos, una vez más, no lo dejaban tranquilo, llenándolo de tristeza y nostalgia.
Se detuvo de inmediato al sentir el agarre de Daiki y se giró para verlo, sorprendido.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó confuso.
-Eso mismo quiero saber, te he preguntado varias veces y no me has respondido nada, ni siquiera puedes escucharme… ¿Te sucede algo malo?-
La voz de Daiki denotaba su preocupación, la cual fue notada por Kei.
-No es nada-
Respondió fríamente mientras desviaba la mirada.
-No creo que el hecho de que tu hermana haya llegado a tu casa sea tan grave como para que estés así ¿cierto? Estoy seguro de que es algo más-
Afirmó Daiki, de pronto Kei miró a su alrededor, en su afán por evitar la mirada preocupada del menor miraba lo que había en los alrededores, fue así como pudo darse cuenta del lugar en el que estaban.
Aquel parque tan lleno de recuerdos lo transportaban a aquel día, el día en el que fue inmensamente feliz, o al menos eso creía, en aquel lugar, Chinen le repetía incontables veces lo mucho que lo quería, solían estar ahí por horas conversando cualquier tontería y cuando ya no había al fin nadie cerca, se besaban para después reír por ello como si de una travesura se tratase.
Una hoja seca de un gran árbol cayó justo frente a Inoo, claro, era otoño, la estación que más odiaba y que a la vez esperaba… le dolía pero una parte de él le gustaba recordar aquello, definitivamente se estaba volviendo más loco día con día.
-Yo… me he esforzado… realmente lo hago…. Intento olvidarlo pero aparece siempre en mi memoria, llenando mi corazón de tanto dolor… quiero evitarlo pero parece que es imposible… he dejado de luchar para acostumbrarme pero aún así sigue siendo doloroso…-
Escuchar estas palabras lo llenaron de confusión, estuvo a punto de preguntarle a Kei su significado pero este habló antes.
-Continuemos, comienza a atardecer y no deseo perder más tiempo-
Así, Kei continuo caminando. Daiki estaba confundido, deseoso por saber que ocultaba el dolido corazón del mayor, pero sintió que no sería bueno preguntar, tal vez más adelante podría saberlo y ayudarlo, deseaba poder hacer eso cuanto antes, esa mirada llena de tristeza que se asomaba en los ojos de Inoo le causaban un dolor profundo en su interior, definitivamente debía cambiar esa mirada… sabía que podía hacerlo.

Pronto llegaron al departamento de Daiki.
-Te dije que estaba cerca-
Dijo el menor con una sonrisa. Kei miró detenidamente aquel edificio, era grande y lucia elegante, definitivamente un precio que una persona común no podría pagar, pensó.
-Tengo un poco de desorden, espero y no te moleste-
Comentó Daiki mientras ambos subían por el elevador.
Cruzaron el pasillo, todo lucía tan tranquilo, justo al final se detuvieron, Daiki sacó su llave del bolsillo y abrió la puerta.
Increíble, aquel departamento era como el de una persona importante, recordó por un instante las películas que había visto y lucía como el departamento de una gran estrella, o de alguien con mucho dinero.
-¿Vives tu solo en este lugar?-
Preguntó Inoo tratando de no dejar su boca abierta por el asombro.
-Si, bueno, todo esto es gracias a mi papa, el resto de los departamentos son más sencillos-
Dijo Daiki mientras cerraba la puerta.
-¿Cómo?-
Pregunto Kei confundido.
-Digamos que este es el departamento especial, mi papá es el dueño por eso me estoy quedando aquí-
La forma en la que Daiki decía aquello sonaba tan natural que incluso Kei llegó a pensar que el tener un padre rico con lujosos departamentos era una cosa de todos los días.
-Creí que habías dicho que tu papá pagaba tu renta-
-Bueno, si te pones a pensar podría ser así, esto le pertenece y de él depende el buen funcionamiento de cada departamento en todo el edificio, supongo que eso es más que suficiente-
Dijo Daiki con naturalidad mientras entraba en la cocina y sin preguntar, sirvió dos vasos con jugo de naranja.
-Bien, al menos no tendremos problemas de espacio-
Dijo Inoo mientras dejaba su gran bolsa de plástico sobre la mesa del comedor, la cual era hasta incluso un poco más grande de la que había en su casa.
-Toma-
Le dijo Daiki mientras le daba un vaso con jugo.
-Gracias-
Sonrió Kei mientras tomaba el vaso de la mano del menor, al hacerlo, sus dedos tocaron gentilmente a los de Daiki sin querer, lo cual volvió a provocarle un sentimiento nuevo y extraño.
-Ah… bien, si quieres puedes comenzar, ¿En que quieres que te ayude?-
Kei observó detenidamente a Daiki, ¿Era su imaginación o el estaba ligeramente nervioso por aquel contacto? Bueno, no podía estar seguro de ello puesto que el también lo estaba y probablemente aquello fue solo producto de su imaginación pero estaba casi seguro de haber visto un ligero rubor en sus mejillas.
-Bueno, por ahora nada, tengo que terminar los planos y después trazar lo necesario para formar la maqueta, si quieres puedes hacer tus cosas mientras yo termino eso-
Dijo mientras comenzaba a sacar sus cosas de la bolsa.
-De acuerdo, yo voy a hacer mi tarea mientras-
Sonrió Daiki al decir estas palabras, Kei lo hizo de igual forma.

Los minutos transcurrían tranquilamente hasta convertirse en horas, Daiki leía concentrado su libro para preparar su ensayo, tomaba algunas notas, era la primera vez que se sentía bien haciendo sus deberes escolares, no era que le desagradara hacerlos, solo que nunca se había sentido tan a gusto haciéndolos, y más aún, esta sería la primera vez que le ayudaría a alguien con su tarea, lo cual lo emocionaba aún más.
Mientras tanto, Kei estaba sumamente concentrado en sus propios cálculos y trazos, entre su calculadora, sus escuadras, su fino lápiz y sus planos, sin embargo debía aceptar que era la primera vez que se sentía tan tranquilo, como si por primera vez estuviese haciendo lo que realmente le gustaba, si bien había elegido aquella carrera por la gran influencia de su padre, ya que esta había sembrado en él la curiosidad de ser capaz de diseñar sus propios edificios, casas o monumentos, nunca se había tomado sus deberes tan en serio, ahora era diferente, incluso estaba cambiando muchas cosas de su proyecto original, era extraño, recordaba claramente sus días de secundaria cuando se la pasaba en casa de Takaki haciendo la tarea, si era divertido y la mayoría de las veces terminaban por hacer otra cosa menos la tarea, igual pasaba ratos muy agradables, pero ahora era completamente diferente a aquellos días, esto no era la reunión de unos amigos que se ven para hacer la tarea juntos, no podía sentirlo así, sin embargo le avergonzaba pensar en algo más, era tan tranquilo, cada uno metido en sus propios deberes, disfrutando de su propio silencio, disfrutando tanto de su mutua compañía… ¿Por qué era diferente? Tal vez por que ya no era un niño, esa podría ser una buena razón, tal vez el tener ya 21 años le hacia hacer y sentir las cosas de otra manera, algo más ¿adulto?… tal vez…
-Aaaagh ¡Ya no puedo más!-
Exclamó Daiki repentinamente mientras estiraba sus brazos hacia el frente para después cerrar su libro y su libreta de apuntes.
-¿Terminaste?-
Preguntó Kei mientras trazaba una perfecta línea recta.
-No, pero adelanté más de la mitad del libro, tengo que entregar este trabajo para fin de mes y pensaba hacerlo a un paso mas lento, ahora tendré más tiempo libre-
Suspiró Daiki al mismo tiempo que se ponía de pie para acercarse hacia donde Kei estaba.
-¿Qué tal vas tu?-
Preguntó curioso mientras observaba como el mayor trazaba sobre aquel plano.
-Ya me falta poco-
Respondió sin dejar de hacer su trabajo, si hubiese estado más atento a su alrededor hubiese notado la forma en la que Daiki lo observaba fijamente.
-Te gusta mucho hacer eso ¿cierto?-
Preguntó sonriente.
-Mucho-
Respondió Inoo con una inesperada sonrisa.
-Vaya… supongo que hacer la maqueta será más fácil, más si es entre dos personas, ¿no lo crees?-
-Es verdad, es la primera vez que permito que alguien me ayude con uno de mis proyectos, considérate afortunado-
Dijo Kei en tono de broma mientras se enderezaba un poco para mirar a Daiki. Este se sintió nervioso por aquella sonrisa así que intentó seguir hablando.
-¿Y… no quieres sentarte un poco? Haz estado de pie por más de una hora-
-Oh… es verdad, ahora que lo mencionas mis piernas comienzan a doler-
-No pasará nada si descansas un poco, son las 9:30, es temprano, si quieres podemos tomar algo para que descanses un poco-
-Tienes razón, supongo que un descanso no me hará daño-
Así pues, Kei dejo su lápiz sobre sus planos y siguió a Daiki hacia la cocina.
-¿Tienes hambre? Puedo pedir que traigan algo de comer si quieres-
Sugirió Daiki.
-Oh no es necesario que gastes, seguramente tendrás algo por aquí que podamos preparar-
Dijo Kei mientras se tomaba el atrevimiento de abrir el refrigerador.
-Ah… no creo que-
Balbuceo Daiki al ver como Kei abría el refrigerador, ¡Gran sorpresa que se llevó al verlo prácticamente vacío!
-¿Qué… que es lo que comes si no tienes nada?-
Preguntó Kei aún sorprendido mirando fijamente lo pobre que estaba ese refrigerador, solo leche, jugos y para su gran sorpresa un par de botellas de vino.
-Además… ¿Qué hace un niño como tú con dos botellas de vino en lugar de comida?-
-Ah… eso es por que… mi mamá las trajo para cuando yo quisiera hacer una reunión, pero yo no suelo beber vino… y sobre la comida pues… siempre salgo a comprar algo de comer-
Confesó Daiki un poco avergonzado.
Kei cerró la puerta del refrigerador de un solo golpe, se giró y le dijo a Daiki en tono bastante serio.
-No puedes comer siempre afuera, es bueno tener algo de comida casera, esta bien que tienes dinero pero no creo que sea razón para que lo despilfarres de esa manera-
-No es que me guste despilfarrar-
Aclaró Daiki con una ligera timidez ante el evidente regaño de Inoo.
-Lo que pasa es que… no se cocinar, por eso siento que es inútil que tenga ingredientes para cocinar cuando no voy a usarlos y solo se desperdiciarían-
Ante la tímida declaración de Daiki, ahora Kei se sentía tonto, ¿Por qué lo había regañado tan seriamente? No tenían esa clase de amistad como para tomarse la libertad de regañarlo…
-Lo siento, no quería hablarte así-
Se disculpó mientras bajaba tímidamente la mirada.
-Descuida, no me molesta-
Sonrió Daiki… de nuevo aquella sonrisa que le provocaba una sensación extraña en el estomago… ¿Por qué?
-Bueno, ya que son así las cosas, podemos ir a comprar algunos ingredientes para hacer algo de cenar, confía en mi, no soy un profesional pero puedo hacer algo comestible-
Dijo Inoo con una amplia sonrisa mientras se señalaba a sí mismo con el dedo pulgar.
-De acuerdo, parece ser una maravillosa idea-
Confesó Daiki emocionado.

Sin más, ambos salieron de aquel gran edificio y caminaron rumbo a un pequeño súper mercado que Kei conocía muy bien.
-Aquí vengo cuando es mi turno de comprar los ingredientes de la cena, así que sé exactamente que comprar-
Dijo orgulloso mientras tomaba una canastilla.
-¿Por qué no tomamos uno de esos?-
Preguntó Daiki curioso mientras señalaba uno de los carritos.
-No es necesario, no vamos a comprar tantas cosas, en una de estas será más que suficiente-
Ante la explicación y respuesta de Kei, Daiki no pudo evitar el sentirse decepcionado, lo cual lo expresó de inmediato en su rostro.
Al ver la desilusión en el rostro de Daiki se sintió ligeramente culpable, sabía que era una tontería, pero odiaba el hecho de seguir viendo aquella mirada decepcionada, así que sin más, con un suspiro, dejó la canastilla en su lugar y le dijo a Daiki.
-Puedes tomar uno-
Dijo con un suspiro y antes de lo esperado, Daiki tomó rápidamente uno de los carritos y se lo dio a Kei.
-Tu lo llevas-
Le dijo con una sonrisa, a Kei no le quedó de otra mas que aceptar, y justo antes de tomarlo, observó como Daiki se metía al carrito y encogiendo sus piernas se acomodo en el, como si fuese un niño pequeño.
-¿Pero que haces? Eso no se puede y si alguien nos ve nos regañaran-
Ante las palabras serias de Kei, solo sonrió y se giró para verlo.
-No tienen por que regañarnos, anda, tengo hambre-
Sin más que hacer y sabiendo que no tenía caso intentar convencerlo de que se bajara, no hizo más que empujar el carrito con Daiki adentro, era la primera vez que hacia esto en el súper mercado, era extraño pero a la vez resultaba divertido.
-¿Qué vas a preparar?-
Preguntó Daiki curioso al acomodar lo que Kei ya había tomado.
-No se bien, tal vez una sopa miso y yakimeshi de camarón, ¿Qué te parece?-
-¡Excelente!-
Exclamó Daiki, diablos… ¡Como estaba comenzando a adorar aquella sonrisa tan infantil!
-Bien, trata de no aplastar los camarones-
Dijo Kei un poco ruborizado mientras desviaba la mirada aparentando seguir buscando ingredientes.
Así, accidentalmente se metió en el pasillo equivocado, ahora solo había dulces a su alrededor.
-¿Qué dulces te gustan?-
Preguntó Daiki curioso.
-Bueno, los pockys de chocolate son lo que más como cuando estoy estudiando algo, pero en general todos los dulces me gustan-
Respondió Kei con bastante normalidad.
-Vaya, y yo que imaginaba que responderías que no te gustaban los dulces-
Comentó Daiki al mismo tiempo que estiraba uno de sus brazos para tomar rápidamente un par de cajas de pockys de chocolate.
-¿A ti también te gustan?-
Preguntó Kei curioso al haber notado que Daiki los había tomado.
-Bueno, ya tiene mucho que no como unos cuantos e hiciste que recordara lo bien que saben así que no veo que sea mala idea llevar algunos-
Respondió Daiki mirando hacia el frente.
Tras haber terminado las compras y de que entre Kei y Daiki pagaran al final, todo por acuerdo obligado propuesto por el mayor, salieron del supermercado y comenzaron con su tranquilo camino de regreso.
Ahora todo era silencio, uno muy tranquilo y cómodo para ambos, inesperadamente. Después de unos cuantos minutos, sin querer, Daiki recordó la actitud que había tenido Kei justo al salir de su casa, no podía evitarlo, tenía mucha curiosidad por saber, y no se iba a quedar callado ahora puesto que las palabras que había mencionado Kei antes aún continuaban dando vueltas por su cabeza. “-Yo… me he esforzado… realmente lo hago…. Intento olvidarlo pero aparece siempre en mi memoria, llenando mi corazón de tanto dolor… quiero evitarlo pero parece que es imposible… he dejado de luchar para acostumbrarme pero aún así sigue siendo doloroso…-”
-Kei-chan-
Lo llamó con tono curioso sin dejar de caminar y mirándolo tímidamente.
-¿Qué?-
-¿Puedo preguntarte algo?-
-Claro-
Respondió Kei con tranquilidad.
-Bueno… no quisiera incomodarte con mi curiosidad, si no me quieres decir nada entonces ya no preguntaré más pero… sabes… cuando salimos de tu casa, tenías un semblante muy triste, y lo que me dijiste acerca de algún recuerdo doloroso… siento que si lo sacas hablando de ello tal vez lo superes un poco más rápido… bueno… eso creo-
Daiki bajó un poco la mirada al decir estas palabras mientras así intentaba ocultar su evidente sonrojo.
-¿Quieres saber?-
Preguntó Kei con un tono un poco indiferente.
-No es eso, es que lo dijiste tan triste que pensé en eso… pero si no quieres no tienes que hacerlo, lo que menos me gustaría es molesta-
-Intento olvidar a alguien, es eso-
Respondió Kei sin mirar a Daiki y solo clavando su vista al frente.
-Vaya… ya veo-
Dijo Daiki, ya no se atrevió a preguntar más se sentía incómodo así que solo guardo silencio y continuo caminando junto a Kei, aunque esto no quitaba aquella gran curiosidad que sentía por saber.
-Fue hace poco más de cuatro años, la persona que creía me amaba me abandonó sin decir una sola palabra, mi hermana sin querer me pregunto por él y eso me hizo recordar, además aquel sentimiento de soledad revive cada otoño, por eso dije todo eso, no le des importancia-
La voz de Kei sonó fría, ¿Qué rayos estaba haciendo al contarle aquello a Daiki? No tenía sentido, seguramente ni siquiera le daría importancia y ahora se sentía estupido por haber dicho aquello.
-¿Y tu… sigues amando a esa persona?-
Preguntó Daiki con voz tímida. Aquella pregunta le cayo a Kei de sorpresa… ¿Por qué le preguntaba eso? Bueno, estaba seguro de la respuesta después de todo así que sin pensarlo mucho solo la dejo salir.
-¿Cómo podría seguir amando a alguien que me dejó de esa manera?-
Vaya… que fácil era decirlo, curiosamente se sintió aliviado al decirlo tan claramente.
Aún así la curiosidad de Daiki ahora no iba a frenarse así que continuo preguntando.
-Entonces… si ya no amas a esa persona ¿Por qué sigues sufriendo?-
¡Que buena pregunta! A decir verdad, nunca lo había pensado de esa manera, Daiki tenía toda la razón, ¿Por qué seguir sufriendo por alguien a quien supuestamente ya había olvidado y que por supuesto ya no amaba?
Lo dejo sin habla, no pudo responder, ahora se sentía tan tonto, estúpido por haber estado sintiendo dolor todo este tiempo… ¿Qué rayos tenía aquel chico que hacia ver toda su vida tan inútil? Antes estaba conciente de que su dolor, sufrimiento y soledad tenían un por qué y ahora él llegaba a pisotear todo aquello… que sorpresa.
-Bueno… no lo sé… creo que no sé hacer otra cosa-
Respondió un poco torpe, se sentía avergonzado por decir aquello.
-¿Y que tal si de ahora en adelante dejas de sentirte así? Supongo que hay mucho a tu alrededor que valga la pena, tus amigos por ejemplo, algo que te de alegría y te haga sentir feliz-
Oh no… ahora los amigos… ¿es que acaso Daiki planeaba hurgar por toda su vida privada?
-Mis amigos están demasiado ocupados como para prestarme atención… así que no tengo más que quedarme tal y como estoy-
Kei continuo caminando sin darse cuenta de que Daiki ya no caminaba a su lado.
-¡No es posible que alguien como tú se sienta tan solo!-
Gritó Daiki de repente, esto fue como un golpe directo al estomago para Kei el cual lo dejaría noqueado de inmediato si de una pelea se tratase, pero al no ser así, lo único que su cuerpo hizo fue quedarse inmóvil.
-No eres una mala persona, sé que dirás que no te conozco lo suficiente pero yo… siempre que te he observado… tan solo y triste… siempre que te veo así tengo ganas de acercarme a ti y hoy al fin eso ha sucedido y me siento realmente feliz de eso… no puedo creer que digas que sientes dolor y soledad cuando eres una persona tan cálida y amable-
La voz de Daiki temblaba, sentía unas enormes ganas de llorar, la expresión triste de Kei le provocaba un fuerte dolor en el corazón, no le gustaba verlo así, si bien siempre tenía una actitud indiferente en la escuela, hoy se había dado cuenta de que era una persona completamente diferente incluso para lo que él había imaginado, ¿Qué hacer para curar aquella tristeza y soledad?
-Tienes razón al decir que no me conoces… no sabes como soy, dentro de poco te aburrirás de mi y me dejaras, no me darás importancia ¡Eso es lo que siempre sucede!-
Exclamó mientras apretaba ambos puños con gran fuerza, aún así evitó girarse para mirar a Daiki, era la primera vez que se expresaba así delante de alguien, debía lucir demasiado patético, una persona que se hunde en su propia soledad sin deseos de salir de ahí, seguramente era lo que el menor ahora pensaría de él.
-Eso no puedes saberlo… yo quiero seguir conociéndote, seguir descubriendo todo lo que tienes que dar, todo lo que aún no se de ti, es más probable que tu termines por abandonarme por estar harto de mi que yo lo haga-
Ante las delicadas palabras de Daiki, las cuales fueron expresadas con tanta gentileza, amabilidad, lentamente Kei se giró y miró a Daiki. Aquella mirada llena de ternura y sin embargo sus ojos estaban llenos de lagrimas que seguramente no tardarían en desbordarse y aún así le mostraba aquella sonrisa que definitivamente ya era su adoración antes de que pudiera darse cuenta.
-Eso no creo que suceda…-
Dijo Kei con voz débil al mismo tiempo que dejaba de apretar sus puños y sin querer dejó caer al suelo las bolsas de compra que llevaba en las manos, dio un par de pasos hacia adelante y sin más abrazó a Daiki con fuerza, no sabía lo que estaba haciendo ni el por qué, ni siquiera tenía intensión de pensarlo, ya lo había hecho y eso era lo único que había ahora en su cabeza.
Al abrazarlo, le susurro al oído.
-No creo que sea posible que yo termine hartándome de esa sonrisa… eso jamás-
Estas palabras penetraron en la cabeza de Daiki como un rayo, aturdiéndolo todo, poniéndolo nervioso y a la vez inmensamente feliz, ¡Oh que cálido se sentía! Nunca imagino que el estar entre sus brazos fuese una sensación tan placentera y cálida, sin esperar ni un segundo más correspondió a tal abrazo, era tal vez absurdo, nunca había pensado en algo como eso en toda su vida, pero que más daba, estaba seguro así que necesitaba expresarlo.
-Kei-chan… me gustas-
No estaba seguro de que fuera el mejor momento para decirlo después de haber escuchado lo que a Kei le hacia sufrir, pero ya lo había dicho y su mente y corazón esperaban impacientes por la respuesta.
Por otro lado, el escuchar esto le resulto algo extraño… ¿podría ser posible lo que acababa de escuchar? ¿no era una mentira? ¿Cómo era posible que Daiki dijera algo como esto tan repentinamente? Lo más lógico tal vez sería rechazarlo, alejarse de él y no volver a verlo nunca, pero no tenía la mas minima intensión de hacerlo, al contrario, ¿Por qué la respuesta ahora era tan clara en su mente? ¿desde cuando el amor a primera vista se había convertido en algo tan real?
Antes de responder, abrazó con más fuerza a Daiki, solo para asegurarse que en verdad aquello estaba sucediendo, ¡Y si que lo era!
-Me gustas-
Dijo Kei suavemente, ¡Aquello definitivamente era una locura! Pero ahora eso que más daba, sabía que si algún día esto llegase a terminar mal, había sido completamente honesto con lo que acababa de decir y para él eso era más que suficiente.
Ambos se quedaron abrazados un poco más hasta que el sonido proveniente de ambos estómagos rompieron con aquella atmósfera así que sin más se separaron, se miraron tímidamente y después sonrieron.
-Vayamos a comer algo-
Dijo Daiki mientras, sin preguntar, tomaba la mano de Kei y comenzaba a caminar.

Llegaron una vez más al departamento de Daiki y fue Kei quien entró directo a la cocina mientras que el menor se quedaba en el comedor para hacer un poco de espacio.
Era extraño, aquello se sentía tan familiar a pesar de ser nuevo para él, incluso era la primera vez que cocinaba para alguien que no fuera su hermana, era demasiado agradable, definitivamente era una locura por donde lo viese, pero justo ahora sentía que su vida tomaba un poco de sentido, que tal vez… tal vez y eso que tanto deseaba… no era tan imposible.
Ambos cenaron juntos, conversando cosas tontas, Daiki alabó demasiado la deliciosa comida de Kei.
-Es la mejor sopa de miso que he comido en toda mi vida-
Decía mientras pedía otra porción, Kei solo le sonreía y sin sentirse tan grande por ello solo le sirvió más.
Cuando terminaron, recogieron los platos sucios y Daiki los llevó a la cocina.
-Continua con tu proyecto, yo lavaré los platos mientras-
-De acuerdo-
Dijo Kei mientras terminaba de limpiar la mesa, se sentía tan extraño, como si estuviese viviendo un sueño, aquellos pensamientos pronto desaparecieron al ver la hora eran las 11:45.
-¿Por qué es tan tarde ya?-
Se preguntó alarmado.
-¿Qué sucede?-
Preguntó Daiki saliendo de la cocina con sus manos llenas de jabón.
-Ve la hora, no creí que nos tardaríamos tanto en cenar…-
Ante el comentario preocupante de Kei, Daiki solo sonrió y volvió a la cocina. Ahora ya no tenía tiempo de seguir soñando despierto, no le gustaba desvelarse así que tenía que poner manos a la obra en aquel proyecto y no detenerse hasta terminarlo.

Las horas transcurrieron y ahora Daiki le ayudaba a Kei a recortar lo que este ya había trazado, de vez en cuando Daiki admiraba feliz el concentrado rostro de Kei, en verdad parecía que le gustaba lo que hacia y eso también lo hacía feliz a él.
Un poco más y la maqueta estuvo terminada a detalle.
-¡Listo!-
Exclamó Daiki al ver el trabajo terminado.
-¿Qué hora es?-
Preguntó Kei curioso, se puso de pie y observó el reloj en la pared.
-Ah… las dos de la mañana… no quería terminar tan tarde…-
Se quejó desanimado, aquello solo significaba que dormiría realmente poco.
-Pero si lo hubieses hecho solo seguramente aún seguirías trabajando, así que no te quejes-
Le dijo Daiki mientras le daba una palmadita en la espalda.
-Tienes razón, ¿Cómo he de agradecer tu valiosa ayuda?-
Le preguntó Kei en tono de broma mientras se inclinaba un poco y sin querer acercaba su rostro al del menor.
-¿Eh? Ah… bueno… no es-
Kei sonrió al ver el sonrojado rostro de Daiki, era tan adorable, al mirarlo detenidamente pudo notar la cercanía que había entre sus rostros, así que solo continuo con lo que en su mente apareció.
Daiki estaba nervioso y a la vez ansioso, Kei se estaba acercando cada vez más y eso aumentaba los latidos de su corazón. Y así, de sorpresa, los labios de Kei tocaron gentil y tímidamente los labios de Daiki
Aquel contacto tan dulce hizo que Daiki cerrara en automático los ojos, dejándose llevar por aquella deliciosa sensación y justo cuando Kei comenzó a mover tímidamente sus labios para buscar profundizar más aquel contacto su respuesta fue igual de inmediata, si, era su primer beso, y estaba resultando maravilloso.
Kei se estaba dejando llevar, no sabía por que lo había hecho, eran demasiadas cosas para un solo día, a penas acababa de digerir el hecho de que le había dicho que le gustaba y ahora lo estaba besando, aquel beso era tan diferente a los del pasado, no sabía explicarse en qué lo era, solo lo sentía así y era maravilloso, ya nada le importaba ahora más que ese momento con Daiki, deseaba que no tuviese que terminar nunca.
Poco a poco, con movimientos lentos y acompasados, ambos se besaban, lentamente Daiki rodeó el cuello de Kei con ambos brazos, logrando así pegarse más a su cuerpo, al mismo tiempo el mayor rodeo la cintura del menor con ternura, ahora ninguno de los dos podía detenerse, ¿Qué más daba ahora si se acababan de conocer? Ellos bien sabían que solo una mirada había bastado para caer en aquel juego. ¿un juego del destino? Tonterías quizá, eso que importaba ahora, estaban juntos ahora mismo, el futuro daba igual en estos momentos, ¿Qué si mañana ya no se veían nunca más? ¿Qué si aquello terminaría ahí? Nada de eso importaba, con solo sentir el aliento de Daiki desvanecerse dentro de su boca, el sentirlo tan cerca, el sentirse completamente embriagado por aquel sentimiento tan nuevo y excitante, el futuro daba igual, de igual forma el pasado ya no importaba, aquella soledad que lo atormentaba día a día estaba desapareciendo en su totalidad, con que facilidad había llegado Daiki a sacarlo de aquel agujero en el que él mismo se había metido, estaba feliz, tan feliz de haberlo conocido y de tenerlo entre sus brazos ahora que no podría pedir nada más.

Poco a poco y de una manera tierna y delicada, Kei acarició con la punta de sus largos dedos la espalda de Daiki hasta llegar a tocar ligeramente su cuello, provocando que un escalofrío recorriese la espalda del menor, aquello estaba transformándose en un fuerte anhelo por sentirse cada vez más, ambos estaban cayendo en una deliciosa tentación para la cual ya no había marcha atrás.
Aún con los ojos cerrados dejaron de besarse por unos pocos segundos, juntaron sus frentes y notaron lo agitados que se encontraban.
Nadie dijo nada, solo abrieron los ojos lentamente y se sonrieron, era tan mágico aquel momento, Kei podría asegurar que con tan solo una mirada era capaz de comprender lo que Daiki deseaba y con el mismo método transmitir sus deseos a él, era algo realmente único que no deseaba detener por nada del mundo.
Kei suspiró y tomó el rostro de Daiki entre sus manos, besó suavemente su mejilla, después su nariz para finalizar con su frente, observó detenidamente el rostro del menor, sus ojos estaban cerrados y su semblante tan tranquilo y feliz que esto solo lo llevó a besar sus labios una vez más, el sentir la respuesta inmediata de Daiki ante aquel beso lo llenaba más de aquel sentimiento tan enorme que sentía que desbordaba por todo su ser, nuevamente dejó de besarlo y lentamente se dirigió a su cuello, pudo sentir como el menor levantaba la cabeza, dándole a entender que podía continuar, así pues, Kei besó delicadamente su cuello, deseando a cada segundo poder seguir mas abajo, así que mientras lo hacía deslizó una de sus manos por debajo de la camisa de Daiki, ante el tacto de sus dedos con esa suave y cálida piel algo en su interior palpitó con fuerza, al no percibir resistencia alguna por parte del menor, Kei continuo.
Tras acariciar traviesamente el ombligo de Daiki y escuchar una ligera risita por parte de este, de un solo movimiento se alejó y rápidamente despojó al menor de aquella prenda, dejando su pecho por completo al descubierto, sus dedos pedían tocar ya aquella cálida y suave piel, así que delicadamente tocó la cintura de Daiki, recargando ahí ambas manos para volver a besar su cuello.
Aquello para Daiki era sumamente placentero, el sentir los dedos de Kei tocar su cintura mientras aquellos fríos labios devoraban su cuello, despertando en él un sentimiento que jamás había experimentado y que deseaba continuar sintiendo cada vez más.
Con pasos torpes, Inoo guió a Daiki hacia uno de los sillones, intentando no tropezar, para el menor fue sencillo dejarse llevar, a pesar de que estaba completamente de espaldas sentía el cuidado que Inoo tenía al guiarlo y justo cuando sintió con sus piernas la orilla del sillón simplemente se dejó caer sobre de este.
Al principio el sentir el frío material de piel de aquel sillón sobre su desnuda espalda le provocó un ligero escalofrío, pero eso quedó atrás rápidamente puesto que ahora Kei besaba delicadamente su pecho, aquello se sentía tan bien, deseaba más, ahora era él quien deseaba poder tocar la blanca piel del mayor, así que mientras este estaba concentrado devorando cada rincón de su pechó, Daiki aprovechó para infiltrar sus manos por debajo de la playera del mayor, el sentir aquella suave piel sobre sus dedos fue algo especial, jamás imaginó que el tocar a otra persona pudiera ser tan… maravilloso, deseaba poder sentir más así que la levantó un poco más.
Al sentir como Daiki intentaba quitarle la playera, se detuvo de lo que estaba haciendo para permitirle al menor despojarlo de su prenda, ahora estaban iguales, semidesnudos, sin deseos de esperar más, Daiki se reincorporó un poco y besó el cuello de Inoo después con sus manos comenzó a tocar cada rincón de su delgado pecho mientras sus labios se dirigían directo a los del mayor, así sin más ambos se besaron de nuevo, esta vez de forma diferente, ahora había más deseo en cada movimiento de sus labios, la profundidad que estaban tomando era la que despertaba más y más aquel sentimiento, aumentándolo.
Mientras besaba a Daiki y este le erizaba la piel con el tacto de sus manos, Kei dirigió sus manos lentamente hacia la entrepierna de Daiki, tocando un poco aquel bulto que ya se había formado, haciendo que el menor gimiera un poco ante tal contacto. Esto solo despertó aquel instinto que le decía que al menor le había gustado, así que no espero más y desabotonó su pantalón e introdujo su mano por debajo de su ropa interior, tocando con su mano el ya despierto miembro de Daiki.
Aquello no se lo esperaba e interrumpiendo aquel apasionante beso dejó escapar un gemido un poco más fuerte.
Esto solo le indicaba que al menor le gustaba aquello, así que Kei no dudó más y antes de continuar, sacó su mano y con ambas tomó a Daiki de la cintura solo para así lograr despojarlo de su pantalón y ropa interior de un solo jalón, dejando completamente expuesto su despierto miembro, el cual no dudo en tocar una vez más, masajeándolo de arriba hacia abajo a un ritmo lento y que a la vez resultaba placentero para el menor, el cual se dejó caer lentamente para quedar nuevamente recostado sobre el sillón, sus ojos se cerraron con fuerza al sentir como el mayor aceleraba el ritmo, aquello lo estaba volviendo loco.
Justo antes de continuar Kei se quitó el pantalón y su ropa interior, sentía que estas le quemaban de lo estorbosas que eran, el también ya estaba lo suficientemente excitado y aquellas ropas solo lo asfixiaban.
Así, besó a Daiki nuevamente y continuó masajeando su miembro, le gustaba escuchar los gemidos llenos de placer del menor mientras lo besaba, era sumamente placentero para sus oídos así que no dudó más en acelerar el ritmo, al hacerlo evidentemente los gemidos de Daiki también aumentaron y justo antes de que el menor se corriese, dejó de besarlo y de masajear su miembro al mismo tiempo, la mirada que Daiki le dirigió a Kei fue un poco suplicante, después de todo deseaba que continuara, pero no dijo nada y pudo sentir como el mayor se alejaba un poco, acariciando de nueva cuenta su pecho mientras se acomodaba, al llegar a su cintura acarició con ambas manos sus piernas al mismo tiempo que las abría, así, lentamente dirigió uno de sus dedos hacia la entrada de Daiki, este al sentir semejante intromisión gimió más fuerte al mismo tiempo que levantaba la cintura. Nunca antes había sentido aquello y debía aceptar que era doloroso, pero a medida que Kei movía su dedo e introducía uno más aquella sensación de dolor desapareció cambiando por una de completo placer, aquello se vio reflejado puesto que su cintura comenzó a moverse a un ritmo cada vez más acelerado, era evidente que deseaba más.
Kei supo así que Daiki ya no sentía dolor así que abriendo un poco más las piernas del menor, lentamente acercó su miembro a la entrada de este y comenzó a penetrarlo nuevamente.
Definitivamente esto era una sensación completamente diferente a los dedos de Kei, aún dolía un poco, pero justo al sentir el palpitante miembro del mayor completamente dentro, respiró profundo.
Por supuesto que no iba a comenzar rápido, necesitaba que Daiki se acostumbrara a la sensación, lo cual no tardo mucho puesto que el cuerpo del menor comenzó a pedir más por si solo.
Kei comenzó a embestirlo lentamente, entrando y saliendo lentamente, evidentemente los gemidos de Daiki iban en aumento e inesperadamente el también comenzó a gemir de placer.
Muy pronto las embestidas aumentaron, aquello los estaba embriagando completamente de un placer tan único que ninguno de los dos podía dejar de gemir ante semejante sentimiento.
Justo antes de sentir el máximo de placer, salió del interior de Daiki y con suaves caricias hizo que se pusiera bocabajo, acarició su sudada espalda y sin más lo penetró de nuevo al mismo tiempo que con una de sus manos volvía a masajear el miembro de Daiki.
Kei lo estaba volviendo loco, aquello era doble placer para él, sentía que se volvería loco en cualquier momento, sin embargo deseaba más y más.
Las embestidas continuaron a un ritmo más acelerado, ambos gemían, sus cuerpos estaban bañados en sudor.
Dentro de poco el clímax para ambos llegó y con un gemido lleno de placer Daiki pudo sentir como el líquido de Kei se esparcía por su interior, al mismo tiempo Kei sintió el liquido de Daiki esparcirse por la palma de su mano. Un poco más y salió del interior de Daiki, este de inmediato se dejó caer sobre el sillón y Kei hizo lo mismo, quedando su cuerpo sobre el de Daiki.
La respiración de ambos era agitada, lentamente y con las pocas fuerzas que le quedaban, Kei se reincorporó y al mismo tiempo Daiki hizo lo mismo. Ambos se miraron fijamente a los ojos y sonrieron débilmente, estaba agotados, pero lo que se mantenía firme era aquel sentimiento tan cálido en su interior.
Como pudo, Kei se acercó más a Daiki, tomó su rostro entre sus manos y lo besó, aquel besó ya era diferente, mucho más tranquilo, como al principio, beso ante el cual Daiki respondió de inmediato, al fin era hora de romper el silencio.
-Kei-chan-
Dijo Daiki con el poco aliento que le quedaba tras separarse de Kei
-Dai…chan-
Esto lo tomó por sorpresa, era la primera vez que Kei lo llamaba así, esto definitivamente lo hizo sonreír, se sentía tan feliz que se aferró con fuerza al mayor, abrazándolo.
No dijeron nada más, Daiki se puso de pie y apagó la luz, ante la obscuridad pudo llegar hacia donde Kei estaba y tomó su brazo solo para ponerlo de pie. Como pudo Kei logró ponerse de pie y solo se dejó llevar por Daiki, quien lo guió a su habitación.
Ni siquiera cerró la puerta solo pudo sacar las sabanas, le indicó a Kei que podía recostarse y este lo hizo de forma automática, ambos se recostaron y se cobijaron, solo para finalizar, Kei abrazó a Daiki y lo pegó a su pecho. Por primera vez podía asegurar que le esperaba un verdadero descanso, tranquilo.

La mañana llegó con un sonidito que comenzaba a ser demasiado molesto, con trabajo logró abrir los ojos y pudo sentir los cálidos rayos del sol iluminar su rostro, al mirar un poco mejor pudo ver el tranquilo rostro de Daiki mientras continuaba durmiendo.
Al recordar lo que había sucedido esa noche se sonrojó un poco pero después solo sonrió torpemente.
¿Quién iba a imaginar que aún siendo otoño podía declararse feliz justo ahora? En verdad lo era, ahora todo parecía ser diferente, como si lo que había estado sintiendo todo este tiempo solo fuese una especie de espera, algo que lo ponía a prueba día con día para ser capaz de dejarse amar por una persona como Daiki, para dejar que él fuese quien curase todas esas heridas, que borrase toda esa soledad, para que iluminara su camino lleno de obscuridad.
-Para iluminar mi vida-
Murmuró mientras acariciaba tiernamente el rostro de Daiki, así, intentando no hacer ruido, salió de la cama, justo estaba por ir por su ropa cuando la voz del menor lo sorprendió.
-Bueno días-
Dijo aún somnoliento.
-Buenos días, perdón, no quería despertarte-
Dijo Kei con una sonrisa.
-Descuida, ya es hora de todos modos-
Dijo Daiki con una sonrisa. Se sentía realmente afortunado de ser capaz de ver aquella sonrisa al despertar. Definitivamente había comenzado una nueva etapa en su vida y no estaba dispuesto a rechazarla.
-Tengo que ir a clases, ¿puedo darme un baño?-
Preguntó Kei tímidamente mientras tomaba su ropa del suelo.
-Claro, iré a prepararlo-
Dijo Daiki saliendo de la cama con la sabana cubriéndole de la cintura para abajo, poco después salió del cuarto de baño y le dijo a Kei.
-Esta listo-
Kei sonrió agradecido y con su ropa en la mano se dirijo al baño.
Le sorprendió bastante al ver como Daiki entraba en la tina con agua caliente primero.
-¿Eh?-
Exclamó torpemente.
-Creo que es una buena idea, después de todo yo también tengo que bañarme para ir a la escuela y si lo hacemos juntos será más rápido ¿no crees?-
Ante esto, a que Kei no le quedó más que aceptar y entró a la tina.

Después de bañarse juntos, se cambiaron y fue Kei quien preparó el desayuno, ambos lo tomaron juntos mientras conversaban cosas sin mayor importancia, así, la hora de ir a la universidad llegó.
-Voy a pasar a mi casa por unas cosas, ¿me esperas en la parada del autobús?-
Sugirió Kei mientras ambos salían del edificio.
-De acuerdo, ahí te veo-
Le respondió Daiki, así que ambos tomaron caminos separados, Kei se dirigió a su casa, antes de eso le encargó a Daiki la bolsa que había llevado consigo al principio la cual ahora contenía su valioso proyecto.

Caminó lo más rápido que pudo, entró a su casa y subió a su habitación para tomar sus cosas, ignoró casi por completo a su madre y hermana, tan solo saludándolas y despidiéndose de ellas.
Al ir rumbo a la parada del autobús no pudo evitar el correr, no deseaba hacer esperar a Daiki.
Cuando al fin llegó lo tomó por sorpresa, cubriendo primero sus ojos para lo cual el menor adivinó rápidamente que se trataba de él.
Cuando el autobús llegó ambos subieron y tomaron asiento juntos, este iba prácticamente vacío y secretamente se tomaron de la mano mientras se sonreían.
-Gracias-
Le dijo Kei robándole un pequeño besó a Daiki.
-¿Por qué?-
Preguntó este curioso.
-Luego te dijo-
Dijo Kei con una sonrisa traviesa mientras abrazaba a Daiki y hacia que este recargase su cabeza sobre su hombro.
No estaba seguro de lo que le podía esperar de ahora en adelante, pero de algo estaba completamente seguro, aunque no tenía una clara explicación para ello, eso no importaba. Mientras tuviese a Daiki a su lado ya nada más importaba, no necesitaba más, no necesitaba recordar el pasado ni pensar en el futuro, ya no importaba si no veía a sus amigos o si las cosas con sus compañeros de clase continuaban igual que siempre, ahora estaba seguro de que podía entrar a aquel salón con una sonrisa, ahora veía las cosas de una manera, con mucha más luz y ahora ya no importaba que estación del año fuese, los días siempre brillarían para el.

“Porque tú iluminas mi vida”

F I N
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Oh mi dios! D: no lo vuelvo a hacer LOL
quedó DEMASIADO largo!! [30 hojas en word] es que asdasdasd me tomó dos semanas escribirlo, entre tareas y mini tiempos libres, no sabía que estaba quedando tan largo hasta que lo termine, ni siquiera me había detenido a ver el número de páginas que llevaba, simplemente me dejé llevar por la inspiración, escribi tanto que no tengo idea de como habrá quedado :S
¡Satommy en verdad espero de todo corazón que te guste!
Espero y también a ustedes les guste ^^ lo hice especialmente para Satommy pero saben que también espero la opinión de todas y todos ustedes, así que espero sus comentarios que siempre me alegran el día ^^

¡Gracias por los premios! Valgame ya tengo 3 que no he recogido, bueno es que no soy buena para eso de los premios XD pero en verdad les agradezco mucho por los premios *~* me hacen feliz con tal solo saber que me los han dado!!

Pronto más actualizaciones, por ahi tengo otros shots en proceso y por supuesto el siguiente capitulo de Obsess, como dije antes por twitter, olvide ponerlo por aqui tambien lol, pausare un poquito Fated, descuiden, no lo olvidaré como a los otros que practicamente si lo estan u//u lo que sucede es que quiero concentrarme más en Obsess, quiero verle fin antes de que termine el año [y ya es Noviembre LOL] así que perdonen!! en cuanto termine Obsess, que como dije no falta mucho ya, les daré más capitulos de Fated ^^

Muchas gracias por leer y hasta la próxima actualización ^-^

15 comentarios:

Satommy dijo...

Aasdasdadsdas mío -3-

Satommy dijo...

Me demoré leyendo porque medio mundo
me distrajo hablándome pero asddsadsdas
Aya ;_; mereces saber que lo amé demasiado
está perfecto ;w; como Inoo y Daiki se unen
Como cada uno complementan sus vidas y asdsdasd encajan ;3;♥
Muchísisisisisimas gracias♥ en serio adsdas
Me hiciste feliz uxu~~ siento ser caprichosa [?]
Aasdads gracias♥

♥soanychinenlove♥ dijo...

asdasdasd toda la mañana para terminar de leerloy ni siquiera he desayunado -w- ya sera almuerzo lo que le toque a mi estomago!!!
porque no podia moverme me enia enganchada!! ;w; fue tan lindo y nostalgico!!!!! pobre inoo tan sufrido y solitaro su vida!!!
pero fue un alivo que daiki con su ronsisa y apesar de lo frio que era inoo suiguiera ahi!! *----*
he muerto con la parte de diaki en la carretilla del super asdasdasd *rueda* eso fue tan lindo jajajaja~ como niño pequeño metido ahi!!!! >//////<
y el lemon ;u; hermoso!!! me encanto!!!!!! *w* que buen dia tendre hoy -w-

d@nny dijo...

gracias ayaa por el oneshot *WW*
esta muy lindo, me encanta esta pareja y lo del amor a primera vista me mato >__<
muchas gracias y ojala escribas el yamajima \^0^/ (el publico lo pide (?) xDD)
saludos
=)

Shuji Nakajima dijo...

Dios!! tuve regalo de cumpleaños y no sabia! Xd
esta hermoso , divino, lo ame!!

gracias *^*

AmiS dijo...

por fin lo pude terminar de leer, con mis viejos en mi cuarto me era imposible...pero *_____*
omg omg omg!!!! tan lindooooooooooooooooooooooooooooooo!!! me encanto! inoodai!!

Yuuna~ dijo...

Realmente.. DEMASIADO EMOCIONANTE! imaginar a Kei con semblante serio y que luego llegue Daiki y cambie su vida.. es como tan ;OOOO;! MUERO!! kñgkñaldkgñlkglañdgkñadklg me sorprendes con la imaginacion que tienes mi querida Ayaa XDDD Te adoro muher~ y ojalá salga luego un YabuTaro o un InooTaro.. ;O;! lo esperaré con ansias e_e Este Oneshot.. no me despegué ni un solo momento, imaginé cada parte que leia y DIOOOS! llegaba a babear~ XDDD literalmente hablando XD Gracias Ayaa por salvarme de un dia aburrido ;c Te adoro~ y sigue escribiendo que te queda bonito e_e!

kana dijo...

waaa por fin lo pude terminar de leer son las 3:06 AM O.O mañana voy estar off pero valio la pena el desvelo kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!!
Inoodai lo amo y este shot fue belloo! ♥///////♥ me encanto!!! que puedo decir siempre me sorprendes aya *O*

Muchas Gracias!!

inoodai ♥

miriacha dijo...

un amor este fic...no pare de leerlo y si que fue larguito pero eso es lo mejor..!!! ^^
aya la trama estuvo perfecta...dai tan tierno con esa sonrisa y como ayuda a inochan a superar su amor por chi....!!! y el lemon te quedo A1!!!
no tengo mas palabras para describir tu fic...solo: INOLVIDABLE!!! ^^*!!!

Valee dijo...

♥ Me encantó uwu! Te afilié a mi blog de fics n.n

Shyori* dijo...

>w<!! HERMOSOOO!! Simplemente HERMOSO!! .. No importa si es largo es mejor ...y si hay lemon con mucha más razón xDD jaj ok no ..¬3¬ jaja..
Viva el Inoodai ~♥ *^*

Vanezthar ♪♥ dijo...

woooo si qe era largo pro valio la pena aunqe a cada rato m ablaban x inbox n facebook hahahaha me enamore aun mas del InooDaii asdasdasdsdsd muchas gracias x tan hermoso one-shot

lili kazuya dijo...

es larguisimooooooooooooo pero quedo perfecto aaaaaaaaaaa me encanto

ButterMilk dijo...

ES QUE FUE HERMOSOOOOOOOOOO ;w;!

ariaddne krv dijo...

fantastico de principio a finnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn .

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