martes, 12 de febrero de 2013

[OneShot] Nieve

Título: Nieve
Parejas: Inoo Kei - Yamada Ryosuke [InooYama]
Genero: Yaoi-Shounen Ai (?)
Extensión: OneShot
Autora: Ayaa



Nieve

Aquella sonrisa tan relajada, buen humor, bromas tontas y esa mirada tan cálida siempre había llamado su atención. No lo conocía y sin embargo siempre que podía lo observaba, era inevitable, él tenía algo que llamaba su atención terriblemente, era imposible no mirarlo cuando lograba tenerlo cerca. Incluso llegó el punto en el que inconscientemente ya sabía en donde podía estar y comenzaba a dirigirse a ese lugar.
Vivían en el mismo vecindario, no sabía su nombre, tan solo su apellido puesto que sin querer pasó cerca de su casa una vez y se le quedó grabado en la memoria.
-Inoo…-
Dijo en voz baja mientras su mirada se perdía.
-¿Qué?-
Le preguntó su acompañante.
-¿Eh?… Ah, no es nada-
Se disculpó rápidamente y bebió un poco de su malteada de fresa.
-Yama-chan, hoy estás muy distraído, ¿Todo bien?-
Su acompañante resultaba ser  su amigo, un chico de más o menos su estatura, cabello negro y ojos finamente rasgados de nombre Okamoto.
-Si, todo está perfecto, solo pensaba en cosas tontas-
Sonrió Yamada torpemente.
-¿Cosas tontas? ¿Cómo que cosas?-
La curiosidad de su amigo era inmensa, odiaba eso.
-Bueno… no es nada que merezca importancia-
Okamoto lo miró fijamente, intentando comprender el extraño comportamiento de Yamada, sin embargo la mirada de éste le indico que no deseaba hablar de ello, por lo que mejor cambió de tema.

El hecho de admirar a aquel joven, de nombre Inoo, era su gran secreto, no se atrevería a contárselo a nadie, después de todo se trataba de otro chico, no es algo que reveles tan fácilmente, pensó.
A mitad de camino, se separó de su amigo y decidió tomar el siguiente autobús. Cuando este llegó subió, tomó asiento en uno de los primeros lugares y sacó de su bolsillo un reproductor de mp3, se puso los audífonos y se perdió por completo, mientras observaba por la ventana.
Al llegar a la estación, bajó por la parte de atrás, hacía frío, miró al cielo y pensó que tal vez nevaría.
Metió sus manos a los bolsillos de su abrigo y emprendió el camino, su casa no estaba tan lejos.
De pronto, los pasos de Yamada se detuvieron en seco, siempre que lo veía los lejos no sabía si esconderse o pasar como si nada, esta vez, como siempre, decidió ocultarse discretamente y observar, al parecer el chico estaba hablando por teléfono, lucía molesto, era la primera vez que Yamada veía su rostro enojado, y sin embargo no dejaba de ser apuesto.
Pudo sentir sus mejillas sonrojarse pero pensó que debía ser a causa del frío. El cielo se nubló cada vez más y más hasta que de pronto pudo ver caer un copo de nieve, efectivamente, comenzó a nevar.

Al parecer estaba discutiendo con alguien, pero Yamada no se atrevía a acercarse más, además, así ya se sentía como un acosador, quería evitar ser notado a toda costa.
Pero de pronto, todo cambio, aquel chico, Inoo, cayó de rodillas al suelo… ¿Acaso estaba… llorando?
No comprendía, no tenía idea de que podría estar sucediendo con él, sin embargo el verlo así le dolía, no podía soportarlo, estaba acostumbrado a verlo siempre sonriente, alegre, relajado y ahora… lucía tan… destrozado.
Quería acercarse, ayudarlo, no le gustaba para nada verlo así. Así pues, guiado tan solo por el impulso, salió de su escondite, sacó un pañuelo de su bolsillo y se acercó a él.
-Toma-
Yamada pudo observar como Inoo levantaba atónito la mirada, evidentemente no se lo esperaba.
-No sé que es lo que te sucede pero, no llores-
Mostró su mejor sonrisa, de forma natural, quería brindarle ese poco apoyo, ese ánimo.
Con torpeza, Inoo se puso de pie y tomó el pañuelo que Yamada le ofrecía.
-Gracias-
Le dijo mientras le daba la espalda al momento de limpiar su rostro.
-No es nada, con permiso-
Lo había hecho, ya no tenía porque seguir hablando con él, después de todo eran simples desconocidos.

Cuando llegó a su casa se dejó caer sobre el sillón, no había nadie, como siempre.
Su corazón latía con rapidez, mientras que sus mejillas aún estaban rojas, quería tranquilizarse pero era imposible, era la primera vez que lograba tener contacto visual con aquel chico.
-Inoo…-
Dijo para si mientras se cubría el rostro con un cojín. ¿Cuánto tiempo llevaba pensando en él? Aproximadamente dos años, siempre conformándose con verlo de lejos. Nunca había tenido el valor para acercarse a él, hablarle, como hoy lo había hecho. ¿Qué le pasaba?
Tal vez podía parecer un maniático acosador, pero no lo era, porque en realidad no lo seguía a todas partes, solo sabía a que hora y en que lugar podía encontrarlo por casualidad, ya sea en el súper, en el parque o de regreso a casa. Eso no volvía un acosador, ¿O si?
Era la primera vez que alguien le gustaba tanto, normalmente no le prestaba atención a esa clase de cosas, sentía que no las necesitaba, hasta que ese día lo vio, fue como en automático quedar prendido de esa mirada, esa sonrisa, esa aura tan elegante y relajada.
¿Qué tenía de malo sentir algo especial así de repente? Sabía bien que era imposible, eran unos completos desconocidos. Y sin embargo hoy había dado el primer paso, le había hablado, incluso hasta le ofreció su pañuelo y por primera vez lo miró de frente.
Se quitó el cojín de la cara, suspiró y se levantó, caminó hacia su habitación y justo antes de entrar, escuchó el timbre.
Desganado y arrastrado los pies, se acercó a la puerta, sin preguntar simplemente la abrió.
-Hola-
Lo saludaron, en ese momento sus ojos se abrieron tanto que casi salían de su orbita, era él.
-Ah… hola-
Respondió torpemente aún apoyado en la puerta, no podía mover ni un solo músculo.
-Olvidaste tu pañuelo, ten-
Le dijo Inoo con una sonrisa mientras se lo daba.
-Muchas gracias-
Yamada se sonrojó al escuchar aquello y tomó el pañuelo de la mano de Inoo, rozando sin querer sus finos y delgados dedos.
-Ah… no es nada-
-Adiós-
Se despidió Inoo, pero justo había dado media vuelta cuando Yamada habló.
-¿Ya te encuentras mejor?-
Sabía que el sonrojo en sus mejillas era más que evidente, sin embargo no podía controlarlo.
Inoo lo miró y sonrió, girándose para responderle.
-Eso creo, gracias por preguntar-
De nuevo, Inoo estuvo por marcharse, pero Yamada volvió a hablar.
-Si aún te sientes triste, por lo que quiera que sea… si necesitas quien te escuche… bueno… soy bueno escuchando…-
Estaba siendo demasiado obvio, al menos eso le pareció, sin embargo era inevitable, al fin tenía oportunidad de hablarle y no iba a desperdiciar el momento.
-Muchas gracias. Lo tomaré en cuenta-
Por última vez, antes de que Inoo se marchara, Yamada preguntó.
-¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Cómo supiste que aquí vivo?-
Inoo parpadeó un par de veces y respondió con una sonrisa.
-Bueno, solo te seguí-
-Ah… ya veo-
Por un instante, una historia loca y demasiado soñadora había atravesado la mente de Yamada, esta vez ya no tenía más que decir así que observó como Inoo se marchaba.
Cuando lo perdió de vista, solo cerró la puerta y suspiró profundo, le había hablado de nuevo, esta vez no había escapado y había dicho lo que sentía, lo cual le alegró, no podía arrepentirse de nada, en ese breve instante, era feliz.

Pasaron los días, Yamada conservaba intacto aquel pañuelo, ahora estaba en una cajita de cartón sobre su escritorio, de vez en cuando lo sacaba y recordaba aquel día, se sonrojaba y sonreía como un tonto.
De pronto, su teléfono comenzó a vibrar, tenía una llamada.
-¿Si?-
-¿Quieres divertirte un rato?-
Era Keito, su mejor amigo.
-Ah… ¿En donde estás?-
-Con unos amigos en el karaoke, ¿Quieres venir?-
A Yamada no le agradaba mucho la idea, sin embargo le costaba trabajo decir que no, así que terminó aceptando.

Cuando llegó al lugar, miró al cielo, de nuevo estaba nublado, eso le gustaba, un cielo así en invierno solo podía significar nieve. Amaba la nieve.
Entro al lugar y se encontró rápidamente con Keito.
-¡Llegas en el mejor momento! Ven, es por aquí-
Yamada observó fijamente a su amigo, ¿Acaso estaba ebrio? Eso no estaba bien, más cuando aún era menor de edad, pero claro, aquel lugar no parecía muy legal después de todo y le vendían alcohol a cualquiera.
Al entrar a la sala, los gritos, cantos terriblemente desafinados y voces por doquier lo abrumaron.
-¿Quiénes son?-
Le preguntó a Keito, pero al parecer este no lo escuchó y se acercó a un grupo de chicas, era su momento de coquetear un poco.
Respiró profundo, no quería permanecer en ese lugar mucho tiempo, todos estaban bebidos y parecían fuera de control, odiaba eso.
Estuvo a punto de marcharse cuando Keito cayó al suelo, estaba tan ebrio que ni siquiera podía mantenerse de pie. Preocupado, se acercó a él y como pudo lo levanto.
-La diversión a terminado Okamoto-
Le dijo mientras lo sacaba de aquel lugar. Estando afuera, tomó un taxi y pidió ir hacia la casa de su amigo.
Cuando lo dejó corrió con la suerte de que no había nadie, como ya sabía que la puerta siempre estaba abierta, lo dejó sobre la cama, cerró su habitación y salió de la casa.
-Solo para eso me sacó de mi casa, pero mañana me las pagará-
Murmuró para si mientras caminaba rumbo a la estación de autobús más cercana. Cuando llegó descubrió que se había quedado sin dinero, eso si que era un inconveniente.
-Ni modo… voy a tener que regresar caminando… no debí pagar ese taxi-
Se dijo con resignación, se dio media vuelta y se llevó una gran sorpresa, justo frente a él estaba Inoo, quien lo miró y le sonrió amablemente.
-Ah… ¿Yamada-kun cierto?-
Yamada se sonrojó, ¿Cómo es que sabía su nombre?
-S-si… ¿Cómo lo sabes?-
Sus mejillas estaban totalmente rojas.
-Bueno, leí la placa que está afuera de tu casa-
Respondió Inoo con naturalidad mientras metía sus manos en los bolsillos.
-¿Vas de regreso a casa?-
Le preguntó, Yamada se sonrojó aún más y respondió.
-Si, solo que hoy tengo ganas de caminar-
Mintió con torpeza mientras bajaba la mirada.
-¿De verdad? Yo también estaba pensando si sería buena idea volver caminando, creo que ahora no tendré que caminar solo, ¿Qué dices?-
No podía negarse, ni siquiera había pasado una idea así por su cabeza, por lo que asintió con la cabeza casi de inmediato.

Mientras caminaban, la atmosfera era un poco incómoda para Yamada, quien no sabía que decir, para su fortuna, fue Inoo quien habló primero.
-Gracias por el pañuelo de aquella tarde-
-Ah… no fue nada, iba pasando por ahí y bueno… parece que lo necesitabas-
De nuevo estaba sonrojado, afortunadamente hacía frío por lo que podía pasar desapercibido.
-Es la primera vez que un extraño me ofrece un pañuelo-
Sonrió Inoo con un aire de melancolía. Yamada quería preguntar, pero sabía que no podía, no debía meterse, a penas lo conocía, no podía cuestionarle algo que tal vez era muy personal.
-Parece que nevara, como ese día-
Dijo Yamada sonriente mientras miraba al cielo.
-Eso parece, ¿Te gusta la nieve?-
-Si-
Respondió de inmediato con una sonrisa.
-A mi también. A veces suelo dejar mi paraguas a propósito en casa para caminar bajo la nieve, solo cae en esta época, no se puede desperdiciar, ¿No lo crees?-
Yamada lo miró con cierto brillo en la mirada, le encantaba saber que tenían un gusto en común y no dudo en expresarlo con su expresión tan feliz.
-Así es-
-Hemos estado caminando un buen rato y no me he presentado, me llamo Inoo Kei, mucho gusto-
Al fin sabía su nombre, no solo su apellido, sino su nombre, aquello lo alegró, ahora sabía algo más que era importante, sabía que jamás lo olvidaría.
-Ah, mucho gusto Inoo-san…-
-Oh por favor, no seas tan formal, harás que me sienta anciano-
 Bromeó Inoo. De inmediato Yamada trató de decir algo.
-¡No eres un anciano! Luces bastante joven-
-Bueno, lo soy, solo tengo 22 años, ¿Y tú? Aunque primero deberías decirme tu nombre-
Yamada miró la relajada sonrisa de Inoo y se apresuró a responder.
-Me llamo Yamada Ryosuke, tengo 19 años-
-Ahora ya no somos unos desconocidos, ¿Qué tal eh?-
Yamada estaba feliz, se habían presentado, incluso él acababa de decir que ya no eran unos desconocidos, se sentía tan contento que podría brincar de alegría en ese mismo instante, sin embargo tuvo que contenerse.
-Eso parece-
Fue lo único que respondió mientras le sonreía.
De pronto, a mitad de camino, comenzó a nevar. Ambos se detuvieron y miraron al cielo, Yamada extendió su mano para tocar los copos de nieve.
-Al fin está nevando-
Dijo mientras observaba maravillado a su alrededor.
-Es relajante ¿No lo crees?-
Preguntó Inoo, ante lo cual Yamada asintió con la cabeza.
-Es tan blanca, tan fría, que parece que puede purificarlo todo con tan solo tocarte-
Yamada miró fijamente a Inoo mientras este decía estas palabras.
-¿Acaso aquello que te hizo llorar ese día… aún duele?-
Preguntó Yamada, no pudo contenerse, en ese tipo de situaciones siempre era sincero y directo a su manera.
Inoo lo miró con melancolía.
-No lo sé, han pasado los días y cada vez duele menos. Espero que pronto ya no duela más-
-Sé que no debería meterme, pero sea lo que sea que te haya hecho daño, no debe trascender-
Ante las palabras de Yamada, no pudo evitar el sentirse conmovido.
-Tienes razón, además solo llevabamos un par de meses-
Yamada parpadeó confundido, sin embargo, antes de preguntar, Inoo continuó hablando.
-Estaba saliendo con alguien que era mi amigo, confundimos las cosas y decidimos salir, pero ese día, el me llamó para terminar nuestra relación, me dijo que no podía verme como algo más que su amigo, así que deseaba dejar las cosas como estaban, yo me enojé, me dolió que dijera aquello tan repentinamente, justo cuando nos acabábamos de ver. Sin embargo éstos días lo he pensando mejor y tiene razón, no podemos confundir nuestra gran amistad con otra clase de sentimientos, así que por ello la herida está cerrando rápido-
Terminó de contar Inoo con una sonrisa.
-Eso es bueno-
Dijo Yamada mientras miraba al cielo.
-Yo nunca he estado en una relación. No sé lo que es querer a alguien o sentirse querido de esa forma, pero supongo que si no es un sentimiento verdadero, sin dudas, entonces no tendría sentido-
Inoo estaba sorprendido, se sintió un poco conmovido por las palabras de Yamada.
-¿Tienes 19 años y no has tenido una relación? ¿De ningún tipo?-
Ante la pregunta de Inoo, se sonrojó violentamente y bajó la mirada, escondiendo su rostro.
-Es que he vivido pensando que no necesito de algo así…-
Aceptó sin titubeos.
-¿Ni siquiera te gusta alguien?-
Preguntó Inoo con sorpresa. Yamada se sonrojó aún más y logró decir.
-Si hay alguien… que me gusta… pero solo eso…-
-¿Cómo que solo eso? ¡Eres joven! ¡Debes experimentar todo lo que puedas! Si esa persona te gusta deberías decírselo-
Fue entonces, tras escuchar esas palabras, que Yamada levantó la mirada, viendo fijamente a Inoo con el rostro aún sonrojado.
-Jamás le he dicho a alguien algo semejante… además de que esa persona que me gusta… a penas y la conozco…
Admitió sin dejar de mirarlo.
-Bueno, para comenzar algo no necesariamente deben conocerse, deberías intentarlo-
Lo apoyó Inoo.
-No creo que sea una buena idea-
Dijo Yamada mientras desviaba un poco la mirada. Fue entonces que Inoo se inclinó un poco, acercándose a su rostro, y mirándolo fijamente a los ojos le dijo.
-¿A qué le tienes miedo?-
Yamada lo miró a los ojos, aquellos negros y profundos ojos, pudo observar más a detalle su fino rostro, respirar su aroma tan dulce, se estaba dejando envolver por cada detalle que le gustaba de él.
No podía contenerse, no quería hacerlo, su mente se puso en blanco, solo sintió como su cuerpo se movió por si solo y sin más, acercó su rostro al de Inoo hasta tenerlo tan cerca que pudo sentir sus labios rozar con los del mayor, tan fríos y húmedos, se acercó un poco más y lo besó.
Inoo no pudo moverse, el movimiento de Yamada lo había tomado por sorpresa. Observó el rostro del menor, sus ojos estaban cerrados, olía un poco a fresas, lo cual comenzaba a ser embriagador. Estaba por cerrar los ojos y responderle, cuando el sonido de un claxon lo trajo de vuelta a la realidad.
Al parecer fue lo mismo para Yamada en ese instante, que a causa de aquel ruido, y de no haber recibido respuesta, se separó rápidamente de Inoo y bajó la mirada.
-Lo siento…-
Inoo no sabía que decirle.
-¿Qué fue eso?-
Preguntó después de unos segundos de silencio.
-Bueno… yo… solo respondí al impulso que sentí porque… porque me gustas-
Su voz temblaba, quería salir corriendo de ahí, pero sus piernas no le respondían.
Inoo se quedó callado, sin embargo pudo sentir algo hacer “boom” en su interior, ¿Qué podía ser?
-Ah… bueno yo…-
Trataba de decirle algo, pero ni siquiera tenía claras las palabras.
-Creo que debo irme, con permiso-
Yamada quería irse pronto, estaba demasiado avergonzado y era evidente que sería rechazado. No quería escucharlo, no quería vivir su primer rechazo, por lo que sin más, junto fuerzas de alguna parte para salir corriendo tan rápido que para Inoo fue imposible alcanzarlo aunque se lo hubiese propuesto. Pero es que aún seguía sorprendido y sintiéndose extraño… ¿Por qué?

Seguía nevando cuando llegó a su casa, estaba tan frío que después de saludar a su madre, fue a tomar un baño de agua caliente.
Ya con la tina llena, se quitó la ropa, entró y se relajó. Cerró los ojos y recordó el momento en que Yamada lo había besado.
¿Qué le pasaba a ese chico? A penas y lo conocía… y sin embargo ya le había confesado sus sentimientos.
Por otra parte, su rostro se le hacía familiar, si bien vivían relativamente cerca, le parecía familiar. Y es que ya se lo había encontrado unas cuantas veces, pero sin contacto directo, hasta aquel día en el que le dio el pañuelo…
-Es tan raro…-
Se dijo mientras se hundía un poco más en el agua, hasta que ésta le llegó al cuello.
La imagen del chico brindándole al pañuelo, su mirada llena de preocupación, después, la manera en la que se había atrevido a besarlo, tan tímido al principio pero después sincero.
-Hay que aceptar que el chico tiene algo de ternura… pero… ¿Por qué yo?-
Confundido y aún con una sensación extraña en su interior, terminó por hundir su rostro bajo el agua, ya no quería pensar más en ello.

-Vaya, así que ahora andas enamorando menores-
Le dijo uno de sus amigos en todo de burla.
-¡Sabes bien que no soy así! Simplemente… pasó… y no logro comprender-
-Seguramente el muchachito te ha observado de lejos y por eso se enamoró de ti, y pudo decírtelo gracias a que le diste la oportunidad, ¿Qué tiene de malo? Tú y Takaki terminaron muy rápido, creo que hicieron lo correcto, ¿Por qué no consideras un poco la confesión de ese niño?-
Inoo miró a su amigo y le dijo.
-No es tan fácil Yabu, lo de Takaki si fue precipitado y tonto, pero a ese chico no lo conozco… ¿Cómo podría salir con él tan fácilmente?-
Su amigo, Yabu, bufó y le dijo.
-¡Oh vamos! ¡Tú mismo le dijiste que no debía preocuparse por esos detalles! Te contradices ahora mismo, ¿Acaso eres un hipócrita?-
-Claro que no…-
Respondió con molestia, se puso de pie, tomo su portafolios y dijo.
-Tengo clase, te veré después-
-Piensa bien lo que ese chico te dijo, al menos fue sincero, estoy seguro de que nunca se te han declarado así-
Inoo se sonrojó, se dio media vuelta y se marchó sin mirar atrás, con paso firme.

Sin embargo no logró poner atención, estaba tan pensativo, aún sentía aquel beso tan fresco, sin poder evitarlo sus mejillas se sonrojaban. Intentó mirar a profesor y prestar más atención a la clase, pero fue imposible.
Cansado de esa situación, guardó sus cosas y salió de la clase repentinamente, llamando un poco la atención de sus compañeros pero eso poco le importó, necesitaba un lugar para pensar lo sucedido, o más bien, para ver si podía sacarse a aquel chico, Yamada, de la cabeza.
Se dirigió a uno de los jardines de la universidad y se tumbó sobre el frío y seco pasto, miró hacia arriba y el cielo estaba nublado, seguro nevaría de nuevo.
-Nieve…-
Dijo para si, recordando que a Yamada también le gustaba la nieve, de seguro estaba feliz de saber que nevaría. Recordó la sonrisa del menor al tocar la nieve y después, una vez más, recordó aquel beso. ¿Por qué no podía sacarlo de su cabeza?
Aquello era el colmo, era la primera vez que pensaba tanto en alguien y que al mismo tiempo le causaba una sensación extraña, como si algo comenzara a despertar en su interior, incluso, lentamente, su mundo comenzaba a llenarse de una luz especial, más color, como si sus sentidos despertaran más de lo normal, incluso podía percibir el aroma a fresas.
-Fresas…-
Susurró, miró al cielo una vez más y sonrió torpemente.
-Debo estar loco-
Sin más, se puso de pie y emprendió el camino, le apetecía un café y cerca de la universidad estaba una cafetería, nunca la había visitado pero había escuchado, de mucha gente, que el café ahí era delicioso. Fue entonces que sintió ganas de visitar aquel lugar, ya se había salido de clase y tenía tiempo libre ahora, así que sin más remedio, emprendió el camino hacia aquel lugar.

El ambiente era cálido, una relajante música sonaba por todo el lugar, era pequeño pero sin duda acogedor.
Tomó asiento en la barra, todas las mesas estaban ocupadas, alguien le dio el menú pero no le prestó atención, hasta que escuchó su voz.
-B-buenas tardes, en cuanto decida su orden… puede llamarme-
Atónito, levantó la mirada. ¿Cómo era posible que él estuviese ahí?-
-Ah… gracias-
Le dijo, sonrojándose un poco pero ocultando su rostro de inmediato con el menú. Intentó concentrarse mirando la gran variedad de postres y bebidas calientes, fue entonces que decidió rápido.
-Quiero un latte. Sin azúcar-
-E-enseguida estará listo-
Respondió Yamada con torpeza mientras tomaba nota, después desapareció al entrar a la cocina.
Miraba nervioso a su alrededor, quería evitar el mirar fijamente hacia el lugar por el que Yamada había desaparecido. Poco después observó como un joven le preparaba su café y se lo entregaba, ¿Qué acaso eso no debía hacerlo Yamada?
Se sintió mal, no le gustaba la idea de que tal vez ahora el menor lo evitaría a toda costa, así que sin poder contenerse, le preguntó a aquel joven antes de que se fuera.
-Disculpa, creí que el chico que tomó mi orden serviría mi café-
-Ah, ¿Yama-chan? Bueno, él no prepara el café sino yo, además su turno está por terminar, debe estar haciendo los últimos pedidos-
-¿Haciendo?-
Preguntó Inoo curioso.
-Él ayuda a preparar los pastelillos-
“-Con razón huele a fresas y dulce-” Pensó Inoo mientras sonreía de lado, tomó un poco de su café, estaba delicioso, el liquido caliente recorrió su garganta y fue relajante.
Después de un par de minutos, tal vez, Yamada salió de la cocina, llevaba consigo un pastelillo, lo entregó en una mesa cercana, lucía sonriente y nervioso, seguramente ese lo había preparado él y deseaba que fuese del agrado del cliente.
Inoo sonrió, aquello le pareció tierno. Pasaron los minutos y terminó su café, ya no veía a Yamada por ningún lado, pidió la cuenta, pagó y salió del lugar.
Ya estaba nevando, miró un poco hacia el cielo y tomó con su mano un copo de nieve, lo aprisionó hasta que éste se derritió.
Dio un par de pasos hacia adelante cuando alguien se atravesó en su camino, era Yamada, al parecer no lo había visto. Quería acercarse, saludarlo, pero sentía algo extraño en su interior… ¿Acaso era vergüenza?
Sin el valor suficiente, solo lo siguió discretamente hacia la estación del autobús. No fue hasta que ambos subieron cuando Yamada notó la presencia de Inoo, mirándolo tímidamente y sonrojándose un poco, aquello fue una vista adorable para el mayor, ante lo cual no pudo evitar sonreír.

Yamada tomó asiento junto a la ventana, esperaba que tal vez Inoo pasaría de largo, sin embargo no lo hizo, lo notó al verlo como se sentaba a su lado.
-Hola-
Lo saludó el mayor con una sonrisa, un poco nervioso, pero aquello Yamada no pudo percibirlo, puesto que él estaba igual, o incluso más nervioso que él.
-H-hola…-
Silencio. No dijeron nada, en realidad no sabían que decir.
Pasaron unas cuantas estaciones hasta que Inoo se armó de valor.
-¿Vas a evitarme ahora?-
Escuchar esa pregunta lo sorprendió, justo pensaba preguntar lo mismo. Miró a Inoo sorprendido y se apresuró a responder.
-¡Para nada! Al contrario… pensé que tal vez tú me ignorarías… por lo que hice ayer…-
Ambos se sonrojaron y desviaron la mirada. Yamada miró fijamente por la ventana, tratando de contemplar la nieve caer, pero era imposible.
-Bueno, no voy a negar que fue una sorpresa para mi, sin embargo no voy a molestarme por eso… no he podido dejar de pensar en ello todo el día…-
Ante la repentina confesión de Inoo, Yamada se sorprendió y se giró para mirarlo.
-Lo siento… creo que he resultado ser una molestia… pero en verdad… no pude contenerme… estabas tan cerca, nunca pensé que llegara el día en que podría platicar así contigo… siempre… siempre te miraba desde lejos, solo eso, creí que era imposible que algún día conversara contigo… por eso mis sentimientos se desbordaron así…-
Inoo estaba más sorprendido, parpadeó un par de veces y se sonrojó, era la primera vez que alguien le decía algo semejante.
-¿Siempre me has… observado?-
Pregunto incrédulo, Yamada asintió con la cabeza.
-N-no soy un acosador, solo te miraba cuando casualmente me encontraba contigo… no te seguía ni nada parecido, lo juro…-
El rostro de Yamada estaba más y más rojo mientras se hundía un poco más en el asiento.
-No lo había pensado así-
Le dijo Inoo con una risita nerviosa.
-Lo siento, te estoy causando muchas molestias ¿Verdad?-
Yamada miró a Inoo y este respiró profundo.
-No eres una molestia, solo que es la primera vez que alguien me dice todo esto… no sé que decir o como reaccionar-
-No voy a pedirte que salgas conmigo ni nada parecido… creo que… con lo que pasó es más que suficiente-
En ese momento el autobús se detuvo, era la estación en la cual ambos debían bajar, y lo hicieron.
Cuando el autobús se marchó, se miraron tímidamente.
-Ya que dijiste que no pedirás salir conmigo, entonces… ¿Puedo pedirlo yo?-
El rostro de Inoo estaba ligeramente sonrojado, muy diferente al de Yamada, que parecía tener fiebre, pero no la tenía.
-¿E-eh?-
Dijo nervioso.
-¿Quieres salir conmigo? ¿Intentar tener una relación conmigo? Sé bien que a penas nos conocemos pero… creo que podemos probar-
Inoo rascó su cabeza con nerviosismo, miró a Yamada de reojo y este estaba con la mirada baja.
Y es que no podía creer lo que estaba escuchando, ¿Acaso era un sueño? Si de eso se trataba entonces no quería despertar.

La nieve continuo cayendo, suave y silenciosa. Lentamente Yamada levantó la mirada y completamente sonrojado, asintió con la cabeza.
Aquello llenó a Inoo más de aquel sentimiento, tan agradable, tan cálido.
-Yama-chan-
Lo llamó con ternura, haciendo que éste levantara aún más la mirada. Aprovechando aquello, Inoo tomó su rostro con ambas manos y tiernamente lo besó.
Para Yamada fue difícil de asimilar, todo estaba pasando tan rápido, primero lo había llamado con cariño y ahora lo besaba tiernamente. Era una sensación tan real, definitivamente no era un sueño, y se alegraba de que no lo fuera. Cerró los ojos y respondió torpemente a aquel beso, dejándose llevar lentamente, profundizando aquel beso en cuanto Inoo abrió más sus labios.
Después de un rato, se separaron, se miraron fijamente. Los ojos de Yamada brillaban, como si en cualquier momento pudiera soltarse a llorar, sin embargo eso no sucedió. Inoo lo miró con ternura y acarició su mejilla.
-Estás frío-
Yamada tomó su manó y le dijo, mirándolo a los ojos.
-Tú también…-
Inoo sonrió y aprovechó que la mano de Yamada estaba sobre la suya para tomarla y entrelazar sus dedos.
-¿Quieres caminar un poco más bajo la nieve?-
Ante la propuesta de Inoo, sonrió radiante y asintió con la cabeza. Fue así que comenzaron a caminar lentamente.
La nieve, que poco a poco cubría a la ciudad de blanco, de cierta manera, celebrara que ambos estaban juntos, augurando así que pudieran estar juntos año con año, para caminar juntos bajo la nieve para siempre.

F I N

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¡No puedo creerlo! ¡Terminé mi primer InooYama! *---*
Me siento realizada en la vida por eso~ (ok, exagero xD)
No sé, sentí deseos de hacerlo, quedo tonto y cursi pero me gustó~

9 comentarios:

lili kazuya dijo...

Hermoso, es tu primer InnoYama escribiendo y es mi primero leyendo y es fantastico

PaoChii dijo...

Crei que era la única que leía a esta pareja yo escribo uno de esta pareja en mi blog, serial y wahhhh amo a esta pareja son tan tiernos :3 gracias por este hermoso fic ame a Inoo y a Yama-chan <3 espero que sigas escribiendo de ellos :3

Mimi-chan dijo...

Waaaa! *_____*
Estuvo genial, la verdad es que no se lee mucho sobre esta pareja, pero sin duda son muy tiernos! >.<
Estuvo increíble, sin duda Yamada tuvo un valor inmenso para decirle sus sentimientos a Inoo :)
Me alegro que todo haya acabado así! :3
Lo amé! *___*

Anónimo dijo...

Te quedo muy lindo y también cursi, pero estaba necesitada de algo cursi, así que agradezco que hayas escrito este lindo fic ;3

Imaginarlos tomados de la mano bajo la nieve es tan Kawaii y el sonrojo de Yama-chan ^^

Lindisimo ;)

I LOVE JUMP

miriacha dijo...

ME ENAMOREEEEEEEEEEEEEEEEEEEE DE ESTA PAREJAAAAAAAAA...
DIOS AYAAAAAAAAAAA..HAZ HECHO QUE CON SOLO UN SHOT ME HAYA SOBRENCANTADO ESTA PAREJITAAA...TE LO JUROOO...
LO AME, LO AMO Y LO AMARÉEEEEEEEEEEEEEE...>///<

DIOS ESTARA DENTRO DE MIS TOPS FICS...JIJIJI ~_+

gracias por escribir maravillosamente...cada linea que leia eran una imagen mas en un lindo cuento...de lujo aya

te super quiero >_<*

AmiS dijo...

ooooooooooooooooooooooh por dios!!!! .... una pareja rara..pero un fic tan lindo! *O*

Sakura dijo...

kyaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!! estuvo tan hermoso se q yo amo mas el yamajima
pero este fic estuvo tan Asasadasadsadasasda q lo ame como no teienes idea fue tan perfecto y hermoso esos dos son tan lindo y tiernos mi yamachan siemprecon ese dulce aroma a fersas y mi inoochan simepre tan dulce es tan lindo amo todos tus fics son tan perfectos gambatte!!! <3 <3

Erza Dragneel dijo...

Aunque mi pareja fav es yamajima..esta combinacion que hiciste fue tan tierrrrrnaaaaaaaaaa no puedo evitar derrretirme!!! :3
Felicitaciones, amo tus fics, me encanta como escribes..Q el don de la imaginacion te acompañe siempre para que nos sigas brindado y dejarnos disfrutar de estos fics tan Hermosos, tiernos, etc,etc,etc...mil gracias, sigue asi

lili kazuya dijo...

KYAAAAAAAA esta tan hermoso, tan tierno, amo a yama-chan es tan asambdsfndsk e inno tan xD jejejejej en verdad escribes maravillosamente bien, tienes una imaginación, tu lugar es crear películas yaoi jajajajajja

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