viernes, 5 de octubre de 2012

[OneShot] Kiss me in the darkness

Titulo: Kiss me in the darkness
Extensión: OneShot
Autora: Ayaa
Pareja: Yamada Ryosuke - Nakajima Yuto [YamaJima]
Género: Yaoi-Lemmon
Nota1: Vannia hermosa, tarde una vida pero más vale tarde que nunca, este es uno, aún me falta darte uno tal y como lo quieres, por ahora te doy este ^^
Nota2: Sigo agradecida con todas las personas que me leen, aún tengo muchos fics que dar así que me tendrán para un buen rato más Ü


-Kiss me in the darkness

Siempre era igual, ese lugar solo era visible después de media noche, un circo mágico que solo daba funciones a aquellos curiosos que se acercaban al lugar, o al menos esos eran los rumores que circulaban por ahí.
Realidad o mera ilusión, en una época en donde la gente a creado cajas llamadas carruajes para que estas sean jaladas por caballos, en donde las apariencias lo son todo y las inmoralidades ocurren a escondidas, las damas llevan elegantes vestidos pomposos y mucho maquillaje, las de alta sociedad por supuesto, los hombres de un traje elegante y sombrero, un lugar en donde un circo es un lugar prohibido, sucio pero sin embargo interesante y que llama la atención, en especial si es uno fuera de lo común, en donde no hay animales normales, solo los que la mente te permita observar. ¿Un mundo diferente? Aquí es en donde nuestra historia comienza, quien sabe si sea en este mundo u otro lugar del que jamás hemos escuchado.

Dejando a un lado todo aquello, centremos nuestra atención en un joven especial, si, especial, lo es incluso aunque el lo desconozca. Su nombre, Nakajima Yuto, estudiante de biología, 18 años de edad, curioso explorador y además alegre. Físicamente es más sencillo de describir, un joven alto, se podría decir que más de lo normal, cabello negro y muchas veces desalineado, ojos negros y profundos y con una alegre sonrisa la cual mostraba casi todo el tiempo, pero algunas damas interesadas aseguran que cuando tiene una expresión seria es realmente apuesto, aunque claro, muchas veces su excéntrico gusto por los insectos ha ahuyentado a varias interesadas. Una persona simple y a la vez enigmática, que puede parecer transparente pero que a la vez puede guardarse demasiados secretos.
Una mañana, como de costumbre, salio de su casa, la densa neblina le dificultaba ver un poco pero como sabía el camino de memoria no tenía problema con perderse, le gustaba salir temprano, cuando la gente aún dormía ya que así no tendría que esquivar carruajes o pasar entre los grandes tumultos de gente, no es que odiara a la gente pero era de la idea de que los grandes vestidos que vestían algunas mujeres eran demasiado estorbosos incluso para quien intentase pasar a su lado.
Lejos de la ciudad, llegó a un gran campo, su lugar preferido para buscar insectos, siempre llevaba consigo una pequeña caja de cartón, en donde capturaba los que llamaban su atención o debía estudiar, después los regresaba, no podía conservarlos en casa ya que su madre podría matarlos en cualquier momento, además de que estaba consciente de que el lugar al que pertenecían era de donde los había tomado.
Observó cuidadosamente a un escarabajo, se acercó con cuidado de no hacer ruido y con voz baja dijo.
-Ya... te tengo-
Así, lo metió en su caja y sonriente buscó un lugar para sentarse.
Además de llevar siempre su caja de cartón, también llevaba un pequeño morral que contenía hojas de papel, un frasco de tinta y una pluma. Siempre observaba a los insectos que capturaba por horas, los dibujaba cuidadosamente y comenzaba a hacer anotaciones, un solo insecto podía tomarle todo el día, Pasar hambre nunca fue un problema, cuando eso sucedía sacaba una fruta de su morral, ya sea una manzana, naranja o lo que fuera, incluso hasta pedazos de pan, no estaba dispuesto a regresar a casa solo para comer, sería un desperdicio de tiempo.
Amaba lo que hacia, y siempre que tenía algo nuevo corría con su profesor para mostrarle sus anotaciones y dibujos y este siempre reconocía su arduo trabajo y entrega hacia la materia.
Ese día estuvo ahí hasta el atardecer, cuando terminó de escribir la última palabra sonrió, dejó en libertad a aquel insecto y guardó sus hojas con cuidado.
Miro al cielo y contemplo las estrellas.
-Supongo que debe ser tarde, cerca de media noche tal vez, mejor regreso antes de que mi madre se de cuenta de que no he llegado-
Miró de reojo el camino de regreso, suspiró profundo, estuvo a punto de dar el primer paso pero algo lo detuvo, un presentimiento, algo lo llamaba a detenerse, sin si quiera imaginar en sentir miedo miró hacia atrás, nunca había ido hacia allá, mucha gente decía que era peligroso y por ende lo tenía prohibido totalmente, su madre confiaba en que no rompería su promesa de ir tan lejos, pero ya no era un niño, y realmente tenía curiosidad por saber que había más allá,
-¿Y si encuentro especies nuevas más allá?-
Se preguntó con ilusión.
Quería ir, podía sentir como todo su cuerpo anhelaba dar un paso hacia adelante, como si algo lo llamara, era una fuerza extraña, más allá de una simple curiosidad, era algo más. Fue entonces cuando intentó recordar el por qué la gente decía que ese lugar era peligroso.
Una brisa helada acarició su rostro en ese instante, tragó saliva con dificultad y comenzó a vacilar, entonces recordó que tenía que volver a casa y sin más, tan solo echando un último vistazo retrocedió y emprendió su camino de regreso.

Llegó a su casa y cerró cuidadosamente la puerta, no quería despertar a nadie. Subió las escaleras y llegó a su habitación, se quitó la ropa y se puso la pijama, apagó la vela que iluminaba su habitación y se recostó sobre la cama, se cubrió con una cobija y cerró sus ojos.
De pronto, estaba en otro lugar, miró a su alrededor.
-¿En donde estoy?-
Se dijo mientras trataba de distinguir bien, había muy poca luz, un aroma extraño, como incienso, miró hacia abajo y se sorprendió al verse con los zapatos puestos pisando la tierra.
-¿Pero que...-
Se preguntó al mismo tiempo que se percataba de su vestimenta, era justo lo mismo que llevaba puesto hace unos momentos, su camisa, su chaleco café y su pantalón.
-¿Qué haces aquí?-
Escuchó una voz, nunca antes la había escuchado, estaba seguro de que pertenecía a un chico pero no estaba seguro, no era del todo clara, miró a su alrededor pero no había nadie.
-¿Quien eres y que haces aquí?-
Se volvió a escuchar pero aún así Yuto no lograba ver a nadie.
-Disculpa... ¿En donde estoy? ¿Quien eres? ¿En dónde estas?-
Preguntó al aire mientras se giraba para tratar de ver a su alrededor.
-No deberías estar aquí-
Dijo esa voz nuevamente.
-¿Eh? ¿Por qué? Ni siquiera sé como llegue aquí, ¿Por que no puedo verte?-
Insistió Yuto.
-No me ves porque tu mente y corazón no están abiertos, por eso no debes estar aquí, este no es un lugar para ti así que no te atrevas a venir-
Respondió aquella voz, todo era muy confuso, estaba seguro de que escuchaba con claridad lo que decía pero por más que miraba no era capaz de ver a nadie.
-¿Venir? Pero ya estoy aquí-
Dijo Yuto aún más confundido, después se escuchaban pasos, como si esa persona que hablaba se estuviese moviendo, caminando muy cerca de él pero aún así era incapaz de verle.
-En realidad no estas aquí, abre los ojos-
Estaba aún más confundido que antes, estaba seguro de que tenía los ojos abiertos.
-Anda, abre los ojos, ahora... ¡Abre los ojos Yuto!-
-¿Como sabes mi nombre?-
Preguntó y fue entonces cuanto todo desapareció.

Lentamente abrió los ojos y observó el blanco techo de su habitación, poco a poco se acostumbraba a la luz que entraba por su ventana, ya era de día y al parecer había dormido de más puesto que ya había suficiente ruido en las calles.
Con un pesado suspiro se reincorporo sobre la cama y sintió que su cabeza le dolía, ¿Acaso había dormido demasiado?
De pronto alguien toco a la puerta.
-Adelante-
Era su madre quien entró con un semblante de preocupación.
-¿Que haces todavía en casa? Me extraña que no hayas salido como de costumbre-
-¿Que hora es?-
-Es medio día-
Esto lo alarmo, nunca antes había dormido tanto así que salió rápidamente de la cama.
-¿Te sientes bien?-
Le preguntó su madre.
-Estoy bien, creo que anoche regresé muy tarde y por eso he dormido de más-
-Ya veo, ¿Hoy verás al profesor?-
-No, mañana, hoy solo iré al campo-
-Bueno, entonces desayuna algo antes de irte, ya ordené que te sirvieran algo así que en cuanto estés listo baja-
Dicho esto, su madre salió de la habitación.

Después de un rato llegó al comedor y tomo asiento, su madre le hacia compañía.
-¿Cuanto tiempo más vas a seguir con lo mismo Yuto? Te la vives en el campo solo observando insectos, tienes que pensar en tu futuro y dejar ese tema de los insectos a un lado para cuando estés con una chica-
Dijo su madre. Era inútil intentar discutir con ella al respecto, el tiempo y la experiencia le habían enseñado que entre menos pudieran discutir mejor, así que solo asintió con la cabeza y continuó con su desayuno.
Tras quedar en silencio, volvió a sentirse extraño, recordando el sueño que había tenido, aunque dudaba que lo fuera, había sido algo demasiado real, incluso la voz de aquel joven aún resonaba en su cabeza y fue así como recordó su curiosidad por ir más allá, quería saber porque la gente decía que era peligroso y quería preguntárselo a su madre, claro, sin dar a notar su curiosidad por explorar esos rumbos.
-Madre, he escuchado que la gente dice que ir más allá del campo, casi en las profundidades del bosque hay algo peligroso, ¿Acaso hay animales salvajes?-
Su madre tomó un poco de té y dejó su elegante taza de porcelana sobre la mesa.
-No hay nada ahí Yuto, solo delincuentes, gente que roba y mata a quien se acerque ahí, se dice que quienes han entrado no han salido jamás, incluso soldados han entrado con armas pero ha sido inútil, se desconoce que hay ahí por eso es peligroso-
-Vaya, eso suena... muy peligroso-
Comentó torpemente.
-Es por eso que jamás debes acercarte, te permito ir al campo porque tu mismo me has prometido no alejarte más y en verdad confío en que no lo harás-
-Por supuesto, no tengo interés en ir, solo pregunte para tener un tema de conversación, eso es todo-
Dijo rápidamente.

Al salir de su casa se topo con lo que siempre intentaba evitar, gente, mucha gente caminando de aquí para allá, presumiendo, riéndose, y sobre todo, carruajes, desagradables carruajes haciendo más ruido.
Respiró profundo, no tenía más opción así que comenzó con su camino, intentando no rozar con algún elegante vestido, ya había sido regañado muchas veces por “ensuciar” algunos cuando solo había pasado cerca de alguna dama.

Cuando al fin estuvo en el campo se sentó debajo de un árbol, cerró los ojos y disfruto del silencio, la cálida brisa y olor a pasto.
Por un momento se olvidó de todo, de los insectos, de su madre, de su profesor, absolutamente todo excepto una sola cosa, aquel sueño.
-¿Que habrá sido todo eso?-
Se pregunto mientras abría los ojos y se giraba para ver hacia atrás, hacia aquel camino prohibido. De inmediato sacudió su cabeza y se enderezó, mirando de nuevo hacia el frente. No podía si quiera seguir pensando en ello, estaba mal, su madre se lo había dicho claramente, confiaba en él y en que nunca se atrevería a ir hacia aquel lugar, no podía traicionar esas palabras, sin embargo sabía que tenía mucha curiosidad, tal vez demasiada para su gusto, ¿Cómo ignorar semejante sentimiento?
Entonces trató de pensar un poco, ¿Como era posible que todos estuviesen tan seguros de que había gente mala en aquel lugar? ¿Y si no era cierto? Había una pequeña posibilidad de que todo fuesen solo suposiciones que la gente había inventado, ¿Pero entonces como explicar las desapariciones?
Tal vez, y solo tal vez, aquellos soldados habían decidido escapar, irse a otro lado aparentando ir a investigar y que tal vez la gente que había entrado ahí por curiosidad solo hubiese seguido su camino hacia un lugar más lejano para cambiar de vida. Claro, todo esto eran solo meras suposiciones que podía hacerse, y tal vez no eran del todo descabelladas.
¿Que pasaría si se atrevía a ir mas allá? Aquello lo emocionaba y al mismo tiempo lo asustaba, después de todo la incertidumbre de no saber que había en aquel lugar era lo que le aterraba de algún modo, pero al mismo tiempo la curiosidad era un poco más grande, entonces ¿Que hacer?
De nueva cuenta miró fijamente hacia aquel camino, podía sentirlo, ese espíritu de aventura que lo invadía por completo, queriendo ir más allá.
Temeroso, dio un paso hacia adelante, se detuvo unos cuantos segundos, o tal vez fueron minutos, hasta que pudo dar un segundo paso. Estaba experimentando una extraña combinación de nerviosismo y emoción, podía sentir la adrenalina recorriendo su cuerpo. A pesar de no estar del todo convencido, dio un tercer paso seguido de un cuarto y así continuo avanzando, no tenía intensión de mirar atrás, sabía que si lo hacia iba a arrepentirse y entonces jamás volvería a intentarlo, este era el momento.
Podía sentir una helada brisa acariciar su rosto, cosa extraña a plena luz del día, todo parecía indicar que nada podía detenerlo ahora, al menos hasta que una voz familiar lo llamó,
-¡Yuto! ¿Que haces?-
Se detuvo en seco, su garganta se secó y lentamente se giró, era su profesor.
-Ah... nada solo... busco algo-
Mintió, pudo sentir la mirada de incredulidad del adulto y esperó fervientemente no ser descubierto.
-¿Ah si? Por un instante pensé que irías más allá-
-¡Para nada! En verdad solo estaba buscando algo... nada en especial-
Dijo de inmediato mientras sonreía con cierto nerviosismo.
-Esta bien, te conozco y sé que no harías algo tan estúpido como ir más allá, te creo, ahora, ¿Quieres venir conmigo? Hay algo que quiero mostrarte-
-Claro-
Respondió Yuto sin más alternativa, era extraño pero sentía que por alguna razón su profesor había llegado en el momento justo, aunque parecía algo absurdo y difícil de creer aún le seguía pareciendo algo fuera de lo común.

Así, por toda la tarde su mente estuvo ocupada en otras cosas, investigaciones, insectos y más insectos, no hubo más, tuvo tiempo de olvidarse de esa descabellada idea de ir hacia aquel lugar, lo olvidó todo, hasta que anocheció y tuvo que regresar a casa.
-Hasta luego profesor, fue una tarde verdaderamente interesante-
Dijo Yuto con una amplia sonrisa.
-Lo mismo digo, me has compartido tantas cosas realmente interesantes, cada día me convenzo de que fue una buena idea haber ido al campo para ver si estabas-
-Nos veremos la próxima semana entonces-
Se despidió Yuto y salió de la casa del profesor. Ya debía ser bastante tarde, ya no había gente en las calles, todo estaba tan solitario y a la vez tan cómodo para él, podía caminar tranquilamente.
Por un instante estaba decidido a ir directamente a casa, eso era lo que debía hacer después de todo puesto que ya era tarde, pero se detuvo a mitad del camino y miró hacia lo lejos, hacia el camino que llevaba al campo.
-Es una tontería-
Se dijo mientras sacudía la cabeza. Pensó, y estaba seguro de que era lo correcto, en volver a casa, pero esa curiosidad regreso e invadió su mente una vez más, estaba tomando el control sobre su cuerpo nuevamente y honestamente no estaba oponiendo resistencia alguna.
Esta vez ya no fue con la misma lentitud que esa tarde, fue con pasos seguros y decididos, ¿Qué podría pasar? Eso poco le importaba ahora, solo quería aventurarse e ir hacia aquel lugar, ver con sus propios ojos que no era un lugar terrible, o si lo era estar seguro para volver y decirle a todos la verdad, aunque claramente odiaba la idea de ser una especie de héroe que va hacia la aventura, que más daba el motivo, quería hacerlo por el placer de satisfacer su propia curiosidad, solo eso, así de simple, y eso iba a hacer, así que sin más, continuo con su camino, esta vez asegurándose de no ser visto por nadie, de no ser interrumpido por nadie, tenía que ser discreto y ágil, aunque por la hora que era tal vez nadie se daría cuenta, estaba seguro de que volvería antes del amanecer para que su madre no sospechara nada.

Así, su caminó comenzó, no tenía intensión de arrepentirse, de detenerse, al contrario, algo le decía que debía seguir adelante, seguir caminando, lo que encontraría ahí con seguridad era algo que jamás se hubiese esperado.
Justo en el limite se detuvo, respiro profundo al mismo tiempo que cerraba los ojos, después los abrió, estaba ya tan cerca de saber que se ocultaba ahí. De nueva cuenta sintió una helada brisa, esta vez más escalofriante y sin embargo era como si lo estuviese invitando a continuar, a entrar en aquel territorio desconocido.
¿Que podía perder? Nada, solo tenía que continuar, y eso hizo.
Curioso miraba a su alrededor, todo era en extremo normal, no había criaturas extrañas, ni siquiera estaba convencido de que hubiese gente por ahí, si es que era cierto que había gente que mataba y robaba seguramente deberían estar acechándolo desde lo alto de algún árbol, escondidos entre los arbustos tal vez, pero nada, no había ningún ruido, nada que le dijera que estaba siendo observado ni vigilado, además no llevaba nada de valor consigo así que si de casualidad llegaba algún ladrón no tendría nada que quitarle.
De pronto escuchó música, risas, aplausos, todo a lo lejos, no estaba seguro de que podría tratarse, había una combinación de ruidos bastante peculiar, algunas carcajadas demasiado extrañas, como si estuvieran locos o locas.
Bueno, si había gente ahí divirtiéndose entonces no podía pasar nada malo, así que continuo caminando, tratando de seguir aquellos sonidos, entre más caminaba más fuerte se escuchaban, cada vez más fuerte hasta que de pronto pudo ver algo de luz.
Aquello lo hizo sonreír, estaba ya tan cerca de encontrar algo que incluso aceleró el paso, fue entonces cuando lo vio, era algo increíble, sin embargo, lejos de sentir miedo estaba curioso, ¿Que era todo aquello?

Frente a él tenía una gran carpa, la más grande que jamás hubiese imaginado, estaba seguro que tenía el tamaño de un palacio o tal vez más, a su alrededor había antorchas, grandes y majestuosas, lanzando fuego para iluminarlo todo a su alrededor, la música al parecer provenía del interior de aquella carpa, guitarra, flautas, violines y demás instrumentos sonaban alegremente al compás de risas y aplausos, podía ver alrededor jaulas vacías, no estaba muy seguro pero tal vez y eso era un circo.
¿Como era posible que la gente le tuviese tanto miedo a un circo? Era algo totalmente absurdo, increíble, o bueno, tal vez ni siquiera sabían que había un circo ahí.
Más tranquilo y seguro de que no se trataba de nada peligroso, decidió seguir avanzando, todo lucía bastante normal, rodeo aquella carpa hasta que encontró lo que parecía ser la entrada y no dudó en echar un vistazo antes de decidirse a entrar, fue ahí donde todo cambio.
Lo que vio fue tan asombroso que ni siquiera podía creerlo, la gente... no era normal... eran sombras, solo eso, sombras que reían y aplaudían ante lo que tenían en frente, miró hacia el escenario y había lo que parecía ser un payaso haciendo malabares mientras unos instrumentos, como si por arte de magia fuese, se movían solos y dejaban salir aquellos sonidos.
¿Acaso todo eso era real? ¿No estaba soñando? Se talló los ojos, a lo mejor y ya estaba viendo todo mal, pero después de escuchar como la música repentinamente se detenía regresó su mirada hacia el interior, las risas se habían detenido, por un momento imagino que tal vez lo habían descubierto pero no fue así, el siguiente acto estaba por comenzar y miró curioso al escenario una vez más.

Lo que estaba por comenzar al parecer tenía al público muy atento, como si ya supieran de que se trataba, lo cual intrigaba a Yuto mucho más.
Así, un chico apareció en el escenario, llevaba consigo una especie de bastón muy largo, miró como se reverenciaba ante el público y este aplaudía, aún trataba de creer que estaba viendo algo mal y que eso no eran solo sombras.
De pronto un violín comenzó a sonar, aquel chico, el cual observó detenidamente y al parecer lucía tan normal como él, se acercaba a una escalera, era tan alta que no sabia si en algún momento iba a terminar de subir, en la cima lo esperaba solo una cuerda que llegaba hacia el otro extremo, es decir, era una cuerda floja.
Por alguna razón se sintió intrigado, aquel joven lucía tan tranquilo, no era posible lucir así a semejante altura, no era normal, al menos no para el, pero pensando en que era alguien que se dedicaba a esto todos los días entonces para él no debía haber problema, aún así no dejaba de ser arriesgado, peligroso, ni siquiera había algo que lo protegiera en caso de caer, el suelo estaba limpio, al menos debería haber una red o algo pero no, no había nada, lo que quería decir que si aquel joven caía, con seguridad moriría, aunque bueno, después de echarle otro vistazo al público comenzó a dudar de esa posibilidad.
Cuando al fin aquel joven llego a la cima, observó como respiraba profundamente y sin más comenzaba a caminar por aquella delgada cuerda, usando aquel largo bastón para mantener el equilibrio, debía ser algo que requería mucha concentración, no se escuchaba ruido alguno, a comparación de hace unos momentos, el público estaba atento y en silencio, lo único que se dejaba escuchar perfectamente era el sonido de aquel violín, el cual había cambiado su ritmo en cuanto el joven comenzó a caminar por la cuerda.
Pudo sentir como su respiración era más lenta y se le oprimía el pecho, no deseaba ver la caída de ese joven así que en verdad esperaba que llegase sano y salvo al otro extremo.
Los minutos parecían eternos, como si fueran horas las cuales estaban llenas de angustia, hasta que al fin, victorioso, el joven llegó al otro extremo. De inmediato se hicieron sonar estruendosos aplausos e incluso Yuto también aplaudía, al fin podía respirar con más tranquilidad,
De inmediato otro acto comenzó y el joven desapareció en una nube de humo, sin necesidad de bajar al escenario nuevamente, era algo fascinante, increíble, único.
-¿Que haces aquí?-
Escucho a su espalda y asustado se giró, podría ser que ahora se estuviese metiendo en un problema por observar el espectáculo gratis, pero todo cambio al ver que la persona quien estaba ahora frente a él era aquel joven de hace un momento, el de la cuerda floja.
Antes de responder lo observó detenidamente, intentando comprobar que era un ser humano y no una sombra como parecía ser la gente que estaba ahí dentro, si a eso se le pudiese llamar gente.
-Te hice una pregunta, ¿Que haces aquí? ¿No piensas responder?-
Hablo de nuevo, esta vez hubo algo que llamó su atención, estaba seguro de que esa voz ya la conocía pero no podía recordar en donde la había escuchado antes.
-Ah... lo siento, yo solo llegue sin querer y observaba un poco...-
Respondió con cierto nerviosismo.
-No tienes por qué estar aquí, este no es lugar para alguien como tú, ¿Por que te has atrevido a venir a pesar de mi advertencia?-
Preguntó aquel chico.
-¿Eh? ¿Advertencia?-
Yuto estaba confundido.
-¿Tan pronto lo olvidaste? Bueno, no importa, mejor, hazme caso ahora y vete, no tienes nada que hacer aquí, tienes que irte antes de que se den cuenta de tu presencia-
Le dijo aquel joven con seriedad.
-¿Eh? ¿Quienes? ¿Por qué?-
-Ellos, no tienes que dejar que te vean, ahora vete-
Dicho eso, aquel chico tomó a Yuto del brazo y comenzó a llevárselo lejos, justo por el camino por el cual había llegado.
-Espera... ¿Por qué? ¿Quien eres tu y por qué dices todo eso?-
Justo antes de llegar a los limites del bosque, el joven se detuvo.
-Es peligroso, tienes que irte, creí que con advertirte en tus sueños sería suficiente, no puedo creer que hayas hecho todo lo contrario, yo que te creía una persona que sabía razonar.... ¡No te atrevas a regresar! ¿Entendiste?-
-Espera un momento... tu... ¿me conoces?-
Preguntó Yuto, estaba más confundido que antes.
-Eso no importa, tienes que irte-
-¿Y si me niego?-
Aquel joven parecía querer guardar la calma, Yuto observaba fijamente y entonces recordó.
-Tu voz... tu fuiste quien estaba en mi sueño... ¿verdad?-
No hubo respuesta.
-¿Por qué? ¿Como puedes hacer eso? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué yo?-
Preguntó Yuto con voz suave.
-No importa, tienes que irte-
-¿Como te llamas?-
Insistió Yuto, no quería irse así sin más.
-Ya... Yamada-
Respondió el chico desviando la mirada.
-¿Y tu nombre?-
-Ryosuke-
Yuto sonrió.
-Mucho gusto, mi nombre es-
-Ya se cual es tu nombre-
Lo interrumpió Ryosuke.
-¿Como lo sabes?-
-No hay tiempo, por favor, tienes que irte-
Esta vez en su voz había suplica, Yuto intentaba comprender pero parecía complicado.
-Esta bien, pero volveré-
-¡No! ¡No puedes volver! Si lo haces...-
Ryosuke se detuvo y no completó su frase.
-¿Si vuelvo que?-
Preguntó Yuto curioso.
-No puedo decírtelo ahora, si te vas directo a casa y duermes... tal vez pueda encontrarme contigo-
Las palabras de Yamada lo confundieron y no pudo evitar el preguntar.
-¿Te refieres a... vernos en mi sueño?-
-Vete-
Le dijo una vez más Ryosuke mientras lo empujaba con fuerza hacia adelante.
Sin más opción, lo miró por última vez y decidió regresar a casa, dio tan solo unos cuantos pasos, después se giró para mirar atrás y se sorprendió bastante, Yamada ya no estaba ahí.
Sacudió su cabeza y tan solo continuó con su camino, al parecer en verdad necesitaba dormir, y ahora tenía una razón para hacerlo, esperaba que las palabras de aquel chico fuesen ciertas.

Silenciosamente entró en su casa, caminó hasta estar en su habitación, no podía esperar más, tal vez era una locura, pero estaba seguro de lo que había visto y ahora ya nada parecía que lo sorprendería, así que se apresuro para dormir, lo cual fue complicado puesto que no tenía sueño, no después de haber visto todo aquello. ¿Que había sido todo eso? ¿En verdad eran solo sombras o alguna especie de espíritus?
Bueno, eso tal vez lo descubriría al dormir, al menos eso quería seguir creyendo así que al estar recostado sobre su suave cama, cerró con fuerza sus ojos y se concentró en lograr dormir, solo eso.
No tardo mucho en lograrlo, de nuevo se repitió el mismo escenario que el sueño pasado, pero esta vez si logró ver a aquel chico, Yamada.
-¿En verdad estoy soñando todo esto?-
Le preguntó al chico castaño que tenía enfrente.
-Si, tu cuerpo se encuentra en tu habitación-
Respondió Yamada con frialdad.
-¿Que fue todo aquello?-
Preguntó Yuto confundido.
-¿Tu que te imaginas que es?-
-Bueno... a simple vista es un... es un... circo... pero lo que había ahí dentro es algo que jamás había visto antes... ¿Que clase de público es ese?-
Yuto observó como Ryosuke desviaba la mirada y respiraba profundo.
-Son gente-
-¡Eso no puede ser! Conozco perfectamente a la gente y estoy seguro de que eso no eran personas-
-Es la gente que ha sido encerrada en esa carpa y que al olvidalo todo, su nombre, su familia, su propia existencia, se han convertido en eso, su presencia es lo que mantiene al circo con vida-
Respondió Ryosuke con seriedad.
-¿Con vida? ¿A que te refieres?-
-No voy a decirte más, solo te advertiré una cosa. No vuelvas a ese lugar, si lo haces terminarás como ellos y jamás podrás salir de ahí, si ellos te ven no te dejaran escapar por eso tienes que prometer que jamás volverás-
Ante las palabras de Yamada se confundió y no pudo evitar el preguntar.
-¿Por qué me adviertes todo eso? Si eres capaz de hacerlo ¿Por que no le advertiste a toda esa gente que ha entrado ahí y que han quedado atrapados para siempre convertidos en simples sombras?-
Reclamó Yuto con cierto enojo.
-Lo intenté, no tienes idea de cuantas veces lo he intentado, tu no eres la primera persona que le digo que se aleje pero jamás hacen caso, la curiosidad es el peor defecto de los seres humanos y siempre termina por orillarlos a su propia destrucción-
Yuto no supo que decir, sentía que podía confiar en las palabras de Yamada.
-Sé que tú tienes mucha curiosidad de saber que hay ahí, puedo sentir que no estas conforme con lo que has visto pero te puedo asegurar que no va a gustarte-
-¿Cómo sabes eso? No es posible que yo termine como esas sobras... ¿o si?-
Yuto quería insistir, ya había visto un poco de aquello y evidentemente quería saber más.
-¡Eres tú el que no sabe lo que esta diciendo!-
Gritó Yamada.
-Si regreso será bajo mi propio riesgo y responsabilidad ¿no es así?-
Dijo Yuto con tranquilidad.
-Esta bien, ahora sé que me he equivocado contigo, no eres como yo lo imaginé, a fin de cuentas eres igual que todos los demás... he intentado detenerte pero no quieres hacerme caso, bien, será como tu quieras-
Yuto pudo percibir la decepción en la voz de Yamada, al mismo tiempo de que pudo ver tristeza en sus ojos.
No tuvo tiempo de decir nada, justo cuando iba a hacerlo todo se volvió totalmente obscuro y sin más, despertó.

Exaltado miró a su alrededor, efectivamente estaba en su habitación y ya era de día, quería salir, deseaba salir corriendo hacia aquel lugar y buscar respuestas pero sobre todo, ver a Yamada, esa mirada, con tan solo recordarla le provocaba una punzada en el pecho, era extraño pero quería aclarar que él no era como pensaba, que no era como todos los demás y la única forma de hacerlo era regresando ahí.
Pero no iba a ser fácil, justo al bajar a desayunar su madre estaba ahí, pudo notar como le ordenaba a una criada entregar una carta.
-Buenos días-
Saludó con voz débil mientras tomaba asiento en el comedor, de inmediato le sirvieron el desayuno.
-Buenos días-
Le respondió su madre.
-¿Ocurre algo malo?-
Preguntó Yuto con curiosidad.
-No, al contrario, hemos sido invitados a una comida elegante, así que por favor hoy quedate en casa y arreglate como es debido que irás conmigo-
-¿Eh? Pero no quiero, a mi no me gustan esas cosas-
Replicó rápidamente.
-No te estoy preguntando si te gusta o no, irás conmigo y así será-
No hubo más que decir, no había más que replicar, la orden estaba dada y no podía decir nada en contra, solo hacer lo que ella decía... se sentía mal pero así eran las cosas.

Esa tarde fue difícil de soportar, era la típica comida con gente rica que no hablaba más que de sus lujos sin sentido, al menos para Yuto así era. Quería irse, pero no podía, su madre lo observaba fijamente cuando tenía intensión de escapar, oprimiendo así sus intensiones y así solo lo forzaba a quedarse quieto.
Sabía bien las intensiones de su madre, era evidente que quería presentarlo con diferentes jovencitas solo con la finalidad de encontrar a “la adecuada” pero eso no iba a funcionar ya que a Yuto ni siquiera le interesaba aquello.
Después de largas e interminables horas de sonreír, o más bien fingir una sonrisa, todo terminó, ya era tarde por supuesto, siempre esas comidas terminaban siendo también cenas, en verdad solo deseaba escapar de ese lugar y bueno, agradeció el hecho de que su madre ya se sintiese cansada y con deseos de volver a casa.
-Voy a salir un momento-
Dijo Yuto una vez estando de regreso en casa.
-¿A donde irás? Ya es de noche-
-Lo sé, pero necesito hacer algo, volveré en un rato, lo prometo-
-Esta bien-
Dijo su madre con cierto tono de indiferencia, en verdad a ella le daba igual en estos momentos a donde fuera su hijo, estaba cansada y solo quería dormir, lo cual favoreció a Yuto puesto que al lugar al que se dirigía estaba totalmente prohibido.
Sin esperar más salió de su casa a paso veloz, esta vez ni siquiera se dio el tiempo de disfrutar del camino, solo quería llegar a aquella carpa, a aquel circo y saber que más escondía, deseaba saber todos los secretos que Yamada guardaba, sentía que era algo mucho más fuerte que una simple curiosidad, y si eso le iba a dar como resultado su propia destrucción en ese momento no importaba.

De nueva cuenta estaba ahí, en el limite del camino, un paso más y estaría dentro de lo prohibido, lo cual lo hacía aún más interesante, no iba a retroceder así que con más valor solo continuo, esta vez sus pasos eran sigilosos, Yamada le había mencionado algo importante.
“-... No vuelvas a ese lugar, si lo haces terminarás como ellos y jamás podrás salir de ahí, si ellos te ven no te dejaran escapar por eso tienes que prometer que jamás volverás-”
No sabía bien de quien debía cuidarse, eso no se lo había explicado pero estaba seguro de que si alguien, a excepción de Yamada, lo veía, estaría en problemas y tal vez terminaría atrapado ahí para siempre.

Se estaba acercando a aquella carpa, lo sabía, podía ver la luz de las llamas a lo lejos y escuchar de nuevo aquella música, esta vez decidió ocultarse un rato detrás de unos arbustos, tenía que buscar la manera de llegar a Yamada sin ser visto.
Desde su escondite podía observar de nuevo aquellas jaulas vacías, ¿Acaso tenían animales ahí?
¿Que clase de animales podían ser? Trato de pensarlo, de imaginarlo por un instante y fue aterrador, tal vez eran bestias horribles, un escalofrío recorrió su espalda y trato de pensar en otra cosa.
Continuo vigilando, todo era en apariencia, normal, no parecía haber alguien vigilando o merodeando en busca de algún intruso, tal vez era su oportunidad de escabullirse, y eso hizo.
Caminaba lentamente, escondiéndose detrás de aquellas jaulas o de cualquier cosa que le sirviera para ocultarse, pero algo andaba mal, era demasiado extraño que no hubiese alguien vigilando o merodeando, sin embargo no iba a confiarse.
Después de un rato de escabullirse logró ver una pequeña entrada, tal vez podía ser la entrada trasera de aquella carpa, estaba decidido a entrar por ahí, miró a su alrededor, debía ser cuidadoso puesto que estaba demasiado cerca, se ocultó detrás de un gran árbol y decidió observar un poco, al parecer si había alguien, podía escuchar muchas voces y pasos, mucho movimiento.
Asomó un poco la cabeza para lograr ver, al parecer era toda la gente que “trabajaba” en aquel circo, ahí estaban los payasos, algunos acróbatas y malabaristas, lo sorprendente es que no eran sombras, estaba casi seguro de que eran humanos, tal y como Yamada podía serlo, no estaba seguro al cien por ciento puesto que un ser humano “normal” no tiene la habilidad de meterse a los sueños de las demás personas, pero al menos era mucho mejor que aquellas escalofriantes sombras.
De pronto todo estuvo despejado, al parecer habían salido al escenario, era su oportunidad de entrar, pero solo dio un paso hacia el frente cuando sintió como alguien lo tomaba por atrás, cubriéndole la boca y jalándolo hacia atrás.
Se asustó, había sido visto, ¿Ahora que pasaría?
Intentó calmarse y en cuestión de segundos esa persona lo giro, gran sorpresa se llevó al ver quien era, pudo sentir como todo su cuerpo se relajaba en un instante y casi gritaba de alivio, pero se contuvo.
-¿Que haces aquí de nuevo? Creí haber sido lo suficientemente claro al decirte que no volvieras-
Yamada lucía enfadado, pero también asustado, Yuto podía verlo tan claramente que se sintió avergonzado, torpe.
-Yo... tenía que volver-
-¿Para qué?-
Le dijo Yamada rápidamente con voz furiosa, poco le faltaba para gritar, pero al parecer se estaba conteniendo.
-Pues... no podía quedarme tranquilo, después de lo que he visto es normal que desee saber que hay detrás de todo esto-
La voz de Yuto fue firme, estaba decidido a escuchar una respuesta.
-Creí que mientras estudiaras a tus insectos serías feliz, no imagine que fueses una persona tan curiosa y obstinada... -
Ante las palabras de Yamada no hizo más que hacerse más preguntas, pero no articulo ninguna de ellas.
-Parece que sabes más de mí de lo que yo imaginaba, eso no es justo, en ese caso yo merezco saber de ti también-
-Es diferente, tu eres una persona normal, con una vida tranquila y sin maldiciones-
Con esto ultimo Yamada cubrió su boca, al parecer había hablado de más.
-¿Dijiste maldición? Explicate-
Yamada miró el rostro de Yuto, esa mirada estaba tan llena de decisión, sabía que ahora no podía tratar de evadirlo.
-De acuerdo, pero aquí no, sígueme-
Dicho esto Yamada dio media vuelta y comenzó a caminar lejos de la carpa, adentrándose más en el bosque.

Caminaron y caminaron, por un instante Yuto temió que estuviesen perdidos, pero no fue así.
-¿A donde vamos?-
Preguntó tímido.
-Ya falta poco-
Respondió Yamada mientras continuaba al frente sin mirar atrás, sin querer la curiosidad de Yuto iba en aumento.
De pronto, se detuvieron, Yuto no tenía ni la más mínima idea de en donde se encontraban, pero confiaba en que tal vez Yamada lo llevase de regreso después.
-¿Por qué me trajiste tan lejos?-
Preguntó con curiosidad, esperó a que Yamada se girase para verlo a la cara pero no fue así.
-Lo siento, quería estar lejos, no quiero arriesgarme a que alguien te vea-
-¿Por qué?-
Insistió.
-Dijiste que no estarías tranquilo hasta saber la verdad, así que he decidido contarte todo, pero antes, debes prometer que en cuanto lo sepas no volverás ¿Entendido?-
Esta condición no le parecía justa, más sin embargo no le quedaba otra opción.
-De acuerdo-
Tras escuchar la respuesta de Yuto, respiró profundo, se giró lentamente, levantó la mirada y comenzó a contar.
-Hace mucho tiempo, todos formamos este circo, uno normal, común y corriente, nuestro público eran seres humanos normales, todo era perfecto, eramos como una familia a pesar de que nuestros orígenes eran diferentes al igual que nuestros pasados, ha pasado tanto tiempo que ya he olvidado el mio, pero eso no importa ya...-
Hizo una pequeña pausa para recuperar el aliento.
-Fuimos de pueblo en pueblo, recorrimos tantos lugares, hasta que llegamos aquí. Normalmente no tenemos idea del lugar al que llegamos por primera vez, pero siempre procurábamos no causar molestias, nuestro deber era simple, traer entretenimiento a las personas a cambio de dinero para poder vivir, así de simple. Pero no contábamos con que justo en este lugar hay una maldición y nos acomodamos tranquilamente.-
-¿Maldición?-
Interrumpió Yuto.
-Si, se supone que a todo aquel que pase por este lugar, una terrible maldición le caerá desde la obscuridad, desconozco el origen y el por qué, solo sé que ahora estamos sufriendo las consecuencias, ya que esa noche todo cambió, una sombra apareció frente a nosotros, nos dijo que ahora jamás podríamos movernos de aquí, que estábamos condenados, es por eso que cada ser humano que entra a nuestra carpa termina por convertirse en una sombra, no están muertos pero tampoco están vivos, es por eso que te dije que no debes permitir que te vean, porque aunque no entres a la carpa, si uno te ve, quedarás atrapado en este lugar como ellos-
Escuchó con tanta atención cada palabra que se quedó mudo, no sabía que decir, todo le parecía tan increíble que de no ser porque en verdad lo había visto con sus propios ojos diría que todo era mentira, un cuento inventado.
-¿Y cómo es que tu... puedes aparecerte en mis sueños?-
Preguntó Yuto después de unos largos segundos de silencio.
-No lo sé, a decir verdad es la primera vez que logro hacerlo, normalmente solo podía entrar en sus mentes y hablar con la gente para advertirles, contigo es la primera vez que entro al sueño de alguien-
-¿Eso quiere decir que no eres humano?-
-No lo se...-
Respondió Yamada con tristeza.
-Hemos pasado tanto tiempo aquí, sin sentir hambre, sin enfermar, que todo eso me hace pensar que ya no somos humanos... incluso dudo de que este vivo... he perdido completamente la noción del tiempo-
Yuto observó la tristeza en los ojos de Yamada y no pudo evitar el querer hacer algo.
-Estás vivo, de eso estoy seguro-
Yamada observó a Yuto fijamente, confundido.
-No puedes asegurar algo que no sabes-
-Lo sé, el hecho de que estés aquí, frente a mi, hablando conmigo, todo eso me dice que estas vivo, además, puedo tocarte-
Al terminar de decir esto, Yuto estiró su mano y suavemente tocó con su dedo indice la mejilla de Yamada, una parte de él temía que su dedo no tocara nada, como a un fantasma, pero se alegró al ver que fue todo lo contrario, en verdad pudo tocarlo.
-¿Ves?-
Yamada observó fijamente a Yuto, se sintió feliz e inevitablemente sonrió.
-Incluso puedes sonreír, ¿Acaso eso no es estar vivo?-
Se sintió satisfecho de ver a Yamada sonreír, tanto, que incluso le sonrió de vuelta. De pronto el semblante de Yamada volvió a ser serio.
-Ahora que ya te he contado todo, debes cumplir el trato, te acompañaré de regreso-
-No creo poder cumplir con esa parte del trato, después de lo que me has contado no puedo dejarte aquí, quiero ayudar-
Insistió Yuto con suplica.
-¡No hay nada que puedas hacer! Por favor... vete de aquí y no vuelvas, entiende que no quiero verte transformado en una de esas sombras-
-¿Por qué? ¿Por qué te preocupas tanto por mi?-
Preguntó Yuto con mucha curiosidad.
-No lo entenderías-
Respondió Yamada desviando la mirada.
-Si me explicas puedo entender-
Insistió, en verdad deseaba saber los motivos de Yamada, pero este parecía no estar dispuesto a decir nada, quiso volver a preguntar pero tuvo una mejor idea.
-¿Qué pasaría si sales de aquí?-
Aquella pregunta lo tomo por sorpresa, nunca había pensado en esa posibilidad.
-No lo sé... nunca lo he intentado... pero seguramente es imposible para mi-
Respondió con torpeza.
-Si jamás lo has intentado entonces no puedes estar tan seguro de que es algo imposible, ven, salgamos de aquí-
Después de decir estas palabras, Yuto tomó la mano de Yamada, suavemente, y así comenzó a caminar.
-¿Es por aquí cierto?-
Preguntó con una sonrisa mientras continuaba caminando y miraba de reojo hacia atrás para ver a Yamada, fue en ese momento en el que logró ver su rostro ligeramente ruborizado, tal vez era su imaginación, después de todo era de noche.
-Si, sigue derecho...-
Respondió Yamada con voz nerviosa, podía sentir la cálida mano de Yuto sobre la suya, no podía comprender del todo lo que estaba sintiendo, pero era demasiado agradable.

Después de un rato llegaron al limite del bosque, Yuto reconoció el camino, dentro de poco estarían fuera de ese lugar.
-Espera-
Dijo Yamada con voz temblorosa mientras se detenía precipitadamente y lograba zafarse del agarre de Yuto.
-¿Qué pasa?-
-No... no puedo ir...-
-Claro que puedes-
-¡No! ¡Esto esta mal!-
Gritó Yamada con desesperación, pensó en darse media vuelta y regresar lo más rápido posible, pero su cuerpo no le respondía.
-No tengas miedo-
Dijo Yuto con voz suave al mismo tiempo que sonreía. Mientras tanto, Yamada lo observó fijamente.
-Nada malo va a pasarte, te lo prometo-
Las palabras de Yuto lo estaban convenciendo, en verdad quería dar un paso al frente y salir de aquel bosque, poco a poco ese miedo desaparecía.
Respiró profundo y al fin pudo hacerlo.
-¿Ves? No paso nada malo-
Yamada miró a su alrededor esperando tal vez que algo pasara, pero nada, el ambiente continuaba tranquilo.
-Ahora que has podido salir, ¿Te gustaría venir conmigo a casa?-
-¿Eh?-
-Ven, te gustará-
Así, una vez más, Yuto tomó su mano y comenzó a llevárselo, era extraño, todo estaba demasiado tranquilo, tanto que resultaba ligeramente aterrador.

Llegaron a casa de Yuto y entraron sigilosamente, subieron las escaleras y llegaron a la habitación del menor.
-Listo, hemos llegado-
Yamada observaba fijamente a su alrededor.
-Este lugar es... ¿Tu habitación?-
Yuto pudo percibir su asombro y perplejidad.
-Así es, ¿Te gusta?-
Yamada no respondió, seguía observando a detalle, la cama, el librero, la ventana, las paredes, aquel cuadro con un bello paisaje colgado cerca de la cama, sus libros, sus papeles con apuntes sobre el escritorio, todo, era fascinante, todo lo que Yuto era estaba reflejado en esas cuatro paredes y por un instante fue maravilloso.
-Ya había olvidado lo que era estar en una habitación... todo esto sé que un día yo también lo tuve, pero no puedo recordarlo muy bien-
Yuto miró con cierta ternura a Ryosuke y no pudo evitar preguntar.
-¿En verdad no recuerdas cuánto tiempo has estado en ese lugar?-
En forma de respuesta Yamada solo afirmo con la cabeza al mismo tiempo que calvaba su mirada en el suelo.
-No lo se... lo he olvidado... mi vida antes de llegar al circo es borrosa, solo sé que yo antes... tuve una habitación, incluso más grande que esta... pero no estoy seguro-
La mirada de Ryosuke se tornó sombría y triste. Una parte de Yuto se sintió mal de presenciar aquello así que intentó cambiar el tema de conversación.
-¿Sabes? Hoy fui obligado a ir a una cena elegante-
Yamada observó a Yuto, en la espera de escuchar algo más.
-Y fue... muy aburrido, no sé, esas cosas no son para mí pero solo voy porque mi madre me lo ordena, si tuviera que elegir, pasaría todo mi tiempo en el campo-
-Observando insectos ¿Cierto?-
-No sé hacer otra cosa-
Suspiró Yuto mientras sonreía débilmente.
-Seguramente tú también crees que es una pérdida de tiempo ¿No?-
-No creo que lo sea, mientras te guste no tiene porque ser una pérdida de tiempo, además, tu expresión mientras estás ahí, observándolos y haciendo tus notas es especial, tus ojos brillan y sonríes, no creo que sea algo malo que seas feliz haciendo lo que te gusta-
Yuto sonrió agradecido por aquellas palabras, estuvo a punto de decir una cosa pero cayó en la cuenta de las palabras de Ryosuke.
-Antes dijiste algo similar, dime, ¿Cómo es que sabes tanto de mi?-
Avergonzado, Yamada desvió la mirada, sus piernas flaquearon y sin más se dejó caer sobre la cama, quedando sentado y aún con la mirada baja.
-Pues... no quiero que pienses mal de mi... no es mi intención acosarte o algo parecido, pero... hace tiempo, mientras aprovechaba que todos dormían, algo me hizo despertar, no sé bien que fue, solo sentí que debía hacerlo, daba un paseo por los alrededores del bosque y llegando a los limites te vi, no entiendo porque pero verte ahí, feliz con lo que hacías me hizo pensar que más allá del bosque aún quedaba gente que podía sonreír como tú lo hacías, que no tenía preocupaciones, al menos esa impresión me diste y cuando menos me dí cuenta te observaba día con día... por eso conozco esa parte de ti, de alguna forma logré llevar insectos que solo habitan en el bosque hasta donde tu estabas, deseaba verte sonreír...-
Yuto se impresionó y sintió sus mejillas arder, aquello resultaba tan tierno, nunca imagino que alguien pudiese hacer eso solo para hacerlo feliz, era como si de alguna manera él aceptara su gusto por los insectos, convirtiéndolo en la primera persona que lo hacía, además de su profesor, claro. Resultaba ser inesperadamente algo maravilloso.
-¿Sabes algo? Siento que entre más hablo contigo... más cercano me siento a ti... ¿No piensas lo mismo?-
Yamada levantó tímido la mirada, observó cuidadosamente a Yuto, después solo asintió con la cabeza. Temía aceptarlo pero era verdad, a cada instante que pasaba con él sentía que algo los unía cada vez más.
-Pienso que... tuve que esperar todo este tiempo solo para entrar en aquel bosque y conocerte, es extraño... los dos somos hombres y aún así... quiero estar contigo-
Dijo Yuto, sus mejillas estaban totalmente enrojecidas.
-No... no digas tonterías, no puedes estar con alguien que ya no existe, como yo...-
Respondió Ryosuke con precipitación.
-Mientes, claro que existes, si no fuese así simplemente no estarías aquí, frente a mi, tan real que hasta puedo tocarte ¿Cuántas veces debo decírtelo?-
Dicho esto, Yuto acarició suavemente el rostro de Ryosuke.
Ante semejante contacto, el mayor pudo sentir un ligero escalofrío seguido de un fuerte palpitar que provenía de su pecho.
-Yuto...-
Mencionó su nombre con tanto anhelo, sus ojos brillaban y sus mejillas estaban completamente sonrojadas.
-¿Si?-
Preguntó, aún su mano estaba sobre la mejilla de Ryosuke. El mayor cerró sus ojos y tomó suavemente la mano de Yuto.
-Tu mano es tan... cálida...-
Sentir como Ryosuke tomaba su mano hizo que su corazón se detuviera por un instante para después comenzar a palpitar lentamente.
Después de aquello, ninguno pronunció palabra alguna. Ryosuke abrió los ojos y su mirada se cruzó con la de Yuto. Así, ambos se observaron fijamente, como si fuesen capaces de comunicarse con tan solo una mirada, transmitiéndose aquello que comenzaban a sentir. Era extraño, apenas y se conocían, sin embargo Yuto no lo sentía así, era como si toda su vida solo estuviese esperando para conocerlo. Por otra parte, Ryosuke olvidó todo por ese instante, ya no había circo ni maldición que lo preocupara, solo estaba ese momento, frente a Yuto. El tiempo para ambos pareció detenerse de pronto.
Poco a poco Yuto se inclinó para acercarse más a Ryosuke, mientras lo hacía llevó su otra mano hacia el rostro del mayor.
Despacio, no había prisa, sus corazones latían a un mismo ritmo, ya no había marcha atrás. Cuando Ryosuke se percató de la cercanía de Yuto, justo cuando ya podía sentir su respiración sobre su rostro, cerró los ojos instintivamente.
Al ver como Ryosuke cerraba los ojos, se sonrojó un poco, sin embargo no se detuvo, continuó acercándose y cuando al fin sus labios podían rozar con los de Ryosuke, sus ojos se cerraron lentamente hasta que pudo sentir como aquel suave contacto se culminaba.
Aquel beso, tan sencillo y delicado, tan solo ese sencillo contacto les provocaba el más maravilloso sentimiento.
Poco después, ambos buscaron profundizar aquel beso abriendo un poco sus bocas, sintiendo el aliento del otro y haciendo contacto con sus húmedas lenguas. Fue así como aquello se convirtió en un beso más profundo, llenándose poco a poco de ese anhelo que los invadía cada vez más junto con aquel sentimiento de deseo que comenzaba a despertar dentro de ellos.
Era algo inexplicable, algo que no se puede describir fácilmente con palabras, con solo besarse ahora ambos se sentían al fin completos. “Destino” tal vez sea la palabra correcta, eso no se puede saber, aquello que llamamos destino es tan cambiante, todo depende de uno mismo, pero en esta ocasión resultaba ser algo más fuerte.
Lentamente comenzaban a besarse con más anhelo, deseaban sentirse más, tocar más allá, conocer cada rincón de su cuerpo por completo.
Entre besos y caricias que comenzaron a esparcirse por cada rincón de piel visible, pronto no fue suficiente y comenzaron a desvestirse, sin dejar de tocarse, de besarse, de sentirse.
Sus mejillas estaban completamente rojas, sus respiraciones agitadas y comenzaban a sudar, aún así no se detuvieron, aquello era algo que anhelaban con todo su ser.

El cuerpo desnudo de Ryosuke estaba sobre la cama, sobre las cobijas, a pesar de la obscuridad podía ver el rostro de Yuto, tan cerca del suyo.
Ambos se habían repartido tantas caricias y besos por cada rincón de su cuerpo y aún así sabían que aún había más.
No decían absolutamente nada, sin embargo Ryosuke podía sentir la inseguridad de Yuto, así que mientras le sonreía, levantó sus brazos y con estos rodeo el cuello del menor, le regaló un suave beso sobre los labios y lo miró fijamente, sin dejar de sonreír. Ryosuke comenzó a sonrojarse al ver la sonrisa tímida de Yuto, después de todo era la primera vez para ambos, se sentían extraños pero aún así deseaban continuar.
Lentamente Ryosuke separó sus piernas al mismo tiempo que el cuerpo de Yuto se acomodaba para el siguiente paso.
Esperó unos cuantos segundos más, miró de nueva cuenta a Ryosuke, la inseguridad que había sentido desapareció en el instante en el que el mayor lo miró con esa sonrisa. Se besaron. Y mientras eso pasaba Ryosuke aprovechó para rodear con ambas piernas la cintura de Yuto, una parte de él deseaba sentirlo lo antes posible, desconocía aquel sentimiento pero no era desagradable, en lo absoluto.
Yuto se sorprendió con aquel movimiento, pero no tardó en ser contagiado de aquel sentimiento que desbordaba Ryosuke. Su mirada había cambiado, su respiración también, ahora era más agitada, en verdad deseaba aquello.
“Deseo” esa era la palabra correcta para describir ese nuevo sentimiento, aquello que los invadía a cada segundo.
Sin más que esperar, Yuto comenzó a acercar aquel erecto miembro hacia la entrada de Ryosuke. No dejaba de mirarlo, cuando al fin una parte logró penetrarlo, pudo observar aquella mueca de dolor en el rostro del mayor. Quiso detenerse y salir, tenía miedo de lastimarlo, pero Ryosuke no lo permitió. Esa mirada le decía claramente “Continua”. Las palabras ya no eran necesarias, así que sin más, Yuto continuó.

Cuando ya estuvo completamente dentro, no se movió, aquello era tan excitante, sentir las estrechas paredes de Ryosuke aprisionar su miembro era exquisito.
Por otro lado, Ryosuke necesitaba adaptarse, dejar que poco a poco su cuerpo se acostumbrara a aquella intromisión, lo cual estaba logrando. Deseaba sentir más, así que levantó ligeramente su cadera al mismo tiempo que sus pies se apoyaban por completo en la cama, dejando así de rodear la cintura de Yuto con sus piernas. Comenzó a moverse, hacia abajo y hacia arriba, provocando que el miembro de Yuto lo penetrara lentamente una y otra vez.
Tardó un poco en adaptarse a los movimientos de Ryosuke, después era él quien se movía cada vez más rápido, entrando y saliendo, sintiendo como en cada penetración su cuerpo se llenaba de placer.
Miró el rostro de Ryosuke y aquello le provocó algo extraño, satisfacción tal vez, ya que este tenía los ojos cerrados, las mejillas completamente ruborizadas y gemía despacio mientras sus manos se aferraban a las cobijas.
Dentro de poco los movimientos de ambos fueron más rápidos, ambos deseaban gritar de tanto placer pero sabían bien que no podían, sin embargo eso no limitaba lo que estaban sintiendo.
Cuando el momento del clímax se sentía próximo, Ryosuke se aferró a la espalda de Yuto, deseaba sentirlo cada vez más profundo, ahí en donde sabía estaba su punto de placer.
Solo bastó un poco más de aquello cuando al fin, Yuto dejó salir su cálido líquido en el interior de Ryosuke. Su palpitante miembro permaneció ahí dentro durante un poco más.
Ambos estaban exhaustos, bañados en sudor pero sonrientes. Fue así como Ryosuke aprovechó y se aferró aún más a Yuto, esta vez dejando caer su espalda sobre la cama, la sensación de la piel del menor sobre la suya le fascinaba, se sentía protegido.
Lentamente Yuto salió del interior de Ryosuke y se recostó a su lado. Aún ninguno de los dos decía nada, solo se sonrieron. Yuto acarició el rostro de Ryosuke, después lo pegó a su cuerpo y así, ambos se quedaron profundamente dormidos.

La mañana llegó, radiante como siempre, solo que en esta ocasión para Yuto tenía ya otro significado, se sentía diferente, era como si ahora su vida hubiese tomado sentido al fin.
Lentamente abrió los ojos, adaptándose a la luz, parpadeó un par de veces y se sorprendió de inmediato.
Estaba solo, podía sentirlo, aún así, con la esperanza de estar equivocado, se levantó rápidamente y miró a su alrededor, aún sin comprender bien la situación. Pero efectivamente, estaba solo, Ryosuke ya no se encontraba ahí.
¿Por qué? ¿Acaso todo había sido un sueño? ¿Una ilusión causada por la maldición de aquel circo?
No, no podía ser eso. Podía estar seguro de que lo sucedido esa noche había sido totalmente real, pero entonces ¿En dónde estaba Ryosuke? ¿En que momento se había marchado?
Bueno, si se había marchado una razón debía de haber, tal vez no deseaba ser visto por alguien de la casa, tal vez. Eso fue lo único que logró imaginarse. Aún así no estaba tranquilo, pero no había mucho por hacer, sabía que si regresaba a aquel bosque tal vez podría encontrarlo, eso era lo más seguro.
-Debo ir por él-
Se dijo al mismo tiempo que salía de la cama.

-¿En donde estuviste toda la noche?-
Le preguntó una joven.
-Yo... no estoy seguro...-
Respondió con la mirada baja, estaba confundido ¿En que momento había regresado al circo?
Estaba seguro de haber dormido junto a Yuto toda la noche, y ahora estaba de regreso en aquel lugar... ¿Por qué?
-Bueno, como sea, sabes que debes prepararte, como siempre, tenemos función esta noche-
-Lo sé, siempre es lo mismo... ¿Cuándo será el día en que esto termine?-
-¿De que hablas?-
-¡De todo esto! Siempre tener a esas sombras como publico, de no poder movernos de aquí... ya no recuerdo nada de mi pasado, de donde vengo, del por qué estoy aquí...-
-No digas tonterias-
Le dijo aquella joven y de inmediato se marchó, dejándolo solo. Siempre era lo mismo, los demás estaban sumergidos dentro de aquella maldición, para ellos no había semejante cosa, actuaban como si no tuvieran otra cosa que hacer más que cumplir con la función noche tras noche.
¿Por qué era él el único que deseaba que esto terminara? ¿Por qué solo él podía alertar a las personas de no entrar en ese lugar?
Todo era tan confuso, a tal grado que llegaba a ser desesperante, deseaba huir, escapar, pero a parecer el mismo hechizo se lo impediría, la prueba estaba en que había regresado sin notarlo, justo cuando podía sentirse libre... justo cuando había sucedido aquello con Yuto... Yuto...
Sus mejillas se tornaron rojas y un suspiró salió de lo más profundo de su pecho, deseaba verlo, estar con él, salir de ese lugar y no volver jamás. ¿Por qué no podía cumplirse su deseo?

-Ya terminé, voy a salir-
Dijo Yuto mientras se ponía de pie, dejo la servilleta sobre la mesa, se disponía a retirarse del comedor cuando su madre lo interrumpió.
-Espera un segundo, ¿Por qué tienes tanta prisa? ¿A dónde vas?-
-Estaré en el campo, no me esperes para comer-
De nueva cuenta estuvo por marcharse pero su madre volvió a detenerlo.
-Sería mejor si comienzas a utilizar tu tiempo en cosas más productivas, ya no eres un niño-
-Lo que tu consideras productivo no toma en cuenta mis deseos, solo tu bienestar económico, no estoy dispuesto a vivir de esa manera-
Era la primera vez que le respondía así a su madre, pero no sentía remordimiento alguno, estaba desesperado y deseoso de volver a ese bosque y tomar a Ryosuke de vuelta, ante eso su madre ni nadie más podrían impedirlo.
-¡¿Qué es lo que te pasa?!-
Gritó su madre mientras se ponía súbitamente de pie.
-Si me disculpas, tengo prisa-
Así, sin decir nada más, salió del comedor y a paso veloz también de su casa, en estos momentos lo único que le importaba era llegar al bosque lo antes posible.

-¿Por qué volví? No lo entiendo... ¿Cómo es posible?-
Se dijo mientras se cambiaba de ropa.
-¿Aún no lo sabes, Ryosuke?-
Asustado ante aquella voz, miró a su alrededor, estaba solo, completamente solo, aparentemente, sin embargo estaba seguro de haber escuchado aquello.
-¿Quién... quién esta ahí?-
Preguntó temeroso.
-Yo siempre estoy aquí, soy lo que te tiene encerrado en este lugar, ¿Acaso no lo sabes? Sé todo sobre ti, sin embargo eres el único que puede escucharme-
Esa voz era tan extraña y sin embargo no daba miedo, era grave pero a la vez suave, algo inexplicable.
-¿Eres quien mantiene este lugar en las sombras?-
Preguntó al aire.
-Yo no tengo a nadie en las sombras, ustedes llegaron solos, sin embargo tu eres diferente a los demás, por eso pudiste salir de aquí, por eso estás consiente de todo lo que pasa a tu alrededor, todos los demás viven prácticamente un sueño, para ellos nada a cambiado, sus sueños se vuelven realidad, creyéndose el circo más exitoso del mundo, no tienen idea de lo que realmente están viviendo-
Estaba confundido, demasiado.
-¿Por qué? ¿Por qué solo yo?-
-Tanto tiempo aquí te ha hecho olvidar tu pasado, pero no tu presente, tu alma y corazón siguen intactos, no como los otros, la respuesta es muy sencilla... pero si te lo digo, no tendría sentido-
-¿Por qué nos tienes aquí?-
-Yo no los tengo aquí a la fuerza, pueden irse cuando quieran, pero no quieren irse, están maravillados con todo lo que las sombras les ofrecen, no tienes idea de lo bien que se la pasan los demás, todos menos tú. Curioso, ¿No te parece?-
-¡¿Qué puede tener de curioso?!-
Gritó desesperado.
-Te dejare para que lo pienses, te daré una pequeña pista, todo terminará si recuerdas quien eres-
-¿Todo terminara? ¿Qué quieres decir con eso?-
Ya no hubo respuesta, ahora se encontraba más confundido y asustado que antes. ¿Que había sido todo aquello?
-Entonces... ¿Eso significa que si no resuelvo esa pregunta esto jamás terminara? ¿Es por eso que regresé?-
De nueva cuenta no hubo respuesta. Nada, podía incluso asegurar que se encontraba solo de nuevo, ahora podía comprender el porque había regresado, hasta no resolver aquella pregunta la maldición no terminará, mientras exista ese hechizo no podrá estar junto a Yuto... jamás...
-Necesito que los demás se den cuenta de lo que está pasando en realidad-

Caminaba por la ciudad a toda prisa, esta vez poco le importó chocar contra la gente, su desesperación era tal que ni siquiera le prestaba atención a los ruidos que normalmente odiaba, estuvo a punto de ser arrollado por un carruaje pero eso no lo detuvo, continuo caminando, por primera vez sentía que el camino era demasiado largo, estaba preocupado, no estaría tranquilo hasta no ver a Ryosuke sano y salvo.
Cuando al fin llegó al campo, comenzó a correr, iba directo hacia el bosque, no había nada que lo detuviera.
Justo cuando puso un pie dentro de aquel profundo bosque, una voz dentro de su cabeza lo hizo detenerse, no era la de Ryosuke...
-¿Estás seguro de lo que haces?-
Miró a su alrededor en busca de alguien pero no había nadie.
-¿Quien eres?-
-¿Estás seguro de regresar a aquel lugar? No olvides que si esas sombras te ven, te volverás uno de ellos y jamás saldrás de aquí-
-¡¡Eso es mentira!! Yo solo he venido aquí para llevarme a Ryosuke, ni tú ni esas sombras lo van a impedir-
-Haz cambiado, ya no eres el mismo, interesante...-
-¿Quien eres y por qué no te muestras?-
Preguntó Yuto mientras continuaba mirando a su alrededor.
-No puedes verme, una parte de ti no cree en mi, solo te diré que si quieres que todo vuelva a la normalidad, ayuda a ese niño a encontrar su pasado-
Estaba sorprendido y un poco incrédulo.
-¿Por qué me dices eso? ¿Que planeas? ¿Acaso eres tu quien manipula esa maldición?-
-Yo no manipulo nada-
-¿Qué significa que no manipulas nada?-
-Ellos están en esa situación porque así lo quisieron, pese a las advertencias no hicieron caso, aunque claro, esto no tiene nada que ver con ese niño, es por eso que él es diferente, pero lo ha olvidado-
-¿Que advertencias? Explicate-
-Hace mucho tiempo, ellos estaban por llegar a este lugar, por supuesto, les advertí que no se quedaran, los espíritus de este bosque son muy caprichosos y estaba seguro de que los mantendrían aquí por mucho tiempo, les dije que pasaran de largo y se fueran lo antes posible, pero no hicieron caso, me ignoraron, no creyeron en mi así que por eso están así-
Explicó la voz.
-Entonces, ellos ya sabía de todo esto, si es así ¿Por qué Ryosuke dice que es una maldición?-
Preguntó Yuto.
-Él así lo ha comprendido, para él todo es diferente, él ve la realidad, él ve las sombras como lo que son, el no fue atrapado en las ilusiones que estas crean por una simple razón-
¿Cuál es esa razón?-
Preguntó Yuto de inmediato.
-No puedo decirlo, es por eso que debes tener cuidado, las sombras se han encaprichado con el circo, les divierte, es por eso que a cualquier extraño que se acerca prefieren convertirlo en uno de ellos, quieren evitar que alguien rompa su hechizo, por eso es que debes ser muy cuidadoso, que no te vean, si realmente deseas ayudar-
-¡Quiero ayudar! Pero necesito más pistas-
Pidió Yuto con desesperación.
-Ya te lo dije, ayuda a que Ryosuke recuerde su pasado, ayúdale a descubrirlo, solo así será posible, no puedo decirte más-
-¿Por qué no?-
Insistió, pero ya no hubo más respuestas, solo el silencio regreso, bueno, ahora tenía las cosas más claras, por ahora deseaba ver a Ryosuke así que decidió acercarse sigilosamente a la carpa.

Ryosuke meditaba lo que acababa de saber, si era cierto que todos vivían en un sueño, en una ilusión, muy difícilmente le creerían. Tenía que buscar la forma de hacerlos reaccionar ¿Pero cómo?
Decidió salir a tomar un poco de aire fresco, tal vez eso le ayudaría un poco, miró a su alrededor, los animales desde hace mucho habían desaparecido, en un principio creyó que era por la maldición, pero ahora comenzaba a sospechar que no era así, tal vez y porque ellos no podían vivir en aquella ilusión simplemente se fueron, tal vez fueron inmunes a todo aquello, y aún así nadie se daba cuenta.
De pronto, escuchó un ruido proveniente de un arbusto cercano, antes de tener miedo, miró a su alrededor, se acercó lentamente hacia donde provenía el ruido y antes de poder decir algo Yuto estaba frente a él.
Había aparecido tan súbitamente que antes de sentir algún tipo de nerviosismo primero se llevó un gran susto.
-¡Ah! ¿Pero que-
Fue interrumpido de inmediato. Yuto le cubrió la boca con su mano y lo acercó a el.
-No grites, podrían escucharte y estaré en problemas, vayamos a otro lugar para hablar-
Ryosuke solo logró asentir con la cabeza y comenzó a ser guiado por Yuto quien tomó su manó mientras lo llevaba lejos de aquel circo.

Cuando estuvieron lo bastante alejados, Yuto soltó la mano de Ryosuke y se giró para verlo fijamente.
-¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué te fuiste sin decir nada?-
Ryosuke bajó la mirada avergonzado y respondió en voz baja.
-No me fui porque quisiera hacerlo...-
Yuto se extraño ante esta respuesta así que preguntó de inmediato.
-¿Qué quieres decir?-
-Hasta que no se deshaga el hechizo que mantiene así al circo no podré ser libre, y para serlo tengo que resolver algo-
En ese momento Yuto comprendió que aquella voz también había hablado con Ryosuke.
-¿Es sobre tu pasado no?-
Sorprendido, miró a Yuto intentando comprender como es que lo sabía.
-No te sorprendas tanto, esa voz también habló conmigo, me dijo que si quiero ayudarte debo descubrir tu pasado-
-Así es...-
Ambos se quedaron en silencio, pensando.
-¿No recuerdas nada de nada?-
Preguntó Yuto.
De inmediato, Ryosuke pareció querer recordar, algo, lo que fuese, pero era complicado.
-Por muy pequeño que sea ese recuerdo puede darnos una pista-
Insistió Yuto al ver como Ryosuke se esforzaba en recordar.
Después de un gran esfuerzo, de hurgar por su hueca memoria, en busca de algo más allá del circo, llegó un recuerdo.
-El día que llegamos aquí... solo abrí los ojos y... yo... yo no llevaba ropa como la de todos... era como... como lo que tu usas... algo normal... pero me la quitaron y de ahí comencé a ser parte de aquí-
Yuto meditó esas palabras, tratando de llegar a una conclusión.
-¿Despertaste con ropas diferentes a las que usan todos? Eso quiere decir que tu no formabas parte de las funciones. Tal vez y hacías otras cosas. ¿Siempre has andado por la cuerda floja?-
Ryosuke cerró fuerte sus ojos, intentando recordar más cosas.
-No... pero... ellos me animaron a intentarlo, recuerdo que decían que sería divertido ahora que comenzaba a ser un circo famoso. En ese momento no comprendía lo que decían porque yo lo único que veía eran esas sombras-
-Y sin embargo comenzaste a hacerlo, a formar parte de su función. ¿Antes de eso no recuerdas nada?-
Ryosuke continuaba esforzándose por recordar cualquier cosa, era difícil, por alguna razón en su memoria había un gran hueco y durante mucho tiempo creyó que él era parte de aquel circo.
-Un pañuelo... por un pañuelo ellos supieron mi nombre y... me hicieron formar parte de ellos, todo era felicidad... yo ayudaba con pequeñas cosas... alimentaba a los animales... ayudaba a poner la mesa y...-
-¿No hay algún recuerdo que tengas antes de tu vida en el circo?-
Ryosuke continuaba esforzándose, pero no había recuerdos más allá del circo, solo una borrosa imagen de una gran habitación, él vestido con elegancia mirándose en el espejo... de ahí todo era un caos.
-No puedo recordar más...-
Dijo con la voz débil mientras se dejaba caer de rodillas al suelo, estaba exhausto.
-Tranquilo, esta bien, por lo que me has dicho, puedo hacerme una ligera idea-
Dijo Yuto con voz suave mientras le acariciaba el rostro para tranquilizarlo.
-Estoy confundido, demasiado, no sé que hacer... tengo mucho miedo-
Yuto pudo sentir como el cuerpo de Ryosuke temblaba.
-No digas eso, antes te mostrabas fuerte, seguro, no pierdas eso, si en todo este tiempo no te ha pasado nada no tiene porque pasarte ahora ¿De acuerdo?-
Ryosuke levantó la mirada para ver a Yuto.
-Tienes razón...-
Dijo intentando sonreír.
-Con lo que me acabas de decir, puedo hacerme una ligera idea de lo que pasa. Es muy probable que tu no hayas caído en la maldición porque simplemente tu no formas parte de este circo, tu llegaste aquí por otras circunstancias. Además recuerdo que anoche dijiste que tu tenías una habitación incluso más grande que la mía, eso quiere decir que tu hogar no es el circo-
-Si este no es mi hogar... si no pertenezco aquí, entonces... ¿En dónde debo estar?-
Preguntó con desesperación.
-Tranquilizate, no te precipites, yo te ayudaré a encontrar la respuesta, ahora solo relajate-
-Pero... ¿Y si no pertenezco a ningún lugar?-
Ryosuke estaba desesperado, triste, con miedo a saber que estaba solo en este mundo, era a lo que más temía.
-No digas eso, no olvides que pase lo que pase, yo siempre estaré contigo, si no perteneces a ningún lugar entonces pertenecerás a mi-
Ante la dulzura con la que Yuto había dicho estas palabras, las mejillas de Ryosuke se tornaron rojas de inmediato, al mismo tiempo su corazón comenzó a latir con fuerza.
-¿Aún tienes miedo?-
Preguntó Yuto al ver que Ryosuke bajaba la mirada tímidamente.
-No... creo que... ya no-
Respondió con voz temblorosa, estaba muy nervioso pero a la vez feliz, muy feliz, estaba seguro de que nunca antes había experimentado semejante felicidad, el miedo, todos aquellos temores habían desaparecido ya, ahora que sabía que Yuto estaría ahí, a su lado, siempre, no había nada que temer.
Yuto sonrió al verlo, se sentía aliviado, había estado tan preocupado por él, pensando que ya no sería capaz de volverlo a ver, que tal vez esas sombras buscarían la forma de castigarle o algo parecido por haberse ido. Pero ahora estaba tranquilo, tal que no pudo resistirse a tomar al chico entre sus brazos.
-Me alegra ver que estas bien, no sabes lo preocupado que estuve-
Yuto recargo su espalda en el tronco de un gran árbol mientras abrazaba con fuerza a Ryosuke.
Este solo sonrió y lo abrazó de vuelta, sintiéndose protegido, disfrutando de aquella calidez que emanaba del cuerpo de Yuto.
-Tienes que hacer un esfuerzo por seguir recordando, me quedaré a tu lado hasta que recuerdes todo-
Ryosuke se sorprendió ante tales palabras que se separó de Yuto rápidamente.
-¿Qué dices? ¡No puedes quedarte!-
-¿Por qué no?-
Preguntó Yuto con aparente tranquilidad.
-¡Ya lo sabes! ¡No puedes quedarte!-
Le gritó Ryosuke de forma desesperada.
-Ya lo se, pero no pienso dejar que esas sombras me encuentren, permaneceré por aquí en el bosque. ¿De acuerdo?-
-¡No! En tu casa se van a preocupar por ti, definitivamente no puedes quedarte-
-Deja de preocuparte tanto, no van a preocuparse, ya arreglaré después ese asunto-
Dijo Yuto tratando de tranquilizar a Ryosuke, pero al parecer eso no iba a suceder tan fácilmente.
-Mejor regresa a casa, si llego a recordar algo, te lo haré saber, supongo que aún puedo entrar en tus sueños, y si no sucede nada, entonces podrás venir. ¿De acuerdo?-
No había más que hacer, si de esta forma Ryosuke se encontraba más tranquilo no le quedaba otra opción más que hacer lo que él le pedía.
-Esta bien, me iré a casa, pero promete que te veré más tarde, aún no me acostumbro a decirlo pero tu sabes a lo que me refiero-
Ryosuke sonrió ante el avergonzado rostro de Yuto.
-Descuida, así será-
Sin más que hacer, Yuto se despidió.

Después de un rato, llegó al fin a casa, había caminado más lento de lo normal, estaba pensativo, necesitaba una idea, una pista, lo que fuese para ayudar a Ryosuke a recordar su pasado, aquello era vital para sacarlo de ese lugar de una vez por todas.
-¿Qué es lo que te pasa? ¿No vas a comer?-
Le preguntó su madre con cierta molestia.
-Ah... si-
Al parecer ya llevaba un buen rato sin probar su cena, y esto estaba desesperando a su madre, quien no toleraba ese comportamiento tan distraído.
-Me encontré con tu profesor y me dijo que no has ido a verlo-
-Es que no he encontrado nada interesante que mostrarle estos días-
Respondió Yuto con normalidad.
-¿Y cuándo piensas dejar eso? Algún día vas a tener que madurar y hacer cosas que realmente valgan la pena-
Era inútil decirle a su madre que no pensaba dejar de estudiar insectos, sabía que no había argumento valido para una madre que deseaba ver a su hijo en otro tipo de actividades mas “maduras” según ella.
-Terminé, voy a mi habitación-
Dijo sin más, poniéndose de pie.
-¡No he terminado de hablar contigo!-
Exclamó su madre, pero no tenía la intensión de seguir escuchando, así que la ignoró y se marchó directo a su habitación, cerrando bien la puerta para evitar que entrara solo para decirle más cosas sobre el mismo tema.

Ahora tenía cosas más importantes en las que pensar, ¿Cómo iba a averiguar algo sobre el pasado de Ryosuke? Quería ayudarlo pero no tenía idea de donde empezar, estaba preocupado y ansioso, ni siquiera podía conciliar el sueño, quería hacer algo, pero al parecer aquello estaba fuera de su alcance.
Para despejar su mente por un momento, decidió tomar un baño, lo necesitaba, tal vez y aquello si lo ayudaría a relajarse y poder dormir, así que eso hizo.

Después de la función habitual, Ryosuke volvió al pequeño lugar donde solía dormir, esta vez todo le parecía tan diferente, ahora que prestaba atención, todos parecían felices, emocionados, realmente él era el único en darse cuenta de la realidad.
-Eso es porque... no pertenezco a este lugar... si es así entonces... ¿A dónde?-
Se preguntó mientras se recostaba sobre una vieja manta, intentó recordar, cualquier detalle, un rostro, una voz, una imagen borrosa, lo que fuese para recordar algo de su pasado.
Cerró sus ojos e intento encontrar recuerdos. Exploró cada rincón de su memoria, pero era complicado.
Al no tener éxito, abrió de nuevo sus ojos y respiró profundo, sabía bien que si comenzaba a desesperarse no iba a lograr nada, así que mientras intentaba tranquilizarse, miró a su alrededor, no buscaba nada en especial, lo había para tratar de pensar en cualquier otra cosa.
De pronto algo llamó su atención, pudo observar que no muy lejos de donde se encontraba, había un baúl en uno de los rincones de aquella habitación, cubierto de ropa desordenada y otras cosas. Estaba seguro de no haberlo visto antes, o al menos no había prestado la suficiente atención, pero lo curioso era que sentía la necesidad de abrirlo, era algo que sobrepasaba a la curiosidad, sentía que si abría ese baúl podría encontrar algo que lo ayudaría. ¿Cómo explicar tal sensación? No lo sabía, así que solo se dejo llevar por aquel repentino impulso y comenzó a quitar todo aquello que cubría a aquel baúl.
Cuando logró sacarlo, notó que no era tan grande como aparentaba, lo observó detenidamente, algo había en ese baúl que le recordaba algo, como si ya lo hubiese visto antes... pero no estaba del todo seguro.
Sin más, mejor decidió abrirlo, el aroma que salió de aquel baúl fue extrañamente familiar, un aroma suave. Los recuerdos llegaban, pero aún eran muy borrosos.
Observó cuidadosamente lo que contenía, era ropa, pero lo primero que vio fue un pañuelo blanco con una pequeña mancha de sangre en el centro, en los bordes estaba escrito su nombre.
-¿Esto es... mio?-
Se preguntó mientras hacía a un lado aquel pañuelo y continuaba observando la ropa. Tomó un elegante pantalón negro, un chaleco, una camisa blanca y un saco. Todo parecía ser muy elegante y caro.
-¿Esto también es mio?-
Sin esperar más se quitó lo que llevaba puesto y comenzó a ponerse aquellas elegantes ropas. Al terminar, busco el espejo más cercano.
Se miraba tan diferente, como si fuese un chico normal pero... de buena familia... familia... eso era... él tenía una familia... un padre... una madre... un hogar...
“-Encontraste el tesoro, felicidades, ahora sabes quien eres ¿Cierto?-”
Escuchó a aquella voz. Con los ojos llenos de lágrimas, logró decir entre sollozos.
-Lo sé... ¡Se de donde vengo y porque estoy aquí! Tengo un padre y una madre que deben estar tristes por mi... esos sujetos tienen la culpa de que yo esté aquí... pero se han ido y yo perdí mis recuerdos-
Y es que todo había vuelto a su mente al fin, absolutamente todo, aún se sentía extraño, deseaba salir corriendo de ahí y buscar la manera de ir a casa, no sin antes buscar a Yuto.
“-Pero han vuelto, ahora solo debes desear salir de este lugar, volver a donde perteneces-”
Dijo aquella misteriosa voz.
-¡Quiero volver a casa!-
Gritó con todas sus fuerzas, de pronto se vio rodeado de una intensa luz y todo desapareció a su alrededor.

Se levantó de golpe de la cama, estaba seguro de haber escuchado la voz de Ryosuke gritar algo, pero no estaba seguro de que podría tratarse.
Estaba preocupado, así que sin importarle nada, se puso solo su abrigo sobre la pijama y salió de su casa a toda prisa.
Corrió por la ciudad completamente desierta, atravesó aquel campo que de pronto le pareció interminable, estaba cansado pero aún seguía corriendo como si su vida dependiera de ello. Al fin llegó al bosque y continuo corriendo, de pronto sintió que ya había pasado demasiado, miró a su alrededor pero no había rastro alguno de aquella carpa.
Dio un paso hacia atrás y sintió el piso diferente, fue entonces cuando cayo en la cuenta de que estaba de pie justo en el lugar donde se supone debería estar el circo.
-¿Qué esta pasando? ¿En dónde está?-
Se preguntó sin dejar de mirar a su alrededor, esto no tenía sentido, no era posible que se movieran tan rápido, además se supone que no podía hacerlo... a no ser que...
-Se rompió el hechizo... Ryosuke recordó...-
Murmuró mientras se dejaba caer de rodillas al suelo.
-¿En dónde estás? ¡¡Ryosuke!!-
Gritó con fuerza, pero no hubo respuesta alguna, solo el eco de su voz.

-5 años después-

Aún recordaba los días que había estado encerrado en su habitación, triste, sin ganas de nada. Por más que lo había buscado no lograba encontrar a Ryosuke por ningún lado, había preguntado en cada familia, en cada rincón de la ciudad, pero nadie sabía quien era.
Sus esfuerzos resultaban en vano, ya había sufrido la desesperación, después llegó la resignación, pero aún así, cada que caminaba por las calles, buscaba entre la gente a aquel chico al cual le había entregado su corazón y su alma. No creía posible que hubiese desaparecido así nada más, se negaba a creer que todo había sido un sueño.
Después de vivir de esa manera, decidió irse de la ciudad, le ofrecían una beca universitaria y después de que su madre lo presionara terminó por aceptarla.
Llegar a una nueva ciudad le daba miedo, no deseaba marcharse de su ciudad natal, había guardado la esperanza de que Ryosuke iba a volver, incluso se esforzaba por encontrarlo en sus sueños, pero no había pasado absolutamente nada, era como si en verdad todo hubiese sido solo un sueño.

El carruaje en el que viajaba se detuvo, había llegado. El chófer le abrió la puerta y pudo salir, miró con detenimiento el que sería de ahora en adelante su nuevo hogar. Aún se sentía inseguro, pero debía hacerlo.
Después de haber pasado casi toda la tarde desempacando sus pertenencias, decidió salir a reconocer un poco la zona y ubicar lugares en los que podía comprar cosas que pudiese necesitar.
Como en la otra ciudad, también en esta había mucha gente, carruajes que iban de aquí para allá, ruido, mujeres con estorbosos vestidos, pero ya no le importaba tanto como antes.
Hacia tanto que no se molestaba por algo, tampoco reía de verdad. Cinco años se decía fácil pero eran cinco años por esperar saber algo de la persona que tanto amaba, si, aún lo amaba.

Caminaba por una calle tranquila, se detuvo en una librería, observando el aparador, cuando de pronto le pareció ver una silueta bastante familiar en reflejo del vidrio. En un principio creyó que había sido una simple ilusión, aún así se giró de prisa, no podía creer lo que estaba viendo. Justo del otro lado de la calle caminaba un chico que estaba seguro de quien era.
Sin más, Yuto atravesó la calle, evitando ser arrollado por un carruaje. Ignoró los gritos del chófer y comenzó a caminar rápidamente, justo antes de llegar a la esquina y de que éste subiese a un carruaje, lo detuvo tomándolo del hombro.
Estaba agitado por lo que no pudo decir nada, en cuanto aquel joven se giró sintió que podía desmayarse, aún así eso no paso.
-Te encontré...-
Dijo Yuto aún con la respiración agitada.
-Tú... tú... ¿En verdad eres tú? ¿Eres real?-
Preguntó Ryosuke mientras sus ojos se iluminaban.
-¡Claro que soy yo! ¿Tienes idea de cuanto te he buscado?-
Ryosuke estuvo a punto de decir algo, pero el chófer de aquel carruaje lo interrumpió.
-Joven Ryosuke, debemos irnos pronto-
-Iré más tarde, no me sigas-
Le ordenó, después tomó la mano de Yuto y comenzó a llevárselo lejos de ahí.
-¿A dónde vamos?-
Preguntó Yuto.
-A un lugar tranquilo-
Respondió Ryosuke, entonces, repentinamente se detuvo y miró a su alrededor. Yuto pudo adivinarlo con tan solo mirarlo, era evidente que Ryosuke no tenía idea de a donde ir.
-Ven-
Le dijo Yuto mientras tomaba con fuerza su mano y comenzaba a llevarlo al edificio en donde acababa de llegar para hospedarse.
-¿Vives aquí?-
Preguntó Ryosuke con curiosidad mientras observaba aquella habitación.
-Por ahora sí-
-¿Por qué?-
-Vine a estudiar, deje de buscarte y no me quedo más opción que aceptar este cambio de ciudad-
Ryosuke bajó la mirada.
-¿Entonces... todo si fue real?-
-¿Por qué lo preguntas? ¿Qué fue lo que pasó? Cuando regresé a buscarte el circo ya no estaba-
Yuto observó como Ryosuke suspiraba y tomaba asiento frente al pequeño escritorio.
-Recordé lo que pasó y cuando me di cuenta ya estaba en mi casa, de vuelta, me desmayé y estuve inconsciente unos días, por eso creí que todo... había sido un sueño... algo dentro de mi creía en eso-
Ryosuke levantó la mirada y dijo después.
-Pero algo me decía que el haberte conocido no podía ser un sueño, sin embargo no sabía en que ciudad vivías por lo que no pude salir a buscarte... en verdad lo siento mucho-
Yuto sonrió y se arrodillo frente a él.
-Yo también llegué a pensar que todo había sido un sueño, me alegra saber que no lo fue y ahora te tengo frente a mi de nuevo... cinco años después pero eso no importa ya-
Ambos sonrieron.
-¿Me dirás que fue lo que paso?-
Yamada asintió con la cabeza y comenzó a contar.

Todo inicio cuando salía de viaje, pensaba ir a visitar a sus abuelos que vivían en la siguiente ciudad de donde Yuto vivía.
Se había vestido con sus ropas más finas, como siempre, subió al carruaje y este emprendió el viaje. Pero a mitad del camino, unos bandidos atacaron e incluso intentaron secuestrarlo ya que al notar sus finas ropas estaban seguros de que podrían pedir alguna recompensa.
Para escapar de aquellos sujetos, corrió con todas sus fuerzas por el bosque, esquivando árboles y grandes rocas, pero un paso en falso lo hizo caer y golpearse la cabeza con una piedra. Lo último que logró ver, antes de desmayarse, fue como un sujeto lo salvaba del bandido y se lo llevaba lejos.
Después, despertó en aquel alegre circo, le preguntaron de donde venía pero no podía recordarlo, fue así como el circo decidió adoptarlo, esperando poder regresarlo a su hogar en alguno de sus viajes, pero no contaban con que llegarían a aquel bosque y cayeran dentro de aquel hechizo.

-Cuando recordé todo, esa voz me dijo que ya podía volver a casa, todo se iluminó y cuando me di cuenta ya estaba aquí, en esta ciudad justo frente a mi hogar. De la impresión me desmaye y días después desperté en mi habitación. Nadie creyó lo que viví y fue así como me hice a la idea de que todo tal vez había sido solo un sueño. Pero ahora que estás frente a mi, sé que no lo fue... Yuto... te extraé tanto-
Sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas.
Con gentileza, Yuto limpio su rostro y besó su frente.
-Ya no importa, ahora estás aquí, de nuevo frente a mi, puedo tocarte, sentir tu calor, el cual he estado anhelando desde el día en que todo terminó. Por un momento creí que jamás te volvería a ver y ahora todo parece un sueño. No vuelvas a desaparecer así jamás ¿Entendiste?-
Ryosuke sonrió mientras asentía con la cabeza. Entonces, Yuto tomó su rostro con ambas manos y sin poder esperar más, lo besó cálidamente.
Aquello resultó tan mágico, en verdad se habían extrañado demasiado, pero el destino no podría ser tan cruel como para separarlos toda una vida. Cinco años habían sido demasiados, pero lo suficientes para mantener sus sentimientos intactos.
Ya no había magia ni hechizos y por supuesto ninguna sombra que les impidiera amarse libremente, todo había terminado solo para dar inicio a toda una vida juntos.

F I N

10 comentarios:

Vann,,* dijo...

MIO MIO MIO MIO MIO MIO MIOOOOOOO~~~~ *lo roba y huye felizmente mientras rueda*

Espera, tenía que comentar primero XD Voy a leerlo y vuelvo a comentar cuando termine XD

hitomy-Chan dijo...

Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!! Amo tus Yamajimas son los mejores <3 me fascinó desde el inicio la trama estupenda como siempre ;-)

Dios casi muero de la emoción cuando Yamada se armo de valor para salir de ése bosque creí k desaparecería :'( y luego paso el lemon tan tierno y lleno de amor kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa maravillosa tu forma de escribir simplemente perfecta <3

Me emocioné y grite como una loca cuando Ryo recordó su pasado y luego Yuto fue a buscarlo y el circo ya no estaba más me llegó el sentimiento y casi lloro :-(
Después pasaron 5 años y se volvierón a ver <3 para quedarse juntos <3
Yamajima love soy fan de está pareja <3

Gracias por escribir tan hermosamente <3 y tienez un premio en mi blog ;-)

Vann,,* dijo...

Ahora sí! ASDFGHJKLSDGHJKLSDFGHJKLSDFGHJKSXDCFGHJKSDFGHJKSDCFVGHBNMEXFCTHBJMZRSXFCHGBJZSDFVHBNJSXDFVHBJSEXCFTHBJRFCHGBFRDFGCGFHYFYJF! *rueda en el piso de amor*
No sabes lo feliz que me hace leer una YamaJima tuyoooooooo~~~~!!!! <3<3
La historia estuvo muy genial!! Me encanta que varías la trama bien bellamente <3<3

Ya se me quemaban las habas por leerlo, en la mañana comencé a leerlo pero ya que iba como 1/4 de lectura, me dicen por detrás "oye, está interesante" y casi muero de un paro por mi compañerito de atrás qwue estaba leyendo conmigo ASDFGHJK!!! O////O y después se enojó de que cerré la compu y no lo dejé seguir leyendo.. pero casi muero XDDDDDD

Aún así, vslió la pena la espera *O* <3<3 Gracias por volver a escribir, ya deja tus lapsus locos de depresión de escritora, porque sabes bien que eres buena en lo que haces, y que más que nada haces felices a muchas cuando escribes :DDD Aparte, somos fangirls, no creo que alguien te deje de molestar para que escribas algo, así que BULLYING!! XDD
naah, mentira, nomás son "pequeños recordatorios" para que escribas jajaja

Gracias <3 y sí, me lo adueñé XD
Ahora ve preparándote mentalmente para mi bullying para mi YJ con Yamada seme XDDDD wujuu~ <3

miriacha dijo...

A-1

Aya este yamajima siiiiiiiiiii que fueeeeeeeeeeee uno de los mejores que he leido en toda mi vida ^^

todoooo esta re bueno..desde la trama, la parejita....todititito....!!!
no sabes son la 1:23 am en mi pais y aun estoy despierta ya que recien lo he terminado de leer y es que no podia irme a dormir in antes terminar de leerlo...de verdad cada vez que leia me concentraba mas y mas...y massssssssssss....n_n


lo mejor de lo mejor para esta noche (perdon madrugada ..jajjaj)
ahora si dormiré en PAZ y feliz >_<*

eres GRANDEEEEEEEEEEEEE...AYAAAAAAAAAAAAA...
NUNCA lo olvides....y recuerda que aunque pasen muchos años siempre nos tendras aqui para leer todo lo que tu linda imaginacion produzca...no importa si tardas centurias igual estare aquiiii....asi que GAMBATTE ...EN TODOOOOO!!!!

janne ^^*

ichiban yurii Chinen dijo...

awwwww hemosaaaaaaaaaaa historia me encanto le puse musica a mi reproductor de musica de piano y era perfecta me guto !! *¬*

ichiban yurii Chinen dijo...

hitomy-chan eres de culiacan sinaloa??

Sakura dijo...

...... suspiro lento y tranquilo......comienzan los girtos kyaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!! te juro es lo mas hermosisimoooo que he leido en mi vida wuaaaa casi muero de paro cardiaco, no sabes lo feliz q me haces por escrbir un fic de esta pareja que es mi favorita kyaaaa lo amooo amooo, te juro que escribes como los angeles, kyaaa!!!! mi yamachan tan lindo como siempre y tambien mi hermosoooo yuto lo amooo, gracias de verddar por subir algo tan hermoso....


no sabes lo agradecida que estoy contigo te amooadoro, te quiero mil gracias por subirlo(haciendo una reverencia)


gracias gracias ayaa-chan amo tu forma de escribir, estare esperando con ansias otros de tus hermosos fics, si q si, gamabate....:)

Paoo Inoue dijo...

aAasadfsasfafdsafsdafds <3 Ayaaaaa! Gracias por volver ._. sinto no haber comentado antes

*O* Oh Dios! Oh dios! >/////////< lo amé me encantó! Fue tan bonito u-u lloré cuando creí que Ryosuke desaparecería y cuando no se vuelven a ver ;w; Pobre Yutorin! pero por lo menos se vieron de nuevo *O* Oh si!

Fue muy lindo, una historia muy original

kana dijo...

SUGOIIII!!!! AYA!! una vez mas me dejas sorprendida
con uno de tus fics *0*
ME ENCANTO!! <333333
mi ♥ esta acelerado,casi me quedo sin uñas, omg tantas emociones que no puedo expresar >o<
GRACIAS!!

Kika Palloli Henderson dijo...

Kyaaaaaa lo ame
Me puse a llorar cuando Yamada-kun desaparecio T.T
Fue tan tierno
Este YamaJima fue muy interesan
Arigato Ayaa-sempai <3 >.<

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