Capitulo 6
Al fin, la cena había dado inicio, Yabu, Daiki y Kei no dejaban de conversar, se escuchaban muchas voces, todo el mundo en la misma mesa pero platicando de cosas completamente diferentes. En cuanto todos terminaron de cenar, los sirvientes comenzaron a llenar las copas de los invitados con vino tinto, acto seguido, el padre de Yabu se puso de pie y el brindis por el regreso de su hijo dio inicio, dejando así aplausos y sonrisas.
Después de un rato, el baile había dado inicio, y las parejas comenzaron a bailar al ritmo de aquel elegante vals, mientras que los tres amigos se hacían a un lado para poder conversar mejor.
-Así que ahora comenzaras a trabajar junto con tu padre e iniciaras nuevos proyectos, que interesante-
Dijo Kei con una sonrisa.
-Algo así, pero no quiero que hablemos de esas cosas, por que no mejor me cuentan que ha pasado-
-Bueno, no hay mucho que contar-
Declaro Kei en un suspiro.
-Así es, las cosas aquí siempre han sido iguales-
Dijo Daiki.
-Vaya… ¿Han visto a Takaki?-
Pregunto Yabu con curiosidad.
-Creí que vendría, fuimos a verlo hace poco-
Dijo Kei con cierto pesar, ante esto Daiki sonrió nerviosamente, esperando que Kei no comenzara a hablar mal de Yuya.
-¿Ah si?-
-Le comentamos de tu regreso y-
-Kei y Takaki pelearon de nuevo, como siempre, ya sabes-
Dijo Daiki interrumpiendo a Kei rápidamente.
-¿Te sigue molestando con lo de la oferta de aquel músico?-
Kei dejó salir un suspiro de fastidio y resignación.
-Bueno, he de aceptar que estoy de acuerdo con lo que Takaki te haya dicho, sabes muy bien lo que opino al respecto-
-Si, lo sé…-
Respondió desviando la mirada.
-Pero no vamos a hablar de eso ahora, mejor cambiemos de tema, no dejamos de vernos por cuatro años solo para pelear ¿no es así?-
Dijo Yabu animadamente mientras se recargaba en el hombro de Kei.
-Así es, mejor cuéntanos como es allá, ¿Qué sitios conociste? ¿Qué clase de gente hay?-
Preguntó Daiki con una sonrisa, Yabu lo observó fijamente y le sonrió con ternura.
-Bueno, además de las intensas clases que tuve todo el tiempo, pase momentos agradables-
-Eso es bueno-
Dijo Kei con entusiasmo, los tres rieron y Yabu comenzó a contar un poco de cómo era su vida en aquel país.
De pronto Kei desvió un poco su mirada, al parecer alguien más había llegado y le resultaba bastante familiar.
-¿Acaso ese no es Takaki?… Y ese otro… ¿Quién es?-
Takaki y Chinen al fin habían llegado a casa de Yabu.
-Yuya-sama…-
-Tranquilo, solo relájate y no hables a menos que yo te lo pida, todo va a estar bien-
Chinen bajó la mirada un poco, suspiró profundo y entró después que Takaki. Al momento de entrar, todas las miradas de la gente de alrededor se posaron, primero sobre el apuesto joven Yuya, pero de inmediato se dirigieron sobre aquel chico apuesto que lo acompañaba, y los murmullos no se hicieron esperar, todo el mundo preguntándose quien era aquel joven, de piel blanca, finas facciones, simplemente apuesto, todos coincidían en que era la compañía ideal para Yuya.
Ambos caminaban por aquel lugar, Takaki saludaba a algunas personas, Chinen permanecía en silencio y solo siguiendo al mayor.
-Mira, ahí están Kei y los demás, vamos, te sentirás mejor si estamos con ellos-
Le dijo Takaki con una sonrisa y comenzó a acercarse a los tres amigos.
Kei observaba como Takaki se aproximaba a ellos.
-Aquí viene-
-¿Eh?-
Preguntó Yabu, quien al ver a Takaki acercarse dejó salir una sonrisa.
-¡Yuya! Me alegra ver que estas aquí-
En cuanto Takaki estuvo cerca, se acercó a Yabu.
-El hijo prodigo regreso, quien lo diría-
Dijo con una sonrisa burlona y abrazó a Yabu, Chinen permaneció detrás de Takaki todo el tiempo.
-Deja de llamarme así, me extraña ver que has venido, a ti no te agradan esta clase de eventos-
-Me alegra que aun recuerdes eso, puesto que no pienso quedarme mucho tiempo, he venido a verte con mis propios ojos, me alegra saber que estas bien-
Dijo esta vez con una franca sonrisa.
-Igual tu, has cambiado bastante, pero dime, ¿Quién es este joven que te acompaña?-
Preguntó Yabu señalando a Chinen.
-Ah, pues el es Yuri, le pedí que viniera conmigo-
-¿Eh?-
Exclamó Yabu.
-El pequeño Chinen… ¿Eres tu?-
Estaba sorprendido.
-Buenas noches, joven Kota-
-Increíble, me has sorprendido Chinen-kun-
Dijo con una sonrisa. Chinen simplemente bajó un poco la mirada.
-No cabe duda de que Chinen es un chico muy apuesto, todas las chicas no dejan de observarlo-
Comentó Daiki con una sonrisa, un poco enfadado, Yuya miró a su alrededor y efectivamente, muchas chicas miraban a Chinen anhelando poder tan siquiera poder bailar con el.
-Imagino que si Kei arregla así de elegante a su hermano Ryutaro también llamaría la atención, después de todo son hermanos ¿no?-
Dijo Yabu con una sonrisa, a lo que Kei respondió.
-Bueno, no son hermanos de sangre, por lo que no luciría igual que Chinen, ¿cierto?-
Kei le sonrió a Chinen el cual asintió con la misma sonrisa.
-Eso no lo sabía…-
Dijo Yabu un poco confundido.
-Bueno, no tienes por que saberlo todo siempre-
Dijo Kei en tono de broma.
-Pero al menos es más inteligente que tu-
Dijo Takaki con cierta burla.
-Vamos chicos, no comiencen-
Dijo Yabu para tratar de evitar le evidente pelea que se asomaba entre Kei y Yuya.
-De acuerdo, como tu digas-
Dijo Yuya con cierto fastidio, ante estas palabras, Daiki y Chinen dejaron escapar un suspiro casi al mismo tiempo.
-¿Y en donde esta Yuto-kun?-
Preguntó Daiki curioso.
-No lo sé, debe andar por ahí ayudando en algunas cosas, no lo he visto en un buen rato-
Respondió Yabu mientras miraba a su alrededor.
Ryosuke y Yuto se encontraban en un pequeño lugar terminando de comer.
-Quede satisfecho-
Dijo Ryosuke mientras dejaba escapar un suspiro.
-Igual yo, extrañaba la comida de este lugar-
Dijo Yuto mientras miraba a su alrededor, una pequeña cabaña, con mesas y sillas de madera, ligeramente alumbrada por unas cuantas velas colocadas alrededor del lugar.
-Yo vengo de ves en cuando con Ryutaro… ¡Ryutaro!-
Exclamó poniéndose de pie rápidamente.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó Yuto extrañado ante la preocupación de Ryosuke.
-Olvide llevarle la cena… rayos…-
-¿La cena?-
Yuto seguía sin entender.
-Lo que sucede es que hace poco se lastimo el pie, no debe ponerse de pie ni tratar de hacer mucho esfuerzo, y yo me encargo de llevarle la comida… ahora seguro estará molesto conmigo-
Dijo Ryosuke mientras dejaba escapar un suspiro.
-¿Y que no puede hacerlo alguien más?-
Preguntó Yuto con cierta frialdad.
-Supongo… pero aún así me preocupa, ¿y si vamos a verlo?-
Pregunto Ryosuke entusiasmado.
-Si eso te tranquiliza un poco… ¿Por qué no?-
-Será divertido-
-¿Desde cuando eres tan cercano a Ryutaro?-
Preguntó Yuto mientras se ponía de pie y comenzaba a caminar rumbo a la salida, Ryosuke se extraño ante el comentario y torpemente comenzó a seguirlo para darle alcance.
-¿Cómo que desde cuando soy tan cercano a Ryutaro?-
Yuto abrió la puerta del lugar y salió, detrás de el lo hizo Ryosuke.
-Antes ni le hablabas-
-Si le hablaba, solo que muy poco…-
-¿Y ahora que hace que eso haya cambiado?-
Preguntó Yuto indiferente mientras seguía caminando.
-Bueno… después de que te fuiste… no tuve con quien salir, con quien hablar, entonces poco a poco Ryutaro y yo nos hicimos amigos-
Dijo Ryosuke sinceramente, de pronto Yuto se detuvo, ahora que todo estaba obscuro no había gente afuera, por lo que pudo actuar sin preocupaciones.
-No me gusta que te preocupes tanto por el-
Dijo Yuto deteniéndose, Ryosuke lo miró extrañado.
-¿Por qué? El también es mi amigo, además esta lastimado, no tiene nada de malo que me preocupe por el-
Reclamó Ryosuke deteniéndose justo frente a Yuto.
-Esta bien, si así estas feliz, adelante, vayamos con tu amiguito-
Dijo Yuto de mal humor comenzando a caminar nuevamente, Ryosuke estaba confundido, ¿Por qué Yuto actuaba de esa manera tan repentinamente?
El baile avanzaba de maravilla, se respiraba un buen ambiente, parejas bailando, gente conversando amenamente, y sobre todo, cuatro chicos apuestos sentados en la sala conversando, mientras que uno estaba de pie con un porte, que para las chicas, era muy elegante.
-¿Quién es ese chico?-
Murmuraban sin parar, pero al parecer el aludido no prestaba atención a todo eso.
-Tal parece que Chinen-kun se aburre-
Comentó Yabu en forma de broma.
-Estaría más cómodo si Yuto-kun estuviese aquí-
Dijo Daiki con la misma sonrisa.
-Ah… es verdad, no lo he visto… ¿En dónde estará?-
Yabu miraba a su alrededor en busca del chico, pero no lograba verlo por ningún lado.
-Tal vez este en otro lugar-
Dijo Takaki de mala gana.
-Puede ser, bueno, lo dejaré, después de todo hace mucho que extraña a sus amigos y debió haber salido un rato-
-Eres muy complaciente con tu sirviente Yabu-
Le dijo Kei un poco serio.
-No creo que eso sea malo, después de todo, Yuto es como un amigo para mi-
-Bueno, al menos para ti es un amigo, otros se creen como un padre-
Dijo Daiki en tono sarcástico refiriéndose, obviamente, a Kei.
-Tengo hambre, ¿Qué tienen de bocadillos?-
Preguntó Takaki curioso.
-Si hubieses llegado más temprano habrías llegado a la cena-
Reclamó Yabu.
-Sabes que a este tipo de eventos nunca soy puntual, agradece que vine-
Dijo Takaki con cierto fastidio.
-Yuya-sama, ¿Quiere que le traiga algo de comer?-
Preguntó Chinen discretamente.
-Gracias-
Dijo Takaki con una sonrisa, Chinen le sonrió de vuelta y se dio media vuelta, caminando rumbo a la mesa de bocadillos.
-Ustedes son tan… cercanos-
Dijo Yabu mientras suspiraba.
-¿Qué quieres decir con eso?-
Preguntó Takaki mientras ocultaba torpemente su sonrisa.
-Ambos se sonríen tan tiernamente, son realmente adorables-
Dijo Yabu mientras volvía a suspirar. Takaki no dijo nada, simplemente se cruzó de brazos y desvió la mirada. Después de eso, los chicos cambiaron el tema de conversación, volviendo a platicar de todo lo pendiente que tenían por contarse.
Mientras tanto, Chinen caminaba rumbo a la mesa de bocadillos, sintiendo las miradas de todas las chicas, estaba sintiéndose realmente incomodo y justo unos cuantos pasos para llegar, fue interceptado por una chica, la cual portaba elegantemente un vestido color marrón, muy hermoso, y una coqueta sonrisa en el rostro.
-Disculpe joven, ¿Nos conocemos?-
Chinen la miró tímidamente y bajó ligeramente la vista.
-Me temo que no señorita-
-Vaya… pero que desgracia, bueno, ya que no nos conocemos, me agradaría mucho poder conversar un poco con usted, si esta de acuerdo-
La chica se acercaba provocativamente a Chinen, pero sabiamente guardando cierta distancia, después de todo sabía como acercarse a un hombre sin parecer una cualquiera.
-Lo siento mucho, pero debo cumplir con un asunto, si me disculpa-
Le dijo Chinen con una sonrisa, y dicho esto se hizo a un lado para así poder continuar con su camino. Pero la chica no estaba dispuesta a darse por vencida, así que comenzó a seguirlo mientras trataba de hablar con el.
Los chicos reían y conversaban muy amenamente, cuando de pronto algo llamó la atención de Kei.
-Vaya, al fin una se ánimo a acercarse, parece que Chinen-kun no tiene problemas para hablar con las chicas-
Este comentario hizo que en el rostro de Takaki se asomara una sorpresa enorme, haciendo girarse para ver hacia donde se encontraba Chinen, el cual parecía estar disfrutando de la platica con esa chica extraña. Pero lo que Takaki no sabía era que el menor solo trataba de ser cortés con la joven, después de todo era lo que mejor sabía hacer, pero lo hacía sin ninguna intensión de cortejarla.
-Al menos no se aburrirá-
Comentó Daiki con una sonrisa, Yabu observó primero a Daiki, y después analizaba el rostro de Yuya.
-Creo que es hora de irme, ya estoy cansado, nos veremos en otra ocasión, fue un gusto estar con ustedes chicos-
Dijo Takaki mientras se ponía de pie y se acomodaba ligeramente el saco.
-¿Te vas tan pronto?-
Preguntó Daiki.
-Al parecer algo incomoda a Yuya y es peligroso cuando esta de mal humor, así que te dejaré ir por hoy, te visitaré en estos días-
Dijo Yabu con una sonrisa mientras arqueaba ligeramente la ceja.
-Ya saben que no duro mucho rodeado de tanta gente, y he llegado a mi limite-
Respondió torpemente.
-Si claro, como tu digas amigo-
Le dijo Yabu mientras le daba unas palmaditas en la espalda.
-Nos veremos luego, ve con cuidado-
Le dijo Kei con una amigable sonrisa, a la que Yuya respondió con dificultad, estaba muy ansioso y no podía demostrarlo.
-Te visitaremos pronto-
Dijo Daiki mientras se despedía de el.
-Nos vemos-
Dijo torpemente mientras caminaba en dirección a Chinen.
-¿Me dirás de que familia provienes?-
Chinen no respondió y continuo intentando tomar algún bocadillo, pero era algo difícil con aquella chica bloqueándole el camino.
-Me gustaría que me hicieras el honor de bailar conmigo esta pieza-
Dijo la chica mientras que tocaba el hombro de Chinen y se acercaba un poco más, el menor no encontraba las palabras para rechazarla. Pero de pronto otra mano tomo el otro hombro de Chinen, haciéndolo un poco hacia atrás solo para lograr que la chica se alejara.
-Disculpe señorita, pero debo llevarme a mi sirviente, Chinen-kun, ve a preparar el carruaje-
Esto último lo dijo con un poco de dureza, Yuri se sintió mal, era la primera vez que lo llamaba de esa forma.
-Si… Yu… joven Takaki-
Y sin más, se dio media vuelta para salir en busca del carruaje, tratando de ocultar su rostro del resto de la gente que lo observaba curiosa. Yuya se sentía mal, le había hablado muy duramente a Chinen, se sentía furioso consigo mismo y con el, ¿Por qué tenía que aparentar ser tan amable con esa chica?
Molesto, miró fríamente a la joven, se dio media vuelta y se marcho a paso lento, sin mirar a su alrededor, solo concentrado en llegar a la salida.
Chinen ya estaba afuera, de pie junto al carruaje, el cual ya tenía la puerta abierta, simplemente esperando a que Yuya llegase, quien no tardó mucho en llegar y subió de inmediato, Chinen estaba por cerrar la puerta cuando Takaki notó que este no había subido aún.
-¿Qué no vas a subir?-
-No es correcto que los sirvientes viajemos junto a los amos, puedo volver caminando-
Respondió lo más serio que pudo, sin mirar a Yuya.
-Deja de decir tonterias y sube-
Dijo el mayor con cierto fastidio.
-Disculpe joven Takaki… pero no puedo complacerlo con tantos caprichos-
Dicho esto cerro la puerta de un solo golpe y le dio la señal al chofer, el cual de inmediato tiró de las riendas y los caballos comenzaron a caminar.
Takaki, un poco molesto, asomó su cabeza por la pequeña ventana.
-¡¿Pero que demonios te pasa?!-
Le grito mientras se alejaba más y más, Chinen solo se reverencio y espero hasta no escuchar el sonido de los caballos que llevaban el carruaje.
-Yuya-sama…-
Dijo en voz baja mientras observaba a lo lejos aquel carruaje, su mirada era una llena de tristeza, pero sabía que eso era lo correcto, y sin más, comenzó a caminar de regreso, pensando en que tal vez Yuya pudiese recibirlo con un fuerte regaño.
Yuto y Ryosuke estaban a escasos pasos de llegar al cuarto en donde se encontraba Ryutaro.
-Solo quiero ver que al menos ya comió algo-
Dijo Ryosuke tímidamente al notar el fastidio en el rostro de Yuto.
-¿Y después?-
-¿Eh?-
-Bueno, eso lo decidiré yo-
Al decir esto, una sonrisa siniestra se dibujó en el rostro de Yuto, mientras que Ryosuke no comprendía lo que esto quería decir.
Al abrir la puerta, se encontraron con un Ryutaro sumergido en aquel libro.
-Al menos deberías tocar-
Dijo el chico sin despegar la vista de aquel libro.
-Disculpa… siempre se me olvida-
Respondió Ryosuke con voz torpe.
-¿Podemos pasar?-
-¿Podemos?-
Preguntó Ryutaro confuso, fue así como interrumpió su lectura para ver quien acompañaba a Ryosuke, al ver a Yuto se sorprendió bastante.
-Vaya… claro, adelante-
Dijo con sorpresa mientras cerraba el libro y lo colocaba sobre su pequeño buró de madera.
-Veo que ya cenaste-
Dijo Ryosuke con alivio.
-Si, cuando desperté la comida ya estaba aquí, gracias-
-Bueno, no la traje yo…-
Rió torpemente mientras se rascaba la cabeza.
-Eso no importa, puedo ver que tenías algo importante que hacer-
Dijo observando a Yuto, el cual lo miro con cierto desafío, el cual Ryutaro no le dio importancia.
-Bueno, creo que no es algo que le digas a alguien que tiene cuatro años que no ves-
Dijo Yuto mientras se acercaba un poco más.
-Tienes razón, fui muy descortés, bienvenido Yuto-kun-
Respondió Ryutaro con cordialidad.
-Gracias Ryutaro-kun, es una pena volver y encontrarte enfermo-
-Es solo una lesión, nada de cuidado-
-Veo que tienes a tu amigo quien se preocupa por tu bienestar-
Dijo Yuto refiriéndose a Ryosuke.
-Algo así-
Ryosuke comenzaba a sentir cierta hostilidad en la actitud de Yuto, lo cual comenzaba a volverse muy incómodo, así que decidió intervenir.
-Bueno… ejem… veo que estas bien Ryutaro, ya es tarde y acompañaré a Yuto un poco para que regrese a su casa, nos vemos mañana, descansa-
Dijo mientras se llevaba a Yuto, empujándolo un poco, Ryutaro no dijo nada, solo se limito a observar como Ryosuke sacaba a Yuto y después cerraba la puerta.
-¿Por qué me sacaste así?-
Preguntó Yuto un poco molesto mientras se acomodaba el saco.
-Perdón… ah… pues por nada, creo que ya es tarde, te acompañaré de regreso-
-Si lo que quieres es que me vaya lo hubieses dicho desde el principio-
Dijo con el mismo tono enojado en la voz y comenzó a caminar rumbo a la salida.
-No lo dije por eso… espera-
Le pidió Ryosuke mientras intentaba darle alcance, sin embargo Yuto estaba molesto y no deseaba continuar discutiendo, y justo antes de salir de aquella casa, se detuvo y le dijo seriamente.
-A partir de aquí puedo ir solo, nos veremos luego, cuídate-
Yuto estaba dispuesto a marcharse, pero Ryosuke no iba a permitirlo, no era posible que se fuera de esa forma, así que lo tomó con fuerza del brazo y le dijo con voz firme.
-¡Espera!-
Dicho esto, un silencio se apodero de ellos, Ryosuke no sabía que decir, solo estaba seguro de que no quería que Yuto se marchara, no así.
-¿Qué?-
Preguntó Yuto extrañado.
-No… no te vayas así…-
-¿Así como?-
Preguntó Yuto con cierto fastidio.
-Estas molesto… no comprendo el por qué pero lo estas, no quiero que te vayas así…-
Esta vez Ryosuke bajó un poco la mirada y la fuerza con la que sujetaba a Yuto comenzó a desvanecerse.
-¿Y que quieres que haga?-
Esta vez, Yuto se soltó suavemente del agarre de Ryosuke y se acercó un poco más a el.
-No lo se… solo… no quiero que te vayas…-
Yuto al fin se había dado cuenta de que estaba siendo muy duro con Ryosuke por algo que ahora, parecía sin importancia.
-No puedo quedarme toda la noche-
Le susurró al oído, con aquella voz seductora que a Ryosuke le erizaba la piel.
-Bueno… yo-
-Ya es tarde y debo volver a casa, tal vez necesiten de mi ayuda allá, pero te buscaré mañana, aún tenemos algo de que hablar-
Ante esto último, Ryosuke miró extrañado a Yuto, no tenía ni la más minima idea de que tenían que hablar.
-¿A que te refieres?-
-Bueno, a algo así-
Dijo Yuto con voz seductora, entonces, lentamente se fue acercando al rostro de Ryosuke, con delicadeza acarició su mejilla, haciendo que el mayor suspirara lentamente, al notar esto Yuto sonrió un poco, la distancia entre ellos era realmente corta, ambos podían sentir la suave respiración del otro, Yuto sentía embriagarse ante el aroma de Ryosuke, y este anhelaba que Yuto se acercara más, lo cual hizo, estaban ya tan cerca, que sus labios se rozaron suavemente, al sentir aquel roce, se separaron un centímetro tal vez, Yuto sonrió un poco mientras que Ryosuke separaba un poco sus labios, entonces Yuto volvió a acercarse, y de forma inevitable y casi de inmediato, ambos se besaron, no hubo necesidad de palabras, ambos unieron sus labios y comenzaron a besarse lenta y suavemente, a un ritmo lento y acompasado. Poco a poco Yuto tomó el rostro de Ryosuke con una mano, y con la otra lo tomó por la nuca, el mayor solo se aferró un poco al saco del menor mientras ambos continuaban disfrutando de aquel beso lleno de anhelo, su primero beso.
Lo minutos pasaron, y al fin lograron separarse con cierta dificultad, Ryosuke no tenía el valor de mirar a Yuto a la cara, sentía sus mejillas arder. Sin embargo Yuto sonreía.
-Ahora ya sabes de que tenemos que hablar mañana-
Y dándole un suave beso en la mejilla y despeinándolo un poco, se dio media vuelta y comenzó a marcharse. A Ryosuke le temblaban las rodillas, sentía que si intentaba dar un paso colapsaría, inclusive no podía articular palabra alguna, estaba aún en un cierto estado de shock, así que solo se limitó a observar como Yuto se marchaba.
Después de haber caminado de regreso a casa, se sentía mal, realmente mal, lo menos que deseaba era que Yuya llegase a tratarlo así algún día, y lo peor es que el también había sido ligeramente grosero.
-Le dije caprichoso… ¿qué haré ahora?…-
No tenía deseos de volver, sin embargo debía hacerlo, estaba conciente que pasara lo que pasara, debía afrontarlo, después de todo, si merecía ser castigado por su falta de respeto, pues así lo afrontaría.
Cuando al fin llegó, entro, como de costumbre, por la puerta trasera, ya todo estaba obscuro, en silencio, ante tal inesperada tranquilidad, dejó salir un suspiro, entonces, comenzó a caminar rumbo a su cuarto, gracias a los enormes ventanales que había por el pasillo, la luz de la luna entraba en todo su esplendor, iluminando su camino sin necesidad de una vela, estaba por llegar a su cuarto, cuando una voz hizo que se le erizara la piel.
-Llegas tarde-
Conocía esa voz a la perfección, pero por la falta de luz no podía ver su rostro.
-Lo siento-
-¿Ahora te disculpas?-
Chinen no dijo nada y solo bajo la cabeza.
-Necesito que acomodes mi ropa-
Dicho esto, Takaki se dio media vuelta y se fue, Chinen se quedó extrañado, se esperaba un fuerte grito, algún regaño, no una orden pero estaba seguro de que tal vez lo reñiría al llegar a la habitación, así que sin más comenzó a seguirlo.
En todo el camino, ninguno de los dos dijo nada, antes de llegar a las escaleras, Takaki tomo una vela y continuo con el camino.
Cuando llegaron, Takaki dejó la puerta abierta para que Chinen entrara, lo cual hizo.
-Cierra la puerta-
Le indicó Takaki aún con seriedad mientras comenzaba a encender un par de velas más.
-Voy a cambiarme, cuando termine quiero que guardes mi ropa-
-Si…-
No estaba seguro de querer llamarlo “joven Takaki” como lo había hecho anteriormente, pero tampoco se sentía con la confianza de decirle “Yuya-sama” como de costumbre.
Takaki entró a un cuarto que estaba cerca del baño, después de unos minutos salió ya con su pijama puesta, cubriéndose con una elegante bata a juego, dejó sus elegantes ropas sobre la cama y entró al baño, Yuri se acercó a la cama y comenzó a doblar la ropa.
“-No podemos guardarla… habrá que lavarla… ¿Acaso querrá que la lave ahora?-”
Pensó Yuri mientras sostenía aquel elegante saco, su mirada se clavo en aquella prenda y la imagen de un apuesto Yuya apareció en su mente, formándole una melancólica sonrisa.
-¿Qué haces?-
Al escuchar aquello, se sobresaltó un poco y dejó caer el sacó al suelo.
-Lo siento… solo me preguntaba si desea que mande a lavar estas ropas-
Estaba nervioso, tal vez asustado.
-No, simplemente guárdalas-
Respondió con indiferencia mientras se acercaba a la cama y se sentaba en la orilla, justo a un lado de donde estaba la ropa, y solo se dedico a observa a Yuri como doblaba con delicadeza aquellas prendas.
El silencio los invadió, ninguno de los dos sabía que decir, Yuya estaba comenzando a sentirse ansioso.
-Yuri… ¿Me odias?
sábado, 7 de agosto de 2010
martes, 27 de julio de 2010
Obsess [Cap. 5]
Capitulo 5
Muy amenamente la familia Yabu, al fin completa después de cuatro años, almorzaba, conversando, riendo, todo en una armonía que ya se extrañaba en aquella casa.
Cuando terminaron, la madre de Kota se retiro puesto que tenía qué ir a recoger un elegante vestido para esa noche.
-Joven Kota, sus cosas ya están en su habitación-
Le dijo Yuto mientras Yabu se ponía de pie.
-Muchas gracias Yuto, por ahora quiero descansar un poco y sobre todo tomar un baño, después quiero salir un poco-
-De acuerdo, mandare a alguien a prepararle un baño-
Dijo Yuto con una pequeña reverencia.
-Gracias-
Dicho esto, Yabu se marchó a su habitación y Yuto se dirigió a un par de criadas dándoles las instrucciones para preparar el baño del joven Kota.
Ryosuke estaba terminando de acomodar, como siempre, más costales de verdura en la cocina.
“-Ah… Ryutaro quiere un libro… ¿Pero cual?-”
Recordó mientras se masajeaba el cuello. Salió de la cocina y comenzó a acercarse a la biblioteca, al estar ahí notó que Kei estaba dentro, haciendo unas anotaciones. Se asomó un poco y tocó suavemente la puerta, provocando que Kei dejara de escribir para mirarlo.
-Disculpe joven… ¿Puedo pasar?-
-Adelante-
Le dijo Kei con una sonrisa. Ryosuke entró tímidamente y se acercó a el.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó Kei mientras regresaba a su trabajo.
-Lo que pasa es que… necesito que me preste un libro-
-Adelante, toma el que gustes-
Respondió Kei sin dejar de escribir.
-Gracias-
Dijo Ryosuke y comenzó a caminar entre los estantes, buscando.
“-¿Y que se supone que debo llevarle?… Debí preguntarle antes de venir…-”
Pensaba mientras veía titulo tras titulo sin saber que libro escoger. De pronto, Kei dejo de escribir y observó curioso a Ryosuke, quien se veía completamente perdido.
-¿Puedo preguntarte que libro buscas?-
Preguntó Kei con curiosidad mientras recargaba ambos codos sobre el escritorio y posaba su barbilla sobre sus manos.
-Eh… lo que pasa es que… no lo sé…-
Admitió avergonzado. Kei lo miró extrañado.
-¿Entonces a que vienes?-
-Lo que pasa es que Ryutaro me pidió que le llevara un libro… pero no tengo idea de lo que a ese chico le gusta leer…-
-Vaya-
Dijo Kei dejando salir una sonrisa.
-Debiste decirlo desde un principio-
Dicho esto, se puso de pie y camino hacia un estante, buscó un poco, tomo un libro y se lo dio a Ryosuke.
-Toma, esto te ayudara, es la clase de libros que a el le gustan, además de que prometí prestárselo algún día-
-Gracias joven Kei-
Dijo Ryosuke con una sonrisa.
-De nada, dile que lo disfrute-
Así, Kei se dio media vuelta y regreso a su escritorio, Ryosuke estaba por salir de la biblioteca, no sin antes atreverse a preguntar.
-Disculpe que lo moleste pero, ¿Piensa continuar con las lecciones que le daba a Ryutaro?-
Kei despego de nuevo la mirada de su trabajo y miró a Ryosuke pensativo.
-Supongo que por hoy no, pero por ahora no puedo hacerlo, debo hacer unas cosas antes, pero retomaré las lecciones pronto-
-Es un alivio, el disfruta mucho de esas lecciones-
Dijo Ryosuke con una sonrisa, hizo una pequeña reverencia y salió de la biblioteca. Kei se quedó con una sonrisa en el rostro y volvió a su trabajo.
Mientras tanto, en la casa de Takaki, un joven mensajero tocaba a la puerta, a diferencia de las demás casas, la de Yuya contaba con muy poco personal, ya que así el lo prefería, así que fue Chinen quien abrió la puerta.
-Traigo una invitación para el joven Yuya-
-Gracias-
Dijo Chinen mientras tomaba aquel sobre y entraba de nuevo a la casa, camino hasta llegar al jardín, en donde Takaki estaba jugando con su pequeño perro.
-Yuya-sama, le han mandado algo-
Takaki interrumpió su juego y se acercó a Chinen.
-¿Quién lo manda?-
-No lo se, el mensajero solo dijo que era una invitación-
-Vaya… creo saber de que se trata…-
Dijo mientras abría el sobre y leía el contenido.
-Y yo que pensé que se habían olvidado de invitarme-
-¿Es para la fiesta de el joven Kota?-
-Así es-
-¿Irá?-
-No lo sé, sabes que esas cosas no son muy de mi agrado-
Dijo Takaki con cierto tono de fastidio.
-Pero se trata del joven Kota, debería ir-
Takaki miró a Chinen.
-¿Vendrías conmigo?-
-Yuya-sama, esos eventos son para la gente como usted, los empleados como yo no somos bien recibidos-
-Pero no tienen por qué saberlo-
-Yuya-sama… todo el mundo sabe que yo-
En ese momento Yuya cayó a Chinen con un suave y corto beso en los labios.
-Por favor-
Chinen sentía perderse ante la tierna mirada de Takaki.
-Yuya-sama… no puedo… no tengo ese derecho-
Respondió bajando la mirada.
-Por supuesto que lo tienes, tu obligación es cuidar de mi ¿no es así?-
-No precisamente…-
Dijo Chinen un poco serio.
-Bien, entonces, ¿Cuál es tu trabajo en esta casa?-
Preguntó Takaki con una sonrisa traviesa.
-Servirle en lo que usted necesite-
-¿Y que no es lo mismo?-
-Pues…-
Chinen desvió la mirada intentando pensar.
-Por favor, ven conmigo-
La mirada suplicante de Takaki hacían a Chinen dudar.
-Yuya-sama… es que entienda… yo no…-
-Solo será por un momento, prometo que regresaremos rápido-
Chinen dejó salir un suspiro de resignación y miró a Takaki no muy convencido.
-Si eso lo hace feliz… iré-
-No sabes cuanto-
Le dijo con una sonrisa infantil y abrazó tiernamente a Chinen, este aún no estaba muy convencido de aquella decisión, pero en el fondo le alegraba ver la sonrisa de Yuya.
-Ahora tenemos que buscar algo para ti, ¿te parece si vamos a buscar algo?-
Dijo Takaki mientras se separaba de Chinen.
-Pero no es-
-Si es necesario, así que vamos-
Lo interrumpió, lo tomó de la mano y se lo llevó. Antes de llegar con uno de los mayordomos, ambos se soltaron.
-Prepara el carruaje, iremos al pueblo-
-Si joven Yuya-
Dicho esto, el mayordomo se marchó.
-¿Iremos al pueblo?-
-Así es-
Antes de que Chinen pudiese objetar algo, el mayordomo se acerco a ellos.
-Esta listo joven-
-Gracias-
Dijo con cierto tono de elegancia y comenzó a caminar, Chinen lo siguió a cierta distancia, después subieron al carruaje y se marcharon rumbo al pueblo.
-Joven Daiki, su madre lo busca-
Daiki se encontraba en el jardín leyendo un poco cuando aquella criada lo sacó de su tranquilidad.
-Iré enseguida-
Dicho esto, cerro su libro y con pesar se puso de pie, entró a la casa y divisó a su madre sentada en la sala.
-¿Me llamaba, madre?-
-Daiki, me sorprende que estés aquí, normalmente a esta hora estas con Kei-
-¿Se le ofrece algo?-
Pregunto fríamente.
-Escuché que el hijo de la familia Yabu volvió, y que hay un baile esta noche, ¿Asistirás cierto?-
-Si madre-
-Muy bien hijo, al fin haces algo bueno por la familia-
Daiki miró con recelo a su madre.
-¿A que se refiere?-
-Sabes que esa familia es buena, y tener buena amistad con ellos puede traernos recompensas, no olvides mencionar las investigaciones de tu padre, tal vez les interese invertir un poco-
Daiki trato de no ser grosero ante el comentario de su madre.
-No creo que a mi padre le agrade la idea, sabes lo que él piensa acerca de su trabajo-
-Tu padre simplemente no sabe lo que dice, además de que si cree que vamos a vivir con lo que esta ganando pronto estaremos en la ruina y no podemos permitirlo-
-¿Qué quieres decir? Creí que la investigación de mi padre iba a la perfección-
-De eso no se bien, a mi no me cuenta nada, pero no me da buena espina todo lo que hace, se esta metiendo en un terreno peligroso y pueden llamarnos herejes por su culpa-
Daiki se sorprendió ante tal comentario.
-¿Por qué habrían de hacerlo?-
-No lo se, simplemente eso pienso, si no fuera por que yo vengo de buena familia, y que tu abuelo nos ayuda, estaríamos en la calle, no siempre aceptan sus trabajos y eso bien lo sabes-
-¿Es por eso que quieres que trate de hacer que la familia Yabu se interese en las investigaciones de mi padre?-
-Sería muy sensato si lo hicieras, nunca te preocupas por esta familia y es hora que lo vayas haciendo-
-Madre, pienso que tal vez pueda estar exagerando las cosas-
-Si, claro, siempre la que exagera soy yo, pero el día en el que nos quedemos en la calle tu serás uno de los responsables, después de tu padre-
Daiki estaba a punto de perder la paciencia, siempre era así, y es que su madre no estaba de acuerdo con el trabajo de su padre, siempre le encontraba alguna queja, pero a pesar de todo, hasta el momento, las investigaciones y publicaciones que hacía eran bien recibidas, pero algunas veces no y eso implicaba perder dinero, cosa que la señora no toleraba, como típica mujer noble, odiaba tener que perder dinero en cosas tan absurdas.
-Espero y sigas el buen camino y decidas ayudar a esta familia-
Daiki dejó salir un suspiro.
-Tengo que irme, nos veremos en la cena-
Y antes de que su madre tuviese oportunidad de objetar, salió del lugar a prisa, pensó en ir caminando, necesitaba sacar la voz y palabras de su madre que eran realmente desagradables, decidió tomar el camino largo para poder despejarse tranquilamente.
Kei aún estaba en la biblioteca, trabajando en unas cosas para su padre, así al menos se evitaría un reproche de su padre cuando este volviera.
Estaba tan concentrado en su trabajo, que no se dio cuenta de que alguien había entrado y lo observaba fijamente desde la puerta.
-¿Se puede?-
-Si, adelante-
Respondió indiferente, estaba muy concentrado en sus escritos.
-Disculpe que lo moleste joven Kei, espero y no este muy ocupado-
-En lo absoluto, ¿Qué sucede?-
Dijo mientras continuaba escribiendo, esto hizo sonreír al chico que le hablaba.
-Bueno, yo venía a visitarlo un poco, pero veo que esta usted ocupado, así que creo que volveré otro día-
-Ah…. Si claro…-
Respondió distante, después de un par de segundos logró reaccionar, esa voz, indudablemente era de Daiki, así que dejó de escribir y levantó la mirada rápidamente.
-¡¡Dai-chan!!-
Daiki aún lo observaba con una sonrisa.
-Veo que estas muy ocupado, ¿puedo saber que es lo que te tiene tan ocupado?-
-Ah… solo unos cuantos papeles que dejo mi padre, pero estoy a punto de terminar, solo espérame unos minutos ¿de acuerdo?-
-Bien-
Dijo Daiki mientras tomaba asiento y solo se dedicaba a observar como Kei terminaba su trabajo.
Al fin bañado y bien descansado, Kota se encontraba de humor para salir un poco.
-¿Crees que sea buena idea ir a visitar a Kei? Seguramente Daiki también estará con el-
-Bueno, solo faltan unas horas más para el baile de esta noche, y ellos están invitados, yo pienso que sería bueno esperar un poco, joven Kota-
Le dijo Yuto con una sonrisa.
-Creo que tienes razón, ¿tu no piensas salir a visitar a tus amigos? Después de todo también hace mucho que no los ves-
-Bueno, por ahora debo encargarme de unas cosas que me encargo su madre, además, ya tendré tiempo de verlos-
Yabu observó un poco sorprendido a Yuto.
-Creí que la emoción por ver a Yamada-kun era grande-
Le dijo con una sonrisa traviesa, Yuto solo bajo la mirada y sonrió torpemente.
-Y realmente lo es joven Kota, pero ahora eso puede esperar-
-Bien, entonces bajemos, quiero conversar un poco con mi padre-
-De acuerdo-
De inmediato Yuto se puso de pie, abrió la puerta de la habitación y se hizo a un lado para que Yabu pudiese salir, después salió detrás de el.
Ryutaro se encontraba, como era de esperarse, en su pequeño cuarto, solo, en silencio, tratando de dormir, pero era imposible, simplemente no estaba acostumbrado a quedarse quieto por tanto tiempo. Estaba a punto de desesperarse e intentar ponerse de pie cuando la puerta se abrió.
-¿Qué crees que haces?-
Le pregunto Ryosuke muy serio al ver que el menor intentaba ponerse un zapato.
-Nada…-
Dijo con fastidio y termino por aventar el zapato debajo de la cama.
-Te he traído esto-
Le dijo mientras le daba el libro.
-Gracias-
Respondió con una sonrisa, miró la portada del libro y sus ojos se abrieron de par en par, estaba sorprendido.
-¿Pero como sup-
-No lo sabía-
Lo interrumpió Ryosuke mientras dejaba salir un suspiro y tomaba asiento en la pequeña silla de madera.
-El joven Kei lo eligió para ti-
Ante tal respuesta, Ryutaro se quedó sin palabras.
-Gracias…-
-Si le quieres agradecer a alguien, es a el y no a mi-
Dijo Ryosuke con una risita traviesa, Ryutaro simplemente bajó la mirada.
-¿Cómo te has sentido?-
Preguntó con preocupación.
-Mejor, ya no duele tanto, siento que dentro de poco seré capaz de ponerme en pie-
-No quieras apresurarte tanto, recuerda tomar las cosas con calma-
-Si, eso lo sé…-
-Bien, tengo que irme, aún hay cosas que hacer, volveré más tarde-
-De acuerdo-
Ambos se sonrieron amistosamente y Ryosuke salió del cuarto, dejando a Ryutaro solo, con aquel libro entre la manos mientras miraba el cielo a través de su pequeña ventana y un pequeño suspiro se escapaba de su boca.
-Terminé-
Dijo Kei mientras estiraba sus brazos y recargaba la cabeza en el escritorio.
-Buen trabajo-
Le dijo Daiki con una sonrisa mientras cerraba el libro que leía.
-Ahora si, soy todo tuyo-
Le dijo con una sonrisa mientras se ponía de pie con un poco de pereza.
-Creo que ya es un poco tarde para salir a caballo, así que, por qué no mejor vas a tu habitación, tomas un baño y después salimos a caminar un poco, ¿te parece?-
-Bien, entonces hagámoslo-
Dijo Kei con una sonrisa, se acercó a Daiki, le dio un suave beso en la frente, tomo su mano y comenzó a caminar, Daiki simplemente se dejó llevar por Kei.
En el camino, Kei ordenó a un par de criadas que le preparan el baño, para su fortuna, ninguna de las dos había notado el pequeño detalle de que Kei y Daiki estaban tomados de la mano, y para evitar problemas, se apresuraron a subir por las escaleras. En cuanto llegaron a la habitación de Kei, se sonrieron y Daiki tomo asiento en el pequeño sillón que se encontraba junto a la gran ventana.
-Siento como si hubiésemos hecho una especie de travesura-
Dijo Daiki mientras reía.
-Bueno, el evitar que los sirvientes vean más de lo que deben saber es divertido-
Dijo Kei mientras se sentaba a su lado.
-Supongo que tienes razón-
Dicho esto, Kei buscó la mano de Daiki y la tomo con suavidad, para después ambos entrelazar sus dedos.
-¿Te gusta tanto estar conmigo?-
Preguntó Kei con la mirada perdida, Daiki lo miró confundido pero respondió con una sonrisa.
-Por supuesto, si no me agradara tu presencia simplemente no vendría aquí todos los días-
Ante tal respuesta Kei sonrió.
-¿Será así siempre?-
Esta vez preguntó mirando tiernamente a Daiki.
-Por supuesto-
Dicho esto, ambos juntaron sus frentes y sonrieron, después, lentamente, con su mano libre, Kei acaricio el rostro de Daiki.
-No se que sería de mi si tu te alejaras de mi lado-
Daiki no entendía bien el por que de repente Kei actuaba de esa manera, podía percibir cierto dolor en su voz.
-Kei-chan… ¿todo esta bien?-
El mayor dejó salir un suspiro, acarició con delicadeza la mejilla de Daiki y acercó más sus labios a los del menor.
-Mientras estés a mi lado, todo va a estar bien siempre-
Y dicho esto, Kei besó suavemente a Daiki, este tardo un par de segundos en responder, pero al hacerlo, comenzó a mover sus labios al ritmo lento y acompasado que Kei le marcaba, abriendo poco a poco su boca para hacer de aquel contacto cada vez más profundo, después, la húmeda lengua de Kei comenzó a entrar en la boca de Daiki, y así, ambos comenzaron aquel jugueteo, besándose con ternura. Esto hubiese podido continuar así por un buen rato, pero alguien tocaba a la puerta, obligando a ambos chicos a separarse lentamente, se miraron y sonrieron, después Kei dijo.
-Adelante-
-Su baño esta listo joven-
Dijo una de las criadas, Kei se puso de pie.
-Volveré en unos minutos-
Dicho esto, salió de la habitación, dejando a Daiki solo, aún con la sensación de los suaves labios de Kei sobre los suyos, provocando que una tierna sonrisa se dibujara en sus labios.
Después de haber comprado lo necesario, ambos ya estaban de regreso en casa.
-Yuya-sama… ¿Esta seguro de esto?-
Preguntó Chinen mientras dudaba.
-Completamente, ahora sal, necesito que me digas si te quedó bien-
-Me queda bien… pero no estoy seguro de que sea una buena idea-
Yuya dejó salir un suspiro, trataba de no desesperarse.
-¿Por qué no es una buena idea?-
-Por que esto definitivamente no es correcto-
-Deja de decir tonterias y sal de ahí-
Dijo Yuya mientras abría la puerta y delante de él ahí estaba su pequeño Yuri, vistiendo un traje elegante, color negro, entallado, simplemente lucía hermoso.
-Por eso le dije que no es una buena idea…-
-Yuri… ¿Eres tu?-
El menor asintió con pesar, dejando salir un suspiro de resignación.
-Te queda muy bien, creo que no será necesario presentarte como mi sirviente-
-¿Pero que cosas dice Yuya-sama?-
-”Yuya-sama”… solo por eso no puedo decir que eres un pariente lejano o algo así, ¿Por qué no puedes simplemente llamarme “Yuya”?-
Chinen bajó la cabeza tímidamente.
-Lo siento…-
-Esta bien, esto ya lo hemos discutido antes, déjalo así, ahora solo espérame aquí, iré a bañarme-
-¿Quiere que le prepare el baño?-
Preguntó Chinen con emoción.
-No, ya ordené que lo hicieran, tu solo espérame aquí-
Dicho esto, Yuya se dio media vuelta y se fue rumbo al cuarto de baño, Chinen lo observó, suspiró y tomó asiento sobre la suave cama.
Minutos más tarde, Yuya salió del baño, como de costumbre, con el cabello empapado, al parecer ya era más que una costumbre dejarlo así, hecho el cual alegró a Chinen, así que de inmediato se acercó a Yuya.
-Yuya-sama… su cabello-
-¿Eh?… Ah… de nuevo…-
Chinen sonrió, tomó la toalla que estaba sobre un mueble, Yuya tomó asiento sobre la cama, después Chinen comenzó a secarlo.
-Gracias-
-No es nada, usted siempre me deja secarle el cabello, ya es más una tarea común dentro de la casa-
-¿Ah si?-
Preguntó Yuya curioso mientras Chinen continuaba secándolo.
-Si-
Yuya solo dejó salir una risita, en cuanto Chinen terminó, ambos se quedaron observándose fijamente.
-Yuya-sama… ¿En verdad quiere que lo acompañe?-
-Ya te lo dije, además solo será un poco, prometo que después de saludar a Yabu nos iremos-
-De acuerdo-
Dijo Chinen con un ligero tono de pesar, se alejó de Yuya y antes de salir de la habitación le dijo.
-Lo estaré esperando afuera-
-Aún falta tiempo para irnos, así que tranquilo-
Ante la radiante sonrisa de Yuya, Chinen no hizo más que asentir y salir de la habitación mientras Yuya se vestía.
No había pasado mucho tiempo cuando Kei regresó a la habitación.
-Bien, ¿A dónde quieres ir?-
-Que rápido-
Le dijo Daiki sorprendido.
-¿Te sorprende?-
-Bastante-
Admitió el menor.
-Esta es una de las cosas de las que soy capaz de hacer por ti-
Le dijo con una sonrisa traviesa, provocando un ligero rubor en las mejillas de Daiki.
-¿Y bien? ¿A dónde quieres ir?-
-No lo sé, pensaba en que no estaría mal ir a caminar un poco, después de ahí podríamos ir a casa de Yabu, no falta mucho para que el baile comience-
-Tienes razón-
Dijo Kei un poco sorprendido.
-¿Lo habías olvidado?-
-No… no del todo… solo que perdí la noción del tiempo-
-No tienes remedio-
Le dijo Daiki con una sonrisa mientras se acercaba a el para darle una palmadita en la espalda, provocando que Kei dejase salir una sonrisa torpe.
-¿Esta bien si solo vamos al pueblo?-
Preguntó Daiki.
-¿Quieres ir al pueblo?-
Preguntó Kei extrañado, normalmente Daiki pedía ir a caminar al campo o a un lugar sin tanta gente.
-Solo un poco, si resulta ser muy agobiante nos desviamos-
-De acuerdo-
Dijo Kei, y así ambos salieron de la habitación.
En el camino, ambos iban en silencio, pero no era un silencio incomodo, más bien muy agradable e incluso relajante.
-¿Crees que a Yabu le de gusto vernos?-
-Por supuesto, ¿Olvidas lo que escribió en su última carta? Definitivamente estará feliz de vernos-
-¿Y crees que lo que hay entre tu y yo… le moleste?-
Daiki preguntaba con cierta timidez.
-Bueno, eso no lo sabremos hasta que no se lo digamos, aunque no estoy seguro si sería buena idea contarle…-
Dijo Kei mientras se rascaba la cabeza torpemente.
-¿Lo crees? Pero es nuestro mejor amigo…-
-Si, es verdad, supongo que comprenderá-
Ambos dejaron salir una sonrisa y continuaron con su camino, cuando al fin llegaron al pueblo, este estaba lleno de gente, como siempre, aunque no tanta como en las mañanas.
-¿En verdad quieres continuar?-
Preguntó Kei.
-Si, ya estamos aquí-
Ambos suspiraron y continuaron caminando, paseando, viendo a la gente, que era realmente indiferente ante su presencia, llegaron a la plaza y se sentaron frente a una hermosa fuente.
-Supongo que, no es malo venir de vez en cuando-
Dijo Daiki con una débil sonrisa.
-Me alegra escucharte decir eso, desde esa vez te negabas a venir, realmente estaba preocupado cuando dijiste que querías venir-
-Perdón por preocuparte-
-No tienes nada de que disculparte, yo no estuve contigo esa vez, pero me hubiese gustado estar a tu lado para defenderte como era debido-
-Eso ya es parte del pasado Kei-can, mejor, sigamos caminando-
Dijo Daiki con una sonrisa entusiasta mientras se ponía de pie, Kei lo miro tiernamente y se puso también de pie.
-¿Quieres ir a tomar algo delicioso?-
-No, recuerda que en casa de Yabu lo que sobrará es comida, mejor solo caminemos-
Dijo Daiki, Kei asintió y continuaron caminando, mientras lo hacían, Kei preguntó.
-¿Cómo ha estado tu madre?-
-Bien, como siempre, quejándose de mi padre, desde aquel día…-
-Pero lo peor lo viviste tu, el que debería quejarse eres tu-
Alegó Kei un poco molesto.
-Pero yo no puedo quejarme, después de todo, admiro el trabajo de mi padre, sé que algún día la gente de este pueblo lo reconocerá-
Kei dejó salir un suspiro ante el comentario de Daiki.
-Aun así, te tomó mucho tiempo atreverte a regresar al pueblo… no mereces algo así-
-No tienes por que preocuparte, lo he superado, mira, ahora estoy bien, todo esta bien-
Dijo Daiki con una sonrisa.
-De acuerdo, entonces todo esta bien-
Declaró Kei con un poco de pesar mientras observaba la sonrisa de Daiki.
Al fin el trabajo había terminado, cansado, se dejó caer sobre el suelo.
-Buen trabajo, ya puedes irte a cenar-
Le dijo una de las criadas.
-Gracias, esperaba esas palabras desde hace horas-
Y poniéndose de pie se acercó a la mesita de madera para comenzar a comer, pero antes de hacerlo recordó algo.
-Tengo… que ir… con… ¡Aaah!-
Y de un salto se puso de pie y salió corriendo de la cocina.
-¡Ryosuke! ¿A dónde vas?-
-¡Tengo que hacer algo!-
-¡Espera! ¡Necesito que le lleves la cena a Ryutaro!-
Desafortunadamente, Ryosuke no escuchó los gritos de la criada y continuo corriendo hasta salir de la casa.
-¿Qué ocurre?-
En ese momento, Kei y Daiki iban llegando a la casa.
-Joven Kei, bienvenido-
-Gracias, ¿Por qué gritabas?-
-Es que Ryosuke se fue corriendo a no se donde-
-Si necesitabas algo puedes pedírselo a otra persona-
-Solo era para que le llevara la cena a Ryutaro, supongo que tendré que hacerlo yo-
Dijo la criada con resignación.
-Espera, yo iré-
Dijo Kei con una sonrisa, después se giró para ver a Daiki.
-No tardaré, después de eso nos iremos ¿De acuerdo?-
-Bien, te esperaré en la sala-
Ambos se sonrieron y Kei se dirigió a la cocina mientras Daiki se iba rumbo a la sala.
-¿Esta seguro joven Kei?-
-Esta bien-
Dijo con una sonrisa, tomo la bandeja con comida y comenzó a caminar rumbo al cuarto de Ryutaro.
Al llegar, tocó la puerta, pero no hubo respuesta, toco de nuevo y nada, con cuidado pego su oreja a la puerta y nada, no había ningún sonido, así que con cuidado, se las ingenio para poder abrir silenciosamente la puerta.
En cuanto entró, dejo la bandeja con comida sobre la mesa de madera, después, se dio cuenta de que Ryutaro estaba profundamente dormido, con aquel libro abierto sobre su pecho.
-Sabía que te iba a gustar-
Murmuró Kei con una sonrisa mientras observaba el durmiente rostro de Ryutaro, se acercó con cuidado, pues temía despertarlo, y con delicadeza le quitó el libro de las manos, dejándolo sobre el pequeño buró, sonrió nuevamente y acaricio con suavidad la cabeza del menor.
-Recupérate pronto-
Al decir esto, Ryutaro se movió un poco, pero no se despertó, Kei dejó salir una sonrisa, recordando así la promesa que le había hecho.
-Tiene mucho que no toco el piano, así que no esperes mucho de mi-
Dicho esto, observó a Ryutaro con ternura, aquel chico si que había crecido bastante, aunque solo tuviese ahora quince años, era un joven apuesto.
-Haz crecido bastante-
Dijo con cierta melancolía, después se alejó de él y dio media vuelta para salir de aquel cuarto.
Ryosuke caminaba por aquel camino que llevaba hacia la casa de la familia Yabu, mientras daba un paso más, su estomago se revolvía, estaba nervioso y ansioso al mismo tiempo.
Al llegar a la parte trasera de la casa, se quedó de pie escondiéndose detrás de un gran árbol.
-¿Por qué me escondo? El mismo me pidió que viniera…-
Murmuró para si con cierto nerviosismo, pero aún así sus piernas no reaccionaban, y antes de poder hacerlo, observó como aquel chico alto salía por la puerta y miraba a su alrededor buscando algo.
-Es el… tengo que…-
Pero sus piernas no le respondían, estaba nervioso, muy nervioso.
-No puedo… ¿Por qué no puedo?… él es mi amigo… no tengo por qué estar nervioso-
Dijo para sí, respiró profundo y dio un paso hacia adelante con mucho esfuerzo, pero justo para dar el segundo paso, su pie se enredó con una vieja rama provocando así que cayera sobre el suave pasto cubierto de hojas.
Yuto escuchó aquel ruido y se apresuró a llegar hacia donde se había escuchado.
-¿Ryosuke?-
Preguntó ingenuo, el chico se apresuró para ponerse de pie, ahora estaba todo cubierto de hojas secas. Al verlo, Yuto no pudo evitar reírse un poco.
-¿Por qué siempre eres tan despistado?-
-No es a propósito…-
Respondió en forma de berrinche.
-Eso es un alivio, ¿Estas bien?-
Le dijo Yuto mientras le quitaba algunas hojas que estaban pegadas a su cabello.
-Si, siempre estoy bien-
Respondió con una sonrisa victoriosa.
-Me alegro, por un momento creí que no vendrías-
Dijo Yuto mientras lo observaba fijamente.
-Solo vine por que esta mañana no pudimos conversar bien-
-No has cambiado-
Dijo Yuto con una sonrisa mientras tomaba su mano.
-¿Eh?-
Exclamó Ryosuke al sentir como Yuto comenzaba a llevárselo.
-¿Debes tener hambre cierto?-
-Pero…-
Dijo tratando de oponer resistencia.
-Vamos al pueblo a comer algo, como en los viejos tiempos, ¿te parece?-
Le sonrió Yuto mientras entrelazaba sus dedos con los de Ryosuke.
-Si… pero-
Ryosuke aún trataba de soltarse del agarre de Yuto.
-Anda-
Y con un poco de fuerza, Yuto lo jaló un poco, después de eso, Ryosuke se resigno y terminó por corresponder el agarre de Yuto, así ambos comenzaron a caminar rumbo al pueblo.
Al fin todo estaba listo, los invitados comenzaban a llegar, todos felicitando al joven Kota por su regreso, algunas madres presentando con orgullo a sus bellas hijas, pero lo único que le interesaba a Yabu era al fin poder ver a sus amigos.
-Kota, ven un segundo-
Le dijo su madre, Yabu estaba de pie cerca de la puerta, esperaba que Kei y Daiki llegasen pronto, pero su madre comenzaba a llamarlo con más insistencia así que tuvo que ir con ella.
Minutos después, un carruaje más se detuvo en la entrada de la casa, y de ahí, dos chicos apuestos y elegantes bajaron.
-Hemos llegado-
-Esto es… emocionante-
-Tranquilo, lo veremos pronto-
Le dijo Kei a Daiki, el menor le sonrió y ambos entraron en aquella gran casa, llena de gente vistiendo sus mejores ropas, la suave y agradable música de los violines resonaba por toda la estancia.
-Mira, creo que esta con su madre-
Le dijo Kei a Daiki con discreción.
-Será mejor esperar un poco, mientras, comamos un poco-
Dijo Daiki, Kei asintió y ambos comenzaron a caminar rumbo a la mesa llena de bocadillos elegantes. Mientras comían un poco, Daiki dijo.
-Ya de desocupó, ¡vamos!-
Ante el entusiasmo de Daiki, Kei dejó salir una sonrisa y ambos se dirigieron hacia donde se encontraba su amigo.
Yabu se encontraba de espaldas, así que Daiki le tocó el hombro un poco.
-¿Si?-
Preguntó sin voltear. Entonces Kei habló.
-Buenas noches joven Kota, bienvenido a casa-
Yabu se giró para agradecer el comentario, y se llevo una gran sorpresa.
-¿Kei? ¿Daiki?-
-Bienvenido-
Le dijo Daiki con una sonrisa.
-Es un gusto verlos-
Dijo Yabu con una enorme sonrisa mientras abrazaba fraternalmente a Kei.
-Haz cambiado Kei-
-Tu también Kota-
Le dijo Kei con una sonrisa a la cual Yabu respondió. Después se giró para ver a Daiki.
-Tu casi no has cambiado, al menos te reconozco más fácil Daiki-
Dicho esto, abrazó al menor al igual que lo había hecho con Kei.
-Tu ahora eres más alto-
Dijo Daiki con una sonrisa al alejarse de Yabu.
-En cambio tu sonrisa es la misma-
Ante el comentario, Daiki sonrió tímidamente.
-Entremos, deben tener hambre-
-Un poco-
Dijo Kei.
Los tres sonrieron y comenzaron a caminar, conversando un poco mientras se aproximaban al gran comedor.
Muy amenamente la familia Yabu, al fin completa después de cuatro años, almorzaba, conversando, riendo, todo en una armonía que ya se extrañaba en aquella casa.
Cuando terminaron, la madre de Kota se retiro puesto que tenía qué ir a recoger un elegante vestido para esa noche.
-Joven Kota, sus cosas ya están en su habitación-
Le dijo Yuto mientras Yabu se ponía de pie.
-Muchas gracias Yuto, por ahora quiero descansar un poco y sobre todo tomar un baño, después quiero salir un poco-
-De acuerdo, mandare a alguien a prepararle un baño-
Dijo Yuto con una pequeña reverencia.
-Gracias-
Dicho esto, Yabu se marchó a su habitación y Yuto se dirigió a un par de criadas dándoles las instrucciones para preparar el baño del joven Kota.
Ryosuke estaba terminando de acomodar, como siempre, más costales de verdura en la cocina.
“-Ah… Ryutaro quiere un libro… ¿Pero cual?-”
Recordó mientras se masajeaba el cuello. Salió de la cocina y comenzó a acercarse a la biblioteca, al estar ahí notó que Kei estaba dentro, haciendo unas anotaciones. Se asomó un poco y tocó suavemente la puerta, provocando que Kei dejara de escribir para mirarlo.
-Disculpe joven… ¿Puedo pasar?-
-Adelante-
Le dijo Kei con una sonrisa. Ryosuke entró tímidamente y se acercó a el.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó Kei mientras regresaba a su trabajo.
-Lo que pasa es que… necesito que me preste un libro-
-Adelante, toma el que gustes-
Respondió Kei sin dejar de escribir.
-Gracias-
Dijo Ryosuke y comenzó a caminar entre los estantes, buscando.
“-¿Y que se supone que debo llevarle?… Debí preguntarle antes de venir…-”
Pensaba mientras veía titulo tras titulo sin saber que libro escoger. De pronto, Kei dejo de escribir y observó curioso a Ryosuke, quien se veía completamente perdido.
-¿Puedo preguntarte que libro buscas?-
Preguntó Kei con curiosidad mientras recargaba ambos codos sobre el escritorio y posaba su barbilla sobre sus manos.
-Eh… lo que pasa es que… no lo sé…-
Admitió avergonzado. Kei lo miró extrañado.
-¿Entonces a que vienes?-
-Lo que pasa es que Ryutaro me pidió que le llevara un libro… pero no tengo idea de lo que a ese chico le gusta leer…-
-Vaya-
Dijo Kei dejando salir una sonrisa.
-Debiste decirlo desde un principio-
Dicho esto, se puso de pie y camino hacia un estante, buscó un poco, tomo un libro y se lo dio a Ryosuke.
-Toma, esto te ayudara, es la clase de libros que a el le gustan, además de que prometí prestárselo algún día-
-Gracias joven Kei-
Dijo Ryosuke con una sonrisa.
-De nada, dile que lo disfrute-
Así, Kei se dio media vuelta y regreso a su escritorio, Ryosuke estaba por salir de la biblioteca, no sin antes atreverse a preguntar.
-Disculpe que lo moleste pero, ¿Piensa continuar con las lecciones que le daba a Ryutaro?-
Kei despego de nuevo la mirada de su trabajo y miró a Ryosuke pensativo.
-Supongo que por hoy no, pero por ahora no puedo hacerlo, debo hacer unas cosas antes, pero retomaré las lecciones pronto-
-Es un alivio, el disfruta mucho de esas lecciones-
Dijo Ryosuke con una sonrisa, hizo una pequeña reverencia y salió de la biblioteca. Kei se quedó con una sonrisa en el rostro y volvió a su trabajo.
Mientras tanto, en la casa de Takaki, un joven mensajero tocaba a la puerta, a diferencia de las demás casas, la de Yuya contaba con muy poco personal, ya que así el lo prefería, así que fue Chinen quien abrió la puerta.
-Traigo una invitación para el joven Yuya-
-Gracias-
Dijo Chinen mientras tomaba aquel sobre y entraba de nuevo a la casa, camino hasta llegar al jardín, en donde Takaki estaba jugando con su pequeño perro.
-Yuya-sama, le han mandado algo-
Takaki interrumpió su juego y se acercó a Chinen.
-¿Quién lo manda?-
-No lo se, el mensajero solo dijo que era una invitación-
-Vaya… creo saber de que se trata…-
Dijo mientras abría el sobre y leía el contenido.
-Y yo que pensé que se habían olvidado de invitarme-
-¿Es para la fiesta de el joven Kota?-
-Así es-
-¿Irá?-
-No lo sé, sabes que esas cosas no son muy de mi agrado-
Dijo Takaki con cierto tono de fastidio.
-Pero se trata del joven Kota, debería ir-
Takaki miró a Chinen.
-¿Vendrías conmigo?-
-Yuya-sama, esos eventos son para la gente como usted, los empleados como yo no somos bien recibidos-
-Pero no tienen por qué saberlo-
-Yuya-sama… todo el mundo sabe que yo-
En ese momento Yuya cayó a Chinen con un suave y corto beso en los labios.
-Por favor-
Chinen sentía perderse ante la tierna mirada de Takaki.
-Yuya-sama… no puedo… no tengo ese derecho-
Respondió bajando la mirada.
-Por supuesto que lo tienes, tu obligación es cuidar de mi ¿no es así?-
-No precisamente…-
Dijo Chinen un poco serio.
-Bien, entonces, ¿Cuál es tu trabajo en esta casa?-
Preguntó Takaki con una sonrisa traviesa.
-Servirle en lo que usted necesite-
-¿Y que no es lo mismo?-
-Pues…-
Chinen desvió la mirada intentando pensar.
-Por favor, ven conmigo-
La mirada suplicante de Takaki hacían a Chinen dudar.
-Yuya-sama… es que entienda… yo no…-
-Solo será por un momento, prometo que regresaremos rápido-
Chinen dejó salir un suspiro de resignación y miró a Takaki no muy convencido.
-Si eso lo hace feliz… iré-
-No sabes cuanto-
Le dijo con una sonrisa infantil y abrazó tiernamente a Chinen, este aún no estaba muy convencido de aquella decisión, pero en el fondo le alegraba ver la sonrisa de Yuya.
-Ahora tenemos que buscar algo para ti, ¿te parece si vamos a buscar algo?-
Dijo Takaki mientras se separaba de Chinen.
-Pero no es-
-Si es necesario, así que vamos-
Lo interrumpió, lo tomó de la mano y se lo llevó. Antes de llegar con uno de los mayordomos, ambos se soltaron.
-Prepara el carruaje, iremos al pueblo-
-Si joven Yuya-
Dicho esto, el mayordomo se marchó.
-¿Iremos al pueblo?-
-Así es-
Antes de que Chinen pudiese objetar algo, el mayordomo se acerco a ellos.
-Esta listo joven-
-Gracias-
Dijo con cierto tono de elegancia y comenzó a caminar, Chinen lo siguió a cierta distancia, después subieron al carruaje y se marcharon rumbo al pueblo.
-Joven Daiki, su madre lo busca-
Daiki se encontraba en el jardín leyendo un poco cuando aquella criada lo sacó de su tranquilidad.
-Iré enseguida-
Dicho esto, cerro su libro y con pesar se puso de pie, entró a la casa y divisó a su madre sentada en la sala.
-¿Me llamaba, madre?-
-Daiki, me sorprende que estés aquí, normalmente a esta hora estas con Kei-
-¿Se le ofrece algo?-
Pregunto fríamente.
-Escuché que el hijo de la familia Yabu volvió, y que hay un baile esta noche, ¿Asistirás cierto?-
-Si madre-
-Muy bien hijo, al fin haces algo bueno por la familia-
Daiki miró con recelo a su madre.
-¿A que se refiere?-
-Sabes que esa familia es buena, y tener buena amistad con ellos puede traernos recompensas, no olvides mencionar las investigaciones de tu padre, tal vez les interese invertir un poco-
Daiki trato de no ser grosero ante el comentario de su madre.
-No creo que a mi padre le agrade la idea, sabes lo que él piensa acerca de su trabajo-
-Tu padre simplemente no sabe lo que dice, además de que si cree que vamos a vivir con lo que esta ganando pronto estaremos en la ruina y no podemos permitirlo-
-¿Qué quieres decir? Creí que la investigación de mi padre iba a la perfección-
-De eso no se bien, a mi no me cuenta nada, pero no me da buena espina todo lo que hace, se esta metiendo en un terreno peligroso y pueden llamarnos herejes por su culpa-
Daiki se sorprendió ante tal comentario.
-¿Por qué habrían de hacerlo?-
-No lo se, simplemente eso pienso, si no fuera por que yo vengo de buena familia, y que tu abuelo nos ayuda, estaríamos en la calle, no siempre aceptan sus trabajos y eso bien lo sabes-
-¿Es por eso que quieres que trate de hacer que la familia Yabu se interese en las investigaciones de mi padre?-
-Sería muy sensato si lo hicieras, nunca te preocupas por esta familia y es hora que lo vayas haciendo-
-Madre, pienso que tal vez pueda estar exagerando las cosas-
-Si, claro, siempre la que exagera soy yo, pero el día en el que nos quedemos en la calle tu serás uno de los responsables, después de tu padre-
Daiki estaba a punto de perder la paciencia, siempre era así, y es que su madre no estaba de acuerdo con el trabajo de su padre, siempre le encontraba alguna queja, pero a pesar de todo, hasta el momento, las investigaciones y publicaciones que hacía eran bien recibidas, pero algunas veces no y eso implicaba perder dinero, cosa que la señora no toleraba, como típica mujer noble, odiaba tener que perder dinero en cosas tan absurdas.
-Espero y sigas el buen camino y decidas ayudar a esta familia-
Daiki dejó salir un suspiro.
-Tengo que irme, nos veremos en la cena-
Y antes de que su madre tuviese oportunidad de objetar, salió del lugar a prisa, pensó en ir caminando, necesitaba sacar la voz y palabras de su madre que eran realmente desagradables, decidió tomar el camino largo para poder despejarse tranquilamente.
Kei aún estaba en la biblioteca, trabajando en unas cosas para su padre, así al menos se evitaría un reproche de su padre cuando este volviera.
Estaba tan concentrado en su trabajo, que no se dio cuenta de que alguien había entrado y lo observaba fijamente desde la puerta.
-¿Se puede?-
-Si, adelante-
Respondió indiferente, estaba muy concentrado en sus escritos.
-Disculpe que lo moleste joven Kei, espero y no este muy ocupado-
-En lo absoluto, ¿Qué sucede?-
Dijo mientras continuaba escribiendo, esto hizo sonreír al chico que le hablaba.
-Bueno, yo venía a visitarlo un poco, pero veo que esta usted ocupado, así que creo que volveré otro día-
-Ah…. Si claro…-
Respondió distante, después de un par de segundos logró reaccionar, esa voz, indudablemente era de Daiki, así que dejó de escribir y levantó la mirada rápidamente.
-¡¡Dai-chan!!-
Daiki aún lo observaba con una sonrisa.
-Veo que estas muy ocupado, ¿puedo saber que es lo que te tiene tan ocupado?-
-Ah… solo unos cuantos papeles que dejo mi padre, pero estoy a punto de terminar, solo espérame unos minutos ¿de acuerdo?-
-Bien-
Dijo Daiki mientras tomaba asiento y solo se dedicaba a observar como Kei terminaba su trabajo.
Al fin bañado y bien descansado, Kota se encontraba de humor para salir un poco.
-¿Crees que sea buena idea ir a visitar a Kei? Seguramente Daiki también estará con el-
-Bueno, solo faltan unas horas más para el baile de esta noche, y ellos están invitados, yo pienso que sería bueno esperar un poco, joven Kota-
Le dijo Yuto con una sonrisa.
-Creo que tienes razón, ¿tu no piensas salir a visitar a tus amigos? Después de todo también hace mucho que no los ves-
-Bueno, por ahora debo encargarme de unas cosas que me encargo su madre, además, ya tendré tiempo de verlos-
Yabu observó un poco sorprendido a Yuto.
-Creí que la emoción por ver a Yamada-kun era grande-
Le dijo con una sonrisa traviesa, Yuto solo bajo la mirada y sonrió torpemente.
-Y realmente lo es joven Kota, pero ahora eso puede esperar-
-Bien, entonces bajemos, quiero conversar un poco con mi padre-
-De acuerdo-
De inmediato Yuto se puso de pie, abrió la puerta de la habitación y se hizo a un lado para que Yabu pudiese salir, después salió detrás de el.
Ryutaro se encontraba, como era de esperarse, en su pequeño cuarto, solo, en silencio, tratando de dormir, pero era imposible, simplemente no estaba acostumbrado a quedarse quieto por tanto tiempo. Estaba a punto de desesperarse e intentar ponerse de pie cuando la puerta se abrió.
-¿Qué crees que haces?-
Le pregunto Ryosuke muy serio al ver que el menor intentaba ponerse un zapato.
-Nada…-
Dijo con fastidio y termino por aventar el zapato debajo de la cama.
-Te he traído esto-
Le dijo mientras le daba el libro.
-Gracias-
Respondió con una sonrisa, miró la portada del libro y sus ojos se abrieron de par en par, estaba sorprendido.
-¿Pero como sup-
-No lo sabía-
Lo interrumpió Ryosuke mientras dejaba salir un suspiro y tomaba asiento en la pequeña silla de madera.
-El joven Kei lo eligió para ti-
Ante tal respuesta, Ryutaro se quedó sin palabras.
-Gracias…-
-Si le quieres agradecer a alguien, es a el y no a mi-
Dijo Ryosuke con una risita traviesa, Ryutaro simplemente bajó la mirada.
-¿Cómo te has sentido?-
Preguntó con preocupación.
-Mejor, ya no duele tanto, siento que dentro de poco seré capaz de ponerme en pie-
-No quieras apresurarte tanto, recuerda tomar las cosas con calma-
-Si, eso lo sé…-
-Bien, tengo que irme, aún hay cosas que hacer, volveré más tarde-
-De acuerdo-
Ambos se sonrieron amistosamente y Ryosuke salió del cuarto, dejando a Ryutaro solo, con aquel libro entre la manos mientras miraba el cielo a través de su pequeña ventana y un pequeño suspiro se escapaba de su boca.
-Terminé-
Dijo Kei mientras estiraba sus brazos y recargaba la cabeza en el escritorio.
-Buen trabajo-
Le dijo Daiki con una sonrisa mientras cerraba el libro que leía.
-Ahora si, soy todo tuyo-
Le dijo con una sonrisa mientras se ponía de pie con un poco de pereza.
-Creo que ya es un poco tarde para salir a caballo, así que, por qué no mejor vas a tu habitación, tomas un baño y después salimos a caminar un poco, ¿te parece?-
-Bien, entonces hagámoslo-
Dijo Kei con una sonrisa, se acercó a Daiki, le dio un suave beso en la frente, tomo su mano y comenzó a caminar, Daiki simplemente se dejó llevar por Kei.
En el camino, Kei ordenó a un par de criadas que le preparan el baño, para su fortuna, ninguna de las dos había notado el pequeño detalle de que Kei y Daiki estaban tomados de la mano, y para evitar problemas, se apresuraron a subir por las escaleras. En cuanto llegaron a la habitación de Kei, se sonrieron y Daiki tomo asiento en el pequeño sillón que se encontraba junto a la gran ventana.
-Siento como si hubiésemos hecho una especie de travesura-
Dijo Daiki mientras reía.
-Bueno, el evitar que los sirvientes vean más de lo que deben saber es divertido-
Dijo Kei mientras se sentaba a su lado.
-Supongo que tienes razón-
Dicho esto, Kei buscó la mano de Daiki y la tomo con suavidad, para después ambos entrelazar sus dedos.
-¿Te gusta tanto estar conmigo?-
Preguntó Kei con la mirada perdida, Daiki lo miró confundido pero respondió con una sonrisa.
-Por supuesto, si no me agradara tu presencia simplemente no vendría aquí todos los días-
Ante tal respuesta Kei sonrió.
-¿Será así siempre?-
Esta vez preguntó mirando tiernamente a Daiki.
-Por supuesto-
Dicho esto, ambos juntaron sus frentes y sonrieron, después, lentamente, con su mano libre, Kei acaricio el rostro de Daiki.
-No se que sería de mi si tu te alejaras de mi lado-
Daiki no entendía bien el por que de repente Kei actuaba de esa manera, podía percibir cierto dolor en su voz.
-Kei-chan… ¿todo esta bien?-
El mayor dejó salir un suspiro, acarició con delicadeza la mejilla de Daiki y acercó más sus labios a los del menor.
-Mientras estés a mi lado, todo va a estar bien siempre-
Y dicho esto, Kei besó suavemente a Daiki, este tardo un par de segundos en responder, pero al hacerlo, comenzó a mover sus labios al ritmo lento y acompasado que Kei le marcaba, abriendo poco a poco su boca para hacer de aquel contacto cada vez más profundo, después, la húmeda lengua de Kei comenzó a entrar en la boca de Daiki, y así, ambos comenzaron aquel jugueteo, besándose con ternura. Esto hubiese podido continuar así por un buen rato, pero alguien tocaba a la puerta, obligando a ambos chicos a separarse lentamente, se miraron y sonrieron, después Kei dijo.
-Adelante-
-Su baño esta listo joven-
Dijo una de las criadas, Kei se puso de pie.
-Volveré en unos minutos-
Dicho esto, salió de la habitación, dejando a Daiki solo, aún con la sensación de los suaves labios de Kei sobre los suyos, provocando que una tierna sonrisa se dibujara en sus labios.
Después de haber comprado lo necesario, ambos ya estaban de regreso en casa.
-Yuya-sama… ¿Esta seguro de esto?-
Preguntó Chinen mientras dudaba.
-Completamente, ahora sal, necesito que me digas si te quedó bien-
-Me queda bien… pero no estoy seguro de que sea una buena idea-
Yuya dejó salir un suspiro, trataba de no desesperarse.
-¿Por qué no es una buena idea?-
-Por que esto definitivamente no es correcto-
-Deja de decir tonterias y sal de ahí-
Dijo Yuya mientras abría la puerta y delante de él ahí estaba su pequeño Yuri, vistiendo un traje elegante, color negro, entallado, simplemente lucía hermoso.
-Por eso le dije que no es una buena idea…-
-Yuri… ¿Eres tu?-
El menor asintió con pesar, dejando salir un suspiro de resignación.
-Te queda muy bien, creo que no será necesario presentarte como mi sirviente-
-¿Pero que cosas dice Yuya-sama?-
-”Yuya-sama”… solo por eso no puedo decir que eres un pariente lejano o algo así, ¿Por qué no puedes simplemente llamarme “Yuya”?-
Chinen bajó la cabeza tímidamente.
-Lo siento…-
-Esta bien, esto ya lo hemos discutido antes, déjalo así, ahora solo espérame aquí, iré a bañarme-
-¿Quiere que le prepare el baño?-
Preguntó Chinen con emoción.
-No, ya ordené que lo hicieran, tu solo espérame aquí-
Dicho esto, Yuya se dio media vuelta y se fue rumbo al cuarto de baño, Chinen lo observó, suspiró y tomó asiento sobre la suave cama.
Minutos más tarde, Yuya salió del baño, como de costumbre, con el cabello empapado, al parecer ya era más que una costumbre dejarlo así, hecho el cual alegró a Chinen, así que de inmediato se acercó a Yuya.
-Yuya-sama… su cabello-
-¿Eh?… Ah… de nuevo…-
Chinen sonrió, tomó la toalla que estaba sobre un mueble, Yuya tomó asiento sobre la cama, después Chinen comenzó a secarlo.
-Gracias-
-No es nada, usted siempre me deja secarle el cabello, ya es más una tarea común dentro de la casa-
-¿Ah si?-
Preguntó Yuya curioso mientras Chinen continuaba secándolo.
-Si-
Yuya solo dejó salir una risita, en cuanto Chinen terminó, ambos se quedaron observándose fijamente.
-Yuya-sama… ¿En verdad quiere que lo acompañe?-
-Ya te lo dije, además solo será un poco, prometo que después de saludar a Yabu nos iremos-
-De acuerdo-
Dijo Chinen con un ligero tono de pesar, se alejó de Yuya y antes de salir de la habitación le dijo.
-Lo estaré esperando afuera-
-Aún falta tiempo para irnos, así que tranquilo-
Ante la radiante sonrisa de Yuya, Chinen no hizo más que asentir y salir de la habitación mientras Yuya se vestía.
No había pasado mucho tiempo cuando Kei regresó a la habitación.
-Bien, ¿A dónde quieres ir?-
-Que rápido-
Le dijo Daiki sorprendido.
-¿Te sorprende?-
-Bastante-
Admitió el menor.
-Esta es una de las cosas de las que soy capaz de hacer por ti-
Le dijo con una sonrisa traviesa, provocando un ligero rubor en las mejillas de Daiki.
-¿Y bien? ¿A dónde quieres ir?-
-No lo sé, pensaba en que no estaría mal ir a caminar un poco, después de ahí podríamos ir a casa de Yabu, no falta mucho para que el baile comience-
-Tienes razón-
Dijo Kei un poco sorprendido.
-¿Lo habías olvidado?-
-No… no del todo… solo que perdí la noción del tiempo-
-No tienes remedio-
Le dijo Daiki con una sonrisa mientras se acercaba a el para darle una palmadita en la espalda, provocando que Kei dejase salir una sonrisa torpe.
-¿Esta bien si solo vamos al pueblo?-
Preguntó Daiki.
-¿Quieres ir al pueblo?-
Preguntó Kei extrañado, normalmente Daiki pedía ir a caminar al campo o a un lugar sin tanta gente.
-Solo un poco, si resulta ser muy agobiante nos desviamos-
-De acuerdo-
Dijo Kei, y así ambos salieron de la habitación.
En el camino, ambos iban en silencio, pero no era un silencio incomodo, más bien muy agradable e incluso relajante.
-¿Crees que a Yabu le de gusto vernos?-
-Por supuesto, ¿Olvidas lo que escribió en su última carta? Definitivamente estará feliz de vernos-
-¿Y crees que lo que hay entre tu y yo… le moleste?-
Daiki preguntaba con cierta timidez.
-Bueno, eso no lo sabremos hasta que no se lo digamos, aunque no estoy seguro si sería buena idea contarle…-
Dijo Kei mientras se rascaba la cabeza torpemente.
-¿Lo crees? Pero es nuestro mejor amigo…-
-Si, es verdad, supongo que comprenderá-
Ambos dejaron salir una sonrisa y continuaron con su camino, cuando al fin llegaron al pueblo, este estaba lleno de gente, como siempre, aunque no tanta como en las mañanas.
-¿En verdad quieres continuar?-
Preguntó Kei.
-Si, ya estamos aquí-
Ambos suspiraron y continuaron caminando, paseando, viendo a la gente, que era realmente indiferente ante su presencia, llegaron a la plaza y se sentaron frente a una hermosa fuente.
-Supongo que, no es malo venir de vez en cuando-
Dijo Daiki con una débil sonrisa.
-Me alegra escucharte decir eso, desde esa vez te negabas a venir, realmente estaba preocupado cuando dijiste que querías venir-
-Perdón por preocuparte-
-No tienes nada de que disculparte, yo no estuve contigo esa vez, pero me hubiese gustado estar a tu lado para defenderte como era debido-
-Eso ya es parte del pasado Kei-can, mejor, sigamos caminando-
Dijo Daiki con una sonrisa entusiasta mientras se ponía de pie, Kei lo miro tiernamente y se puso también de pie.
-¿Quieres ir a tomar algo delicioso?-
-No, recuerda que en casa de Yabu lo que sobrará es comida, mejor solo caminemos-
Dijo Daiki, Kei asintió y continuaron caminando, mientras lo hacían, Kei preguntó.
-¿Cómo ha estado tu madre?-
-Bien, como siempre, quejándose de mi padre, desde aquel día…-
-Pero lo peor lo viviste tu, el que debería quejarse eres tu-
Alegó Kei un poco molesto.
-Pero yo no puedo quejarme, después de todo, admiro el trabajo de mi padre, sé que algún día la gente de este pueblo lo reconocerá-
Kei dejó salir un suspiro ante el comentario de Daiki.
-Aun así, te tomó mucho tiempo atreverte a regresar al pueblo… no mereces algo así-
-No tienes por que preocuparte, lo he superado, mira, ahora estoy bien, todo esta bien-
Dijo Daiki con una sonrisa.
-De acuerdo, entonces todo esta bien-
Declaró Kei con un poco de pesar mientras observaba la sonrisa de Daiki.
Al fin el trabajo había terminado, cansado, se dejó caer sobre el suelo.
-Buen trabajo, ya puedes irte a cenar-
Le dijo una de las criadas.
-Gracias, esperaba esas palabras desde hace horas-
Y poniéndose de pie se acercó a la mesita de madera para comenzar a comer, pero antes de hacerlo recordó algo.
-Tengo… que ir… con… ¡Aaah!-
Y de un salto se puso de pie y salió corriendo de la cocina.
-¡Ryosuke! ¿A dónde vas?-
-¡Tengo que hacer algo!-
-¡Espera! ¡Necesito que le lleves la cena a Ryutaro!-
Desafortunadamente, Ryosuke no escuchó los gritos de la criada y continuo corriendo hasta salir de la casa.
-¿Qué ocurre?-
En ese momento, Kei y Daiki iban llegando a la casa.
-Joven Kei, bienvenido-
-Gracias, ¿Por qué gritabas?-
-Es que Ryosuke se fue corriendo a no se donde-
-Si necesitabas algo puedes pedírselo a otra persona-
-Solo era para que le llevara la cena a Ryutaro, supongo que tendré que hacerlo yo-
Dijo la criada con resignación.
-Espera, yo iré-
Dijo Kei con una sonrisa, después se giró para ver a Daiki.
-No tardaré, después de eso nos iremos ¿De acuerdo?-
-Bien, te esperaré en la sala-
Ambos se sonrieron y Kei se dirigió a la cocina mientras Daiki se iba rumbo a la sala.
-¿Esta seguro joven Kei?-
-Esta bien-
Dijo con una sonrisa, tomo la bandeja con comida y comenzó a caminar rumbo al cuarto de Ryutaro.
Al llegar, tocó la puerta, pero no hubo respuesta, toco de nuevo y nada, con cuidado pego su oreja a la puerta y nada, no había ningún sonido, así que con cuidado, se las ingenio para poder abrir silenciosamente la puerta.
En cuanto entró, dejo la bandeja con comida sobre la mesa de madera, después, se dio cuenta de que Ryutaro estaba profundamente dormido, con aquel libro abierto sobre su pecho.
-Sabía que te iba a gustar-
Murmuró Kei con una sonrisa mientras observaba el durmiente rostro de Ryutaro, se acercó con cuidado, pues temía despertarlo, y con delicadeza le quitó el libro de las manos, dejándolo sobre el pequeño buró, sonrió nuevamente y acaricio con suavidad la cabeza del menor.
-Recupérate pronto-
Al decir esto, Ryutaro se movió un poco, pero no se despertó, Kei dejó salir una sonrisa, recordando así la promesa que le había hecho.
-Tiene mucho que no toco el piano, así que no esperes mucho de mi-
Dicho esto, observó a Ryutaro con ternura, aquel chico si que había crecido bastante, aunque solo tuviese ahora quince años, era un joven apuesto.
-Haz crecido bastante-
Dijo con cierta melancolía, después se alejó de él y dio media vuelta para salir de aquel cuarto.
Ryosuke caminaba por aquel camino que llevaba hacia la casa de la familia Yabu, mientras daba un paso más, su estomago se revolvía, estaba nervioso y ansioso al mismo tiempo.
Al llegar a la parte trasera de la casa, se quedó de pie escondiéndose detrás de un gran árbol.
-¿Por qué me escondo? El mismo me pidió que viniera…-
Murmuró para si con cierto nerviosismo, pero aún así sus piernas no reaccionaban, y antes de poder hacerlo, observó como aquel chico alto salía por la puerta y miraba a su alrededor buscando algo.
-Es el… tengo que…-
Pero sus piernas no le respondían, estaba nervioso, muy nervioso.
-No puedo… ¿Por qué no puedo?… él es mi amigo… no tengo por qué estar nervioso-
Dijo para sí, respiró profundo y dio un paso hacia adelante con mucho esfuerzo, pero justo para dar el segundo paso, su pie se enredó con una vieja rama provocando así que cayera sobre el suave pasto cubierto de hojas.
Yuto escuchó aquel ruido y se apresuró a llegar hacia donde se había escuchado.
-¿Ryosuke?-
Preguntó ingenuo, el chico se apresuró para ponerse de pie, ahora estaba todo cubierto de hojas secas. Al verlo, Yuto no pudo evitar reírse un poco.
-¿Por qué siempre eres tan despistado?-
-No es a propósito…-
Respondió en forma de berrinche.
-Eso es un alivio, ¿Estas bien?-
Le dijo Yuto mientras le quitaba algunas hojas que estaban pegadas a su cabello.
-Si, siempre estoy bien-
Respondió con una sonrisa victoriosa.
-Me alegro, por un momento creí que no vendrías-
Dijo Yuto mientras lo observaba fijamente.
-Solo vine por que esta mañana no pudimos conversar bien-
-No has cambiado-
Dijo Yuto con una sonrisa mientras tomaba su mano.
-¿Eh?-
Exclamó Ryosuke al sentir como Yuto comenzaba a llevárselo.
-¿Debes tener hambre cierto?-
-Pero…-
Dijo tratando de oponer resistencia.
-Vamos al pueblo a comer algo, como en los viejos tiempos, ¿te parece?-
Le sonrió Yuto mientras entrelazaba sus dedos con los de Ryosuke.
-Si… pero-
Ryosuke aún trataba de soltarse del agarre de Yuto.
-Anda-
Y con un poco de fuerza, Yuto lo jaló un poco, después de eso, Ryosuke se resigno y terminó por corresponder el agarre de Yuto, así ambos comenzaron a caminar rumbo al pueblo.
Al fin todo estaba listo, los invitados comenzaban a llegar, todos felicitando al joven Kota por su regreso, algunas madres presentando con orgullo a sus bellas hijas, pero lo único que le interesaba a Yabu era al fin poder ver a sus amigos.
-Kota, ven un segundo-
Le dijo su madre, Yabu estaba de pie cerca de la puerta, esperaba que Kei y Daiki llegasen pronto, pero su madre comenzaba a llamarlo con más insistencia así que tuvo que ir con ella.
Minutos después, un carruaje más se detuvo en la entrada de la casa, y de ahí, dos chicos apuestos y elegantes bajaron.
-Hemos llegado-
-Esto es… emocionante-
-Tranquilo, lo veremos pronto-
Le dijo Kei a Daiki, el menor le sonrió y ambos entraron en aquella gran casa, llena de gente vistiendo sus mejores ropas, la suave y agradable música de los violines resonaba por toda la estancia.
-Mira, creo que esta con su madre-
Le dijo Kei a Daiki con discreción.
-Será mejor esperar un poco, mientras, comamos un poco-
Dijo Daiki, Kei asintió y ambos comenzaron a caminar rumbo a la mesa llena de bocadillos elegantes. Mientras comían un poco, Daiki dijo.
-Ya de desocupó, ¡vamos!-
Ante el entusiasmo de Daiki, Kei dejó salir una sonrisa y ambos se dirigieron hacia donde se encontraba su amigo.
Yabu se encontraba de espaldas, así que Daiki le tocó el hombro un poco.
-¿Si?-
Preguntó sin voltear. Entonces Kei habló.
-Buenas noches joven Kota, bienvenido a casa-
Yabu se giró para agradecer el comentario, y se llevo una gran sorpresa.
-¿Kei? ¿Daiki?-
-Bienvenido-
Le dijo Daiki con una sonrisa.
-Es un gusto verlos-
Dijo Yabu con una enorme sonrisa mientras abrazaba fraternalmente a Kei.
-Haz cambiado Kei-
-Tu también Kota-
Le dijo Kei con una sonrisa a la cual Yabu respondió. Después se giró para ver a Daiki.
-Tu casi no has cambiado, al menos te reconozco más fácil Daiki-
Dicho esto, abrazó al menor al igual que lo había hecho con Kei.
-Tu ahora eres más alto-
Dijo Daiki con una sonrisa al alejarse de Yabu.
-En cambio tu sonrisa es la misma-
Ante el comentario, Daiki sonrió tímidamente.
-Entremos, deben tener hambre-
-Un poco-
Dijo Kei.
Los tres sonrieron y comenzaron a caminar, conversando un poco mientras se aproximaban al gran comedor.
martes, 20 de julio de 2010
Obsess [Cap. 4]
Capitulo 4
Al llegar junto a Daiki, suspiró profundo.
-¿Esta todo bien?-
Kei asintió con la cabeza y bajo la mirada.
-¿Qué ocurre?-
Kei miró a su alrededor.
-Acompáñame a mi habitación-
Le dijo mientras lo tomaba de la mano y se lo llevaba, Daiki lo miraba preocupado. Cuando estuvieron en la habitación de Kei, este se dejó caer de rodillas al suelo.
-Debí notar que no se sentía bien, el médico me dijo que aguanto demasiado tiempo el dolor, seguramente fue desde que tu y yo estábamos con él en la biblioteca, debí saberlo-
Dijo lleno de frustración mientras se llevaba las manos a la cara.
-No ganaras nada llenándote de rabia, ahora él estará bien y eso es lo que importa ahora-
-¡¡Es que debí saberlo!!-
Daiki miró a Kei y se arrodillo frente a el.
-No siempre puedes saberlo todo, lo importante es que es solo una lesión que tiene remedio, tranquilo-
Le dijo Daiki mientras lo abrazaba con ternura, Kei hundió su rostro en el pecho de Daiki y trato de calmarse.
-Si tú no estuvieras a mi lado… estaría vuelto loco-
Dijo Kei con un poco más de calma.
-Es por eso que siempre estaré a tu lado-
Dijo Daiki mientras le acariciaba suavemente la cabeza.
-Me siento realmente mal, no quise ser tan duro con Ryutaro… ahora por mi culpa el-
En ese momento Daiki tomó el rostro de Kei entre sus manos.
-No es tu culpa que se haya lastimado, fue solo un accidente-
Le dijo con suavidad.
-Un accidente que pudo evitarse si no lo hubiese mandado a limpiar la biblioteca-
-Deja de buscar razones para culparte, eso no arreglará nada-
En ese momento, Daiki besó la lágrima que corría por la mejilla de Kei.
-Tienes razón-
Dijo con la mirada triste, Daiki le regaló una sonrisa y lentamente fue acercando su rostro al de Kei, mientras aún lo sostenía en sus manos. Lentamente comenzó a acortar la distancia y finalmente posó su labios sobre los de Kei, el cual respondió al suave contacto de manera inmediata, después de eso, ambos se separaron.
-Ahora lo que tienes que hacer es cuidar de él, que esa sea tu forma de pedir perdón, ¿no lo crees?-
-Tienes razón-
Dijo Kei con una sonrisa mientras se aferraba a Daiki y este correspondía a aquel abrazo.
-¿Sabes que te amo?-
Le preguntó con ternura.
-Si, lo sé-
Dijo Daiki con una sonrisa, después alguien tocó a la puerta y ambos se separaron de prisa. Kei se puso de pie al igual que Daiki.
-Joven Kei, ¿aún van a salir con el caballo?-
Kei miró sonriente a Daiki.
-¿Aun quieres tu lección?-
-Claro-
Respondió sonriente.
-Bien, entonces vayamos-
Y así, ambos salieron de la habitación.
En aquel pequeño cuarto, Ryutaro se encontraba recostado en su cama, la fiebre había cedido al igual que el dolor en su tobillo, simplemente estaba dormido, Ryosuke había tenido que dejarlo solo por unos momentos puesto que aún tenía trabajo por hacer.
Al abrir despacio los ojos, trató de reincorporarse, miró a su alrededor.
-¿Cómo… llegue aquí?-
Se sentó sobre la cama y sintió un ligero dolor en su tobillo, trató de tocarlo, dejó salir un suspiró y volvió a recostarse sobre la cama, dejó salir un suspiro y se llevo un brazo a la frente.
De pronto, escuchó como la puerta se habría lentamente, se reincorporó lentamente y miró al chico que entraba.
-Ryosuke-
Dijo un poco sorprendido.
-¡Ryutaro!-
Exclamó el chico aliviado, llevaba consigo una bandeja con un poco de comida y un vaso con leche caliente, la dejó sobre la pequeña mesita de madera y se acercó a su amigo.
-Que bueno que despertaste, haz estado inconciente casi todo el día-
Le dijo Ryosuke mientras tocaba su frente con delicadeza.
-Al fin cedió la fiebre, debes tener hambre-
-Un poco… ¿Cómo llegue aquí?-
Preguntó confundido.
-Yo te traje, al verte inconciente sobre el suelo me asusté mucho, de verdad, pero ya te atendió el médico, es probable que el joven Kei venga más tarde-
Al escuchar esto ultimo, los ojos de Ryutaro se abrieron de par en par.
-¿El sabe lo que me paso?-
-Si, de hecho vino a verte cuando recién el médico te había atendido, de verdad se veía preocupado-
Ryutaro dejó salir un suspiro e intento salir de la cama, pero en el momento en el que su pie toco el suelo, le dolió.
-Aún no debes ponerte de pie, el doctor dijo que necesitas reposo, así que anda, mejor come algo-
Ryutaro se quedó sentado en la orilla de la cama mientras Ryosuke acercaba la mesita de madera para que el menor pudiese comer algo y el tomó asiento en la pequeña sillita.
-¿Cómo fue que me encontraste?-
Preguntó mientras se llevaba un poco de comida a la boca.
-Iba a buscarte para contarte algo cuando te vi tirado en el suelo…-
-¿Ah si? ¿Qué ibas a contarme?-
Preguntó Ryutaro curioso mientras masticaba.
-Por ahora olvídalo-
Respondió Ryosuke mientras se sonrojaba un poco.
-Mmm… esto es sospechoso… anda, cuéntame-
Ryosuke miró de manera suplicante a Ryutaro, pero este no estaba dispuesto a ceder ante tal curiosidad.
-Escuche que… la mitad del equipaje del joven Yabu llegó hoy y… su acompañante también…-
-Vaya, por eso estas tan nervioso ¿cierto?-
Dijo Ryutaro mientras continuaba comiendo.
-¡No estoy nervioso!-
-Entonces estas que brincas de alegría-
Dijo Ryutaro con una sonrisa burlona.
-Es obvio que este feliz, después de todo tiene mucho tiempo que no lo veo…-
-Si claro…-
Exclamó Ryutaro con cierta intriga.
-¿Y que más escuchaste?-
-Nada más…-
Dijo Ryosuke tímidamente, Ryutaro lo miró incrédulo.
-Mientes-
Dijo mientras tomaba un poco de leche, Ryosuke dejó salir un suspiro.
-¡Ah! Pues si no me crees no lo hagas, ahora voy por agua caliente para tu pie-
Dicho esto, Ryosuke se puso de pie y salió de la habitación, Ryutaro solo se quedó sonriente mientras terminaba con el ultimo pedazo de pan.
Las clases de equitación habían terminado y Kei llevaba a Daiki a casa.
-No tenías por que traerme, haces que parezca una chica-
Reprochó Daiki mientras se cruzaba de brazos mientras caminaba.
-No lo veas de esa forma, esta a punto de obscurecer y no puedo quedarme tranquilo si vuelves solo-
Daiki miró de reojo a Kei el cual le sonreía, entonces se detuvo y un par de pasos después Kei también se detuvo.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó extrañado, Daiki seguía de brazos cruzados mientras desviaba la mirada.
-¿Tanto te molesta que te acompañe a casa?-
Preguntó preocupado, entonces Daiki lo miró con ternura.
-Por supuesto que no me molesta, tu eres mi mejor compañía-
Terminó con una amplia sonrisa, Kei se acercó a el y recargo sus manos sobre los hombros del menor.
-¿Entonces que ocurre?-
-Solo quería detenerme para…-
Mientras decía esto, jaló a Kei del cuello de su saco y lo acercó lentamente a su rostro.
-Alguien puede vernos-
Dijo Kei en voz baja pero sin dejar de mirar a Daiki.
-No hay nadie-
Respondió Daiki con voz seductora, después acercó más a Kei hasta que al fin logró besarlo dulcemente. El mayor respondió a aquel beso de forma inmediata mientras que con sus manos tomaba el rostro de Daiki. Ambos se besaban dulcemente, despacio, a un solo ritmo, repartiéndose besos cortos y profundos, entrelazando sus lenguas suavemente, hasta que lentamente se separaron y se miraron fijamente.
-Si esto va a ocurrir cada que te acompañe a casa, lo haré más seguido-
Daiki dejo salir una risita.
-Mejor continuemos con nuestro camino, comienza a obscurecer y tu aún debes ir de regreso-
Kei asintió sonriente, ambos se separaron y continuaron con su camino, mientras lo hacían, la mano de Kei buscó la de Daiki, ambos entrelazaron sus dedos y continuaron caminando.
Las cosas en la casa de la familia Yabu estaban demasiado apresuradas, a pesar de que pronto seria hora de descansar, la servidumbre no dejaba de ir de un lado a otro, preparando todo para le llegada del joven Kota, la madre estaba más que ilusionada con tal acontecimiento.
Mientras que el joven sirviente de Kota, se encontraba en su habitación, desempacando sus pertenencias, acomodando sus libros, en cuanto terminó, recordó lo sucedido aquella mañana.
-Después de cuatro año vuelvo a verte… Ryosuke… no puedo creer que no me hayas reconocido…-
Dijo para si mientras observaba su reflejo en un pequeño espejo.
-Bueno, han pasado cuatro años, pero ahora puedo buscarte, al fin serás mío, este tiempo me he dado cuenta lo mucho que te necesito… Ryosuke-
Dicho esto dejó salir un suspiro.
-Mañana, cuando el joven Kota vuelva, le pediré permiso para salir-
Y con una sonrisa, se sentó sobre un pequeño escritorio, abrió un pequeño cajón y sacó de el una carta vieja.
-Aún recuerdo cuantas veces intenté enviarte esto… pero siempre es mejor hacer estas cosas frente a frente-
Con un nuevo suspiro, guardó de nuevo aquella carta, sonrió de nuevo y salió de su habitación, era hora de cenar y la señora quería verlo para platicar acerca del joven Kota.
Ya estaba casi completamente obscuro y Kei apenas llegaba a casa.
-Joven Kei, la cena esta servida-
-Gracias, muero de hambre-
Dijo amablemente mientras se dirigía al comedor.
-¿Qué hacías tan tarde afuera?-
Al escuchar esa voz, Kei se congeló.
-Padre…-
-Te hice una pregunta-
Dijo el señor fríamente.
-Solo salí caminar un poco, tarde más de lo debido, discúlpeme-
Dijo mientras se inclinaba un poco.
-¿De nuevo con el hijo de la familia Arioka?-
Kei se quedó en silencio y solo asintió con la cabeza.
-Últimamente te dedicas a jugar demasiado, cuando hay cosas que debes hacer, que no se te olvide que primero son tus obligaciones-
-Eso nunca lo he olvidado padre-
Dijo Kei serio mientras tomaba asiento.
-Bien, me alegra al menos escuchar eso, ahora cenemos en paz, tengo hambre y mañana temprano debo partir-
-¿Un nuevo viaje?-
Preguntó Kei curioso.
-Debo cerrar un negocio en la capital, deberías acompañarme-
Kei miró asustado a su padre, no deseaba ir.
-No puedo padre, estoy invitado a una cena mañana y no puedo faltar, de verdad lo siento-
-¿Una cena?-
-Mañana vuelve el hijo de la familia Yabu, y harán un baile en su honor-
-Bien, me agrada que te relaciones con esa familia, tienen negocios interesantes, deberías tratar de negociar con ellos de alguna manera-
Kei bajó la mirada, odiaba esa actitud en su padre, pero no podía hacer nada, después la criadas llegaron con la cena y ambos comenzaron a comer en silencio.
Al terminar, el padre de Kei se puso de pie y se marchó sin decir nada, Kei se quedó unos minutos más en el comedor mientras dejaba salir un suspiro, de pronto una de las criadas se acercó a él y le dijo amablemente.
-Joven Kei, ¿desea un poco de chocolate caliente? Tal vez eso lo ayude un poco-
Kei le sonrió a la criada.
-Esta bien, tengo algo que hacer, mejor prepara un poco de agua caliente-
La criada asintió y ambos se dirigieron a la cocina, pero justo ahí estaba Ryosuke, quien llevaba un bote con agua caliente en los brazos.
-¿A dónde vas con eso?-
Le preguntó Kei.
-Joven Kei, voy con Ryutaro, es hora de lavarle el pie como indicó el médico-
-Dame eso, yo lo haré-
Dijo con una sonrisa.
-Pero joven… ¿usted?-
Preguntó Ryosuke incrédulo.
-¿Qué?-
Preguntó con frialdad.
-No, eh… esta bien joven…-
Dicho esto, Ryosuke le dio el bote con agua a Kei.
-Ya puedes ir a descansar-
Dijo Kei mientras se marchaba rumbo a la habitación de Ryutaro. Ryosuke solo se reverenció y lo observo alejarse, después dejó salir un suspiro.
-Primero lo castiga y después quiere cuidarlo…-
Al murmurar esto, sintió un gran dolor en su cabeza, una de las criadas lo había golpeado en la cabeza.
-No digas esas cosas, sabes que todo lo que el joven Kei hace es por el bien de Ryutaro-
-Eso lo dudo…-
Dijo Ryosuke mientras se frotaba la cabeza y se marchaba a su pequeño cuarto.
Kei llegó al pequeño cuarto de Ryutaro, y como pudo abrió la puerta, observó como el chico estaba sentado en la orilla de la cama, con una vela encendida mientras leía un libro. Al parecer el menor no le había tomado importancia al sonido de la puerta.
-Te tardaste…. Pensé que ya no vendrías-
Dijo mientras sus ojos seguían clavados en su lectura.
-¿Qué? ¿Ahora no llegas quejándote de nada? Al menos dí algo-
Continuo Ryutaro aún leyendo, entonces Kei se aclaró la garganta.
-De lo único que debo quejarme ahora es de la desagradable cena que acabo de tener-
Ryutaro conocía perfectamente esa voz y era obvio que no era la de Ryosuke, de pronto sintió como su respiración se detuvo y bajó lentamente su libro para girarse y ver hacia la puerta, se quedo aún más helado al ver a Kei ahí de pie.
-¡Joven Kei!-
Exclamó Ryutaro al mismo tiempo que trataba de ponerse de pie rápidamente, pero su tobillo le dolió de inmediato y estuvo a punto de caer al suelo, de no ser por que Kei dejó el bote en el suelo y se apresuró para atrapar a Ryutaro para que no cayera.
-Ten más cuidado, no debes moverte demasiado-
Dicho esto, lo ayudó a sentarse de nuevo sobre la cama.
-Lo siento… joven Kei-
Dijo Ryutaro mientras bajaba la mirada.
-No tienes por que disculparte… soy yo quien te debe una disculpa-
Dijo Kei mientras se sentaba en la pequeña sillita de madera quedando así frente a Ryutaro, separados únicamente por la mesita de madera.
-No diga eso joven Kei… yo fui el único que no tuvo cuidado… perdón por los problemas ocasionados-
-Ya deja de disculparte, mejor hagamos esto a un lado y…-
Dicho esto Kei levantó la pequeña mesita y la hizo a un lado.
-Perfecto, ahora solo falta el agua y tu medicina-
-¿Eh?-
Exclamo Ryutaro confundido mientras observaba como Kei se acercaba el bote con agua caliente y tomaba un trapo que estaba sobre la cama, de nuevo tomo asiento y miró a Ryutaro.
-Anda, sube tu pie, con cuidado-
-¿Qué? ¡Joven Kei! ¡Usted no puede-
-Si puedo, así que solo guarda silencio-
Lo interrumpió Kei mientras tomaba con delicadeza el pie de Ryutaro y lo colocaba sobre su pierna, con suavidad comenzó a quitarle los vendajes, los dejó sobre la mesita de madera, exprimió el trapo y comenzó a frotar suavemente el tobillo de Ryutaro.
-Si te duele dímelo, no quiero lastimarme-
Ryutaro estaba ligeramente ruborizado.
-Usted jamás le lastimaría, después de todo las manos de un pianista son suaves y delicadas-
Ante tal comentario, Kei dejo salir una sonrisa mientras continuaba frotando suavemente el tobillo de Ryutaro.
-Yo ya no soy un pianista, nunca lo fui-
Dijo con melancolía.
-Por supuesto que lo es, solo que usted no lo quiere ver así-
Las palabras de Ryutaro eran firmes.
-Ahora veo que Takaki no es el único que piensa reprocharme eso-
-Yo no soy quien para reprocharle nada joven, simplemente dí mi punto de vista-
Dijo con firmeza, Kei simplemente sonrió. Así, continuo curando el pie de Ryutaro.
-Joven… ¿su padre ha vuelto?-
Preguntó con cierta timidez.
-Solo para cenar, al parecer se marcha mañana temprano, pero con una cena tuve suficiente, es realmente desagradable-
-¿De nuevo lo molesto con los negocios?-
Kei miró fijamente a Ryutaro y le dijo sonriente.
-¿Cómo lo sabes?-
-Bueno, es de lo único que habla con su padre, siempre he estado presente lo molesta con ese tema-
Declaró Ryutaro un poco serio y apenado. Kei simplemente dejó escapar un suspiro.
-Pues si, mi padre solo habla de eso conmigo, ¿pero que puedo hacer?-
-Dígale lo que realmente desea de su vida, no puede continuar así joven-
-Hablas como si fueras mas grande que yo-
Dijo Kei con melancolía mientras dejaba de frotar el pie de Ryutaro solo para remojar de nuevo el trapo en el agua caliente.
-No es eso joven, simplemente que me preocupo por usted-
En ese momento Ryutaro se dio cuenta de sus palabras y se apresuró a decir.
-Todos nos preocupamos por usted…-
-Gracias, pero por ahora estoy bien tal y como estoy-
Dicho esto, Kei dejo el trapo a un lado.
-Supongo que con esto es suficiente…-
Después comenzó a buscar con la mirada el frasco que el medico había dejado y lo vio sobre el pequeño buró.
-¿Podrías darme aquel frasco?-
Ryutaro miró hacia su buró, se acercó y tomo el frasco, se lo entregó a Kei, y este al tomarlo, rozó un poco los dedos del menor, provocando que este se sonrojara, pero Kei no sintió nada en especial.
Después pudo sentir la fría pomada sobre su tobillo y los largos y finos dedos de Kei sobre su piel.
-¿Duele?-
Preguntó Kei preocupado, Ryutaro solo negó con la cabeza. Al terminar, tomó de nueva cuenta las vendas y comenzó a cubrir el pie de Ryutaro, cuando terminó le sonrió al menor.
-Bien, listo, ahora será mejor que descanses-
Y así, bajó delicadamente el pie de Ryutaro y lo ayudó a recostarse, este simplemente se dejó llevar por las atenciones de Kei.
-Ahora a dormir, pediré que traigan tu desayuno a buena hora, nos veremos mañana-
Dijo Kei con una sonrisa mientras arropaba a Ryutaro con las cobijas.
-Gracias joven Kei-
-No es nada, ahora duerme-
Dicho esto, Kei terminaba de acomodar las cobijas, dándole una palmadita a Ryutaro en el pecho, este sacó su mano y tomó delicadamente la mano de Kei.
-Joven Kei, ¿puedo pedirle algo?-
Kei estaba sorprendido ante el contacto de Ryutaro.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó ligeramente atónito.
-¿Tocará el piano para mi algún día?-
Ryutaro no se atrevía a mirar a Kei, este le sonrió y le dijo con voz amable.
-Cuando te recuperes-
Dicho esto, se soltó del suave agarre de Ryutaro, apagó la vela y antes de salir dijo.
-Buenas noches-
-Buenas noches… joven Kei-
Y así, Kei salió de aquel cuarto y comenzó a caminar de regreso a su habitación, con una amplia sonrisa en los labios, aún sintiendo la cálida mano de Ryutaro sobre la suya.
A la mañana siguiente, las cosas estaban casi listas en la casa de la familia Yabu.
-No se olviden de limpiar perfectamente cada rincón, en espacial las ventanas-
Indicaba la señora.
-¿Ya esta limpia la habitación de mi hijo?-
Preguntó la señora a todos los sirvientes mientras lo observaba trabajar, entonces el sirviente personal de Yabu se acercó a la señora.
-Si señora, todo esta en orden para cuando el joven Kota vuelva-
-Muchas gracias, ¿A que hora dijiste que llegaría?-
Preguntó la señora emocionada.
-Calculo que después de mediodía ya estará aquí señora-
Respondió el chico con amabilidad.
-De acuerdo, aún hay tiempo para organizar una gran merienda-
Dicho esto, la señora comenzó a caminar rumbo a la gran cocina para dar indicaciones acerca del desayuno. El joven caminó detrás de ella.
-Quiero que preparen un gran almuerzo-
Indicó la señora y todos en la cocina dejaron lo que estaban haciendo para seguir las ordenes, de pronto, una criada se acercó a la señora.
-Disculpe usted señora, pero he de decirle que nos faltan unos ingredientes para la cena de esta noche-
-De acuerdo, ve al pueblo y trae todo lo que haga falta-
Dicho esto, la señora tomó su pequeña bolsita que siempre colgaba de su muñeca y de ahí sacó unas cuantas monedas.
-En seguida señora-
Dijo la criada reverenciándose, al ver a la chica alejarse, el joven que acompañaba a la señora tuvo una idea.
-La acompañare por si debe traer cosas pesadas, con su permiso señora-
Esta accedió y el joven salió detrás de la criada.
Mientras tanto, en la casa de la familia Inoo, Ryosuke le llevaba el desayuno a Ryutaro, quien sorprendentemente se encontraba despierto tratando de cambiarse de ropa con cuidado. Cuando Ryosuke entro, el chico se encontraba sin camisa.
-Ah… perdón-
Dijo Ryosuke tras cerrar la puerta.
-Ya terminé-
Respondió Ryutaro mientras se ponía una camisa limpia.
-¿Acaso te pusiste de pie para tomar tu ropa?-
Preguntó Ryosuke de mal humor.
-No, mi ropa limpia siempre esta en este cajón-
Dijo Ryutaro señalando el cajón de un mueble cerca de la cama, un mueble pequeño con solo tres cajones, algo viejo y desgastado.
-Bien, entonces todo esta bien, te he traído el desayuno, no puedo quedarme mucho tiempo-
Dijo esto último con pesar.
-Esta bien, no te preocupes, ve a hacer tus deberes, puedo desayunar solo-
Ryosuke sonrió amargamente, le acercó la mesita de madera para que Ryutaro pudiese comer un poco cómodo.
-Bien, ahora debo irme, tengo que ir por unas frutas al pueblo, ¿quieres que te traiga algo?-
Preguntó con una sonrisa traviesa.
-Estoy bien, pero sabes, podrías traerme un libro de la biblioteca cuando tengas tiempo-
-De acuerdo, nos vemos más tarde-
Dicho esto, Ryosuke se despidió con una sonrisa y salio del cuarto, Ryutaro comenzó a tomar su desayuno con tranquilidad.
Cuando Ryosuke llego a la cocina, una criada le entrego una pequeña lista.
-No te olvides de nada ¿entendido?-
Le dijo mientras le daba un costalito con monedas.
-Si-
Respondió con firmeza.
-No es mucho así que puedes ir solo, no tardes demasiado por que necesitamos eso para el desayuno, el joven Kei no tarda en despertar-
Ryosuke asintió y salió casi corriendo de la cocina.
Al llegar al pueblo comenzó de inmediato a buscar las cosas de la lista, en realidad no era mucho, lo cual era un alivio, al menos por ahora no tendría que cargar costales.
El rato pasó y ya llevaba casi todo lo de la lista en un pequeño costal.
-Ahora solo falta… ¡ah! ¿En dónde venden las especias?-
Se pregunto torpemente mientras caminaba por las calles buscando la tienda de especias, mientras caminaba, escuchó algo, o más bien a alguien, gritando un nombre que hizo que el corazón se le detuviera por un segundo.
-¡¡Yuto-kun, aquí esta!!-
-Tranquila, no hay por que gritar-
Ryosuke se giró de inmediato, sabía que aquella voz provenía de atrás, y al ver al chico se quedó helado.
-Es… es… es él… el mismo de ayer… Yuto-
Murmuró para sí, deseaba acercarse, hablarle, saludarlo, poder decirle algo, pero sus piernas no le reaccionaban, en ese momento solo se quedó perdido observando al chico alto, apuesto que tenía a unos cuantos metros de distancia, sonriente como siempre, con facciones más maduras, pero aún así lindo.
-Estoy aquí…-
Murmuró de nuevo mientras intentaba con todas sus fuerzas que sus piernas reaccionaran, pero fui inútil, entonces, sin darse cuenta que estaba a la mitad de la calle, parado y sin moverse, una carreta chocó contra el, tirándolo al suelo y haciendo un estruendoso ruido.
-¿Niño estas bien?-
Preguntó el señor que llevaba la carreta.
-Si… creo-
Dijo aún en el suelo.
-No deberías quedarte así a la mitad de la calle-
Le dijo el señor molesto, Ryosuke estaba a punto de levantarse cuando vio una mano frente a el.
-¿Estas bien?-
Esa voz, era él. Sorprendido levantó la mirada, sentía como la respiración le faltaba, pero hizo todo lo posible por disimular su asombro, y tomando la mano del joven, se puso de pie y recogió el costal que llevaba con las compras.
-¿No te hiciste daño?-
Preguntó preocupado.
-No… estoy bien, gracias-
Respondió con una sonrisa.
-Me alegra, deberías tener más cuidado-
-Sí, eso ya me lo dijeron-
Respondió torpemente mientras se rascaba la cabeza.
-Bueno, si estas bien me retiro, tengo cosas que hacer-
El joven estaba a punto de marcharse cuando Ryosuke logró hablarle.
-¡Yuto! Tu eres Yuto…. ¿Cierto?-
Preguntó con cierta timidez. Aquel joven lo miró y le sonrió.
-Así es… Ryosuke-
Sí era él, y lo había reconocido, en esos momentos tenía el deseo de abrazarlo y de decirle lo mucho que lo había extrañado, pero no iba a hacerlo delante de todo el pueblo. Además de que podrían pensar que estaba atacando a un joven señor, puesto que a pesar de que ambos eran sirvientes, las ropas de Yuto eran más elegantes que las de Ryosuke.
-Haz… crecido bastante-
Añadió con torpeza.
-Si, eso me dicen todos, en cambio tu no lo haz hecho mucho-
-Lo que pasa es que yo si crecí con normalidad-
Respondió con una sonrisa burlona.
-Vaya, tan sincero como siempre-
Dijo Yuto mientras reía.
-¡Yuto-kun! Debemos irnos-
Escucharon gritar a la criada no muy lejos del lugar.
-Debo irme, de verdad que fue un gusto encontrarte después de tanto tiempo-
Ryosuke se perdió ante la mirada tierna de Yuto.
-Yo… a mi… a mi también me dio gusto verte…-
Dijo con torpeza. Yuto estaba por irse cuando de pronto se acercó a Ryosuke y le susurró al oído.
-Ven esta noche, a la casa de la familia Yabu, te espero en la puerta trasera-
Dicho esto, le dio un pequeño y discreto beso en la mejilla y se marchó. Ryosuke se quedó helado, sentía sus mejillas arder, estaba feliz, torpemente se llevó la mano a la mejilla y se ruborizo aún más.
-Tengo que irme-
Dijo torpemente al sentir que la gente lo observaba, y comenzó a caminar de prisa en busca de lo único que hacia falta comprar, las especias.
Ya eran pasados de medio día y toda la servidumbre, junto con los padres, esperaban al joven Kota con ilusión. Dentro de la casa todos hacían sus deberes, la señora tomaba el té y el señor leía un libro, Yuto estaba mirando por la ventana cuando al fin divisó la carroza.
-El joven Kota ha llegado-
Dijo sonriente acercándose a los señores, quienes se pusieron rápidamente de pie, la señora se arregló el vestido y su elegante sombrero mientras caminaba hacia el gran portón.
-¡Abran la puerta! ¡Mi hijo ha llegado!-
Gritó el señor, y un par de mayordomos abrieron el portón de la casa, dejando entras aún más la radiante luz del sol a la casa, minutos después la carroza se detuvo justo frente a la casa, el chofer bajo despacio y abrió la puerta, saliendo de ahí un joven alto, apuesto, vestido como siempre, elegante.
-Madre, padre, estoy en casa-
Dijo el joven con una sonrisa amable, la señora comenzó a derramar lágrimas y abrazó con fuerza a su amado hijo.
-Kota… cuatro años han pasado y al fin vuelves a mi lado-
-Madre, me alegra ver que se encuentra bien-
Dicho esto, la señora se alejó de su hijo mientras limpiaba con elegancia el resto de sus lágrimas.
-Padre, ¿Cómo ha estado?-
-Feliz de que al fin mi hijo vuelve a casa-
Dijo el señor con una amplia sonrisa mientras abrazaba fuertemente a su hijo.
-Gracias padre, madre, los extrañé-
-Anda, entremos, el almuerzo esta listo y debes tener hambre-
-Claro madre-
Dijo sonriente mientras entraba detrás de sus padres a su casa. En la puerta, Yuto le dio la bienvenida.
-Bienvenido a casa joven Kota-
-Yuto, veo que llegaste bien-
-Así es, ahora vaya a almorzar que debe tener bastante hambre-
Kota le sonrió a Yuto y le dio una palmada en la espalda.
-Se siente bien estar en casa, me muero por ver a Kei y a Daiki-
Dijo sonriente mientras se alejaba y caminaba rumbo al gran comedor.
“Fue así, donde todo dio inicio, muy pronto, una dulce obsesión esta por despertar, cambiándolo todo radicalmente."
Al llegar junto a Daiki, suspiró profundo.
-¿Esta todo bien?-
Kei asintió con la cabeza y bajo la mirada.
-¿Qué ocurre?-
Kei miró a su alrededor.
-Acompáñame a mi habitación-
Le dijo mientras lo tomaba de la mano y se lo llevaba, Daiki lo miraba preocupado. Cuando estuvieron en la habitación de Kei, este se dejó caer de rodillas al suelo.
-Debí notar que no se sentía bien, el médico me dijo que aguanto demasiado tiempo el dolor, seguramente fue desde que tu y yo estábamos con él en la biblioteca, debí saberlo-
Dijo lleno de frustración mientras se llevaba las manos a la cara.
-No ganaras nada llenándote de rabia, ahora él estará bien y eso es lo que importa ahora-
-¡¡Es que debí saberlo!!-
Daiki miró a Kei y se arrodillo frente a el.
-No siempre puedes saberlo todo, lo importante es que es solo una lesión que tiene remedio, tranquilo-
Le dijo Daiki mientras lo abrazaba con ternura, Kei hundió su rostro en el pecho de Daiki y trato de calmarse.
-Si tú no estuvieras a mi lado… estaría vuelto loco-
Dijo Kei con un poco más de calma.
-Es por eso que siempre estaré a tu lado-
Dijo Daiki mientras le acariciaba suavemente la cabeza.
-Me siento realmente mal, no quise ser tan duro con Ryutaro… ahora por mi culpa el-
En ese momento Daiki tomó el rostro de Kei entre sus manos.
-No es tu culpa que se haya lastimado, fue solo un accidente-
Le dijo con suavidad.
-Un accidente que pudo evitarse si no lo hubiese mandado a limpiar la biblioteca-
-Deja de buscar razones para culparte, eso no arreglará nada-
En ese momento, Daiki besó la lágrima que corría por la mejilla de Kei.
-Tienes razón-
Dijo con la mirada triste, Daiki le regaló una sonrisa y lentamente fue acercando su rostro al de Kei, mientras aún lo sostenía en sus manos. Lentamente comenzó a acortar la distancia y finalmente posó su labios sobre los de Kei, el cual respondió al suave contacto de manera inmediata, después de eso, ambos se separaron.
-Ahora lo que tienes que hacer es cuidar de él, que esa sea tu forma de pedir perdón, ¿no lo crees?-
-Tienes razón-
Dijo Kei con una sonrisa mientras se aferraba a Daiki y este correspondía a aquel abrazo.
-¿Sabes que te amo?-
Le preguntó con ternura.
-Si, lo sé-
Dijo Daiki con una sonrisa, después alguien tocó a la puerta y ambos se separaron de prisa. Kei se puso de pie al igual que Daiki.
-Joven Kei, ¿aún van a salir con el caballo?-
Kei miró sonriente a Daiki.
-¿Aun quieres tu lección?-
-Claro-
Respondió sonriente.
-Bien, entonces vayamos-
Y así, ambos salieron de la habitación.
En aquel pequeño cuarto, Ryutaro se encontraba recostado en su cama, la fiebre había cedido al igual que el dolor en su tobillo, simplemente estaba dormido, Ryosuke había tenido que dejarlo solo por unos momentos puesto que aún tenía trabajo por hacer.
Al abrir despacio los ojos, trató de reincorporarse, miró a su alrededor.
-¿Cómo… llegue aquí?-
Se sentó sobre la cama y sintió un ligero dolor en su tobillo, trató de tocarlo, dejó salir un suspiró y volvió a recostarse sobre la cama, dejó salir un suspiro y se llevo un brazo a la frente.
De pronto, escuchó como la puerta se habría lentamente, se reincorporó lentamente y miró al chico que entraba.
-Ryosuke-
Dijo un poco sorprendido.
-¡Ryutaro!-
Exclamó el chico aliviado, llevaba consigo una bandeja con un poco de comida y un vaso con leche caliente, la dejó sobre la pequeña mesita de madera y se acercó a su amigo.
-Que bueno que despertaste, haz estado inconciente casi todo el día-
Le dijo Ryosuke mientras tocaba su frente con delicadeza.
-Al fin cedió la fiebre, debes tener hambre-
-Un poco… ¿Cómo llegue aquí?-
Preguntó confundido.
-Yo te traje, al verte inconciente sobre el suelo me asusté mucho, de verdad, pero ya te atendió el médico, es probable que el joven Kei venga más tarde-
Al escuchar esto ultimo, los ojos de Ryutaro se abrieron de par en par.
-¿El sabe lo que me paso?-
-Si, de hecho vino a verte cuando recién el médico te había atendido, de verdad se veía preocupado-
Ryutaro dejó salir un suspiro e intento salir de la cama, pero en el momento en el que su pie toco el suelo, le dolió.
-Aún no debes ponerte de pie, el doctor dijo que necesitas reposo, así que anda, mejor come algo-
Ryutaro se quedó sentado en la orilla de la cama mientras Ryosuke acercaba la mesita de madera para que el menor pudiese comer algo y el tomó asiento en la pequeña sillita.
-¿Cómo fue que me encontraste?-
Preguntó mientras se llevaba un poco de comida a la boca.
-Iba a buscarte para contarte algo cuando te vi tirado en el suelo…-
-¿Ah si? ¿Qué ibas a contarme?-
Preguntó Ryutaro curioso mientras masticaba.
-Por ahora olvídalo-
Respondió Ryosuke mientras se sonrojaba un poco.
-Mmm… esto es sospechoso… anda, cuéntame-
Ryosuke miró de manera suplicante a Ryutaro, pero este no estaba dispuesto a ceder ante tal curiosidad.
-Escuche que… la mitad del equipaje del joven Yabu llegó hoy y… su acompañante también…-
-Vaya, por eso estas tan nervioso ¿cierto?-
Dijo Ryutaro mientras continuaba comiendo.
-¡No estoy nervioso!-
-Entonces estas que brincas de alegría-
Dijo Ryutaro con una sonrisa burlona.
-Es obvio que este feliz, después de todo tiene mucho tiempo que no lo veo…-
-Si claro…-
Exclamó Ryutaro con cierta intriga.
-¿Y que más escuchaste?-
-Nada más…-
Dijo Ryosuke tímidamente, Ryutaro lo miró incrédulo.
-Mientes-
Dijo mientras tomaba un poco de leche, Ryosuke dejó salir un suspiro.
-¡Ah! Pues si no me crees no lo hagas, ahora voy por agua caliente para tu pie-
Dicho esto, Ryosuke se puso de pie y salió de la habitación, Ryutaro solo se quedó sonriente mientras terminaba con el ultimo pedazo de pan.
Las clases de equitación habían terminado y Kei llevaba a Daiki a casa.
-No tenías por que traerme, haces que parezca una chica-
Reprochó Daiki mientras se cruzaba de brazos mientras caminaba.
-No lo veas de esa forma, esta a punto de obscurecer y no puedo quedarme tranquilo si vuelves solo-
Daiki miró de reojo a Kei el cual le sonreía, entonces se detuvo y un par de pasos después Kei también se detuvo.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó extrañado, Daiki seguía de brazos cruzados mientras desviaba la mirada.
-¿Tanto te molesta que te acompañe a casa?-
Preguntó preocupado, entonces Daiki lo miró con ternura.
-Por supuesto que no me molesta, tu eres mi mejor compañía-
Terminó con una amplia sonrisa, Kei se acercó a el y recargo sus manos sobre los hombros del menor.
-¿Entonces que ocurre?-
-Solo quería detenerme para…-
Mientras decía esto, jaló a Kei del cuello de su saco y lo acercó lentamente a su rostro.
-Alguien puede vernos-
Dijo Kei en voz baja pero sin dejar de mirar a Daiki.
-No hay nadie-
Respondió Daiki con voz seductora, después acercó más a Kei hasta que al fin logró besarlo dulcemente. El mayor respondió a aquel beso de forma inmediata mientras que con sus manos tomaba el rostro de Daiki. Ambos se besaban dulcemente, despacio, a un solo ritmo, repartiéndose besos cortos y profundos, entrelazando sus lenguas suavemente, hasta que lentamente se separaron y se miraron fijamente.
-Si esto va a ocurrir cada que te acompañe a casa, lo haré más seguido-
Daiki dejo salir una risita.
-Mejor continuemos con nuestro camino, comienza a obscurecer y tu aún debes ir de regreso-
Kei asintió sonriente, ambos se separaron y continuaron con su camino, mientras lo hacían, la mano de Kei buscó la de Daiki, ambos entrelazaron sus dedos y continuaron caminando.
Las cosas en la casa de la familia Yabu estaban demasiado apresuradas, a pesar de que pronto seria hora de descansar, la servidumbre no dejaba de ir de un lado a otro, preparando todo para le llegada del joven Kota, la madre estaba más que ilusionada con tal acontecimiento.
Mientras que el joven sirviente de Kota, se encontraba en su habitación, desempacando sus pertenencias, acomodando sus libros, en cuanto terminó, recordó lo sucedido aquella mañana.
-Después de cuatro año vuelvo a verte… Ryosuke… no puedo creer que no me hayas reconocido…-
Dijo para si mientras observaba su reflejo en un pequeño espejo.
-Bueno, han pasado cuatro años, pero ahora puedo buscarte, al fin serás mío, este tiempo me he dado cuenta lo mucho que te necesito… Ryosuke-
Dicho esto dejó salir un suspiro.
-Mañana, cuando el joven Kota vuelva, le pediré permiso para salir-
Y con una sonrisa, se sentó sobre un pequeño escritorio, abrió un pequeño cajón y sacó de el una carta vieja.
-Aún recuerdo cuantas veces intenté enviarte esto… pero siempre es mejor hacer estas cosas frente a frente-
Con un nuevo suspiro, guardó de nuevo aquella carta, sonrió de nuevo y salió de su habitación, era hora de cenar y la señora quería verlo para platicar acerca del joven Kota.
Ya estaba casi completamente obscuro y Kei apenas llegaba a casa.
-Joven Kei, la cena esta servida-
-Gracias, muero de hambre-
Dijo amablemente mientras se dirigía al comedor.
-¿Qué hacías tan tarde afuera?-
Al escuchar esa voz, Kei se congeló.
-Padre…-
-Te hice una pregunta-
Dijo el señor fríamente.
-Solo salí caminar un poco, tarde más de lo debido, discúlpeme-
Dijo mientras se inclinaba un poco.
-¿De nuevo con el hijo de la familia Arioka?-
Kei se quedó en silencio y solo asintió con la cabeza.
-Últimamente te dedicas a jugar demasiado, cuando hay cosas que debes hacer, que no se te olvide que primero son tus obligaciones-
-Eso nunca lo he olvidado padre-
Dijo Kei serio mientras tomaba asiento.
-Bien, me alegra al menos escuchar eso, ahora cenemos en paz, tengo hambre y mañana temprano debo partir-
-¿Un nuevo viaje?-
Preguntó Kei curioso.
-Debo cerrar un negocio en la capital, deberías acompañarme-
Kei miró asustado a su padre, no deseaba ir.
-No puedo padre, estoy invitado a una cena mañana y no puedo faltar, de verdad lo siento-
-¿Una cena?-
-Mañana vuelve el hijo de la familia Yabu, y harán un baile en su honor-
-Bien, me agrada que te relaciones con esa familia, tienen negocios interesantes, deberías tratar de negociar con ellos de alguna manera-
Kei bajó la mirada, odiaba esa actitud en su padre, pero no podía hacer nada, después la criadas llegaron con la cena y ambos comenzaron a comer en silencio.
Al terminar, el padre de Kei se puso de pie y se marchó sin decir nada, Kei se quedó unos minutos más en el comedor mientras dejaba salir un suspiro, de pronto una de las criadas se acercó a él y le dijo amablemente.
-Joven Kei, ¿desea un poco de chocolate caliente? Tal vez eso lo ayude un poco-
Kei le sonrió a la criada.
-Esta bien, tengo algo que hacer, mejor prepara un poco de agua caliente-
La criada asintió y ambos se dirigieron a la cocina, pero justo ahí estaba Ryosuke, quien llevaba un bote con agua caliente en los brazos.
-¿A dónde vas con eso?-
Le preguntó Kei.
-Joven Kei, voy con Ryutaro, es hora de lavarle el pie como indicó el médico-
-Dame eso, yo lo haré-
Dijo con una sonrisa.
-Pero joven… ¿usted?-
Preguntó Ryosuke incrédulo.
-¿Qué?-
Preguntó con frialdad.
-No, eh… esta bien joven…-
Dicho esto, Ryosuke le dio el bote con agua a Kei.
-Ya puedes ir a descansar-
Dijo Kei mientras se marchaba rumbo a la habitación de Ryutaro. Ryosuke solo se reverenció y lo observo alejarse, después dejó salir un suspiro.
-Primero lo castiga y después quiere cuidarlo…-
Al murmurar esto, sintió un gran dolor en su cabeza, una de las criadas lo había golpeado en la cabeza.
-No digas esas cosas, sabes que todo lo que el joven Kei hace es por el bien de Ryutaro-
-Eso lo dudo…-
Dijo Ryosuke mientras se frotaba la cabeza y se marchaba a su pequeño cuarto.
Kei llegó al pequeño cuarto de Ryutaro, y como pudo abrió la puerta, observó como el chico estaba sentado en la orilla de la cama, con una vela encendida mientras leía un libro. Al parecer el menor no le había tomado importancia al sonido de la puerta.
-Te tardaste…. Pensé que ya no vendrías-
Dijo mientras sus ojos seguían clavados en su lectura.
-¿Qué? ¿Ahora no llegas quejándote de nada? Al menos dí algo-
Continuo Ryutaro aún leyendo, entonces Kei se aclaró la garganta.
-De lo único que debo quejarme ahora es de la desagradable cena que acabo de tener-
Ryutaro conocía perfectamente esa voz y era obvio que no era la de Ryosuke, de pronto sintió como su respiración se detuvo y bajó lentamente su libro para girarse y ver hacia la puerta, se quedo aún más helado al ver a Kei ahí de pie.
-¡Joven Kei!-
Exclamó Ryutaro al mismo tiempo que trataba de ponerse de pie rápidamente, pero su tobillo le dolió de inmediato y estuvo a punto de caer al suelo, de no ser por que Kei dejó el bote en el suelo y se apresuró para atrapar a Ryutaro para que no cayera.
-Ten más cuidado, no debes moverte demasiado-
Dicho esto, lo ayudó a sentarse de nuevo sobre la cama.
-Lo siento… joven Kei-
Dijo Ryutaro mientras bajaba la mirada.
-No tienes por que disculparte… soy yo quien te debe una disculpa-
Dijo Kei mientras se sentaba en la pequeña sillita de madera quedando así frente a Ryutaro, separados únicamente por la mesita de madera.
-No diga eso joven Kei… yo fui el único que no tuvo cuidado… perdón por los problemas ocasionados-
-Ya deja de disculparte, mejor hagamos esto a un lado y…-
Dicho esto Kei levantó la pequeña mesita y la hizo a un lado.
-Perfecto, ahora solo falta el agua y tu medicina-
-¿Eh?-
Exclamo Ryutaro confundido mientras observaba como Kei se acercaba el bote con agua caliente y tomaba un trapo que estaba sobre la cama, de nuevo tomo asiento y miró a Ryutaro.
-Anda, sube tu pie, con cuidado-
-¿Qué? ¡Joven Kei! ¡Usted no puede-
-Si puedo, así que solo guarda silencio-
Lo interrumpió Kei mientras tomaba con delicadeza el pie de Ryutaro y lo colocaba sobre su pierna, con suavidad comenzó a quitarle los vendajes, los dejó sobre la mesita de madera, exprimió el trapo y comenzó a frotar suavemente el tobillo de Ryutaro.
-Si te duele dímelo, no quiero lastimarme-
Ryutaro estaba ligeramente ruborizado.
-Usted jamás le lastimaría, después de todo las manos de un pianista son suaves y delicadas-
Ante tal comentario, Kei dejo salir una sonrisa mientras continuaba frotando suavemente el tobillo de Ryutaro.
-Yo ya no soy un pianista, nunca lo fui-
Dijo con melancolía.
-Por supuesto que lo es, solo que usted no lo quiere ver así-
Las palabras de Ryutaro eran firmes.
-Ahora veo que Takaki no es el único que piensa reprocharme eso-
-Yo no soy quien para reprocharle nada joven, simplemente dí mi punto de vista-
Dijo con firmeza, Kei simplemente sonrió. Así, continuo curando el pie de Ryutaro.
-Joven… ¿su padre ha vuelto?-
Preguntó con cierta timidez.
-Solo para cenar, al parecer se marcha mañana temprano, pero con una cena tuve suficiente, es realmente desagradable-
-¿De nuevo lo molesto con los negocios?-
Kei miró fijamente a Ryutaro y le dijo sonriente.
-¿Cómo lo sabes?-
-Bueno, es de lo único que habla con su padre, siempre he estado presente lo molesta con ese tema-
Declaró Ryutaro un poco serio y apenado. Kei simplemente dejó escapar un suspiro.
-Pues si, mi padre solo habla de eso conmigo, ¿pero que puedo hacer?-
-Dígale lo que realmente desea de su vida, no puede continuar así joven-
-Hablas como si fueras mas grande que yo-
Dijo Kei con melancolía mientras dejaba de frotar el pie de Ryutaro solo para remojar de nuevo el trapo en el agua caliente.
-No es eso joven, simplemente que me preocupo por usted-
En ese momento Ryutaro se dio cuenta de sus palabras y se apresuró a decir.
-Todos nos preocupamos por usted…-
-Gracias, pero por ahora estoy bien tal y como estoy-
Dicho esto, Kei dejo el trapo a un lado.
-Supongo que con esto es suficiente…-
Después comenzó a buscar con la mirada el frasco que el medico había dejado y lo vio sobre el pequeño buró.
-¿Podrías darme aquel frasco?-
Ryutaro miró hacia su buró, se acercó y tomo el frasco, se lo entregó a Kei, y este al tomarlo, rozó un poco los dedos del menor, provocando que este se sonrojara, pero Kei no sintió nada en especial.
Después pudo sentir la fría pomada sobre su tobillo y los largos y finos dedos de Kei sobre su piel.
-¿Duele?-
Preguntó Kei preocupado, Ryutaro solo negó con la cabeza. Al terminar, tomó de nueva cuenta las vendas y comenzó a cubrir el pie de Ryutaro, cuando terminó le sonrió al menor.
-Bien, listo, ahora será mejor que descanses-
Y así, bajó delicadamente el pie de Ryutaro y lo ayudó a recostarse, este simplemente se dejó llevar por las atenciones de Kei.
-Ahora a dormir, pediré que traigan tu desayuno a buena hora, nos veremos mañana-
Dijo Kei con una sonrisa mientras arropaba a Ryutaro con las cobijas.
-Gracias joven Kei-
-No es nada, ahora duerme-
Dicho esto, Kei terminaba de acomodar las cobijas, dándole una palmadita a Ryutaro en el pecho, este sacó su mano y tomó delicadamente la mano de Kei.
-Joven Kei, ¿puedo pedirle algo?-
Kei estaba sorprendido ante el contacto de Ryutaro.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó ligeramente atónito.
-¿Tocará el piano para mi algún día?-
Ryutaro no se atrevía a mirar a Kei, este le sonrió y le dijo con voz amable.
-Cuando te recuperes-
Dicho esto, se soltó del suave agarre de Ryutaro, apagó la vela y antes de salir dijo.
-Buenas noches-
-Buenas noches… joven Kei-
Y así, Kei salió de aquel cuarto y comenzó a caminar de regreso a su habitación, con una amplia sonrisa en los labios, aún sintiendo la cálida mano de Ryutaro sobre la suya.
A la mañana siguiente, las cosas estaban casi listas en la casa de la familia Yabu.
-No se olviden de limpiar perfectamente cada rincón, en espacial las ventanas-
Indicaba la señora.
-¿Ya esta limpia la habitación de mi hijo?-
Preguntó la señora a todos los sirvientes mientras lo observaba trabajar, entonces el sirviente personal de Yabu se acercó a la señora.
-Si señora, todo esta en orden para cuando el joven Kota vuelva-
-Muchas gracias, ¿A que hora dijiste que llegaría?-
Preguntó la señora emocionada.
-Calculo que después de mediodía ya estará aquí señora-
Respondió el chico con amabilidad.
-De acuerdo, aún hay tiempo para organizar una gran merienda-
Dicho esto, la señora comenzó a caminar rumbo a la gran cocina para dar indicaciones acerca del desayuno. El joven caminó detrás de ella.
-Quiero que preparen un gran almuerzo-
Indicó la señora y todos en la cocina dejaron lo que estaban haciendo para seguir las ordenes, de pronto, una criada se acercó a la señora.
-Disculpe usted señora, pero he de decirle que nos faltan unos ingredientes para la cena de esta noche-
-De acuerdo, ve al pueblo y trae todo lo que haga falta-
Dicho esto, la señora tomó su pequeña bolsita que siempre colgaba de su muñeca y de ahí sacó unas cuantas monedas.
-En seguida señora-
Dijo la criada reverenciándose, al ver a la chica alejarse, el joven que acompañaba a la señora tuvo una idea.
-La acompañare por si debe traer cosas pesadas, con su permiso señora-
Esta accedió y el joven salió detrás de la criada.
Mientras tanto, en la casa de la familia Inoo, Ryosuke le llevaba el desayuno a Ryutaro, quien sorprendentemente se encontraba despierto tratando de cambiarse de ropa con cuidado. Cuando Ryosuke entro, el chico se encontraba sin camisa.
-Ah… perdón-
Dijo Ryosuke tras cerrar la puerta.
-Ya terminé-
Respondió Ryutaro mientras se ponía una camisa limpia.
-¿Acaso te pusiste de pie para tomar tu ropa?-
Preguntó Ryosuke de mal humor.
-No, mi ropa limpia siempre esta en este cajón-
Dijo Ryutaro señalando el cajón de un mueble cerca de la cama, un mueble pequeño con solo tres cajones, algo viejo y desgastado.
-Bien, entonces todo esta bien, te he traído el desayuno, no puedo quedarme mucho tiempo-
Dijo esto último con pesar.
-Esta bien, no te preocupes, ve a hacer tus deberes, puedo desayunar solo-
Ryosuke sonrió amargamente, le acercó la mesita de madera para que Ryutaro pudiese comer un poco cómodo.
-Bien, ahora debo irme, tengo que ir por unas frutas al pueblo, ¿quieres que te traiga algo?-
Preguntó con una sonrisa traviesa.
-Estoy bien, pero sabes, podrías traerme un libro de la biblioteca cuando tengas tiempo-
-De acuerdo, nos vemos más tarde-
Dicho esto, Ryosuke se despidió con una sonrisa y salio del cuarto, Ryutaro comenzó a tomar su desayuno con tranquilidad.
Cuando Ryosuke llego a la cocina, una criada le entrego una pequeña lista.
-No te olvides de nada ¿entendido?-
Le dijo mientras le daba un costalito con monedas.
-Si-
Respondió con firmeza.
-No es mucho así que puedes ir solo, no tardes demasiado por que necesitamos eso para el desayuno, el joven Kei no tarda en despertar-
Ryosuke asintió y salió casi corriendo de la cocina.
Al llegar al pueblo comenzó de inmediato a buscar las cosas de la lista, en realidad no era mucho, lo cual era un alivio, al menos por ahora no tendría que cargar costales.
El rato pasó y ya llevaba casi todo lo de la lista en un pequeño costal.
-Ahora solo falta… ¡ah! ¿En dónde venden las especias?-
Se pregunto torpemente mientras caminaba por las calles buscando la tienda de especias, mientras caminaba, escuchó algo, o más bien a alguien, gritando un nombre que hizo que el corazón se le detuviera por un segundo.
-¡¡Yuto-kun, aquí esta!!-
-Tranquila, no hay por que gritar-
Ryosuke se giró de inmediato, sabía que aquella voz provenía de atrás, y al ver al chico se quedó helado.
-Es… es… es él… el mismo de ayer… Yuto-
Murmuró para sí, deseaba acercarse, hablarle, saludarlo, poder decirle algo, pero sus piernas no le reaccionaban, en ese momento solo se quedó perdido observando al chico alto, apuesto que tenía a unos cuantos metros de distancia, sonriente como siempre, con facciones más maduras, pero aún así lindo.
-Estoy aquí…-
Murmuró de nuevo mientras intentaba con todas sus fuerzas que sus piernas reaccionaran, pero fui inútil, entonces, sin darse cuenta que estaba a la mitad de la calle, parado y sin moverse, una carreta chocó contra el, tirándolo al suelo y haciendo un estruendoso ruido.
-¿Niño estas bien?-
Preguntó el señor que llevaba la carreta.
-Si… creo-
Dijo aún en el suelo.
-No deberías quedarte así a la mitad de la calle-
Le dijo el señor molesto, Ryosuke estaba a punto de levantarse cuando vio una mano frente a el.
-¿Estas bien?-
Esa voz, era él. Sorprendido levantó la mirada, sentía como la respiración le faltaba, pero hizo todo lo posible por disimular su asombro, y tomando la mano del joven, se puso de pie y recogió el costal que llevaba con las compras.
-¿No te hiciste daño?-
Preguntó preocupado.
-No… estoy bien, gracias-
Respondió con una sonrisa.
-Me alegra, deberías tener más cuidado-
-Sí, eso ya me lo dijeron-
Respondió torpemente mientras se rascaba la cabeza.
-Bueno, si estas bien me retiro, tengo cosas que hacer-
El joven estaba a punto de marcharse cuando Ryosuke logró hablarle.
-¡Yuto! Tu eres Yuto…. ¿Cierto?-
Preguntó con cierta timidez. Aquel joven lo miró y le sonrió.
-Así es… Ryosuke-
Sí era él, y lo había reconocido, en esos momentos tenía el deseo de abrazarlo y de decirle lo mucho que lo había extrañado, pero no iba a hacerlo delante de todo el pueblo. Además de que podrían pensar que estaba atacando a un joven señor, puesto que a pesar de que ambos eran sirvientes, las ropas de Yuto eran más elegantes que las de Ryosuke.
-Haz… crecido bastante-
Añadió con torpeza.
-Si, eso me dicen todos, en cambio tu no lo haz hecho mucho-
-Lo que pasa es que yo si crecí con normalidad-
Respondió con una sonrisa burlona.
-Vaya, tan sincero como siempre-
Dijo Yuto mientras reía.
-¡Yuto-kun! Debemos irnos-
Escucharon gritar a la criada no muy lejos del lugar.
-Debo irme, de verdad que fue un gusto encontrarte después de tanto tiempo-
Ryosuke se perdió ante la mirada tierna de Yuto.
-Yo… a mi… a mi también me dio gusto verte…-
Dijo con torpeza. Yuto estaba por irse cuando de pronto se acercó a Ryosuke y le susurró al oído.
-Ven esta noche, a la casa de la familia Yabu, te espero en la puerta trasera-
Dicho esto, le dio un pequeño y discreto beso en la mejilla y se marchó. Ryosuke se quedó helado, sentía sus mejillas arder, estaba feliz, torpemente se llevó la mano a la mejilla y se ruborizo aún más.
-Tengo que irme-
Dijo torpemente al sentir que la gente lo observaba, y comenzó a caminar de prisa en busca de lo único que hacia falta comprar, las especias.
Ya eran pasados de medio día y toda la servidumbre, junto con los padres, esperaban al joven Kota con ilusión. Dentro de la casa todos hacían sus deberes, la señora tomaba el té y el señor leía un libro, Yuto estaba mirando por la ventana cuando al fin divisó la carroza.
-El joven Kota ha llegado-
Dijo sonriente acercándose a los señores, quienes se pusieron rápidamente de pie, la señora se arregló el vestido y su elegante sombrero mientras caminaba hacia el gran portón.
-¡Abran la puerta! ¡Mi hijo ha llegado!-
Gritó el señor, y un par de mayordomos abrieron el portón de la casa, dejando entras aún más la radiante luz del sol a la casa, minutos después la carroza se detuvo justo frente a la casa, el chofer bajo despacio y abrió la puerta, saliendo de ahí un joven alto, apuesto, vestido como siempre, elegante.
-Madre, padre, estoy en casa-
Dijo el joven con una sonrisa amable, la señora comenzó a derramar lágrimas y abrazó con fuerza a su amado hijo.
-Kota… cuatro años han pasado y al fin vuelves a mi lado-
-Madre, me alegra ver que se encuentra bien-
Dicho esto, la señora se alejó de su hijo mientras limpiaba con elegancia el resto de sus lágrimas.
-Padre, ¿Cómo ha estado?-
-Feliz de que al fin mi hijo vuelve a casa-
Dijo el señor con una amplia sonrisa mientras abrazaba fuertemente a su hijo.
-Gracias padre, madre, los extrañé-
-Anda, entremos, el almuerzo esta listo y debes tener hambre-
-Claro madre-
Dijo sonriente mientras entraba detrás de sus padres a su casa. En la puerta, Yuto le dio la bienvenida.
-Bienvenido a casa joven Kota-
-Yuto, veo que llegaste bien-
-Así es, ahora vaya a almorzar que debe tener bastante hambre-
Kota le sonrió a Yuto y le dio una palmada en la espalda.
-Se siente bien estar en casa, me muero por ver a Kei y a Daiki-
Dijo sonriente mientras se alejaba y caminaba rumbo al gran comedor.
“Fue así, donde todo dio inicio, muy pronto, una dulce obsesión esta por despertar, cambiándolo todo radicalmente."
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