jueves, 12 de agosto de 2010

Mi melodía eres tú [Cap. 7]

Capitulo 7 -FINAL-

No dejaba de observar su reloj con insistencia, los minutos pasaban uno tras otro, pronto la hora de salir al escenario llegaría, y estaba seguro de que Daiki no estaba ahí.
En un último intento, tomó su teléfono y comenzó a escribirle un mensaje a Yuto.

“¿Ya esta aquí?”

Presionó el botón de enviar y espero por su respuesta, la cual no tardo mucho en llegar.

“No… pero debe llegar pronto”

Sonrió melancólicamente mientras volvía a echarle un vistazo a su reloj. Ya faltaban dos minutos para las seis de la tarde.
-No vendrá…-
Murmuró, sentía como algo le oprimía el pecho, pero era de esperarse, después de todo Daiki no tenía idea de a quien iría a ver, estaba triste, decepcionado, no estaba seguro de querer salir al escenario, pero de pronto, una de las personas encargadas se acercó a el.
-Kei-san, sales en un minuto, por favor toma tu lugar-
Kei simplemente asintió con la cabeza, observo como esa persona se iba mientras hablaba por radio, observó a los chicos del coro prepararse y dándose ánimos mutuamente, cerró sus ojos por un segundo, suspiró profundo, estiró sus brazos y se preparó mentalmente.
-Aunque no estés aquí… debo hacerlo-

Daiki ya estaba en el autobús, con el corazón latiéndole muy aceleradamente, mirando por la ventana, estando cada vez más cerca, pero de pronto, el autobús se detuvo.
-¿Qué?-
Expresó Daiki mientras se ponía de pie y trataba de ver por qué el autobús se había detenido, la respuesta, había un gran embotellamiento, muchos autos detenidos en filas, ninguno avanzaba, miró hacia atrás y observó como los autos se formaban detrás del autobús.
“-Llegaré tarde… y aún esta lejos…-”
Pensó mientras trataba de pensar, no sabía que hacer, si se quedaba en el autobús no llegaría, tal vez si de salía y comenzaba a correr llegaría a tiempo, miró su reloj.
-Faltan diez minutos… tengo que hacer algo…-
Murmuró, tenía que hacer algo, estaba desesperado, así que sin más, bajó del autobús y comenzó a correr con todas sus fuerzas, tenía poco tiempo y aún había mucho camino por recorrer, solo anhelaba llegar a tiempo.
-Tengo que llegar… ¡¡¡Tengo que llegar!!!-
Gritó mientras corría lo más rápido que sus piernas se lo permitían, estaba dispuesto a darlo todo con tal de llegar a tiempo, incluso si el tiempo y la distancia no estaban a su favor.

La hora había llegado, Kei estaba sentado en el banquillo frente al hermoso piano color negro azabache, al escuchar los aplausos de la gente, esbozo una gran sonrisa, después cerró los ojos, sintió el calor del reflector sobre su cuerpo, estaba seguro de que Daiki no estaba ahí, pero estaba dispuesto a tocar lo mejor posible. Dejó escapar un suspiro melancólico, colocó sus dedos sobre las teclas de aquel piano y de forma suave, harmónica y elegante, comenzó con la melodía, aquella melodía que practicaba todos los días.
La gente del público estaba emocionada, conmovida, era una melodía suave, delicada, que les erizaba la piel con cada nota, la forma en la que los dedos de Kei se deslizaban por aquellas teclas era divinamente elegante.
Sabía que estaba complaciendo al público, pero no se complacía a sí mismo, puesto que la persona que más deseaba que lo escuchara, no se encontraba ahí. Al parecer el que percibía estas emociones era Yuto, a pesar de que la melodía sonaba perfecta, Yuto sabía que su amigo se sentía vacío, desanimado, y todo por qué Daiki no había llegado.
“-¿Por qué no llegó?-”
Se preguntó Yuto mientras observaba como Kei continuaba tocando aquella pieza, complaciendo al público, y en especial a sus padres.
Al fin la melodía termino con aquel sentimiento melancólico, provocando que la gente se pusiese de pie mientras aplaudían emocionados. En respuesta, Kei se puso de pie y se reverencio ante el público, mostró su mejor sonrisa, se dio media vuelta y regresó a su lugar, frente al piano, enseguida los chicos y chicas del coro estudiantil entró en escena, esperaron a que la gente dejara de aplaudir, y segundos después, el espectáculo continuo, Kei solo acompañó al coro en una canción, después salió del escenario y la pequeña orquesta hizo su aparición especial.
Aún escuchaba los aplausos de la gente resonar en su cabeza, ahora se encontraba encerrado en su pequeño camerino, quería permanecer ahí, solo, pensando en una sola persona, Daiki.
-Quería que estuvieras aquí… debí decírtelo desde el principio… Daiki-
Murmuró mientras suspiraba, bajaba la mirada y se hundía más en aquel pequeño sillón.

Al parecer el evento ya había terminado, dos horas de música y emociones, que para Kei fueron casi eternas, encerrado en su pequeño camerino. De pronto alguien tocó a la puerta.
-Kei, ya es hora de irnos-
Era la voz de su padre.
-Llegaré a casa más tarde, no se preocupen-
Respondió sin levantarse, no deseaba moverse.
-De acuerdo, felicidades hijo, estuviste espectacular-
Kei percibió la felicidad en la voz de su padre.
-Gracias… padre-
-No llegues tarde a casa, esto hay que celebrarlo-
-Si…-
Y así, escucho como su padre se alejaba, dejó escapar un suspiró y segundos después alguien toco a la puerta.
-Inoo-chan… soy yo, Yuto, ¿puedo pasar?-
-Claro-
Dijo aparentando un poco de ánimo, entonces la puerta se abrió y Yuto entró, cerrando la puerta detrás de si.
-Felicidades, como siempre te llevaste el premio grande-
Yuto sonrió gentilmente.
-Yo no lo creo amigo-
Respondió Kei con una sonrisa melancólica y desganada.
-¿Estas decepcionado por que no vino?-
-No. Una parte de mi, muy pequeña, estaba convencido de que esto podía ocurrir, pero una gran parte de mi, de verdad, esperaba verlo entre el público-
Yuto solo observó como Kei bajaba la mirada.
-A lo mejor… se le presentó algo urgente… o se perdió en el camino…-
-¿Eso crees? Por que mi teoría es otra-
-Inoo-chan… anímate, el lunes podrás hablar con el…-
-No lo creo, no creo que sea buena idea volver a esa escuela…-
-Pero… ¿lo quieres cierto? Por que no lo intentas de nuevo, esta vez se directo, déjate de juegos y solo ve por el-
Kei miró a Yuto y le sonrió débilmente.
-Para que te sientas mejor, te invito a cenar algo, lo que tu quieras, yo pagaré-
Yuto sonreía ampliamente, tratando de cualquier forma animar a su amigo.
-De acuerdo, solo dame unos minutos ¿de acuerdo? Espérame afuera-
-Bien, te espero, no tardes demasiado-
Dijo Yuto dándole una palmadita en el hombro y saliendo de aquel camerino, dejando a Kei nuevamente solo, como el lo había pedido.

Ya estaba muy cerca, podía ver el lugar a lo lejos, estaba comenzando a cansarse, pero no estaba dispuesto a detenerse por eso, sabía muy bien que ya era demasiado tarde, comenzaba a atardecer, pero aún sentía que debía llegar.
Al estar frente al lugar, vio a Yuto salir y se sorprendió bastante, se detuvo en seco y trato de recuperar el aliento, recargándose en sus rodillas.
Yuto logró visualizar al chico, quien lucía realmente agotado.
-Dai… Daiki… ¿eres tu?-
Al escuchar su nombre, se reincorporó y miró a Yuto.
-Si… eso creo…-
Aún no recuperaba por completo el aliento, después de todo había corrido demasiado.
-¿Por qué llegas hasta ahorita?-
Le preguntó Yuto mientras se acercaba a el.
-Hubo un gran embotellamiento, tuve que bajarme del autobús… comencé a correr… pero… creo que llegué tarde… ¿aún esta él aquí?-
-¿Te refieres a-
-¡Kei! ¿Aún esta aquí?-
Yuto estaba completamente sorprendido.
-¿Lo… lo sabes?-
Daiki asintió con la cabeza. No estaba muy seguro de cómo, pero lo sabía, siempre lo supo, y ahora Yuto se lo confirmaba, ahora sus ganas de ver a Kei incrementaron mucho más.
-Esta en su camerino, entra, rápido, solo sigue aquel pasillo hasta el fondo-
-Gracias-
Y así, Daiki se marchó de prisa, corriendo de nuevo, sentía en sus estomago aquel nerviosismo, deseaba ver a Kei de nuevo, deseaba abrazarlo, ¿por qué?
“-Eso no importa ahora-”
Pensó mientras continuaba corriendo por aquel pasillo, estaba por llegar al lugar que Yuto le había indicado, pero de pronto la puerta se abrió y él se detuvo en seco.
Ahí estaba Kei, cerrando la puerta, con aquel elegante traje puesto, lucía realmente elegante, al parecer aún no notaba su presencia, puesto que observó como dejaba salir un suspiro con los ojos cerrados y se disponía a continuar con su camino.

Y es que ya no quedaba más por hacer o esperar, debía continuar, Yuto lo esperaba afuera, su buen amigo Yuto, pero gran sorpresa que se llevó al momento de mirar al frente y solo dar un paso, ahí estaba aquel chico, de pie, mirándolo con cierto nerviosismo en el rostro.
-Daiki…-
Logró decir con asombro aún en el rostro.
-Perdón por llegar tarde… no quería llegar tan tarde… pero… estoy aquí y… ¿aún… puedes tocar para mí?-
Mientras hablaba, Daiki se acercaba lentamente a Kei, hasta quedar justo frente a el.
-¿Cómo lo-
-Creo que siempre lo supe, solo que nunca quise darme cuenta…-
Daiki bajó la mirada y Kei sonrió torpemente.
-Creí que no vendrías…-
Daiki levantó la mirada y miró a Kei.
-Perdón-
Y dicho esto, de forma completamente inesperada para Kei, Daiki lo abrazó tiernamente, hundiendo su rostro en su pecho y aferrandose a la espalda de Kei. Aún si poder comprender si aquello era real, lentamente levantó sus brazos y abrazó de vuelta a Daiki.
-¿Aún puedo escuchar aquella melodía?-
Preguntó tímidamente.
-Las veces que quieras-
Al escuchar tal respuesta, Daiki se separo solo un poco del cuerpo de Kei, entonces le dedicó una enorme sonrisa, aquella sonrisa que Kei tanto amaba y anhelaba ver.
Así que instintivamente, Kei acarició suavemente el rostro de Daiki mientras se acercaba lentamente. Al notar tal acercamiento, Daiki comenzó a ruborizarse, pero no estaba dispuesto a alejarse, así que simplemente se dejó llevar, y justo cuando los labios de Kei estaban a escasos centímetros de los suyos, cerró sus ojos, sintiendo la suave respiración del mayor sobre su rostro mientras que su corazón latía con fuerza, estaba ansioso por completar aquel contacto, pero antes de hacerlo, Kei habló.
-¿Me quieres Daiki?-
El menor estaba por abrir los ojos y responder, cuado los labios de Kei se posaron sobre los suyos, uniéndose ambos en un suave contacto llamado beso.

Lo que al principio era un simple contacto, lentamente fue volviéndose más profundo, a un solo ritmo, suave, sin prisas, solamente disfrutando de aquel momento, regalándose besos cortos, otros profundos, entrelazando tímidamente sus lenguas, dejándose llevar por ese único sentimiento.
Minutos después, ambos se separaron lentamente y se miraron, Kei sonrió.
-Ahora sé la respuesta, pero aún así deseo escucharla-
Daiki se ruborizó un poco, bajó un poco la mirada un par de segundos, y después volvió a mirar a Kei.
-Si… te quiero…-
Logró decir con esfuerzo, para después sonreír tímidamente.
-Bien, ahora, ven conmigo-
Le dijo Kei con una sonrisa, tomó su mano y comenzó a llevarlo hacia el escenario, lo llevó hacia las butacas y le hizo tomar asiento en primera fila.
Daiki estaba emocionado, al fin lo vería con sus propios ojos, simplemente sentía que no podía esperar más, era como si se tratase de un niño pequeño esperando a ver su espectáculo preferido.
Elegantemente, Kei subió al escenario, miró a Daiki con una sonrisa, se acercó al piano y tomo, de nueva cuenta, asiento en aquel banquillo, cerró sus ojos, respiró profundo, colocó sus dedos en las teclas indicadas, y sin esperar más, aquella melodía comenzó a sonar por todo el lugar, la melodía que tanto amaba Daiki, interpretada por la persona que lo había cambiado completamente, desde la primera vez que lo escuchó tocar.
El resto de la melodía continuo, provocando en Daiki una gran emoción, era algo maravilloso, ver a Kei tocando de esa manera, le erizaba la piel y sentía como sus ojos se humedecían lentamente.
Mientras tanto Kei tocaba con el corazón, esta vez tocaba como deseaba hacerlo, solo y exclusivamente para la persona que lo contemplaba, la melodía sonaba diferente, a pesar de ser la misma, había algo diferente, esta vez había más emoción, mas sentimiento, mas entrega, con cierto toque de amor entre aquellas notas. Esta era su melodía de amor por Daiki.
Daiki estaba emocionado, feliz, sumamente feliz. En cuando la melodía termino, lentamente, Kei se puso de pie, se acercó a la orilla del escenario, miró a Daiki con una sonrisa y estiró su mano, el menor comprendió el mensaje, así que torpemente se puso de pie, se acercó y tomó la mano de Kei, quien con fuerza lo ayudo a subir al escenario y lo abrazó fuerte, pegándolo a su cuerpo.
-¿Te gustó?-
Daiki sonrió y abrazó a Kei de vuelta.
-Siempre me ha gustado, es una melodía hermosa, mi favorita-
-Hay muchas más, pero solo has logrado escuchar esta-
-Por que con esta te conocí-
-Igual yo, cuando te vi de pie afuera de mi casa, escuchándome, con esa sonrisa en tu rostro, desde ese momento siento que… me enamoré de ti-
Ante tal confesión, Daiki se sorprendió y se alejó un poco de Kei para mirarlo tímidamente.
-Me viste desde la primera vez y… ¿te sentiste así?-
Kei solo asintió.
-Tenía que decirlo de alguna forma-
Daiki se sonrojó un poco, Kei se acercó de nuevo a su rostro y lo besó dulcemente, de forma casi inmediata Daiki respondió a aquel contacto.
Al separarse, un ruidito muy particular proveniente del estomago de Daiki rompió con aquella atmosfera.
-¿Quieres comer algo?-
Preguntó Kei con una sonrisa traviesa.
-Pero esta vez invito yo-
Respondió Daiki con la misma sonrisa dibujada en los labios.
-De acuerdo-
Dijo Kei mientras tomaba la mano de Daiki, estaba tan acostumbrado a sentir la mano del mayor sobre la suya, que amaba cuando hacía eso.

Ambos salieron del lugar aún tomados de las manos.
-Creo que Yuto se cansó de esperar-
Dijo Kei en voz baja mientras sonreía.
-¿Eh?-
Daiki no había escuchado bien lo que Kei había dicho.
-No es nada, solo hablaba solo-
-Eres raro…-
Dijo Daiki mientras sonreía burlonamente.
-¿Apenas lo notas?-
Preguntó Kei sorprendido, después sonrió. Así, ambos comenzaron a caminar.
-¿A dónde iremos?-
-A un lugar que me gusta mucho desde que soy pequeño, suelo ir ahí con mi familia, te gustará-
Le respondió Daiki mientras sonreía, sentía que desde hace mucho tiempo no sonreía de esa manera, y todo gracias a Kei.

Después de haber caminado bastante, Kei comenzaba a desesperarse.
-¿Seguro que sabes hacia donde vamos?-
-Por supuesto, aún falta un poco, esta cerca de mi casa-
-Dai-chan… llevamos caminando más de una hora-
-Tranquilo, valdrá la pena-
-¿Por qué no tomamos el autobús desde un principio?-
Preguntó Kei sonando ligeramente molesto, Daiki lo miró y le sonrió.
-Por que si tomábamos el autobús, nos perderíamos del agradable atardecer, además de que me gusta caminar contigo así-
Por primera vez Kei se ruborizó levemente y no dijo nada más.

Cuando llegaron, Kei estaba ligeramente sorprendido y a la vez emocionado, era un pequeño restaurante familiar en donde la especialidad era el ramen de toda clase.
-¿Cómo sabes que me gusta el ramen?-
Preguntó Kei extrañado.
-No lo sabía, simplemente pensé en traerte aquí-
Respondió Daiki ligeramente extrañado.
-Bueno, entremos que tengo mucha hambre yo también-
Daiki dejó escapar una risita al ver la expresión de Kei, así, ambos entraron al lugar, Kei llamaba a sobre manera la atención, pues no era normal que un chico de su edad vistiera tan elegantemente y entrara a comer ramen, pero no le dio importancia y tomo asiento frente a Daiki, después pidieron cada quien su plato de ramen, y en cuanto llegó, comenzaron a comer, conversando de vez en cuando, diciendo cualquier cosa y riendo como tontos.

Mientras terminaban de cenar, afuera, comenzaba a llover con fuerza. Kei fue el primero en darse cuenta.
-Debemos irnos ahora…-
Daiki miró hacia una de las ventanas, llovía con fuerza y no parecía querer detenerse pronto.
-Yo opino que nos esperemos un poco, esta lloviendo demasiado-
-¿Tu casa este cerca cierto?-
-Si… a una calle de aquí… pero no pienso salir con este clima-
Kei miró traviesamente a Daiki.
-Y yo no pienso quedarme aquí-
-¿Qué?-
-Lo que escuchaste, así que vámonos ahora-
Dicho esto, tomo a Daiki de la mano y comenzaba a llevárselo hacia la salida.
-¡Espera un momento!-
-¿Qué?-
Pregunto Kei sorprendido por el grito de Daiki.
-Al menos espera a que pague la cuenta-
Dicho esto se soltó del agarre de Kei y se dirigió a la mesa, tomó la nota y se fue a la caja para pagar.
Al terminar, se acercó de nueva cuenta a Kei.
-No entiendo por que no te puedes esperar un poco-
-Por que la gente me ve raro y ya me cansé, así que anda!-
-De acuerdo-
Dijo Daiki con pesar, suspiró profundo y siguió a Kei rumbo a la salida. Al estar afuera, la estruendosa lluvia los recibió.
-¿¡Seguro que no prefieres esperarte un poco!?-
-¡No!-
Ambos se gritaban, la fuerte tormenta no les permitía hablar con voz normal.
-¡¿Hacia dónde esta tu casa?!-
Preguntó Kei.
-¡Sígueme!-
Le indicó Daiki mientras tomaba su mano y comenzaba a llevárselo, ambos estaban siendo empapados por la fuerte lluvia, y esto al parecer divertía a Kei, quien no dejaba de reír mientras corría siendo llevado por Daiki.
Ambos corrían con todas sus fuerzas, hasta que al fin llegaron a casa de Daiki, este abrió lo más rápido que pudo la puerta y dejo entrar a Kei.
-A salvo…-
Dijo Kei en un suspiro mientras recobraba el aliento-
-Si… pero ahora estamos mojados, y todo por que no te pudiste esperar un poco-
-Lo siento, es que las miradas de la gente comenzaban a marearme-
-Es tu culpa por vestir tan elegante el día de hoy-
Le dijo Daiki en tono de broma mientras subía por las escaleras.
-Ven, te daré algo seco si no enfermarás, y yo también-
-Gracias-
Dijo Kei mientras seguía a Daiki.

Al estar arriba, Daiki abrió la puerta de su habitación y le dijo a Kei que entrara.
-Espera aquí, iré por una toalla y algo de ropa seca, no tardo-
Kei asintió y entró curioso en aquella habitación, no era muy grande, pero el aroma de Daiki estaba impregnado en cada rincón.
Tomó asiento en la silla del escritorio y comenzó a admirar con más detalle lo que había alrededor.
Poco después Daiki llegó con una toalla en la mano junto con un poco de ropa y otra toalla en la cabeza, el ya se había cambiado de ropa, llevaba lo mismo que se había puesto esa tarde, sus pantalones cortos, que terminaban justo debajo de la rodilla, y un playera holgada.
-Toma, esto es de papá, espero y sea suficiente-
-Gracias-
En ese momento Kei se puso de pie, tomó la toalla y la ropa limpia, entonces comenzó a desabotonar su saco, se lo quitó y lo dejó sobre la silla, se quito la corbata, después comenzó a desabotonar su camisa. Extrañamente, Daiki lo observaba, sin ser capaz de mirar en otra dirección o de decir algo. Kei apenas había desabrochado tres botones cuando se detuvo al sentir la mirada de Daiki.
-¿Sucede algo?-
Preguntó un poco serio, provocando un notable rubor en las mejillas de Daiki, quien trató de desviar un poco la mirada.
-Nada-
Respondió rápidamente, esto solo provocó que una leve sonrisa se dibujase en el rostro de Kei, quien lentamente se acercó a Daiki y lo abrazó con ternura, al mismo tiempo que le susurró al oído.
-Estas nervioso-
Esto aumentó el nerviosismo de Daiki.
-Por supuesto que no-
-Oh… ¿seguro?-
Le dijo con cierto tono seductor mientras le mordía la oreja y después besaba su mejilla.
-No… no lo estoy-
Afirmó mientras desviaba la mirada. Kei sonrió traviesamente, le dio un suave beso en los labios y después se deslizó un poco solo para besar el cuello de Daiki.
-¿Y ahora?-
Daiki no respondió y solo cerró sus ojos, Kei regresó y volvió a capturar sus labios. A diferencia de las veces anteriores, ambos chicos se besaban con más intensidad, demostrando el deseo que comenzaba a despertar dentro de ellos.

Después de besarse de esa forma por unos minutos, ambos se separaron, recobraron un poco el aliento y unieron sus frentes mientras mantenían sus ojos abiertos.
-¿Quieres hacerlo?-
Preguntó Kei con voz suave, Daiki se puso ligeramente nervioso, más sin embargo logró responder.
-Si-
-No quiero que te sientas obligado, si piensas que es muy rápido yo-
-Quiero estar contigo-
Lo interrumpió Daiki al mismo tiempo que lo besaba con ternura y un poco de torpeza.
-De acuerdo-
Dijo Kei con una sonrisa ligeramente traviesa y continúo besándolo igual que al principio, Daiki simplemente se dejaba llevar.

De nuevo dejaron de besarse, y esta vez Kei comenzó a besar el cuello de Daiki, no sin antes detenerse un poco para dejar una pequeña marca. Mientras lo hacía, logró colar sus manos por debajo de la playera del menor y comenzó a acariciar su cálido pecho, provocando que este dejara escapar pequeño gemidos.
En cuanto termino de saborear el cuello de Daiki, lo miró fijamente, y de un solo movimiento, le quito la playera, dejando a descubierto su pecho, el cual no dudó en acariciar con ternura mientras volvía a tomar los labios del menor.
Por otra parte, Daiki no iba a quedarse sin hacer nada, así que mientras Kei lo besaba, poco a poco dirigió sus manos hacia el pecho del mayor y comenzó a desabotonarle la camisa, lentamente, al lograr hacerlo, comenzó a rozar con sus dedos el cálido pecho de este, provocando que dejase salir un pequeño suspiro.
Sin embargo en ningún momento tuvieron la más minima intención de detener aquel profundo beso, mientras tanto Daiki le quitaba la camisa a Kei y comenzaba a acariciar su espalda, aferrandose de vez en cuando para tratar de sentir el cuerpo del mayor más cerca del suyo.
Lentamente Kei hizo lo mismo, acariciando suavemente la espalda de Daiki, disfrutando de la suavidad de su piel y de su calor, y con pasos torpes, comenzó a dirigir a Daiki hacia la cama, recostándolo con delicadeza, sin dejar de besarlo, quedando sobre de él. En esos momentos, ninguno de los dos podían pensar en otra cosa más que en el hecho de continuar hasta el final, mientras que la lluvia caía con bastante fuerza acompañada de unos cuantos relámpagos.

Ambos chicos se llenaban de incontables caricias y besos, recorriendo cada parte de su ya desnudo cuerpo. Kei no dejaba de acariciar el cuerpo de Daiki mientras lo besaba, primero en los labios, después el cuello y así descendía lentamente, el menor simplemente se dejaba llevar por aquellas caricias. Pronto, la mano de Kei se encontró con el ya despierto miembro de Daiki, y a un ritmo lento comenzó a masajearlo, de arriba hacia abajo, lentamente, jugando un poco, mientras tanto besaba su pecho y escuchaba los leves gemidos que Daiki dejaba escapar.
Lentamente Kei descendió más y más hasta que se topó de frente con el miembro de Daiki, y sin pensarlo más, lo introdujo en su boca, succionándolo a un ritmo un poco más acelerado, lamiendo y jugando con la punta. Los gemidos de Daiki eran cada vez más fuertes, cuando sintió el momento de correrse, sin pensarlo, tomo la cabeza de Kei con ambas manos y comenzó a entrelazar sus dedos con su cabello al mismo tiempo que pretendía que Kei se moviese más rápido, lo cual dio resultado, así, Daiki dejó salir su blanco liquido dentro de la boca del mayor, al mismo tiempo que un gemido lleno de placer salía de su boca, estaba exhausto, su cuerpo bañado en sudor, pero estaba seguro de que eso no era todo, y lo comprobó en el momento en el que Kei volvió a apoderarse de sus labios, esta vez con un beso suave y lento. Entonces, de forma instintiva, Daiki enredó ambas piernas alrededor de la cintura de Kei, sintiendo el miembro de este muy cerca de su entrada.
-¿Estas listo?-
Preguntó Kei con una sonrisa ligeramente traviesa, Daiki asintió con la cabeza y lentamente comenzó a besar el cuello de Kei, este disfrutó de la placentera sensación que los labios de Daiki le regalaban, cerró sus ojos, tomó a Daiki de la cintura, lo levanto un poco y lentamente fue penetrándolo.
Al sentir el miembro de Kei entrar lentamente en el, no pudo evitar el dejar salir un gran grito, el cual fue casi opacado por un estruendoso relámpago, que ocasionó que se fuera la luz, y ambos chicos quedaron en plena obscuridad, pero eso no pareció importarles, puesto que Kei continuo moviéndose hasta que al fin logró entrar por completo en Daiki.
-Estas… muy… estrecho…-
-Lo siento-
Se disculpó Daiki con dificultad mientras temblaba un poco.
-No… te disculpes… eso tiene solución-
Le dijo con voz amable y repentinamente comenzó a embestirlo lentamente, obteniendo como resultado que Daiki gritará más fuerte. Aquel dolor era indescriptible, jamás había sentido algo así, pero a medida que las embestidas de Kei aumentaban, aquel dolor desaparecía, dejando en su lugar un poco de placer el cual iba en constante aumento.
Cuando estuvo acostumbrado a aquella sensación, comenzaba a necesitar más, así que comenzó a mover sus caderas a un ritmo más acelerado, ahora esos gritos de dolor, eran gritos de placer.
Los dos continuaron de esa forma por mucho tiempo, al punto en el que ambos gemían fuertemente, mientras la gran tormenta caía afuera.
Ambos estaban a punto de alcanzar aquel placer tan exquisito, y para tratar de elevarlo, ambos se movían más y más rápido, hasta que de pronto llegó. Kei y Daiki dejaron escapar un gemido ahogado en placer, sus cuerpos se tensaron por unos segundos y fue cuando Daiki pudo sentir como el cálido líquido de Kei se esparcía en su interior, después, respiraron agitadamente, y antes de caer completamente rendidos, Kei le sonrió a Daiki, le dio un pequeño beso en los labios, el cual fue respondido de forma automática, y de nuevo con una sonrisa le dijo al menor.
-Te amo tanto-
Al escuchar estas palabras, los ojos de Daiki se humedecieron ligeramente, al mismo tiempo que sentía sus mejillas arder y como algo explotaba en su interior, se sentía feliz, realmente feliz, así sonrío ampliamente, rodeo el cuello de Kei con ambos brazos, lo miró fijamente y respondió.
-Igual yo… te amo-
Esto provocó que igual los ojos de Kei se humedecieran ligeramente y que sonriera.
Sin más, se besaron una vez más, lentamente, con más suavidad, y al separarse, Kei se dejó caer a un lado de Daiki, este logró sacar una de las cobijas de la cama y cubrió ambos cuerpos. Kei abrazó a Daiki con ternura, embriagándose de su dulce aroma, y Daiki simplemente disfrutaba estar entra los brazos de Kei. Así, ambos se quedaron completamente dormidos, mientras la lluvia continuaba cayendo en la calle, esta vez, más lentamente, la tormenta estaba pasando. Por primera vez en mucho tiempo, al fin, Daiki sería capaz de dormir tranquilamente, y para mejorar las cosas, junto a la persona que mas amaba.

Lunes por la mañana. Daiki se levantó temprano, desayunó, tomo sus cosas y salió rumbo a la escuela, esta vez, con una amplia sonrisa en el rostro, con un brillo especial en la mirada.
A mitad del camino, se topó con alguien que le hizo esbozar una gran sonrisa y de inmediato se acercó a el.
-Buenos días-
-Buenos días Dai-chan-
Le dijo Kei con la misma gran sonrisa, ambos se miraron por unos segundos y emprendieron el camino rumbo a la escuela.
Casi en la entrada se toparon con Yuto, quien también iba llegando.
-Buenos días Yuto-
-Inoo-chan… Dai-chan, buenos días-
Les dijo con una sonrisa, y los tres entraron juntos, pero siempre Kei junto a Daiki.

A media mañana, en la hora del almuerzo, Kei y Daiki se vieron en el salón de música después de haber comido un poco.
-¿Tocaras para mi?-
-Supongo que puedo hacerlo, pero esta vez no será gratis-
Daiki miró confundido a Kei.
-¿Ahora vas a cobrarme?-
-Por supuesto-
Dijo Kei con una sonrisa traviesa, se acercó a Daiki directo a los ojos y sin que se lo esperara le dio un pequeño beso.
-Tomaré esto como un adelanto-
Dicho esto, se dio media vuelta y camino hacia el piano, Daiki ligeramente ruborizado, tomo asiento junto a el y observó como se preparaba para comenzar.
Cuando aquella melodía comenzó, Daiki cerró sus ojos, amaba aquella pieza, si pudiera vivir el resto de su vida escuchándola no tendría queja alguna, simplemente la amaba, tanto como amaba a la persona que ahora estaba a su lado.
Kei tocaba con aquel sentimiento resonando en su pecho, se sentía feliz al poder tocar solo para Daiki.
Al terminar, ambos se miraron fijamente y se besaron, esta vez un poco más profundo, Kei tomó el rostro de Daiki entre sus manos e hizo de aquel beso más profundo.
-Bueno, ahora ya no me debes nada-
Daiki rió torpemente ante tal comentario.
-¿Tocaras siempre para mi?-
-Por supuesto, siempre y cuando estés siempre a mi lado, por que gracias a ti puedo tocar de esta manera, tu lo eres todo para mí, simplemente mi melodía eres tú-
Ambos sonrieron, juntaron sus frentes y respiraron profundo. Estaban seguros de querer permanecer juntos durante todo el tiempo necesario, creando nuevas melodías, pero en especial, escuchando todos los días aquella hermosa melodía llena de amor para ambos.

F I N

3 comentarios:

PaoChinen dijo...

Nadie comento este fic pero es simplemente hermoso lo ame enserio Ayaa eres increíble, casi no me gusta el lemmon pero este simplemente me encanto gracias por tan hermoso fic

Kika Palloli Henderson dijo...

Lo ame nadie comento T.T ke triste si estubo genial, me encanto como Inoo-kun keria aser las casa divertida Kawaii
Arigato Ayaa-sempai <3 >.<

Izumi Rikka-chan dijo...

Me encanto! no comente los anteriores capitulos porque de tanta emoción me lo lei todo de corrido xDD
Estuvo genial! *w*

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