martes, 5 de marzo de 2013

[OneShot] My World


Título: My world
Parejas: Inoo Kei – Chinen Yuri [InooChii]
Genero: Yaoi-Lemmon
Extensión: OneShot
Autora: Ayaa



My World

Gente, sonrisas, llanto, decepciones, triunfos, amor… un mundo en su totalidad. Cada uno vive de estas y muchas más emociones, experiencias. Todo aquello integra lo que somos y lo que tal vez queremos llegar a ser. Lo que deseamos, lo que no podemos tener, lo que tenemos pero que no somos capaces de apreciar, en fin.
Una persona es incapaz de saber lo que lo hace verdaderamente feliz, puesto que muchas veces todo se confunde, pero se dice que lo único claro y verdadero, es el amor, esa persona amada, ese sentimiento que es doloroso, es triste cuando no es correspondido y lleno de luz cuando es mutuo.

Observar a la persona amaba, admirar cada pequeño detalle, cada pequeña cosa, todo, absolutamente todo, tal vez sea lo más adorable de estar enamorado. Cuando sabes bien que esos sentimientos no serán correspondidos, y aún así decides permanecer a su lado, con una sonrisa, es lo más triste, pero sin duda, lo más valiente, porque huir es tan fácil.
Todas estas cosas, son solo un humilde punto de vista, un pensamiento, una ocurrencia, que puede resultar una mentira, o una realidad escondida en el interior de mi mente.

Era un elegante lugar, la ventana abierta dejaba entrar una cálida luz solar que bañaba con esta un par de plantas. El sonido de las manecillas del reloj era a veces el único sonido dentro de aquella habitación, hasta que se cuestionaba algo y se obtenía una respuesta.
-Lo quiero-
-¿A quien?-
-A él-
-¿Y quien es él?-
-Un amigo, solo eso-
-¿Lo quieres como amigo?-
-No-
-¿Entonces?-
-No lo sé. Solo lo quiero-
-¿Es amor?-
-No lo sé-
-¿Por qué no lo sabes?-
Hubo un silencio.  Fue entonces que abrió los ojos y respiró profundo. Se reincorporó de aquel cómodo sillón y miró a aquella mujer.
-¿Ya me puedo ir?-
-Aún quedan quince minutos, Chinen-kun-
Respiró con fastidio y volvió a recostarse.
-Hicimos un trato, ¿Lo olvidas?-
-Ya sé. Pero ya no tengo más que decir-
Aquella mujer que vestía una bata blanca y que hacia anotaciones en una pequeña libreta, observó a Chinen por unos segundos.
-Vienes cada semana, esta es la primera vez que me cuentas algo que parece importante y ya quieres irte. ¿No te parece cruel de tu parte?-
Chinen sonrió de lado, con cierta burla.
-Doctora, ¿Quiere decir que solo le interesa inmiscuirse en mi vida privada? ¿En dónde queda su labor como psicóloga?-
Aquella mujer sonrió y dijo.
-No quiero inmiscuirme, es solo parte de mi trabajo saber más. Sabes que has mostrado un avance lento y este parece ser un gran paso-
Chinen volvió a reincorporarse y la miró fijamente.
-¿Qué quiere decir con un gran paso?-
La doctora lo miró fijamente, suspiró y le dijo.
-Te has enamorado-
-Eso es absurdo-
Sonrió Chinen mientras se ponía de pie, tomaba su chaqueta y se la ponía.
-¿Te vas a ir ya?-
-No tengo porque seguir aquí, estoy cansado, de todas formas ya pague mi consulta, por salirme diez minutos antes no pasa nada-
-Como quieras-
Dijo la doctora. Fue así como Chinen salió del consultorio, cerrando con suavidad la puerta tras de si.

Estando en la calle, tomó su teléfono móvil.
-¿Yama-chan? ¿Estás ocupado?-
Atravesó con cuidado la calle mientras se colocaba bien sus lentes obscuros.
-Nada, solo creo que llegaré tarde. Pero descuida, ya voy en camino. Nos vemos-
Fue así como colgó y continuó caminando hacia la estación del metro.
Estando en el vagón, miraba a la gente discretamente a través de sus gafas obscuras. Miró cerca de él a una pareja de novios, la chica miró a su novio y le dijo con discreción. “Te quiero”
Para él fue perfectamente entendible la articulación de sus labios.
“-Así que eso debe ser querer…-“
Miró un poco más hasta que notó que debía bajar en la siguiente estación.

-¡Llegas tarde!-
Le gritó un chico alto, de cabello negro el cual respondía al nombre de Nakajima Yuto.
-Le llame a Yama-chan para decirle que iba a llegar tarde-
Respondió sin ganas de dar más explicaciones.
-Bueno, igual no han llegado todos, puedes ir a cambiarte mientras, faltan treinta minutos para comenzar-
Fue así como decidió dirigirse hacia uno de los camerinos, debía cambiarse, pero no solo de ropa si no también de personalidad. Ese, en pocas palabras, era su trabajo, fingir algo que no era, con todos los que lo rodeaban y ante las cámaras; una celebridad.
Fue así como comenzó a desvestirse, miró a su alrededor y visualizó su ropa, tenía un pequeño letrero con su nombre pegado en la funda que cubría a esta.
Solo vistiendo su ropa interior, tomó el papel con su nombre, arrugó el papel con su mano y lo arrojó con cierto desprecio.
-¿Ya no te gusta tu nombre?-
Escuchó decir. De inmediato reconoció aquella voz y de nueva cuenta ese sentimiento extraño lo inundó por completo.
-Ah… Inoo-kun-
-Hola-
Lo saludo aquel chico, cuyo nombre era Inoo Kei. Fue entonces que, sin notarlo, Chinen no podía dejar de mirarlo, sin darse cuenta de la situación, como si de un instante a otro se hubiese transportado a otra dimensión.
-¿No terminarás de vestirte?-
Le preguntó Inoo, señalando su casi desnudo cuerpo. Aquello lo hizo sonrojar violentamente, odiaba aquello pero él era la única persona capaz de ponerlo rojo.
-Si, solo pensaba en algo-
Respondió Chinen con cierta indiferencia, mientras se daba media vuelta para ocultar su rostro y con movimientos veloces comenzó a vestirse.
-¿En que pensabas viéndome de esa manera?-
La curiosidad inocente de Inoo le resultaba peligrosa, dado que evidentemente él no pensaba nada inocente.
-Nada, solo pensaba-
Fue así que terminó de vestirse, tratando de acomodar su corbata. Siempre cuidaba cada detalle, se consideraba un perfeccionista, su camisa, saco y corbata estaban finamente en su lugar, al igual que el pantalón. Los demás preferían lucir un poco desalineados, pero eso a él no le gustaba, simplemente era su estilo.
Chinen estuvo a punto de salir, cuando decidió echar un rápido vistazo, Inoo aún no estaba listo, solo le faltaba anudar su corbata.
-¿Qué me pasa hoy?-
Lo escuchó renegar en voz baja. No pudo evitar no acercarse.
-¿Te ayudo en algo?-
Chinen siempre trataba de mantener el mismo semblante, un poco serio pero tampoco indiferente y frio, solo natural y sonreír solo cuando fuese necesario.
-No sé porque hoy no puedo hacer que quede bien-
Respondió Inoo con una torpe sonrisa, como siempre. Aquello lo cautivó, como de costumbre. Sonrió, sabía bien que solo podía sonreír de forma natural frente a él.
-Permíteme-
Fue así como se acercó a él y le ayudo con la corbata, dejándola perfectamente anudada.
-Gracias-
Le dijo Inoo con una sonrisa. Por un instante, solo por ese instante, Chinen se perdió en esa sonrisa, esa mirada, ese rostro tan hermoso y perfecto.
-De nada-
Le dijo, sonrió de vuelta, estaba por decir algo cuando alguien más entro.
-¡Inoo-chan!-
Fue así como observo que la atención de Inoo se iba de inmediato hacia la persona que acababa de entrar.
-Dai-chan, también llegaste tarde-
Chinen bajó la mirada y sigilosamente salió del lugar, sin decir nada, solo desaparecer puesto que ahora ese espacio, ese momento, ya no era solo de los dos y eso no le gustaba.

-¿Quieres que vayamos a comer juntos en cuanto esto termine?-
Le pregunto Yamada, quien parecía ser el más cercano a él últimamente.
-No, estoy cansado, iré directo a casa esta vez-
-¿Seguro? Porque parece que necesitas un poco de distracción-
Chinen miró a su amigo y le sonrió amargamente.
-Descuida, estoy bien, siempre lo estoy-
Fue entonces que se alejó de él y atendió al llamado del fotógrafo. Respiró profundo y mostró su mejor y radiante sonrisa, tal y como se lo indicaban. Era su trabajo, no lo odiaba, pero a veces era demasiado cansado para el.
-¡Perfecto Chinen-kun! Ahora, quiero que luzcas un poco serio, pero no demasiado, como si estuvieras pensando mientras miras hacia allá-
Le indicaba el fotógrafo y el obedeció. Fue en ese instante cuando su mente se perdió, pensando, como siempre.
En su mente no había más que él. ¿Desde cuando le gustaba?
No estaba seguro, pero era un sentimiento que crecía. De pronto, recordó la pregunta de la psicóloga: “¿Es amor?”
La respuesta seguía siendo la misma. No podía aventurarse a responder cualquier cosa, no con algo tan importante y, que desde su perspectiva, no podía ser tomado a la ligera.
-¡Listo! ¿Quién sigue?-
Fue la voz del fotógrafo quien lo sacó de todo pensamiento extraño, sonrió y se reverenció, ahora solo debía esperar paras las fotografías grupales.
Se aproximo a una de las sillas y tomo asiento, cerca estaban otros integrantes, entre ellos Inoo. Conversaban tan alegres, parecían divertirse y fue entonces que sintió envidia, ya que él no lograba encontrar el momento para divertirse así a su lado, quería hacerlo, deseaba integrarse, pero simplemente no sabía como, además, siempre pasaba algo que se lo impedía, en este caso fue solo Yuto.
-Chinen-kun, saluda-
Miró al chico, el cual llevaba consigo una cámara de video.
-¿Para que grabas?-
Preguntó con fastidio.
-Solo por diversión, hace mucho que no grabo a todos, descuida, es solo para uso personal-
Chinen no pudo evitar sonreír con aquello.
-Será mejor que vayas a que arreglen tu peinado, luce algo extraño-
-No es extraño, así es-
Respondió Yuto con orgullo.
-Bien, como quieras-
Se puso de pie y no le quedó más alternativa que marcharse, haciendo a un lado, una vez más, alguna posibilidad de integrarse con el grupo de amigos de Inoo.
-Te ves extraño. ¿Qué te pasa?-
Le preguntó Yamada mientras le ofrecía una botella con agua fría.
-Ya te dije, estoy cansado. Eso es todo-
Respondió Chinen, sin perder de vista a Inoo, de cierta forma, lograba conformarse con solo mirarlo desde lejos.
-Parece divertido. Ven, vamos a acercarnos también-
Yamada tomó el brazo de Chinen y comenzó a llevarlo hacia el grupito de amigos de Inoo, al parecer estaban jugando a algo y no dejaban de reír.
-¿Qué hacen? ¿Podemos jugar también?-
-¡Claro!-
Le respondieron todos a Yamada y enseguida explicaron la dinámica del juego. De alguna forma, Chinen envidió aquello, para su amigo era tan fácil integrarse, sin preocupaciones ni prejuicios, simplemente se acercaba, lo que él no lograba hacer desde hace mucho.

Después de muchas risas, debían continuar con el trabajo. Fue hasta después, que todos se despidieron alegremente, cuando se sintió diferente.
-¿Fue un buen día no lo crees?-
Como siempre, lo tomó por sorpresa, Inoo siempre se acercaba a él sin que lograra notarlo.
-Si, resultó divertido-
-Deberíamos jugar entre todos más seguido, ¿No lo crees?-
-Si, es interesante-
Como siempre, Chinen era el último en irse, puesto que siempre se aseguraba de quedar perfectamente vestido. Esta ocasión, de forma inesperada, Inoo le hacia compañía.
-Creí que ya te habías ido-
El mayor estaba jugando con su teléfono y solo dejo de hacerlo para mirar a Chinen.
-Me di cuenta que siempre te quedas al ultimo y te vas solo, pensé que sería bueno hacerte compañía. ¿Te molesto?-
Un poco desesperado, Chinen se apresuró a negarlo.
-En lo absoluto, gracias-
De nueva cuenta estaba sonrojado, eso no estaba bien, si continuaba así, en algún momento Inoo iba a darse cuenta y sospecharía algo, no quería eso, tenía que seguir aparentando, al menos hasta que fuese capas de comprenderse a sí mismo.
-¿Qué harás ahora?-
Le preguntó Inoo con curiosidad.
-Iré a casa, estoy cansado. Siempre que tengo terapia y trabajo el mismo día termino muy cansado, más de lo normal. Quiero dormir-
Chinen respondió sin pensarlo mucho. Inoo lo miró confundido y le dijo.
-¿Terapia?-
Fue ahí que notó que había hablado de más.
-Ah… no es nada importante-
Inoo pareció notar que Chinen no se sentiría cómodo si le preguntaba más del asunto, por lo que no dijo más al respecto.
-¿Quieres que te acompañe?-
Esto resultó ser una completa sorpresa para Chinen, no se lo esperaba, y sin embargo no dejaba de ser maravilloso. De forma inevitable, miró fijamente a Inoo, y con esa mirada llena de confusión lo dijo todo.
-Si, estoy hablando en serio. ¿No quieres?-
-Ah, si. Si quiero-
Respondió rápidamente.
-Entonces, si ya estas perfectamente listo, ¿Podemos irnos?-
Resultaba increíble, Inoo había notado su manía por la perfección. Se sintió feliz, de cierta forma el mayor también lo observaba y eso, aunque no fuese importante en apariencia, significó mucho para Chinen, más que cualquier otra cosa.

En todo el camino, fue Inoo quien le hablaba, de cualquier tema, habló de todo, deportes, política, televisión, chismes, noticias, escuela, amigos, experiencias tontas, hasta del clima. Para Chinen era divertido escucharlo, a pesar de que no le agradaba mucho la gente que hablaba demasiado, con Inoo era diferente, podía escucharlo por horas y no sentirse fastidiado, al contrario, se relajaba, entendía y aprendía mucho de él, a su manera.
-¿No te parece que a veces somos como espías?-
Preguntó Inoo mientras ambos salían del subterráneo y caminaban por entre la gente, con el rostro oculto.
-¿Por qué espías?-
-Bueno, debemos andar por la ciudad sin ser vistos o reconocidos, a veces me gusta imaginar que estoy en una de esas misiones especiales como agente secreto-
Chinen sonrió.
-Es una manera divertida de verlo y que no se vuelva molesto. Creo que tienes razón-
-¿Verdad que si?-
Inoo sonreía, logró verlo de reojo y aquello lo hizo feliz.an continuar con el trabajo ++++cho.ejuicios, simplemente se acercaba, lo que lgo y no dejaban de reir.
rsaban tan alegres, pare
“¿Es amor?”
De nuevo esa pregunta en su mente al sentir una punzada en su pecho. No quería saberlo, no ahora, solo disfrutar el momento era suficiente, después de todo no sabía con certeza cuando podía repetirse.

-Llegamos-
Dijo Chinen señalando su casa.
-Hace mucho que no venía a tu casa, sigue igual-
Comentó Inoo mientras se quitaba las gafas obscuras.
-¿Quieres pasar?-
Lo invitó, después de todo no quería ser descortés.
-Claro, si no es molestia-
Chinen le sonrió una vez más. Sentía que podía hacerlo una y otra vez mientras estuviese a su lado, era tan agradable ser natural.
Cuando ambos entraron, Chinen lo invitó a tomar asiento, lo cual Inoo aceptó y lo hizo en una se las sillas del comedor.
-¿Quieres algo de beber?-
Inoo pareció pensativo, entonces dijo.
-Creo que sería mejor algo de comer-
Chinen parpadeo.
-¿Tienes hambre?-
-Es que no he comido desde esta mañana-
Sonrió Inoo con torpeza. Esto en definitiva alarmó a Chinen.
-¡Espera un momento!-
Fue así como corrió a la cocina, abrió el refrigerador, la alacena, busco por los rincones… no encontró nada.
-Creo que… no tengo nada de comer…-
Dijo avergonzado mientras bajaba la mirada.
-¿De verdad? ¿Cómo es eso posible?-
-Bueno, mi mamá no está, tampoco mi hermana, yo no como aquí y por eso no sabía…-
-¡Eso está muy mal! ¡Los niños como tu deben comer en casa!-
Exclamó Inoo.
-Pero ya no soy un niño…-
Murmuró Chinen un poco avergonzado.
-Tampoco eres un hombre, no con esa apariencia tan adorable-
¿Adorable? ¿Le había dicho adorable? ¿A él? Si se lo hubiese dicho cualquiera, ya se hubiese ofendido y comenzado a discutir, sin embargo se trataba de Inoo, no podía ofenderse ni mucho menos enojarse con él.
-Pues no hay más opción. Hay que hacer algo. Por eso estas tan pequeño, seguramente no comes bien-
Chinen lo siguió con la mirada, al parecer Inoo quería buscar algo en la cocina.
-Si como bien… solo que no soy de esas personas que comen en grandes cantidades…-
-¿Eso lo dices por mi verdad?-
Preguntó Inoo con una torpe sonrisa, que solo hizo sonrojar a Chinen.
-¡No! No lo decía por ti…-
-Descuida, no me ofendo. Admito que me gusta comer mucho, aunque últimamente no tengo tiempo para hacerlo. Veamos… creo que tienes algo que puede servir por aquí-
Dijo Inoo mientras se asomaba al refrigerador y después a la alacena.
-¿De verdad lo crees? Yo revisé y no encontré algo que sirviera para comer-
-Eso es porque seguramente no estás acostumbrado a preparar la comida por ti mismo, ¿O me equivoco?-
Tenía razón, en su totalidad.
-¿Tu sabes cocinar?-
-Bueno, prefiero que cocinen para mi, pero en este caso de urgencia, debo sacar mis habilidades ocultas para hacer algo decente-
-¿Y que harás?-
Preguntó  Chinen con curiosidad mientras observaba a Inoo buscar algo más.
-Bueno, por ahora ayúdame a revolver estos huevos, yo haré el resto, creo que tienes lo necesario para hacer algo de sopa…-
Chinen no pudo negarse ante la petición de Inoo. Fue cuestión de minutos cuando ambos estaban cocinando juntos.

-Esto debe bastar para terminar satisfechos-
Sonrió Inoo satisfecho.
-Me parece que es demasiado-
Dijo Chinen al ver tanta comida servida.
-Si no te la terminas, puedes guardarla para mañana-
Inoo tenía la boca casi llena de comida, por lo que fue divertido verlo intentando hablar con claridad.
-¡Eres tan gracioso Inoo-chan!-
Explotó Chinen en una carcajada. Hace tanto tiempo que no se reía de esa manera, de pronto se sintió como si fuese otra persona, o como si hubiese sido otra persona durante mucho tiempo. Era revitalizante reír así, más aún en la compañía de Inoo.
-Es raro que me llames así-
Comentó Inoo mientras miraba fijamente a Chinen, el cual no pudo evitar el sentirse apenado.
-Pero me gusta-
Inoo le sonrió despreocupado, como siempre. Aquello lo hizo sentirse relajado y continuo comiendo con calma.
Después de un par de horas, Inoo se marcho.

-¿Te sientes extraño?-
-Solo cuando estoy con él-
-¿Qué sientes?-
-Que no es necesario que finja ser algo que no soy-
-¿Lo dices por el trabajo?-
-Si-
-¿Aún crees que lo quieres?-
-Si. Tal y como se lo dije ayer. No es posible que cambie de parecer de un día para otro-
-Te recuerdo que por eso estás aquí. ¿Acaso has olvidado tus relaciones anteriores?-
-No. Pero antes no era nada serio-
-¿Entonces ahora vas en serio?-
-No lo sé-
Silencio. La doctora escribió unas cosas y miró a Chinen.
-Debe ser algo que te preocupa demasiado como para atreverte a venir de nuevo tan rápido. Normalmente dejas pasar una semana o dos-
-¿Qué acaso no debo venir cuando me sienta así?-
Preguntó Chinen mientras se reincorporaba.
-Claro. Tu comportamiento esta cambiando. ¿Desde cuando lo conoces?-
Chinen volvió a recostarse, cerró los ojos y respondió.
-Desde que soy pequeño-
-¿Es miembro del grupo?-
-Si-
-¿Y por qué antes no te habías sentido así con él?-
-Porque… porque…-
Pensó. ¿Cuál sería la razón? Comenzó a recordar como antes Inoo solo se la pasaba con sus amigos, en cambio él hacía lo mismo, siempre pegado a Yamada y Nakajima. Los años transcurrieron, ya era normal estar todos juntos hasta que…
-Fue él quien se acercó a mi-
Respondió con voz débil.
-¿Puedes recordar como fue?-
-No muy bien-
-Entonces, desde que él te habla, desde que esta contigo, te sientes así. ¿Qué diferencia hay con las otras personas con las que te has relacionado? ¿Qué hace de esto algo diferente? ¿Es especial?-
Chinen meditó las preguntas, entonces respondió.
-La diferencia es que yo no lo busqué, como siempre lo hago con los demás, ya sabe, cuando quiero algo para divertirme voy tras ello. Esa es la diferencia, que él llego a mi… y solo me deje llevar por todo lo que es él, su sonrisa, su mirada, el aroma que desprende su cuerpo, su voz… todo. No sé si sea especial… no sé lo que significa “especial”-
-Ya veo-
La doctora terminó de anotar unas cosas, miró su reloj y dijo.
-La sesión terminó. Puedes irte-
-¿Es todo? ¿No va a decirme algo? Creo que debería darme medicamento, no puedo dormir-
-Eso seguramente es lo que te tiene irritado, pero no necesitas ningún medicamento, lo que tienes no es algo que se cure con medicina-
Chinen miró sorprendido a su psicóloga.
-¿A que se refiere?-
Ella le sonrió y le dijo firmemente.
-Estas enamorado-
-¡Eso no puede ser posible!-
Exclamó mientras se levantaba rápidamente del cómodo sillón.
-Piénsalo, de todas formas sabes donde encontrarme-
Aparentemente molesto, tomo su chaqueta y salió del consultorio, esta vez cerrando la puerta con fuerza.
-¿Enamorado? ¿Yo? ¿Cómo se atreve a decirlo así?-
Sin que lo notara, sus mejillas estaban sonrojadas, pero gracias a las gafas obscuras nadie podría notarlo. Esta vez decidió tomar un taxi, quería un poco de tranquilidad antes de llegar al estudio de ensayos.

-¿Y Chinen?-
Preguntó Nakajima al notar que era el único que faltaba.
-No lo sé. Le llamaré para saber en donde viene-
Respondió Yamada mientras tomaba su teléfono celular.
-¿Pasa algo malo?-
Fue inevitable que Inoo no se acercara después de escuchar un poco.
-Chinen no ha llegado, es extraño puesto que nunca llega tan tarde a los ensayos-
Le respondió Nakajima mientras que Yamada hablaba por teléfono, después se dirigió a ellos.
-Dice que ya viene en camino, que comencemos sin él-
-¿Le habrá pasado algo malo? No suele llegar tarde-
-No lo sé, pero ya sabes que es muy reservado con todo eso, así que será mejor no hacerle preguntas-
Inoo escuchaba a Yamada y a Nakajima hablar, sin más remedio, mejor se alejó de ellos y comenzó con unos ejercicios de calentamiento, sin poder evitar mirar en dirección a la puerta, esperando a que de un momento a otro Chinen entrara.

En el taxi, miraba fijamente por la ventana. ¿Qué pasaba si aceptaba estar enamorado de Inoo? Seguramente no tendría futuro. Inoo era una persona tan social, alegre, y era más que evidente que le prestaba especial atención a Daiki, al menos eso le parecía observar siempre.
-Sería una tontería aceptar algo que no será correspondido-
Murmuró y respiró profundo.
Después de unos minutos el taxi se detuvo, había llegado. Pagó y bajó del auto, no quería correr, así que solo con paso apresurado, entró al edificio y se dirigió al salón de ensayos.
Desde afuera podía escuchar la música y las indicaciones del coreógrafo. Efectivamente ya habían comenzado. Antes de entrar se quitó la chaqueta y los lentes, entró sin hacer ruido y rápidamente se incorporó a los ensayos. Sintió la mirada de sus compañeros, pero las ignoró, tenía sus razones para haber llegado tarde y no tenía que darle explicaciones a nadie.

Cuando el ensayo termino, se fue directo a las regaderas, estaba sudado y eso le desagradaba bastante. Sin embargo, antes de entrar, alguien lo llamó.
-¿Vas a bañarte?-
Se giró y sus ojos se encontraron con el rostro relajado de Inoo.
-Si. Sude demasiado hoy-
-Entonces esto te va a hacer falta-
Inoo le arrojó una toalla.
-Ah, gracias-
-De nada-
Fue así que Inoo entró primero. Al parecer serían los únicos en tomar una ducha.

Chinen observó como Inoo, despreocupadamente, se desvestía, por completo. Trataba de no prestarle atención, pero era imposible, sin embargo hacia su mejor esfuerzo para observar discretamente.
Minutos más tarde, cada quien se duchaba en una regadera diferente. Chinen se apresuró en ser el primero en salir, se secó rápidamente y comenzó a vestirse lejos de donde Inoo dejó su ropa, no soportaría verlo desnudo de nuevo, estaba tan sonrojado que esta vez seria una verdadera hazaña si lograba ocultarlo.
Cuando escuchó que Inoo terminaba de bañarse, él ya estaba listo para marcharse.
-Terminaste rápido-
-Si. Ya tengo que irme-
-¿Por qué? ¿No me esperaras?-
El tono en el que Inoo preguntó aquello, con cierta suplica, fue imposible encontrar negativa.
-Te esperaré afuera-
Dicho esto, Chinen salió.

Caminó por el pasillo, todo estaba vacío, pensó que tal vez sería buena idea volver al salón de ensayos, pero sintió pereza de caminar más, así que tan solo se dejó caer al suelo para tomar asiento y así esperar a Inoo.
¿Por qué tenían que pasarle estas cosas él? ¿Será que el diagnostico de la psicóloga era cierto?
Confundido, se llevó una mano al pecho y pudo sentir los latidos de su corazón, como en un principio parecían tranquilos, hasta que pensaba en Inoo y entonces, se aceleraba, al mismo tiempo que una sensación extraña en el estomago comenzaba a expandirse por todo su cuerpo.
-¿Qué rayos es esto?-
Se pregunto con fastidio, no le gustaba sentirse así y mucho menos el no saber que significaba. Era cierto que llevaba días sin poder dormir, a pesar de que antes le era fácil hacerlo, pero de pronto, por pensar en demasiadas cosas, resultaba una tarea difícil.
De todas formas, aunque aceptara ese sentimiento, ¿Qué ganaría?
Estaba seguro de que no seria nada, después de todo Inoo estaba tan lejos de él, solo podían ser amigos y nada más.
-Solo eso…-
Dijo para si mientras agachaba la cabeza.
-¿Solo eso? ¿De qué?-
Vaya sorpresa, Inoo ya estaba ahí con él. ¿Desde cuando? ¿Por qué no lo había notado?
-Ah… No es nada-
Respondió un poco serio mientras se ponía de pie.
-Eres todo un enigma Chinen-
-¿Eh?-
-Nunca sé lo que puedas estar pensando. Incluso no puedo adivinar el porque llegaste tarde hoy. Me resulta extraño ya que tu no sueles llegar tarde, eres muy puntual-
Dijo Inoo tranquilamente mientras se recargaba en la pared.
-Es que hoy… tuve que ir a un lugar-
-¿Tu terapia?-
Se atrevió a preguntar.
Chinen lo miró con sorpresa, era increíble que aún recordara eso.
-Si-
Aceptó sin intensión de seguir ocultándolo, después de todo no era algo que necesitara ser un secreto.
-¿Puedo preguntar?-
Chinen asintió con la cabeza, al mismo tiempo que también se recargaba en la pared. Quedando así uno junto al otro, mirando al frente.
-Solo voy al psicólogo, a veces lo necesito. No es que este mal de la cabeza, solo que es mi única forma de desahogo-
-¿Desahogo?-
Chinen suspiro y continuo.
-Me di cuenta que me estaba convirtiendo en algo que no soy, todo comenzaba a ser un desastre y estaba furioso, enojado, por eso mi mamá me llevó con esa doctora y bueno, ahora voy cada semana, dependiendo de cómo me sienta-
-¿Y eso te ayuda?-
-Si, un poco-
Inoo suspiro.
-Creo que más que un psicólogo, necesitas un amigo-
-¿Amigo?-
Chinen miró a Inoo, confundido.
-¿No será que solo necesitas a alguien con quien hablar de todo lo que te preocupa?-
Ante la pregunta de Inoo, no supo que responder.
-Siempre te muestras reservado, a pesar de que a veces te integras con nosotros, tienes marcada una distancia muy firme. Antes no eras así, supongo que se debe a que has crecido-
Chinen reflexionó estas palabras.
-¿Sabes como era yo antes?-
Inoo asintió con la cabeza y le sonrió, mirándolo fijamente.
-Puedo entender que es normal que hayas cambiado, todos lo hacemos, pero no me gusta la distancia que has marcado entre tu y el resto-
-¿Marqué distancia?-
Era la primera vez que lo veía de esa manera, nunca lo había comprendido hasta ahora.
-Me gusta más el Chinen que es alegre e inquieto y que va de un lado a otro regalando sonrisas-
Este comentario hizo sonrojar a Chinen de inmediato.
-Bueno, creo que así era antes, pero ahora es difícil ser así… creo-
-¡Claro que no es difícil! Yo estaré contigo-
Sorprendido de nuevo, miro a Inoo, quien lo observaba como siempre, relajado y despreocupado.
-No tienes que ocultarte más, puedes confiar en mi-
Los sentimientos de Chinen estaban a punto de desbordarse, no había forma de detenerlos. Esa mirada, esa sonrisa, su voz. Todo.
-Me gustas-
Dijo Chinen rápidamente, mirando a Inoo fijamente a los ojos. Ya nada importaba, si no era correspondido, si parecía tonto, nada de eso tenía importancia ya, solo tenía que ser sincero, y ya lo había hecho, al menos el primer paso estaba dado.
Esperaba escuchar alguna disculpa, alguna negativa, pero no escuchaba nada, todo estaba en silencio, hasta que entonces observó bien el rostro de Inoo, el cual estaba totalmente sonrojado y lo miraba con asombro.
-¿Lo dices en serio?-
Preguntó el mayor, tal vez esperando a que todo fuese una broma. Sin embargo Chinen no tenía planeado retractarse, así que asintió con la cabeza sin dejar de mirarlo fijamente.
-Vaya… esto es… injusto-
Dijo Inoo mientras rascaba nerviosamente su cabeza y desviaba la mirada hacia el techo. Chinen continuo observando, esperando cualquier tipo de respuesta, después de todo estaba listo.
-Eso es injusto Chinen-
Le dijo Inoo con una sonrisa que desbordaba alegría, como si de un momento a otro pudiera estallar en carcajadas, Chinen no comprendía nada.
-¿Por qué lo repites? Lo dije en serio-
Chinen trató de mantenerse firme.
-Espera un segundo-
Dicho esto, Inoo se dejó caer al suelo lentamente, quedando sentado y con la cabeza agachada, como si estuviese pensando, de alguna manera, tratando de convencerse de lo que acababa de escuchar.
-Puede que no sea correcto decírtelo puesto que seguramente tu quieras a alguien más, pero… no pude evitarlo-
Confesó Chinen mientras tomaba asiento también, manteniendo su distancia.
Hubo silencio, solo eso. Chinen esperaba escuchar algo, pero Inoo permaneció en la misma posición durante más tiempo. Minutos pasaron y nada.
Fue entonces que decidió levantarse, al parecer ya no tenía sentido seguir ahí.
-Bueno, creo que te he conmocionado. Lo siento, aún así no voy a retractarme, supongo que quieres estar solo así que me iré primero-
Sin embargo, solo se había girado cuando Inoo tomó su mano y con un movimiento lo jaló hacia él, haciéndolo caer al suelo, o más bien, sobre el cuerpo del mayor, quien de inmediato lo rodeo con sus brazos.
-No tienes que irte, no ahora-
El corazón de Chinen palpitó con fuerza, tragó saliva con dificultad y espero a escuchar algo más.
-Lo siento, soy algo lento. A decir verdad, se supone que yo te diría lo mismo primero, esa era mi intención pero como siempre te me has adelantado y no pude notarlo. Si que resultas ser un gran misterio para mi, pero eso me gusta aún más-
-¿Qué quieres decir?-
Preguntó Chinen, en el fondo creía saber la respuesta, aún así le resultaba de vital importancia escucharlo de viva voz de Inoo.
-Me gustas. Más de lo que me había imaginado, y ahora con esto, creo que me gustarás aún más-
Era grato escucharlo, muchas veces se le habían confesado, pero nunca había significado algo tan especial al instante.
-Yo creí que te gustaba alguien más-
Logró decir con un gran esfuerzo.
-¿Por qué pensabas eso?-
Le preguntó Inoo mientras lo alejaba un poco solo para lograr verlo a la cara.
-Bueno… eso creía-
Respondió Chinen mientras desviaba tímidamente la mirada.
-No sé porque pensarías algo así cuando pienso que he sido demasiado obvio con respecto a lo que siento por ti-
Lentamente Inoo alejó a Chinen solo un poco, necesitaba verlo a los ojos.
-¿Acaso nunca lo notaste?-
Chinen parpadeó confundido.
-No-
Inoo sonrió y ocultó un poco su rostro.
-Siempre busco estar a tu lado, te observo, me acerco a ti cuando estás solo y así hacer de ese momento más personal, más intimo, porque no soporto compartirte con alguien más-
Chinen se sorprendió, era exactamente lo que el pensaba. Inoo lo miró con firmeza, convenciéndolo así de que sus palabras eran totalmente sinceras.
-Yo creí que… solo te acercabas a mi por ser social, porque tu le hablas a todos y con todos te llevas bien-
Inoo sonrió.
-Contigo es diferente-
Ahora se miraban fijamente. Chinen se perdía en aquellos ojos negros, le encantaban. Ahora que estaba tan cerca de Inoo podía percibir mejor su aroma, mucho mejor que en otras ocasiones, le fascinaba.
-Yo me sentía igual-
Confesó sin miedos. Fue entonces que lentamente, sin siquiera pensarlo, se acercaba más a Inoo, más de lo que ya estaban.
Ya ninguno de los dos dijo nada, no había necesidad, todo estaba dicho y ahora, solo necesitaban comunicarse de una forma más íntima.
De un momento a otro, los labios de Chinen se posaron sobre los de Inoo, en ese instante todo se desbordó, sus sentimientos fueron transmitidos en ese beso, el cual fue correspondido al instante.
Después de unos minutos, tal vez, se separaron y se miraron fijamente, como tratando de capturar ese momento para siempre en su memoria.
-A partir de este instante, ya no hay marcha atrás, ya no tendrás forma de deshacerte de mi, Chinen-
El menor sonrió y se sonrojó un poco.
-De eso deberías preocuparte tu-
Dicho esto, se lanzó de nueva cuenta para tomar los labios de Inoo, tomando al mayor por sorpresa, pero aún así la respuesta fue la misa. De inmediato, Chinen pudo notar que ya tenía cierta adicción a esos labios, a ese sabor.
Igualmente, Inoo sentía lo mismo, tal vez no se esperaba que Chinen fuese quien tomara la iniciativa de besarlo, sin embargo le encantaba, de alguna manera sentía que el menor quería tener el control, pero eso no sería así.

Una vez más se separaron, sonrieron y notaron sus respiraciones ligeramente agitadas, se necesitaban aún más, pero el pasillo no era el mejor lugar, así que sin necesidad de palabras, con tan solo una mirada, se pusieron de pie al mismo tiempo. Inoo tomó la mano de Chinen y entrelazó sus dedos. Dentro de poco estuvieron de vuelta en las regaderas, cerraron la puerta asegurándose de que nadie la abriera, corriendo el seguro. No había necesidad de encender la luz, era más que suficiente con la poca luz que lograba infiltrarse por las pequeñas ventanas.
Esta vez, algo diferente se podía notar en sus miradas, se necesitaban, se deseaban, y no tenían que esperar más para entregarse a tal sentimiento. Fue entonces que Inoo recostó a Chinen sobre el frío suelo, pero el menor no pareció quejarse en lo absoluto; en ese momento en lo último que podía pensar era sentir frio.
Se miraron fijamente, Chinen solo esperaba algún movimiento por parte de Inoo, el cual parecía estar pensando en algo.
-¿Pasa algo malo?-
Preguntó Chinen.
-No, ya te dije que soy lento. Solo trato de asimilar la realidad-
La respuesta de Inoo lo hizo reír inevitablemente.
-¿Quieres decir que aún no crees que esto es real?-
Preguntó Chinen con una sonrisa traviesa. Torpemente, Inoo asintió.
-Entonces, yo te mostraré que es real-
Dicho esto, Chinen rodeó el cuello de Inoo con ambos brazos para así lograr acercar el rostro del mayor al suyo, lo miró fijamente a los ojos y le susurró.
-Tal vez, me gustas mucho más de lo que yo mismo puedo aceptar-
Y es que esos ojos, nariz, labios, todo, absolutamente todo lo que Inoo representaba le atraía, le gustaba, le hacía desear pertenecer solo a él en todos los sentidos, como nunca antes se había sentido.
Sin esperar respuesta del mayor, lo besó. Esta vez fue un beso diferente, ya no había necesidad de hacerlo tierno y delicado, la situación era diferente, por lo que fue un beso más apasionado, lleno de ese sentimiento que sin lugar a dudas ya estaba presente en los dos, puesto que la respuesta de Inoo fue inmediata y con la misma intensidad.

Poco a poco, las manos de Chinen fueron recorriendo el cuerpo de Inoo, primero fue la espalda, acariciándola hasta aferrarse y así acercar más el cuerpo de éste al suyo. Después logró infiltrar sus manos por debajo de la camisa de Inoo y al fin pudo sentir la suavidad de su piel, tal y como la había imaginado en ocasiones anteriores, e incluso podría ser mejor que en su imaginación, evidentemente lo era.
Se besaban, suspirando, gimiendo ante el deseo de sentirse más mutuamente. Fue entonces que de un solo movimiento, Chinen logró hacer que Inoo se despojara de esa estorbosa camisa, al mismo tiempo que él hacía lo mismo con la suya. Y entonces, Inoo volvió a tomar sus labios, pero esta vez sus manos comenzaron a delinear su silueta. Era la primera vez que el mayor tocaba su piel, lo cual le provocó un ligero escalofrío, ya que aquellos delgados dedos comenzaron a jugar con sus pezones y después a acariciar su abdomen de una manera tan excitante, que Chinen no podía dejar de gemir entre besos.
Sin embargo no iba a quedarse atrás, así que él también acariciaba el cuerpo de Inoo, deseando poder tocar más que su cintura. Hasta que se atrevió a llegar a la cremallera de su pantalón, lentamente la deslizó hacia abajo y con un suave roce de sus dedos, acarició aquel pronunciado bulto.
Un delicioso y excitante gemido de Inoo se expandió por su boca, aquello no hizo más que subir la temperatura.
-Ya sabía que no era tu primera vez-
Le susurró Inoo. Ante lo cual solo sonrió y de un movimiento audaz, intercambió posiciones, quedando ahora sobre de él.
-Esto es algo que solo hare contigo-
Dijo Chinen con esa sonrisa llena de lujuria. Inoo se sonrojó, era evidente que el menor lo tenía bajo su completo control, y era el momento de disfrutar de aquello.
Poco a poco Chinen basó su cuello hasta deslizarse por su pecho, tratando de probar cada rincón de esa piel tan suave y blanca. Cuando llegó a la cintura, despojó a Inoo de su pantalón y su ropa interior de un solo movimiento, quedando frente a un despierto miembro, el cual no dudo en introducir en su boca. Lamiendo, succionando, mientras sus manos acariciaban el resto, provocando que el mayor gimiera cada vez con mayor intensidad, incitándolo a continuar con su labor, hasta que de un momento a otro, el blanco liquido se derramó dentro de su boca. Pero no terminó ahí, puesto que aún con un poco escurriéndole por la comisura de los labios, se acercó a Inoo para besarlo, después le susurró al oído.
-Quiero más-
Inoo sonrió, ya no podía sentirse avergonzado, era como si Chinen lo contagiara de esa lujuria, de ese deseo ante el cual sucumbía.

De nueva cuenta intercambiaron posiciones, pero esta vez Chinen estaba boca abajo, en una posición que le facilitó a Inoo despojarlo del resto de su ropa.
Chinen permaneció en cuatro, sintiendo como Inoo lamía su cuello y comenzaba a besar su espalda, mientras que su mano se acercaba lentamente a su erecto miembro.
Fue así como sintió un placer inundar su cuerpo justo en el momento en el que Inoo masajeaba su miembro, a un ritmo lento mientras continuaba besando su espalda. Chinen no podía contener sus gemidos, ni siquiera tenía intensión de hacerlo, lo estaba disfrutando, en definitiva era muy diferente a todo lo que había experimentado o si quiera soñado.
Sentir la mano de Inoo masajear su miembro, subiendo la velocidad poco a poco incrementaba el placer, hasta que de pronto pudo sentir como expulsaba el resultado de aquel placer.
Aún así, aún necesitaba más, así que cambió de posición, esta vez recostándose sobre el frío suelo, el cual ni siquiera fue capaz de sentir. Rodeó el cuello de Inoo con ambos brazos al mismo tiempo que abría sus piernas. No hubo necesidad de más palabras, el mensaje era claro.
Inoo inclinó su cuerpo, besó a Chinen y lentamente acercó su miembro a la entrada del menor.
-Te quiero-
Logró susurrarle mientras lo penetraba lentamente, sintiendo las estrechas paredes del menor oprimir su miembro tan deliciosamente, que deseaba hacerlo más profundamente, hasta desgarrarlo si era necesario.
Chinen gimió al sentir tal intromisión, fue doloroso, pero su cuerpo se acostumbró rápidamente, después de todo era lo que más deseaba.
Poco a poco, Inoo comenzó a entrar y salir, penetrando a un ritmo lento, mientras que los gemidos de Chinen no hacían más que incitarlo, más aún, ver aquel rostro lloroso y sonrojado, era una combinación de ternura y placer. Le encantaba.
Las penetraciones continuaron, esta vez ya a un ritmo más acelerado, ambos gemían, de ratos se besaban pero se separaban al querer tomar aire. Chinen se aferraba a la espalda de Inoo, dejando la marca de sus dedos mientras sus piernas rodeaban la cintura del mayor.
A cada momento el placer los inundaba, hasta que de pronto, Inoo terminó, Chinen sintió ese cálido liquido esparcirse por todo su cuerpo. Agotados, solo se abrazaron, se besaron y juntaron sus frentes.
-Eres mío-
Susurró Inoo con una débil sonrisa. Chinen se acercó más a el y lo abrazó.
-Ya no puedes arrepentirte-
-Jamás-

Los días pasaron, todo el mundo de Chinen había cambiado, ahora había más color en él, incluso podía respirar un aroma diferente, ya no sonreía falsamente y eso era tan notable.
-¿Así que es tu ultima sesión?-
-Si, no volveré-
-¿Eres feliz?-
-Si-
La doctora sonrió y dejó a un lado su libreta.
-Pues entonces, te doy de alta-
-No es necesario que lo diga-
Sonrió Chinen mientras se levantaba de aquel sillón.

Salió del consultorio y de aquel edificio, afuera, ya lo esperaban.
-¿Terminaste?-
-Si-
Respondió con una sonrisa.
-Entonces vamos a comer algo, tengo hambre-
Dijo Inoo mientras tomaba su mano.
-Tu siempre tienes hambre-
Se burló Chinen mientras entrelazaba sus dedos con los del mayor.
-No hay remedio, tengo mucho trabajo-
Dijo Inoo.
-Entonces vayamos a comer, yo también tengo hambre-
Se sonrieron y cuidándose de no ser vistos, Inoo besó la frente de Chinen, después, emprendieron el camino.
Chinen miró atrás, hacia aquel edificio, y logro verse a si mismo salir de ahí, fastidiado y sin nada que lo motivara a cambiar su actitud, sonrió y miró a Inoo, ahora todo era diferente, ya no había necesidad de volver a ese lugar, tenía a alguien con quien hablar de cualquier cosa, con quien sonreír, con quien llorar, a quien escuchar, a alguien con quien podía ser feliz sin lugar a dudas. Todo gracias a esa persona que con pequeñas cosas, pequeños detalles, lo salvo de si mismo para adentrarlo en un mundo diferente, un mundo solo para ellos dos.

FIN
na distancia muy firme. Antes nocrecidode que a veces te integras con nosotros, tienes marcada una distancia muy firme. Antes no


--------

Antes de irme a mi primer examen, les dejo este oneshot, que quería publicar desde el viernes, pero por cosas de la vida no pude terminarlo para entonces y hasta hoy esta listo xD
Espero que les guste, ya era justo que escribiera un InooChii dado que nadie me da uno u_ù
En fin, el lemmon esta raro pero hace mucho que no hacia uno así que es lo mejor que pude hacer xD

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusto mucho =)

Al principio sentí penita por Chinen, tan solo, triste y enojado con todo. ¿Quien no se ha sentido así alguna vez?

Pero me dio gusto que al final pudiera sacar sus sentimientos y ser correspondido por Inoo y ahora viviera en un mundo mejor ;3

Es un fic lindísimo ♥

I LOVE JUMP

Anónimo dijo...

QUE BONITO!!!!!!!!!
A un q no me gusta mucho el inoochi
Es te realmente me encantó sentí
Cada uno de los sentimientos de mi
lindo chinen y awwwww ( brincando por todos lados como loca ) me encantó
Lo ame <3

Ysawo-chan dijo...

como siempre ERES LA MEJOR! no suelo leer InooChi pero si es algo que tu escribiste estoy segura que de seguro estará bueno y dicho y echo nos das este grandioso fic! *-* mientras leía el principio pensé que era algo personal pero cuando seguí leyendo noté que todo iba cuadrando. Este Chi ME ENCANTA!! <3 todo sexy con su misterio y terapia!!! kyaa me encanta!!! AMO A ESTE CHI <3 gracias! me encantó tu lemon todo super hot xD espero nueva y pronta actualización graciassssssss~

Nana Yamada dijo...

Soy feliz cuando actualizas, gracias por el esfuerzo <3
y sigue así, por favor <3 me encanta como, y lo que escribes, me quedo alucinando jejeje, bueno, eso GRACIAS <3

Sakura dijo...

kyaaaaaaaaaa!!!!!! me facino se que quizas no sean mis parejas favoritas pero aun asi me encantoooooooooooo estuvo hermoso lo ame juro q fue divino ^_^ cada vez escribes mas hermosoooooo espero que muy pronto un yamajima !!! hehehhehe gracias por escribir tal lindo <3

d@nny dijo...

muchas garcais ayaa-chan por escribir este fic, aunque encuentro bien tierna esta pareja, no dejo de lado mi gusto por el inoodai <3
esta super bien escrito, me encanta tu redaccion ayaa, es muy buena y siempre quieres leer mas xDD
la parte del lemon la encontre mas o menos, pero da lo mismo, la historia en si me gusto mucho *u*
saludos y ganbatte
=)

hitomy-Chan dijo...

Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
Amo está pareja son hermosos
Dios siempre sabes como llenarme cada k necesito fics me encantó
Quiero un Inoochii para mi onegaii si no un yamajima

Me gusto el lemon tus fics son únicos he insuperables!!!!
Espero más de está pareja

Carol~ dijo...

al principio, me tomó por sorpresa que Chinen estuviera en terapia o.o
Esos pequeños detalles que hacen las personas que te quieren son invaluables <3 Chinen observaba a Inoo y viceversa, pendientes el uno del otro :3
Me gustó la confesión de Inoo "soy lento" xD y su demostración de amor en las duchas *¬* genial

kana dijo...

Me gusto! *0*
ya que los 2 se gustan y a pesar de que Kei es lento XD
fue emocionante el como llegaron a decir sus sentimientos >//<
chinen por fin es feliz y encontró el amor que tanto quería ^3^
Gracias Aya!

lili kazuya dijo...

H E R M O S O, estuvo genial, lo ame, chinen no me gusta de zombie, es mas lindo cuando sonríe, e inno es un amor aunque me gusta mas con daiki

Publicar un comentario

Lo has leído y... ¿Te gusto? ¿No? ¿Sientes que algo faltó?
¡Me encantaría saber tu opinión sobre lo que acabas de leer! ^O^ Así que no dudes en hacérmelo saber, así podré mejorar un poquito más :3
De igual forma: ¡GRACIAS POR LEER!