Capitulo 4
Las clases ya habían iniciado, y Yuto se encontraba dando un recorrido por toda la escuela, pasando por todos los pasillos, observando de reojo las clases que los demás alumnos tomaban mientras que el director no dejaba de hablar, esto realmente lo estaba desesperando.
“-¿Qué este sujeto nunca se calla?-”
Pensó Yuto mientras observaba al director hablar y hablar, elogiando todo lo que podía a la institución, al personal, los diferentes equipos deportivos e intelectuales, en fin, todo, incluso hasta el mobiliario, todo.
-Y bien joven Nakajima, ¿Siente que estará bien en nuestra institución?-
Preguntó mientras lo miraba sonriente.
-Si… claro, estoy más que convencido-
-Bien, entonces solo queda ir a mi oficina a terminar el trámite y podrá comenzar con sus clases-
Yuto lo miró con un ligero fastidio seguido de resignación.
-De acuerdo…-
Y dejando salir un suspiro, comenzó a caminar detrás del director. Después de unos cuantos minutos, salió de aquella oficina, y al caminar un poco fue alcanzado por una secretaria.
-Le mostraré su salón de clases, sígame-
Yuto la miró extrañado, y sin más alternativa, comenzó a seguirla.
Justo la clase estaba terminando cuando llegaron.
-Espere un momento-
Le indico la secretaria mientras ella entraba al salón.
-¡Atención por favor!-
Al decir estas palabras, todos los alumnos que estaban fuera de sus lugares se acomodaron y se dispusieron a prestar atención.
-Bien, hoy a llegado un preciado alumno nuevo y se incorporará a esta clase, así que espero y se ofrezcan amablemente a apoyarlo en todo lo que necesite mientras este con nosotros-
Yuto observaba curioso desde la entrada, después notó que la secretaria le hacia una señal para que entrara, lo cual hizo tímidamente.
-El es Nakajima Yuto, y será su compañero a partir de ahora-
Yuto miró tímidamente a todos los alumnos, estaba ligeramente ruborizado, después de todo era la primera vez que era presentado ante tanta gente.
-Mu… mucho gusto-
Dijo torpemente y se reverenció.
-Bien, ahora toma asiento en esta fila-
Yuto miró a aquella fila y visualizó el asiento vacío, se acercó lentamente y tomó asiento.
-Ahora, todos, esta es su hora libre de estudio, aprovechen bien su tiempo, hasta luego-
Dicho esto, la secretaria se marchó, y segundos después, un montón de alumnas rodearon a Yuto.
-Hola, mucho gusto, mi nombre es Takahara Rika-
-Y yo soy Minobe Nanami-
Así, un montón de chicas comenzaron a presentarse al mismo tiempo, provocando así que Yuto se mareara un poco.
-¿De dónde vienes?-
-¿Tienes algo que ver con Yamada-kun?-
-¿Por qué llegaron juntos?-
-¿En dónde vives?-
-¿Me darías tu número telefónico?-
Todas estas preguntas estaban aturdiéndolo demasiado, no sabía a cual responder primero, y es que todas y más llegaban al mismo tiempo que estaba a punto de perder la cabeza, y fue justo en ese momento cuando se escuchó un fuerte golpe, al parecer alguien había golpeado el pizarrón con mucha fuerza para que todas se callaran, lo cual resultó por que todas dirigieron su atención al origen de aquel ruido.
-Disculpen señoritas, pero Nakajima-kun no tiene por que responder a todas sus preguntas, ahora el debe acompañarme a la biblioteca, así que les pido de favor que se hagan a un lado-
Les dijo Ryosuke de la forma más amable y altanera posible, entonces, todas se hicieron a un lado para que pudiese acercarse a Yuto, al estar frente a el le dijo con voz amable.
-¿Vamos?-
Yuto lo miró ligeramente enojado pero estaba en el fondo agradecido por ello, así que sin más, se puso de pie y ambos salieron del salón, dejando tras de ellos una serie de rumores que eran inevitables.
-¿Ahora si me vas a decir para que rayos me quieres aquí?-
-Ya te lo dije, no puedo dejarte solo en la casa por que sé que escaparías-
-Te dí mi palabra de pagar mi deuda contigo, pero aún no has dado el precio, así que esto no puede continuar-
-Vaya, quieres hablar de negociaciones conmigo, que interesante-
Dijo Ryosuke mientras continuaba caminando con una sonrisa en el rostro.
-Tu no dejas de decir que te debo el favor, que no puedo obtener nada sin darte algo a cambio, pues bien, di lo que quieres, pongamos las cosas claras-
Yuto hablaba lo más firme que podía mientras caminaba detrás de Ryosuke, repentinamente este se detuvo y se acercó a Yuto, levantó su mano y tocó suavemente los labios de este con dos dedos.
-No hables tan fuerte, aquí todos escuchan muy bien todo y para el almuerzo tendremos un chisme completo, vayamos a un lugar más tranquilo para charlar-
Dicho esto, Ryosuke se alejó de Yuto y continuo caminado, este dejó salir un suspiro e hizo lo mismo.
Minutos después, ambos llegaron al extenso y bien cuidado jardín de la escuela, en donde Ryosuke se acercó a una pequeña banca y tomo asiento.
-Bien, aquí nadie viene así que podremos conversar con tranquilidad-
-De acuerdo, continuemos con la conversación de hace unos minutos-
Ryosuke dejó salir una risita.
-Me parece bien, hace un momento estabas hablando de un precio-
-Así es, no dejas de decirme que te debo algo ¿no? Pues bien, dime que es lo que quieres y quitémonos de juegos tontos-
-Vaya, veo que aún no comprendes bien las cosas Yuto-kun, en primer lugar, esto no es un juego tonto, lo que te pido para saldar tu cuenta conmigo es-
Antes de continuar, se puso de pie y se acercó a Yuto, lo tomó de la corbata y lo acerco a su rostro.
-Lo que pido es que seas mi compañía especial-
-¿Qué?-
Preguntó Yuto molesto mientras miraba a Ryosuke con frialdad.
-Así es, eso es todo lo que te pido, tu compañía, que estés conmigo cuando yo quiera, es sencillo ¿no te parece? A cambio, te aseguro que estarás cómodo mientras estés a mi lado-
-¿Pero que tonterias estas diciendo? Si tanto quieres una compañía consíguete una mascota, a mi déjame en paz-
Dicho esto, Yuto trató de liberarse del agarre de Ryosuke, pero este lo tomo con más fuerza y lo acerco más a su rostro.
-¿Acaso me vas a decir que no te agrada mi compañía? Por que ya van dos ocasiones en las que cedes a lo que yo quiero, ¿sabes a lo que me refiero cierto?-
De inmediato, Yuto se ruborizó por completo.
-¿Así que eso es lo que quieres? ¿Qué sea tu juguete personal?-
-Vamos, no lo veas de esa manera Yuto-kun, además, no me vas a negar que la idea te agrada aunque sea un poco, ¿no es verdad?-
En ese momento, Ryosuke acercó más su rostro al de Yuto, ambos podían sentir la suave respiración del otro sobre sus rostros, entonces Ryosuke entrecerró los ojos.
-¿Vez? Ni siquiera opones resistencia-
Ante tal comentario, Yuto se ruborizó levemente, pero trató de mantenerse firme y dijo.
-Bien, ¿Cuánto tiempo?-
-Veamos, ¿Cuánto tiempo vale tu vida?-
Esa era una pregunta extraña, Yuto trató de pensar, pero cuando intentó hacerlo, sintió como los labios de Ryosuke rozaban con los suyos, en esos momentos no había otro pensamiento en su cabeza más que el de poder besarlo de una buena vez.
-¿Cuánto tiempo te crees capaz de estar a mi lado?-
Yuto no podía pensar bien, simplemente era incapaz de hacerlo, se sentía tan deseoso de poder besar a Ryosuke, que sin querer, trató acercarse un poco, hasta que al fin logró besarlo, ambos besándose lentamente, respondiendo de forma automática a los movimientos del otro, era un beso tan delicioso, profundo pero lento, ambos moviendo sus labios a un mismo ritmo, separándose y volviéndose a unir, entrelazando sus lenguas lentamente, aquel beso estaba tan lleno de algo tan dulce, que sin darse cuenta, Yuto rodeo la cintura de Ryosuke con ambos brazos, y este soltó la corbata del menor para rodear su cuello y acercarse un poco más.
Los minutos pasaron y ambos no dejaban de besarse, aquel contacto era tan suave y lento, que no hacia falta separarse por la falta de aliento, al contrario, ambos compartían el mismo aliento, pero como siempre, fue Ryosuke quien terminó con aquel momento.
-En dos meses saldaras tu deuda, en dos meses podrás alejarte de mi, en dos meses volveremos a ser extraños, desconocidos, en dos meses te encargaras de cuidar tu propia vida, que no se te olvide, el tiempo corre a partir del día en el que te encontré, así que este apenas es tu segundo día-
Dicho esto, Ryosuke le sonrió pícaramente a Yuto y se alejó, dejándolo ahí confundido y con el corazón latiéndole muy rápido, aún con la sensación de los suaves labios de Ryosuke sobre los suyos.
Mientras Ryosuke se alejaba, trataba de recuperar el aliento, su corazón latía con fuerza, sentía que sus mejillas ardían demasiado, no podía dejar de tener la sensación de los labios de Yuto sobre los suyos y de sus brazos rodeando su cintura. No podía pensar en nada, así que solo se dedicó a continuar con su camino de regreso al salón.
El resto de la mañana continuo con cierta normalidad, a menos para el resto de los alumnos, Yuto estaba sentado en la segunda fila, en el tercer lugar, mientras que Ryosuke se encontraba en la primera fila en el primer asiento, y mientras tomaba sus apuntes, al mirar al frente, no podía evitar dirigir su mirada hacia aquel chico, el cual no se tomaba la molestia de girarse para verlo.
“-Ya deja de verlo… ya deja de verlo…-”
Se repetía una y otra vez mientras tomaba sus notas. Después de unas cuantas clases más, un suave timbre se escuchó por toda la escuela, Yuto miró a su alrededor, al parecer el descanso había llegado, así que sin poder evitarlo, estiro sus brazos y guardó su libreta en el compartimiento de su escritorio. Al terminar, miró a Ryosuke, el cual también terminaba de guardar sus cuadernos, no sabía si hablarle o no, estaba en un verdadero dilema.
“-No quiero hablarle… pero supongo que como parte de su compañía… debo hacerlo ¿no?-”
Pensaba mientras miraba al suelo, de pronto la voz de un chico llamó su atención.
-Yamada-kun, te esperamos en el área deportiva-
-De acuerdo-
Respondió este, Yuto se quedó observando como Ryosuke se ponía de pie y salía del salón.
“-Bueno, un momento de paz y-”
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos.
-Yuto-kun ¿Qué esperas?-
Dirigió la mirada hacia Ryosuke quien se encontraba de pie recargado en el marco de la puerta.
-Vamos-
Dicho esto, Ryosuke dio media vuelta y comenzó a marcharse.
-Lo supuse…-
Murmuró mientras se ponía de pie, después de todo ahora debía ser la compañía de Ryosuke y tal vez eso significaba que debía seguirlo para donde fuera. Dejó escapar un suspiro y comenzó a caminar detrás de Ryosuke.
-No vayas atrás de mi, pensarán que eres mi guardaespaldas-
Reclamó Ryosuke mientras lo miraba con cierto fastidio, Yuto rodó los ojos y caminó hasta estar junto a Ryosuke.
-Mucho mejor-
Dijo con una sonrisa y continuo caminando, ahora Yuto caminaba a su lado.
“-Siento que aún así soy una especie de vigilante-”
Pensó mientras continuaba caminando junto a Ryosuke.
Ambos estaban por llegar a una enorme cancha de fútbol, ante la cual Yuto quedó sorprendido.
-Es… ¡Es enorme!-
Gritó sin poder evitarlo.
-Es una simple cancha de fútbol, no tiene nada de asombroso-
-¿Qué hacemos aquí?-
Preguntó Yuto curioso sin dejar de observar aquella cancha.
-Yo vengo a entrenar, tu solo vienes a sentarte en las gradas de ahí para esperarme-
Respondió con tranquilidad al mismo tiempo que señalaba los lugares para espectadores.
-¿Eh? Pero tengo hambre…-
Dijo tocándose el estomago.
-Eso te pasa por no querer desayunar bien, ahora deberás esperar a que termine, después iremos a desayunar algo, ahora me voy-
Dicho esto, Ryosuke comenzó a alejarse rumbo a los vestidores, Yuto suspiró resignado y se acerco a las gradas para tomar asiento y hacer lo único que quedaba, esperar.
Chinen estaba formado para comprar su comida, cuando alguien lo llamó.
-¡Chinen!-
Se giró sorprendido, después le dedicó una tierna sonrisa al chico que lo llamaba.
-Dai-chan-
-¿Me dejas formarme contigo?-
-De acuerdo, pero tu me comprarás el postre-
Dijo con una sonrisa burlona, ante la cual Daiki aceptó. Después de unos minutos ambos se encontraban en una de las mesas comiendo muy amenamente.
-¿Cómo te sientes?-
Le preguntó Daiki tímidamente, Chinen bajó la mirada y respondió.
-Mucho mejor, gracias-
-¿Me dirás que fue lo que sucedió?-
Chinen no dijo nada y continuo con la mirada baja.
-Todo me indica que Yamada tiene que ver en esto, pero no sabre lo que te hizo si jamás me lo dices-
-No fue nada importante-
Respondió sin mirarlo, Daiki suspiró.
-Sé que te gusta, siempre te ha gustado, y el lo sabe, y lo único que hace es jugar con tus sentimientos, ¿acaso piensas que voy a quedarme de brazos cruzados viendo como solo juega contigo?-
La voz de Daiki era fría y firme.
-Eso lo se bien, se que yo no le gusto, que solo quiere divertirse, por breves momentos me parecía soportable, pero ayer…-
-¿Ayer qué?-
Preguntó Daiki curioso mientras escuchaba con atención, Chinen bajó aún más la cabeza y dijo en voz baja.
-Comenzó a retarme, yo no me deje y le respondí… y entonces me besó… pero yo sé que solo lo hizo para demostrar que no pierde ante nada… aún así… me gusto… pero después me sentí molesto… enojado conmigo mismo y esta mañana le reclamé… pero no me controlé y… lo besé… pero él no respondió…-
-Y por eso llorabas… te duele saber que el no te corresponde…-
Dijo Daiki mientras se cruzaba de brazos y dejaba salir un suspiro, Chinen solo asintió con la cabeza.
-¿Hasta cuando vas a continuar así? ¿Hasta cuando vas a querer ver que Ryosuke no es el único a tu alrededor?-
Ante tales preguntas, Chinen levantó la vista lentamente, Daiki lo observaba fijamente.
-Dai-chan…-
Dijo un poco sorprendido, el mayor desvió la mirada y se puso de pie.
-Olvídalo, me voy, tengo algo que hacer-
Y sin más, se puso de pie y se marchó de la cafetería, dejando a Chinen solo en aquella mesa, sin saber que pensar.
El tiempo pasaba y sentía que no podía más, estaba muriendo de hambre, la cabeza le dolía, necesitaba comida, no estaba acostumbrado a mal pasarse de esa manera, aunque poco pero al menos comía a sus horas, y esta vez desde el desayuno que no comía nada.
-¿A que hora piensa terminar? El descanso terminará y no podré comer nada…-
Se quejó en voz baja mientras tocaba su hambriento estomago, justo en ese momento, observó como todos los del equipo se reunían, decían unas cosas y se separaban, regresando a los vestidores.
-Al fin…-
Dijo con alivio, ahora solo quedaba esperar a que Ryosuke saliese de los vestidores para así poder comer algo. Unos minutos pasaron, alcanzó a ver como al fin Ryosuke salía de los vestidores, estaba por ponerse de pie cuando observó como un chico se acercaba a toda prisa hacia Ryosuke, al parecer se conocían puesto que observó como le sonreía a aquel chico, estaba por sentarse de nuevo cuando algo lo sorprendió, aquel chico le hablaba con dureza a Ryosuke, no podía distinguir bien que era lo que decía pero al ver que lo empujaba un poco sorprendió aún más y decidió acercarse.
Y es que mientras Ryosuke caminaba rumbo a las gradas, fue interceptado por Daiki.
-Daiki, ¿Qué ocurre?-
Preguntó sonriente, pero el mayor no sonreía en lo absoluto.
-Te advertí una vez que si lo hacías sufrir te las ibas a ver conmigo-
Estaba enfadado, pero Ryosuke no le tomo la importancia necesaria.
-¿De que me estas hablando?-
Preguntó con cierto fastidio.
-Sabes muy bien a lo que me refiero, solo aléjate de el y deja de usarlo-
Dicho esto, Daiki aventó un poco a Ryosuke.
-No te quieras pasar de listo Arioka, lo que pase con Chinen no es asunto tuyo, el ni siquiera te corresponde, así que deja de cuidarlo tanto, ¿Qué no vez que tu eres solo su paño de lagrimas?-
Este comentario, más la risita burlona de Ryosuke, provocaron que Daiki se enojara realmente.
-Te lo advierto, déjalo en paz-
Ryosuke bufó ante tal comentario. Esto solo hizo que Daiki perdiera los estribos, levantó su puño, estaba completamente dispuesto a golpearlo, pero en una fracción de segundo, alguien detuvo el golpe, Daiki miró molesto al chico que lo detenía y molestó se apartó un poco.
-No sé quien eres pero no te metas en esto-
La expresión de Yuto era seria, muy seria, incluso Ryosuke estaba asombrado ante tan expresión.
-Sea lo que sea no creo que los golpes sea una buena opción-
-Te dije que no te metas-
Le dijo Daiki molesto.
-Y yo te digo que no voy a permitir que le pongas una mano encima-
Respondió Yuto muy molesto, Ryosuke solo observaba extrañado la actitud de este.
-Vaya, Ryosuke tiene nuevo juguete, que bien, solo ten cuidado, por que este niño no es serio con nadie, el no quiere a nadie mas que a si mismo, no lo olvides-
Dicho esto, Daiki miró con frialdad a Ryosuke y se marchó a gran velocidad, Yuto y Ryosuke solo lo observaron.
-No tenías por que defenderme-
-Tienes razón, así que tómalo como bono extra a cuenta de la deuda-
Respondió Yuto un poco indiferente, la frase “juguete nuevo” no salía de su cabeza.
Ryosuke se colocó frente a el y le dijo de forma indiferente.
-Gracias-
-Ya te dije que no es nada, es solo para pagar la deuda más rápido, ahora vámonos de aquí, tengo hambre-
Dicho esto, Yuto comenzó a caminar, Ryosuke lo alcanzó y comenzó a caminar a su lado.
-Bien, como una especie de compensación, te invito una comida especial-
Dicho esto tomo la mano de Yuto y comenzó a llevárselo mientras sacaba de su bolsillo su teléfono, hizo una llamada rápida. Cuando Yuto se dio cuenta ambos ya estaban saliendo de la escuela y el auto de Ryosuke ya estaba en la entrada.
-¿A dónde vamos?-
-A comer algo, volveremos para la siguiente clase-
Dijo Ryosuke mientras sonaba la campana del fin del descanso, ambos subieron al auto y este arrancó.
-Al lugar de siempre, tenemos hambre y tenemos clase en una hora-
-De acuerdo joven Ryosuke-
Dijo el chofer y comenzó a conducir.
Mientras ambos estaban en el auto, Yuto se sentía ligeramente incómodo por las palabras de Daiki.
“-Juguete nuevo… el no quiere a nadie mas que a si mismo-”
Repetía en su mente mientras miraba por la ventana.
-¿Piensas en lo que dijo Daiki cierto?-
-¿Eh?-
Reaccionó al escuchar la voz de Ryosuke.
-No dejes que te afecte, el solo esta enojado por que de seguro hice llorar a su querido amigo, pero en verdad te lo digo, no le des importancia a sus palabras, por favor, tu no-
Dijo con la mirada perdida en la ventana, Yuto lo miró confundido, sin embargo no dijo nada y ambos continuaron en silencio hasta llegar a un lujoso restaurante no muy lejos de la escuela.
-Bien, hora de comer-
Dijo Ryosuke mientras bajaba del auto, segundos después Yuto hizo lo mismo.
domingo, 18 de julio de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
Obsess [Cap. 3]
Capitulo 3
A la mañana siguiente, despertó con mucha facilidad, bueno, siempre lo hacia, después de todo el trabajo era importante, muy importante, y estaba acostumbrado a levantarse temprano. Para su gran sorpresa, mientras se encontraba arreglando su cama, alguien abrió su puerta y entro de una forma escandalosa.
-¡Buenos días Ryu-chan!-
Ryutaro miró hacia la puerta y dijo con fastidio.
-No me digas “Ryu-chan”, ¿entendido?-
-De acuerdo, ya entendí-
Dijo Ryosuke de forma torpe mientras cerraba la puerta tras de si.
-¿Ya estas listo?-
-Si… pero…-
Dijo Ryutaro mientras buscaba algo a su alrededor.
-¿Qué?-
-No encuentro mi boina…-
-¿Ya buscaste bien?-
-Si-
Ryosuke intentó ayudar en la búsqueda, pero de pronto Ryutaro recordó algo.
-Debí haberla dejado en aquel lugar ayer-
Dijo pensativo.
-¿El lugar en el que estuviste todo el día de ayer?-
-Si…-
-Olvídalo, no creo que siga ahí-
-Tienes razón-
Dijo Ryutaro en un suspiro.
-Vamos, no le des demasiada importancia, luces mejor sin esa boina-
-Esa boina era de mi padre…-
Dijo mientras se sentaba en la cama y bajaba la cabeza.
-Oh… lo siento, no quise-
-Lo sé, no te preocupes, ya nada se puede hacer-
Dijo Ryutaro resignado mientras se ponía de pie y salía de la habitación, Ryosuke salió detrás de el y mientras caminaban, le dio una palmadita en la espalda.
-Aún así luces mejor de esta forma-
Ryutaro dejo salir una pequeña sonrisa, Ryosuke hizo lo mismo y así ambos continuaron con su camino rumbo a la cocina en donde les darían algo para trabajar.
Todos los que se encontraban en la cocina no dejaban de mirar a Ryutaro y murmurar unas cosas, era de esperarse que ahora todos estuviesen enterados de lo ocurrido.
-Ryutaro, acompáñame al pueblo ¿si?-
Sugirió Ryosuke al notar el ambiente.
-De acuerdo-
Dijo Ryutaro en un suspiro.
Ambos estaban por salir de la casa cuando una de las criadas que iba entrando a la cocina los detuvo.
-¿A dónde creen que van?-
-Al pueblo, solo vamos a dar una caminata y volveremos-
Explicó Ryosuke.
-Ustedes no irán a ningún lado, al menos tu no Ryutaro, el joven Kei ordeno que no se te permitiera salir de la casa hasta nuevo aviso-
-¿Qué?-
Preguntó Ryutaro sorprendido.
-Así es, y tu Ryosuke, no puedes ir a ningún lado sin antes traer un costal de verdura de la bodega, anda-
Indico la criada a Ryosuke, este sin poder negarse miró a Ryutaro diciendo “lo siento” con la mirada y se marchó.
-¿Entonces que haré? Necesito salir para recibir la correspondencia y además-
-Nada de eso, te pondremos a hacer otras cosas dentro de la casa, no puedes dar un paso fuera, son ordenes-
Ryutaro estaba molesto, si esta era una forma de castigarlo, era demasiado.
-Te lo tienes bien merecido, el joven Kei es demasiado amable contigo, de haber sido el señor ya te hubiesen echado de aquí, así que agradece eso-
Dicho eso, la criada comenzó a llevarse a Ryutaro fuera de la cocina.
-¿Y que se supone que voy a hacer?-
Preguntó con fastidio.
-Limpiaras la biblioteca, libro por libro-
Respondió otra voz que no era la de la criada, Ryutaro se sorprendió y miró a la persona que se acercaba, era Kei.
-Buenos días joven Kei-
Saludó la criada.
-Buenos días-
Le respondió Kei con una sonrisa, Ryutaro se dedico a desviar la mirada, estaba molesto.
-No puede hacerme esto, ese no es mi trabajo-
Reclamó enfadado.
-Pues ahora lo es, así que deja de quejarte, no saldrás de esta casa hasta que yo lo ordene, veo que sigues con la misma actitud grosera y no lo voy a permitir-
Dijo Kei con voz suave.
-Si no le gusta mi actitud la solución es muy sencilla, joven-
Dijo Ryutaro en voz baja, pero no lo sufriente puesto que Kei logró escucharlo.
-¿Si quieres que te despida por que no lo dices? Si ya no deseas estar aquí solo dilo-
Le dijo Kei con la misma voz suave.
-Usted sabe que no puedo hacer eso, después de todo yo trabajo para mi familia-
Respondió Ryutaro con frialdad.
-¿Entonces que es lo que quieres?-
-Que deje de tratarme como si fuera un niño-
Kei dejó salir una risita.
-Aún eres un niño, solo tienes quince años, ¿Cómo quieres que te trate eh?-
Ryutaro desvió la mirada.
-Voy a limpiar la biblioteca, con permiso-
Y sin mirar a Kei, se dio media vuelta, estaba dispuesto a marcharse pero Kei lo detuvo.
-Cuando aprendas a saludar correctamente por las mañanas, dejare de tratarte como un niño-
Aún dándole la espalda, Ryutaro respondió.
-Si no deseo saludarlo no puede obligarme-
Dicho eso, comenzó a caminar, Kei solo lo observo y dejó salir un suspiro de resignación.
-¿Yo era así cuando tenía quince años?-
Se preguntó y la criada que aún se encontraba ahí respondió.
-No joven, usted no era así, supongo que anda irritable por que se acerca el día-
Kei miró hacia donde Ryutaro se había alejado.
-Es dentro de una semana ¿cierto?… supongo que cada año es difícil para el-
Suspiró, después se giró para caminar en dirección al comedor.
-¿Ya esta el desayuno?-
Preguntó amablemente a la criada que caminaba detrás de el.
-Estará en unos minutos joven, mientras podemos servirle un poco de fruta fresca-
-Bien, la tomaré-
Dijo Kei mientras tomaba asiento en el enorme comedor y la criada se marchaba a la cocina.
Ryosuke ya había llevado el costal de verduras que le habían encargado, aprovecho que todos estaban ocupados preparando el desayuno y salió de la casa.
-Le traeré algo a Ryutaro, tal vez eso ayude-
Y con paso firme, se marchó rumbo al pueblo. Al estar ahí, comenzó a caminar entre la gente, después de todo siempre estaba agitado por las mañanas. Mientras caminaba por entre los pequeños puestos de fruta, escuchaba los chismes que contaba la gente, en especial, lo que dos criadas decían, se colocó discretamente detrás de ellas simulando escoger la mejor manzana.
-Al fin llegará mañana el joven Kota-
Decía una.
-¿Por eso te piden comprar tanto ahora?-
-Además de eso, harán un baile para mañana en la noche, toda la casa esta vuelta un caos con los preparativos, la señora quiere todo perfecto-
-”¿Un baile?”-
Pensó Ryosuke mientras continuaba escuchando atento.
-Pues debe ser, después de todo su hijo vuelve del extranjero-
-Así es, hoy en la mañana llego la mitad de su equipaje y unos regalos que envió, como siempre los gustos del joven Kota son muy finos-
-¿Qué ha mandado?-
-Solo pude ver unos cuadros y jarrones, me ordenaron venir justo cuando abrían el resto-
Así, ambas comenzaron a reír, Ryosuke continuaba escuchando con atención esperando escuchar alguna señal de la persona que esperaba.
-¿Y que se dice de su prometida?-
-Aún no tiene, al parecer allá tampoco encontró a nadie, simplemente el joven Kota aún no piensa en esas cosas-
-Bueno, pero ya no deben tardar con la noticia de una prometida-
-Debe ser-
-De seguro vuelve más apuesto, después de todo pasaron cuatro años, ahora es un joven de veinte, debe ser realmente apuesto-
-Eso lo veremos mañana, quien me sorprendió fue su sirviente, no se bien como se llama puesto que cuando yo entré a la casa, ellos se iban y solo lo vi una vez-
-¡Ah! Yo si lo conozco, el pequeño que debía hacerle compañía al joven Kota-
Al escuchar eso, Ryosuke tomo una manzana, aparentó observarla con atención mientras trataba de escuchar mejor.
-Si, el volvió junto con el equipaje del joven, me sorprendió mucho ese chico, ahora tiene dieciséis años y también es muy apuesto-
-Tan pequeño que era, ambos si que debieron cambiar mucho-
Dicho esto, ambas criadas continuaron con su camino, mientras que Ryosuke estaba satisfecho con lo que había escuchado.
“-Volvió, ya está aquí-”
Se dijo con entusiasmo mientras se llenaba de ilusión.
“-Quiero verlo…-”
Así, después de ver alejarse a las criadas, miró hacia el frente y el viejo encargado del puesto le preguntó con un tono malhumorado.
-¿Vas a comprarla o seguirás contemplándola?-
Ryosuke rió torpemente, metió la mano a su bolsillo y saco un par de monedas, se las dio al anciano y se alejó.
“-Ya esta aquí-”
Pensó mientras caminaba entre la gente y comía de su manzana que acababa de comprar.
“-Esa criada dijo que ahora es apuesto, ¿Qué tanto pudo haber cambiado? Además…-”
De pronto se detuvo y miró su reflejo en un pequeño espejo que estaba sobre la mesa de un puesto que vendía joyas falsas.
“-Yo también soy apuesto-”
Pensó mientras sonreía al ver su reflejo, después se alejó.
“-Supongo que también se sorprenderá cuando me vea-”
Dicho esto, siguió caminando con una sonrisa en el rostro, al terminar su manzana lanzó lo que había quedado y sin querer golpeo a alguien que iba a unos cuantos pasos delante de el. Aquel chico se froto la cabeza y miró hacia atrás, ante esto, Ryosuke no tuvo más que aceptar su culpa y disculparse ante aquel chico.
-Lo siento, fue un accidente-
Dijo mientras reía torpemente.
-No hay cuidado-
Dijo el chico con una sonrisa. Ryosuke lo miró fijamente, algo de el se le hacia ligeramente familiar, algo en la mirada de aquel chico le decía que ya se conocían. De igual forma, aquel chico observaba con curiosidad a Ryosuke.
-¿De casualidad no nos-
Comenzaba a preguntar aquel chico pero fue interrumpido por los gritos de un señor el cual se acercaba a ellos a toda velocidad.
-¡Ryosuke! No es momento de que estés perdiendo el tiempo, hay trabajo por hacer-
-Si, ya voy-
Respondió con firmeza, le hizo una pequeña reverencia a aquel chico y se fue corriendo junto a aquel señor.
-Es el… ha cambiado… Ryosuke…-
Dijo en voz baja aquel chico mientras observaba como Ryosuke se alejaba a toda prisa y un cálido sentimiento lo inundaba por dentro.
“-Supongo que no me reconoces… pero ahora puedo buscarte más tarde…-”
Pensando así, se dio media vuelta y se fue mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
Kei había terminado de almorzar, se encontraba en el establo cepillando a su caballo, cuando de pronto el mayordomo se acercó a el.
-Joven Kei, tiene visita-
Aquellas palabras provocaron que el rostro de Kei se iluminara, sabía perfectamente quien podría ser, así que dejó de cepillar al caballo, y caminó de prisa de vuelta a la casa.
A Daiki le habían dicho que Kei estaba en el establo y que llegaría pronto, así que decidió esperarlo, caminó rumbo a la sala cuando un estruendoso ruido lo asustó, sabía que aquel ruido provenía de la biblioteca así que antes de tomar asiento caminó hacia aquel lugar. Cuando entró se llevó el susto de su vida al ver a un joven tirado en el suelo con montones de libros sobre de el.
-¿Estas bien?-
Pregunto preocupado mientras quitaba los libros de prisa.
-Eso… creo-
Respondió con dificultad mientras intentaba ponerse en pie, pero eso no fue posible, se había lastimado el tobillo y era realmente doloroso.
-¡Ryutaro-kun! Casi no te reconozco, cambias mucho cuando no llevas aquella boina-
Le dijo Daiki con una amable sonrisa.
-Joven Daiki, buenos días, disculpe las molestias, no tiene de que preocuparse-
Dijo mientras juntaba toda su energía para ponerse de pie, tragándose el fuerte dolor que sentía en su tobillo derecho, mientras se apoyaba discretamente de la escalera.
-No es molestia, ¿de verdad te encuentras bien?-
-Si joven, no se preocupe, de verdad estoy bien-
Dijo fingiendo una sonrisa, pero por dentro estaba gritando por aquel dolor.
-Daiki, ¿Qué haces aquí?-
En ese momento entró Kei, y al ver a Daiki conversando con Ryutaro no pudo evitar preguntar aquello.
-Lo que sucede es que Ryutaro acaba de caerse, escuché el ruido y estaba enterrado en montones de libros, ¿no se supone que su trabajo es recibir y entregar correspondencia? ¿Por qué esta aquí limpiando?-
Dijo Daiki confundido mientras señalaba el trapo y que llevaba Ryutaro en las manos.
-Es su pequeña lección de obediencia, ¿cierto Ryutaro?-
El chico desvió la mirada, Daiki lo miró con preocupación.
-¿Qué ocurrió Ryutaro?-
-Nada de lo que deba preocuparse joven Daiki-
Le respondió con una leve sonrisa, Kei se sorprendió al ver tal actitud.
-Así que solo piensas ser grosero e indiferente conmigo ¿verdad?-
Reclamó Kei con voz ligeramente dura.
-No lo regañes, ¿Por qué no me dicen que ocurrió?-
Preguntó Daiki intentando calmar a Kei.
-Bien, que él te lo diga-
Dijo Kei en un tono de burla mientras señalaba a Ryutaro con la mano, este solo bajo la mirada, no aguantaba más el dolor, era realmente insoportable, sentía que el pie terminaría por rompérsele de un momento a otro, era un dolor tan punzante, y como reacción a esto comenzó a sudar en exceso.
-No… pasa nada… joven… Daiki…-
Respondió con dificultad.
-Claro que paso, si no lo dices tú se lo digo yo-
-Kei-chan, espera-
Dijo Daiki calmando a Kei quien al parecer comenzaba a molestarse.
-Sabes, Dai-chan, no pierdas tu tiempo con el, mejor vámonos y dejemos que continúe con lo que debe hacer-
Dicho esto, Kei tomó a Daiki del brazo y comenzó a llevárselo, al parecer no lograba darse cuenta del estado en el que su pequeño sirviente se encontraba.
-Espera, ¿Por qué estas tan molesto?-
-No estoy molesto, simplemente no pienso tolerar más las groserías de este muchacho-
Dijo Kei en un suspiro mientras continuaba llevándose a Daiki, quien observaba preocupado a Ryutaro, el cual no dejaba de sudar y de respirar con dificultad, y todo por producto de aquella lesión que no lograba soportar ni un segundo más. Así, Daiki y Kei salieron de la biblioteca y segundos después, Ryutaro se quejó levemente.
-Aght… duele…-
Dijo mientras se recargaba por completo y dejaba que su pie descansara del esfuerzo, después, con dificultad, intentó darse la vuelta, después de todo debía continuar con su trabajo, pero era inútil, el dolor era terriblemente fuerte, de pronto, la vista comenzó a nublarse, los oídos se le taparon y solo escuchaba un zumbido, lentamente todo comenzaba a volverse obscuro, sintiendo un poco de temor, trato recuperarse, pero era imposible, y sin más, calló al suelo, desmayado.
Daiki y Kei estaban en la sala.
-¿Qué fue lo que ocurrió?-
Preguntó Daiki un poco serio.
-Ayer se desapareció, estuvo en los limites del terreno todo el día, al perecer se quedó dormido, preocupando a todo el mundo, después se comportó de una forma muy grosera y por ahora tiene prohibido salir hasta que yo lo ordene-
-¿Y sabes por que se fue a esconder todo el día?-
-Bueno, no sé si se estaba escondiendo o solo escapando de su trabajo, pero lo que hizo fue una falta muy grave-
Daiki dejó salir un suspiro.
-Sabes que Ryutaro no es de los que se escapan del trabajo, debe haber una razón-
Con las palabras de Daiki, Kei recordó las lágrimas de Ryutaro.
-Puede ser… estaba llorando dormido…-
-¿Lo vez?-
-Debe ser por que… el aniversario de la muerte de sus padres se acerca-
-¿Otra vez? No recordaba que fuese tan pronto-
Dijo Daiki con tristeza.
-Si, es dentro de una semana-
Dijo Kei con pesar.
-¿No crees que estas siendo un poco injusto con él?-
Le dijo Daiki mientras se acercaba un poco a Kei.
-Creo que si…-
Dijo con arrepentimiento.
-Joven Kei, el caballo esta listo para la lección del joven Daiki-
-Discúlpate con el más tarde ¿de acuerdo?-
Le dijo Daiki mientras se ponía de pie, Kei le sonrió y afirmo con la cabeza, así, ambos salieron de la casa a tomar la siguiente lección para Daiki en el caballo.
Después de hacer unas cosas que le habían pedido, se dejó caer sobre el suelo.
“-Ese chico… ¿Por qué me es tan familiar?-”
Se pregunto mientras cerraba los ojos.
“-Se lo contaré a Ryutaro-”
Pensó decidido mientras se ponía en pie.
-¿En dónde esta Ryutaro?-
Preguntó Ryosuke a una de las criadas.
-Esta en la biblioteca limpiando-
-Gracias-
Dijo con una sonrisa y se apresuró para llegar al lugar. Pero al abrir la puerta, se llevó una cruel sorpresa, Ryutaro estaba tirado en el piso, completamente inconciente.
-¡¡¡Ryutaro!!!-
Gritó Ryosuke y corrió a su lado, tomó su rostro y trató de despertarlo.
-¡¡¿Qué te ocurrió?!! ¡¡Despierta!!-
Dijo con desesperación, pero el chico no reaccionaba.
-Necesito ayuda-
Y de un solo brinco se puso de pie y salió corriendo mientras gritaba.
-¡¡Ayuda!! ¡¡Alguien que me ayude!! ¡¡Rápido!!-
De prisa dos criadas se acercaron alarmadas, Ryosuke estaba muy alterado.
-¡Ve por un médico! ¡¡¡Ryutaro no despierta!!! ¡Hay que hacer algo!-
-Cálmate un poco, Haruka, ve por el médico del pueblo, vamos a llevarlo a su habitación, todo va a estar bien, tranquilo-
Dijo la criada mientras trataba de calmar a Ryosuke quien temblaba un poco.
-Si…-
Dijo tratando de calmarse y caminó de prisa de vuelta a la biblioteca, con toda su fuerza tomó a Ryutaro en brazos.
-¿Puedes solo?-
Le pregunto la criada preocupada.
-Si… vamos-
Respondió Ryosuke con esfuerzo y así, salieron de la biblioteca y caminaron de prisa a la habitación de Ryutaro.
Al llegar, Ryosuke lo recostó sobre la cama con delicadeza.
-Ryutaro despierta…-
Dijo mientras un nudo se formaba en su garganta.
-Tiene fiebre… iré por un poco de agua fría, tu quédate con él-
Le dijo la criada mientras salía del cuarto, Ryosuke tocó con delicadeza la ardiente frente de su amigo.
-¿Qué fue lo que te paso?… tienes que estar bien, ahora si quiero hablar de “ese” tema contigo-
De pronto la criada llego con un balde lleno de agua y un trapo, lo humedeció, lo exprimió y lo colocó sobre la frente del chico.
-Estará bien, pronto llegará el médico-
Dijo la criada tratando de tranquilizar a Ryosuke.
Mientras tanto, Daiki y Kei estaban por salir, ahora Daiki montaba solo el caballo y Kei caminaba a su lado, cuando de pronto, una de las criadas llegó corriendo junto con un medico.
-Haruka ¿Qué ocurre?-
-Joven Kei, Ryutaro esta enfermo, no sabemos que tiene, Ryosuke lo encontró tirado en el suelo de la biblioteca, por eso he traído al médico-
-¿Qué?-
En ese momento Kei se quedó congelado mientras la criada se alejaba corriendo junto con el medico.
-Tienes que ir-
Le dijo Daiki quien ya había bajado del caballo y lo miraba preocupado.
-Volveré enseguida, solo espérame aquí-
Daiki asintió, y enseguida Kei se fue corriendo detrás de la criada y del medico.
Al llegar, el doctor ya estaba examinando al chico, se sintió realmente mal al verlo inconciente sobre la cama, las criadas ya se habían marchado pero Ryosuke seguía ahí.
-Joven Kei, ¿Qué hace aquí?-
Preguntó Ryosuke aún con lágrimas en los ojos.
-Eso no importa ahora, ¿Qué fue lo que sucedió?-
-Al parecer tiene fracturado el tobillo derecho, e hizo un gran esfuerzo por ignorar la lesión, se desmayó al no soportar tanto dolor, pero estará bien, solo debe descansar estos días hasta que su pie mejore-
Dijo el medico mientras se ponía de pie.
-Ya lo he vendado, solo no debe hacer ninguna clase de esfuerzo, de preferencia debe estar en cama, deben untarle esta medicina cada noche, antes se debe lavar el pie con agua caliente-
Dijo el doctor mientras dejaba el pequeño frasco de medicina sobre una mesita de madera.
-Muchas gracias doctor-
Le dijo Kei mientras lo acompañaba a la salida. Ryosuke suspiró aliviado y se dejó caer al suelo, Ryutaro aún se encontraba inconciente, después de unos minutos, Kei estuvo de regreso.
-Bien, ahora estará bien-
-No se preocupe por el joven Kei, yo puedo cuidarlo, ahora el joven Daiki debe estarlo esperando-
Dijo Ryosuke amablemente.
-Si, tienes razón, vendré a verlo más tarde-
Dijo fríamente, y sin más, se marchó.
A la mañana siguiente, despertó con mucha facilidad, bueno, siempre lo hacia, después de todo el trabajo era importante, muy importante, y estaba acostumbrado a levantarse temprano. Para su gran sorpresa, mientras se encontraba arreglando su cama, alguien abrió su puerta y entro de una forma escandalosa.
-¡Buenos días Ryu-chan!-
Ryutaro miró hacia la puerta y dijo con fastidio.
-No me digas “Ryu-chan”, ¿entendido?-
-De acuerdo, ya entendí-
Dijo Ryosuke de forma torpe mientras cerraba la puerta tras de si.
-¿Ya estas listo?-
-Si… pero…-
Dijo Ryutaro mientras buscaba algo a su alrededor.
-¿Qué?-
-No encuentro mi boina…-
-¿Ya buscaste bien?-
-Si-
Ryosuke intentó ayudar en la búsqueda, pero de pronto Ryutaro recordó algo.
-Debí haberla dejado en aquel lugar ayer-
Dijo pensativo.
-¿El lugar en el que estuviste todo el día de ayer?-
-Si…-
-Olvídalo, no creo que siga ahí-
-Tienes razón-
Dijo Ryutaro en un suspiro.
-Vamos, no le des demasiada importancia, luces mejor sin esa boina-
-Esa boina era de mi padre…-
Dijo mientras se sentaba en la cama y bajaba la cabeza.
-Oh… lo siento, no quise-
-Lo sé, no te preocupes, ya nada se puede hacer-
Dijo Ryutaro resignado mientras se ponía de pie y salía de la habitación, Ryosuke salió detrás de el y mientras caminaban, le dio una palmadita en la espalda.
-Aún así luces mejor de esta forma-
Ryutaro dejo salir una pequeña sonrisa, Ryosuke hizo lo mismo y así ambos continuaron con su camino rumbo a la cocina en donde les darían algo para trabajar.
Todos los que se encontraban en la cocina no dejaban de mirar a Ryutaro y murmurar unas cosas, era de esperarse que ahora todos estuviesen enterados de lo ocurrido.
-Ryutaro, acompáñame al pueblo ¿si?-
Sugirió Ryosuke al notar el ambiente.
-De acuerdo-
Dijo Ryutaro en un suspiro.
Ambos estaban por salir de la casa cuando una de las criadas que iba entrando a la cocina los detuvo.
-¿A dónde creen que van?-
-Al pueblo, solo vamos a dar una caminata y volveremos-
Explicó Ryosuke.
-Ustedes no irán a ningún lado, al menos tu no Ryutaro, el joven Kei ordeno que no se te permitiera salir de la casa hasta nuevo aviso-
-¿Qué?-
Preguntó Ryutaro sorprendido.
-Así es, y tu Ryosuke, no puedes ir a ningún lado sin antes traer un costal de verdura de la bodega, anda-
Indico la criada a Ryosuke, este sin poder negarse miró a Ryutaro diciendo “lo siento” con la mirada y se marchó.
-¿Entonces que haré? Necesito salir para recibir la correspondencia y además-
-Nada de eso, te pondremos a hacer otras cosas dentro de la casa, no puedes dar un paso fuera, son ordenes-
Ryutaro estaba molesto, si esta era una forma de castigarlo, era demasiado.
-Te lo tienes bien merecido, el joven Kei es demasiado amable contigo, de haber sido el señor ya te hubiesen echado de aquí, así que agradece eso-
Dicho eso, la criada comenzó a llevarse a Ryutaro fuera de la cocina.
-¿Y que se supone que voy a hacer?-
Preguntó con fastidio.
-Limpiaras la biblioteca, libro por libro-
Respondió otra voz que no era la de la criada, Ryutaro se sorprendió y miró a la persona que se acercaba, era Kei.
-Buenos días joven Kei-
Saludó la criada.
-Buenos días-
Le respondió Kei con una sonrisa, Ryutaro se dedico a desviar la mirada, estaba molesto.
-No puede hacerme esto, ese no es mi trabajo-
Reclamó enfadado.
-Pues ahora lo es, así que deja de quejarte, no saldrás de esta casa hasta que yo lo ordene, veo que sigues con la misma actitud grosera y no lo voy a permitir-
Dijo Kei con voz suave.
-Si no le gusta mi actitud la solución es muy sencilla, joven-
Dijo Ryutaro en voz baja, pero no lo sufriente puesto que Kei logró escucharlo.
-¿Si quieres que te despida por que no lo dices? Si ya no deseas estar aquí solo dilo-
Le dijo Kei con la misma voz suave.
-Usted sabe que no puedo hacer eso, después de todo yo trabajo para mi familia-
Respondió Ryutaro con frialdad.
-¿Entonces que es lo que quieres?-
-Que deje de tratarme como si fuera un niño-
Kei dejó salir una risita.
-Aún eres un niño, solo tienes quince años, ¿Cómo quieres que te trate eh?-
Ryutaro desvió la mirada.
-Voy a limpiar la biblioteca, con permiso-
Y sin mirar a Kei, se dio media vuelta, estaba dispuesto a marcharse pero Kei lo detuvo.
-Cuando aprendas a saludar correctamente por las mañanas, dejare de tratarte como un niño-
Aún dándole la espalda, Ryutaro respondió.
-Si no deseo saludarlo no puede obligarme-
Dicho eso, comenzó a caminar, Kei solo lo observo y dejó salir un suspiro de resignación.
-¿Yo era así cuando tenía quince años?-
Se preguntó y la criada que aún se encontraba ahí respondió.
-No joven, usted no era así, supongo que anda irritable por que se acerca el día-
Kei miró hacia donde Ryutaro se había alejado.
-Es dentro de una semana ¿cierto?… supongo que cada año es difícil para el-
Suspiró, después se giró para caminar en dirección al comedor.
-¿Ya esta el desayuno?-
Preguntó amablemente a la criada que caminaba detrás de el.
-Estará en unos minutos joven, mientras podemos servirle un poco de fruta fresca-
-Bien, la tomaré-
Dijo Kei mientras tomaba asiento en el enorme comedor y la criada se marchaba a la cocina.
Ryosuke ya había llevado el costal de verduras que le habían encargado, aprovecho que todos estaban ocupados preparando el desayuno y salió de la casa.
-Le traeré algo a Ryutaro, tal vez eso ayude-
Y con paso firme, se marchó rumbo al pueblo. Al estar ahí, comenzó a caminar entre la gente, después de todo siempre estaba agitado por las mañanas. Mientras caminaba por entre los pequeños puestos de fruta, escuchaba los chismes que contaba la gente, en especial, lo que dos criadas decían, se colocó discretamente detrás de ellas simulando escoger la mejor manzana.
-Al fin llegará mañana el joven Kota-
Decía una.
-¿Por eso te piden comprar tanto ahora?-
-Además de eso, harán un baile para mañana en la noche, toda la casa esta vuelta un caos con los preparativos, la señora quiere todo perfecto-
-”¿Un baile?”-
Pensó Ryosuke mientras continuaba escuchando atento.
-Pues debe ser, después de todo su hijo vuelve del extranjero-
-Así es, hoy en la mañana llego la mitad de su equipaje y unos regalos que envió, como siempre los gustos del joven Kota son muy finos-
-¿Qué ha mandado?-
-Solo pude ver unos cuadros y jarrones, me ordenaron venir justo cuando abrían el resto-
Así, ambas comenzaron a reír, Ryosuke continuaba escuchando con atención esperando escuchar alguna señal de la persona que esperaba.
-¿Y que se dice de su prometida?-
-Aún no tiene, al parecer allá tampoco encontró a nadie, simplemente el joven Kota aún no piensa en esas cosas-
-Bueno, pero ya no deben tardar con la noticia de una prometida-
-Debe ser-
-De seguro vuelve más apuesto, después de todo pasaron cuatro años, ahora es un joven de veinte, debe ser realmente apuesto-
-Eso lo veremos mañana, quien me sorprendió fue su sirviente, no se bien como se llama puesto que cuando yo entré a la casa, ellos se iban y solo lo vi una vez-
-¡Ah! Yo si lo conozco, el pequeño que debía hacerle compañía al joven Kota-
Al escuchar eso, Ryosuke tomo una manzana, aparentó observarla con atención mientras trataba de escuchar mejor.
-Si, el volvió junto con el equipaje del joven, me sorprendió mucho ese chico, ahora tiene dieciséis años y también es muy apuesto-
-Tan pequeño que era, ambos si que debieron cambiar mucho-
Dicho esto, ambas criadas continuaron con su camino, mientras que Ryosuke estaba satisfecho con lo que había escuchado.
“-Volvió, ya está aquí-”
Se dijo con entusiasmo mientras se llenaba de ilusión.
“-Quiero verlo…-”
Así, después de ver alejarse a las criadas, miró hacia el frente y el viejo encargado del puesto le preguntó con un tono malhumorado.
-¿Vas a comprarla o seguirás contemplándola?-
Ryosuke rió torpemente, metió la mano a su bolsillo y saco un par de monedas, se las dio al anciano y se alejó.
“-Ya esta aquí-”
Pensó mientras caminaba entre la gente y comía de su manzana que acababa de comprar.
“-Esa criada dijo que ahora es apuesto, ¿Qué tanto pudo haber cambiado? Además…-”
De pronto se detuvo y miró su reflejo en un pequeño espejo que estaba sobre la mesa de un puesto que vendía joyas falsas.
“-Yo también soy apuesto-”
Pensó mientras sonreía al ver su reflejo, después se alejó.
“-Supongo que también se sorprenderá cuando me vea-”
Dicho esto, siguió caminando con una sonrisa en el rostro, al terminar su manzana lanzó lo que había quedado y sin querer golpeo a alguien que iba a unos cuantos pasos delante de el. Aquel chico se froto la cabeza y miró hacia atrás, ante esto, Ryosuke no tuvo más que aceptar su culpa y disculparse ante aquel chico.
-Lo siento, fue un accidente-
Dijo mientras reía torpemente.
-No hay cuidado-
Dijo el chico con una sonrisa. Ryosuke lo miró fijamente, algo de el se le hacia ligeramente familiar, algo en la mirada de aquel chico le decía que ya se conocían. De igual forma, aquel chico observaba con curiosidad a Ryosuke.
-¿De casualidad no nos-
Comenzaba a preguntar aquel chico pero fue interrumpido por los gritos de un señor el cual se acercaba a ellos a toda velocidad.
-¡Ryosuke! No es momento de que estés perdiendo el tiempo, hay trabajo por hacer-
-Si, ya voy-
Respondió con firmeza, le hizo una pequeña reverencia a aquel chico y se fue corriendo junto a aquel señor.
-Es el… ha cambiado… Ryosuke…-
Dijo en voz baja aquel chico mientras observaba como Ryosuke se alejaba a toda prisa y un cálido sentimiento lo inundaba por dentro.
“-Supongo que no me reconoces… pero ahora puedo buscarte más tarde…-”
Pensando así, se dio media vuelta y se fue mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
Kei había terminado de almorzar, se encontraba en el establo cepillando a su caballo, cuando de pronto el mayordomo se acercó a el.
-Joven Kei, tiene visita-
Aquellas palabras provocaron que el rostro de Kei se iluminara, sabía perfectamente quien podría ser, así que dejó de cepillar al caballo, y caminó de prisa de vuelta a la casa.
A Daiki le habían dicho que Kei estaba en el establo y que llegaría pronto, así que decidió esperarlo, caminó rumbo a la sala cuando un estruendoso ruido lo asustó, sabía que aquel ruido provenía de la biblioteca así que antes de tomar asiento caminó hacia aquel lugar. Cuando entró se llevó el susto de su vida al ver a un joven tirado en el suelo con montones de libros sobre de el.
-¿Estas bien?-
Pregunto preocupado mientras quitaba los libros de prisa.
-Eso… creo-
Respondió con dificultad mientras intentaba ponerse en pie, pero eso no fue posible, se había lastimado el tobillo y era realmente doloroso.
-¡Ryutaro-kun! Casi no te reconozco, cambias mucho cuando no llevas aquella boina-
Le dijo Daiki con una amable sonrisa.
-Joven Daiki, buenos días, disculpe las molestias, no tiene de que preocuparse-
Dijo mientras juntaba toda su energía para ponerse de pie, tragándose el fuerte dolor que sentía en su tobillo derecho, mientras se apoyaba discretamente de la escalera.
-No es molestia, ¿de verdad te encuentras bien?-
-Si joven, no se preocupe, de verdad estoy bien-
Dijo fingiendo una sonrisa, pero por dentro estaba gritando por aquel dolor.
-Daiki, ¿Qué haces aquí?-
En ese momento entró Kei, y al ver a Daiki conversando con Ryutaro no pudo evitar preguntar aquello.
-Lo que sucede es que Ryutaro acaba de caerse, escuché el ruido y estaba enterrado en montones de libros, ¿no se supone que su trabajo es recibir y entregar correspondencia? ¿Por qué esta aquí limpiando?-
Dijo Daiki confundido mientras señalaba el trapo y que llevaba Ryutaro en las manos.
-Es su pequeña lección de obediencia, ¿cierto Ryutaro?-
El chico desvió la mirada, Daiki lo miró con preocupación.
-¿Qué ocurrió Ryutaro?-
-Nada de lo que deba preocuparse joven Daiki-
Le respondió con una leve sonrisa, Kei se sorprendió al ver tal actitud.
-Así que solo piensas ser grosero e indiferente conmigo ¿verdad?-
Reclamó Kei con voz ligeramente dura.
-No lo regañes, ¿Por qué no me dicen que ocurrió?-
Preguntó Daiki intentando calmar a Kei.
-Bien, que él te lo diga-
Dijo Kei en un tono de burla mientras señalaba a Ryutaro con la mano, este solo bajo la mirada, no aguantaba más el dolor, era realmente insoportable, sentía que el pie terminaría por rompérsele de un momento a otro, era un dolor tan punzante, y como reacción a esto comenzó a sudar en exceso.
-No… pasa nada… joven… Daiki…-
Respondió con dificultad.
-Claro que paso, si no lo dices tú se lo digo yo-
-Kei-chan, espera-
Dijo Daiki calmando a Kei quien al parecer comenzaba a molestarse.
-Sabes, Dai-chan, no pierdas tu tiempo con el, mejor vámonos y dejemos que continúe con lo que debe hacer-
Dicho esto, Kei tomó a Daiki del brazo y comenzó a llevárselo, al parecer no lograba darse cuenta del estado en el que su pequeño sirviente se encontraba.
-Espera, ¿Por qué estas tan molesto?-
-No estoy molesto, simplemente no pienso tolerar más las groserías de este muchacho-
Dijo Kei en un suspiro mientras continuaba llevándose a Daiki, quien observaba preocupado a Ryutaro, el cual no dejaba de sudar y de respirar con dificultad, y todo por producto de aquella lesión que no lograba soportar ni un segundo más. Así, Daiki y Kei salieron de la biblioteca y segundos después, Ryutaro se quejó levemente.
-Aght… duele…-
Dijo mientras se recargaba por completo y dejaba que su pie descansara del esfuerzo, después, con dificultad, intentó darse la vuelta, después de todo debía continuar con su trabajo, pero era inútil, el dolor era terriblemente fuerte, de pronto, la vista comenzó a nublarse, los oídos se le taparon y solo escuchaba un zumbido, lentamente todo comenzaba a volverse obscuro, sintiendo un poco de temor, trato recuperarse, pero era imposible, y sin más, calló al suelo, desmayado.
Daiki y Kei estaban en la sala.
-¿Qué fue lo que ocurrió?-
Preguntó Daiki un poco serio.
-Ayer se desapareció, estuvo en los limites del terreno todo el día, al perecer se quedó dormido, preocupando a todo el mundo, después se comportó de una forma muy grosera y por ahora tiene prohibido salir hasta que yo lo ordene-
-¿Y sabes por que se fue a esconder todo el día?-
-Bueno, no sé si se estaba escondiendo o solo escapando de su trabajo, pero lo que hizo fue una falta muy grave-
Daiki dejó salir un suspiro.
-Sabes que Ryutaro no es de los que se escapan del trabajo, debe haber una razón-
Con las palabras de Daiki, Kei recordó las lágrimas de Ryutaro.
-Puede ser… estaba llorando dormido…-
-¿Lo vez?-
-Debe ser por que… el aniversario de la muerte de sus padres se acerca-
-¿Otra vez? No recordaba que fuese tan pronto-
Dijo Daiki con tristeza.
-Si, es dentro de una semana-
Dijo Kei con pesar.
-¿No crees que estas siendo un poco injusto con él?-
Le dijo Daiki mientras se acercaba un poco a Kei.
-Creo que si…-
Dijo con arrepentimiento.
-Joven Kei, el caballo esta listo para la lección del joven Daiki-
-Discúlpate con el más tarde ¿de acuerdo?-
Le dijo Daiki mientras se ponía de pie, Kei le sonrió y afirmo con la cabeza, así, ambos salieron de la casa a tomar la siguiente lección para Daiki en el caballo.
Después de hacer unas cosas que le habían pedido, se dejó caer sobre el suelo.
“-Ese chico… ¿Por qué me es tan familiar?-”
Se pregunto mientras cerraba los ojos.
“-Se lo contaré a Ryutaro-”
Pensó decidido mientras se ponía en pie.
-¿En dónde esta Ryutaro?-
Preguntó Ryosuke a una de las criadas.
-Esta en la biblioteca limpiando-
-Gracias-
Dijo con una sonrisa y se apresuró para llegar al lugar. Pero al abrir la puerta, se llevó una cruel sorpresa, Ryutaro estaba tirado en el piso, completamente inconciente.
-¡¡¡Ryutaro!!!-
Gritó Ryosuke y corrió a su lado, tomó su rostro y trató de despertarlo.
-¡¡¿Qué te ocurrió?!! ¡¡Despierta!!-
Dijo con desesperación, pero el chico no reaccionaba.
-Necesito ayuda-
Y de un solo brinco se puso de pie y salió corriendo mientras gritaba.
-¡¡Ayuda!! ¡¡Alguien que me ayude!! ¡¡Rápido!!-
De prisa dos criadas se acercaron alarmadas, Ryosuke estaba muy alterado.
-¡Ve por un médico! ¡¡¡Ryutaro no despierta!!! ¡Hay que hacer algo!-
-Cálmate un poco, Haruka, ve por el médico del pueblo, vamos a llevarlo a su habitación, todo va a estar bien, tranquilo-
Dijo la criada mientras trataba de calmar a Ryosuke quien temblaba un poco.
-Si…-
Dijo tratando de calmarse y caminó de prisa de vuelta a la biblioteca, con toda su fuerza tomó a Ryutaro en brazos.
-¿Puedes solo?-
Le pregunto la criada preocupada.
-Si… vamos-
Respondió Ryosuke con esfuerzo y así, salieron de la biblioteca y caminaron de prisa a la habitación de Ryutaro.
Al llegar, Ryosuke lo recostó sobre la cama con delicadeza.
-Ryutaro despierta…-
Dijo mientras un nudo se formaba en su garganta.
-Tiene fiebre… iré por un poco de agua fría, tu quédate con él-
Le dijo la criada mientras salía del cuarto, Ryosuke tocó con delicadeza la ardiente frente de su amigo.
-¿Qué fue lo que te paso?… tienes que estar bien, ahora si quiero hablar de “ese” tema contigo-
De pronto la criada llego con un balde lleno de agua y un trapo, lo humedeció, lo exprimió y lo colocó sobre la frente del chico.
-Estará bien, pronto llegará el médico-
Dijo la criada tratando de tranquilizar a Ryosuke.
Mientras tanto, Daiki y Kei estaban por salir, ahora Daiki montaba solo el caballo y Kei caminaba a su lado, cuando de pronto, una de las criadas llegó corriendo junto con un medico.
-Haruka ¿Qué ocurre?-
-Joven Kei, Ryutaro esta enfermo, no sabemos que tiene, Ryosuke lo encontró tirado en el suelo de la biblioteca, por eso he traído al médico-
-¿Qué?-
En ese momento Kei se quedó congelado mientras la criada se alejaba corriendo junto con el medico.
-Tienes que ir-
Le dijo Daiki quien ya había bajado del caballo y lo miraba preocupado.
-Volveré enseguida, solo espérame aquí-
Daiki asintió, y enseguida Kei se fue corriendo detrás de la criada y del medico.
Al llegar, el doctor ya estaba examinando al chico, se sintió realmente mal al verlo inconciente sobre la cama, las criadas ya se habían marchado pero Ryosuke seguía ahí.
-Joven Kei, ¿Qué hace aquí?-
Preguntó Ryosuke aún con lágrimas en los ojos.
-Eso no importa ahora, ¿Qué fue lo que sucedió?-
-Al parecer tiene fracturado el tobillo derecho, e hizo un gran esfuerzo por ignorar la lesión, se desmayó al no soportar tanto dolor, pero estará bien, solo debe descansar estos días hasta que su pie mejore-
Dijo el medico mientras se ponía de pie.
-Ya lo he vendado, solo no debe hacer ninguna clase de esfuerzo, de preferencia debe estar en cama, deben untarle esta medicina cada noche, antes se debe lavar el pie con agua caliente-
Dijo el doctor mientras dejaba el pequeño frasco de medicina sobre una mesita de madera.
-Muchas gracias doctor-
Le dijo Kei mientras lo acompañaba a la salida. Ryosuke suspiró aliviado y se dejó caer al suelo, Ryutaro aún se encontraba inconciente, después de unos minutos, Kei estuvo de regreso.
-Bien, ahora estará bien-
-No se preocupe por el joven Kei, yo puedo cuidarlo, ahora el joven Daiki debe estarlo esperando-
Dijo Ryosuke amablemente.
-Si, tienes razón, vendré a verlo más tarde-
Dijo fríamente, y sin más, se marchó.
sábado, 10 de julio de 2010
Obsess [Cap. 2]
Capitulo 2
Al llegar de regreso a la biblioteca, se encontró con Daiki concentrado leyendo las notas de Ryutaro.
-Si tan interesado estas en el aprendizaje de Ryutaro puedo cederte el puesto de profesor-
Dijo Kei con una sonrisa.
-No lo hagas, sabes que no soy bueno explicando este tipo de cosas-
-Bueno, en eso te doy la razón-
Daiki observaba a Kei y notó el sobre que llevaba en la mano.
-¿Otra carta?-
-Si, me la acaban de dar, no sé que sea-
Dijo Kei observando de nuevo aquel sobre.
-Si lo abres lo sabremos-
-Tienes razón-
Dijo Kei mientras le guiñaba un ojo a Daiki, este simplemente sonrió y observo como el mayor abría aquel sobre con delicadeza.
-Es de la familia de Yabu… dice que han organizado un baile en honor al regreso de su hijo el cual es, dentro de dos días… que rápido-
Dijo Kei con sorpresa.
-Vaya, apenas hoy en la mañana recibiste su carta con la noticia de que llegaría y sus padres ya tienen hasta un baile preparado para dentro de dos días-
-Bueno, lo importante es que ahora falta menos para al fin poder verlo-
-Si-
Dijo Daiki muy animado, de pronto el mayordomo toco la puerta, a pesar de que esta estaba abierta, ambos chicos lo miraron.
-Joven, el carruaje esta listo-
-Bien, gracias Hiroshi-
El mayordomo se reverencio y se hizo a un lado para dejar que los dos chicos salieran de la biblioteca.
El camino fue un poco largo, pero aun no anochecía así que estaba bien. En cuanto llegaron a su destino, bajaron despacio del carruaje y de inmediato fueron recibidos por un chico muy sonriente.
-Joven Kei, joven Daiki, ¡Que sorpresa! A Yuya-sama le va a gustar verlos, adelante-
-Gracias Chinen-kun, tan amable como siempre, si que haz… cambiado-
Dijo Daiki evitando decir que había crecido, puesto que eso no era muy notable.
-Gracias joven Daiki-
Después Chinen miró a Kei.
-Joven Kei, luce muy bien ahora-
-Gracias Chinen-
Después Kei recordó que a Ryutaro no lo encontraban por ningún lado.
-Chinen-kun, ¿Tu hermano vino a verte hoy?-
-¿Ryutaro? No joven, no lo he visto en bastante tiempo-
-Ya veo…-
-¿Ha pasado algo?-
-Solo que hace un rato no lo encontraba, debió de haber ido al pueblo por algún encargo-
-Joven Kei, quiero agradecerle por cuidar tanto de Ryutaro, a pesar de que no es mi hermano de sangre, es como si lo fuera, y el saber que usted lo cuida me alivia mucho-
Dicho esto, Chinen se reverenció ante Kei.
-No hagas eso Chinen-kun, es fácil cuidar a Ryutaro-
Dijo Kei con una sonrisa, mientras tanto Daiki se limitaba a observar en silencio.
-Bien, iré a avisarle a Yuya-sama que están aquí-
Dicho esto, Chinen entró corriendo a la casa, y antes de correr hacia la habitación de Yuya, dejó la puerta abierta y espero a que Kei y Daiki entraran. Ambos tomaron asiento en la sala y Daiki no dejaba de observar a su alrededor.
-¿Cuánto tiempo tiene que no veníamos?-
-¿Un año?-
Preguntó Kei con cierta confusión.
-Eso creo…-
-Pero aún así nada ha cambiado-
-Así es, Chinen sigue diciéndole “Yuya-sama”-
Dijo Daiki con una risita.
-Es verdad-
Respondió Kei riéndose un poco.
-¿Hay algún problema con eso?-
A escuchar esa voz, ambos chicos voltearon a ver al chico que entraba en aquella sala, alto, de cabello un poco castaño, de mirada fría, con un gran porte, pero que en el fondo era la persona más amable y atenta.
-Yuya-
Exclamó Kei poniéndose de pie, Daiki hizo lo mismo.
-Bueno, al menos aún recuerdan mi nombre-
Dijo en tono de burla.
-Yuya-sama, ¿quiere que traiga algo?-
Preguntó Chinen con entusiasmo.
-¿Ustedes quieren algo?-
Preguntó Takaki dirigiéndose a Kei y a Daiki.
-¿Aún sueles tener de aquellos dulces que tanto me gustan?-
Preguntó Kei.
-Por supuesto-
Dijo Takaki con orgullo.
-Perfecto, hace mucho que no los como-
Dicho esto, Takaki miró a Chinen y sin necesidad de palabras, este se dio media vuelta y se marchó en busca de aquellos dulces.
-¿Y qué los trae por aquí?-
Dijo Takaki mientras tomaba asiento, enseguida Daiki y Kei hicieron lo mismo.
-Recibí una carta de Yabu, esta mañana, dice que volverá-
Dijo Kei con una sonrisa.
-Vaya, al fin vuelve el hijo prodigo de la familia Yabu, de seguro que Kota es todo un hombre ahora-
-Debe ser, sabemos que su madre organizará algo para recibirlo-
Dijo Daiki.
-Así es, recibí la invitación hace un rato-
Dijo Kei recordando aquella invitación, buscó en su bolsillo de su abrigo y la encontró.
-Pues si, en dos días será la cena para recibir a Yabu, dice que estamos invitados cordialmente, incluso habrá un baile-
Dijo Kei mientras volvía a guardar aquella invitación en su bolsillo.
-Bueno, en dos días vuelve el-
-No lo digas de nuevo-
Dijo Kei.
-De acuerdo-
Daiki dejó salir una risita.
-¿Por qué no quieres escuchar como Yuya halaga a Yabu?-
Por primera vez, Kei miró con un ligero resentimiento a Daiki.
-Por nada, simplemente siento que exagera las cosas-
Respondió.
-¿Exagero las cosas? Por favor Kei, tu podrías estar volviendo de Nueva York ahora mismo y ser un pianista reconocido en los mejores lugares, pero no, eres necio-
Dijo Takaki mientras se recargaba en el respaldo de aquel sillón y cruzaba su pierna.
-No es cierto, además, estoy bien solo siendo lo que soy-
-Un pobre estudiante universitario esperando conocer el mundo entero junto a su arquitectura, Kei, sabes que eres más que eso-
-Yuya, basta, no estamos aquí para que continúes criticándome como siempre, ahora recuerdo por que no venía a verte-
Dijo Kei con fastidio, Takaki estaba a punto de decir algo cuando Chinen entró al lugar.
-Yuya-sama, aquí están los dulces-
Así, los puso sobre la larga mesa de centro y se marcó.
-Gracias Chinen-kun, que oportuno eres-
Dijo Daiki sintiéndose realmente aliviado, estaba a punto de estallar una batalla campal entre Takaki y Kei y eso no era bueno.
-Bueno, ahora mejor cambiemos de tema, cuéntanos mejor acerca de lo que haces ahora-
Dijo Daiki mientras tomaba un dulce, Kei y Yuya suspiraron profundo e igual tomaron un dulce, siempre era Daiki quien detenía sus pequeñas peleas, y siempre después de pelear se sentían avergonzados con el.
-Pues ahora solo estoy al pendiente de algunos negocios familiares, mi padre me lo ha pedido antes de marcharse a la capital a arreglar unos asuntos-
-Así que siempre sí aceptas tomar el negocio familiar-
Dijo Kei en un suspiro.
-Bueno, no es que me estén obligando, además de que es un apoyo a mi padre-
-Si, pero eso es por que tu no haz querido hacer algo por tu propia cuenta, jamás has sabido hacia donde ir, y ese es un grave problema-
Le dijo Kei muy serio.
-Bueno, el hecho de que me lo diga quien desperdicio la oportunidad de su vida no es muy alentador, ¿no lo crees?-
Y ahí iban de nuevo, Daiki y Chinen se miraron y con la sola mirada se pusieron de acuerdo.
-Bueno, Kei-chan, ya es tarde, tenemos que irnos-
Dijo Daiki poniéndose de pie y jalando a Kei del brazo para que también se pusiera de pie.
-Joven Yuya, creo que ya es hora de su baño-
Dijo Chinen mientras levantaba también a Takaki y comenzaba a llevárselo.
-Bien, entonces nosotros ya nos vamos, gracias por los dulces Yuya-
Dijo Daiki mientras se llevaba consigo a Kei hacia la salida.
-Gracias por su visita joven Daiki, joven Kei-
Dijo Chinen mientras se llevaba a Takaki hacia las escaleras.
-Nos vemos-
Y dicho esto, Daiki cerró la puerta.
-Vamos Yuya-sama, un baño le caerá muy bien-
Dijo Chinen mientras llevaba a Takaki por las escaleras, atravesaban el enorme pasillo, entraban en la habitación de Takaki y se dirigían al baño.
De inmediato Chinen comenzó a prepararlo todo.
-Vamos Yuya-sama, un baño lo relajará-
Dicho esto, Chinen salió de la habitación con un par de cubetas hechas de madera. Al quedarse solo, Takaki dejó salir un suspiro, dejó salir una sonrisa y comenzó a desvestirse, al estar completamente desnudo, tomo su bata de dormir y se la puso. Un poco después, Chinen llegó a la habitación con el par de baldes llenos con agua caliente, entró al baño y llenó la tina.
-Listo Yuya-sama-
Dijo Chinen con una sonrisa mientras trataba de recuperar el aliento.
-Gracias Yuri-
Dicho esto, le revolvió los cabellos con una mano y entró al baño, Chinen se quedó afuera, no cerro la puerta, puesto que a Takaki no le gustaba, en cambio solo se recargó en la pared cerca de la puerta y se dedicó a observar la habitación de Takaki mientras escuchaba como este se bañaba.
-Sabes, me sorprende lo bien que te entiendes con Daiki-
Escuchó decir a Takaki.
-En una situación como esa, teníamos que pensar rápido-
-Lo sé, y te lo agradezco, de no estar ustedes no sé como hubiésemos terminado Kei y yo-
Dijo con una risita Takaki.
-Pero a pesar de todo, usted lo aprecia y no sería capaz de hacerle daño-
-En eso te doy la razón, es un buen amigo, pero de verdad me desespera que no haya aprovechado aquella oportunidad solo por que…-
Yuya se quedó callado y Chinen comprendió aquella frase.
-Es normal que no hubiese querido separarse del joven Daiki, después de todo es una persona muy importante para el-
-Eso lo sé-
Dijo Yuya con resignación, después Chinen escuchó el sonido del agua derramarse, eso significaba que Takaki ya había terminado con su baño, así que se apresuró a tomar una toalla más, a pesar de que ya había una, Takaki siempre olvidaba secarse el cabello, o al menos eso parecía aparentar.
Instantes después, como siempre, Takaki salió con su bata de dormir puesta, pero con el cabello completamente mojado, al verlo, Chinen se aproximó rápidamente a el y colocó aquella toalla sobre su cabeza.
-Lo olvidé de nuevo-
Dijo Yuya con torpeza.
-No importa, puedo hacerlo, pero…-
Dijo Chinen mientras esperaba a que Takaki tomará asiento.
-Lo siento, aún no eres capaz de alcanzarme-
Le dijo en tono de broma mientras se acercaba a la cama y tomaba asiento en la orilla. Chinen se detuvo frente a el y comenzó a secarle el cabello con delicadeza.
-Pero algún día lo alcanzaré-
Dijo Chinen con decisión, Takaki solo dejó escapar una risita.
-Yuya-sama… ¿Le molesta que el joven Kei quiera tanto al joven Daiki?-
Se atrevió a preguntar, Takaki solo dejó salir un suspiro.
-No es que me moleste, lo que no puedo tolerar es que abandone todo por el, es algo que no esta bien-
-Usted lo dice por que no esta dispuesto a dejarlo todo por alguien Yuya-sama-
Respondió Chinen con una sonrisa.
-Mi caso es diferente, yo no tengo un talento especial por el cual tenga un futuro brillante lejos de aquí-
-Claro que lo tiene, es bueno escribiendo, yo lo sé, es solo que usted no tiene deseos de sobresalir en nada y solo encargarse de los negocios familiares por su padre-
En ese momento Takaki suspiró profundo.
-Me conoces tan bien Yuri… no sé que haría sin ti-
-Seguramente su vida sería un completo desastre-
Respondió Chinen mientras continuaba secando el cabello de Takaki. De pronto este tomó a Chinen de la cintura y levantó la cabeza, provocando que la toalla cayera de su cabeza y que el menor se ruborizara levemente.
-Eso es algo que no me atrevo a negar-
-Yuya-sama…-
Dijo Chinen mientras sentía que se perdía en aquella mirada tan gentil.
-No vuelvas a decir que no estoy dispuesto a dejarlo todo por alguien, por que eso no es verdad-
Dijo Takaki con voz suave, Chinen se quedó sorprendido ante aquellas palabras, pero antes de poder decir algo, Takaki lo acercó más y con una mano acarició su rostro mientras que con la otra aún lo agarraba de la cintura.
-Yuya-sama… yo-
Estaba por decir algo cuando Takaki tomó su barbilla y lentamente se acercaba a su rostro, para después unir sus labios en un agradable y tierno beso. Al principio Chinen no supo que hacer, esta no era la primera vez que Takaki lo besaba, pero siempre que lo hacía lo tomaba desprevenido y sin saber como reaccionar. Pero lentamente Takaki comenzó a mover sus labios en busca de una respuesta, la cual no se hizo esperar cuando Chinen comenzó a mover sus labios mientras que con sus manos tocaba los hombros de Takaki. Besos cortos y largos, unos cada vez más profundos y otros no tanto, entrelazando suavemente sus lenguas a un mismo compás, era una sensación muy placentera para ambos.
Después de unos minutos, ambos se separaron lentamente y se miraron fijamente a los ojos para después sonreírse.
-Yuri, ¿siempre estarás aquí para mi?-
Ante aquella pregunta con un ligero tono infantil, Chinen sonrió.
-Por supuesto Yuya-sama, siempre que Yuya-sama me necesite aquí estaré-
Takaki sonrió.
-Bueno, por ahora te dejaré ir con esa respuesta-
Chinen no comprendió del todo.
-Ahora ve a descansar, ha sido un día pesado-
Chinen asintió con la cabeza, y antes de que Takaki lo soltará, le dio un pequeño beso en los labios, después lo dejo ir.
-Buenas noches Yuya-sama-
Dijo Chinen mientras salía de la habitación y cerraba la puerta lentamente. Al quedarse solo, dejó escapar un suspiro junto con una sonrisa, se levantó para apagar las velas de alrededor, dejando encendida la que estaba cerca de la cama, sacó las cobijas de la cama, se acomodó y apagó la última vela, quedando completamente a obscuras y cerrando los ojos para así dormir profundamente.
Chinen caminaba hacia su pequeña habitación que se encontraba en la parte de atrás de la gran casa, casi en el sótano, entró con una vela en la mano y la dejó sobre una pequeña mesita de madera, permitiendo así que el pequeño cuarto se llenara con su luz.
-Yuya-sama…-
Dijo en voz baja mientras se llevaba dos dedos a los labios, después sacudió la cabeza, sonrió un poco y mejor se dirigió a su pequeña cama, sacó la única cobija que tenía, acomodo su pequeña almohada, apagó la luz de aquella vela y se recostó en su cama, y antes de cerrar los ojos, no dejaba de sentirse feliz por el beso de hace unos momentos, siempre que Takaki lo besaba lo hacia sentirse lleno de felicidad, y así, comenzó a recordar la primera vez que Takaki lo hizo.
----------
Hace unos años, cuando Chinen llegó por primera vez a aquella casa, tenía alrededor de diez años, proveniente de una familia humilde, tuvo que salir de casa para ayudar a su familia, estaba bien, aunque tenía un poco de miedo, estaba dispuesto a hacer lo que fuese con tal de ayudar a su madre.
-Bien, Chinen-kun, aquí dormirás-
Le indicó el mayordomo y así lo dejó solo en aquel pequeño cuarto. Chinen lo miró atento, era pequeño, pero el estaba acostumbrado a cosas así de pequeñas, así que estaba bien.
Después de que le mostraran lo que debía hacer, lo cual no era mucho puesto que aún era pequeño, solo unas cuantas tareas en la cocina como acomodar los platos limpios, ir al pueblo por algunos pequeños mandados, ayudar al mensajero de la casa el cual era un viejo algo grande y ya no podía recorrer grandes distancias a pie. Un día, una de las criadas le ordenó llevar un jugo y unos dulces a la habitación del señor, el cual acababa de llegar junto con su madre.
Temeroso, tocó a la puerta y la voz de un chico se escuchó dentro de la habitación.
-Adelante-
-Disculpe joven, aquí están sus dulces-
Dijo el pequeño Chinen mientras con esfuerzos abría la puerta y con la otra sostenía la charola. Al ver que el pequeño sirviente no podía, el jovencito se levantó de su asiento y caminó de prisa para ayudarlo.
-Eres muy pequeño, estas bien-
En el momento en el que el joven le quito la charola al pequeño Chinen y regresaba a su lugar, poniendo los dulces y su jugo sobre la mesita de aquella habitación, Chinen lo miró asustado, después de todo estaba mal que el joven hiciera su trabajo, así que con lágrimas en los ojos, se dejó caer de rodillas al suelo y sin poder contener las lágrimas, comenzó a llorar mientras decía.
-Lo siento joven, por favor perdóneme, lo haré mejor para la próxima, pero por favor perdóneme-
El joven se sintió mal por aquel pobre niño así que tomo un dulce y se acercó a el hincándose para tomar su rostro y limpiar aquellas lágrimas.
-No llores, no estoy molesto contigo, yo solo quise ayudarte, mira, toma esto y ya no llores más ¿de acuerdo?-
En ese momento Chinen se quedó sorprendido, aquel joven era realmente atractivo y muy amable, se esperaba todo menos alguien tan noble. Se puso lentamente de pie ayudado por el joven y ambos caminaron a la pequeña salita, en donde Chinen tomó asiento en un sillón pequeño y el joven en otro frente a el.
-¿Qué edad tienes? Te vez muy pequeño-
-Diez años joven-
-Increíble, yo tengo trece, creí que eras mucho menor pero ahora veo que no-
Chinen solo sonrió, en ese momento el joven quedó prendido de aquella sonrisa.
-Ah, y deja de decirme “joven” me llamo Yuya-
Chinen miró a Yuya.
-Yuya-sama-
-No, solo Yuya-
El rostro de Chinen mostró un poco de aflicción.
-Yuya…-s-sama-
-De acuerdo, dejémoslo así, ¿y tu te llamas?-
-Chinen Yuri-
-Yuri, bien, ahora ya sabemos nuestros nombres-
Dicho esto Takaki le sonrió, Chinen también lo hizo, desde ese día, ambos se llevaron realmente bien, el pequeño Chinen siempre cuidando del joven Yuya, siempre detrás de el.
Un par de años después, Chinen ya tenía doce años y Takaki quince, el mayor tomaba su baño como de costumbre, pero al escuchar un estruendoso ruido, salió de la tina y se puso su bata para salir rápidamente, solo para encontrarse a Chinen tirado en el suelo con todas las toallas encima.
-Yuri, ¿Estas bien?-
-Lo siento Yuya-sama, creí que alcanzaría una toalla para usted pero…-
-No te preocupes, solo respóndeme si estas bien-
Dijo Takaki preocupado mientras ayudaba a Chinen a ponerse de pie.
-Estoy bien Yuya-sama, no me ha pasado nada-
Respondió sonriente, Yuya dejó salir un suspiro de alivio y se dejó caer de rodillas al suelo.
-Yuya-sama ¿Se siente mal?-
-No, solo que me asustaste-
Dijo Takaki en un suspiro.
-Lo siento Yuya-sama, no era mi intensión, perdóneme-
-No hay nada que perdonar, no pasa nada ¿de acuerdo?-
Takaki le sonrió a Chinen y este también lo hizo, en ese momento Chinen notó que Takaki tenía el cabello empapado. Tomo una toalla del suelo y se acercó a el, comenzado así a secarlo suavemente.
-Si sale así enfermará Yuya-sama-
Takaki se quedó helado, las manos de Chinen sobre su cabeza era una sensación agradable, tener al chico tan cerca fue muy agradable y sin saber el por que lo hacía, tomó las manos de Chinen y las bajó lentamente junto con la toalla. El menor estaba sorprendido y su corazón dio un fuerte latido al sentir las manos de Takaki sobre las suyas, después, de un solo movimiento, el mayor jaló a Chinen hacia su rostro y lo besó dulcemente.
Esa fue la primera de muchas ocasiones en las que Takaki besó a Chinen, este sin oponer resistencia alguna, lentamente esos besos se hacían más duraderos y siempre era realmente agradable para ambos esas situaciones.
----------
Con aquellos recuerdos, Chinen sonrió, cerró sus ojos y comenzó a quedarse dormido lentamente, estaba realmente feliz de poder estar junto a Takaki, siempre esperando con anhelo el siguiente día.
Al bajar del carruaje, después de haber llevado a Daiki a su casa y de haber sido regañado dos veces, primero por Daiki durante todo el camino, y después por la madre de Daiki por llevarlo tan tarde.
-Eso de regañar a las personas seguro viene de familia….-
Murmuró Kei mientras atravesaba el recibidor, antes de llegar a las escaleras, una de las criadas se acercó a el.
-Joven Kei, bienvenido-
-Gracias, ¿sucede algo?-
-Solo quería informarle que no encontramos a Ryutaro por ningún lado, no ha llegado a su habitación y estamos preocupados-
En ese momento Kei también se lleno de preocupación.
-¿Cómo que no ha llegado? ¿En donde esta Ryosuke?-
-Esta en la cocina tomando su cena-
-Bien, ve a buscar por los sótanos, yo hablare con Ryosuke-
-Si joven-
Dicho esto, la criada se fue y Kei comenzó a dirigirse hacia la cocina. Al entrar se encontró con Ryosuke quien lavaba los platos que había utilizado.
-Ryosuke-kun-
El aludido se giró y al ver a Kei se sorprendió y dejó de lavar su plato.
-Joven Kei, ¿se le ofrece algo?-
Preguntó con timidez.
-Tranquilo, escuché que Ryutaro no aparece por ningún lado, ¿tienes idea de en donde puede estar?-
-Bueno, ya busqué en todos los lugares en donde solimos ir juntos, pero no hay pista de el, a decir verdad, usted lo sabe, es un chico muy reservado, el suele estar en lugares que ni siquiera yo sé en donde quedan, por que normalmente le gusta estar solo, pero estoy… preocupado… la última vez que lo ví… se veía… triste-
-¿Triste?-
Preguntó Kei preocupado.
-Si…-
Ryosuke no se atrevió a decir más, después de todo no era quien para decirle al joven Kei los sentimientos de Ryutaro.
-Trataré de ayudar en la búsqueda, por favor, ve con los otros trabajadores al pueblo a buscar otra vez-
-Si joven Kei-
Dijo Ryosuke con firmeza y salió de la cocina en busca de trabajadores para ir al pueblo.
“-¿En dónde te metiste Ryutaro?”-
Pensó Kei mientras miraba por la puerta de la cocina, la cual estaba abierta y se veía el enorme campo que rodeaba la casa.
“-Todos han buscado dentro de la casa… ¿pero y los alrededores?-”-
Pensó, y como si un rayo de luz lo iluminará, salió por la puerta de la cocina rumbo a aquel inmenso campo con la esperanza de que sus suposiciones fuesen ciertas.
Y es que después de haber llorado todo lo que tenía por llorar, recargó su cabeza en aquel árbol, desdobló sus rodillas y cerró los ojos, lentamente se quedó profundamente dormido, pero algunas lágrimas seguían escapando de vez en cuando, puesto que sus sueños estaban llenos de recuerdos acerca de Kei. Pronto comenzaba a anochecer y el no se percataba de ello.
Después de haber buscado y caminado bastante, divisó el árbol que marcaba el fin de su terreno, estaba a punto de darse por vencido y regresar, pero vio una sombra sentada al pie de aquel majestuoso árbol la cual llamó su atención. A paso lento se fue aproximando, hasta que reconoció aquella sombra y comenzó a correr en dirección a aquel árbol.
-Ryutaro…. Ryutaro….-
Dijo con la respiración entrecortada, después de todo si había corrido un buen pedazo. Se arrodilló para tratar de despertar al chico.
-Ryutaro, Ryutaro despierta-
Dijo suavemente, de pronto pudo observar como una, de las tantas lágrimas, se derramaba y corría por la mejilla de Ryutaro, Kei se sorprendió y la limpió con ternura.
-Ryutaro, ¿te sientes mal? Despierta por favor-
Kei comenzaba a preocuparse, pero de pronto Ryutaro comenzó a abrir los ojos lentamente.
-Ryutaro, estas bien-
Al abrir por completo los ojos se sorprendió.
-¡Joven Kei!-
-Con que aquí estuviste todo este tiempo, no sabes lo preocupado que estaba-
Y sin más, abrazó al chico con fuerza, este se ruborizó de inmediato, estaba a punto de perder la razón y corresponder a tal abrazo, pero recobró la razón y en lugar de responder, alejó a Kei.
-Lo siento mucho joven Kei, no era mi intención-
-Ya hablaremos en la casa, ahora será mejor que volvamos, ya es muy tarde y no sabemos que podrá pasar por aquí-
Dicho esto, se puso de pie al mismo tiempo que tomaba la mano de Ryutaro y lo ayudaba a levantarse, y sin soltarlo, comenzó a caminar de regreso a la casa, jalando a Ryutaro el cual sabía que debía soltarlo, pero no deseaba hacerlo, así que solo se dejó llevar.
Al llegar a la casa, una de las criadas los recibió y de inmediato Kei soltó su mano.
-Joven Kei, Ryutaro, han vuelto-
-No te preocupes, todo esta bien, solo se quedó dormido bajo un árbol, supongo que olvidaron buscar en los alrededores-
-Lo siento mucho joven Kei-
-No hay problema, lo importante es que ya esta de regreso, y le espera una larga charla conmigo, así que tu ya puedes ir a descansar-
La criada se reverenció y se marcho, Ryutaro bajó la cabeza.
-Anda, vamos-
Y sin más opción, comenzó a seguir a Kei, al cruzar la cocina, pudo visualizar a Ryosuke, quien observaba un poco preocupado la situación.
Después de un largo camino por el recibidor, ambos llegaron a la biblioteca, Kei entró primero, Ryutaro se quedó de pie en la entrada.
-Pasa-
Le indico Kei mientras se sentaba en su silla detrás del gran escritorio, Ryutaro entró con la cabeza baja.
-Toma asiento-
Le dijo serio, Ryutaro suspiró y tomo asiento frente a el.
-Lo que has hecho hoy ha preocupado a todo el mundo, ¿estas conciente de ello?-
-Si joven Kei-
-¿Por qué te fuiste tan lejos? Entiendo que te guste estar solo pero esto es demasiado ¿no lo crees?-
-Lo siento joven Kei-
Kei dejó salir un suspiro.
-Me tenías muy preocupado, ¿Qué haría yo si algo te pasa?-
Ryutaro sabía la respuesta fácil, y sin saber lo que hacía la dijo.
-Buscar a otro mensajero, es fácil encontrar a alguien quien ocupe mi lugar-
Esta vez su tono de voz había sonado ligeramente rebelde, por lo que Kei se puso de pie, se acercó a el y le dio una fuerte bofetada.
-No vuelvas a hablar de esa manera-
Ryutaro se llevó la mano a la mejilla, la cual le ardía horriblemente, pero más le dolía el pecho que la mejilla.
-Lo siento-
Dijo débilmente mientras bajaba la mirada. Entonces Kei lo abrazó con ternura.
-Entiende que a ti no te puedo reemplazar con nada Ryutaro, para mi eres más que un trabajador de esta casa, eres como un hermano pequeño-
“Un hermano pequeño” esas palabras resonaron en su cabeza, y con fastidio alejó a Kei de el.
-Yo no necesito a un hermano como usted-
Dijo muy serio mientras se ponía de pie.
-Con permiso-
Dicho esto, salió de la biblioteca, dejando de Kei solo y muy sorprendido por la actitud de Ryutaro.
-¿Qué es lo que le esta pasando? El no es así-
Y comenzó a preocuparse por Ryutaro, debía saber lo que pasaba con el menor, después de todo el chico era muy importante para el, solo como un hermano.
Ryutaro comenzó a caminar rumbo a su cuarto tragándose las lágrimas, cuando Ryosuke lo detuvo a mitad del camino.
-Ryutaro…-
-¡¡Suéltame!!-
Le gritó, intentó zafarse pero Ryosuke no se lo permitió y lo jaló con fuerza hasta abrazarlo.
-Deja de llorar solo, ¿Qué no somos amigos? Los amigos estamos ahí para llorar juntos si es necesario, no te encierres en ti mismo, yo puedo escucharte-
Y con esas palabras, Ryutaro hundió su rostro en el hombro de Ryosuke mientras este le daba pequeñas palmaditas en la espalda.
Kei había decidido ir tras Ryutaro, pero al toparse con tal escena, retrocedió un poco.
-Esos dos…-
Dijo para sí, y sintiéndose ligeramente molesto decidió volver a su habitación, ahora sabía que Ryutaro si le contaba todo a Ryosuke mientras que a él no lo aceptaba ni como hermano.
Al llegar de regreso a la biblioteca, se encontró con Daiki concentrado leyendo las notas de Ryutaro.
-Si tan interesado estas en el aprendizaje de Ryutaro puedo cederte el puesto de profesor-
Dijo Kei con una sonrisa.
-No lo hagas, sabes que no soy bueno explicando este tipo de cosas-
-Bueno, en eso te doy la razón-
Daiki observaba a Kei y notó el sobre que llevaba en la mano.
-¿Otra carta?-
-Si, me la acaban de dar, no sé que sea-
Dijo Kei observando de nuevo aquel sobre.
-Si lo abres lo sabremos-
-Tienes razón-
Dijo Kei mientras le guiñaba un ojo a Daiki, este simplemente sonrió y observo como el mayor abría aquel sobre con delicadeza.
-Es de la familia de Yabu… dice que han organizado un baile en honor al regreso de su hijo el cual es, dentro de dos días… que rápido-
Dijo Kei con sorpresa.
-Vaya, apenas hoy en la mañana recibiste su carta con la noticia de que llegaría y sus padres ya tienen hasta un baile preparado para dentro de dos días-
-Bueno, lo importante es que ahora falta menos para al fin poder verlo-
-Si-
Dijo Daiki muy animado, de pronto el mayordomo toco la puerta, a pesar de que esta estaba abierta, ambos chicos lo miraron.
-Joven, el carruaje esta listo-
-Bien, gracias Hiroshi-
El mayordomo se reverencio y se hizo a un lado para dejar que los dos chicos salieran de la biblioteca.
El camino fue un poco largo, pero aun no anochecía así que estaba bien. En cuanto llegaron a su destino, bajaron despacio del carruaje y de inmediato fueron recibidos por un chico muy sonriente.
-Joven Kei, joven Daiki, ¡Que sorpresa! A Yuya-sama le va a gustar verlos, adelante-
-Gracias Chinen-kun, tan amable como siempre, si que haz… cambiado-
Dijo Daiki evitando decir que había crecido, puesto que eso no era muy notable.
-Gracias joven Daiki-
Después Chinen miró a Kei.
-Joven Kei, luce muy bien ahora-
-Gracias Chinen-
Después Kei recordó que a Ryutaro no lo encontraban por ningún lado.
-Chinen-kun, ¿Tu hermano vino a verte hoy?-
-¿Ryutaro? No joven, no lo he visto en bastante tiempo-
-Ya veo…-
-¿Ha pasado algo?-
-Solo que hace un rato no lo encontraba, debió de haber ido al pueblo por algún encargo-
-Joven Kei, quiero agradecerle por cuidar tanto de Ryutaro, a pesar de que no es mi hermano de sangre, es como si lo fuera, y el saber que usted lo cuida me alivia mucho-
Dicho esto, Chinen se reverenció ante Kei.
-No hagas eso Chinen-kun, es fácil cuidar a Ryutaro-
Dijo Kei con una sonrisa, mientras tanto Daiki se limitaba a observar en silencio.
-Bien, iré a avisarle a Yuya-sama que están aquí-
Dicho esto, Chinen entró corriendo a la casa, y antes de correr hacia la habitación de Yuya, dejó la puerta abierta y espero a que Kei y Daiki entraran. Ambos tomaron asiento en la sala y Daiki no dejaba de observar a su alrededor.
-¿Cuánto tiempo tiene que no veníamos?-
-¿Un año?-
Preguntó Kei con cierta confusión.
-Eso creo…-
-Pero aún así nada ha cambiado-
-Así es, Chinen sigue diciéndole “Yuya-sama”-
Dijo Daiki con una risita.
-Es verdad-
Respondió Kei riéndose un poco.
-¿Hay algún problema con eso?-
A escuchar esa voz, ambos chicos voltearon a ver al chico que entraba en aquella sala, alto, de cabello un poco castaño, de mirada fría, con un gran porte, pero que en el fondo era la persona más amable y atenta.
-Yuya-
Exclamó Kei poniéndose de pie, Daiki hizo lo mismo.
-Bueno, al menos aún recuerdan mi nombre-
Dijo en tono de burla.
-Yuya-sama, ¿quiere que traiga algo?-
Preguntó Chinen con entusiasmo.
-¿Ustedes quieren algo?-
Preguntó Takaki dirigiéndose a Kei y a Daiki.
-¿Aún sueles tener de aquellos dulces que tanto me gustan?-
Preguntó Kei.
-Por supuesto-
Dijo Takaki con orgullo.
-Perfecto, hace mucho que no los como-
Dicho esto, Takaki miró a Chinen y sin necesidad de palabras, este se dio media vuelta y se marchó en busca de aquellos dulces.
-¿Y qué los trae por aquí?-
Dijo Takaki mientras tomaba asiento, enseguida Daiki y Kei hicieron lo mismo.
-Recibí una carta de Yabu, esta mañana, dice que volverá-
Dijo Kei con una sonrisa.
-Vaya, al fin vuelve el hijo prodigo de la familia Yabu, de seguro que Kota es todo un hombre ahora-
-Debe ser, sabemos que su madre organizará algo para recibirlo-
Dijo Daiki.
-Así es, recibí la invitación hace un rato-
Dijo Kei recordando aquella invitación, buscó en su bolsillo de su abrigo y la encontró.
-Pues si, en dos días será la cena para recibir a Yabu, dice que estamos invitados cordialmente, incluso habrá un baile-
Dijo Kei mientras volvía a guardar aquella invitación en su bolsillo.
-Bueno, en dos días vuelve el-
-No lo digas de nuevo-
Dijo Kei.
-De acuerdo-
Daiki dejó salir una risita.
-¿Por qué no quieres escuchar como Yuya halaga a Yabu?-
Por primera vez, Kei miró con un ligero resentimiento a Daiki.
-Por nada, simplemente siento que exagera las cosas-
Respondió.
-¿Exagero las cosas? Por favor Kei, tu podrías estar volviendo de Nueva York ahora mismo y ser un pianista reconocido en los mejores lugares, pero no, eres necio-
Dijo Takaki mientras se recargaba en el respaldo de aquel sillón y cruzaba su pierna.
-No es cierto, además, estoy bien solo siendo lo que soy-
-Un pobre estudiante universitario esperando conocer el mundo entero junto a su arquitectura, Kei, sabes que eres más que eso-
-Yuya, basta, no estamos aquí para que continúes criticándome como siempre, ahora recuerdo por que no venía a verte-
Dijo Kei con fastidio, Takaki estaba a punto de decir algo cuando Chinen entró al lugar.
-Yuya-sama, aquí están los dulces-
Así, los puso sobre la larga mesa de centro y se marcó.
-Gracias Chinen-kun, que oportuno eres-
Dijo Daiki sintiéndose realmente aliviado, estaba a punto de estallar una batalla campal entre Takaki y Kei y eso no era bueno.
-Bueno, ahora mejor cambiemos de tema, cuéntanos mejor acerca de lo que haces ahora-
Dijo Daiki mientras tomaba un dulce, Kei y Yuya suspiraron profundo e igual tomaron un dulce, siempre era Daiki quien detenía sus pequeñas peleas, y siempre después de pelear se sentían avergonzados con el.
-Pues ahora solo estoy al pendiente de algunos negocios familiares, mi padre me lo ha pedido antes de marcharse a la capital a arreglar unos asuntos-
-Así que siempre sí aceptas tomar el negocio familiar-
Dijo Kei en un suspiro.
-Bueno, no es que me estén obligando, además de que es un apoyo a mi padre-
-Si, pero eso es por que tu no haz querido hacer algo por tu propia cuenta, jamás has sabido hacia donde ir, y ese es un grave problema-
Le dijo Kei muy serio.
-Bueno, el hecho de que me lo diga quien desperdicio la oportunidad de su vida no es muy alentador, ¿no lo crees?-
Y ahí iban de nuevo, Daiki y Chinen se miraron y con la sola mirada se pusieron de acuerdo.
-Bueno, Kei-chan, ya es tarde, tenemos que irnos-
Dijo Daiki poniéndose de pie y jalando a Kei del brazo para que también se pusiera de pie.
-Joven Yuya, creo que ya es hora de su baño-
Dijo Chinen mientras levantaba también a Takaki y comenzaba a llevárselo.
-Bien, entonces nosotros ya nos vamos, gracias por los dulces Yuya-
Dijo Daiki mientras se llevaba consigo a Kei hacia la salida.
-Gracias por su visita joven Daiki, joven Kei-
Dijo Chinen mientras se llevaba a Takaki hacia las escaleras.
-Nos vemos-
Y dicho esto, Daiki cerró la puerta.
-Vamos Yuya-sama, un baño le caerá muy bien-
Dijo Chinen mientras llevaba a Takaki por las escaleras, atravesaban el enorme pasillo, entraban en la habitación de Takaki y se dirigían al baño.
De inmediato Chinen comenzó a prepararlo todo.
-Vamos Yuya-sama, un baño lo relajará-
Dicho esto, Chinen salió de la habitación con un par de cubetas hechas de madera. Al quedarse solo, Takaki dejó salir un suspiro, dejó salir una sonrisa y comenzó a desvestirse, al estar completamente desnudo, tomo su bata de dormir y se la puso. Un poco después, Chinen llegó a la habitación con el par de baldes llenos con agua caliente, entró al baño y llenó la tina.
-Listo Yuya-sama-
Dijo Chinen con una sonrisa mientras trataba de recuperar el aliento.
-Gracias Yuri-
Dicho esto, le revolvió los cabellos con una mano y entró al baño, Chinen se quedó afuera, no cerro la puerta, puesto que a Takaki no le gustaba, en cambio solo se recargó en la pared cerca de la puerta y se dedicó a observar la habitación de Takaki mientras escuchaba como este se bañaba.
-Sabes, me sorprende lo bien que te entiendes con Daiki-
Escuchó decir a Takaki.
-En una situación como esa, teníamos que pensar rápido-
-Lo sé, y te lo agradezco, de no estar ustedes no sé como hubiésemos terminado Kei y yo-
Dijo con una risita Takaki.
-Pero a pesar de todo, usted lo aprecia y no sería capaz de hacerle daño-
-En eso te doy la razón, es un buen amigo, pero de verdad me desespera que no haya aprovechado aquella oportunidad solo por que…-
Yuya se quedó callado y Chinen comprendió aquella frase.
-Es normal que no hubiese querido separarse del joven Daiki, después de todo es una persona muy importante para el-
-Eso lo sé-
Dijo Yuya con resignación, después Chinen escuchó el sonido del agua derramarse, eso significaba que Takaki ya había terminado con su baño, así que se apresuró a tomar una toalla más, a pesar de que ya había una, Takaki siempre olvidaba secarse el cabello, o al menos eso parecía aparentar.
Instantes después, como siempre, Takaki salió con su bata de dormir puesta, pero con el cabello completamente mojado, al verlo, Chinen se aproximó rápidamente a el y colocó aquella toalla sobre su cabeza.
-Lo olvidé de nuevo-
Dijo Yuya con torpeza.
-No importa, puedo hacerlo, pero…-
Dijo Chinen mientras esperaba a que Takaki tomará asiento.
-Lo siento, aún no eres capaz de alcanzarme-
Le dijo en tono de broma mientras se acercaba a la cama y tomaba asiento en la orilla. Chinen se detuvo frente a el y comenzó a secarle el cabello con delicadeza.
-Pero algún día lo alcanzaré-
Dijo Chinen con decisión, Takaki solo dejó escapar una risita.
-Yuya-sama… ¿Le molesta que el joven Kei quiera tanto al joven Daiki?-
Se atrevió a preguntar, Takaki solo dejó salir un suspiro.
-No es que me moleste, lo que no puedo tolerar es que abandone todo por el, es algo que no esta bien-
-Usted lo dice por que no esta dispuesto a dejarlo todo por alguien Yuya-sama-
Respondió Chinen con una sonrisa.
-Mi caso es diferente, yo no tengo un talento especial por el cual tenga un futuro brillante lejos de aquí-
-Claro que lo tiene, es bueno escribiendo, yo lo sé, es solo que usted no tiene deseos de sobresalir en nada y solo encargarse de los negocios familiares por su padre-
En ese momento Takaki suspiró profundo.
-Me conoces tan bien Yuri… no sé que haría sin ti-
-Seguramente su vida sería un completo desastre-
Respondió Chinen mientras continuaba secando el cabello de Takaki. De pronto este tomó a Chinen de la cintura y levantó la cabeza, provocando que la toalla cayera de su cabeza y que el menor se ruborizara levemente.
-Eso es algo que no me atrevo a negar-
-Yuya-sama…-
Dijo Chinen mientras sentía que se perdía en aquella mirada tan gentil.
-No vuelvas a decir que no estoy dispuesto a dejarlo todo por alguien, por que eso no es verdad-
Dijo Takaki con voz suave, Chinen se quedó sorprendido ante aquellas palabras, pero antes de poder decir algo, Takaki lo acercó más y con una mano acarició su rostro mientras que con la otra aún lo agarraba de la cintura.
-Yuya-sama… yo-
Estaba por decir algo cuando Takaki tomó su barbilla y lentamente se acercaba a su rostro, para después unir sus labios en un agradable y tierno beso. Al principio Chinen no supo que hacer, esta no era la primera vez que Takaki lo besaba, pero siempre que lo hacía lo tomaba desprevenido y sin saber como reaccionar. Pero lentamente Takaki comenzó a mover sus labios en busca de una respuesta, la cual no se hizo esperar cuando Chinen comenzó a mover sus labios mientras que con sus manos tocaba los hombros de Takaki. Besos cortos y largos, unos cada vez más profundos y otros no tanto, entrelazando suavemente sus lenguas a un mismo compás, era una sensación muy placentera para ambos.
Después de unos minutos, ambos se separaron lentamente y se miraron fijamente a los ojos para después sonreírse.
-Yuri, ¿siempre estarás aquí para mi?-
Ante aquella pregunta con un ligero tono infantil, Chinen sonrió.
-Por supuesto Yuya-sama, siempre que Yuya-sama me necesite aquí estaré-
Takaki sonrió.
-Bueno, por ahora te dejaré ir con esa respuesta-
Chinen no comprendió del todo.
-Ahora ve a descansar, ha sido un día pesado-
Chinen asintió con la cabeza, y antes de que Takaki lo soltará, le dio un pequeño beso en los labios, después lo dejo ir.
-Buenas noches Yuya-sama-
Dijo Chinen mientras salía de la habitación y cerraba la puerta lentamente. Al quedarse solo, dejó escapar un suspiro junto con una sonrisa, se levantó para apagar las velas de alrededor, dejando encendida la que estaba cerca de la cama, sacó las cobijas de la cama, se acomodó y apagó la última vela, quedando completamente a obscuras y cerrando los ojos para así dormir profundamente.
Chinen caminaba hacia su pequeña habitación que se encontraba en la parte de atrás de la gran casa, casi en el sótano, entró con una vela en la mano y la dejó sobre una pequeña mesita de madera, permitiendo así que el pequeño cuarto se llenara con su luz.
-Yuya-sama…-
Dijo en voz baja mientras se llevaba dos dedos a los labios, después sacudió la cabeza, sonrió un poco y mejor se dirigió a su pequeña cama, sacó la única cobija que tenía, acomodo su pequeña almohada, apagó la luz de aquella vela y se recostó en su cama, y antes de cerrar los ojos, no dejaba de sentirse feliz por el beso de hace unos momentos, siempre que Takaki lo besaba lo hacia sentirse lleno de felicidad, y así, comenzó a recordar la primera vez que Takaki lo hizo.
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Hace unos años, cuando Chinen llegó por primera vez a aquella casa, tenía alrededor de diez años, proveniente de una familia humilde, tuvo que salir de casa para ayudar a su familia, estaba bien, aunque tenía un poco de miedo, estaba dispuesto a hacer lo que fuese con tal de ayudar a su madre.
-Bien, Chinen-kun, aquí dormirás-
Le indicó el mayordomo y así lo dejó solo en aquel pequeño cuarto. Chinen lo miró atento, era pequeño, pero el estaba acostumbrado a cosas así de pequeñas, así que estaba bien.
Después de que le mostraran lo que debía hacer, lo cual no era mucho puesto que aún era pequeño, solo unas cuantas tareas en la cocina como acomodar los platos limpios, ir al pueblo por algunos pequeños mandados, ayudar al mensajero de la casa el cual era un viejo algo grande y ya no podía recorrer grandes distancias a pie. Un día, una de las criadas le ordenó llevar un jugo y unos dulces a la habitación del señor, el cual acababa de llegar junto con su madre.
Temeroso, tocó a la puerta y la voz de un chico se escuchó dentro de la habitación.
-Adelante-
-Disculpe joven, aquí están sus dulces-
Dijo el pequeño Chinen mientras con esfuerzos abría la puerta y con la otra sostenía la charola. Al ver que el pequeño sirviente no podía, el jovencito se levantó de su asiento y caminó de prisa para ayudarlo.
-Eres muy pequeño, estas bien-
En el momento en el que el joven le quito la charola al pequeño Chinen y regresaba a su lugar, poniendo los dulces y su jugo sobre la mesita de aquella habitación, Chinen lo miró asustado, después de todo estaba mal que el joven hiciera su trabajo, así que con lágrimas en los ojos, se dejó caer de rodillas al suelo y sin poder contener las lágrimas, comenzó a llorar mientras decía.
-Lo siento joven, por favor perdóneme, lo haré mejor para la próxima, pero por favor perdóneme-
El joven se sintió mal por aquel pobre niño así que tomo un dulce y se acercó a el hincándose para tomar su rostro y limpiar aquellas lágrimas.
-No llores, no estoy molesto contigo, yo solo quise ayudarte, mira, toma esto y ya no llores más ¿de acuerdo?-
En ese momento Chinen se quedó sorprendido, aquel joven era realmente atractivo y muy amable, se esperaba todo menos alguien tan noble. Se puso lentamente de pie ayudado por el joven y ambos caminaron a la pequeña salita, en donde Chinen tomó asiento en un sillón pequeño y el joven en otro frente a el.
-¿Qué edad tienes? Te vez muy pequeño-
-Diez años joven-
-Increíble, yo tengo trece, creí que eras mucho menor pero ahora veo que no-
Chinen solo sonrió, en ese momento el joven quedó prendido de aquella sonrisa.
-Ah, y deja de decirme “joven” me llamo Yuya-
Chinen miró a Yuya.
-Yuya-sama-
-No, solo Yuya-
El rostro de Chinen mostró un poco de aflicción.
-Yuya…-s-sama-
-De acuerdo, dejémoslo así, ¿y tu te llamas?-
-Chinen Yuri-
-Yuri, bien, ahora ya sabemos nuestros nombres-
Dicho esto Takaki le sonrió, Chinen también lo hizo, desde ese día, ambos se llevaron realmente bien, el pequeño Chinen siempre cuidando del joven Yuya, siempre detrás de el.
Un par de años después, Chinen ya tenía doce años y Takaki quince, el mayor tomaba su baño como de costumbre, pero al escuchar un estruendoso ruido, salió de la tina y se puso su bata para salir rápidamente, solo para encontrarse a Chinen tirado en el suelo con todas las toallas encima.
-Yuri, ¿Estas bien?-
-Lo siento Yuya-sama, creí que alcanzaría una toalla para usted pero…-
-No te preocupes, solo respóndeme si estas bien-
Dijo Takaki preocupado mientras ayudaba a Chinen a ponerse de pie.
-Estoy bien Yuya-sama, no me ha pasado nada-
Respondió sonriente, Yuya dejó salir un suspiro de alivio y se dejó caer de rodillas al suelo.
-Yuya-sama ¿Se siente mal?-
-No, solo que me asustaste-
Dijo Takaki en un suspiro.
-Lo siento Yuya-sama, no era mi intensión, perdóneme-
-No hay nada que perdonar, no pasa nada ¿de acuerdo?-
Takaki le sonrió a Chinen y este también lo hizo, en ese momento Chinen notó que Takaki tenía el cabello empapado. Tomo una toalla del suelo y se acercó a el, comenzado así a secarlo suavemente.
-Si sale así enfermará Yuya-sama-
Takaki se quedó helado, las manos de Chinen sobre su cabeza era una sensación agradable, tener al chico tan cerca fue muy agradable y sin saber el por que lo hacía, tomó las manos de Chinen y las bajó lentamente junto con la toalla. El menor estaba sorprendido y su corazón dio un fuerte latido al sentir las manos de Takaki sobre las suyas, después, de un solo movimiento, el mayor jaló a Chinen hacia su rostro y lo besó dulcemente.
Esa fue la primera de muchas ocasiones en las que Takaki besó a Chinen, este sin oponer resistencia alguna, lentamente esos besos se hacían más duraderos y siempre era realmente agradable para ambos esas situaciones.
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Con aquellos recuerdos, Chinen sonrió, cerró sus ojos y comenzó a quedarse dormido lentamente, estaba realmente feliz de poder estar junto a Takaki, siempre esperando con anhelo el siguiente día.
Al bajar del carruaje, después de haber llevado a Daiki a su casa y de haber sido regañado dos veces, primero por Daiki durante todo el camino, y después por la madre de Daiki por llevarlo tan tarde.
-Eso de regañar a las personas seguro viene de familia….-
Murmuró Kei mientras atravesaba el recibidor, antes de llegar a las escaleras, una de las criadas se acercó a el.
-Joven Kei, bienvenido-
-Gracias, ¿sucede algo?-
-Solo quería informarle que no encontramos a Ryutaro por ningún lado, no ha llegado a su habitación y estamos preocupados-
En ese momento Kei también se lleno de preocupación.
-¿Cómo que no ha llegado? ¿En donde esta Ryosuke?-
-Esta en la cocina tomando su cena-
-Bien, ve a buscar por los sótanos, yo hablare con Ryosuke-
-Si joven-
Dicho esto, la criada se fue y Kei comenzó a dirigirse hacia la cocina. Al entrar se encontró con Ryosuke quien lavaba los platos que había utilizado.
-Ryosuke-kun-
El aludido se giró y al ver a Kei se sorprendió y dejó de lavar su plato.
-Joven Kei, ¿se le ofrece algo?-
Preguntó con timidez.
-Tranquilo, escuché que Ryutaro no aparece por ningún lado, ¿tienes idea de en donde puede estar?-
-Bueno, ya busqué en todos los lugares en donde solimos ir juntos, pero no hay pista de el, a decir verdad, usted lo sabe, es un chico muy reservado, el suele estar en lugares que ni siquiera yo sé en donde quedan, por que normalmente le gusta estar solo, pero estoy… preocupado… la última vez que lo ví… se veía… triste-
-¿Triste?-
Preguntó Kei preocupado.
-Si…-
Ryosuke no se atrevió a decir más, después de todo no era quien para decirle al joven Kei los sentimientos de Ryutaro.
-Trataré de ayudar en la búsqueda, por favor, ve con los otros trabajadores al pueblo a buscar otra vez-
-Si joven Kei-
Dijo Ryosuke con firmeza y salió de la cocina en busca de trabajadores para ir al pueblo.
“-¿En dónde te metiste Ryutaro?”-
Pensó Kei mientras miraba por la puerta de la cocina, la cual estaba abierta y se veía el enorme campo que rodeaba la casa.
“-Todos han buscado dentro de la casa… ¿pero y los alrededores?-”-
Pensó, y como si un rayo de luz lo iluminará, salió por la puerta de la cocina rumbo a aquel inmenso campo con la esperanza de que sus suposiciones fuesen ciertas.
Y es que después de haber llorado todo lo que tenía por llorar, recargó su cabeza en aquel árbol, desdobló sus rodillas y cerró los ojos, lentamente se quedó profundamente dormido, pero algunas lágrimas seguían escapando de vez en cuando, puesto que sus sueños estaban llenos de recuerdos acerca de Kei. Pronto comenzaba a anochecer y el no se percataba de ello.
Después de haber buscado y caminado bastante, divisó el árbol que marcaba el fin de su terreno, estaba a punto de darse por vencido y regresar, pero vio una sombra sentada al pie de aquel majestuoso árbol la cual llamó su atención. A paso lento se fue aproximando, hasta que reconoció aquella sombra y comenzó a correr en dirección a aquel árbol.
-Ryutaro…. Ryutaro….-
Dijo con la respiración entrecortada, después de todo si había corrido un buen pedazo. Se arrodilló para tratar de despertar al chico.
-Ryutaro, Ryutaro despierta-
Dijo suavemente, de pronto pudo observar como una, de las tantas lágrimas, se derramaba y corría por la mejilla de Ryutaro, Kei se sorprendió y la limpió con ternura.
-Ryutaro, ¿te sientes mal? Despierta por favor-
Kei comenzaba a preocuparse, pero de pronto Ryutaro comenzó a abrir los ojos lentamente.
-Ryutaro, estas bien-
Al abrir por completo los ojos se sorprendió.
-¡Joven Kei!-
-Con que aquí estuviste todo este tiempo, no sabes lo preocupado que estaba-
Y sin más, abrazó al chico con fuerza, este se ruborizó de inmediato, estaba a punto de perder la razón y corresponder a tal abrazo, pero recobró la razón y en lugar de responder, alejó a Kei.
-Lo siento mucho joven Kei, no era mi intención-
-Ya hablaremos en la casa, ahora será mejor que volvamos, ya es muy tarde y no sabemos que podrá pasar por aquí-
Dicho esto, se puso de pie al mismo tiempo que tomaba la mano de Ryutaro y lo ayudaba a levantarse, y sin soltarlo, comenzó a caminar de regreso a la casa, jalando a Ryutaro el cual sabía que debía soltarlo, pero no deseaba hacerlo, así que solo se dejó llevar.
Al llegar a la casa, una de las criadas los recibió y de inmediato Kei soltó su mano.
-Joven Kei, Ryutaro, han vuelto-
-No te preocupes, todo esta bien, solo se quedó dormido bajo un árbol, supongo que olvidaron buscar en los alrededores-
-Lo siento mucho joven Kei-
-No hay problema, lo importante es que ya esta de regreso, y le espera una larga charla conmigo, así que tu ya puedes ir a descansar-
La criada se reverenció y se marcho, Ryutaro bajó la cabeza.
-Anda, vamos-
Y sin más opción, comenzó a seguir a Kei, al cruzar la cocina, pudo visualizar a Ryosuke, quien observaba un poco preocupado la situación.
Después de un largo camino por el recibidor, ambos llegaron a la biblioteca, Kei entró primero, Ryutaro se quedó de pie en la entrada.
-Pasa-
Le indico Kei mientras se sentaba en su silla detrás del gran escritorio, Ryutaro entró con la cabeza baja.
-Toma asiento-
Le dijo serio, Ryutaro suspiró y tomo asiento frente a el.
-Lo que has hecho hoy ha preocupado a todo el mundo, ¿estas conciente de ello?-
-Si joven Kei-
-¿Por qué te fuiste tan lejos? Entiendo que te guste estar solo pero esto es demasiado ¿no lo crees?-
-Lo siento joven Kei-
Kei dejó salir un suspiro.
-Me tenías muy preocupado, ¿Qué haría yo si algo te pasa?-
Ryutaro sabía la respuesta fácil, y sin saber lo que hacía la dijo.
-Buscar a otro mensajero, es fácil encontrar a alguien quien ocupe mi lugar-
Esta vez su tono de voz había sonado ligeramente rebelde, por lo que Kei se puso de pie, se acercó a el y le dio una fuerte bofetada.
-No vuelvas a hablar de esa manera-
Ryutaro se llevó la mano a la mejilla, la cual le ardía horriblemente, pero más le dolía el pecho que la mejilla.
-Lo siento-
Dijo débilmente mientras bajaba la mirada. Entonces Kei lo abrazó con ternura.
-Entiende que a ti no te puedo reemplazar con nada Ryutaro, para mi eres más que un trabajador de esta casa, eres como un hermano pequeño-
“Un hermano pequeño” esas palabras resonaron en su cabeza, y con fastidio alejó a Kei de el.
-Yo no necesito a un hermano como usted-
Dijo muy serio mientras se ponía de pie.
-Con permiso-
Dicho esto, salió de la biblioteca, dejando de Kei solo y muy sorprendido por la actitud de Ryutaro.
-¿Qué es lo que le esta pasando? El no es así-
Y comenzó a preocuparse por Ryutaro, debía saber lo que pasaba con el menor, después de todo el chico era muy importante para el, solo como un hermano.
Ryutaro comenzó a caminar rumbo a su cuarto tragándose las lágrimas, cuando Ryosuke lo detuvo a mitad del camino.
-Ryutaro…-
-¡¡Suéltame!!-
Le gritó, intentó zafarse pero Ryosuke no se lo permitió y lo jaló con fuerza hasta abrazarlo.
-Deja de llorar solo, ¿Qué no somos amigos? Los amigos estamos ahí para llorar juntos si es necesario, no te encierres en ti mismo, yo puedo escucharte-
Y con esas palabras, Ryutaro hundió su rostro en el hombro de Ryosuke mientras este le daba pequeñas palmaditas en la espalda.
Kei había decidido ir tras Ryutaro, pero al toparse con tal escena, retrocedió un poco.
-Esos dos…-
Dijo para sí, y sintiéndose ligeramente molesto decidió volver a su habitación, ahora sabía que Ryutaro si le contaba todo a Ryosuke mientras que a él no lo aceptaba ni como hermano.
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