martes, 10 de febrero de 2015

[OneShot] Strawberry

Título: "Strawberry"
Parejas: Takaki Yuya - Chinen Yuri (TakaChii)
Género: Yaoi, Lemmon, SongFic(?)
Extensión: OneShot
Autora: Ayaa
Nota: Primera vez en la vida (creo) que logro hacer algo para San Valentín *u* Sé que aún faltan 4 días pero ya quería publicarlo por que... inesperadamente, me ha gustado el resultado.
Les dejo aqui una canción que les va a servir para cierta parte del fic (les toca descubrir que parte)
Maroon 5 - Sugar
Sin más por el momento. ¡Disfruten! ^O^



"Strawberry"

Hundido en una extraña oscuridad. Un calor agobiante lo invadía por dentro. Sentía una extraña sensación recorrer su cuerpo, no tenía idea de que podía tratarse. Le parecía imposible abrir los ojos y esa sensación seguía expandiéndose por cada rincón de su ser, volviéndolo loco.
Gimió.
Y entonces supo de donde provenía, de su parte íntima. Era placer.
Quería abrir los ojos, pero se sentía mareado. No tenía idea de lo que le estaba ocurriendo pero por alguna razón sentía un exquisito placer por todo su cuerpo. Gimió de nuevo y entonces lo sintió. Dientes, lengua, saliva.
Alguien le estaba practicando sexo oral. ¿Quién? ¿En dónde estaban? ¿En que momento ocurrió todo?
No tenía idea de nada y la sensación de cercanía al orgasmo le nublaba la mente, estaba seguro de que en cualquier momento se iba a correr.
Mientras esa experta lengua recorría todo su falo, unas manos masajeaban sus testículos, duplicando así la sensación de placer.
¿Quién rayos estaba haciendo semejante maravilla? ¿En dónde se encontraba?
Era vagamente consiente de estar sobre una cama, pero no estaba seguro de cómo había llegado ahí, todo continuaba dándole vueltas y estaba a pocos segundos de correrse.
Gimió mas fuerte, arqueó la espalda y se corrió.
Intentó regular su respiración mientras los choques eléctricos provenientes del orgasmo le recorrían todo el cuerpo.
-Así que ya estás despertando, Yuya-
Escuchar su nombre lo regresaba poco a poco a la normalidad, quien quiera que fuese seguro lo conocía. Intentó abrir los ojos pero estos parecían estar pegados. Pero no lo estaban, fue entonces que comprendió que en realidad los tenía cubiertos con algo.
-¿Qui… quién eres?-
Logró decir con gran trabajo. Su respiración seguía agitada, poco a poco comenzó a sentir el resto de su cuerpo. Notó que sus manos estaban atadas hacia arriba y que sus tobillos también estaban atados. ¿Por qué? ¿Por quién? ¿Qué estaba pasando?
-Tan rápido te has olvidado de mi, que malo eres-
Esa voz, no la reconocía de nada. Era la voz de un chico. ¿Cómo diablos había llegado a esta situación?
-¿Qué me has hecho?-
Logró preguntar, después del placer venía la sensación de pánico, no recordaba nada y quería ver el lugar en que se encontraba, saber porqué estaba atado, saber con quien rayos se encontraba.
-No he hecho nada que no te gustara. De no haberte gustado estarías enojado, pero por la forma en que te has corrido sé bien que te gustó-
Respondió aquel chico desconocido.
-¿Por qué estoy aquí? ¿Quién eres?-
Escuchó como aquel chico tronaba la lengua, como si lo estuviese corrigiendo.
            -No repitas tus preguntas, eso no es parte del juego-
            -¿Juego?-
Yuya escuchó como aquel chico suspiraba, sintió movimiento en la cama y dedujo que su captor tal vez había tomado asiento.
-Haces demasiadas preguntas y no he tenido oportunidad de responder ninguna-
Yuya pudo percibir la voz mucho más cerca que antes, casi estaba seguro de que estaba sentado a su lado.
            -El juego es el siguiente, Yuya. Tienes que adivinar quien soy. Si lo haces, te desataré de los pies y follaremos sin control. Si no adivinas, te dejaré atado, follaremos y esto se repetirá hasta que llegue el día en que adivines. ¿No te parece un juego de lo más divertido? De cualquier forma que lo veas, ganamos los dos-
Semejante información aturdió a Yuya, quería decir algo pero de pronto una húmeda sensación sobre su mejilla izquierda lo desconcertó. Su captor acababa de besarlo en la mejilla.
Al sentir esos húmedos y fríos labios, Yuya sintió un escalofrío extraño, después percibió un ligero aroma a fresa, un aroma que le resultó familiar pero que en ese momento era imposible de recordar.
            -Tendrás que darme alguna pista…-
Su captor soltó una risita burlona, era evidente que disfrutaba de la situación.
            -Claro, sé bien que eres un poco lento así que te daré una pista. Sabes quien soy-
            -¡Esa no es una pista! ¡Es obvio que no sé quien eres!-
Exclamó Yuya de inmediato. Su captor volvió a chasquear la lengua y le dijo al oído.
            -Respuesta incorrecta. Supongo que no lo vas a averiguar hoy así que-
Y la frase se quedó a la mitad.
Ante la incertidumbre de no saber que pasaría, Yuya puso mucha atención en escuchar el menor ruido, pero lo que escuchaba le parecía confuso. Fue entonces que lo supo, era el sonido de ropa deslizándose sobre piel. Su captor se estaba quitando la ropa, o al menos una prenda.
            -Hoy estoy de buen humor así que te daré una pista más. Strawberry-
Yuya quiso comprender, pero justo cuando se disponía a pensar en ello todo ocurrió muy rápido.
Primero, unas frías manos se posaron sobre su pecho, en ese momento comprendió que estaba desnudo. Después algo oprimía su miembro, una estreches que resultó exquisita. Estaba dentro de su captor.
            -Oh Yuya… Hieres mis sentimientos porque te has olvidado de mi, pero yo haré que me recuerdes. Eso hará de este juego lo más divertido y placentero que jamás hayas vivido-
Y antes de que Yuya fuese capaz de decir algo, su captor se movió. Ahora entraba y salía lentamente. Odiaba reconocerlo pero era tan placentero que no podía evitar gemir.
Pronto, su captor se apoyó más en su pechó y comenzó a acelerar el ritmo en que subía y bajaba el trasero.
Ambos gemían, uniéndose en un sudoroso y peculiar éxtasis. Yuya deseó tener las manos libres, no para quitarse el vendaje de los ojos y ver a su captor, si no para tomarlo de la cintura y guiarlo a un ritmo mejor. Pero al parecer su captor conocía los gustos de Yuya así que sin decir nada, lo complació.
            -¿Te gusta, verdad?-
Le preguntó su captor en voz baja. Yuya no pudo responder, estaba llegando al punto máximo. Un nuevo orgasmo.
            -Quiero que me recuerdes-
Le dijo su captor mientras se movía más deprisa. Yuya quiso pensar bien sobre esas palabras, pero le fue imposible, estaba embriagado en tanto placer.
Y se corrió.
Gimió y cerró los puños con fuerza mientras sentía como la soga que mantenía sus muñecas atadas le escocía la piel.
Estaba cansado, su respiración estaba acelerada. No tenía fuerzas para moverse y de pronto se sumergió de nuevo en la oscuridad.

Horas más tarde despertó en su departamento, sobre su cama, todo estaba en perfecto estado a su alrededor.
Salió de la cama y miró cauteloso a su alrededor, esperando ver a alguien, pero estaba solo. Inspeccionó todo el departamento minuciosamente. ¿Acaso había soñado todo aquello?
No, no lo había soñado. Las marcas en sus muñecas se lo comprobaron. La gran pregunta era ¿Cómo lo habían capturado y devuelto a su departamento sin dejar rastro?
Observó bien su departamento y todo estaba en su lugar, nada había cambiado. Volvió a su habitación y esta se encontraba igual, sin ningún cambio.
Trató de recordar lo que su captor le había dicho.
            “-Hoy estoy de buen humor así que te daré una pista más. Strawberry-“
Lo meditó por unos minutos.
            -Strawberry… ¿Qué significa?-
Sabia perfectamente que significaba Fresa, pero lo que quería averiguar era que significaba para su extraño captor. Que secreto ocultaba esta palabra que lo unía a esa persona que aparentemente conocía.
Recordó claramente su voz y estaba seguro de no haberlo escuchado nunca. Recorrió en su mente a todos los que conocía y nadie tenía una voz así.
Cansado de tanto misterio, decidió mejor tomar una ducha. Miró el reloj y recordó que tenía una agenda laboral que cumplir.
            -Mierda. Se me hará tarde-

Después de una agitada mañana llena de llamadas a proveedores y citas con los mismos, terminó sentado en un cómodo sillón de piel en el lugar que más odiaba. La oficina de su padre.
            -Voy a pedirte un informe de ventas para esta semana. Si el negocio no va bien tendrás que cerrarlo-
Yuya sonrió con fastidio y bufó.
            -¿Tanto es tu deseo de que fracase? Para empezar tú me enviaste a trabajar ese lugar, a administrarlo y hasta la fecha todo va bien. No entiendo ahora tu cambio de opinión-
Su padre giró un poco sobre su silla, recargó los codos sobre el escritorio, junto las manos y recargo la barbilla en estas.
            -Sabes bien que espero que fracases solo para que dejes esa tonta idea de ser independiente y tomes tu lugar en esta compañía. Nada vas a ganar administrando ese pequeño lugar-
            -Tengo lo que necesito, estoy completamente satisfecho con lo que he logrado y solo ayudaste con una mínima inversión. Todo lo demás lo he logrado por mi cuenta-
Silencio.
Ambos se miraron fijamente, como si así se desafiaran a decir algo más que el otro sin lugar a dudas respondería de inmediato.
            -Es inútil. Eres tan necio como tu madre-
Yuya sonrió, aquello le sabía a una pequeña victoria.
            -Lo sé. De hecho iré a cenar esta noche, ella me invitó. Así que si no tienes nada más que decirme, te veré esta noche-
Se puso de pie, hizo una pequeña inclinación de la cabeza y caminó hacia la puerta, la abrió y salió del lugar.

Discutir con su padre siempre terminaba así, al final no lograba ceder por ningún motivo. El negocio que ahora llevaba era prácticamente suyo, marchaba bien. Todo gracias a cierto entrenamiento que decidió tener en sus años de adolescente.
Recordar esos días llenos de errores, regaños y felicitaciones por al fin haber hecho un buen trabajo lo hacían sonreír. Le gustaba lo que hacía y como lo hacia, así que nada tenía que salir mal ahora, definitivamente no iba a permitir que su padre lo agobiara en esos momentos.
Además, ya tenía algo mucho más importante por lo cual agobiarse. Subió al auto y antes de ponerse el cinturón de seguridad, volvió a observar sus marcadas muñecas.
Llevaba toda la mañana tratando de convencerse de que aquello no había sido real, que tal vez ya se había lastimado con alguna otra cosa, pero era imposible imaginar con que pudo haberse marcado así las muñecas, era evidente que solo pudo haber sido con una soga.
Cerró los ojos y trató de recordar lo que sintió en ese momento, además de un exquisito placer que, aunque fuese extraño de admitir, con gusto repetiría, la voz de su captor no lo llevaba a nada. No tenía idea de quien pudiese ser y por más vueltas que le daba a la palabra Strawberry no llegaba a nada.
            -¿Quién eres… Strawberry?-
Se dijo en voz baja mientras intentaba pensar en algo, lo que fuese . Pero nada llegaba a su mente.
De pronto el sonido de su teléfono celular lo devolvió a la realidad y miró quien llamaba.
            -¿Ocurre algo importante para que me llames, Yamada?-
La otra persona al otro lado de la línea rió un poco.
            -¿Qué te pasa Yuya? Normalmente no me respondes en un tono tan… malhumorado. Si estas en un mal momento puedo llamarte más tarde-
Yuya cerró los ojos y trató de responder lo más calmado posible.
            -Terminamos hace años, te dije claramente que no quería saber nada de ti y sin embargo sigues llamando sin falta cada mes. ¿Qué tengo que hacer para que comprendas?-
Silenció y después una pequeña risita que irritó a Yuya.
            -Nunca imaginé que serías tan rencoroso conmigo. Podemos ser amigos, eso no implica nada serio ¿No lo crees?-
            -No quiero ninguna relación contigo, ni de amistad ni de conocidos. ¡Nada! Quiero que desaparezcas de mi vida. Esta es la última advertencia que te hago-
            -¿O si no qué?-
Conocía muy bien ese tono de voz, lo estaba retando. Yuya quería gritarle que podía desaparecer si era necesario, pero evidentemente eso resultaba complicado. Tenía que responderle con algo, lo que fuese. Y entonces se le ocurrió algo.
            -O si no, tu querido novio se va a enterar de unas cuantas cosas. Estoy seguro de que no te va a convenir que lo sepa, más aún si acabas de atraparlo y aún no lo estafas con nada que tengas planeado-
Hubo silencio. Al parecer había dado en el blanco.
            -Puedes intentarlo, pero no creo que te resulte. Después de todo esta loco por mi. Tal y como tu lo estuviste por mi hace tiempo ¿O ya lo olvidaste?-
            -¡Si! Ya olvidé todo eso porque no fue real. Descubrí la clase de persona que eres justo a tiempo, así que desaparece de una vez antes de que esta vez sea yo quien arruine tu vida así como tu intentaste arruinar la mía-
Colgó. Botó el teléfono en el otro asiento, se puso el cinturón y arrancó el auto. Solo la llamada de Yamada Ryosuke era suficiente para alterarlo y hacerlo enojar.
Ya era una historia pasada, pero eso no significaba que no fuese dolorosa de recordar para Yuya. La relación podía resumirse en pocas palabras.
Se conocieron en los años de adolescencia de Yuya, tenía unos 17 años. Trabajaba a medio tiempo para adquirir experiencia y Ryosuke trabajaba ahí solo para entretenerse en los días de verano. Se trataban con bastante frecuencia hasta que una cosa llevó a la otra y comenzaron a salir. Con el tiempo, Yuya le confesó a Ryosuke que no era un chico promedio y que realmente trabaja solo para adquirir cierta experiencia, no porque lo necesitara económicamente. En ese momento Yuya fue incapaz de ver el brillo en la mirada de Ryosuke que significaba avaricia. A partir de ahí comenzó a utilizarlo a su antojo, pero Yuya no se daba cuenta ya que estaba totalmente embobado con Ryosuke.
Pero poco a poco comenzó a darse cuenta en la obviedad del interés de Ryosuke en las cosas materiales. Regalos, ropa, dinero. En un principio Yuya no le daba importancia, pero poco a poco comenzó a sentir que algo andaba mal.
Algo lo hizo sentir que algo andaba mal.
¿Qué había sido?
Yuya trató de recordar mientras conducía y una vaga imagen llegó a su mente. Una nota que alguien le había dejado.

            “Esa persona no es honesta contigo. Ten cuidado.
            Es probable que no seas el único a quien intenta estafar.”

La nota no estaba firmada y jamás volvió a recibir algo semejante. Fue entonces que descubrió que lo que ahí decía era verdad. Prestó más atención a todo lo que Ryosuke hacía y decía. Entonces decidió terminar con él antes de que lograra sacarle más dinero. Aparentemente Ryosuke tenía una hermana enferma y necesitaba una gran cantidad de dinero. Yuya notó de inmediato la mentira y su intención así que lo terminó de una vez por todas.
Jamás olvidaría lo devastado que se sintió, frustrado y furioso. Llegó a pensar que nadie jamás lo querría por lo que realmente era, haciendo a un lado su posición económica. Aquella idea solo le ayudó a incentivar más su deseo de independizarse de su padre, a ganar su propio dinero.
            -Todo gracias a esa nota-   
Se dijo en voz baja mientras al fin llegaba a su destino. Suspiró profundo.

El negocio que Yuya administraba era una cafetería bastante popular. Estudiantes, trabajadores de oficina, parejas, grupos de amigos, todo tipo de gente visitaba el lugar. Era un lugar famoso por sus postres y la forma en que el café era preparado. Yuya supervisaba todo él mismo, buscaba café de la mejor calidad y de diferentes partes del mundo, la mayoría de Sudamérica. Tenía planeado abrir más tiendas por diferentes puntos de la ciudad, pero aún le faltaba ganar más dinero.
Le encantaba su trabajo, y cuando algún trabajador faltaba por alguna cuestión importante, él mismo atendía a los clientes para que así se mantuviera el balance de trabajo. Personalmente creaba los diferentes menús y estudiaba las diferentes técnicas dentro del negocio del café. Aprendía bastante día con día y continuaba haciendo su trabajo con el mismo gusto.
-Takaki-san, los proveedores llegarán pronto-
Le dijo uno de los empleados en cuanto lo vio entrar en la cafetería.
-Lo sé. ¿Todo está listo?-
-El espacio esta preparado-
Yuya asintió y se dirigió al fondo de la tienda, en donde había una puerta oculta que daba a su pequeña oficina. Casi no pasaba el tiempo ahí, prefería estar afuera, viendo como todo funcionaba. Esta vez tuvo que entrar para dejar unos papeles sobre el escritorio, los cuales terminaría de revisar por la noche.
Todo hubiese permanecido en la normalidad de su vida cotidiana de no ser por una nota que encontró pegada al monitor de su computadora.

            “¿Te divertiste anoche?
            ¿Pensaste en mi?
            Sé que pronto me recordarás. Espero verte pronto.”

La nota no estaba firmada pero estaba claro de quien provenía. Strawberry tuvo acceso a su oficina de alguna forma. ¿Podría tratarse de un empleado? Eso ponía las cosas más sencillas y más obvias. Tenía que ser un empleado puesto que era alguien que al parecer lo observaba todo el tiempo, que sabía donde vivía y que pudo entrar a su oficina sin ser notado.
A partir de ese momento Yuya decidió poner el doble de atención a sus empleados, como era evidente que debía de buscar a un chico, de inmediato descartó a las dos empleadas que trabajan ahí a medio tiempo. Ya solo quedaban tres sospechosos. La lista no era larga pero estaba ansioso por averiguar de quien se trataba.
Salió de su oficina completamente decidido a observar detenidamente a sus empleados cuando de pronto algo llegó a su mente, algo que pasó por alto y que rompió por completo con su teoría.
La voz.
Podía recordar con claridad la voz de Strawberry, así que estaba seguro de que no pertenecía a ninguno de sus empleados.
Con desilusión salió de su oficina, con aquella nota en el bolsillo del pantalón. Intentó concentrarse en sus labores, en apartar aquello de su mente, pero mientras recordaba la nota que llevaba consigo, más angustiado se sentía.
No le tenía miedo, estaba casi seguro de que la intención de Strawberry no era causarle daño, de haber sido así lo hubiese hecho desde aquella vez. Su objetivo era diferente, pero no le quedaba muy claro.
¿Qué ganaba con que Yuya supiese de él? ¿Acaso tenían algo en común? ¿Qué clase de pensamientos llevaban a Strawberry a realizar semejantes actos?
Entre más lo pensaba más le dolía la cabeza. Estaba cansado de pensar y con ello también estaba descuidando su trabajo.
-Takaki-san, ¿Se encuentra bien?-
Le preguntó uno de los empleados mientras le acercaba un vaso con agua.
-Si, estoy perfectamente. Solo un poco cansado-
Para evitar más preguntas, decidió ponerse de pie y tratar de organizar el inventario que tenían de café. Al menos eso mantendría su mente ocupada por algún rato.

Cuando llegó la hora de cerrar, Yuya se quedó al ultimo como de costumbre, le gustaba quedarse a terminar de limpiar y dejar todo en orden para el día siguiente. Ya casi había olvidado del todo la nota de Strawberry cuando de pronto encontró otra pegada por debajo de la barra.
¡¿Cómo era posible?!
Miró a su alrededor, temía estar siendo observado por alguien, sin embargo el lugar estaba completamente solo. Sin más, se acercó a la barra, despegó la nota y leyó.
           
“Estoy deseando verte de nuevo.”

Era todo lo que decía. Suspiró y guardó la nota junto con la anterior, en su bolsillo. Terminó de ordenar, de hacer algunas anotaciones y de cerrar bien la puerta trasera. Después cerró bien el establecimiento y con paso decidido caminó hacia su auto.
Condujo con cuidado, más del normal. Miraba fijamente por el retrovisor, esperando ser seguido por alguien, pero eso jamás ocurrió.
Llegó a su departamento como de costumbre. Revisó cada rincón y comprobó que estaba solo. Tal vez esperaba encontrar a alguien oculto en algún lugar, pero entre más lo pensaba más absurdo le parecía.
Totalmente cansado, se cambió de ropa, cenó y después de ver un rato la televisión se fue a su habitación. Necesitaba un largo y profundo sueño para descansar por completo y olvidar por una noche las extrañas notas de Strawberry.

Estaba en la más profunda oscuridad cuando de pronto el suave roce de unas manos frías sobre su torso lo regresaron a la realidad.
Intentó abrir los ojos pero le fue imposible, de nuevo estaban vendados. Así que Strawberry había decidido aparecer de nuevo esa noche después de todo. Antes de preguntarse como diablos había entrado en su departamento, mejor se cuestionó si realmente estaba en su departamento, así que optó por preguntar.
            -¿En dónde estoy?-
Escuchó una suave risita traviesa y después una respuesta.
            -Estas conmigo, no te preocupes, no voy a hacerte daño. Pero eso ya lo sabes-
Yuya tragó saliva con dificultad, las manos de su captor seguían acariciando su pecho con suavidad.
            -¿De nuevo eres tu?-
De nuevo esa risita y después una respuesta.
            -Sigues desperdiciando tus preguntas. Claro que soy yo, a menos que haya alguien más que te dé este trato tan especial. Si es así me gustaría saber quien es y decirle que no es justo que haga lo mismo que yo, ya que me esfuerzo al máximo para que termines tan complacido como yo-
Esta vez Strawberry estaba más conversador que la última vez.
            -Bueno, hasta ahora eres el único-
Bromeó Yuya para intentar relajarse un poco y lograr sacarle un poco de información a su captor, quien al parecer sonrió con su comentario, al menos esa impresión le daba.
            -Me gusta tener exclusividad. ¿Tienes alguna pregunta?-
            -Tengo millones de preguntas. Pero sé que no vas a responder con claridad así que no sé si debería preguntar-
Su captor rió de nuevo, al parecer esa era una buena señal. Por alguna razón sentía que no estaba en peligro, incluso le gustaba esa peculiar sonido alegre que salía de la boca de su captor, parecía un poco… adorable.
            -Deberías esforzarte un poco más, intenta con algo que no sea lo obvio-
Yuya se lamió los labios, tragó saliva y tras respirar profundamente logro preguntar.
            -Al parecer sabes en donde trabajo, ¿Hay algo más que sepas de mi?-
Silencio. Yuya deseaba saber que estaba haciendo su captor, pero esta respuesta llegó en cuanto sintió movimiento en la cama y después una suave respiración cerca de su oído derecho. Un ligero peso sobre su cuerpo le reveló que Strawberry debía estar encima de él.
            -Buena pregunta. No sé muchas cosas, sé lo suficiente para tener este gran interés en ti-
Dicho esto, le besó la mejilla con una dulzura que Yuya no se esperaba. Aquello resulto sumamente agradable y… tierno.
            -No es la respuesta que esperaba pero esta bien, me conformo-
Una vez más esa dulce risa se coló por su oído derecho hasta retumbar melodiosamente por toda su cabeza.
            -¿Otra pregunta?-
No tenía idea de a cuantas preguntas tendría derecho, así que esta tenía que ser una buena, algo que le diera información reveladora. Sin embargo era difícil concentrarse debido al dulce aroma de su captor y además de que lo estaba besando dulcemente por el cuello. Esto lo estaba volviendo loco, pero debía mantener un poco de cordura para pensar un poco.
            -Dices que te conozco, pero por más que hago un esfuerzo no te recuerdo. ¿Acaso era yo muy joven? ¿O solo apareciste esporádicamente en mi vida?-
Strawberry dejó de besar el cuello de Yuya y respondió dejando sus labios muy cercanos a los de él.
            -Sé bien que no tuve la participación necesaria en tu vida para permanecer en tu memoria, más aún cuando ha habido personas más importantes, incluso quien te hizo tanto daño sigue en tu mente. Sobre la época en que nos conocimos, si, éramos más jóvenes, pero no demasiado-
Yuya necesitaba hacer más preguntas, pero de pronto Strawberry lo besó en los labios. Fue un contacto suave y delicado.
            -Se terminó el tiempo para las preguntas, Yuya-
En ese instante, algo en su interior dio un brinco, tal vez fue la dulce voz que su captor empleó, o la forma tan melodiosa en la que su nombre fue pronunciado. Muy diferente a la vez anterior, esta vez no había solo deseo, estaba seguro de que había algo más. Pero de pronto fue incapaz de pensar más en el asunto, puesto que las hábiles manos de Strawberry se deslizaban por su pecho mientras que continuaba besándolo suavemente.
Yuya quería tocarlo, sentir su calidez, acariciar su cuerpo de igual forma, pero al igual que la vez pasada, estaba atado de manos y pies.
            -Quiero… quiero tocarte-
Logró decir Yuya en medio del beso. Su captor se quedó inmóvil por un instante, tal vez pensando en si hacerle caso o ignorarlo.
            -No… aún no-
“Aún no” significaba que pronto podría hacerlo. Que desesperante resultaba para Yuya. Sin embargo no insistió, no tuvo oportunidad siquiera para pensar en hacerlo. Su captor continuo besándolo y sus manos recorriendo cada rincón de su cuerpo.
Poco a poco Strawberry fue deslizándose hacia abajo mientras dejaba un camino lleno de besos por todas partes. Se detuvo para mordisquear un poco los pezones de Yuya y después continuo bajando, hasta que llegó a la parte inferior en donde, con delicadeza, despojó a Yuya de su ropa interior y sin más, comenzó a succionar de ese erecto miembro como si fuera un dulce.
Yuya arqueó la cintura y cerró los puños. Estaba totalmente extasiado. La forma en la que la lengua de su captor recorría su falo, como lo oprimía ligeramente con los dientes hasta juguetear con la punta, lo estaba volviendo loco. Después sintió como  sus manos masajeaban con placer sus testículos, incrementando al doble, o hasta al tripe, el placer que jamás había sentido.
Así continuo hasta que Yuya sintió que estaba a punto de correrse.  De alguna manera Strawberry lo supo y se detuvo.
La respiración de Yuya estaba tan acelerada, necesitaba más y pronto. Con atención escuchó como su captor se quitaba la ropa y aquello lo excitó aún más.
Estaba deseoso de que continuara, y para su fortuna su captor también.
Sintió movimiento en la cama una vez más y eso le indicó que se estaba acomodando. Sintió esas frías manos sobre su pecho y el suave aliento con olor a fresa muy cerca de su rostro.
            -Yuya-
Dijo con suavidad. Yuya deseaba más, deseaba penetrarlo de una vez y también… también deseaba besarlo, intensamente.
            -Ya que no me dejas tocarte, entonces cumple otro de mis deseos-
Pudo sentir como Strawberry se quedó sin aliento, aquello le provocó una extraña pero nada incomoda sensación en el pecho, estaba seguro de que se trataba de una clase de ilusión.
            -¿Y cuál es?-
Yuya no respondió de inmediato, respiró profundo, saboreando el aroma a fresa que salía de la boca de su captor, mezclado con un aroma a shampoo y jabón.
            -Quiero besarte-
Decir estas palabras provocó que su corazón diera un vuelco. No estaba seguro del porqué hacía esto, simplemente se estaba dejando llevar por su impulso. El también quería poseer a Strawberry de alguna manera, hacerlo suyo, así como él lo hacía.
El suave sonido de una sonrisa resonó tan cerca de su rostro que él también sonrió. Sabía que se estaba haciendo adicto a ese sonido tan peculiar y agradable, quería escucharlo más.
            -Este deseo si puede cumplirse… Yuya-
Y de nuevo hubo algo en la forma en la que Strawberry pronunció su nombre. Algo que lo hizo sentir extraño, diferente y… feliz.
Las manos de Strawberry tomaron su rostro y se fue acercando poco a poco hasta que sus labios se rozaron. Yuya disfruto de esta sensación, levantó un poco la cabeza y antes de unir sus labios con los de su captor, abrió la boca solo un poco y logró morder ligeramente el labio inferior de éste.
Después lo besó con intensidad, entrelazando su lengua con la de él, disfrutando de un peculiar sabor a fresa que le recordaba a algo, pero en esos momento no podía pensar claramente de donde.
Aún unidos por ese apasionado beso, Strawberry se movió un poco, sin separar sus labios ni un milímetro de los de Yuya y entonces, con cuidado dejó que el erecto miembro de Yuya entrara lentamente en él.
Compartieron gemidos de placer y detuvieron su beso solo para disfrutar de ese nuevo placer. Cuando Strawberry estuvo dentro, volvieron a besarse y no tardo en comenzar a moverse lentamente, de arriba hacia abajo, a un ritmo suave, sin prisas.
Yuya deseaba con todas sus fuerzas poder tocarlo, pero no quiso insistir, estaba dentro del juego de Strawberry y no le molestaba en lo absoluto seguir sus reglas.
Muy pronto los movimientos acompasados se aceleraron y Yuya, al igual que su captor, estaba embriagado de placer. Lo gemidos de los dos invadieron la habitación hasta que el momento culminante llegó.
Todo el cuerpo de Yuya sintió ligeros espasmos de placer y sintió que el cuerpo de su captor pasaba por la misma situación.
De pronto, Yuya sintió como el cuerpo de Strawberry se dejaba caer sobre el suyo, mientras su agitada respiración se regulaba poco a poco.
            -Tu… ¿Por qué haces esto?-
Logró preguntarle mientras tragaba saliva y disfrutaba de la calidez del cuerpo de su captor sobre el suyo.
            -Cuando averigües quien soy, te lo diré todo-
Con estas ultimas palabras y un dulce beso sobre su frente, Yuya cayó en un profundo sueño, perdiendo noción de todo lo que ocurría a su alrededor.

Un insistente sonido lo arrancó de su sueño, el cual no era tan especial como parecía. Poco a poco abrió los ojos y todo parecía normal, a excepción de que estaba desnudo y solo cubierto por una fina sabana blanca.
Con pereza estiró su brazo y apagó la alarma del despertador. Salió de la cama y sintió un extraño escalofrío por todo el cuerpo, después estornudó con fuerza.
            -Al menos pudo haberme dejado con una cobija o algo, aún estamos en invierno y a él no parece importarle…-
Murmuró para sí mientras caminaba hacia el baño, necesitaba una ducha. Mientras el agua caía caliente por todo su cuerpo, recordaba perfectamente las caricias, los besos y todas las sensaciones provocadas por Strawberry.
Lo que más despertaba en él esa extraña sensación en el pecho, era aquel beso. En él había algo más que simple placer, no, era algo más… algo más profundo.
Continuó enjuagando su cuerpo y se miró las muñecas, las cuales continuaban marcadas.
            -¿Cuándo vas a dejar que te toque?... ¿Cuándo voy a poder verte?-
Y entonces lo supo, deseaba saber de quien se trataba. Ya no quería pensar en el como Strawberry, necesitaba saber su nombre, sus gustos, lo que lo hace feliz, lo que lo hace llorar o lo que lo hace enojar. Necesitaba conocer a la persona detrás de Strawberry así que se decidió a poner más empeño y escarbar muy bien en sus recuerdos. En algún lugar debía estar ese rostro… esa voz… ese sabor a fresa…
            -Ese sabor…-
Se dijo mientras salía de la ducha y se lamía los labios, recordando ese peculiar sabor que le resultaba extrañamente familiar, pero no podía recordar bien de donde.

Estaba terminando de alistarse cuando de pronto sonó su teléfono móvil. Revisó el número y descubrió que llamaban de su casa.
Respondió rápidamente, pensando en que podía tratarse de algo importante, pero no lo fue, al menos no tanto.
            -¡Yuya!-
La voz de su madre sonó de inmediato.
            -¿Ocurre algo, madre?-
            -¿Puedes explicarme el por qué no llegaste anoche a cenar? Prometiste que lo harías y tu padre y yo estuvimos esperándote durante mucho tiempo-
Su madre sonaba ligeramente molesta. Y era entendible, pero con todo este asunto de Strawberry había olvidado por completo que había quedado de ir a cenar la noche anterior con sus padres.
            -Lo siento, me surgieron cosas importantes y me fue imposible ir, lo compensaré después, ¿De acuerdo?-
Escuchó a su madre refunfuñar un poco para después terminar aceptando la propuesta.
            -Yo quería que esta fuera una buena oportunidad para que tú y tu padre hablaran tranquilamente, que arreglaran sus diferencias y llegaran a un mejor acuerdo-
            -Sabes bien que no pienso dejar la cafetería por nada del mundo, madre. No importa lo que tu o mi padre piensen al respecto. He tomado mi decisión y así voy a seguir de ahora en adelante. Así que por favor no intentes nada, ¿De acuerdo?-
Sin más opción, su madre terminó aceptando. Después platicaron un poco más hasta que ambos colgaron.

Una hora más tarde, Yuya ya estaba en el trabajo, atendiendo los pendientes de la cafetería como de costumbre. Aparentemente se encontraba bien, pero en el fondo no dejaba de pensar en la forma en la que podría recordar o encontrar la verdadera identidad de Strawberry.
            -Takaki-san, necesitamos crear un nuevo menú-
            -¿Uno nuevo? ¿Tan pronto?-
El siempre estaba a cargo y al pendiente en la renovación del menú, estaba seguro de que aún faltaba para cambiarlo.
            -Ya casi estamos en Febrero y aún no hemos anunciado el menú de San Valentín-
            -¡Cierto! ¡Que rápido! Por un instante lo olvidé. ¿Qué solemos poner normalmente?-
El empleado se quedó pensativo unos segundos y después respondió.
            -Es cuando sacamos más postres de fresa, las bebidas de ese sabor se mantienen pero siempre sacamos una nueva. ¿No ha investigado aún nada?-
            -Eso es evidente. Tráeme una muestra de las bebidas que tenemos con sabor fresa, y que venga el repostero para que planifiquemos el diseño de los pastelillos-
            -En seguida-
Y con una ligera reverencia, el empleado se marcho. Yuya se fue a su oficina y comenzó a hacer algunas llamadas.
Veinte minutos más tarde ya tenía las dos bebidas sabor fresa que servían en la cafetería.
            -El repostero esta ocupado, pero dice que en cuanto termine con la decoración de unos pastelillos vendrá enseguida-
Dijo el empleado tras dejar las bebidas sobre el escritorio.
            -De acuerdo. Estaré planificando el nuevo menú. Si necesitan algo tendrán que arreglárselas solos por un rato. ¿Está bien?-
El empleado sonrió confiado y respondió.
            -Se preocupa demasiado, Takaki-san. Estaremos bien por un rato-
Dicho esto, se reverenció y se marchó, cerrando la puerta de la oficina tras de sí.
Con un pesado suspiro, Yuya trató de aclarar su mente, era el momento de dejar a un lado todo lo que lo mantenía pensando en Strawberry y concentrarse en su trabajo.
Y así lo hizo.
Tomó una de las bebidas, que era de fresa y otras frutas, una especie de infusión. Saboreó y enseguida hizo unas anotaciones en su libreta. Luego tomó la otra bebida, la cual era de fresa con leche y jarabe. La saboreó y entonces ocurrió algo que no esperaba.
El sabor le resultó demasiado familiar. Olvidó por completo hacer anotaciones y volvió a tomar otro poco. Un trago más y la sensación de inquietud se esparcía por todo su cuerpo.
Ese sabor le recordaba a algo, pero todo era confuso. Volvió a tomar, esta vez trató de mantener la bebida más tiempo en la boca y la tragó poco a poco.
Un sabor demasiado familiar.
Y entonces no hubo duda alguna.
Ese sabor era el mismo.
Era el sabor de Strawberry.

Impactado con el descubrimiento, salió de su oficina y se acercó a uno de los empleados que preparaba una bebida en ese momento.
            -Tengo que hablar contigo-
            -Un segundo-
Respondió el joven mientras terminaba de poner crema batida sobre la bebida que acababa de preparar. Los ojos de Yuya se fijaron en aquello y notó que casualmente era una bebida de fresa con leche y jarabe. Justo la que acababa de probar.
            -Aquí tiene su bebida. ¿Desea algo más?-
Yuya seguía pensando en lo que acababa de descubrir, completamente absorto en sus recuerdos, cuando la voz del cliente lo regresó a la realidad en un segundo. Como si de pronto le hubiesen dado un tremendo golpe en el estomago.
            -No, con eso es suficiente-
¡Esa voz!
No le cabía duda alguna ¡Conocía esa voz!
Se giró para mirar al cliente pero este ya estaba de espaldas, con su bebida en la mano y marchándose del lugar.
Yuya quiso moverse, correr tras él, comprobar que sus sospechas eran ciertas. Pero la voz de su empleado lo detuvo.
            -¿Qué necesita, Takaki-san?-
Yuya miraba hacia la salida hasta que el cliente desapareció. Relamió sus labios con desesperación y miró al joven.
            -Ese cliente, ¿Es nuevo?-
            -¿Perdón?-
Era claro que el empleado no se esperaba esa clase de pregunta.
            -Dije que si ese cliente es nuevo o no. ¡Responde!-
Yuya jamás levantaba la voz, pero era evidente que estaba desesperado por una respuesta que aclarara sus dudas.
            -N-no… creo que no…-
            -¿Crees? ¿No estás seguro?-
El joven comenzó a dudar, mirando hacia el suelo y tratando de no sentirse intimidado por su jefe.
            -Es que no soy el único que atiende aquí…-
            -¡Ya se! Pero seguramente recordarás haberlo visto antes, ¿No?-
            -Creo… me parece que si. Tenemos un cliente que siempre pide la bebida de fresa con leche y jarabe, si no mal recuerdo es ese chico-
            -Necesito que estés seguro de lo que dices-
El empleado comenzó a sudar, jamás le prestaba mucha atención a los rostros de los clientes y ahora se arrepentía de no hacerlo. Pero es que jamás se imaginó que su jefe llegara como un torbellino preguntándole sobre un cliente en específico.
Pero justo cuando más se sentía en un aprieto, una de las empleadas se acercó.
            -Yo si lo recuerdo. Siempre viene, a veces en la mañana y otras veces en la tarde, no tiene un horario fijo pero siempre pide lo mismo. Hay veces que se queda aquí y otras que se va. Desde que trabajo aquí ha venido sin falta todos los días-
Yuya agradeció el aporte de la joven empleada, haciéndose una nota mental de recompensarla después con algún bono extra.
Sonrío aliviado y preguntó.
            -¿Y desde cuando trabajas aquí?-
            -Un poco después de que inaugurara el lugar-
Eso era todo lo que necesitaba saber.
Ya más tranquilo, sonrió a sus empleados y le dio unas palmadas en el brazo al joven que aún tenía cara de asustado.
            -Gracias a los dos por su colaboración. Solo quería saber que clase de clientes vienen aquí con mucha frecuencia y me han sido bastante útiles. Siento haberlos presionado de más, pueden seguir con su trabajo-
Y con una radiante sonrisa en el rostro, Yuya se marchó a su oficina, de vuelta al trabajo.
Ahora tenía una idea para atrapar a Strawberry.

Tras haber planificado todo lo que se vendería en la cafetería por motivo de San Valentín, tuvo la idea de llamar a uno de sus amigos que tenía una pequeña banda musical.
            -¡Anda Hikaru! ¡Será divertido!-
            -Cuando te propuse hacer algo con la banda en tu cafetería te negaste y ahora resulta que si nos quieres ahí. ¿Qué clase de bicho te ha picado?-
            -Uno bastante interesante. Además servirá para que los conozcan mejor. ¡No puedes negarte!-
            -De acuerdo. ¿También tenemos que hacer lo otro?-
Yuya sonrió divertido.
            -Eso es lo interesante. Además va muy bien con la temporada de San Valentín-
Tras platicar unos minutos más, ambos acordaron el día y la hora del evento especial.
Satisfecho por su pequeño logro y descubrimiento decidió continuar con su día con la mayor normalidad posible.
Sabía bien que en esta ocasión no iba a encontrar ninguna nota como el día anterior. Ahora era su turno de tramar algo.

Una semana más tarde y ya todo estaba listo. La decoración de la cafetería era discreta pero adorable para la época en la que todo esta lleno de corazones. A cada cliente se le informaba del evento especial que tendría lugar ese fin de semana. Todo tal cual lo había ordenado Yuya.
Como cada año, el menú especial de San Valentín era un éxito. Yuya observaba con cuidado y trataba de mantenerse oculto cada que la puerta se abría para recibir a un nuevo cliente.
Estaba esperando a uno en especial y ya tenía un plan para descubrir su identidad. Las ventajas de ser el jefe del lugar. No necesitaba saberlo por el momento, se sentía capaz de aguantar y de actuar como si no sospechara nada.
El día antes del evento entró en marcha su plan.
Se había puesto de acuerdo con la joven empleada que ubicaba perfectamente a dicho cliente, así que trató de mantenerla en el mismo puesto toda esa semana para no levantar sospechas. El plan era simple, la chica debía hacerle una señal a Yuya cuando dicho cliente apareciese.
Yuya estaba cuidadosamente oculto en la cocina, pero mirando atentamente hacia la barra, esperando la señal de la empleada, la cual sería rascarse la nuca justo en el momento en que atendía a la persona que esperaba.
Le costaba trabajo mantenerse tranquilo, ya llevaba media mañana esperando pero, tal cual le habían dicho, ese cliente no tenía un horario especifico, pero seguramente aparecería, así que debía esperar y esperar.
Pasaron las horas. Para matar el tiempo, a ratos se ponía a ayudar un poco pero sin perder de vista la barra y de mantenerse en un ángulo poco visible.
Y de pronto apareció la señal esperada.
Su corazón dio un vuelco. Se quedó sin aliento y las manos comenzaron a temblarle, junto con todo el cuerpo y en especial el estomago.
Dejo de inmediato lo que hacía sin decir una palabra, se acerco un poco más y al fin pudo verlo.
Lo observó fijamente mientras el chico esperaba pacientemente por su bebida. Con anterioridad, Yuya le había pedido a la empleada que le hiciera un poco de platica, necesitaba escuchar de nuevo su voz para estar completamente seguro.
Y así fue.
            -Tal parece que seguiremos con más frío, ¿Verdad?-
Preguntó la empleada mientras fingía tardar con la preparación de la bebida. Debido a la distancia era evidente que ambos tenían que hablar un poco más fuerte, lo que le garantizaba a Yuya escuchar bien su voz.
            -El invierno se despide con todo-
Bromeó aquel chico. Su voz resonó en su cabeza y recordó las dos ocasiones que lo había escuchado hablar tan cerca de su oído. Tragó saliva, necesitaba fuerza para contenerse y no salir de inmediato. Primero quería observarlo a detalle.
Tenía la piel blanca, las mejillas y la punta de la nariz ligeramente rojas debido al frío. Su cabello negro azabache peinado de forma simple. Sus ojos, sus labios, nariz y su cuello. El chico vestía un abrigo café y una bufanda negra, era lo que Yuya lograba observar desde su escondite.
            -Siempre viene por esta bebida de fresa, se nota que es su preferida-
Dijo la empleada mientras le entregaba la bebida. El chico sonrió y el corazón de Yuya se detuvo.
            -Me trae buenos recuerdos-
Dicho esto, el joven se marchó y lentamente Yuya salió de su escondite. Agradeció a la chica, quien no terminaba de comprender la situación pero igual no se atrevería a preguntar.
Con las piernas como gelatina, Yuya logró llegar a su oficina y cerró la puerta.
Una vez a solas dejo salir un profundo suspiro y secó su frente con la manga de su suéter.
            -¡Es él! ¡Encontré a Strawberry!-
Celebró mientras daba un pequeño salto y caminaba hacia la silla frente a su escritorio.
Su corazón latía muy fuerte ahora solo faltaba la segunda parte del plan.

Esa noche llegó a su departamento, estaba tan emocionado que estaba seguro de que dormir sería algo imposible. Pero tenía que hacerlo si quería que todo resultase bien. Organizó sus ideas y por primera vez comenzó a desear con todas sus fuerzas que Strawberry apareciese esa noche.
Al fin Strawberry tenía un rostro, eso de alguna manera lo hacía algo más real. A partir de mañana, si todo salía bien, tendría un nombre, una vida, un pasado y un futuro.
Tenía tantas preguntas, quería saber por qué Strawberry lo había “elegido”, cómo se las ingeniaba para entrar a su departamento, por qué se había acercado a él de esa forma y sobre todo, deseaba saber qué clase de recuerdo le traía esa bebida de fresa.
Lo único que Yuya sabía sobre esa bebida fue que él la preparó por primera vez en el pasado, en la cafetería donde trabajó y en donde conoció a Ryosuke.
Un minuto.
Algo estaba llegando a su mente de golpe y necesitaba tranquilizarse. Estaba frente a un tremendo descubrimiento que sintió que su cabeza podría explotar.
Cuando era joven decidió trabajar en una cafetería, con el pretexto de “adquirir experiencia” en cualquier trabajo, solo para satisfacer a su padre. La elección de la cafetería no tenía nada de especial.
Recordaba muy bien el trabajo que le costó aprender muchas cosas, pero era un chico que aprendía rápido y pronto le encontró el gusto a lo que hacía.
Un día el dueño del lugar le dijo que podía preparar la bebida que quisiera y que si tenía éxito la agregaría al menú.
Emocionado, Yuya creó esa bebida de fresa. Con el corazón agobiado, esperaba que fuese elegida por el dueño.
            -Tiene buen sabor, ahora veamos si a los clientes les gusta-
Aún más emocionado y nervioso, Yuya esperó a que dicha bebida fuese pedida por los clientes.
Al parecer ese día nadie tenía antojo de algo de fresa, por más que la ofrecieran como “La bebida especial del día”
Un poco decepcionado, Yuya continuo con su jornada.
Se encontraba limpiando una de las mesas cuando de pronto llegó un chico… se dejó caer sobre la silla y el ruido llamó la atención de Yuya, quien lo vio cabizbajo y los ojos rojos. Al parecer había llorado y aún podía seguir haciéndolo.
Como de costumbre, se acercó con la libreta y pluma en la mano.
            -Buenas tardes. ¿Desea ordenar?-
El chico tragó saliva, tal vez seguía conteniendo las lagrimas. Sin mirar a Yuya respondió.
            -No se… entre aquí sin darme cuenta de a que lugar entraba-
Yuya lo miró fijamente, al parecer el chico enfrentaba un momento difícil. Fue entonces que tuvo la necesidad de ser más amable con él.
            -Ya veo que no soy el único que tiene un mal día. Pero no creo que sea bueno tragarse así el llanto. ¿Puedo compartir contigo mi creación del día? A decir verdad, no se ha vendido nada y al parecer mi sueño de que sea elegida no se cumplirá hoy. Sin embargo pienso que podría ayudar a tu corazón a sentirse mejor, aunque sea por un instante-
Fue entonces que el chico levantó la mirada y miró a Yuya con ojos llorosos.
            -¿Está bien que confíe en lo que dices? Ya me han traicionado suficiente por hoy, no quiero otra decepción-
Yuya le sonrió animado.
            -Si no se cumple lo que digo, no tendrás que pagarla-
El chico sonrió al fin y accedió.
Minutos más tarde, Yuya le entregó la bebida de fresa y le dijo.
            -Espero que la tristeza que hay en tu corazón desaparezca para siempre-
El chico sonrió agradecido y Yuya lo dejó solo.
Cuando Yuya volvió, sobre la mesa estaba el dinero por la bebida y una nota.
           
“Fue mejor de lo que esperaba.
            Si no eligen esta bebida son unos tontos.
            A partir de hoy será mi bebida favorita para siempre, así podrá desaparecer
            para siempre la tristeza de mi corazón, como tu haz dicho.
            Gracias.”

Yuya tomó la nota, sonrió y la guardó en su bolsillo. Tomó el dinero y fue a hablar con el jefe, quien accedió a mantener esa bebida un poco más.
Era un recuerdo lejano pero suficiente. Con toda seguridad el chico habría vuelto, pero Yuya no estaba a cargo de atender a los clientes la mayor parte del tiempo. Fue entonces cuando se dio lo de Ryosuke y después recibió la nota en donde le advertían de la verdadera intensión de éste.
Al recordarlo, le pareció que era la misma letra. ¿Cómo era posible? De pronto recordó las notas de Strawberry y en verdad lucían bastante, si no es que perfectamente, similares. Aquello no era una coincidencia.
Bueno, ahora tenía una pregunta más por hacer.
Ya no podía esperar más por que llegara el día y tener las respuestas que necesitaba, pero sobre todo, enfrentar a Strawberry al fin.

El día llegó. Los preparativos en la cafetería estaban listos. Las mesas estaban acomodadas y el espacio para la banda estaba listo.
Estaba terminando de coordinar con unos ingenieros en iluminación cuando escuchó la voz de Strawberry.
            -Lo de siempre, por favor-
Yuya se giró un poco para que Strawberry no lo notara. Le hizo una señal a la empleada y esta supo que hacer a continuación.
Al momento de entregarle su bebida, pegó una pequeña nota en el vaso y le sonrió a su jefe para darle a entender que la misión había sido exitosa.
Yuya aprovechó para desaparecer de escena, tenía cosas que hacer en la parte de atrás así que se retiró rápidamente, ahora debía esperar a que Strawberry viese su nota.

Las horas transcurrieron con normalidad, Yuya estaba ocupado preparando cada detalle que no tuvo tiempo de sentirse ansioso. Hasta que solo faltaban escasos minutos para que todo iniciara.
Su corazón latía con fuerza y por su estomago sintió un ejercito de mariposas revoloteando sin control.
Recibió a la banda y les indicó su lugar.
            -¿Cómo se te ocurrió esto tan de repente?-
Le preguntó su amigo Hikaru.
            -Bueno, tuve un poco de inspiración extra-
            -Oye, ¿En verdad tenemos que hacer eso?-
Yuya le dio una palmada en la espalda a su amigo y respondió con entusiasmo.
            -¡Por supuesto! No te atrevas a omitirlo o no te pagaré ni un centavo. Además, no te estoy pidiendo nada vergonzoso, es simplemente para animar el ambiente del día-
Su amigo suspiró resignado y se fue para continuar con los preparativos.
La cafetería estaba más llena de lo habitual, muchas parejas esperando el gran evento mientras disfrutaban del menú especial del día.
Cuando la hora llegó, las luces se volvieron más tenues y en dirección al lugar en donde estaba la banda había unos cuantos destellos rojos y rosas.
Después de que la banda se presentara, comenzaron a tocar, animando a los clientes que en su mayoría eran parejas.
Poco a poco llegaba más y más gente y Yuya tuvo que apoyar a sus empleados debido a la gran cantidad de gente que había que atender.
El corazón de Yuya daba un brinco cada que la puerta del lugar se abría. Miró su reloj, sabía que Strawberry no tardaría en llegar.
Justo cuando pensó en ello, la puerta se abrió y apareció por fin. ¡Strawberry estaba ahí!
Yuya aprovechó que había mucha gente para ocultarse un poco. Observó como el chico miraba por encima del hombro, lo estaba buscando.
Sonrío satisfecho y terminó de tomar la orden de una joven pareja de enamorados. Entregó el pedido en la barra y después de ayudar a servir un poco más, puso en marcha su plan.
Miró su reloj, ya era hora de actuar.

Strawberry se encontraba viendo a la banda mientras disimulaba observar a su alrededor, era evidente que buscaba a Yuya entre la gente.
En cambio, Yuya se movía entre la gente, evitando así ser descubierto. Cuando llegó el momento, ya estaba en posición.
            -¿Cómo están todos en este día tan lleno de corazones por todas partes?-
Preguntó Hikaru, provocando que la gente respondiera con risas y aplausos.
            -Bueno, si la gran mayoría esta aquí con sus parejas es evidente que se la están pasando bien. Pero la gente que no tiene pareja para este día, bueno, sencillamente nos dedicamos a cantar para parejas como ustedes-
La gente río como el comentario y aplaudieron.
            -Sé que la mayoría vendrá acompañado, pero si por ahí hay personas valientes que se han animado a venir solos solo para escucharnos, les tenemos preparado algo especial-
La gente observaba expectante a la banda. La iluminación cambió, ahora todo estaba más obscuro y resultaba difícil distinguir a las personas.
            -Como sea que vengan hoy, acompañados o solos. Van a besar a la persona que esté a su lado. Si vienen con su pareja ya no tendrán que buscar, pero si vienen solos y a su alrededor hay alguien que también lo está, entonces es su oportunidad. El objetivo de este día es solo dar amor y vamos a cumplirlo-
La voz de Hikaru sonaba emocionada. La gente comenzó a mirarse sorprendida y unos estaban emocionados. Yuya sonrió victorioso, pensó que debía darle a Hikaru un bono extra por hacer lo que le pidió.iosa hace todo lo posible por saitar decir.
nteriores. Esta vez habñi todo el tiempo. No so queriosa hace todo lo posible por sa
            -Ahora ¡Todos a besarse!-
Exclamó Hikaru mientras comenzaba a tocar junto con la banda un cover de Maroon 5.

“Sugar”

            “Azúcar. ¡Si, por favor!
            ¿No te gustaría venir y poner un poquito sobre mi?
            Justo aquí, porque necesito
            Un poquito de amor y comprensión.
            Me demuestras buen amor,
            Lo haces todo de maravilla.
            Necesito un poco de dulzura en mi vida,
            Azúcar. ¡Si, por favor!
            ¿No te gustaría venir y poner un poquito sobre mi?”

La canción perfecta para la ocasión.
La gente comenzó a sonreír e inevitablemente a besarse con sus parejas. Yuya ya estaba en el lugar indicado.
Strawberry miró a su alrededor, parecía ligeramente confundido. Así que era el turno de Yuya para hablar.  
            -Te encontré-
Sorprendido, el chico se giró para mirar a quien hablaba. Sus ojos se abrieron como platos al ver a Yuya a su lado, sonriente.
Misión cumplida.
Estaba a punto de decir algo pero Yuya habló antes.
            -Creo que debemos integrarnos al ambiente-
Yuya señaló a su alrededor, parejas besándose, abrazadas, disfrutando de la canción.

            “Mis partes rotas las recoges.
            No me dejes colgado, ven y dame un poco.
            Cuando estoy sin ti,
            Tan inseguro,
            Tu eres lo único por lo que vivo.”

De nueva cuenta, Yuya sonrió, se inclinó para tener el rostro del chico a su alcance y cuando estuvo tan cerca de sus labios que prácticamente podía sentirlos, le preguntó.
            -¿Me dirás ahora tu nombre? Ya que cuando te conocí no me lo dijiste-
El chico sonrió ligeramente, sus ojos ya estaban casi cerrados cuando respondió.
            -Chinen. Chinen Yuri-
Yuya sonrió y dijo suavemente.
            -Yuri. Creo que hasta la letra inicial de nuestros nombres nos dice algo-
Y antes de continuar, Yuya dijo por último.
            -Me encanta como hueles-
Yuri se sorprendió y antes de poder pensar con claridad, los labios de Yuya ya estaban sobre los suyos.
Respondió de forma lenta y suave. De pronto las manos de Yuya rodearon su cintura y lo acercaron más a él.
Los brazos de Yuri se estiraron y rodeó el cuello de Yuya, disfrutando aún más de aquel tierno y dulce beso. Un beso con sabor a fresa.

La música seguía sonando en el lugar, había parejas abrazadas, moviéndose al ritmo de la canción. Mientras que Yuya y Yuri seguían besándose como si fuera la primera vez.
Al terminar, juntaron sus frentes y descubrieron que la canción estaba por terminar

            “Quiero ese pastelillo.
            Quiero esa dulce azúcar.
            No dejes que nadie lo toque.
            A menos que ese sea yo.

            No quiero jugar ningún juego,
            No tengo que tener miedo,
            No me des esa mierda de timidez,
            Esa es mi azúcar.”

El evento terminó con éxito y muchas caras sonrientes. Incluida la del jefe.
Yuri esperaba afuera del lugar mientras Yuya terminaba de arreglar algunos asuntos. Uno a uno los empleados iban saliendo y cuando la empleada que lo estuvo atendiendo en la ultima semana paso junto a él, le sonrió.
            -Es bueno ver que todo salió bien esta noche-
Yuri se sonrojó y sonrío al momento que bajaba un poco la mirada. La chica se marchó y minutos más tarde Yuya estaba saliendo del lugar.
            -¿Nos vamos?-
Y asintiendo con una sonrisa, Yuri siguió a Yuya.
En todo el camino reinó el silencio, pero en lo absoluto fue incomodo.
Cuando al fin llegaron al departamento de Yuya, éste dejó entrar primero a Yuri.
            -Supongo que es la primera vez que entras por la puerta principal-
Sonrió Yuya mientras observaba fijamente a Yuri.
            -Bueno, me las ingeniaba para entrar por la ventana que siempre has dejado abierta, no ha sido fácil-
Yuya miró sorprendido a Yuri y recordó que siempre dejaba una ventana abierta sin querer.
            -Bueno, supongo que eso ya no será necesario. Toma-
Yuri se giró y vio que Yuya le tendía una pequeña llave.
            -De ahora en adelante tendrás que usarla cada que se te ocurra venir. Y tal vez quieras llamar de vez en cuando así que toma-
Después le tendió un pedazo de papel en donde estaba anotado su número.
Yuri los tomó y sonrió divertido.
            -Sabía que esa nota era obra tuya. “Más te vale venir al evento de esta tarde”. Lo sentí como una amenaza, te falta tacto para dejar notas-
            -Supongo que tendré que aprender del experto. Primero la nota de agradecimiento aquel día que te conocí, después la nota de advertencia sobre Ryosuke, luego la nota en mi oficina y después la nota debajo de la barra. Tengo que admitir que tienes estilo-
Ambos sonrieron.
De pronto Yuri jaló a Yuya del abrigo, acercándolo súbitamente a él.
            -Ahora soy yo quien quiere besarte-
Sorprendido por semejante impulso, Yuya parpadeó y después sonrió.
            -Eres pequeño y adorable por fuera, pero en realidad eres una pequeña fierecilla esperando atacar-
            -Nadie mejor que tú lo sabe-
Se sonrieron y se besaron una vez más.
            -Antes de continuar, quiero respuestas-
Yuri suspiró, soltó a Yuya lentamente y le sonrío.
            -Mejor te cuento la historia-
Yuya asintió y lo invitó a tomar asiento en uno de los sillones.
            -El día en que te conocí acababa de pasar por un momento difícil en mi trabajo. Soy bailarín de ballet y estaba por ser nombrado protagonista de una obra, pero como siempre la gente envidiosa hace todo lo posible por salirse con la suya. Un sujeto que se hacía llamar mi amigo me tendió una trampa y terminaron por elegirlo a él. Fue entonces que llegue a esa cafetería sin darme cuenta y recibí tu apoyo.
No sé, creo que algo despertó en mi interior en ese momento. No suelo tomar cosas dulces ya que debo cuidar mi peso, pero quería seguir tomando esa bebida de fresa todos los días, así que visitaba el lugar sin falta. Pero no lograba verte siempre.
Aún así, no dejé de ir.
Una tarde, salí del lugar al mismo tiempo que ese tal Ryosuke y lo escuché hablar de ti con alguien por teléfono, fue así como descubrí que te engañaba. Ah, supe tu nombre porque el jefe te gritaba bastante seguido-
Yuya recordó aquellos días y sonrió. Yuri siguió hablando.
            -Tiempo después te marchaste y me costó averiguar en donde podrías encontrarte. Hasta que alguien que conozco mencionó la bebida de fresa, resulta que abriste tu cafetería bastante cerca de donde practico todos los días. Y cuando llegué, ahí estabas, trabajando duro como siempre. Y volví a ser cliente frecuente.
Pero yo siempre quise algo más. Pero no tenía forma de acercarme a ti sin parecer extraño o un acosador-
Al escuchar esto, Yuya soltó una carcajada.
            -Y de seguro lo que decidiste hacer no te hizo ver como un psicópata-
Yuri sonrió ante el comentario de Yuya y continuo.
            -Quería acercarme a ti de una forma en la que pudiera permanecer en tu mente todo el tiempo. No sé, jamás lo había hecho pero… no puedes quejarte, tu también lo has disfrutado bastante-
Yuya no podía negar aquello. Sonrió y acarició dulcemente el rostro de Yuri.
            -Es la primera vez que alguien quiere llamar mi atención así. Y no voy a quejarme, me di cuenta de que había algo especial que te hacía hacer aquello y debo confesar que-
Se interrumpió, miró fijamente a Yuri y lo besó. Tomó su rostro con ambas manos y al terminar el beso continuo.
            -Me atrapaste-
Yuri sonrió y se mordió el labio.
            -Entonces, misión cumplida-
Ambos sonrieron, se besaron una vez más y se recostaron sobre el sillón.

Lentamente se despojaron de sus ropas, entre besos y caricias. Al fin Yuya podía disfrutar de tocar esa cálida y suave piel que tanto había anhelado.
            -A partir de ahora, nada de sogas y vendajes-
Yuri rió y mientras acariciaba el pecho de Yuya le dijo.
            -Quien sabe, eso lo hace aún más divertido. ¿No crees?-
Yuya no dijo nada. Solo sonrieron, se besaron y se unieron una vez más. Esta vez en un acto muy diferente a los anteriores. Esta vez había comunicación, contacto mutuo.
En el momento en que el placer lo invadía, mientras acariciaba cada rincón de la piel de Yuri, no pudo evitar decir.
            -Me gusta más Yuri que Strawberry-

FIN


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¿Les gustó?
¡Hay no sé! Me gustaría saber más que nunca sus opiniones al respecto *---*
Les contaré algo curioso.
Ya estaba por terminar la escena en la cafetería, con el evento de San Valentín, cuando sentí que debía hacer que la banda de Hikaru tocara una canción romántica y movida. No estaba planeado integrar "Sugar" al fic, pero cuando la busqué la encontré subtitulada, leí la letra y dije: OMG!! ¡Es perfecta para esto!
Y por eso terminó dentro del fic y en especial en esa parte. No sé, me ha gustado xD
Espero que la hayan escuchado mientras leían ^^
En realidad hubo otras canciones que inspiraron este fic, en especial la parte lemmon fue gracias a unas canciones de  Kylie Minogue jojojo~ 

¡Muchas gracias por leer!

P.D
Ya sé que fic seguro gana para su especial de San Valentín así que me iré leyendo ese para recordar detalles y comenzar a escribir lo antes posible xD

9 comentarios:

Carol~ dijo...

Estoy un poco perturbada por las violaciones de Yuri hacia Yuya, pero debo de dale crédito a Chinen XD sabe cómo llamar la atención; pero dejando eso, la historia es dulce, no empalagosa, solo dulce *__________* valió la pena estarla esperando;
hay ocasiones en las que se logra hacer un cambio, una diferencia en los corazones de las personas, con acciones o palabras simples, sin darnos cuenta. Yuya mejoró el ánimo de Yuri (: lo amo y la inesperada inclusión de "Sugar" le da un toque mágico y romántico.

Ryosuke maldito y abusivo ¬¬ lo que no logro entender es por qué Yuya le contesta???? Existe el identificador de llamadas y el botón de rechazar, Yuya baboso ¬¬#

La participación de Hikaru también me gustó. "En serio debo de hacerlo?" cómo si él fuera el que fuera a besar XD él solo dio el anuncio de la dinámica. Espero Yuya sí le entregue el bono extra, y la chica también.

Anónimo dijo...

Estaba impaciente por leer el Takachii y la espera ha valido muchísimo la pena, en serio me ha encantado, me ha fascinado y demás, es simplemente magnifico ^3^

Ayaa, haz hecho a esta fan empedernida del Takachii más que feliz, es perfecto para San Valentin, adoro tus fics ;3

Yuko "I LOVE JUMP"

AmiS dijo...

Uy~~ mucho strawberry...
La canción quedo excelente...
Un fic así de dulzón queda bien en estos días previos...

Sakura Uchiha dijo...

kYA!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Me mega facino *-----------* lo ame estuvo tan adagsdgsdfaghfsa juro que me megaencato >w< fue tan hermoso !!! Pinche chinen no conocia esas mañana como que violarte a Yuya en las noches!!! O.O
soy tu fan *--------* x3 ja ja ja
es que encerio que dulzura de >w< fic amo el Takachii 3 pareja favorita TwT :DDD ay me has alegrado la vida ^^ ese Yamada 7u7 no tiene perdon de Dios mira que jugar con los sentimientos de Yuya >--------< no se vale !! mas seguro iba a llegar Yuto a su vida y le iba a enseñar a valorar o que tenia :v xDD jajaja pero bueno al final todo acabo bien y di digo bien es bien *Q___________* Porfin toco a Chinen *-------* x3 muy hermoso me encto como siempre solo subes cosas hermosas, la paciencia valio la pena ;---; sigue asi esperare tu siguiente fic Omg!! Yamajima *---* por el que vote va gabando soy feliz :DDD



Gracias por compartirnos mas de tus bellos fics ;---; Te reamoadororo!!

Amy Nakajima dijo...

Me dejaste sin palabras Ayaa sempaii
de verdad que me ha gustado mucho
este Takachi es tan lleno de emociones
que se viven como si fuese real, es
emocionante ir leyendo y cada vez quedarte mas embobada con el fic,
todo absolutamente todo es hermoso.
Me emocionaba cada vez que Yuya planeaba como iba a descubrir a su violador :v

x3 .w. Yo tambien quiero uno asi pero que sea Yuto u////////u x3 okno ese
e lo dejo a Yamada !

Bueno a lo que voy siemplemente
es hermoso, linsisimo pasando a
mi lista de Takachis favoritos :´3

Ahhhhh que besho!

Pasando al fic, bueno
pues Yamada eres un no se como
llamarte mira que tratar de estafavar a Yuya no tiene nombre, menos mal
que Yuri se dio cuenta y te previno \o/ Yuri Te amo! C: jajaja y bueno
como sedujiste a Yuya Ozhe si eso
no se hace pero si eres tu pequeño travieso se te pasa todo eso ¬///////¬ y bueno como trato de descubrir a Yuya estubo todo bien planeado x3 Hika-chan yo diria que tambien ubieras besado al de alado estoy segura que era Keito o Yabu OuO bueno en fin todo fue realmente dulce y besho!!! espero pronto otro fic
Y va a ser mi adorada Couple ! //o\\ soy feliz, esperare pacientemente Ayaaa <3 kisu!

complexan dijo...


Hola, he leído tu fic y solo quería
decirte que me encantó, al inicio de la narración pensé que se trataba de Takayama, a decir verdad no me emociona mucho esta pareja, pero debo confesar que al avanzar en la historia, por lo interesante que estaba, este detalle ya no importó;
finalmente al descubrir que en realidad era Takachii resultó perfecta.
Felicitaciones, espero tener la oportunidad de leer pronto otros fics tuyos.
Saludos.

ButterMilk dijo...

*--* Fue hermoso, nada que decir, escribes increíble (':

yojhannah Patt Robpse dijo...

Deberías crear mas lemon así ewe quede maravillada sin duda fue fenomenal la verdad fue suculento

Anónimo dijo...

No me jodah jajaja Está SÚPER hermoso ¿qué puedo decir? Me encantó ❤

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