miércoles, 31 de marzo de 2010
[OneShot] Chocolate
Titulo: "Chocolate"
Genero: Shounen Ai
Pareja: Arioka Daiki / Kei Inoo
Capitulos: One Shot
Autora: Ayaa
Nota: Esto esta locamente inspirado en esta canción -AQUI- les recomiendo que la escuchen para que vean lo melosa que es xD y por que este oneshot puede ser algo meloso.
Chocolate
“Aquel dulce y suave aroma a chocolate,
Siempre que estas cerca de mi puedo percibirlo,
¿Desde cuando soy tan adicto al chocolate también?
He de decir que todo eso es tu culpa, pero da igual, por que ahora, gracias a ti, lo que más amo comer es el chocolate, y más estando a tu lado.”
-¿Escuchaste lo que acaba de ocurrir?-
-¿Qué ocurre?-
-Hay un chico nuevo, y parece ser que estará en nuestra clase-
Muy temprano esa mañana, como de costumbre, Daiki iba retrasado para llegar a la escuela.
-Hasta cuando lograras levantarte a tiempo Daiki!-
Le reprochaba su madre mientras le guardaba, como de costumbre, algo de almorzar en una bolsa.
-Tal vez sea algo hereditario-
Dijo Daiki sonriente mientras se atragantaba con un pedazo de pan.
-Es culpa de los genes de tu padre, no me mires así-
Respondió su madre en modo de reproche.
-Como sea, ya me voy, nos veremos en la noche-
-Esta noche no llegaré a casa, ¿lo olvidaste?-
-Cierto, tu viaje, bueno, cuídate y nos vemos luego, adiós-
Tomó su mochila y su almuerzo y salió a toda prisa de su casa.
Con un gran bostezo, Kei caminaba rumbo a su nueva escuela.
-Otra escuela… ¿y ahora que me espera?-
Se dijo mientras entraba a la que era ya su nueva escuela.
-¿Por qué todas son iguales?-
Estaba a punto de entrar cuando alguien tropezó con el de repente.
Corría lo más rápido que sus piernas se lo permitían, en cualquier momento las clases iban a comenzar, ya podía escuchar los gritos de el profesor.
Estaba a punto de entrar cuando, sin darse cuenta, chocó con alguien, cayendo al suelo.
-¿Estas bien?-
Ante el impacto, Daiki intento ponerse de pie.
-Lo siento-
Y sin siquiera mirar a la persona con la que había chocado, salió corriendo.
-¿Qué pasa con los estudiantes de esta escuela?-
Se preguntó Kei mientras se rascaba la cabeza y comenzaba a caminar.
Cuando llegó a la oficina de profesores, preguntó por el profesor que sería su tutor, este al verlo se presentó con el y le pidió que aguardará un poco en lo que preparaba lo necesario para la clase.
-¡Siento llegar tarde!-
Gritó Daiki mientras abría la puerta rápidamente.
-Dai-chan ¿De nuevo? No tienes remedio-
-¿Eh? Takaki… ¿Y el profesor?-
Le preguntó al chico que acababa de recibirlo.
-Si no lo vez es por que no esta, tonto!-
Dijo Takaki mientras le daba un pequeño golpe en la cabeza.
-Pero… si ya es tarde, ¿O llegue temprano?-
Preguntó Daiki mientras caminaba a su lugar, entonces, la puerta del salón se abrió y el profesor entró.
-Usted jamás llega temprano Arioka-kun, simplemente hoy tuvo un poco de suerte, así que tome asiento de una vez y permita que la clase comience-
Comentó el profesor con un tono sarcástico, Daiki se sintió ligeramente avergonzado al ver que sus compañeros se reían un poco y sin nada más que hacer o que decir, tomo asiento.
-Bien, es hora de comenzar pero-
-¿Y el estudiante nuevo?-
Lo interrumpió uno de los compañeros.
-A eso iba Yoshida-kun, ahora si me lo permiten, les presento a su nuevo compañero-
El profesor dejo sus libros sobre el escritorio y caminó hacía la puerta.
-Entra-
Todos estaban ligeramente ansiosos, en especial algunas chicas, puesto que se trataba de un chico nuevo.
El momento de entrar a su nuevo salón había llegado, así que juntando toda su energía, entró a la señal de profesor.
-Bien, el es Inoo Kei-kun, Inoo-kun preséntate-
Kei se giró para tomar la tiza que se encontraba en el pizarrón y comenzó a escribir su nombre.
-Soy Inoo Kei, mucho gusto-
Todos lo observaban, al mismo tiempo que el observaba a cada uno de los alumnos, de pronto uno de ellos llamó su atención.
“-Es el chico de hace rato-”
Se dijo mientras observaba a Daiki, el cuál conversaba con Takaki quien estaba junto a el.
-Muy bien, Inoo-kun estará con nosotros a partir de hoy así que si alguien le pudiese ayudar con los apuntes se lo agradecería mucho, mientras, toma asiento en…-
El profesor comenzó a observar por todo el salón en busca de algún lugar.
-Arioka, ¿Quién se sienta atrás de ti?-
Daiki miró al profesor y respondió tranquilamente.
-Nadie-
-Bien, te sentaras atrás de Arioka-kun-
Kei solo asintió y caminó hacia su nuevo lugar, a Daiki parecía no importarle en lo absoluto aquella decisión, pero justo cuando Kei pasó a su lado escuchó como este le dijo en voz baja.
-Espero y tengas más cuidado a partir de ahora, no es muy agradable que te reciban con un golpe a primera hora de la mañana-
Daiki levantó la cabeza para ver al chico, el cual lo miraba con una enorme sonrisa en el rostro, después tomo asiento y Daiki lo siguió con la mirada.
-¿Eres tu el-
-¿A quien casi asesinas por accidente hace rato mientras corrías? Si, soy yo-
Kei le sonrió de nuevo a Daiki, y este no pudo ocultar su cara llena de asombro, estaba realmente avergonzado.
-Lo siento-
Le dijo mientras inclinaba un poco la cabeza.
-Ya te habías disculpado, no hay ningún problema-
Daiki sonrió torpemente y se giró de nuevo, minutos después la clase dio inicio.
Las clases pasaron sin ningún acontecimiento importante, tan solo había algo en Daiki que llamaba en demasía la atención de Kei, la atmosfera que rodeaba al chico lo atraía bastante, era algo que no sabía explicar, y justo cuando estaban en el laboratorio, en clase de química, mientras intentaba realizar con éxito su experimento junto con su compañera, una risa llamó su atención.
Y es que Daiki y Takaki, como siempre, eran compañeros de laboratorio, y para colmo, Takaki se la pasaba haciendo bromas en clase, diciendo comentarios tontos, todo menos trabajar al cien por ciento en el trabajo.
Daiki trataba de controlarse, pero el comentario de Takaki acerca del nuevo peinado de la profesora, la cual tenía un peculiar estilo para arreglarse, hizo que dejara salir una gran carcajada.
-Solo trata verla de perfil, eso tiene forma de un trasero-
Dijo Takaki de nuevo, haciendo que Daiki se riera aún más.
A Kei le llamó bastante la atención ese hecho, aunque desconocía por completo el por que de la risa de Daiki, había algo en aquella sonrisa, algo, aunque sonara ridículo, había algo mágico en ella.
-Inoo-kun, debes anotarlo en la segunda columna-
Lo corrigió su compañera antes de que escribiera los datos en el lugar incorrecto, estaba tan perdido en aquella sonrisa que había perdido por completo la concentración.
-Es verdad, lo siento-
La chica solo lo miró tímidamente y continuo con el trabajo.
-Bien chicos, la clase ha terminado, que uno de cada mesa se quede para limpiar los instrumentos, los demás pueden irse-
Se escucharon protestas de algunos alumnos, Kei no sabía que hacer, no quería quedarse, pero entonces se dio cuenta de cómo Takaki le pedía a Daiki que se quedara esta vez.
-Se que también te quedaste la vez pasada, pero hoy prometí comprar el almuerzo para Chinen, ¡Por favor!-
Dijo el chico mientras se inclinaba en forma de suplica, Daiki suspiró profundo y puso los ojos en blanco.
-De acuerdo, pero para la próxima vez te quedarás tu-
Takaki sonrió alegremente.
-Gracias Dai-chan, te debo una-
-¡Ya son dos!-
Gritó Daiki, pero Takaki no le respondió, puesto que ya había tomado sus cosas y salido a toda prisa.
Kei observaba con extraña atención todo lo ocurrido.
-Inoo-kun, ¿Estas escuchando?-
De nuevo sus compañera interrumpiendo.
-¿Eh? ¿Decías algo?-
Pregunto torpemente.
-Si gustas puedes irte, yo me quedaré-
-Oh no! Seguro tus amigas te esperan, yo no tengo nada que hacer así que vete, terminare pronto, de verdad-
La chica pareció aliviada por la propuesta de Kei, y agradeciéndole con una enorme sonrisa, se despidió y salió del salón.
Al final solo quedaban ocho alumnos, contando a Daiki y a Kei. Sin saber bien el por que, Kei se acercó a Daiki para tratar de entablar conversación alguna.
-¿Así que te dicen “Dai-chan” cierto, Arioka-kun?-
Daiki se giró sorpresivo, no estaba acostumbrado a que la gente se acercara desde atrás.
-Inoo-kun! Ah… si, así me dicen-
-¿Y te dicen así por?-
-Es solo la abreviación de Daiki-
-Oh… ¿Yo también puedo llamarte así?-
Preguntó Kei con curiosidad. Ante la inesperada pregunta Daiki se ruborizó un poco, y es que había algo en Kei que no lo dejaba tranquilo, por alguna razón se sentía ligeramente nervioso cuando hablaba con el, pensaba que tal vez se debía a que chocó con el esa mañana y el lo tomaba como intento de asesinato.
-Cla… claro, no hay problema-
Kei sonrió victorioso.
-Bien Dai-chan, ¿Podrías decirme que es lo que hacemos aquí?-
-¿Eh?-
Daiki no había comprendido muy bien la pregunta, intentaba procesarla cuando Kei pareció darse cuenta, entonces tomo uno de los instrumentos, lo acercó a la cara de Daiki y preguntó de nuevo.
-Digo que, qué es lo que tenemos que hacer con esto, ¿lavarlos?-
Entonces fue cuando Daiki reacciono torpemente.
-Ah! Si, tenemos que lavarlos y acomodarlos en aquel estante, es fácil-
-Bien, pues comencemos, comienza a darme hambre y a la larga eso no es bueno, me pongo de mal humor-
Dijo Kei con una enorme sonrisa mientras le ponía a Daiki el tubo de ensayo en las manos, después se dio media vuelta y tomo unos cuantos de la mesa en donde había estado trabajando, los llevó a uno de los lavabos y comenzó con el trabajo.
Extrañamente Daiki tardo un poco en reaccionar, su mirada se había clavado en Kei, y así hubiese continuado de no ser por que este al parecer sintió su mirada y en su lugar le devolvió una agradable sonrisa, provocando que Daiki se sonrojara levemente y se diera cuenta que el también tenía trabajo por hacer.
No pasó mucho tiempo, y afortunadamente aún quedaba tiempo para el almuerzo.
Mientras terminaban de guardar todos los instrumentos, Kei no dejaba de intercambiar extrañas miradas con Daiki, el cuál comenzaba a ponerse cada vez más nervioso.
Cuando terminaron, Kei se dijo caer en una de las bancas, estirando sus pies y su brazos al mismo tiempo.
-¡Al fin! ¡Muero de hambre!-
Dicho esto, sacó una barra de chocolate del bolsillo del pantalón.
-Itadakimasu~-
Y comenzó a devorarla, Daiki simplemente lo observaba curioso.
-¿Quieres?-
Preguntó Kei sacando una barra nueva de su bolsillo, Daiki tenía hambre y si iba por su almuerzo no tendría tiempo para comer, así que no tenía más opción que aceptar.
-Gracias-
Respondió tímidamente mientras tomaba la barra de chocolate, pero accidentalmente rozó ligeramente la mano de Kei.
Aquel roce le provocó un extraño sentimiento, pero trato de no darle demasiada importancia, así que solo se sentó a un lado de Kei y comenzó a comer.
-¿Comes solo esto?-
Preguntó Daiki ingenuo mientras observaba como Kei sacaba una tercera barra de su bolsillo.
-Para el almuerzo esta bien, no pienses que solo sobrevivo comiendo chocolates-
-Eso pensé-
Dijo Daiki con una sonrisa algo aliviada mientras le daba una mordida a aquel chocolate, era realmente delicioso.
-Sabe delicioso-
Dijo en casi un grito de emoción.
-Lo sé, por eso los compro-
Mientras Daiki comía lentamente aquella barra de chocolate, Kei terminó la suya y sacó una cuarta barra.
-¿Cuántas traes exactamente?-
Kei lo miró iluso con un pedazo de chocolate en la boca, lo mastico y lo trago.
-Solo el suficiente para estar de buen humor-
-¿Eh?-
-El chocolate me pone de buen humor, aunque, ahora que lo pienso, todo lo que sea comestible es bueno para mi, aunque el chocolate es mucho más poderoso-
Daiki parecía no comprender del todo aquellas palabras, y sin poder evitarlo, dejo salir una pequeña risita, aquello le resultaba realmente interesante.
Al ver de nuevo la sonrisa de Daiki, Kei se quedo completamente perdido de nuevo, ¿Qué significaba aquella sensación al ver la sonrisa del chico?
Mientras Kei lo observaba, Daiki hacia lo mismo, ambos se observaban fijamente, ninguno de los entendía el por que, simplemente no podían despegar la mirada del otro.
La atmosfera comenzaba a tornarse diferente, de pronto era como si solo ellos dos existieran en toda la escuela y que el tiempo se había detenido. Daiki notaba algo en la mirada de Kei, algo que jamás había visto en otras personas, mientras más se perdía en aquellos ojos cafés en los que parecía haber visto un brillo bastante peculiar. Por otro lado, Kei estaba igualmente perdido en la mirada de Daiki, tan inocente y tierna, había algo en ese chico que le causaba sensaciones extrañas, nunca en su vida se había sentido así, y mucho menos por un chico al que apenas conocía, y que más sin embargo sentía que lo conocía de toda la vida, tal vez así era, tal vez no, eso no importaba, ahora lo que le preocupaba es que en su interior habían unas enormes ganas de acercarse más al chico y abrazarlo, pero no podía hacerlo, era algo extraño pensar de esa forma.
Ambos comenzaban a sentirse atraídos mutuamente, era como si cada uno tuviese un imán, el cual los juntaba lentamente, ninguno de los dos lograba darse cuenta de lo que estaba sucediendo, cada vez estaban un poco más cerca, mientras no podían dejar de verse.
De pronto, aquella atmosfera fue destrozada por el estruendoso ruido de la campana, el descanso había terminado.
Los dos se sorprendieron bastante, solo estaban separados a escasos diez centímetros de distancia, primero se miraron sorprendidos, pero fue Daiki quien al darse cuenta, se puso de pié rápidamente, estaba completamente nervioso y con una sensación extraña en el estomago, ¿mariposas?
Kei solo observó como Daiki se ponía de pie rápidamente e hizo lo mismo pero de una forma más lenta.
-El… el descaso ya termino…-
Dijo Daiki torpemente con una sonrisa nerviosa mientras miraba en otra dirección.
-Así parece, será mejor que vayamos a clase-
Respondió Kei con un poco de nerviosismo mientras se rascaba la cabeza.
-Vamos-
Le dijo a Daiki mientras caminaba hacia la puerta, pero este se quedó inmóvil unos segundos, después de todo no dejaba de sentirse extraño.
-Si llegamos tarde tendremos problemas-
Le dijo Kei, el cual ya estaba en la puerta y lo miraba con una enorme sonrisa. Daiki intentó reaccionar y asintió torpemente.
Después de aquello, las siguientes clases estuvieron llenas de un sentimiento realmente extraño para Daiki, no podía dejar de sentirse nervioso, no podía controlar el impulso de querer ver a Kei, y utilizaba de pretexto a Takaki, pidiéndole cualquier cosa solo para mirar a Kei de reojo.
Obviamente Kei se daba cuenta, pero trataba de aparentar lo contrario sumergiéndose en sus apuntes, y en cuanto Daiki se volteaba de nuevo, el clavaba su mirada en el chico el cual trataba de volver a su trabajo.
Las horas pasaron con el mismo nerviosismo para Daiki y para Kei, hasta que las clases finalizaron.
Kei observaba como Daiki guardaba sus cosas, quería decirle algo, hablarle, pero no sabía ni que decir ni tampoco comprendía el por qué se sentía de esa manera.
Entonces, Takaki se acercó a Daiki.
-Nos vemos mañana, ¿no importa que vuelvas solo a casa hoy?-
Daiki dejo salir un suspiro de resignación.
-De cierta forma ya me estoy acostumbrando, anda ya vete no quiero quitarme más el tiempo-
Takaki se despidió de el con una sonrisa torpe y salió del salón. Mientras tanto Kei tomó su mochila y se puso de pié, instintivamente Daiki se giró para verlo, ahí fue cuando sus miradas se cruzaron nuevamente, pero fue Kei quien la desvió de inmediato.
-No vemos mañana… Dai-chan-
Logró decir sin quitarse ese extraño sentimiento.
-Oh… hasta mañana Inoo-kun-
Respondió Daiki igualmente nervioso y volviendo a sentir aquella sensación extraña en el estomago, y solo se quedó observando como Kei caminaba hacia la puerta, algo en su interior intentaba hacer algo para que no se fuera, y entonces, justo antes de salir, se detuvo, como si hubiese escuchado lo que deseaba.
-¿Tienes… algo que hacer? Digo, yo voy a la estación y me preguntaba si vas por ese rumbo-
Para su inesperada mala suerte, Daiki no tenía nada que hacer en la estación, ya que el vivía en dirección contraría, más sin embargo mintió, sin saber bien por que, lo hizo.
-Si… claro, voy hacia la estación-
Kei pareció aliviado.
-¿Vamos?-
Daiki se sintió extraño, más sin embargo aquella invitación lo alegró por completo.
-Si-
Respondió con una sonrisa, tomo su mochila y alcanzó a Kei en la puerta.
Ambos caminaban juntos por la calle, pero un incomodo silencio los invadía, Daiki quería hacer algo al respecto, pero no sabía de que hablar con Kei. De igual manera, Kei sabía que tenía que decir algo, cualquier cosa era buena, pero su mente estaba en blanco y se sentía ligeramente nervioso.
-¿Por qué chocolate?-
Preguntó Daiki en voz baja.
-¿Eh?-
-¿Por qué te gusta tanto el chocolate?-
-Buena pregunta Dai-chan… no lo se… me gusta lo dulce que es, sentir como se deshace en mi boca-
-Oh… yo me imaginaba un motivo diferente-
Dijo Daiki sonriendo torpemente.
-Eso suena interesante, ¿Qué es lo que imaginabas?-
-Una historia así como lo que comías con la chica que te gustaba o cosas así-
Kei no pudo evitarlo y comenzó a reírse, pero sin intensiones de burlarse.
-A decir verdad, nunca me ha gustado nadie, y la razón no es así como podrás darte cuenta, es un simple gusto, no tiene nada de maravilloso-
-Eso parece-
Respondió Daiki mientras se avergonzaba un poco por el comentario que había hecho.
-¿Por qué dices que nunca alguien te ha gustado? Eso es imposible-
-¿Eso crees?-
-Bueno… a todos nos ha gustado alguien alguna vez…-
-¿A ti te gusta alguien?-
Preguntó Kei en tono curioso mientras se detenía.
-No, ahora nadie-
-¿Y alguien te gustaba antes?-
-Hace mucho tiempo, creí que alguien me gustaba, pero después de verlo con la persona que a esa persona le gustaba comprendí que no debía meterme y lo olvide rápidamente-
-Hmm… con “esa persona” te refieres a… ¿Cómo se llama?… el chico que siempre esta contigo-
-Takaki-
-¿Así que es él?-
-Algo así… a decir verdad no creo que me haya gustado realmente, al menos lo suficiente para decírselo-
-Hmm…-
Kei lucía pensativo, Daiki lo observaba un poco intrigado.
-¿Piensas que soy raro cierto? Al pensar que un chico me gustara…-
-¡Para nada!-
Se apresuró a decir al ver como Daiki bajaba tímidamente la cabeza, después se inclinó un poco para tener el rostro de Daiki y le dijo con voz suave.
-A decir verdad, creo que a mi me gusta uno…-
-¿No me acabas de decir que jamás te ha gustado nadie?-
-Eso dije, antes… ahora… no estoy muy seguro de eso-
Dicho esto, clavo su mirada en los confundidos ojos de Daiki, después dejó salir una pequeña risita y se reincorporó para continuar caminando.
-Hasta aquí esta bien, no quiero que llegues tarde a tu casa solo por acompañarme hasta acá-
Daiki se sorprendió al escuchar este comentario.
-¿No tienes por que venir a la estación cierto?-
Preguntó Kei mientras lo miraba fijamente y con una sonrisa.
-¿Cómo lo supiste?-
-Eres como un libro abierto Dai-chan, tus ojos siempre me dirán la verdad aunque me digas lo contrario, así que hasta aquí esta bien, si continuas acompañándome llegaras realmente tarde a casa ¿cierto? No quiero que tengas problemas en casa por mi culpa-
-¿Te molesta que te acompañe?-
Preguntó Daiki tímidamente. Kei se acercó de nuevo a el de prisa y se apoyó en sus hombros, acercando sin querer demasiado su rostro al de Daiki.
-Para nada, me alegra que me hayas acompañado, pero ahora debes volver o será más tarde, no veremos mañana-
Mientras Kei hablaba, Daiki lo miraba fijamente y pensó.
“-Chocolate… huele a chocolate…-”
-¿De acuerdo?-
Le preguntó Kei mientras se acercaba un poco más a su rostro.
-Ah… no… no te preocupes, no hay nadie esperándome en casa, en verdad puedo acompañarte a la estación-
Kei miró a Daiki sorprendido, fue entonces cuando se dio cuenta de lo cerca que estaba del rostro del menor, y de nuevo comenzaba a acercarse a el, como si una fuerza extraña lo estuviese empujando suavemente.
Daiki pudo darse cuenta de cómo Kei se acercaba lentamente a su rostro, de pronto comenzó a sentirse nervioso, no sabía que hacer, cada vez mas el rostro de Kei estaba más cerca del suyo, y cuando al fin sintió la respiración de este sobre su rostro, lo único que logró hacer fue girar la cabeza.
Kei se dio cuenta, ¿Pero que era lo que estaba a punto de hacer?
-Lo siento-
Dijo con voz débil mientras agachaba un poco la cabeza y se elajaba de Daiki.
-Yo… me tengo que ir, nos veremos mañana-
Y así, se dio media vuelta y comenzó a caminar, Daiki solo pudo decir con voz débil.
-Hasta mañana-
No estaba seguro si Kei había sido capaz de escucharlo, pero no podía hablar más fuerte, ni siquiera podía moverse, estaba en un completo estado de shock, ¿acaso Kei había estado a punto de besarlo? Aquello era imposible, tal vez solo era su imaginación, si, debía ser eso, solo su imaginación, pero, ¿Por qué se había acercado tanto a el?
Estas y más preguntas rondaron en la mente de Daiki hasta que logro llegar a casa, exhausto, se encerró en su habitación y se tumbo en la cama, la mirada de Kei, su sonrisa y aquel agradable y suave aroma a chocolate no salían de su cabeza, y sin darse cuenta, se quedo completamente dormido.
A la mañana siguiente, Kei ya había tomado el autobús que lo llevaba a la estación del tren, no había podido dormir en casi toda la noche, así que por consecuencia iba luchando por no quedarse dormido, de igual forma le paso en el tren, no debía quedarse dormido, ya encontraría el momento adecuado para dormir en el descanso un poco.
Por otro lado, Daiki ya iba rumbo a la escuela, por primera vez iba caminando con calma, era increíblemente temprano, pero eso no le importaba, después de haberse quedado dormido la tarde anterior, no pudo dormir en toda la noche, y es que el pequeño sueño que había tenido era bastante vergonzoso, ahora se daba cuenta que no podía sacar a Kei de su cabeza.
Mientras caminaba paso frente a una pequeña tienda, la cual tenía en el mostrador los chocolates que tanto le gustaban a Kei, y por pura inercia, entró a la tienda y compro unos cuantos. Cuando salió de aquella tienda y retomaba su camino hacia la escuela se preguntaba.
-¿Para que rayos compre chocolates? Son demasiados, no me comeré todo esto-
Y un poco enojado por la supuesta mala compra que acababa de hacer, guardo la bolsa que la señora le había dado, la cual contenía no menos de veinte chocolates, en su mochila, si que había comprado demasiados.
Al llegar al salón de clases, casi la mitad de sus compañeros ya estaban ahí, incluyendo a Takaki, el cual lo miró sorprendido a verlo llegar temprano, y sin esperar más se acercó a el.
-Dai-chan… ¿Qué ha pasado? ¿Te quedaste a dormir aquí en la escuela?-
Daiki no respondió, en su lugar le dirigió una fría mirada a Takaki.
-Luces muy mal, de seguro estas enfermo-
Dijo Takaki aparentando estar preocupado mientras tocaba la frente de Daiki, el cual dijo tratando de conservar la calma.
-No es eso, solo me levanté temprano-
-Pues por lo que puedo ver, más bien no dormiste, en tu rostro esta la prueba de ella-
-No es nada-
Respondió Daiki mientras tomaba asiento, Takaki estuvo a punto de decir algo más cuando la puerta del salón se abrió y entonces Kei entró.
De inmediato Daiki clavo su mirada en el chico, y Kei hizo lo mismo en cuanto vio a Daiki, pero ninguno de los dos dijo nada, y cuando Kei comenzó a avanzar rumbo a su lugar, Daiki se sentó bien, mirando hacia el frente, estaba demasiado nervioso.
-Buenos días-
Saludo Kei con voz débil.
-Buenos días-
Dijo Daiki pero sin girarse para ver a Kei, Takaki pareció no darle demasiada importancia a lo que acababa de ocurrir y continuó conversando con Daiki de otras cosas completamente diferentes.
Rato después el profesor llego y la clase comenzó.
Cuatro horas después y el descanso llego, al fin era hora de
almorzar, Kei estaba realmente hambriento, mientras que Takaki se iba de nuevo dejando a Daiki solo otra vez.
-¡Demonios! ¿Y ahora que voy a hacer?-
Dijo Kei en voz alta, lucía ligeramente molesto, Daiki un poco preocupado se giró para verlo.
-¿Ocurre algo?-
-Olvidé mi almuerzo, salí tan rápido hoy temiendo llegar tarde que lo olvidé por completo-
De pronto, Daiki recordó que el llevaba consigo una bolsa llena de los chocolates preferidos de Kei.
-Oh… espera un segundo-
Le dijo mientras tomaba su mochila y sacaba la bolsa de chocolates.
-Creo que compre demasiados, ¿te parece si los compartimos?-
Kei estaba completamente sorprendido, jamás se esperó que Daiki fuese capaz de comprar tantos chocolates.
-Son… demasiados-
-Eso es lo que dije, ¿quieres?-
De pronto la mirada de Kei pareció iluminarse.
-Muchas gracias, ¿esta bien si comemos aquí? No tengo ánimos de buscar un lugar para comer-
-De acuerdo-
Dijo Daiki con una sonrisa, dejó la bolsa de chocolates sobre el pupitre de Kei, giró su silla y tomo asiento, segundos después Kei solo tomó asiento, ahora ambos estaban frente a frente y listos para comer.
Sin que ambos se dieran cuenta, la incomoda atmosfera que los había rodeado esa mañana había desaparecido por completo mientras comían chocolates, era como si el chocolate fuese una especie de comida mágica que lograba que ambos comenzaran a conversar sobre cualquier cosa sin aburrirse.
Después de un buen rato, Daiki notó que ya se había comido no menos de cinco chocolates, las envolturas que estaban cerca de el lo probaban, en cambio, no tenía ni las más minima idea de cuantos llevaba Kei, pero era evidente que había comido muchos más que el.
-Estoy lleno-
Dijo Kei mientras se recargaba en el respaldo de la silla y se frotaba el estomago.
-Igual yo, comí demasiados chocolates para este año-
-¿Lo dices en serio?-
Preguntó Kei sorprendido acercándose de golpe a Daiki, recargando ambos brazos en el pupitre.
-Ah… si, supongo que si-
Y por tercera ocasión, ambos, se perdieron, Kei no podía aparatar la mirada de Daiki, entonces descubrió algo que lo hizo actuar sin pensar.
-¿Acaso esto es…-
Preguntó mientras acercaba su mano al sorprendido rostro de Daiki, el cual no sabía como reaccionar. De pronto, solo pudo sentir el suave toque de los dedos de Kei sobre su mejilla, no se sentía nada mal.
-Lo sabía-
Dijo en tono victorioso mientras seguía frotando la mejilla de Daiki con suavidad.
-¿Qué…?-
Preguntó nervioso.
-Chocolate-
Y así, Kei dejo de frotar la mejilla de Daiki para después lamer un poco su dedo.
-Tenías un poco de chocolate en la mejilla-
Le dijo Kei mientras le sonreía.
-Ah…-
Daiki estaba más que avergonzado, y con un gran esfuerzo volvió a mirar a Kei, el cuál seguía demasiado cerca de su rostro, fue entonces cuando notó que el también tenía chocolate en la cara, solo que este estaba demasiado cerca de sus labios.
-Tu también tienes-
Dijo Daiki sonriente mientras levantaba su mano para acercarla al rostro de Kei, no sabía por qué hacía esto, simplemente se estaba dejando llevar por sus impulsos.
Al sentir uno de los dedos de Daiki muy cerca de sus labios, comenzó a sentirse muy extraño, sin embargo era un sentimiento agradable.
En cuanto Daiki termino de remover el chocolate del rostro de Kei, estaba a punto de alejar su mano cuando sintió que este lo detenía, y aprovechando la situación, jaló un poco a Daiki solo para acercarlo más a su rostro, esta vez si que estaban demasiado cerca.
Daiki comenzó a sentir como el corazón le latía rápidamente, mientras que a Kei no le importaba nada más, simplemente no podía detenerse, así que solo le susurro a Daiki.
-Veo que aquí también hay chocolate-
Y sin más, suavemente junto sus labios con los de Daiki en un suave y delicado beso.
Daiki no sabía como reaccionar, esto era demasiado, Kei lo estaba besando y no tenía idea del por qué, sin embargo, aquello no se sentía tan mal, y lentamente, al igual que Kei, cerró los ojos, y segundos después comenzó a responder a aquel beso.
Instantes después ambos se estaban besando tiernamente, a un ritmo lento y acompasado, deseando que el tiempo se detuviese.
Pero como no todo es como uno lo quiere, el estruendoso ruido de la campana los hizo reaccionar, pero a pesar de la sorpresa, se separaron lentamente, como si no quisieran hacerlo.
Ambos se miraron tímidamente, Daiki estaba completamente ruborizado, y esto le pareció lindo a Kei.
-Gracias por los chocolates-
Dijo Kei en voz baja sin dejar de mirar a Daiki, el cual también lo miraba tímidamente.
-Chocolate…-
-¿Eh?-
Expresó Kei confundido.
-Tu… sabes a… chocolate… incluso hueles a chocolate…-
Respondió Daiki mientras trataba de desviar la mirada, pero le era imposible, simplemente no podía despegar la mirada de Kei.
-¿En serio? Pues para mi el que sabe a chocolate eres tu-
Le dijo Kei muy sonriente mientras volvía a sentarse de nuevo en su silla, Daiki hubiese podido decir algo más pero poco a poco sus compañeros comenzaron a entrar al salón, así que no tuvo otra alternativa que girar su silla, dándole la espalda a Kei.
Esas últimas horas fueron demasiado lentas y llenas de ansiedad, por alguna razón Daiki deseaba volver a quedarse a solas con Kei, comenzaba a ser divertido lanzarse miradas a escondidas.
“-Creo que me gusta-”
Pensó Daiki mientras lo miraba y este le devolvía la mirada, al cruzar miradas con Kei, se giraba de inmediato para volver a la “platica” con Takaki.
Kei no podía evitar el sonreír cada vez que esto ocurría, y mientras escribía pensó.
“-Me gusta… al fin te encontré-”
Pensó Kei.
Rato después, al fin las clases terminaron, Daiki sentía que debía decirle a Kei que regresaran juntos, tenía que decirle lo que sentía, simplemente no podía esperar más, pero algo pareció intervenir en sus planes.
-Dai-chan, te esperaré afuera-
Le dijo Takaki con una sonrisa mientras le daba una palmadita en la espalda.
-¿Eh?-
-Hoy Chinen tiene que quedarse hasta tarde, así que podemos volver juntos-
-Ah… bueno… yo…-
-¿Pasa algo?-
Preguntó Takaki un poco preocupado, Daiki no sabía que decir, y sin saber que hacer solo se giró para ver a Kei, quien estaba escuchándolo todo mientras guardaba sus cosas. De pronto vio como Kei se ponía de pie, sin mirarlo, y se colgaba la mochila al hombro. Por un momento Daiki imaginó que se iría, pero lo que sucedió a continuación fue realmente sorprendente.
En lugar de caminar hacia la puerta, se puso de pie junto a Daiki, recargó su brazo en su hombro y le dijo a Takaki con una sonrisa.
-Lo siento, el ya quedó conmigo para ir a comprar unas cosas, ahora si me disculpas me lo llevo-
Y sin esperar la respuesta de Takaki, tomó las cosas de Daiki y se lo llevó fuera del salón.
Sorprendido, Takaki no pudo hacer o decir algo, simplemente se quedó observando.
Al salir de la escuela, Kei no le decía nada a Daiki, hasta que este no soportó más y rompió con aquel silencio.
-¿Cuándo quede contigo para comprar unas cosas?-
Kei se detuvo y se puso frente a el.
-Hace un rato, y como no objetaste nada doy por hecho que estas de acuerdo, ¿cierto?-
Daiki miró extrañado a Kei, y con un poco de sarcasmo se atrevió a preguntar.
-¿No querrás comprar más chocolates cierto?-
El se esperaba alguna respuesta defensiva, pero no hubo nada de eso, simplemente la sonriente expresión de Kei no había cambiado, aquella sonrisa que le decía que había acertado.
-Pero si ya comimos suficientes-
-Si, pero quiero más-
-¿Más?-
Preguntó Daiki un poco sobresaltado, y son poder decir nada más, sintió como Kei lo besaba de nuevo, igual que había ocurrido antes, dulce y suavemente.
-Pero definitivamente este chocolate es mi favorito-
Daiki trató de hacer una expresión de puchero.
-Yo no soy un chocolate-
-Para mí lo eres, aunque me gustas aún mas que los chocolates-
De pronto, Daiki sintió como se le subía el color a las mejillas.
-Supongo que… no importa si comienzo a hacerme un adicto al chocolate-
Dijo tímidamente, Kei solo sonrió felizmente.
-¿Quieres ser mi chocolate para siempre?-
Preguntó Kei.
-¿Chocolate?… Bueno… si así quieres llamarlo… quiero serlo-
Respondió Daiki con la misma sonrisa.
Y así, ambos se acercaron lentamente, Kei abrazó a Daiki, rodeando su cintura con ambos brazos, pegándolo más a su cuerpo, mientras que Daiki se aferraba suavemente a la espalda de Kei, y sin más, ambos se unieron en un suave y delicioso beso sabor chocolate.
F I N
viernes, 26 de marzo de 2010
Smile me... [Cap. 12]
Capitulo 12
En cuanto llegaron de regreso al departamento de Takaki, ambos tomaron asiento en el pequeño comedor.
-Quiero que solo escuches lo que voy a decirte-
Takaki solo afirmo con la cabeza, miró fijamente a Chinen, el cual cerró los ojos, suspiró profundo, los recuerdos comenzaron a llegar de nuevo a su cabeza, entonces, poco a poco, comenzó a contarlo todo.
Trato de no ser demasiado detallista, simplemente los hechos más importantes relacionados con Ryosuke, todo iba bien hasta que llego el momento de contar lo ocurrido esta tarde, lo cual no tenía la más minima idea de cómo decirlo, de cierta forma, tenía miedo de la reacción de Takaki.
-Y bueno, como podrás ver, volvió a buscarme y quiere que lo perdone…-
-¿Por eso lo golpeaste hoy?-
Preguntó Takaki un poco serio.
-No exactamente…-
Estaba nervioso, no estaba seguro si sería buena idea decirlo, después de todo no debe ser muy agradable escuchar que una persona se le declara a tu novio.
-Es que… me abrazo muy fuerte… y…-
-¿Te hizo algo?-
Ahora había un ligero tono de preocupación en la voz de Takaki.
-No… es solo que…-
Completamente nervioso y temeroso, bajo la cabeza, sabía que tenía que decirlo, pero no podía predecir como reaccionaría Takaki.
-Es que… el me dijo que… que…-
De pronto, como si Takaki supiera lo que Chinen intentaba decirle, se puso de pie, se detuvo justo a un lado de Chinen, se arrodilló para abrazarlo con fuerza y solo le dijo estas palabras al oído.
-No voy a permitir que nadie te aparte de mi lado-
Chinen estaba en un estado de shock, no estaba completamente seguro de si Takaki había comprendido la situación, había cierta posibilidad de que fuera cierto, así que solo lo abrazó de vuelta, escondiendo su rostro en el pecho del mayor y tratando de contener las lágrimas.
-Que te quede claro que yo jamás voy a dejarte solo, aunque seas un pequeño mentiroso y embustero, así te conocí y he descubierto poco a poco tu verdadero ser-
Era imposible de creer que el frío y casi inexpresivo Takaki estuviese diciendo estas palabras tan calidas, era la primera vez que Chinen sentía que era aceptado tal y como era, no cabía duda de que Takaki era exactamente la persona que el había estado esperando.
Después de un rato de estar abrazados, ambos se separaron, Chinen se quedó observando el rostro de Takaki, siempre se sentía absorbido por esa mirada tan intensa del mayor.
Sin decir nada, y observando de igual forma el rostro de Chinen, Takaki tomó el rostro del menor entre sus manos, acarició suavemente sus mejillas, limpiando el rastro de esas lagrimas que quedaban en sus ojos.
De pronto, Takaki comenzó a acercar su rostro al de Chinen, hasta juntar suavemente sus labios, uniéndolos así en un tierno beso.
Unos cuantos minutos después ambos se separaron, se volvieron a mirar fijamente, pero en esta ocasión lo que rompió con aquel silencio fue un ruido proveniente del estomago de Chinen, el cual al darse cuenta de que estaba completamente hambriento, no tuvo más opción que sonreír torpemente.
-Aliméntame-
Le dijo a Takaki conservando la misma sonrisa torpe.
-Suenas como una mascota exigiendo su comida-
Dijo con la misma mirada fría, pero era evidente que había algo diferente en su tono de voz, al menos Chinen podía sentirlo, a pesar de que se veía como siempre, el sabía que Takaki no era tan frío en realidad.
-No soy tu mascota, solo soy tu-
-Ya entendí, no lo digas de esa forma, ve a lavarte las manos mientras veo que hay de comer-
-Ahora sonaste como mi madre-
Dijo Chinen en tono de burla mientras se ponía de pie y caminaba rumbo al baño, Takaki solo dejó salir un suspiró de resignación, se dio media vuelta y se encontró con lo que había ido a comprar antes de que todo lo anterior ocurriera, así que sin más que hacer, comenzó a sacar todos los alimentos de las bolsas, había pensado en preparar un poco de curry, así que sin esperar más se puso manos a la obra.
Chinen se encontraba en el baño, tal y como Takaki se lo había ordenado, lavándose las manos, al mismo tiempo que aprovechó para lavarse la cara, necesitaba refrescarse un poco, no pudo evitar el recordar las palabras de Ryosuke, después de todo si le afectaban, no por que el sintiera lo mismo por el, solo por el hecho de que tal vez el había tenido ese sentimiento por el durante mucho tiempo y jamás logró notarlo.
Al verse en el espejo, con la cara mojada, pensó.
“-Trataré de hablar con el, las cosas no pueden quedarse así-”
Estaba decidido a decirle a Ryosuke que sentía mucho lo ocurrido, pero el que el ahora tenía a Takaki, y que por nada pensaba alejarse de el.
En casa de Hikaru, estaban el y Yabu en la habitación, acababan de llegar después de caminar en silencio por las calles, en si Hikaru se había decidido a acompañarlo aunque Yabu no quiciera, simplemente no podía abandonarlo en el estado emocional en el que se encontraba.
-¿Tienes hambre?-
Preguntó Hikaru amablemente, Yabu solo se quedó en silencio y negó con la cabeza.
-Debes comer… aunque sea algo pequeño…-
-Estaré bien, no tengo ganas de comer… será mejor que me vaya a casa-
Y poniéndose de pie, Yabu estaba dispuesto a salir de la habitación, pero ya era muy tarde y Hikaru no le iba a permitir regresar solo.
-¿No prefieres quedarte? Ya es tarde-
-Quiero estar solo, por favor-
Suplicó Yabu con un tono muy deprimente.
-Perdóname Yabu, pero no puedo dejarte solo, no más, ya has sufrido suficiente por alguien que no va a corresponderte jamás, no puedes deprimirte toda la vida-
-¡¡¡TU NO ENTIENDES NADA!!!-
Gritó Yabu mientras alejaba a Hikaru de un fuerte empujón, provocando que cayera al suelo.
Al darse cuenta de lo que había hecho, a su mejor amigo que tan solo deseaba ayudarlo, se sintió aún peor.
-Lo siento…-
Se disculpo en casi un murmullo y salió a toda prisa de la habitación, para después salir corriendo de la casa de Hikaru.
Sin embargo, Hikaru no iba a quedarse ahí, sabía que no podía dejarlo ir así, no podía, así que sin perder más tiempo, se puso de pie de un solo salto y salió tras el.
-¡¡¡Espera!!! ¡¡¡Yabu!!!-
Grito Hikaru mientras corría, pero este no se detuvo, así que no tuvo más opción que utilizar todas sus fuerzas para lograr darle alcance.
Cuando lo logró, lo jaló bruscamente del brazo y de un solo movimiento lo abrazó protectoramente, pegándolo a su cuerpo con un poco de fuerza.
-No puedo permitir que te vallas así-
Yabu estaba en un completo estado de shock, de alguna forma, los brazos de Hikaru eran protectores para el.
-Suéltame-
Pidió débilmente, pero no intentó zafarse de los brazos de Hikaru.
-No puedo hacer eso, por favor entiende que no puedes irte así, al menos deja que te acompañe a tu casa-
Era imposible que Hikaru le estuviese diciendo estas palabras, esto era algo realmente inesperado, absurdo, sencillamente Hikaru no era así, no el Hikaru que el conocía, el que solo sabía bromear y decir cosas estupidas todo el tiempo, el que solo lo molestaba en la primera oportunidad que tenía, era simplemente increíble que Hikaru pudiese hablarle con tanta seriedad y preocupación. Entonces reaccionó y junto las fuerzas necesarias para alejar a Hikaru.
-Te dije que me soltaras-
Le dijo con voz fría pero sin atreverse a mirarlo a la cara.
-Puedo regresar solo, en verdad no es necesario que estés conmigo-
Dicho esto, se alejó unos cuantos pasos de Hikaru, hasta que este le gritó unas palabras que lo hicieron detenerse.
-¡¿Por qué tienes que seguir así por alguien como el?!-
Completamente sorprendido por estas palabras, Yabu se giró para ver a Hikaru, y antes de poder decirle algo, este dijo.
-Solo espero y algún día seas capaz de abrir los ojos-
La mirada que Hikaru le lanzó a Yabu fue bastante fría, una mirada que jamás imaginó ver en su vida, y menos tratándose de Hikaru. Así pues, sin nada más por hacer, este se dio media vuelta y regreso a casa, dejando solo a Yabu completamente confundido.
Ryosuke se encontraba en su habitación, se sentía el ser más miserable del planeta, a pesar de haber podido confesar sus sentimientos, sentía que por mucho que se esforzara, Chinen ya estaba demasiado lejos para el, desde aquel día todo estaba perdido.
“-¿Por qué tengo que amarte tanto?-”
Pensó mientras se dejaba caer sobre la cama, tapándose los ojos con el brazo. Las imágenes de lo ocurrido esa tarde no dejaban de pasar por su mente.
“-Tengo que llamarlo, disculparme… y decirle que… no volveré a buscarlo…-”
Y después de pensar en esto, se puso de pié rápidamente, tomó el teléfono que estaba en su escritorio y marcó, primero a casa de Chinen, pero solo respondió su madre diciéndole que el chico no llegaría a casa esta noche, así que después de disculparse por la llamada tan tarde y colgar, buscó su teléfono celular y le marcó.
Ambos habían terminado ya de cenar, todo había regresado a la normalidad, Chinen comenzaba a bromear y a no parar de hablar como de costumbre, y muy a pesar de Takaki, esto era una buena señal de que ahora todo estaba bajo control.
De pronto, mientras recogían los platos su teléfono comenzó a sonar, lo sacó de su bolsillo y vio el nombre de Ryosuke en la pantalla, comenzó a dudar si sería buena idea contestar, pero después de unos cuantos segundos se decidió y presiono el botón para responder al mismo tiempo que se alejaba de la cocina mientras Takaki lavaba los platos.
-¿Si?-
Después de que esperara a que Chinen respondiera, al fin este lo hizo, no sabía que decirle.
-Chinen-kun?-
-¿Quién más va a ser?-
Respondió con un leve tono de molestia.
No podía creer que Ryosuke le hubiese llamado tan de repente, pero esta era su oportunidad para hablar un poco con el.
-Quiero disculparme contigo por haberte empujado de esa manera…-
Chinen esperaba un comentario inmediato, pero no hubo nada hasta después de unos segundos.
-Soy yo el que debe disculparse, se que mi comentario estuvo fuera de lugar, pero es que después de verte con ese chico, sentí que te perdía, y en realidad jamás te tuve…-
-No lo digas de esa forma…-
Le dijo Chinen tratando de sonar alentador.
-Es la verdad, siento que me precipité demasiado… solo quería disculparme, de verdad, por todo…-
Después escuchó como Ryosuke dejaba salir un suspiro.
-Todo esta bien… no tienes de que disculparte, yo también tengo parte de culpa por ser como soy, por ser un mentiroso-
Ryosuke estaba a punto de decirle algo cuando de pronto sintió como le quitaban el teléfono, era Takaki.
-Disculpa, mi nombre es Takaki, solo quiero que sepas que aunque Chinen sea un mentiroso para ti, para mi esta bien tal y como es, por que no todo en el son mentiras y eso es algo que descubriste demasiado tarde, ahora por favor déjalo en paz-
Y sin más, Takaki cortó la llamada, después de eso dejo el aparato sobre la mesita de centro y miro a Chinen con los ojos entrecerrados.
-No tenías que haberle respondido si no querrás hacerlo-
Chinen bajó la cabeza.
-Pero si quería hacerlo-
-¿A si?-
-No es lo que imaginas-
Aclaró con voz firme ante la duda de Takaki.
-Simplemente quería disculparme con el, después de todo nada hubiese ocurrido si yo le hubiese dicho la verdad desde un principio-
Takaki pareció molestarse con este comentario.
-Si hubieras hecho eso, tal vez ahora no estarías aquí-
Y sin decir más, caminó hacia el baño y cerró la puerta con fuerza, Chinen comprendió que tal vez había dicho algo mal, después de todo Takaki se había dado cuenta de que Ryosuke decía amarlo y eso no debía de ser algo muy satisfactorio para Takaki.
Lentamente, Chinen se acercó a la puerta del baño y se recargó en ella.
-Takaki… lo siento… de verdad no quise decir eso… entiende que después de todo, esto es por mi culpa-
Esperaba que hubiese algún tipo de respuesta por parte de Takaki, pero no fue así, solo hubo silencio, un silencio bastante incomodo.
-No quiero que pienses que me gustaría estar con el, aunque el supiera la verdad y se me hubiese declarado mucho antes, yo jamás hubiese podido aceptar sus sentimientos, yo nunca lo vi ni lo veré de esa forma, te lo juro-
De nuevo espero por un tipo de respuesta pero no hubo nada.
-¿Acaso tu tampoco vas a creerme?-
Inevitablemente un nudo volvió a hacerse en su garganta.
Takaki pudo escuchar como la voz de Chinen se quebraba con aquella pregunta, no podía soportarlo, sin embargo encontró el escape perfecto a la rabia que sentía por dentro al esconderse en el baño, pero comenzó a sentir que ya era tiempo de salir antes de que algo peor pudiese ocurrir.
Lentamente abrió la puerta y se encontró con Chinen de pié frente a el con una mirada llena de desesperación.
-Si te creo, es solo que no es muy agradable que sientas compasión por alguien que siente algo más que amistad por ti-
De inmediato Chinen entendió lo que sucedía con Takaki y como por arte de magia, una sonrisa picara se dibujó en su rostro, al mismo tiempo que se acercaba provocativamente a Takaki mientras que con uno de sus dedos dibujaba círculos sobre el pecho de este.
-Estas celoso… que interesante-
De inmediato Takaki reaccionó e intento ocultarlo.
-Por supuesto que no-
Dijo en tono fastidioso mientras se alejaba de Chinen y volvía a la cocina para terminar de lavar lo que quedaba.
Entonces Chinen lo siguió y lo abrazó por la espalda.
-Yo se que si, y no sabes como me gusta ver tu cara llena de celos-
-¿A si?-
Preguntó Takaki un poco indiferente.
-Te quiero-
Le dijo Chinen mientras lo abrazaba con un poco más de fuerza, Takaki solo sonrió ligeramente mientras enjuagaba una olla grande.
Sin embargo, por dentro no dejaba de pensar en Ryosuke.
“-No sería mala idea tener una pequeña conversación con ese sujeto-”
Pensó mientras cerraba la llave del agua.
-Hora de dormir-
Dijo Takaki mientras daba media vuelta haciendo que Chinen se soltará de el, y con paso firme me dirigió a su habitación.
-¿Acaso eres mi madre o mi-
-Ya te dije que no es necesario que digas esa palabra-
Takaki no terminaba de acostumbrarse a la palabra “novio” y aún le incomodaba un poco, mientras que a Chinen le divertía ver su rostro ligeramente ruborizado cada vez que intentaba decir “novio”.
En cuanto llegaron de regreso al departamento de Takaki, ambos tomaron asiento en el pequeño comedor.
-Quiero que solo escuches lo que voy a decirte-
Takaki solo afirmo con la cabeza, miró fijamente a Chinen, el cual cerró los ojos, suspiró profundo, los recuerdos comenzaron a llegar de nuevo a su cabeza, entonces, poco a poco, comenzó a contarlo todo.
Trato de no ser demasiado detallista, simplemente los hechos más importantes relacionados con Ryosuke, todo iba bien hasta que llego el momento de contar lo ocurrido esta tarde, lo cual no tenía la más minima idea de cómo decirlo, de cierta forma, tenía miedo de la reacción de Takaki.
-Y bueno, como podrás ver, volvió a buscarme y quiere que lo perdone…-
-¿Por eso lo golpeaste hoy?-
Preguntó Takaki un poco serio.
-No exactamente…-
Estaba nervioso, no estaba seguro si sería buena idea decirlo, después de todo no debe ser muy agradable escuchar que una persona se le declara a tu novio.
-Es que… me abrazo muy fuerte… y…-
-¿Te hizo algo?-
Ahora había un ligero tono de preocupación en la voz de Takaki.
-No… es solo que…-
Completamente nervioso y temeroso, bajo la cabeza, sabía que tenía que decirlo, pero no podía predecir como reaccionaría Takaki.
-Es que… el me dijo que… que…-
De pronto, como si Takaki supiera lo que Chinen intentaba decirle, se puso de pie, se detuvo justo a un lado de Chinen, se arrodilló para abrazarlo con fuerza y solo le dijo estas palabras al oído.
-No voy a permitir que nadie te aparte de mi lado-
Chinen estaba en un estado de shock, no estaba completamente seguro de si Takaki había comprendido la situación, había cierta posibilidad de que fuera cierto, así que solo lo abrazó de vuelta, escondiendo su rostro en el pecho del mayor y tratando de contener las lágrimas.
-Que te quede claro que yo jamás voy a dejarte solo, aunque seas un pequeño mentiroso y embustero, así te conocí y he descubierto poco a poco tu verdadero ser-
Era imposible de creer que el frío y casi inexpresivo Takaki estuviese diciendo estas palabras tan calidas, era la primera vez que Chinen sentía que era aceptado tal y como era, no cabía duda de que Takaki era exactamente la persona que el había estado esperando.
Después de un rato de estar abrazados, ambos se separaron, Chinen se quedó observando el rostro de Takaki, siempre se sentía absorbido por esa mirada tan intensa del mayor.
Sin decir nada, y observando de igual forma el rostro de Chinen, Takaki tomó el rostro del menor entre sus manos, acarició suavemente sus mejillas, limpiando el rastro de esas lagrimas que quedaban en sus ojos.
De pronto, Takaki comenzó a acercar su rostro al de Chinen, hasta juntar suavemente sus labios, uniéndolos así en un tierno beso.
Unos cuantos minutos después ambos se separaron, se volvieron a mirar fijamente, pero en esta ocasión lo que rompió con aquel silencio fue un ruido proveniente del estomago de Chinen, el cual al darse cuenta de que estaba completamente hambriento, no tuvo más opción que sonreír torpemente.
-Aliméntame-
Le dijo a Takaki conservando la misma sonrisa torpe.
-Suenas como una mascota exigiendo su comida-
Dijo con la misma mirada fría, pero era evidente que había algo diferente en su tono de voz, al menos Chinen podía sentirlo, a pesar de que se veía como siempre, el sabía que Takaki no era tan frío en realidad.
-No soy tu mascota, solo soy tu-
-Ya entendí, no lo digas de esa forma, ve a lavarte las manos mientras veo que hay de comer-
-Ahora sonaste como mi madre-
Dijo Chinen en tono de burla mientras se ponía de pie y caminaba rumbo al baño, Takaki solo dejó salir un suspiró de resignación, se dio media vuelta y se encontró con lo que había ido a comprar antes de que todo lo anterior ocurriera, así que sin más que hacer, comenzó a sacar todos los alimentos de las bolsas, había pensado en preparar un poco de curry, así que sin esperar más se puso manos a la obra.
Chinen se encontraba en el baño, tal y como Takaki se lo había ordenado, lavándose las manos, al mismo tiempo que aprovechó para lavarse la cara, necesitaba refrescarse un poco, no pudo evitar el recordar las palabras de Ryosuke, después de todo si le afectaban, no por que el sintiera lo mismo por el, solo por el hecho de que tal vez el había tenido ese sentimiento por el durante mucho tiempo y jamás logró notarlo.
Al verse en el espejo, con la cara mojada, pensó.
“-Trataré de hablar con el, las cosas no pueden quedarse así-”
Estaba decidido a decirle a Ryosuke que sentía mucho lo ocurrido, pero el que el ahora tenía a Takaki, y que por nada pensaba alejarse de el.
En casa de Hikaru, estaban el y Yabu en la habitación, acababan de llegar después de caminar en silencio por las calles, en si Hikaru se había decidido a acompañarlo aunque Yabu no quiciera, simplemente no podía abandonarlo en el estado emocional en el que se encontraba.
-¿Tienes hambre?-
Preguntó Hikaru amablemente, Yabu solo se quedó en silencio y negó con la cabeza.
-Debes comer… aunque sea algo pequeño…-
-Estaré bien, no tengo ganas de comer… será mejor que me vaya a casa-
Y poniéndose de pie, Yabu estaba dispuesto a salir de la habitación, pero ya era muy tarde y Hikaru no le iba a permitir regresar solo.
-¿No prefieres quedarte? Ya es tarde-
-Quiero estar solo, por favor-
Suplicó Yabu con un tono muy deprimente.
-Perdóname Yabu, pero no puedo dejarte solo, no más, ya has sufrido suficiente por alguien que no va a corresponderte jamás, no puedes deprimirte toda la vida-
-¡¡¡TU NO ENTIENDES NADA!!!-
Gritó Yabu mientras alejaba a Hikaru de un fuerte empujón, provocando que cayera al suelo.
Al darse cuenta de lo que había hecho, a su mejor amigo que tan solo deseaba ayudarlo, se sintió aún peor.
-Lo siento…-
Se disculpo en casi un murmullo y salió a toda prisa de la habitación, para después salir corriendo de la casa de Hikaru.
Sin embargo, Hikaru no iba a quedarse ahí, sabía que no podía dejarlo ir así, no podía, así que sin perder más tiempo, se puso de pie de un solo salto y salió tras el.
-¡¡¡Espera!!! ¡¡¡Yabu!!!-
Grito Hikaru mientras corría, pero este no se detuvo, así que no tuvo más opción que utilizar todas sus fuerzas para lograr darle alcance.
Cuando lo logró, lo jaló bruscamente del brazo y de un solo movimiento lo abrazó protectoramente, pegándolo a su cuerpo con un poco de fuerza.
-No puedo permitir que te vallas así-
Yabu estaba en un completo estado de shock, de alguna forma, los brazos de Hikaru eran protectores para el.
-Suéltame-
Pidió débilmente, pero no intentó zafarse de los brazos de Hikaru.
-No puedo hacer eso, por favor entiende que no puedes irte así, al menos deja que te acompañe a tu casa-
Era imposible que Hikaru le estuviese diciendo estas palabras, esto era algo realmente inesperado, absurdo, sencillamente Hikaru no era así, no el Hikaru que el conocía, el que solo sabía bromear y decir cosas estupidas todo el tiempo, el que solo lo molestaba en la primera oportunidad que tenía, era simplemente increíble que Hikaru pudiese hablarle con tanta seriedad y preocupación. Entonces reaccionó y junto las fuerzas necesarias para alejar a Hikaru.
-Te dije que me soltaras-
Le dijo con voz fría pero sin atreverse a mirarlo a la cara.
-Puedo regresar solo, en verdad no es necesario que estés conmigo-
Dicho esto, se alejó unos cuantos pasos de Hikaru, hasta que este le gritó unas palabras que lo hicieron detenerse.
-¡¿Por qué tienes que seguir así por alguien como el?!-
Completamente sorprendido por estas palabras, Yabu se giró para ver a Hikaru, y antes de poder decirle algo, este dijo.
-Solo espero y algún día seas capaz de abrir los ojos-
La mirada que Hikaru le lanzó a Yabu fue bastante fría, una mirada que jamás imaginó ver en su vida, y menos tratándose de Hikaru. Así pues, sin nada más por hacer, este se dio media vuelta y regreso a casa, dejando solo a Yabu completamente confundido.
Ryosuke se encontraba en su habitación, se sentía el ser más miserable del planeta, a pesar de haber podido confesar sus sentimientos, sentía que por mucho que se esforzara, Chinen ya estaba demasiado lejos para el, desde aquel día todo estaba perdido.
“-¿Por qué tengo que amarte tanto?-”
Pensó mientras se dejaba caer sobre la cama, tapándose los ojos con el brazo. Las imágenes de lo ocurrido esa tarde no dejaban de pasar por su mente.
“-Tengo que llamarlo, disculparme… y decirle que… no volveré a buscarlo…-”
Y después de pensar en esto, se puso de pié rápidamente, tomó el teléfono que estaba en su escritorio y marcó, primero a casa de Chinen, pero solo respondió su madre diciéndole que el chico no llegaría a casa esta noche, así que después de disculparse por la llamada tan tarde y colgar, buscó su teléfono celular y le marcó.
Ambos habían terminado ya de cenar, todo había regresado a la normalidad, Chinen comenzaba a bromear y a no parar de hablar como de costumbre, y muy a pesar de Takaki, esto era una buena señal de que ahora todo estaba bajo control.
De pronto, mientras recogían los platos su teléfono comenzó a sonar, lo sacó de su bolsillo y vio el nombre de Ryosuke en la pantalla, comenzó a dudar si sería buena idea contestar, pero después de unos cuantos segundos se decidió y presiono el botón para responder al mismo tiempo que se alejaba de la cocina mientras Takaki lavaba los platos.
-¿Si?-
Después de que esperara a que Chinen respondiera, al fin este lo hizo, no sabía que decirle.
-Chinen-kun?-
-¿Quién más va a ser?-
Respondió con un leve tono de molestia.
No podía creer que Ryosuke le hubiese llamado tan de repente, pero esta era su oportunidad para hablar un poco con el.
-Quiero disculparme contigo por haberte empujado de esa manera…-
Chinen esperaba un comentario inmediato, pero no hubo nada hasta después de unos segundos.
-Soy yo el que debe disculparse, se que mi comentario estuvo fuera de lugar, pero es que después de verte con ese chico, sentí que te perdía, y en realidad jamás te tuve…-
-No lo digas de esa forma…-
Le dijo Chinen tratando de sonar alentador.
-Es la verdad, siento que me precipité demasiado… solo quería disculparme, de verdad, por todo…-
Después escuchó como Ryosuke dejaba salir un suspiro.
-Todo esta bien… no tienes de que disculparte, yo también tengo parte de culpa por ser como soy, por ser un mentiroso-
Ryosuke estaba a punto de decirle algo cuando de pronto sintió como le quitaban el teléfono, era Takaki.
-Disculpa, mi nombre es Takaki, solo quiero que sepas que aunque Chinen sea un mentiroso para ti, para mi esta bien tal y como es, por que no todo en el son mentiras y eso es algo que descubriste demasiado tarde, ahora por favor déjalo en paz-
Y sin más, Takaki cortó la llamada, después de eso dejo el aparato sobre la mesita de centro y miro a Chinen con los ojos entrecerrados.
-No tenías que haberle respondido si no querrás hacerlo-
Chinen bajó la cabeza.
-Pero si quería hacerlo-
-¿A si?-
-No es lo que imaginas-
Aclaró con voz firme ante la duda de Takaki.
-Simplemente quería disculparme con el, después de todo nada hubiese ocurrido si yo le hubiese dicho la verdad desde un principio-
Takaki pareció molestarse con este comentario.
-Si hubieras hecho eso, tal vez ahora no estarías aquí-
Y sin decir más, caminó hacia el baño y cerró la puerta con fuerza, Chinen comprendió que tal vez había dicho algo mal, después de todo Takaki se había dado cuenta de que Ryosuke decía amarlo y eso no debía de ser algo muy satisfactorio para Takaki.
Lentamente, Chinen se acercó a la puerta del baño y se recargó en ella.
-Takaki… lo siento… de verdad no quise decir eso… entiende que después de todo, esto es por mi culpa-
Esperaba que hubiese algún tipo de respuesta por parte de Takaki, pero no fue así, solo hubo silencio, un silencio bastante incomodo.
-No quiero que pienses que me gustaría estar con el, aunque el supiera la verdad y se me hubiese declarado mucho antes, yo jamás hubiese podido aceptar sus sentimientos, yo nunca lo vi ni lo veré de esa forma, te lo juro-
De nuevo espero por un tipo de respuesta pero no hubo nada.
-¿Acaso tu tampoco vas a creerme?-
Inevitablemente un nudo volvió a hacerse en su garganta.
Takaki pudo escuchar como la voz de Chinen se quebraba con aquella pregunta, no podía soportarlo, sin embargo encontró el escape perfecto a la rabia que sentía por dentro al esconderse en el baño, pero comenzó a sentir que ya era tiempo de salir antes de que algo peor pudiese ocurrir.
Lentamente abrió la puerta y se encontró con Chinen de pié frente a el con una mirada llena de desesperación.
-Si te creo, es solo que no es muy agradable que sientas compasión por alguien que siente algo más que amistad por ti-
De inmediato Chinen entendió lo que sucedía con Takaki y como por arte de magia, una sonrisa picara se dibujó en su rostro, al mismo tiempo que se acercaba provocativamente a Takaki mientras que con uno de sus dedos dibujaba círculos sobre el pecho de este.
-Estas celoso… que interesante-
De inmediato Takaki reaccionó e intento ocultarlo.
-Por supuesto que no-
Dijo en tono fastidioso mientras se alejaba de Chinen y volvía a la cocina para terminar de lavar lo que quedaba.
Entonces Chinen lo siguió y lo abrazó por la espalda.
-Yo se que si, y no sabes como me gusta ver tu cara llena de celos-
-¿A si?-
Preguntó Takaki un poco indiferente.
-Te quiero-
Le dijo Chinen mientras lo abrazaba con un poco más de fuerza, Takaki solo sonrió ligeramente mientras enjuagaba una olla grande.
Sin embargo, por dentro no dejaba de pensar en Ryosuke.
“-No sería mala idea tener una pequeña conversación con ese sujeto-”
Pensó mientras cerraba la llave del agua.
-Hora de dormir-
Dijo Takaki mientras daba media vuelta haciendo que Chinen se soltará de el, y con paso firme me dirigió a su habitación.
-¿Acaso eres mi madre o mi-
-Ya te dije que no es necesario que digas esa palabra-
Takaki no terminaba de acostumbrarse a la palabra “novio” y aún le incomodaba un poco, mientras que a Chinen le divertía ver su rostro ligeramente ruborizado cada vez que intentaba decir “novio”.
martes, 23 de marzo de 2010
Smile me... [Cap. 11]
Capitulo 11
Takaki sabía perfectamente que aquella voz era la de Chinen, y por lo que había alcanzado a percibir aquello había sonado como un grito desesperado, estaba seguro de que algo no andaba bien. Así que lo primero que hizo fue correr hacia la ventana, desde ahí tenía la vista perfecta y lo que vio lo impresionó aún más, y sin pensarlo dos veces, sin decirle a Yabu nada más, salió corriendo del salón.
-Yo, de verdad te amo, por favor tienes que creerme-
Estas fueron las palabras que Ryosuke le dijo al mismo tiempo que lo abrazaba con fuerza, pero en lugar de despertar algún sentimiento dulce o emocionado, lo primero que lo invadió por completo fue la rabia, de inmediato las imágenes de aquel pasado comenzaron a pasar agresivamente por su cabeza una y otra vez.
-¿Te burlas de mi?-
Preguntó en voz baja, trataba de calmarse un poco.
-Por supuesto que no, esto es lo que siento por ti-
Respondió Ryosuke con cierto tono de desesperación en la voz. Esto a Chinen le pareció el colmo, comenzaba a sentirse realmente asqueado de tener a Ryosuke tan cerca, después de todo lo ocurrido y ahora le dice que lo ama, era por completo una estupidez muy grande, que por supuesto, no estaba dispuesto a seguir escuchando.
-¡¡¡NO ME TOQUES!!!-
Gritó con desesperación y con todas sus fuerzas, su voz resonó por toda la escuela, al mismo tiempo que empujaba a Ryosuke con todas sus fuerzas, haciéndolo caer inevitablemente al suelo.
Este, confundido, estaba a punto de intentar levantarse, cuando al ver el rostro de Chinen se quedó completamente en blanco.
La cara de Chinen reflejaba ahora demasiado rencor y furia, al mismo tiempo que sus ojos amenazaban con explotar en un mar de lagrimas. Entonces, de pronto, escucho unos pasos que corrían hacia el.
-¿Qué sucede?-
Chinen no podía moverse, no podía dejar de mirar a Ryosuke, pero sabía perfectamente que esa era la voz de Takaki.
Mientras más se acercaba, más se preocupaba, Chinen no se movía, y la expresión en su rostro era demasiado dolorosa, jamás lo había visto así.
En cuanto estuvo ahí, le preguntó a Chinen lo que ocurría, pero no obtuvo respuesta, después miró al chico que se encontraba tirado en el suelo, este tenía una expresión de tristeza y asombro.
-Por favor… no me mires así… no de nuevo… por favor-
Al parecer Chinen intentaba calmarse, puesto que cerro los ojos y rápidamente limpio sus ojos de las lagrimas que habían estado a punto de salir por completo, y desviando la mirada dijo con voz fría, una voz que Takaki jamás había escuchado.
-Solo vete, lárgate de aquí, ya te lo dije muchas veces, no te acerques a mi, y nunca me vuelvas a decir esas palabras-
Ryosuke comprendió que era el momento de retirarse, al parecer las cosas habían terminado peor de lo que imaginaba, y poniéndose torpemente de pie, se sacudió el pantalón y se marchó del lugar sin decir nada.
Chinen seguía sin moverse, Takaki trataba de comprender, quería preguntar, pero no sabía si sería buena idea ahora.
Así que lo único que pudo hacer fue abrazar a Chinen suavemente, pegándolo delicadamente a su cuerpo mientras le acariciaba la cabeza.
-Tranquilo, ya se fue-
Al sentir los protectores brazos de Takaki rodear su cuerpo, no pudo evitarlo más y todas aquellas lagrimas que había tratado de contener, salieron feroces, mojando rápidamente sus mejillas y el suéter de Takaki. Este sin poder hacer nada más, se dedico a acariciar tiernamente la nuca del menor para que se tranquilizara poco a poco, de alguna manera, el incesante y doloroso llanto de Chinen le causaban una punzada en el pecho que no lo dejaba respirar bien.
Minutos después Chinen logró calmarse y se separó un poco del cuerpo de Takaki, con la cabeza baja le dijo.
-Lo siento, he mojado tu suéter…-
-Eso no tiene importancia, será mejor que vayamos a casa-
-¿A casa?-
Preguntó Chinen ingenuo.
-Bueno… quiero decir… vayamos a mi departamento, anda-
Y abrazando de nueva cuenta al menor, esta vez por los hombros, se lo llevo a paso lento del lugar, caminando juntos rumbo a la estación.
Desde el salón de clase, Yabu pudo observarlo todo, mientras un tremendo dolor en el pecho lo mataba por dentro y una lágrima recorría su mejilla.
Rápidamente limpió su rostro, se dio media vuelta, tomo sus cosas y salió del salón, no había nada más que hacer ahí, así que ir a casa era lo mejor que podía hacer, pero de pronto, en el momento en el que abrió la puerta, se topó con su compañero de clase y mejor amigo, Hikaru Yaotome.
-¿De nuevo llorando?-
Le preguntó con una expresión preocupada mientras lo veía fijamente a la cara.
-No digas tonterias-
Respondió Yabu mientras fingía una sonrisa y hacía a un lado a Hikaru para poder pasar.
-¿Otra vez es por Takaki cierto? ¿Hasta cuando vas a entender que alguien como el-
-¿Puedes callarte? No quiero escuchar tus sermones ahora-
Hikaru comprendió la situación, Yabu no estaba de humor para escuchar lo que Hikaru siempre pensó de Takaki, así que solo se limitó a caminar a su lado sin decir nada más.
En todo el camino no se dirigieron la palabra, sin embargo Takaki nunca soltó a Chinen, aunque el vagón del tren iba lleno de gente, en lugar de soltarlo simplemente lo abrazaba con más fuerza.
Mientras que el menor llevaba una expresión vacía en su rostro, parecía ser una especie de zombi el que iba junto a Takaki, y esto preocupaba en demasía al mayor.
Cuando al fin hubieron llegado al departamento, Takaki sentó a Chinen en el pequeño sillón, después se dirigió a la cocina y regresó con un vaso con agua para el.
-Gracias-
Dijo con una sonrisa débil y comenzó a beber.
-Iré a comprar algunas cosas, no tardo-
-De acuerdo-
Respondió débilmente mientras volvía a tomar otro trago de agua, Takaki no quería dejarlo solo, pero no se atrevía a preguntarle nada aún, así que lo único que se le ocurrió fue ir a comprar los ingredientes necesarios para la cena.
Por otro lado, Chinen se encontraba en una especie de trance, en cuanto escuchó la puerta cerrarse, pudo darse cuenta de que estaba solo, Takaki se había ido, de pronto comenzó a sentir una desesperación y un vacío indescriptibles, y sin poder contenerse más, furiosas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, una tras otra, acompañadas de un sentimiento lleno de soledad que el mismo no lograba comprender, y de pronto, unos cuantos recuerdos del pasado se hicieron presentes en su mente.
-“Desde su primer día de escuela, Ryosuke se hizo su amigo con gran facilidad, aunque eso no era nada nuevo, Chinen tenía una facilidad enorme para hacer amigos en cualquier lugar, y cuando menos se dio cuenta, el y Ryosuke ya eran inseparables.
Toda su vida Chinen siempre había sido un mentiroso, siempre le mostraba a la gente una cara completamente distinta a la real, jamás decía verdaderamente lo que sentía o pensaba, todo eran siempre mentiras, no podía negar que con Ryosuke era así al principio, pero la amistad entre ambos comenzó a ser tan estrecha que Chinen no tenía necesidad de mentir, aunque este nunca notará su doble personalidad.
De pronto, una tarde todo cambio, fue tan rápido que no parecía real.
-No lo puedo creer de ti-
Escuchó decir a Ryosuke de pronto, no lograba comprender del todo el significado de aquel comentario.
-¿Qué quieres decir Yama-chan?-
Preguntó al mismo tiempo que se acercaba a el, pero este, con una mirada furiosa, lo alejó empujándolo lejos de el con fuerza.
Chinen se tambaleo un poco, miraba atónito la expresión fría de Ryosuke.
-¿Qué ocurre?-
-¿Cuánto tiempo pensabas burlarte de mi?-
Ahora lo comprendía todo, había sido descubierto, debía admitir que al principio de mostró totalmente falso ante el, pero eso había cambiado, ¿Acaso no lo había notado?
-Nunca quise burlarme de ti Yama-chan-
-¡¡¡Deja de llamarme así maldito mentiroso!!!-
Gritó Ryosuke lleno de rabia, Chinen no supo como reaccionar así que solo se quedó callado.
-Ahora se que solo deseabas jugar con mis sentimientos, eres una basura, no te quiero cerca de mi, me das asco-
En ese momento Ryosuke no midió el poder tan negativo en esas palabras, así que mirando a Chinen como si este fuese un delincuente al cual odiaba desde hace muchos años, se dio media vuelta y se fue, dejando al chico solo en aquella azotea.
-Creí que me conocías…-
Murmuró Chinen antes de que Ryosuke desapareciera detrás de aquella puerta.-"
Aquellos recuerdos eran dolorosos, ¿Cómo era posible que después de todo lo ocurrido ahora apareciera como si no hubiese ocurrido nada y le dijera que lo ama? Esto era una completa tontería.
Y sintiéndose aún peor, se llevo las manos a la cabeza y siguió llorando en silencio, por más que lo intentaba no podía dejar de llorar.
Minutos más tarde, Takaki entró al departamento, le había costado trabajo elegir los ingredientes adecuados para una cena capaz de levantarle el animo a cualquiera, se sentía un poco tonto, era la primera vez que pensaba así, pero el tan solo pensar en la cara inexpresiva de Chinen, se le oprimía el pecho, debía regresarle aquella sonrisa a como diera lugar.
Pero cual fue su gran sorpresa que al llegar, el departamento estaba vacío. Rápidamente entró, dejo las bolsas de compra sobre la mesa, corrió a su habitación y nada, buscó en el baño, la cocina, la pequeña terraza, y nada, Chinen se había ido.
Entrando de nuevo al departamento, cerrando la gran ventana que daba a la terraza, pudo ver una nota sobre la mesita de centro.
“Perdona, tuve que irme, no puedo estar contigo con esta cara, estaré bien.
Chinen”
“-¿Pero por que te vas?-”
Pensó Takaki mientras arrugaba aquel pedazo de papel y lo tiraba al suelo, resignado, decidió salir a tomar aire fresco a la terraza, deseaba saber lo que había sucedido con el otro chico y Chinen, no podía imaginarse lo ocurrido.
Justo le echaba un vistazo a la ciudad, cuando bajo la cabeza, ahí pudo ver a alguien tirado en el suelo, no muy lejos del edificio, agudizó un poco la vista, casi podía asegurar que se trataba de Chinen, pero no podía precipitarse, tenía que asegurarse primero, así que con calma, sacó su teléfono móvil del bolsillo del pantalón, buscó el número de Chinen, y marcó.
Sonó una, dos, tres veces y respondió.
-Takaki-
-¿Por qué te fuiste?-
“-Se que estas aquí-” Pensó.
Takaki podía observar como aquel chico que se veía no muy lejos respondía el teléfono al mismo tiempo que hablaba con Chinen, definitivamente era el.
-Lo siento-
-¿En dónde estas?-
Hubo un pequeño silencio y después respondió.
-En casa, no te preocupes-
Y sin decir nada más, Takaki colgó.
Cuando salió del departamento de Takaki no sabía a donde ir, no tenía ánimos de volver a casa, así que solo se dejó caer al suelo y se sentó recargándose en una pared.
Repentinamente su teléfono comenzó a sonar, tenía cierto temor de responder, pero al ver que era Takaki quien llamaba decidió responder.
Inesperadamente, después de mentir diciendo que estaba en casa, Takaki le colgó.
“-Tal vez se quedo sin batería-”
Pensó Chinen mientras volvía a guardar el aparato en su mochila.
Los minutos pasaron, no sabía a donde ir, no se atrevía a volver con Takaki, y mucho menos ir a casa. De pronto escuchó unos pasos acercarse, pero no les dio importancia, después de todo podría ser cualquier persona, pero una voz lo dejo completamente helado.
-¿A si que ahora esta es tu casa?-
Era la voz de Takaki sin duda, sorprendido levantó la mirada y efectivamente, ahí estaba el frente a el con su expresión de desagrado habitual.
-¿Por qué mientes? ¿Por qué te vas así?-
Chinen se quedó en silencio, no sabía que responder, entonces Takaki se puso en cuclillas para poder verlo de frente.
-¿No vas a responderme?-
Segundos después Chinen intentó hablar.
-Yo…-
No pudo decir nada más, todo el cuerpo comenzaba a temblarle, entonces, pudo ver como Takaki se ponía de pie nuevamente.
-Si vas a mentirme de nuevo mejor no respondas-
Y se dio media vuelta, dándole la espalda, de pronto, Chinen imaginó que se iría y lo dejaría solo, así de un solo movimiento, se puso de pie y abrazó fuertemente a Takaki por la espalda.
-Por favor no te vayas, no digas que soy un mentiroso… no me dejes solo-
Y aferrandose con fuerza a la cintura de Takaki, Chinen comenzó a sollozar débilmente.
Esta era la primera vez que Takaki escuchaba a Chinen suplicar tan desesperadamente, de pronto, algo le oprimió el pecho, sin saber porque comenzó a sentirse un poco culpable, tal vez había sido demasiado frío, así que tomó las manos de Chinen, se liberó de su agarre y giró lentamente, después lo abrazo gentilmente, pegándolo suavemente a su cuerpo y acariciando su cabeza con delicadeza.
-Tranquilo, no voy a dejarte, no te atrevas a imaginar ni a pensar algo así-
Le dijo Takaki con voz suave, Chinen solo movió la cabeza en forma afirmativa mientras se aferraba más al cuerpo de Takaki.
-¿No vas a preguntar?-
Logró decir Chinen con voz débil.
-Si no me lo quieres decir ahora esta bien, solo quiero que sepas que no me gusta verte así-
Escuchar estas palabras y la suave voz de Takaki era un alivio inmenso para Chinen, así que separándose un poco de el, le dijo con una sonrisa débil y con los ojos llorosos.
-Mejor regresemos, es una larga historia-
Takaki solo le dio unas palmaditas en la cabeza, tomó su mano y ambos caminaron de regreso al departamento, había mucho por contar y Chinen estaba dispuesto a decirlo todo, hasta lo ocurrido esa misma tarde
Takaki sabía perfectamente que aquella voz era la de Chinen, y por lo que había alcanzado a percibir aquello había sonado como un grito desesperado, estaba seguro de que algo no andaba bien. Así que lo primero que hizo fue correr hacia la ventana, desde ahí tenía la vista perfecta y lo que vio lo impresionó aún más, y sin pensarlo dos veces, sin decirle a Yabu nada más, salió corriendo del salón.
-Yo, de verdad te amo, por favor tienes que creerme-
Estas fueron las palabras que Ryosuke le dijo al mismo tiempo que lo abrazaba con fuerza, pero en lugar de despertar algún sentimiento dulce o emocionado, lo primero que lo invadió por completo fue la rabia, de inmediato las imágenes de aquel pasado comenzaron a pasar agresivamente por su cabeza una y otra vez.
-¿Te burlas de mi?-
Preguntó en voz baja, trataba de calmarse un poco.
-Por supuesto que no, esto es lo que siento por ti-
Respondió Ryosuke con cierto tono de desesperación en la voz. Esto a Chinen le pareció el colmo, comenzaba a sentirse realmente asqueado de tener a Ryosuke tan cerca, después de todo lo ocurrido y ahora le dice que lo ama, era por completo una estupidez muy grande, que por supuesto, no estaba dispuesto a seguir escuchando.
-¡¡¡NO ME TOQUES!!!-
Gritó con desesperación y con todas sus fuerzas, su voz resonó por toda la escuela, al mismo tiempo que empujaba a Ryosuke con todas sus fuerzas, haciéndolo caer inevitablemente al suelo.
Este, confundido, estaba a punto de intentar levantarse, cuando al ver el rostro de Chinen se quedó completamente en blanco.
La cara de Chinen reflejaba ahora demasiado rencor y furia, al mismo tiempo que sus ojos amenazaban con explotar en un mar de lagrimas. Entonces, de pronto, escucho unos pasos que corrían hacia el.
-¿Qué sucede?-
Chinen no podía moverse, no podía dejar de mirar a Ryosuke, pero sabía perfectamente que esa era la voz de Takaki.
Mientras más se acercaba, más se preocupaba, Chinen no se movía, y la expresión en su rostro era demasiado dolorosa, jamás lo había visto así.
En cuanto estuvo ahí, le preguntó a Chinen lo que ocurría, pero no obtuvo respuesta, después miró al chico que se encontraba tirado en el suelo, este tenía una expresión de tristeza y asombro.
-Por favor… no me mires así… no de nuevo… por favor-
Al parecer Chinen intentaba calmarse, puesto que cerro los ojos y rápidamente limpio sus ojos de las lagrimas que habían estado a punto de salir por completo, y desviando la mirada dijo con voz fría, una voz que Takaki jamás había escuchado.
-Solo vete, lárgate de aquí, ya te lo dije muchas veces, no te acerques a mi, y nunca me vuelvas a decir esas palabras-
Ryosuke comprendió que era el momento de retirarse, al parecer las cosas habían terminado peor de lo que imaginaba, y poniéndose torpemente de pie, se sacudió el pantalón y se marchó del lugar sin decir nada.
Chinen seguía sin moverse, Takaki trataba de comprender, quería preguntar, pero no sabía si sería buena idea ahora.
Así que lo único que pudo hacer fue abrazar a Chinen suavemente, pegándolo delicadamente a su cuerpo mientras le acariciaba la cabeza.
-Tranquilo, ya se fue-
Al sentir los protectores brazos de Takaki rodear su cuerpo, no pudo evitarlo más y todas aquellas lagrimas que había tratado de contener, salieron feroces, mojando rápidamente sus mejillas y el suéter de Takaki. Este sin poder hacer nada más, se dedico a acariciar tiernamente la nuca del menor para que se tranquilizara poco a poco, de alguna manera, el incesante y doloroso llanto de Chinen le causaban una punzada en el pecho que no lo dejaba respirar bien.
Minutos después Chinen logró calmarse y se separó un poco del cuerpo de Takaki, con la cabeza baja le dijo.
-Lo siento, he mojado tu suéter…-
-Eso no tiene importancia, será mejor que vayamos a casa-
-¿A casa?-
Preguntó Chinen ingenuo.
-Bueno… quiero decir… vayamos a mi departamento, anda-
Y abrazando de nueva cuenta al menor, esta vez por los hombros, se lo llevo a paso lento del lugar, caminando juntos rumbo a la estación.
Desde el salón de clase, Yabu pudo observarlo todo, mientras un tremendo dolor en el pecho lo mataba por dentro y una lágrima recorría su mejilla.
Rápidamente limpió su rostro, se dio media vuelta, tomo sus cosas y salió del salón, no había nada más que hacer ahí, así que ir a casa era lo mejor que podía hacer, pero de pronto, en el momento en el que abrió la puerta, se topó con su compañero de clase y mejor amigo, Hikaru Yaotome.
-¿De nuevo llorando?-
Le preguntó con una expresión preocupada mientras lo veía fijamente a la cara.
-No digas tonterias-
Respondió Yabu mientras fingía una sonrisa y hacía a un lado a Hikaru para poder pasar.
-¿Otra vez es por Takaki cierto? ¿Hasta cuando vas a entender que alguien como el-
-¿Puedes callarte? No quiero escuchar tus sermones ahora-
Hikaru comprendió la situación, Yabu no estaba de humor para escuchar lo que Hikaru siempre pensó de Takaki, así que solo se limitó a caminar a su lado sin decir nada más.
En todo el camino no se dirigieron la palabra, sin embargo Takaki nunca soltó a Chinen, aunque el vagón del tren iba lleno de gente, en lugar de soltarlo simplemente lo abrazaba con más fuerza.
Mientras que el menor llevaba una expresión vacía en su rostro, parecía ser una especie de zombi el que iba junto a Takaki, y esto preocupaba en demasía al mayor.
Cuando al fin hubieron llegado al departamento, Takaki sentó a Chinen en el pequeño sillón, después se dirigió a la cocina y regresó con un vaso con agua para el.
-Gracias-
Dijo con una sonrisa débil y comenzó a beber.
-Iré a comprar algunas cosas, no tardo-
-De acuerdo-
Respondió débilmente mientras volvía a tomar otro trago de agua, Takaki no quería dejarlo solo, pero no se atrevía a preguntarle nada aún, así que lo único que se le ocurrió fue ir a comprar los ingredientes necesarios para la cena.
Por otro lado, Chinen se encontraba en una especie de trance, en cuanto escuchó la puerta cerrarse, pudo darse cuenta de que estaba solo, Takaki se había ido, de pronto comenzó a sentir una desesperación y un vacío indescriptibles, y sin poder contenerse más, furiosas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, una tras otra, acompañadas de un sentimiento lleno de soledad que el mismo no lograba comprender, y de pronto, unos cuantos recuerdos del pasado se hicieron presentes en su mente.
-“Desde su primer día de escuela, Ryosuke se hizo su amigo con gran facilidad, aunque eso no era nada nuevo, Chinen tenía una facilidad enorme para hacer amigos en cualquier lugar, y cuando menos se dio cuenta, el y Ryosuke ya eran inseparables.
Toda su vida Chinen siempre había sido un mentiroso, siempre le mostraba a la gente una cara completamente distinta a la real, jamás decía verdaderamente lo que sentía o pensaba, todo eran siempre mentiras, no podía negar que con Ryosuke era así al principio, pero la amistad entre ambos comenzó a ser tan estrecha que Chinen no tenía necesidad de mentir, aunque este nunca notará su doble personalidad.
De pronto, una tarde todo cambio, fue tan rápido que no parecía real.
-No lo puedo creer de ti-
Escuchó decir a Ryosuke de pronto, no lograba comprender del todo el significado de aquel comentario.
-¿Qué quieres decir Yama-chan?-
Preguntó al mismo tiempo que se acercaba a el, pero este, con una mirada furiosa, lo alejó empujándolo lejos de el con fuerza.
Chinen se tambaleo un poco, miraba atónito la expresión fría de Ryosuke.
-¿Qué ocurre?-
-¿Cuánto tiempo pensabas burlarte de mi?-
Ahora lo comprendía todo, había sido descubierto, debía admitir que al principio de mostró totalmente falso ante el, pero eso había cambiado, ¿Acaso no lo había notado?
-Nunca quise burlarme de ti Yama-chan-
-¡¡¡Deja de llamarme así maldito mentiroso!!!-
Gritó Ryosuke lleno de rabia, Chinen no supo como reaccionar así que solo se quedó callado.
-Ahora se que solo deseabas jugar con mis sentimientos, eres una basura, no te quiero cerca de mi, me das asco-
En ese momento Ryosuke no midió el poder tan negativo en esas palabras, así que mirando a Chinen como si este fuese un delincuente al cual odiaba desde hace muchos años, se dio media vuelta y se fue, dejando al chico solo en aquella azotea.
-Creí que me conocías…-
Murmuró Chinen antes de que Ryosuke desapareciera detrás de aquella puerta.-"
Aquellos recuerdos eran dolorosos, ¿Cómo era posible que después de todo lo ocurrido ahora apareciera como si no hubiese ocurrido nada y le dijera que lo ama? Esto era una completa tontería.
Y sintiéndose aún peor, se llevo las manos a la cabeza y siguió llorando en silencio, por más que lo intentaba no podía dejar de llorar.
Minutos más tarde, Takaki entró al departamento, le había costado trabajo elegir los ingredientes adecuados para una cena capaz de levantarle el animo a cualquiera, se sentía un poco tonto, era la primera vez que pensaba así, pero el tan solo pensar en la cara inexpresiva de Chinen, se le oprimía el pecho, debía regresarle aquella sonrisa a como diera lugar.
Pero cual fue su gran sorpresa que al llegar, el departamento estaba vacío. Rápidamente entró, dejo las bolsas de compra sobre la mesa, corrió a su habitación y nada, buscó en el baño, la cocina, la pequeña terraza, y nada, Chinen se había ido.
Entrando de nuevo al departamento, cerrando la gran ventana que daba a la terraza, pudo ver una nota sobre la mesita de centro.
“Perdona, tuve que irme, no puedo estar contigo con esta cara, estaré bien.
Chinen”
“-¿Pero por que te vas?-”
Pensó Takaki mientras arrugaba aquel pedazo de papel y lo tiraba al suelo, resignado, decidió salir a tomar aire fresco a la terraza, deseaba saber lo que había sucedido con el otro chico y Chinen, no podía imaginarse lo ocurrido.
Justo le echaba un vistazo a la ciudad, cuando bajo la cabeza, ahí pudo ver a alguien tirado en el suelo, no muy lejos del edificio, agudizó un poco la vista, casi podía asegurar que se trataba de Chinen, pero no podía precipitarse, tenía que asegurarse primero, así que con calma, sacó su teléfono móvil del bolsillo del pantalón, buscó el número de Chinen, y marcó.
Sonó una, dos, tres veces y respondió.
-Takaki-
-¿Por qué te fuiste?-
“-Se que estas aquí-” Pensó.
Takaki podía observar como aquel chico que se veía no muy lejos respondía el teléfono al mismo tiempo que hablaba con Chinen, definitivamente era el.
-Lo siento-
-¿En dónde estas?-
Hubo un pequeño silencio y después respondió.
-En casa, no te preocupes-
Y sin decir nada más, Takaki colgó.
Cuando salió del departamento de Takaki no sabía a donde ir, no tenía ánimos de volver a casa, así que solo se dejó caer al suelo y se sentó recargándose en una pared.
Repentinamente su teléfono comenzó a sonar, tenía cierto temor de responder, pero al ver que era Takaki quien llamaba decidió responder.
Inesperadamente, después de mentir diciendo que estaba en casa, Takaki le colgó.
“-Tal vez se quedo sin batería-”
Pensó Chinen mientras volvía a guardar el aparato en su mochila.
Los minutos pasaron, no sabía a donde ir, no se atrevía a volver con Takaki, y mucho menos ir a casa. De pronto escuchó unos pasos acercarse, pero no les dio importancia, después de todo podría ser cualquier persona, pero una voz lo dejo completamente helado.
-¿A si que ahora esta es tu casa?-
Era la voz de Takaki sin duda, sorprendido levantó la mirada y efectivamente, ahí estaba el frente a el con su expresión de desagrado habitual.
-¿Por qué mientes? ¿Por qué te vas así?-
Chinen se quedó en silencio, no sabía que responder, entonces Takaki se puso en cuclillas para poder verlo de frente.
-¿No vas a responderme?-
Segundos después Chinen intentó hablar.
-Yo…-
No pudo decir nada más, todo el cuerpo comenzaba a temblarle, entonces, pudo ver como Takaki se ponía de pie nuevamente.
-Si vas a mentirme de nuevo mejor no respondas-
Y se dio media vuelta, dándole la espalda, de pronto, Chinen imaginó que se iría y lo dejaría solo, así de un solo movimiento, se puso de pie y abrazó fuertemente a Takaki por la espalda.
-Por favor no te vayas, no digas que soy un mentiroso… no me dejes solo-
Y aferrandose con fuerza a la cintura de Takaki, Chinen comenzó a sollozar débilmente.
Esta era la primera vez que Takaki escuchaba a Chinen suplicar tan desesperadamente, de pronto, algo le oprimió el pecho, sin saber porque comenzó a sentirse un poco culpable, tal vez había sido demasiado frío, así que tomó las manos de Chinen, se liberó de su agarre y giró lentamente, después lo abrazo gentilmente, pegándolo suavemente a su cuerpo y acariciando su cabeza con delicadeza.
-Tranquilo, no voy a dejarte, no te atrevas a imaginar ni a pensar algo así-
Le dijo Takaki con voz suave, Chinen solo movió la cabeza en forma afirmativa mientras se aferraba más al cuerpo de Takaki.
-¿No vas a preguntar?-
Logró decir Chinen con voz débil.
-Si no me lo quieres decir ahora esta bien, solo quiero que sepas que no me gusta verte así-
Escuchar estas palabras y la suave voz de Takaki era un alivio inmenso para Chinen, así que separándose un poco de el, le dijo con una sonrisa débil y con los ojos llorosos.
-Mejor regresemos, es una larga historia-
Takaki solo le dio unas palmaditas en la cabeza, tomó su mano y ambos caminaron de regreso al departamento, había mucho por contar y Chinen estaba dispuesto a decirlo todo, hasta lo ocurrido esa misma tarde
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