viernes, 7 de mayo de 2010

Mi melodía eres tú [Cap. 2]

Capitulo 2

A la mañana siguiente Daiki despertó de buen humor, esta vez no le costo demasiado trabajo lograr salir de la cama, el saber que esa persona iba en la misma escuela que el lo emocionaba, y que ya lo había visto lo emocionaba aún más, aunque le hubiese gustado poder ver su rostro más de cerca, así sería mucho más fácil. Lo había estado pensando en casi toda la noche, analizando lo poco que había logrado ver, estaba casi seguro de que era un chico, al principio se sintió extraño, no era muy normal estar tan emocionado por conocer a un chico, sin embargo decidió no darle demasiada importancia a ese detalle y continuo alistándose para ir a la escuela.

Cuando entró al salón, de inmediato Ryosuke lo saludó.
-Dai-chan ¡Buenos días!-
Sin muchos ánimos, Daiki respondió al saludo.
-Buenos días-
-¿Aún con sueño?-
-Un poco…-
-Aún así llegas temprano-
-Lo sé… iré a la biblioteca, no tardo-
Y sin esperar escuchar un comentario de Ryosuke solo dejo sus cosas y salió del salón, aún faltaba tiempo para que la primera clase comenzara.
“-¿Va a la biblioteca?-“
Se preguntó Ryosuke al verlo salir, no quiso decirle nada y prefirió irse con otros compañeros que acababan de llegar.

Mientras caminaba por los pasillos, dirigiéndose a cualquier lugar menos a la biblioteca, se topo con alguien de nuevo, sintió como esta persona caía al suelo, y al ver de quien se trataba se llevó una gran sorpresa.
-¿Tu otra vez?-
Exclamo Daiki mientras veía a Kei tirado en el suelo.
-Que bonita forma de disculparse, estoy bien gracias por preguntar-
Y dicho esto, Kei se puso de pie y se sacudió el pantalón.
-Lo siento-
Se disculpó Daiki torpemente.
-Descuida, esta vez admito que el distraído era yo-
Le dijo Kei con una sonrisa, Daiki estaba consiente de que también caminaba distraído, pero no iba a admitirlo.
-No hay problema, bueno, adiós-
Dijo Daiki, estaba dispuesto a marcharse cuando Kei le habló.
-¿Me dirías tu nombre? Esta ya es la segunda vez que tropezamos y me gustaría saber tu nombre-
-¿Eh?-
-Si quieres me presento yo primero, soy Inoo, Kei Inoo, mucho gusto-
-¿Mucho gusto? Ni siquiera vamos en el mismo salón-
Replicó Daiki un poco molesto.
-Eso no importa, cada vez nos vemos más seguido, tal vez la próxima vez que nos veamos sea diferente-
-No se que quieres decir con eso-
Pronunció molesto, después de todo no tenía por que presentarse con un extraño, sin embargo la mirada del chico eran tan suplicante que no tuvo alternativa.
-Arioka Daiki, mucho gusto-
Y sin ganas de decir algo más, se retiro del lugar, dejando a Kei solo en aquel pasillo.
-Arioka… Daiki… eh… ahora debo seguir intentando que me descubras, esto se pone divertido-
Murmuró Kei, y con una sonrisa dibujada en los labios continuo con su camino.

Esa mañana transcurrió aparentemente con normalidad, pero por un lado, Daiki estaba inquieto, aquel chico, Kei, lo inquietaba, su forma de hablar, su mirada.
“-¡Esto es ridículo!-“
Pensó, al mismo tiempo que sacudía la cabeza e intentaba concentrarse mejor.
Por otro lado, Kei tomaba su clase con tranquilidad, solo esperando a hora del almuerzo para ir al salón de música y tocar de nuevo, solo para esperar ser descubierto por Daiki.
“-Esta vez no puedo fallar…-“
Pensó, y con una sonrisa dibujada en el rostro continuo con sus apuntes.
El tiempo pasó y la hora del almuerzo llego, como de costumbre, Daiki pensaba pasársela solo, pero de pronto, mientras terminaba de guardar sus cuadernos en el compartimiento del pupitre, Ryosuke estaba frente a el.
-¿Listo?-
Le preguntó con voz animada.
-¿Listo para qué?-
Preguntó Daiki confundido mientras se ponía de pie.
-Quiero que vengas a mi práctica, casi ya no estoy contigo y no quiero que te alejes de mí-
Y sin esperar la reacción de Daiki, Ryosuke lo tomó del brazo y se lo llevo fuera del salón.
En el camino Daiki buscaba la manera de zafarse del agarre de su amigo, pero no lo lograba, y no podía pensar en una buena excusa, no podía decir que odiaba el futbol, puesto que no era así, sin embargo tenía otros planes y no quería contárselos a Ryosuke.
-Escucha… es que no tengo ánimos… y-
-No permitiré que te quedes solo Dai-chan, debo vigilarte, es malo que te quedes dormido-
-No iba a quedarme dormido-
Renegó Daiki e intentó soltarse del agarre de Ryosuke mientras bajaban las escaleras, al hacerlo, tiró demasiado fuerte y tropezó hacia adelante, chocando con alguien y cayendo al suelo.
-¡Dai-chan!-
Gritó Ryosuke preocupado.
Cuando Daiki reacciono sintió algo suave y cálido debajo de el, algo muy diferente al suelo, se levantó un poco y sorpresivamente ahí
estaba el chico de aquella mañana, Kei.
-No puede ser…-
Murmuró Daiki en voz baja mientras se ponía de pie.
-¿Podrías quejarte más tarde? Estas un poco pesado….-
Logró decir Kei con esfuerzo, Daiki comprendió y se puso de pie rápidamente, después ayudo a Kei a ponerse de pie, pero al parecer
este estaba lastimado, pudo notarlo al ver su pierna.
-Dai-chan, ¿Estas bien?-
Preguntó Ryosuke preocupado.
-Yo estoy bien, pero llevare a Inoo-kun a la enfermería, tu puedes ir a tu practica-
Y de nueva cuenta, sin hacerle mucho caso a Ryosuke, tomó el brazo de Kei y lo paso por su cuello, después lo abrazó por la cintura y
lo ayudo a apoyarse para caminar.
-Apóyate con todas tus fuerzas-
-Gracias…-
Dijo Kei ante la ayuda de Daiki. Después de caminar un poco ambos llegaron a la enfermería, y desafortunadamente no había nadie,
así que se tomó el atrevimiento de entrar junto con Kei y lo recostó con cuidado sobre una cama.
-Parece que no hay nadie-
Comentó Kei.
-¿Te parece? No lo había notado-
Respondió Daiki con sarcasmo.
-Tranquilo, no comprendo por que siempre pareces estar de mal humor-
-No tienes por que comprenderlo-
Respondió fríamente mientras caminaba hacia uno de los botiquines, de ahí saco unas vendas y algo parecido a una pomada.
-Espera, ¿Qué haces?-
Preguntó Kei nervioso al ver que Daiki se aproximaba a el con aquellas cosas en la mano.
-Solo quédate quieto, no te va a doler-
En ese momento Daiki estaba a punto de quitarle el zapato a Kei pero este retiro el pie de inmediato.
-¿Cómo lo sabes?-
Daiki respiro profundo para no perder la paciencia.
-Esto no duele, estoy seguro, ahora déjame curarte-
Kei miró con desconfianza a Daiki al principio, pero al notar la sinceridad en su mirada, termino cediendo.
Entonces Daiki le quito suavemente el zapato, bajo un poco su calcetín y levanto su pantalón solo un poco para dejar bien al
descubierto el tobillo, que era el que estaba lastimado. Primero lo tocó un poco, y al percibir la reacción de dolor de Kei supo en
donde debía aplicar la pomada, y haciéndolo de forma delicada comenzó a frotar gentilmente el tobillo de Kei, despacio para que
este no sintiese dolor alguno. Por otro lado, Kei estaba sorprendido con la habilidad de Daiki, al mismo tiempo que no podía quitarle la
mirada de encima, era tan bello y delicado, como siempre lo veía todas las tardes mientras tocaba el piano solo para el.
Rato después Daiki termino y vendo con agilidad el tobillo de Kei.
-Eres bueno-
Dijo Kei impresionado.
-Bueno, tener un amigo que juega futbol y que se lastima seguido tiene sus ventajas-
-Ahora comprendo por que sabías que medicina usar-
Daiki sonrió ante aquel comentario.
-Antes venía muy seguido, pero ya no es necesario-
-¿A no? Si eres un excelente enfermero-
-Eso no suena muy halagador para mi, solo pasa que mi amigo se volvió más ágil y menos torpe, ahora ya es raro que se lastime, por
lo que no me necesita más-
Kei se quedó mirando a Daiki fijamente.
-¿Y eso te duele?-
-Solo al principio, pero ahora me da igual-
-Ya veo…-
Después ambos se quedaron en silencio, solo observándose fijamente, por alguna razón ninguno de los dos podía apartar la mirada,
era algo extraño, pero al parecer ninguno de los dos deseaba intentar desviar la mirada. Hasta que de pronto, Daiki pareció recordar
algo.
-¡Oh no! Debo irme-
-¿Irte? ¿Y dejarme aquí solo?-
Se quejó Kei.
-Lo siento, es que tengo que ir al salón de música y…-
-Oh ya veo…-
En ese momento la sonrisa se dibujo en el rostro de Kei y antes de que Daiki saliera de la enfermería le dijo.
-Yo acabo de estar ahí-
Entonces Daiki se detuvo en seco y se acerco de forma amenazante hacia Kei.
-¿Y que viste? ¡Dime!-
-Tranquilo, esta el coro de la clase A de primer año, ¿Acaso eres parte del coro?-
Daiki miro fijamente a Kei, estaba confundido.
-¿El coro?-
-Si, yo también iba rumbo al salón de música pero ellos llegaron temprano-
-Vaya…-
Exclamó Daiki dejándose caer sobre una silla.
-¿Qué no te ibas ya?-
Preguntó Kei curioso.
-No… ya no…-
-¿Por qué no?-
-Se me quitaron las ganas-
Respondió Daiki sin mucho ánimo.
-¿Esperabas a alguien ahí?-
-Si…-
Daiki respondió sin pensar, y cuando notó lo que había dicho miró a Kei y este lo miraba muy sonriente.
-Ya veo… de seguro ibas a verte con tu novia para hacer cosas cochinas ¿Cierto?-
Daiki se ruborizó de inmediato y reclamó.
-¡Por supuesto que no! Ni siquiera tengo novia…-
Diciendo esto último como un lamento.
-Sorprendente, entonces estas libre…-
Comento Kei intrigado.
-Yo no lo llamaría libre… pero de cierta forma así es…-
-¿Y te gusta alguien?-
Ante la pregunta Daiki se quedó pensativo, después recordó aquella melodía que tanto amaba escuchar y respondió.
-Si, supongo que si hay alguien, solo que no sé quien es…-
Esta respuesta emociono a Kei, estaba casi convencido de que Daiki se refería a el, ahora solo debía decirle que no tenía que seguir
buscándolo que lo tenía enfrente, pero las palabras no salían.
Entonces, en ese momento alguien entro precipitadamente.
-¡Inoo-chan! ¿Estas bien?-
Daiki se giró para ver a aquel otro chico alto.
-Yuto… ¿Qué haces aquí?-
-Escuche que te tiraron de las escaleras y que estabas lastimado y por eso estoy aquí, ¿Estas bien?-
Yuto estaba demasiado agitado, al parecer había corrido demasiado.
-Tranquilo, no me tiraron, solo tropecé, fue un accidente-
-¿Accidente dices? Si todos en esta escuela son unos salvajes!-
Kei miro nervioso a Daiki, este solo se puso de pie, al parecer Yuto no había notado su presencia.
-Perdona por ser un salvaje…-
De inmediato Yuto miró a Daiki, ahora estaba avergonzado.
-Ah… lo siento-
-No te preocupes, bien, ya no te quedas solo, ahora me voy, tengo hambre-
Y un poco molesto Daiki salió de la enfermería.

-No tenías por que decir eso Yuto-kun-
Le dijo Kei con voz suave.
-Lo siento, no sabía que estaba aquí, pero ¿No es el chico de la otra vez?-
-Si, ¿Sorprendido? El destino a veces juega de una forma interesante ¿no lo crees?-
-¿Eh?-
Yuto no comprendía el comentario de Kei.
-Olvídalo, ahora me iré a casa, no tengo nada más que hacer-
-¿Te acompaño?-
-No hace falta, llamaré al chofer-
-De acuerdo, te visitaré más tarde-
-Gracias-
Dijo Kei con una sonrisa, estaba un poco decepcionado por la interrupción pero después se dio cuenta de que esto solo lo hacía más
divertido, por lo que estaba bien así.

Mientras caminaba por el pasillo, Daiki se sentía de muy mal humor.
-¿Pero quien es ese niño? Llegando tan preocupado y acaparando toda la atención…-
Murmuraba mientras entraba en la cafetería y compraba su almuerzo.
-Todo por culpa de ese Inoo…-
Daiki no dejaba de renegar, estaba fastidiado, tomó asiento junto a una de los ventanales de la cafetería y solo se limitó a observar la
puerta de entrada a la escuela.
Todo lucía normal hasta que de pronto vio como un auto muy lujoso se estacionaba al frente, de el bajaba un sujeto de traje y entraba
a la escuela como si nada.
“-Algún director importante debe ser…-“
Pensó Daiki, continuo comiendo y rato después se sorprendió bastante, aquel señor salía de la escuela con Kei, ayudándolo a caminar
muy despacio, entonces se sorprendió más al ver como lo metía al auto y se lo llevaba.
-¿Es un niño rico?-
Murmuró Daiki mientras le daba una mordida grande a su pan.
-¿Qué hace alguien como el aquí?-
Aquello lo intrigaba, pero tal vez le estaba dando demasiadas vueltas al asunto, a algo sin importancia, aunque la persona que el
buscaba también debía ser alguien de dinero, tenía que estar más al pendiente.

jueves, 6 de mayo de 2010

Smile me... [Cap. 15 -FINAL-]

Capitulo 15 –FINAL-
Al terminar de comer, Chinen ayudo a Takaki a lavar los platos.
-¿Si me acompañaras a casa?-
Pregunto Chinen.
-De acuerdo, vayamos-
Así, ambos terminaron de secar los platos, Takaki tomó sus llaves y ambos salieron del departamento rumbo a casa de Chinen.

-En el camino ambos iban tomados de la mano, a Takaki le causaba una sensación extraña, más sin embargo era agradable, y como de costumbre Chinen no dejaba de hablar en todo el camino. Dentro del tren Chinen le contaba a Takaki como aquella chica se le había declarado, Takaki se limito a escuchar la historia y a no comentar nada, después de todo no tenia nada que comentar, simplemente se admiraba de cómo Chinen era capaz de rechazar a una chica sin hacerla llorar.
-¿A ti se te ha declarado alguna chica cierto?-
Pregunto Chinen curioso, a lo que Takaki respondió con indiferencia.
-Solo al principio, después me dejaron en paz-
-Lo supuse-
Agregó Chinen tratando de no reírse por la cara que había puesto Takaki.
-Puedo apostar a que a todas las has hecho llorar-
Takaki no dijo nada, era cierto, no había chica a la que no hubiese hecho llorar cuando se le declaraban.

Al llegar a casa de Chinen ambos observaron que las luces se encontraban apagadas, después ambos entraron.
-Ahora vuelvo-
Dijo Chinen mientras subía por las escaleras, Takaki lo esperó en la sala, observando con curiosidad la casa, la cual era bastante normal, unas cuantas fotos de Chinen con su madre desde que era pequeño hasta mas o menos a la actualidad, como debería de ser en la casa de una familia.
Minutos después, Chinen bajo con una pequeña mochila.
-Listo, ya podemos irnos-
-¿Tu madre sabe que estarás conmigo?-
Pregunto Takaki.
-Le deje un recado en su habitación, no habrá problema-
Respondió tranquilamente, y enseguida ambos salieron de la casa.
En el camino, ambos iban en silencio, Takaki tenía una extraña sensación, le agradaba estar con Chinen, pero que dejara su casa así no le era muy agradable, no es que se estuviese mudando con el, pero simplemente se sentía extraño. Por otro lado, Chinen también iba muy pensativo, nunca se había quedado fuera de su casa por tantas noches y solo ir por ropa limpia, más sin embargo estar con Takaki era mejor que quedarse solo como siempre, así que estaba decidido a tomar una decisión pronto al respecto.

Más tarde, ambos llegaron al departamento, extrañamente Takaki estaba más serio de lo normal y Chinen terminó de notarlo al ver como este tomaba asiento en el sillón.
-¿Ocurre algo?-
Preguntó Chinen mientras se sentaba a su lado. Takaki estaba muy pensativo, pero después se giro para ver a Chinen como si nada pasara.
-No, no es nada, será mejor que nos alistemos, mañana hay clase y no puedo volver a llegar tarde-
Sin embargo, Chinen lo observaba de cerca, aún se notaba ligeramente aquella marca en su cuello, y sin más no pudo evitar el preguntar.
-¿Estas molesto? Eso aún se ve…-
Señalo tímidamente Chinen.
-Ah… lo se, solo espero que mañana no haga demasiado calor-
-¿Sigues molesto por eso?-
Volvió a preguntar Chinen un poco tímido.
-No estoy molesto, solo olvídalo y ve a cambiarte-
Y sin decir nada más, Takaki entró al baño, se miró en el espejo, aquella marca aun se notaba, pero no le molestaba, el hecho de saber como la había obtenido lo avergonzaba un poco pero no era en lo absoluto molesto.
Por otro lado Chinen estaba preocupado, pensaba que tal vez Takaki si estaba algo molesto por aquella marca que le había dejado en el cuello, no dejaba de pensar en ello mientras se ponía la pijama. Después de eso, dobló su uniforme y lo puso sobre una silla, se quedo pensativo unos segundos, después escuchó el sonido de la regadera, al parecer Takaki tomaba un baño, se quedó pensativo y se dio cuenta de que el también necesitaba un baño, después de todo había sido un día muy caluroso, primero cruzó por su cabeza la idea de meterse a la ducha junto con Takaki, pero tal vez este quería bañarse solo, así que sintiéndose resignado, se dejó caer sobre la suave cama, quedando recostado boca arriba, no tenía otra alternativa más que esperar.
Minutos más tarde Takaki salió del baño, ya con su pijama puesta y con la toalla sobre la cabeza, Chinen se levantó a escucharlo salir.
-Ahora es mi turno-
Dijo animadamente mientras se acercaba a Takaki.
-Adelante-
Respondió mientras le cedía el paso, así pues, Chinen entró al baño, se quito la pijama y después la ropa interior, luego se metió a la ducha y su relajante baño dio inicio.

Mientras Chinen se bañaba, Takaki se dirigió a la cocina, tomo una botella con agua, se dirigió al pequeño balcón, dejando la puerta corrediza abierta, abrió la botella y le dio un buen trago, era bastante refrescante, por que a pesar de que ya era de noche, seguía haciendo calor, pero el aire era fresco.
Mientras se recargaba en la pequeña pared, su mirada quedó fija hacia la ciudad, entonces su mente comenzó a perderse en una idea que parecía descabellada, algo que sabía que quería, pero que sonaba egoísta, tal vez no estaba bien ser egoísta, pero Takaki tenía ese deseo y tenía el presentimiento de que no era una mala idea.
-Pero… ¿Y si no esta de acuerdo?-
Murmuró en voz baja, entonces la voz de Chinen lo tomó por sorpresa.
-¿De acuerdo con que?-
Se giró rápidamente solo para encontrarse con el pequeño Chinen con la pijama puesta de nuevo y con la toalla alrededor del cuello mientras el cabello le escurría un poco.
-Deberías de secarte bien-
Le respondió Takaki mientras se acercaba a el y quitándole la toalla del cuello comenzó a secarle suavemente la cabeza.
-Aún no respondes a mi pregunta, ¿Qué quieres decir con estar de acuerdo?-
Sin embargo Takaki no dejó de secar la cabeza de Chinen y solo se limitó a responder.
-No es nada importante, solo hablaba en voz alta-
Y así, con un ultimo movimiento, se hizo a un lado y dejo a Chinen ahí de pie, con la toalla aún en la cabeza, este, un poco confundido, se la quitó y se giro para ir tras Takaki.
-Estas muy raro, desde que llegamos de mi casa, siempre eres frío pero hoy no es así, diría que más bien estas distante-
A Takaki le volvió a tomar por sorpresa este comentario pero trato de disimular.
-Es tu imaginación, no tengo por que estar distante-
Dicho esto, volvió a tomar agua.
-Claro que lo estas… ¿Acaso es por lo de Ryosuke?-
Preguntó tímido.
-¿Eh?-
-Es que no encuentro otra respuesta, no logro entender por que estas así… y no me dices nada…-
La voz de Chinen comenzaba a quebrarse, Takaki lo percibió, quiso acercarse a el, pero cuando su cuerpo al fin reaccionó Chinen entró de prisa a la habitación. Y es que se sentía tan mal, normalmente era sencillo entender a Takaki, pero esta era la primera vez que lo sentía tan distante y no lograba entender el por que, y al ver que este no hacía nada, lo único pudo hacer fue caminar hacia la habitación, sacó las cobijas que cubrían la cama y se metió ahí, cubriéndose por completo con las cobijas mientras se limpiaba el rastro de las lagrimas que habían logrado salir.
Por otro lado, Takaki observo el comportamiento de Chinen y como este se refugiaba debajo de las cobijas.
“-Es como un niño pequeño-“
Pensó. Tenía que hacer algo o todo podría arruinarse por un mal entendido, así que sin más, apagó la luz de la sala, entró a la habitación y cerro suavemente la puerta, antes de apagar la luz se aseguro de encender la pequeña lámpara que se encontraba encima del buró, justo a un lado de donde estaba Chinen.
Después de apagar la luz, camino en silencio del otro lado de la cama, se sentó en ella y hecho un vistazo detrás de el, aún seguía el pequeño Chinen escondido debajo de las cobijas.
-Esta bien, te lo diré, pero primero quiero que borres de tu pequeño y diminuto cerebro la idea de que estoy molesto contigo por la marca en el cuello y que también estoy distante por el asunto de Yamada-kun ¿Entendiste?-
Chinen escuchó claramente las palabras de Takaki, pero no salió de su escondite, mientras que Takaki seguía sentado en el otro extremo de la cama dándole la espalda.
-Lo que sucede es que… he pensado en algo… tal vez no te parezca buena idea por que bueno… solo vives con tu madre… pero después de que te acompañe hoy a tu casa… estuve pensando en una forma en la que ya no tengas que ir a tu casa cada vez que quieras ropa limpia…-
Dicho esto se quedo en silencio, era un poco difícil decirlo, nunca se imagino diciendo esta clase de cosas, era vergonzoso. Sin embargo Chinen entendía el mensaje perfectamente, o al menos eso pensaba, así que lentamente se quitó las cobijas de encima y lentamente se incorporo para quedar sentado en la cama, mirando solamente la espalda de Takaki.
-¿Quieres que… viva contigo?-
Preguntó Chinen tratando de creer si de verdad estaba haciendo esa pregunta. Sin embargo Takaki se quedó en silencio.
-No quiero que lo decidas ahora, debes pensar en tu madre por ejemplo, y en que pasaría si decidimos vivir juntos definitivamente-
Takaki esperaba algún comentario, pero no lo recibió, en cambio pudo sentir la cabeza de Chinen recargada en su espalda.
-No se que te preocupa tanto, a mi me parece una idea estupenda-
Takaki sonrió.
-¿En verdad lo crees? No creo que vivir conmigo sea lo mejor-
Entonces Chinen se alejo un poco solo para acomodarse mejor y poder abrazarlo tiernamente, rodeando con sus brazos la cintura de Takaki.
-Yo no lo veo así, a decir verdad me preguntaba cuando ibas a decírmelo-
Takaki suspiró.
-Pero aún así, no me respondas ahora, quiero que pienses en todo, sobre todo en como le dirás a tu madre-
-Deja de preocuparte por esas cosas, a mi madre déjala en mis manos, estoy seguro que no le afectara tanto como tu piensas, la conozco-
Y si, Chinen tenía razón, realmente lo que pensara su madre lo tenía sin cuidado, además de que estaba seguro de que ella no se quedaría sola, así que no había problema alguno.
-Bien, entonces puedes mudarte este domingo-
-De acuerdo, lo haré-
Respondió Chinen mientras abrazaba a Takaki con un poco más de fuerza.
-Ahora será mejor dormir, mañana hay clase-
-Bien-
Y así Chinen soltó a Takaki para permitirse acomodarse, después apago la luz de la pequeña lámpara y se acomodo junto a Takaki, así ambos se quedaron profundamente dormidos.

A la mañana siguiente, Yabu caminaba rumbo a la escuela, temprano como de costumbre, al llegar pasó sin darse cuenta junto al equipo de futbol, al parecer ya habían terminado con su práctica matutina.
-¡Hey! ¡Yabu!-
Este se detuvo en seco, sabía que esa voz era de Hikaru, y de pronto su rostro se ruborizó ligeramente.
-Buenos días Yabu-
Lo saludo alegremente Hikaru quien ahora se encontraba frente a el aún con su uniforme del equipo de futbol.
-Bue… buenos días-
-Llegas temprano, ¿Por qué siempre llegas temprano?-
Preguntó curioso Hikaru, pero Yabu solo desvió la mirada.
-No es tan temprano, ya muchos han llegado-
Dijo mientras veía a su alrededor.
-Cierto, pero aún así es temprano-
Yabu no sabía por que pero la sonrisa y el buen humor de Hikaru lo ponían nervioso, y a eso sumándole lo que había sucedió el día anterior, corriendo para ayudarlo, era vergonzoso el tan solo recordarlo.
-¿Ocurre algo?-
Pregunto Hikaru curioso mientras veía el rostro afligido de Yabu, este al parecer se sorprendió y trató de escapar.
-No, nada, bueno ya-
-¡Oh mira! Aquí viene Takaki-kun-
Lo interrumpió Hikaru con voz alegre y animada como de costumbre, a Yabu comenzaba a molestarle eso, ¿Por qué sentía que era el único que se sentía nervioso?

Takaki y Chinen iban entrando a la escuela.
-Bueno, debo irme, me toca la limpieza matutina y ya voy tarde-
-De acuerdo, nos veremos más tarde-
-Si-
Respondió Chinen alegre, y en un impulso se puso de puntillas y le dio un pequeño beso a Takaki en la mejilla para después salir corriendo antes de ser regañado por este.
Hikaru y Yabu vieron lo ocurrido, y fue Hikaru quien no pudo quedarse callado.
-Vaya, vaya Takaki-kun… ¡que lindos se ven!-
Takaki miró un poco fastidiado a Hikaru a la vez que se ruborizaba ligeramente.
-¡Cállate!-
-¡Oh! Ahora esta molesto, o más bien demasiado avergonzado, ¿Cierto Yabu?-
Dijo Hikaru mientras le daba un leve golpe con el codo a Yabu.
-Eso parece-
Respondió Yabu siguiéndole el juego a Hikaru de forma instintiva.
-Ahora se unirán para hacer esto aun mas ridículo ¿Cierto?-
Reclamó Takaki acercándose más a ellos.
-Tranquilo muchacho, no queremos problemas-
Dijo Hikaru en tono de broma, a Takaki le causo gracia la forma en la que Hikaru hablaba y dejo salir una leve sonrisa. Yabu la notó de inmediato y sonrió igual. Después de todo era agradable ver a Takaki sonreír, puesto que esto significaba que era feliz, y eso era suficiente para el.
-Oye, ¿No crees que es un día bastante soleado para que traigas bufanda?-
Lo interrogó Hikaru. Y es que la pequeña marca aún no desaparecía y no iba a arriesgarse a ser visto.
-Pues… a mi me parece que hace un poco de fresco-
Respondió con seriedad mientras se tocaba el cuello.
-¿A si? Pues a mi no me lo parece, ¿Por qué no te la quitas?-
Dijo Hikaru mientras se acercaba a el con la mejor intensión de quitársela.
-No, no hace falta-
Lo esquivó Takaki. Esto solo despertó el interés de Hikaru.
-Esto es sospechoso…-
Takaki miró nervioso a Hikaru, Yabu no comprendía cual era la sospecha de Hikaru, después de todo le daba igual si Takaki llevaba o no bufanda en un día soleado. Mientras tanto, Takaki retrocedió un par de pasos. Hikaru lo notó y tuvo una buena idea para distraerlo.
-Oye, te habla el pequeño desde el segundo piso, mira-
Lo dijo en un tono tan convincente, que Takaki se giró para ver si se trataba de Chinen, pero fue todo una mentira, y lo descubrió demasiado tarde, ya que Hikaru había aprovechado la oportunidad para quitarle la bufanda de un solo tirón.
-¡Oye no hagas eso!-
Gritó Takaki, pero fue demasiado tarde, Hikaru y Yabu notaron de inmediato aquella marca en el cuello de Takaki. Un poco desconcertado, Hikaru se atrevió a preguntar.
-¿Acaso eso es…-
Después fue Yabu quien hablo.
-Creo que es un…-
-¡No tienen que decirlo!-
Dijo Takaki en voz muy fuerte mientras le arrebataba la bufanda de las manos a Hikaru y volvía a ponérsela.
-¿Pero quien te hizo…? Ah ya se, con que el pequeño eh!-
Finalizó Hikaru con una mirada traviesa mientras le daba un golpecito con el codo a Takaki en las costillas.
-Ese no es asunto tuyo-
Dijo fríamente, y sin más se dio media vuelta y se alejo de ellos.
Yabu y Hikaru se quedaron observando como Takaki se alejaba a paso veloz, y entonces fue Hikaru quien rompió el silencio.
-Es mi imaginación o no reaccionaste como yo lo esperaba-
-¿Eh?-
-Bueno, pensé que tal vez te sentirías mal y te irías o algo así-
Dijo Hikaru un poco nervioso.
-¿Ah si? Pero no tengo por que hacer eso-
Respondió Yabu tranquilamente.
-¿Ah no? ¿Eso quiere decir que-
Estaba a punto de preguntar algo importante pero Yabu lo interrumpió.
-Mejor me voy, tengo cosas que hacer, nos vemos-
Y sin más, Yabu se alejo con una sonrisa dibujada en los labios, pero Hikaru no iba a dejar que las cosas se quedaran de esa forma, así que caminó rápidamente y abrazo a Yabu por detrás, este se sorprendió y se detuvo en seco.
-Gracias, te prometo hacer lo mejor para que seas feliz-
Y sin más, le dio un pequeño beso en la mejilla, y antes de que Yabu pudiese decir algo, Hikaru salió corriendo, ya que estaba un poco alejado le dijo con una sonrisa.
-Iré a cambiarme, nos vemos más tarde-
Y se alejó corriendo, Yabu lo observo, se sentía nervioso pero feliz, la idea de darle esa oportunidad a Hikaru no sonaba tan mal después de todo.

Así fue como el día dio inicio, la mañana transcurrió de forma tranquila, Takaki esperaba que Hikaru le contara a todo el mundo sobre la marca, pero al parecer ni siquiera tenía intenciones de hacerlo, por lo que se tranquilizó un poco y pudo tomar las siguientes clases con más tranquilidad.
Llegada la hora del almuerzo, Takaki salió del salón y se encontró con Chinen, este ya llevaba un par de bolsas con comida en las manos.
-Me adelante, vamos-
Le indico con una sonrisa mientras se giraba para caminar, Takaki simplemente lo siguió. Rato después ambos estaban completamente solos en uno de los jardines. Mientras comían Chinen no pudo evitar decirle.
-Ya te puedes quitar la bufanda, nadie te ve-
Era divertido ver a Takaki tan acalorado y a la vez preocupado por que nadie lo viera.
-Esto no es gracioso, ya quiero verte en mi lugar-
Takaki se esperaba alguna clase de reclamo, pero obtuvo una contestación completamente diferente.
-Pues a mi no me importaría, si la haces tu no me importa, no tengo por que darle explicaciones a la gente, sabes que soy bueno en eso de engañar, en tu caso si alguien te pregunta simplemente podrías no responder-
Chinen hablaba tan tranquilamente que dejo a Takaki muy sorprendido.
-Lo haces ver tan sencillo…-
-Lo sé-
Respondió Chinen con una sonrisa. Después ambos continuaron con su almuerzo y cambiaron de tema.

Después de almorzar Takaki se dirigía a su salón, hacia demasiado calor, ya no aguantaba el llevar esa bufanda en el cuello, las palabras de Chinen no salían de su cabeza, y es que el pequeño tenía razón, después de todo que más importaba lo que pensaran los demás, así que sin más que hacer, antes de entrar al salón, se quitó aquella bufanda de un solo movimiento. Mientras atravesaba el salón para llegar a su lugar, pudo observar como una chica lo observaba curiosa pero no le decía nada, en cuanto tomó asiento la penetrante mirada de Yabu llamó su atención.
-¿Qué ocurre? ¿Tengo algo en la cara?-
Le pregunto con indiferencia.
-En la cara no… si no en el cuello… te has quitado la bufanda…-
Respondió Yabu sorprendido.
-Eso ya lo se-
Yabu no dijo nada más, después el maestro entró al salón y la clase dio inicio.
Mientras tanto, Chinen se encontraba totalmente distraído, miraba su reloj con insistencia, sabía que en unas cuantas horas tendría que salir lo más rápido posible, después de todo aún no creía que fuese verdad el hecho de que Ryosuke se fuera del país.
Y ahí estaba, mirando hacia el pizarrón pero sin poner atención a la clase, hasta que la profesora noto esto y le preguntó con voz preocupada.
-Chinen-kun, ¿Te encuentras bien?-
La voz de la profesora lo sacó por completo de sus pensamientos y trato de responder lo más normal que pudo.
-No es nada, disculpe, eso solo que no me ha quedado muy claro-
Y utilizando su mejor sonrisa, miro a la profesora.
-De acuerdo, lo plantearé de esta forma…-
Entonces la profesora comenzó a explicar de nuevo de otra forma, pero fue inútil, Chinen estaba pensando en otras cosas, pero esta vez se aseguro de ser más cuidadoso y aparentar poner atención.

Así, el resto del día transcurrió, Chinen no podía evitar el mirar de vez en cuando por la ventana, no había comentado mucho con Takaki al respecto, pero esperaba que este lo acompañara al aeropuerto.
Cuando al fin las clases terminaron, Chinen comenzó a guardar sus cosas, pensaba ir en busca de Takaki, pero apenas dirigió la mirada hacia la puerta y se encontró con Takaki.
-¿Listo?-
Le pregunto con seriedad, sin embargo Chinen se limitó a afirmar con la cabeza y mirándolo fijamente caminó hacia el.
-Vamos…-
Y sin mirar a Takaki, paso de el y comenzó a caminar, pero enseguida este lo siguió.
Después de todo un camino silencioso, ambos llegaron al aeropuerto, Chinen se detuvo en la mitad de la enorme sala de espera de salidas internacionales, esperando ver a Ryosuke entre toda la gente.
-Si no lo llamas no sabrás en donde esta-
Le dijo Takaki al darse cuenta de que Chinen no encontraba a Ryosuke.
-Tienes razón…-
Nervioso, sacó su teléfono del bolsillo, estaba a punto de marcar cuando escucho su nombre.
-¡¡¡Chinen!!!-
Rápidamente levantó la vista y a lo lejos observo a Ryosuke, de pie junto a un señor ya grande, seguramente era su asistente.
-Ve, yo te esperaré aquí-
Le dijo Takaki con voz tranquila, Chinen lo miró preocupado, entonces Takaki se acercó a su rostro, besó su frente para después regalarle una sonrisa.
-No te preocupes, anda ve-
Chinen se alegró por esto y comenzó a caminar rumbo a Ryosuke, Takaki solo quedó ahí de pie, no quería acercarse, estaba bien si solo observaba de lejos.

Cuando estuvo a escasos pasos cerca de Ryosuke, Chinen no sabía que hacer, este al ver a Chinen cerca, le hizo una señal a su asistente y este de inmediato se alejó, dejándolos a solas.
-Hola…-
Saludó Chinen torpemente.
-Hola-
Respondió Ryosuke con una cálida sonrisa en el rostro.
-Así que te vas ¿Cierto?-
-Si, debo hacerlo, tengo que estudiar en Inglaterra, mi padre me lo ha pedido, pensaba negarme pero… no encuentro una razón para quedarme-
Aún aquella sonrisa seguía dibujada en el rostro de Ryosuke.
-Siento no ser esa razón que necesitas-
Se disculpó Chinen torpemente mientras bajaba la mirada.
-No es tu culpa, después de todo solo estoy pagando mis propios errores, además mira allá atrás, si intento llevarte a la fuerza ese sujeto es capaz de perseguirnos de por vida, y no creo poder aguantarlo más de diez minutos-
Dicho esto Ryosuke comenzó a reírse torpemente, Chinen pudo notar el vacio en aquella risa, pero después de todo el chico se esforzaba y eso valía más, así que de igual forma Chinen también comenzó a reír.
-Eso esta mucho mejor, ahora puedo irme tranquilo después de haber visto tu sonrisa-
Declaró Ryosuke repentinamente, causando un ligero rubor en el rostro de Chinen.
-Bueno, también ese rostro ruborizado es un buen recuerdo-
Chinen solo le sonrió tímidamente.
-De verdad espero y todo vaya bien, no te olvides de escribir-
-Oh no! Ya nadie hace eso Chinen, pero supongo que puedo escribirte de vez en cuando-
-Sé que lo harás-
Ambos se sonrieron, después el asistente de Ryosuke se acercó y le susurro algo al oído.
-Bien, es hora de marcharme, solo un ultimo favor-
-El que quieras-
Dijo Chinen ante la petición de Ryosuke.
-¿Me dejas abrazarte?-
La mirada de Ryosuke imploraba por una respuesta afirmativa, a lo que Chinen no pudo negarse, y sin decir nada, se acercó a el y lo abrazó tiernamente, Ryosuke de inmediato lo rodeo con sus brazos, aferrándose ligeramente a el, después le susurro al oído.
-Tienes que ser feliz ¿Entendido? Si no yo vendré por ti y te alejaré de el para siempre-
Chinen solo dejo salir una pequeña risita ante la aparente amenaza de Ryosuke, segundos después ambos se separaron.
-Ahora debo irme-
-Cuídate mucho-
Le dijo Chinen con una sonrisa.
-Lo haré, puedes estar seguro-
Y mientras le guiñaba un ojo, Ryosuke comenzó a alejarse, y antes de avanzar un poco más, miró directamente hacia donde estaba Takaki, le dirigió una sonrisa, levanto su mano y la movió un poco de lado a lado, después de recibir la misma reacción como respuesta por parte de Takaki, continuo con su camino hasta perderse tras las paredes que marcaban la separación de la sala de arribo.
Cuando Chinen se giro un poco notó que ahora Takaki estaba de pie a su lado.
-Se ha ido…-
Dijo Chinen con voz débil.
-Eso parece, ahora ven-
Le dijo Takaki, y sin más tomó a Chinen y lo pego a su cuerpo, quedando el rostro del menor escondido en su pecho.
-Así nadie podrá verte-
Susurro Takaki, y como si fueran palabras mágicas, Chinen comenzó a llorar.
-No volverá…-
Logró decir entre sollozos mientras se aferraba a la camisa de Takaki.
-Lo sé… es su decisión y debemos respetarlo, ahora ya debemos irnos, ya no hay nada que hacer aquí.
Chinen asintió con la cabeza y un par de segundos después se alejó de Takaki, limpió sus ojos y tomando la mano del mayor comenzó a caminar, este entrelazo sus dedos con los de Chinen, así, ambos salieron de aeropuerto, al mismo tiempo que un avión rumbo a Inglaterra cruzaba por el cielo despejado de aquella tarde.

Cuando llegaron al departamento de Takaki, Chinen se dejó caer sobre el sillón.
-¿Tienes hambre?-
Le pregunto Takaki.
-Un poco…-
-¿Quieres algo?-
Preguntó de nuevo, esta vez acercándose al rostro de Chinen, este lo miró fijamente y sin decir nada, se acercó lentamente al rostro de Takaki y junto sus labios con los suyos. Takaki respondió casi de inmediato a aquel beso, profundizándolo poco a poco, minutos después, ambos se separaron.
-Esto es más que suficiente para mi-
Le dijo Chinen con una sonrisa traviesa, Takaki le sonrió de vuelta y lo jaló para poder abrazarlo tiernamente.
-Si eso fuese verdad no tendría que comprar tanta comida-
Chinen solo rió un poco ante el comentario, después se separo de Takaki para poder verlo a los ojos.
-Antes de comer algo, quiero ir a casa por mis cosas y hablar con mamá, ¿Esperaras hasta que yo vuelva?-
Takaki miró con preocupación a Chinen, no estaba muy seguro de que fuera solo.
-Yo puedo-
-Esto debo hacerlo solo, así que mientras regreso tu preparas algo de comer, ¿De acuerdo?-
Le dijo Chinen con una sonrisa despreocupada, así que a Takaki no le quedó más que aceptar.
-Bien, preparé algo mientras vuelves-
Dicho esto, Chinen se puso de pie y camino hacia la puerta.
-Volveré pronto-
Y con una sonrisa desapareció detrás de aquella puerta, dejando a Takaki solo y ligeramente preocupado.
“-Confía en el-“
Se dijo, y así caminó hacia la cocina, sacó unas cuantas cosas del refrigerador y comenzó a preparar algo.

En cuanto llego a su casa sabía que su madre no estaba, y terminó de confirmarlo al notar la puerta cerrada con llave, así que solo entro y subió directamente a su habitación, pensó en hacer su maleta mientras esperaba a su madre.
No paso mucho tiempo cuando ya tenía toda su ropa y unos cuantos objetos personales bien guardados en la maleta, en total era una maleta grande y una pequeña.
Al bajar por las escaleras escucho el sonido de una llave entrar por la perilla, su madre había llegado.
-Yuri… ¿Qué haces?-
Preguntó su madre al verlo con ambas maletas mientras bajaba por las escaleras.
-Al fin llegas, necesito hablar contigo-
Su madre lo miró curiosa y accedió.

Las horas pasaban y Chinen no llegaba, la comida estaba más que lista, hasta podría asegurar que un poco fría ya, estaba tardando demasiado. No dejaba de dar vueltas por todo el departamento, entraba y salía de su habitación, se sentaba y se ponía de pie una y otra vez del pequeño sillón de la sala, salía a ratos a la terraza para respirar aire fresco, se asomaba por la puerta de vez en cuando y nada, no había señal alguna de Chinen, comenzaba a obscurecer, esto comenzaba a ser demasiado.
“-¿Por qué tarda tanto?-“
Se preguntaba Takaki mientras miraba su reloj con desesperación.
“-Ya es demasiado-“
Pensó, estaba dispuesto a salir en su búsqueda, por su mente pasaba la idea de que tal vez tenía ahora mismo alguna discusión con su madre, tenía que ir por el. Pero afortunadamente esto no fue necesario, pues justo cuando Takaki estaba poniéndose su chaqueta para salir, escuchó el timbre, un poco torpe caminó hacia la puerta y la abrió.
-Chinen…-
Fue lo único que logro decir, estaba asombrado, el chico había llegado sano y salvo, con sus maletas, no estaba llorando ni estaba alterado, de hecho estaba demasiado tranquilo.
-Estoy en casa-
Le dijo con una sonrisa, Takaki se hizo a un lado para dejarlo entrar y no muy convencido dijo.
-Bienvenido-
-¿Qué pasa? ¿No estás feliz? Si vas a recibirme así todos los días comenzare a molestarme-
Le reclamo Chinen de forma juguetona.
-¿Por qué tardaste tanto? ¿Ocurrió algo?-
Chinen miró tranquilo a Takaki y respondió.
-Todo salió bien, es mi madre no un demonio-
-¿Qué paso?-
Preguntó Takaki.
-Pues le dije que me iba de casa, no por rebelde, le dije que encontré a la persona que mas quiero en el mundo y que me iba a vivir con el, al principio no lo creía y no estaba segura si me iba con un hombre o una mujer, hasta que saco sus conclusiones y descubrió que hablaba de ti-
-¿Le… le dijiste que…-
-No se lo dije textualmente pero de cierta forma ya lo sabe, ¿Quieres saber como reaccionó?-
Takaki solo asintió con la cabeza mientras miraba sorprendido a Chinen.
-Dice que quiere que vayas a pedir formalmente mi mano y que te cases conmigo, y ya que no le daremos un nieto quiere que la visitemos seguido-
La expresión de Takaki era de un asombro indescriptible, Chinen lo miró fijamente y de inmediato comenzó a reírse a carcajadas.
-¡Es broma! Mi madre no diría eso jamás, solo me dijo que si con esto era feliz que siguiera mi camino, en serio no tenemos que casarnos así que quita ya esa cara-
Al escuchar esto Takaki se sintió realmente tonto, y más por que trataba de imaginarse su boda con Chinen, era algo demasiado vergonzoso.
-¿En serio dijo eso?-
-Eso y que no la llame cuando necesite dinero-
-Valla… no es tan malo como lo creí…-
-¿Pensabas que me golpearía o algo así?-
Preguntó Chinen sorprendido.
-Más o menos-
-Deja de ver televisión Yuya-
Dijo Chinen con una sonrisa burlona, Takaki se quedó callado, ¿Acaso lo había llamado Yuya?
-Oye tú…-
-Espero y no te moleste, comienza a incomodarme llamarte por tu apellido, ya que ahora viviremos juntos ¿No crees que debo llamarte por tu nombre?-
Takaki solo asintió torpemente con la cabeza.
-Ahora es tu turno-
Dijo Chinen lleno de emoción.
-¿Turno de que?-
-Llámame por mi nombre-
Pidió emocionado, Takaki lo miró incrédulo.
-Es hora de cenar, enano-
Y despeinándolo un poco se dio media vuelta para ir a la cocina, al principio Chinen se molesto un poco, pero estaba seguro que pronto escucharía Takaki llamarlo por su nombre, solo debía esperar.

La cena transcurrió sin problema, ambos conversaban de otras cosas, como la escuela, después de recoger y lavar los platos, ambos se sentaron en la sala.
-Estoy cansado, ha sido un día difícil-
-Pues ve a acomodar tus cosas, te advierto que no toleraré desorden, mientras lo haces iré a darme un baño-
Chinen miró molesto a Takaki mientras este entraba al baño, y sin más llevo sus maletas a la habitación y se sorprendió bastante, al abrir el armario notó que ya había un pequeño espacio para su ropa, al igual que un par de cajones vacios, esto lo hizo sonreír y comenzó a acomodar su ropa.
En cuanto termino se dejo caer sobre la cama, estaba cansado, después pudo sentir como sus ojos comenzaba a cerrarse, y se hubiese quedado dormido de no ser por que escuchó la puerta cerrarse, se enderezó lentamente y vio a Takaki acercándose a el, con una toalla alrededor del cuello.
-¿Listo?-
-Si, gracias por el espacio-
Chinen le sonrió a Takaki y este solo le acarició un poco la cabeza.
-Hora de dormir-
Dijo Takaki, Chinen asintió, abrió el armario y saco su pijama, se vistió rápidamente mientras Takaki terminaba de secarse el cabello, después ambos se acomodaron en la cama, Takaki apagó la luz y Chinen se acurrucó a su lado.
-Buenas noches Yuya-
Le dijo Chinen seguido de un bostezo, Takaki se giró solo para abrazarlo tiernamente y le dijo con voz suave.
-Buenas noches… Yuri…-
Al escuchar esto los ojos de Chinen se abrieron por completo, le hubiese gustado poder ver la cara de Takaki, pero ya podía imaginársela, completamente ruborizado, esto lo hizo sonreír y se aferró con un poco más de fuerza al mayor. Así fue como ambos se quedaron completamente dormidos.

A la mañana siguiente, ambos despertaron gracias a la alarma del reloj, con pereza lograron salir de la cama y mientras Chinen se daba un baño Takaki preparaba el desayuno.
Completamente felices, ambos disfrutaron de aquella mañana, después de estar listos partieron rumbo a la escuela, en el camino a la estación, Chinen tomó la mano de Takaki.
-Yuya-
Le dijo con voz suave, este se giró para verlo y se encontró con el teléfono de Chinen muy cerca de su rostro.
-Sonríe-
Le indicó Chinen.
-¿Qué?-
Pregunto Takaki incrédulo.
-Sonríe-
-No haré eso-
Así, Takaki estaba dispuesto a continuar con su camino, pero Chinen lo tomó con fuerza y lo detuvo.
-Anda, sonríeme-
Sin más alternativa, Takaki cumplió con aquel deseo y escuchó el sonido de la cámara proveniente del teléfono de Chinen.
-Bien-
Takaki movió la cabeza negativamente mientras sonreía aún, Chinen lo notó.
-Sigues sonriendo-
Dijo mientras señalaba su rostro.
-Cállate-
Le dijo avergonzado.
-Yuya-
-¿Ahora que?-
Preguntó con cierto fastidio, y de pronto sintió los labios de Chinen sobre los suyos, tardo un poco en responder pero lo hizo, ambos se besaron lenta y deliciosamente, después se separaron y aún estando muy cerca el uno del otro Chinen le dijo.
-Te amo Yuya-
El rostro de Chinen estaba completamente ruborizado, y el de Takaki también, sabía que debía responder, así que abrazó a Chinen tiernamente, rodeando su cintura con ambos brazos, y pegándolo suavemente a su cuerpo le dijo al oído.
-Yo igual… Yuri… Te amo-
Ambos se abrazaron con fuerza, se separaron unos centímetros y se besaron nuevamente, daba igual si la gente los veía o no, eso no importaba, y después de besarse se separaron, y fue Chinen quien rompió el silencio.
-No quiero ir a la escuela-
Dicho esto le lanzo una mirada coqueta a Takaki.
-De acuerdo…-
Y sin más lo cargó de un solo movimiento, llevándolo en sus brazos de regreso al departamento, de regreso a casa. Estando ahí, bueno, esta de más mencionarlo, pero ambos hicieron el amor como jamás lo habían hecho, llenando la habitación de fuertes gemidos una y otra vez, gritándose su amor con todas sus fuerzas.
Al terminar, ambos estaban recostados en la cama, mirándose fijamente, uno al lado del otro.
-Yuya…-
-¿Qué ocurre?-
Preguntó Takaki, Chinen sonrío y le dijo.
-Sonríeme-
Y sin más, Takaki le regalo aquella sonrisa de la que Chinen se había enamorado, realmente amaba esa sonrisa, era lo más bello que jamás había visto y que atesoraría durante toda su vida. Después de contemplarla, abrazó a Takaki con ternura, este le correspondió y ambos se quedaron profundamente dormidos.

F I N

miércoles, 5 de mayo de 2010

Mi melodía eres tú [Cap. 1]

Capitulo 1

“Aquella tarde, como de costumbre, caminaba por aquella calle solitaria pero con un aire de elegancia, a decir verdad el caminar por aquí me retrasa un poco, pero solo paso para escuchar aquella hermosa melodía mientras me pregunto quién es la persona que toca algo tan hermoso, fue entonces cuando te vi desde aquella ventana que normalmente estaba cerrada, anhelo tanto poder conocerte mejor…”

-Daiki… Daiki despierta-
Una voz lo llamaba a lo lejos mientras caminaba sin rumbo por aquella calle de nuevo, poco a poco esa voz comenzó a llamarlo con demasiada insistencia, hasta que sintió un dolor en la cabeza.
-¿Eh?-
-Siento que la clase no sea tan dinámica Arioka-kun, pero trate de mantenerse despierto-
Al abrir los ojos, levanto perezosamente la cabeza solo para encontrarse con el molesto rostro de su profesor, el cual acababa de golpearlo levemente en la cabeza con un libro para que despertara.
-Lo siento…-
-No se preocupe, me encargare de que lo sienta aún más en el examen-
Y así, el profesor dio media vuelta y continuo con su clase. Fue entonces que la pequeña risita de su compañero llamó su atención.
-Deja de reírte Yama-chan, ¿Por qué no me despertaste?-
En ese momento el chico dejo de reírse y le respondió en voz baja.
-Trate de hacerlo, pero simplemente no respondías, ¿Acaso no dormiste bien anoche?-
-Si dormí bien… solo que nunca es suficiente-
Respondió Daiki con la mirada perdida en su libro de texto, Ryosuke lo observo confundido y continuo prestando atención a lo que el profesor decía.

En cuanto la clase termino, Daiki se levanto de su lugar y aprovecho la oportunidad para estirar sus brazos y piernas un poco.
-Iré a la cafetería por algo de comer, ¿Vienes?-
Le preguntó Ryosuke con un aire de entusiasmo.
-No, ahora no, te alcanzo más tarde-
-De acuerdo…-
Y sin más, Ryosuke dio media vuelta y salió del salón, últimamente a Daiki no le agradaba mucho estar con Ryosuke, desde que este tenía nuevos amigos se sentía ligeramente excluido, así que prefería quedarse solo la mayor parte del tiempo.

Minutos después, decidió salir del salón, tal vez dar una vuelta por la escuela le ayudaría a distraerse y a olvidarse de que moría de sueño. Mientras caminaba, no dejaba de pensar en aquella melodía, y es que unos cuantos días atrás, había tenido que tomar un atajo obligatorio, puesto que unos tipos molestos lo estaban siguiendo, y sin pensar se metió en una calle diferente solo para perderlos, al caminar por aquella calle, se dio cuenta de que se había metido en una de las zonas mas o menos lujosa, muy rara vez se metía en esa calle, no tenía mucho que hacer por ahí, no conocía a nadie y ver tanto lujo a veces lo abrumaba. Pero no tenía alternativa, era eso o volver al camino en donde aquellos sujetos seguro lo estaban esperando, ni siquiera los conocía, pero de que les daba por agarrar a alguien para molestar no lo soltaban hasta cansarse, y al parecer Daiki era su elección de esta semana.
Así que sin más remedio, caminó a través de aquella calle, observando las casas, no se veía a nadie afuera, solo algunos autos lujosos, estaba comenzando a hartarse hasta que una hermosa melodía llamó su atención, resonaba por toda la calle, era la melodía proveniente de un piano, hermosa, suave, pero con un sentimiento que no alcanzaba a describir, entre melancolía y soledad, pero sin dejar de cautivarlo, deseaba saber de donde provenía aquel sonido, así que comenzó a caminar lentamente en dirección a donde el pensaba, provenía aquella melodía. Unos cuantos pasos más adelante y ahí estaba, frente a una casa que lucia igual de lujosa que el resto, grande, como de unos tres pisos, con fachada sencilla pero sin dejar de ser elegante, con la puerta color negro, enormes ventanas con cortinas color crema, la casa de un color gris, cualquiera hubiese pensado que eran colores lúgubres, pero no lo eran, ya que le daban el toque de elegancia exactos, pero la casa era lo que menos le importaba a Daiki en esos momentos, lo único que deseaba saber era quien era la persona que podía crear un sonido tan bello. Sin darse cuenta, se quedó recargado en la pared, junto a la ventana, para así poder escuchar mejor aquel sonido tan agradable. En cuanto termino, Daiki escuchó unos pasos, al parecer alguien se acercaba y el estaba muy sospechosamente fuera de aquella casa, así que para evitarse cualquier tipo de problema, decidió que era hora de marcharse, pero sabía que volvería, estaba hipnotizado por aquel bello sonido, aquella melodía que tenía un poco de soledad y melancolía. Así, los días pasaron y Daiki siempre llegaba puntual, puesto que al parecer esa persona tenía un horario fijo y solo tocaba exactamente a las cuatro con diez minutos de la tarde, nunca se retrasaba ni adelantaba, siempre era igual.

Al ir caminando por uno de los pasillos de la escuela, sin darse cuenta, Daiki chocó con alguien, provocando que solo fuese el quien cayera al suelo.
-Lo siento, ¿Estas bien?-
Escuchó Daiki, torpemente se puso de pie, ignorando por completo la mano de la persona que se ofrecía a ayudarle.
-Estoy bien, gracias-
Dijo un poco molesto mientras sacudía su pantalón, después alzo la mirada y se encontró frente a un chico más alto que el, aquel chico le sonreía amablemente.
-Debes de tener más cuidado-
Le dijo a Daiki, y sin más, le alborotó los cabellos y continuo con su camino, en cambio, un poco molesto Daiki no pudo evitar el comentar en voz baja.
-El que debe de tener más cuidado eres tú-
Y completamente seguro de que no había sido escuchado, se dispuso a continuar caminando, pero entonces escuchó de nuevo la voz de aquel chico.
-Te recuerdo que el que caminaba distraído eras tu y no yo, por eso eres tu quien debe de caminar con más cuidado-
Sorprendido, Daiki se giró para ver al chico, el cual seguía caminando, dándole la espalda, entonces no pudo evitar el sentirse completamente avergonzado y tonto, y estaba a punto de volver a su camino, cuando escuchó otra voz.
-Inoo-chan! Al fin te encuentro, te estaba buscando-
Lo más discreto que pudo, Daiki se giró solo para ver que se referían al chico de hace un momento, esta vez acompañado de otro chico casi igual de alto que el.
-¿Qué ocurre?-
-En cuanto me entere que venias a esta escuela no pude creerlo, así que te he buscado para comprobarlo y ahora te tengo aquí, y yo-
-Tranquilo Yuto, una palabra a la vez, te invito a almorzar y podrás decirme todo lo que quieras-
-De acuerdo-
Asintió el chico, ambos estaban a punto de irse, pero Inoo sintió la curiosa mirada de Daiki.
-¿Tú también vienes?-
Al ser torpemente descubierto, Daiki se giró rápidamente y se fue casi corriendo del lugar.
-¿Qué pasa Inoo-chan? ¿Lo conoces?-
-Un poco, pero mejor luego te cuento-
Y con una sonrisa dibujada en los labios, Inoo se dio media vuelta y comenzó a caminar, detrás de el iba Yuto quien no dejaba de decirle lo feliz que estaba de que ahora estaban en la misma escuela.

Después de haber corrido como un tonto avergonzado por casi toda la escuela, al fin se detuvo cerca de los jardines, y sin más que hacer y completamente agotado, se dejo caer en el suave pasto, con la mirada fija en el despejado cielo de aquella mañana.
-¿Pero que demonios me pasa? ¿Por qué tuve que salir corriendo?-
Se dijo en voz baja mientras cubría sus ojos con su brazo, poco a poco comenzó a quedarse dormido, era extraño, los últimos días por más que dormía no lograba quedar satisfecho, siempre andaba con mucho sueño y cansancio, no encontraba una explicación lógica para esto así que solo se limitaba a dormir en cuanto tenía oportunidad, estaba a escasos pasos de caer en un profundo sueño cuando algo lo despertó, lograba escuchar no muy lejos el sonido del piano, al principio pensó que tal vez podría ser todo producto de su imaginación, así que pensó en no darle demasiada importancia, pero aquella melodía no dejaba de sonar cada vez más real, hasta que de repente, Daiki la reconoció, era aquella melodía que escuchaba a diario en aquella calle elegante, no cabía duda, aquella soledad y melancolía que tanto lo hipnotizaban eran inconfundibles, era la melodía que tanto amaba escuchar, y ahora alguien la estaba tocando muy cerca de el, de seguro era algún alumno o alumna, tenía que averiguarlo, se moría por conocer a esa persona, así que sin más, se puso de pie de un solo salto.
Corrió lo más rápido que sus piernas se lo permitían, haciendo a un lado a toda le gente que estorbaba, ganándose unos cuantos reclamos, a los cuales no les dio importancia, sabia que el único piano que había en la escuela estaba en el segundo piso, en el salón de música.
Mientras corría, una emoción extraña le recorría todo el cuerpo, estaba cada vez más cerca de conocer a esa persona, no le importaba nada más, así, continuo corriendo, en cuanto llegó al segundo piso aquella melodía dejó de escucharse, pero estaba convencido de que llegaría a tiempo, así que incremento la velocidad.
Al fin llego al salón de música, pero ya no se escuchaba nada, no le dio mucha importancia y abrió la puerta de golpe, estaba agitado y sudaba un poco, al parecer no había corrido lo suficientemente rápido, el salón estaba vacio, completamente vacio, nadie se encontraba ahí, decepcionado entró al salón, cerrando la puerta tras de si, caminó lentamente y se acerco al enorme piano color negro, se acerco al banquillo y lo toco delicadamente, estaba tibio, sin duda alguna alguien había estado ahí sentado tocando el piano, al menos estaba seguro de ello, aunque le hubiese gustado más ver a esa persona. De pronto comenzó a sentirse sumamente cansado, todo el cuerpo le pesaba demasiado, después de todo había utilizado su poca energía en correr con todas sus fuerzas, así que sin mucho que hacer, retrocedió unos cuantos pasos hasta que no pudo avanzar más puesto que topo con la pared, se recargo en ella y lentamente se deslizó hasta quedar sentado en el suelo, entonces, nuevamente, comenzó a quedarse dormido, solo, en aquel salón de música, en donde había estado aquella persona que tanto anhelaba conocer.

Las horas pasaron, de pronto Daiki escucho muchas voces, lentamente abrió los ojos, aún estaba en el salón de música, completamente solo, pero al parecer las clases ya habían concluido, intentó despertar por completo, sacó su teléfono móvil del bolsillo del pantalón y miró la hora, exactamente acababan de finalizar las clases, esta era la primera vez que se quedaba tan profundamente dormido y no entraba a las ultimas clases, bueno, sabía que podía decirle a Ryosuke que le prestara los apuntes, así que sin más que hacer, se puso de pie lentamente, se estiró un poco y salió del salón de música, después caminó hacia el salón de clase.
Al llegar ya no había nadie, ni siquiera Ryosuke estaba ahí para esperarlo, hecho el cual no le sorprendió, después de todo el chico debía tener cosas más importantes que hacer, así que sin más tomó sus cosas y se marcho del salón, miró su reloj, si se daba prisa llegaría a tiempo para escuchar aquella melodía en la calle de siempre, así que llenándose repentinamente de energía caminó más de prisa, estaba a punto de salir cuando alguien lo llamó.
-¡Dai-chan!-
Le hubiese querido no hacer caso y seguir con su camino, pero esa voz era de Ryosuke y no pudo ignorarlo, así que sin más se detuvo y se giró para verlo. El chico se aproximaba a el con su uniforme del equipo de futbol.
-Dai-chan ¿En dónde estuviste todo este rato? Quise esperarte pero tengo practica con el equipo y tuve que venir, ¿Ocurrió algo?-
Daiki pudo percibir la preocupación de su amigo, así que le respondió de la forma más tranquila.
-No te preocupes, solo me quede dormido, eso es todo-
-¿Dormido? ¿En dónde?-
La cara de asombro de Ryosuke le causo un poco de gracia a Daiki.
-Ehm… en el salón de música-
-Escucha Dai-chan, ¿No crees que esto ya es demasiado?-
Daiki miró un poco confuso a Ryosuke, entonces, de repente, recordó que tenía prisa.
-Lo siento Yama-chan, me encantaría seguir esta conversación pero tengo algo importante que hacer, nos veremos mañana-
Y sin más, Daiki se dio media vuelta y salió corriendo, solo tenía diez minutos para llegar a la hora en la que aquel espectáculo musical daba inicio.

Tras haber corrido nuevamente con todas sus fuerzas, llego a tiempo, eran exactamente las cuatro con diez minutos, observó fijamente aquella casa, se recargo en la pared de siempre y segundos después comenzó a escuchar aquella melodía.
No cabía duda de que la había escuchado esa mañana en la escuela, lo que quería decir que, quien estaba tocando ahora iba en la misma escuela que el, esto emocionó un poco a Daiki, ahora estaba dispuesto a averiguar quien era esa persona, al menos sabía en donde podría buscarla mejor, puesto que era demasiado tímido como para tocar en aquella casa y preguntar.
Los minutos transcurrieron y como siempre, la rutina musical termino, era algo tan agradable y relajante, que sin más que hacer, miró por ultima vez aquella casa, y antes de irse pudo alcanzar a ver que alguien estaba observándolo desde la ventana, no pudo distinguir si era un hombre o una mujer, pero de inmediato se sintió avergonzado y se fue a toda prisa de ahí.
“-Había alguien… y me vio…-“
Pensaba Daiki mientras miraba por la ventana del autobús, estaba de cierta forma contento, ahora esa persona sabía que Daiki estaba ahí escuchando su música, ahora solo esperaba que lo reconociera en la escuela y tal vez le hablara.

Después de haber tocado el piano como siempre lo hacia, se puso de pie, estaba seguro de que aquel chico estaba escuchando de nuevo, siempre estaba ahí, y de cierta forma le agradaba, verlo irse con aquella hermosa sonrisa dibujada en el rostro era algo sumamente agradable a su vista, hacia que el corazón se le acelerase y sintiera ganas de salir tras el para agradecerle por ser un fiel seguidor de su música, pero nunca tenia el valor suficiente para hacerlo y solo se limitaba a observarlo desde la ventana.
De pronto, esa tarde, mientras lo observaba, aquel chico lo miro, con aquella mirada curiosa, y al chocar con su mirada pudo observar como aquel chico se ruborizaba ligeramente y se marchaba.
“-¿Me habrá visto? ¿Podrá al fin reconocerme?-“
Pensó aquel joven mientras observaba al chico marcharse, de pronto una voz lo hizo salir de aquellos pensamientos.
-Kei, ¿Terminaste?-
Se giró solo para encontrarse con el rostro serio de su padre.
-Así es, ahora me retiro-
-Espera un segundo, quiero hablar contigo-
Kei miro sorprendido a su padre, era muy rara la ocasión que este pedía hablar con el, debía de tratarse de algo importante.
-¿Qué ocurre padre?-
El señor se acerco y tomo asiento en el pequeño sillón que se encontraba frente al piano.
-Tu madre esta preocupada por ti, dice que has decidido cambiarte de escuela, que has dejado la escuela privada para irte a una pública, yo te pregunto ¿Por qué lo has hecho?-
De pronto, una sonrisa se dibujo en el rostro de Kei.
-Por que hay algo importante que debo hacer ahí-
Su padre dejo salir un suspiro de resignación.
-Sabes que a la escuela que asistas por mi esta bien, mientras no descuides las lecciones con el piano lo demás no me interesa, recuerda que dentro de poco tendrás un recital muy importante-
-Lo se padre-
Respondió Kei volviendo a su expresión de seriedad.
-¿Puedo saber que es lo que buscas en ese lugar?-
Y de nuevo Kei sonrió.
-Como dije, algo importante, se que hay algo muy importante en esa escuela y quiero encontrarlo-
El padre de Kei sonrió, estaba resignado a no preguntar más.
-De acuerdo, solo no preocupes a tu madre-
-Si padre-
Respondió Kei, después observo como su padre se marchaba de la habitación a paso lento. De nuevo Kei regreso a la ventana, ya no podía ver a aquel chico, pero ahora que estaban en la misma escuela haría lo posible por hacer contacto con el nuevamente.
No dejaba de dudar en su precipitada decisión, el haberse cambiado de escuela solo para encontrar a aquel chico no dejaba de ser una idea bastante loca, pero no le preocupaba, estaba realmente interesado en aquel chico, y se llevó una tremenda sorpresa al haber chocado con el esa mañana, estuvo a punto de decirle que era el quien tocaba el piano, pero no había podido, después de un rato, aprovechando el descanso, entro al salón de música y comenzó a tocar, con la esperanza de que este lo escuchase y lo descubriera, pero eso no paso, sin embargo esto apenas era el comienzo y estaba dispuesto a ser descubierto.