jueves, 12 de agosto de 2010

Mi melodía eres tú [Cap. 7]

Capitulo 7 -FINAL-

No dejaba de observar su reloj con insistencia, los minutos pasaban uno tras otro, pronto la hora de salir al escenario llegaría, y estaba seguro de que Daiki no estaba ahí.
En un último intento, tomó su teléfono y comenzó a escribirle un mensaje a Yuto.

“¿Ya esta aquí?”

Presionó el botón de enviar y espero por su respuesta, la cual no tardo mucho en llegar.

“No… pero debe llegar pronto”

Sonrió melancólicamente mientras volvía a echarle un vistazo a su reloj. Ya faltaban dos minutos para las seis de la tarde.
-No vendrá…-
Murmuró, sentía como algo le oprimía el pecho, pero era de esperarse, después de todo Daiki no tenía idea de a quien iría a ver, estaba triste, decepcionado, no estaba seguro de querer salir al escenario, pero de pronto, una de las personas encargadas se acercó a el.
-Kei-san, sales en un minuto, por favor toma tu lugar-
Kei simplemente asintió con la cabeza, observo como esa persona se iba mientras hablaba por radio, observó a los chicos del coro prepararse y dándose ánimos mutuamente, cerró sus ojos por un segundo, suspiró profundo, estiró sus brazos y se preparó mentalmente.
-Aunque no estés aquí… debo hacerlo-

Daiki ya estaba en el autobús, con el corazón latiéndole muy aceleradamente, mirando por la ventana, estando cada vez más cerca, pero de pronto, el autobús se detuvo.
-¿Qué?-
Expresó Daiki mientras se ponía de pie y trataba de ver por qué el autobús se había detenido, la respuesta, había un gran embotellamiento, muchos autos detenidos en filas, ninguno avanzaba, miró hacia atrás y observó como los autos se formaban detrás del autobús.
“-Llegaré tarde… y aún esta lejos…-”
Pensó mientras trataba de pensar, no sabía que hacer, si se quedaba en el autobús no llegaría, tal vez si de salía y comenzaba a correr llegaría a tiempo, miró su reloj.
-Faltan diez minutos… tengo que hacer algo…-
Murmuró, tenía que hacer algo, estaba desesperado, así que sin más, bajó del autobús y comenzó a correr con todas sus fuerzas, tenía poco tiempo y aún había mucho camino por recorrer, solo anhelaba llegar a tiempo.
-Tengo que llegar… ¡¡¡Tengo que llegar!!!-
Gritó mientras corría lo más rápido que sus piernas se lo permitían, estaba dispuesto a darlo todo con tal de llegar a tiempo, incluso si el tiempo y la distancia no estaban a su favor.

La hora había llegado, Kei estaba sentado en el banquillo frente al hermoso piano color negro azabache, al escuchar los aplausos de la gente, esbozo una gran sonrisa, después cerró los ojos, sintió el calor del reflector sobre su cuerpo, estaba seguro de que Daiki no estaba ahí, pero estaba dispuesto a tocar lo mejor posible. Dejó escapar un suspiro melancólico, colocó sus dedos sobre las teclas de aquel piano y de forma suave, harmónica y elegante, comenzó con la melodía, aquella melodía que practicaba todos los días.
La gente del público estaba emocionada, conmovida, era una melodía suave, delicada, que les erizaba la piel con cada nota, la forma en la que los dedos de Kei se deslizaban por aquellas teclas era divinamente elegante.
Sabía que estaba complaciendo al público, pero no se complacía a sí mismo, puesto que la persona que más deseaba que lo escuchara, no se encontraba ahí. Al parecer el que percibía estas emociones era Yuto, a pesar de que la melodía sonaba perfecta, Yuto sabía que su amigo se sentía vacío, desanimado, y todo por qué Daiki no había llegado.
“-¿Por qué no llegó?-”
Se preguntó Yuto mientras observaba como Kei continuaba tocando aquella pieza, complaciendo al público, y en especial a sus padres.
Al fin la melodía termino con aquel sentimiento melancólico, provocando que la gente se pusiese de pie mientras aplaudían emocionados. En respuesta, Kei se puso de pie y se reverencio ante el público, mostró su mejor sonrisa, se dio media vuelta y regresó a su lugar, frente al piano, enseguida los chicos y chicas del coro estudiantil entró en escena, esperaron a que la gente dejara de aplaudir, y segundos después, el espectáculo continuo, Kei solo acompañó al coro en una canción, después salió del escenario y la pequeña orquesta hizo su aparición especial.
Aún escuchaba los aplausos de la gente resonar en su cabeza, ahora se encontraba encerrado en su pequeño camerino, quería permanecer ahí, solo, pensando en una sola persona, Daiki.
-Quería que estuvieras aquí… debí decírtelo desde el principio… Daiki-
Murmuró mientras suspiraba, bajaba la mirada y se hundía más en aquel pequeño sillón.

Al parecer el evento ya había terminado, dos horas de música y emociones, que para Kei fueron casi eternas, encerrado en su pequeño camerino. De pronto alguien tocó a la puerta.
-Kei, ya es hora de irnos-
Era la voz de su padre.
-Llegaré a casa más tarde, no se preocupen-
Respondió sin levantarse, no deseaba moverse.
-De acuerdo, felicidades hijo, estuviste espectacular-
Kei percibió la felicidad en la voz de su padre.
-Gracias… padre-
-No llegues tarde a casa, esto hay que celebrarlo-
-Si…-
Y así, escucho como su padre se alejaba, dejó escapar un suspiró y segundos después alguien toco a la puerta.
-Inoo-chan… soy yo, Yuto, ¿puedo pasar?-
-Claro-
Dijo aparentando un poco de ánimo, entonces la puerta se abrió y Yuto entró, cerrando la puerta detrás de si.
-Felicidades, como siempre te llevaste el premio grande-
Yuto sonrió gentilmente.
-Yo no lo creo amigo-
Respondió Kei con una sonrisa melancólica y desganada.
-¿Estas decepcionado por que no vino?-
-No. Una parte de mi, muy pequeña, estaba convencido de que esto podía ocurrir, pero una gran parte de mi, de verdad, esperaba verlo entre el público-
Yuto solo observó como Kei bajaba la mirada.
-A lo mejor… se le presentó algo urgente… o se perdió en el camino…-
-¿Eso crees? Por que mi teoría es otra-
-Inoo-chan… anímate, el lunes podrás hablar con el…-
-No lo creo, no creo que sea buena idea volver a esa escuela…-
-Pero… ¿lo quieres cierto? Por que no lo intentas de nuevo, esta vez se directo, déjate de juegos y solo ve por el-
Kei miró a Yuto y le sonrió débilmente.
-Para que te sientas mejor, te invito a cenar algo, lo que tu quieras, yo pagaré-
Yuto sonreía ampliamente, tratando de cualquier forma animar a su amigo.
-De acuerdo, solo dame unos minutos ¿de acuerdo? Espérame afuera-
-Bien, te espero, no tardes demasiado-
Dijo Yuto dándole una palmadita en el hombro y saliendo de aquel camerino, dejando a Kei nuevamente solo, como el lo había pedido.

Ya estaba muy cerca, podía ver el lugar a lo lejos, estaba comenzando a cansarse, pero no estaba dispuesto a detenerse por eso, sabía muy bien que ya era demasiado tarde, comenzaba a atardecer, pero aún sentía que debía llegar.
Al estar frente al lugar, vio a Yuto salir y se sorprendió bastante, se detuvo en seco y trato de recuperar el aliento, recargándose en sus rodillas.
Yuto logró visualizar al chico, quien lucía realmente agotado.
-Dai… Daiki… ¿eres tu?-
Al escuchar su nombre, se reincorporó y miró a Yuto.
-Si… eso creo…-
Aún no recuperaba por completo el aliento, después de todo había corrido demasiado.
-¿Por qué llegas hasta ahorita?-
Le preguntó Yuto mientras se acercaba a el.
-Hubo un gran embotellamiento, tuve que bajarme del autobús… comencé a correr… pero… creo que llegué tarde… ¿aún esta él aquí?-
-¿Te refieres a-
-¡Kei! ¿Aún esta aquí?-
Yuto estaba completamente sorprendido.
-¿Lo… lo sabes?-
Daiki asintió con la cabeza. No estaba muy seguro de cómo, pero lo sabía, siempre lo supo, y ahora Yuto se lo confirmaba, ahora sus ganas de ver a Kei incrementaron mucho más.
-Esta en su camerino, entra, rápido, solo sigue aquel pasillo hasta el fondo-
-Gracias-
Y así, Daiki se marchó de prisa, corriendo de nuevo, sentía en sus estomago aquel nerviosismo, deseaba ver a Kei de nuevo, deseaba abrazarlo, ¿por qué?
“-Eso no importa ahora-”
Pensó mientras continuaba corriendo por aquel pasillo, estaba por llegar al lugar que Yuto le había indicado, pero de pronto la puerta se abrió y él se detuvo en seco.
Ahí estaba Kei, cerrando la puerta, con aquel elegante traje puesto, lucía realmente elegante, al parecer aún no notaba su presencia, puesto que observó como dejaba salir un suspiro con los ojos cerrados y se disponía a continuar con su camino.

Y es que ya no quedaba más por hacer o esperar, debía continuar, Yuto lo esperaba afuera, su buen amigo Yuto, pero gran sorpresa que se llevó al momento de mirar al frente y solo dar un paso, ahí estaba aquel chico, de pie, mirándolo con cierto nerviosismo en el rostro.
-Daiki…-
Logró decir con asombro aún en el rostro.
-Perdón por llegar tarde… no quería llegar tan tarde… pero… estoy aquí y… ¿aún… puedes tocar para mí?-
Mientras hablaba, Daiki se acercaba lentamente a Kei, hasta quedar justo frente a el.
-¿Cómo lo-
-Creo que siempre lo supe, solo que nunca quise darme cuenta…-
Daiki bajó la mirada y Kei sonrió torpemente.
-Creí que no vendrías…-
Daiki levantó la mirada y miró a Kei.
-Perdón-
Y dicho esto, de forma completamente inesperada para Kei, Daiki lo abrazó tiernamente, hundiendo su rostro en su pecho y aferrandose a la espalda de Kei. Aún si poder comprender si aquello era real, lentamente levantó sus brazos y abrazó de vuelta a Daiki.
-¿Aún puedo escuchar aquella melodía?-
Preguntó tímidamente.
-Las veces que quieras-
Al escuchar tal respuesta, Daiki se separo solo un poco del cuerpo de Kei, entonces le dedicó una enorme sonrisa, aquella sonrisa que Kei tanto amaba y anhelaba ver.
Así que instintivamente, Kei acarició suavemente el rostro de Daiki mientras se acercaba lentamente. Al notar tal acercamiento, Daiki comenzó a ruborizarse, pero no estaba dispuesto a alejarse, así que simplemente se dejó llevar, y justo cuando los labios de Kei estaban a escasos centímetros de los suyos, cerró sus ojos, sintiendo la suave respiración del mayor sobre su rostro mientras que su corazón latía con fuerza, estaba ansioso por completar aquel contacto, pero antes de hacerlo, Kei habló.
-¿Me quieres Daiki?-
El menor estaba por abrir los ojos y responder, cuado los labios de Kei se posaron sobre los suyos, uniéndose ambos en un suave contacto llamado beso.

Lo que al principio era un simple contacto, lentamente fue volviéndose más profundo, a un solo ritmo, suave, sin prisas, solamente disfrutando de aquel momento, regalándose besos cortos, otros profundos, entrelazando tímidamente sus lenguas, dejándose llevar por ese único sentimiento.
Minutos después, ambos se separaron lentamente y se miraron, Kei sonrió.
-Ahora sé la respuesta, pero aún así deseo escucharla-
Daiki se ruborizó un poco, bajó un poco la mirada un par de segundos, y después volvió a mirar a Kei.
-Si… te quiero…-
Logró decir con esfuerzo, para después sonreír tímidamente.
-Bien, ahora, ven conmigo-
Le dijo Kei con una sonrisa, tomó su mano y comenzó a llevarlo hacia el escenario, lo llevó hacia las butacas y le hizo tomar asiento en primera fila.
Daiki estaba emocionado, al fin lo vería con sus propios ojos, simplemente sentía que no podía esperar más, era como si se tratase de un niño pequeño esperando a ver su espectáculo preferido.
Elegantemente, Kei subió al escenario, miró a Daiki con una sonrisa, se acercó al piano y tomo, de nueva cuenta, asiento en aquel banquillo, cerró sus ojos, respiró profundo, colocó sus dedos en las teclas indicadas, y sin esperar más, aquella melodía comenzó a sonar por todo el lugar, la melodía que tanto amaba Daiki, interpretada por la persona que lo había cambiado completamente, desde la primera vez que lo escuchó tocar.
El resto de la melodía continuo, provocando en Daiki una gran emoción, era algo maravilloso, ver a Kei tocando de esa manera, le erizaba la piel y sentía como sus ojos se humedecían lentamente.
Mientras tanto Kei tocaba con el corazón, esta vez tocaba como deseaba hacerlo, solo y exclusivamente para la persona que lo contemplaba, la melodía sonaba diferente, a pesar de ser la misma, había algo diferente, esta vez había más emoción, mas sentimiento, mas entrega, con cierto toque de amor entre aquellas notas. Esta era su melodía de amor por Daiki.
Daiki estaba emocionado, feliz, sumamente feliz. En cuando la melodía termino, lentamente, Kei se puso de pie, se acercó a la orilla del escenario, miró a Daiki con una sonrisa y estiró su mano, el menor comprendió el mensaje, así que torpemente se puso de pie, se acercó y tomó la mano de Kei, quien con fuerza lo ayudo a subir al escenario y lo abrazó fuerte, pegándolo a su cuerpo.
-¿Te gustó?-
Daiki sonrió y abrazó a Kei de vuelta.
-Siempre me ha gustado, es una melodía hermosa, mi favorita-
-Hay muchas más, pero solo has logrado escuchar esta-
-Por que con esta te conocí-
-Igual yo, cuando te vi de pie afuera de mi casa, escuchándome, con esa sonrisa en tu rostro, desde ese momento siento que… me enamoré de ti-
Ante tal confesión, Daiki se sorprendió y se alejó un poco de Kei para mirarlo tímidamente.
-Me viste desde la primera vez y… ¿te sentiste así?-
Kei solo asintió.
-Tenía que decirlo de alguna forma-
Daiki se sonrojó un poco, Kei se acercó de nuevo a su rostro y lo besó dulcemente, de forma casi inmediata Daiki respondió a aquel contacto.
Al separarse, un ruidito muy particular proveniente del estomago de Daiki rompió con aquella atmosfera.
-¿Quieres comer algo?-
Preguntó Kei con una sonrisa traviesa.
-Pero esta vez invito yo-
Respondió Daiki con la misma sonrisa dibujada en los labios.
-De acuerdo-
Dijo Kei mientras tomaba la mano de Daiki, estaba tan acostumbrado a sentir la mano del mayor sobre la suya, que amaba cuando hacía eso.

Ambos salieron del lugar aún tomados de las manos.
-Creo que Yuto se cansó de esperar-
Dijo Kei en voz baja mientras sonreía.
-¿Eh?-
Daiki no había escuchado bien lo que Kei había dicho.
-No es nada, solo hablaba solo-
-Eres raro…-
Dijo Daiki mientras sonreía burlonamente.
-¿Apenas lo notas?-
Preguntó Kei sorprendido, después sonrió. Así, ambos comenzaron a caminar.
-¿A dónde iremos?-
-A un lugar que me gusta mucho desde que soy pequeño, suelo ir ahí con mi familia, te gustará-
Le respondió Daiki mientras sonreía, sentía que desde hace mucho tiempo no sonreía de esa manera, y todo gracias a Kei.

Después de haber caminado bastante, Kei comenzaba a desesperarse.
-¿Seguro que sabes hacia donde vamos?-
-Por supuesto, aún falta un poco, esta cerca de mi casa-
-Dai-chan… llevamos caminando más de una hora-
-Tranquilo, valdrá la pena-
-¿Por qué no tomamos el autobús desde un principio?-
Preguntó Kei sonando ligeramente molesto, Daiki lo miró y le sonrió.
-Por que si tomábamos el autobús, nos perderíamos del agradable atardecer, además de que me gusta caminar contigo así-
Por primera vez Kei se ruborizó levemente y no dijo nada más.

Cuando llegaron, Kei estaba ligeramente sorprendido y a la vez emocionado, era un pequeño restaurante familiar en donde la especialidad era el ramen de toda clase.
-¿Cómo sabes que me gusta el ramen?-
Preguntó Kei extrañado.
-No lo sabía, simplemente pensé en traerte aquí-
Respondió Daiki ligeramente extrañado.
-Bueno, entremos que tengo mucha hambre yo también-
Daiki dejó escapar una risita al ver la expresión de Kei, así, ambos entraron al lugar, Kei llamaba a sobre manera la atención, pues no era normal que un chico de su edad vistiera tan elegantemente y entrara a comer ramen, pero no le dio importancia y tomo asiento frente a Daiki, después pidieron cada quien su plato de ramen, y en cuanto llegó, comenzaron a comer, conversando de vez en cuando, diciendo cualquier cosa y riendo como tontos.

Mientras terminaban de cenar, afuera, comenzaba a llover con fuerza. Kei fue el primero en darse cuenta.
-Debemos irnos ahora…-
Daiki miró hacia una de las ventanas, llovía con fuerza y no parecía querer detenerse pronto.
-Yo opino que nos esperemos un poco, esta lloviendo demasiado-
-¿Tu casa este cerca cierto?-
-Si… a una calle de aquí… pero no pienso salir con este clima-
Kei miró traviesamente a Daiki.
-Y yo no pienso quedarme aquí-
-¿Qué?-
-Lo que escuchaste, así que vámonos ahora-
Dicho esto, tomo a Daiki de la mano y comenzaba a llevárselo hacia la salida.
-¡Espera un momento!-
-¿Qué?-
Pregunto Kei sorprendido por el grito de Daiki.
-Al menos espera a que pague la cuenta-
Dicho esto se soltó del agarre de Kei y se dirigió a la mesa, tomó la nota y se fue a la caja para pagar.
Al terminar, se acercó de nueva cuenta a Kei.
-No entiendo por que no te puedes esperar un poco-
-Por que la gente me ve raro y ya me cansé, así que anda!-
-De acuerdo-
Dijo Daiki con pesar, suspiró profundo y siguió a Kei rumbo a la salida. Al estar afuera, la estruendosa lluvia los recibió.
-¿¡Seguro que no prefieres esperarte un poco!?-
-¡No!-
Ambos se gritaban, la fuerte tormenta no les permitía hablar con voz normal.
-¡¿Hacia dónde esta tu casa?!-
Preguntó Kei.
-¡Sígueme!-
Le indicó Daiki mientras tomaba su mano y comenzaba a llevárselo, ambos estaban siendo empapados por la fuerte lluvia, y esto al parecer divertía a Kei, quien no dejaba de reír mientras corría siendo llevado por Daiki.
Ambos corrían con todas sus fuerzas, hasta que al fin llegaron a casa de Daiki, este abrió lo más rápido que pudo la puerta y dejo entrar a Kei.
-A salvo…-
Dijo Kei en un suspiro mientras recobraba el aliento-
-Si… pero ahora estamos mojados, y todo por que no te pudiste esperar un poco-
-Lo siento, es que las miradas de la gente comenzaban a marearme-
-Es tu culpa por vestir tan elegante el día de hoy-
Le dijo Daiki en tono de broma mientras subía por las escaleras.
-Ven, te daré algo seco si no enfermarás, y yo también-
-Gracias-
Dijo Kei mientras seguía a Daiki.

Al estar arriba, Daiki abrió la puerta de su habitación y le dijo a Kei que entrara.
-Espera aquí, iré por una toalla y algo de ropa seca, no tardo-
Kei asintió y entró curioso en aquella habitación, no era muy grande, pero el aroma de Daiki estaba impregnado en cada rincón.
Tomó asiento en la silla del escritorio y comenzó a admirar con más detalle lo que había alrededor.
Poco después Daiki llegó con una toalla en la mano junto con un poco de ropa y otra toalla en la cabeza, el ya se había cambiado de ropa, llevaba lo mismo que se había puesto esa tarde, sus pantalones cortos, que terminaban justo debajo de la rodilla, y un playera holgada.
-Toma, esto es de papá, espero y sea suficiente-
-Gracias-
En ese momento Kei se puso de pie, tomó la toalla y la ropa limpia, entonces comenzó a desabotonar su saco, se lo quitó y lo dejó sobre la silla, se quito la corbata, después comenzó a desabotonar su camisa. Extrañamente, Daiki lo observaba, sin ser capaz de mirar en otra dirección o de decir algo. Kei apenas había desabrochado tres botones cuando se detuvo al sentir la mirada de Daiki.
-¿Sucede algo?-
Preguntó un poco serio, provocando un notable rubor en las mejillas de Daiki, quien trató de desviar un poco la mirada.
-Nada-
Respondió rápidamente, esto solo provocó que una leve sonrisa se dibujase en el rostro de Kei, quien lentamente se acercó a Daiki y lo abrazó con ternura, al mismo tiempo que le susurró al oído.
-Estas nervioso-
Esto aumentó el nerviosismo de Daiki.
-Por supuesto que no-
-Oh… ¿seguro?-
Le dijo con cierto tono seductor mientras le mordía la oreja y después besaba su mejilla.
-No… no lo estoy-
Afirmó mientras desviaba la mirada. Kei sonrió traviesamente, le dio un suave beso en los labios y después se deslizó un poco solo para besar el cuello de Daiki.
-¿Y ahora?-
Daiki no respondió y solo cerró sus ojos, Kei regresó y volvió a capturar sus labios. A diferencia de las veces anteriores, ambos chicos se besaban con más intensidad, demostrando el deseo que comenzaba a despertar dentro de ellos.

Después de besarse de esa forma por unos minutos, ambos se separaron, recobraron un poco el aliento y unieron sus frentes mientras mantenían sus ojos abiertos.
-¿Quieres hacerlo?-
Preguntó Kei con voz suave, Daiki se puso ligeramente nervioso, más sin embargo logró responder.
-Si-
-No quiero que te sientas obligado, si piensas que es muy rápido yo-
-Quiero estar contigo-
Lo interrumpió Daiki al mismo tiempo que lo besaba con ternura y un poco de torpeza.
-De acuerdo-
Dijo Kei con una sonrisa ligeramente traviesa y continúo besándolo igual que al principio, Daiki simplemente se dejaba llevar.

De nuevo dejaron de besarse, y esta vez Kei comenzó a besar el cuello de Daiki, no sin antes detenerse un poco para dejar una pequeña marca. Mientras lo hacía, logró colar sus manos por debajo de la playera del menor y comenzó a acariciar su cálido pecho, provocando que este dejara escapar pequeño gemidos.
En cuanto termino de saborear el cuello de Daiki, lo miró fijamente, y de un solo movimiento, le quito la playera, dejando a descubierto su pecho, el cual no dudó en acariciar con ternura mientras volvía a tomar los labios del menor.
Por otra parte, Daiki no iba a quedarse sin hacer nada, así que mientras Kei lo besaba, poco a poco dirigió sus manos hacia el pecho del mayor y comenzó a desabotonarle la camisa, lentamente, al lograr hacerlo, comenzó a rozar con sus dedos el cálido pecho de este, provocando que dejase salir un pequeño suspiro.
Sin embargo en ningún momento tuvieron la más minima intención de detener aquel profundo beso, mientras tanto Daiki le quitaba la camisa a Kei y comenzaba a acariciar su espalda, aferrandose de vez en cuando para tratar de sentir el cuerpo del mayor más cerca del suyo.
Lentamente Kei hizo lo mismo, acariciando suavemente la espalda de Daiki, disfrutando de la suavidad de su piel y de su calor, y con pasos torpes, comenzó a dirigir a Daiki hacia la cama, recostándolo con delicadeza, sin dejar de besarlo, quedando sobre de él. En esos momentos, ninguno de los dos podían pensar en otra cosa más que en el hecho de continuar hasta el final, mientras que la lluvia caía con bastante fuerza acompañada de unos cuantos relámpagos.

Ambos chicos se llenaban de incontables caricias y besos, recorriendo cada parte de su ya desnudo cuerpo. Kei no dejaba de acariciar el cuerpo de Daiki mientras lo besaba, primero en los labios, después el cuello y así descendía lentamente, el menor simplemente se dejaba llevar por aquellas caricias. Pronto, la mano de Kei se encontró con el ya despierto miembro de Daiki, y a un ritmo lento comenzó a masajearlo, de arriba hacia abajo, lentamente, jugando un poco, mientras tanto besaba su pecho y escuchaba los leves gemidos que Daiki dejaba escapar.
Lentamente Kei descendió más y más hasta que se topó de frente con el miembro de Daiki, y sin pensarlo más, lo introdujo en su boca, succionándolo a un ritmo un poco más acelerado, lamiendo y jugando con la punta. Los gemidos de Daiki eran cada vez más fuertes, cuando sintió el momento de correrse, sin pensarlo, tomo la cabeza de Kei con ambas manos y comenzó a entrelazar sus dedos con su cabello al mismo tiempo que pretendía que Kei se moviese más rápido, lo cual dio resultado, así, Daiki dejó salir su blanco liquido dentro de la boca del mayor, al mismo tiempo que un gemido lleno de placer salía de su boca, estaba exhausto, su cuerpo bañado en sudor, pero estaba seguro de que eso no era todo, y lo comprobó en el momento en el que Kei volvió a apoderarse de sus labios, esta vez con un beso suave y lento. Entonces, de forma instintiva, Daiki enredó ambas piernas alrededor de la cintura de Kei, sintiendo el miembro de este muy cerca de su entrada.
-¿Estas listo?-
Preguntó Kei con una sonrisa ligeramente traviesa, Daiki asintió con la cabeza y lentamente comenzó a besar el cuello de Kei, este disfrutó de la placentera sensación que los labios de Daiki le regalaban, cerró sus ojos, tomó a Daiki de la cintura, lo levanto un poco y lentamente fue penetrándolo.
Al sentir el miembro de Kei entrar lentamente en el, no pudo evitar el dejar salir un gran grito, el cual fue casi opacado por un estruendoso relámpago, que ocasionó que se fuera la luz, y ambos chicos quedaron en plena obscuridad, pero eso no pareció importarles, puesto que Kei continuo moviéndose hasta que al fin logró entrar por completo en Daiki.
-Estas… muy… estrecho…-
-Lo siento-
Se disculpó Daiki con dificultad mientras temblaba un poco.
-No… te disculpes… eso tiene solución-
Le dijo con voz amable y repentinamente comenzó a embestirlo lentamente, obteniendo como resultado que Daiki gritará más fuerte. Aquel dolor era indescriptible, jamás había sentido algo así, pero a medida que las embestidas de Kei aumentaban, aquel dolor desaparecía, dejando en su lugar un poco de placer el cual iba en constante aumento.
Cuando estuvo acostumbrado a aquella sensación, comenzaba a necesitar más, así que comenzó a mover sus caderas a un ritmo más acelerado, ahora esos gritos de dolor, eran gritos de placer.
Los dos continuaron de esa forma por mucho tiempo, al punto en el que ambos gemían fuertemente, mientras la gran tormenta caía afuera.
Ambos estaban a punto de alcanzar aquel placer tan exquisito, y para tratar de elevarlo, ambos se movían más y más rápido, hasta que de pronto llegó. Kei y Daiki dejaron escapar un gemido ahogado en placer, sus cuerpos se tensaron por unos segundos y fue cuando Daiki pudo sentir como el cálido líquido de Kei se esparcía en su interior, después, respiraron agitadamente, y antes de caer completamente rendidos, Kei le sonrió a Daiki, le dio un pequeño beso en los labios, el cual fue respondido de forma automática, y de nuevo con una sonrisa le dijo al menor.
-Te amo tanto-
Al escuchar estas palabras, los ojos de Daiki se humedecieron ligeramente, al mismo tiempo que sentía sus mejillas arder y como algo explotaba en su interior, se sentía feliz, realmente feliz, así sonrío ampliamente, rodeo el cuello de Kei con ambos brazos, lo miró fijamente y respondió.
-Igual yo… te amo-
Esto provocó que igual los ojos de Kei se humedecieran ligeramente y que sonriera.
Sin más, se besaron una vez más, lentamente, con más suavidad, y al separarse, Kei se dejó caer a un lado de Daiki, este logró sacar una de las cobijas de la cama y cubrió ambos cuerpos. Kei abrazó a Daiki con ternura, embriagándose de su dulce aroma, y Daiki simplemente disfrutaba estar entra los brazos de Kei. Así, ambos se quedaron completamente dormidos, mientras la lluvia continuaba cayendo en la calle, esta vez, más lentamente, la tormenta estaba pasando. Por primera vez en mucho tiempo, al fin, Daiki sería capaz de dormir tranquilamente, y para mejorar las cosas, junto a la persona que mas amaba.

Lunes por la mañana. Daiki se levantó temprano, desayunó, tomo sus cosas y salió rumbo a la escuela, esta vez, con una amplia sonrisa en el rostro, con un brillo especial en la mirada.
A mitad del camino, se topó con alguien que le hizo esbozar una gran sonrisa y de inmediato se acercó a el.
-Buenos días-
-Buenos días Dai-chan-
Le dijo Kei con la misma gran sonrisa, ambos se miraron por unos segundos y emprendieron el camino rumbo a la escuela.
Casi en la entrada se toparon con Yuto, quien también iba llegando.
-Buenos días Yuto-
-Inoo-chan… Dai-chan, buenos días-
Les dijo con una sonrisa, y los tres entraron juntos, pero siempre Kei junto a Daiki.

A media mañana, en la hora del almuerzo, Kei y Daiki se vieron en el salón de música después de haber comido un poco.
-¿Tocaras para mi?-
-Supongo que puedo hacerlo, pero esta vez no será gratis-
Daiki miró confundido a Kei.
-¿Ahora vas a cobrarme?-
-Por supuesto-
Dijo Kei con una sonrisa traviesa, se acercó a Daiki directo a los ojos y sin que se lo esperara le dio un pequeño beso.
-Tomaré esto como un adelanto-
Dicho esto, se dio media vuelta y camino hacia el piano, Daiki ligeramente ruborizado, tomo asiento junto a el y observó como se preparaba para comenzar.
Cuando aquella melodía comenzó, Daiki cerró sus ojos, amaba aquella pieza, si pudiera vivir el resto de su vida escuchándola no tendría queja alguna, simplemente la amaba, tanto como amaba a la persona que ahora estaba a su lado.
Kei tocaba con aquel sentimiento resonando en su pecho, se sentía feliz al poder tocar solo para Daiki.
Al terminar, ambos se miraron fijamente y se besaron, esta vez un poco más profundo, Kei tomó el rostro de Daiki entre sus manos e hizo de aquel beso más profundo.
-Bueno, ahora ya no me debes nada-
Daiki rió torpemente ante tal comentario.
-¿Tocaras siempre para mi?-
-Por supuesto, siempre y cuando estés siempre a mi lado, por que gracias a ti puedo tocar de esta manera, tu lo eres todo para mí, simplemente mi melodía eres tú-
Ambos sonrieron, juntaron sus frentes y respiraron profundo. Estaban seguros de querer permanecer juntos durante todo el tiempo necesario, creando nuevas melodías, pero en especial, escuchando todos los días aquella hermosa melodía llena de amor para ambos.

F I N

miércoles, 11 de agosto de 2010

Mi melodía eres tú [Cap. 6]

Capitulo 6

Esa mañana, Daiki despertó a buena hora, apagó su despertador y salió de la cama, una vez más había sido imposible dormir bien, por más que intentaba no pensar más en todo lo sucedido el día anterior no podía, todo en su cabeza daba vueltas, estaba comenzando a cansarse de todo.
Mientras terminaba de ponerse el uniforme, miró hacia su escritorio, ahí estaba aquella invitación, de aquel pianista misterioso, del cual estaba seguro de que no era Yuto.
-Kei Inoo… no, creo que… aaah necesito pensar ya en mejores cosas-
Dijo para sí, y es que tan solo el hecho de pensar en Kei era recordar aquella tarde, aquel abrazo, pensar en que tal vez el pudiese ser lo que el esperaba, pero ya no quería seguir pensando en ello, así que tomó su mochila y salió de su habitación para desayunar algo y después ir a clase.

En el camino a la escuela, sorpresivamente, fue alcanzado por Ryosuke.
-¡Buenos días Dai-chan!-
-Ah… Ryosuke… buenos días-
Respondió débilmente.
-¿Te sientes mal?-
-No, es solo que no dormí muy bien, pero nada de que preocuparse-
-Bueno, entonces si tu dices que no es de cuidado, te creo-
Dijo el chico con una sonrisa, Daiki le sonrió de igual forma. Poco después ambos estaban llegando a la escuela, y en la entrada se toparon con Kei y Yuto.
-Buenos días Daiki-
Lo saludó Kei con una sonrisa, sin embargo Daiki desvió la mirada y continuo con su camino, ignorándolo por completo.
Ante esta reacción, Kei miró extrañado hacia donde Daiki se alejaba.
-Te ignoró por completo…-
Le murmuró Yuto.
-Gracias por ayudarme a llegar a esa conclusión-
Dijo Kei mientras reía sarcásticamente.
-¿Crees que ya lo haya descubierto todo? Que tu eres…-
Dijo Yuto preocupado mientras caminaba junto a Kei.
-No lo sé, es difícil de saber, de todas formas, lo averiguaré más tarde-
Dicho esto, Kei se adelantó y comenzó a subir las escaleras, Yuto lo observó por unos instantes y después continuo caminando.
“-¿Es bueno que lo deje así? Me da miedo…-”
Pensó con preocupación mientras entraba a su salón.

Daiki ya estaba en su lugar, intentando poner atención a la platica de Ryosuke y de otros dos chicos, pero era inútil, simplemente no podía concentrarse en nada. De pronto la profesora entró y todos regresaron a sus lugares, así, la primera clase dio inicio. Con pesar, Daiki sacó su libro de texto, estaba dispuesto a tomar lo mejor posible sus clases, pero en el momento en el que sus ojos se posaron sobre aquellas letras, comenzó a pensar aquella invitación, el sonido tan agradable de aquel piano, y sobre todo, a pensar en Kei.
“-Esto es una tontería-”
Pensó mientras sacudía su cabeza, intentaba concentrarse, pero le era imposible.
El resto de la mañana continuo de la misma forma, al grado de que fue reprendido en más de una ocasión por los profesores. Al fin, el descanso llego, y con el, un momento de relajarse y de poner su mente en orden.
-Dai-chan ¿Almorzamos juntos?-
Le peguntó Ryosuke.
-Lo siento, quiero estar solo un rato, de verdad lo siento-
Dicho esto, se puso de pie y salió del salón. Caminando por los pasillos, pasando por entre la gente, llegó a la cafetería, compró un pan y se fue, continuo caminando mientras comía lentamente su pan, después de un rato llego a uno de los jardines y tomó asiento debajo de un gran árbol.
-Esta es la soledad que necesito, tengo que dejar de pensar en todo eso… no tiene caso ahora…-
-¿Qué no tiene caso?-
Ante aquella voz, Daiki se sorprendió y levantó la mirada solo para toparse con la amable sonrisa de Kei, quien estaba de pie frente a el, de inmediato desvió la mirada y respondió con frialdad.
-Nada que te importe-
Dicho esto, se puso de pie y sacudió un poco su pantalón, estaba dispuesto a marcharse, pero Kei lo tomó del brazo.
-Espera, ¿por qué te vas?-
-Por que quiero, ahora suéltame-
Así, Daiki movió su brazo con un poco de brusquedad y logró liberarse del agarre de Kei.
-¿Por qué tratas de evitarme?-
Le preguntó seriamente, Daiki solo había dado unos cuantos pasos, y al escuchar esa pregunta se detuvo.
-No te estoy evitando, simplemente quiero estar solo-
Dijo sin mirar atrás y continuo con su camino, Kei simplemente observó como se alejaba, dejó salir un suspiro y una débil sonrisa se dibujó en su rostro.
-Ya falta poco… solo espera un poco más-
Murmuró para sí y comenzó a alejarse de aquel lugar a paso lento.

Fue así como el resto del día continuo, sin novedad alguna, con un Daiki distante y demasiado tranquilo, afortunadamente nadie notaba esa actitud, aquel sentimiento de vacío, en cuanto menos se dio cuenta, las clases terminaron, y de forma automática, al salir de la escuela, retomo aquel camino que lo llevaba a la melodía que más amaba, sin temer nada, sin pensar en otra cosa.
De nuevo el camino de siempre, lo había extrañado tanto, aquella tranquilidad, estaba a pocos pasos de aquella casa cuando el corazón comenzó a acelerársele terriblemente rápido, acompañado de una sensación muy extraña en el estomago, estaba muy nervioso.
Con pasos lentos se fue aproximando a aquella casa, al estar frente a ella miró su reloj, eran las cuatro con nueve minutos.
-A tiempo…-
Dijo mientras dejaba salir un suspiro y esperaba, recargándose en la pared de aquella casa, simplemente ansioso de poder escuchar aquella melodía que tanto amaba.
Al parecer los minutos pasaban y nada, no se escuchaba absolutamente nada.
-Supongo que hoy no tocará…-
Dijo un poco decepcionado, dejo escapar un nuevo suspiro y comenzó a caminar de regreso, solo había avanzado unos cuantos metros cuando se topo con alguien es su camino, estaba sorprendido.
-¿Qué haces aquí?-
Preguntó sorprendido.
-Daiki… que sorpresa encontrarte-
Le respondió con una sonrisa.
-Te hice una pregunta-
Dijo muy serio.
-Bueno, este es el camino para llegar a mi casa…-
Kei trató de responder con normalidad, sabía que ahora Daiki estaría más que intrigado.
-¿Tú… vives por aquí?-
-Así es-
Aquella sonrisa no desaparecía del rostro de Kei, en el fondo anhelaba que Daiki reaccionara y atara cabos, pero al parecer eso aún no era posible.
-¿Por qué eres tan lento?-
Murmuró mientras se cruzaba de brazos, Daiki no fue capaz de escuchar tal comentario.
-¿Qué dices?-
-Nada, ¿Quieres comer algo delicioso?-
Preguntó Kei mientras se acercaba más a Daiki. Este comenzó a sentirse extrañamente nervioso ante el acercamiento del mayor.
-No qui-
-¡Vamos!-
Dijo con entusiasmo el mayor mientras tomaba la mano de Daiki y comenzaba a llevárselo a paso apresurado.
-No quiero ir ¡Suéltame!-
Gritó Daiki mientras trataba de soltarse del agarre de Kei, pero este no estaba dispuesto a dejarlo escapar, no otra vez, así que continuo caminando a paso veloz, saliendo de aquella calle, a Daiki no le quedó más alternativa que dejarse llevar, una parte de el se sentía bien al tener a Kei a su lado.

Más tarde, ambos estaban dentro de un restaurante agradable, para Daiki era la primera vez que visitaba esa clase de lugar.
-Pide lo que quieras, te invito-
Le dijo Kei con una sonrisa mientras abría la carta del menú, Daiki lo miró extrañado, pero sin decir nada, desvió su mirada, tomó el menú y comenzó a leer, se llevo una gran sorpresa al notar los precios de todo lo que se vendía ahí, era increíblemente…
-¿Sorprendido?-
Preguntó Kei mientras no despegaba la mirada del menú.
-No puedo creerlo… ¿Cómo es posible que… este lugar sea tan…-
-¿Económico?-
-Si… yo esperaba-
-¿Encontrar precios más elevados?-
Daiki solo se limitó a afirmar con la cabeza.
-Bueno, no todo es lo que parece, a veces necesitas abrir bien los ojos para darte cuenta de lo que tienes en frente-
Esta vez, Kei observaba detenidamente a Daiki.
-Si… ya veo…-
Respondió Daiki, algo en Kei no lo dejaba tranquilo, sin embargo, esa mirada, esa sonrisa, todo, cada vez se sentía más absorbido por aquel chico.
-Dime una cosa… ¿Por qué eres así conmigo?-
-No comprendo a que te refieres-
Dijo Kei volviendo su atención al menú.
-Desde que llegaste a la escuela, te comportas… como si…-
-¿Cómo si te conociera?-
-S… si…-
El rostro de Daiki se torno extrañado ante la inesperada pregunta de Kei.
-¿Cómo-
-Bueno, déjame decirte que hay algo llamado “primera impresión” y yo, desde la primera vez que te vi… sentí que… bueno, que ya me agradabas-
Estas palabras provocaron que un ligero rubor apareciese en las mejillas de Daiki, acompañado de un ligero nerviosismo y revoltijo en el estomago.
-¿Alguna otra pregunta?-
-Supongo que no… por ahora-
-Bien-
Dijo Kei con una sonrisa, Daiki sonrió débilmente, segundos después un mesero se acercó a ellos y les tomo la orden.
Durante la comida, ambos no hablaron mucho, pero se dirigían miradas discretas de vez en cuando, y cuando Daiki era sorprendido por Kei, de inmediato tosía un poco y desviaba la mirada, o tomaba un poco de agua, siempre tratando de aparentar que era un error, que en realidad no miraba a Kei si no que trataba de pasar bien su bocado o cosas así.
Cuando terminaron de comer, Daiki salió de lugar y esperaba a Kei mientras este pagaba la cuenta, tal y como lo había prometido.

Al salir, le sonrió a Kei.
-Gracias por la compañía, aunque no hablabas mucho, fue agradable-
-Gracias… por invitarme-
Dijo ligeramente avergonzado.
-¿Te parece bien si caminamos de regreso?-
Daiki asintió con la cabeza, así, ambos se pusieron en marcha, extrañamente a paso lento, como si ambos deseasen así alargar más el camino.
-Y… ¿Cuándo dijiste que era tu evento importante?-
Preguntó Daiki para intentar romper con el silencio.
-Mañana, creí que no recordarías lo que te conté ese día-
“-¿Cómo olvidarlo?-”
Pensó Daiki.
-Bueno, lo recuerdo, así que será mañana… mañana…-
Repitió con cierta melancolía en la voz.
-¿Ocurre algo?-
Preguntó Kei preocupado.
-Nada… no es nada, solo que…-
No terminó de decir aquello, solo dejó salir un suspiro.
-¿Pasará algo mañana?-
Preguntó Kei tratando de lucir extrañado, sin embargo Daiki se detuvo y bajó la mirada, de inmediato Kei también se detuvo y lo observó curioso, entonces, de pronto, Daiki levantó la mirada, y observó a Kei, como si esperara a que el le diese las palabras que deseaba escuchar en el fondo de su ser.
-¿Te sientes bien?-
Preguntó Kei ligeramente preocupado, sin embargo, Daiki continuo observándolo durante un par de segundos más, después decidió darse por vencido.
-Olvídalo, no es nada-
Y así, continuo con su camino.

Ambos continuaron caminando juntos, en silencio, pero de pronto, Kei miró de reojo a Daiki, ahí estaba de nuevo, aquella expresión vacía, odiaba verlo de esa manera, estaba convencido de que el estado emocional de Daiki era en parte su culpa, sin embargo ya faltaba muy poco, aunque se sentía realmente tentado a decirle toda la verdad en esos momentos al menor, algo lo hizo contenerse, y en lugar de ponerse a gritar lo que deseaba, hizo algo, que desde su punto de vista, era mucho mejor, y si sentía alguna respuesta, eso quería decir que lo que tenía planeado para el día siguiente, tal vez sería un éxito. Así que sin más, se acercó un poco más a Daiki mientras caminaban, este no logró notarlo, iba tan absorto en sus pensamientos y confusiones, que lo único que lo hizo volver a la realidad, fue el suave contacto que sintió en su mano.
Kei había tomado delicadamente su mano, Daiki lo miró de inmediato, estaba sorprendido, pero Kei no lo miró y solo sonrió un poco mientras continuaba caminando.
-¿Hoy también tienes frío en las manos?-
Preguntó Daiki con una indiferencia fingida.
-Eso creo, ¿tu que dices?-
Daiki se sonrojó levemente y volvió a mirar hacia el frente.
-Bueno… supongo que aún hace un poco de frío…-
Dicho esto, tomo de vuelta la mano de Kei, sintiendo en el estomago un pequeño remolino al mismo tiempo que sus mejillas le ardían ligeramente.
Kei no dijo nada y solo continuo caminando, al igual que Daiki, no comprendía que estaba pasando, pero la compañía de Kei siempre era tan agradable, y siempre lo hacía sentir extraño.
Calles y calles pasaron y ambos continuaban tomados de la mano, para su fortuna no había mucha gente caminando en los alrededores, por lo que no tuvieron que fijarse mucho, mientras tanto, Daiki continuaba sin lograr entender el por qué seguía tomando su mano y el por qué no objetaba nada al respecto, se estaba convirtiendo en un sentimiento bastante inquietante.
-Bien, hemos llegado, aquí nos separamos ¿no es así?-
Dijo Kei mirando a Daiki.
-¿Eh?… Ah… si, es verdad, yo debo tomar este camino-
Dijo Daiki señalando hacia su derecha.
-Yo yo debo ir por allá-
Dijo Kei señalando a la izquierda.
-Bien-
Daiki suspiró un poco, pero ninguno de los dos se movía, como si no deseasen separarse, pero tenían que hacerlo, pero de nueva cuenta, fue Kei quien hizo el movimiento, soltándose lentamente de la mano de Daiki.
-Nos veremos-
Daiki asintió con la cabeza mientras mantenía su mirada baja, entonces Kei lo miró con una leve sonrisa y le dijo.
-Daiki… yo…-
Esto hizo que el menor levantase la vista y mirará a Kei con una pizca de esperanza.
-Yo… yo… me encantaría acompañarte, pero no puedo, nos vemos luego-
Y sin más, se acercó al rostro de Daiki, y le dio un suave beso en la mejilla, provocando que el menor se ruborizara por completo.
-Hasta pronto-
Así, Kei se dio media vuelta y se alejó lentamente, de nueva cuenta había dejado a Daiki sin palabras, completamente inmóvil a mitad de la calle.

A la mañana siguiente, de forma automática, Daiki abrió los ojos, curiosamente había logrado dormir un poco mejor que en noches anteriores, y a pesar de que ese día no tenía clase, sentía que debía levantarse.
Al bajar para tomar el desayuno, se encontró con una nota sobre la mesa de centro de la pequeña sala.

“Daiki.
Tuvimos que salir, tu abuela esta algo enferma, salimos esta madrugada, no quisimos despertarte, pero en cuanto tengamos buenas noticias nos contactaremos contigo, volveremos lo más pronto posible.
Mama.”

Daiki dejó escapar un suspiro y volvió a dejar la nota sobre la mesa al mismo tiempo que se dejaba caer sobre el sillón.
-Ahora mis padres están en Yokohama… y yo aquí… bueno, supongo que me relajaré más estando solo…-
Lentamente se dejó caer sobre el sillón, cerró sus ojos, y comenzó a recordar a Kei, sus ojos, su sonrisa, su aroma, el roce de su mano, su voz, todo, y de pronto, eso desapareció, dejando solo una sombra y una hermosa melodía de fondo.
-La… melodía…-
Susurró, de pronto abrió los ojos de golpe y se reincorporó de inmediato.
-¿A que hora era?-
Rápidamente se levantó y subió corriendo las escaleras, entró a su habitación y tomó de nueva cuenta la invitación que se encontraba sobre su escritorio.
-Seis de la tarde…-
Al saber la hora, se relajó por completo.
-Creo que me presioné demasiado, será mejor que desayune algo…-
Dicho esto, bajó de nueva cuenta, se dirigió a la cocina para prepararse algo y comenzar a desayunar.

Ya era poco más de media mañana, Kei se encontraba en su casa practicando mientras su padre lo observaba.
-Puedes descansar, ve a darte un baño, aún no te pongas el traje, ¿entendiste?-
-Si-
Dijo con cierto fastidio, salió de aquel salón y comenzó a caminar rumbo a su habitación
-Solo hago esto por que estoy seguro de que él estará ahí-
Dijo con una sonrisa mientras se quitaba la ropa y entraba al baño.

El resto del día transcurrió lentamente para Daiki, de cierta forma, estaba ansioso, nervioso, emocionado, tenía un sinfín de emociones dentro de él temía explotar en cualquier momento.
Después de hacer un poco de tarea, de bañarse, de comer un poco, terminó recostado sobre el sillón, encendió el televisor y se entretuvo un rato con uno de esos programas de entretenimiento, hasta que lentamente fue quedándose dormido.

Eran las cinco de la tarde, Kei ya se encontraba llegando a aquel lugar junto con sus padres, vestía aquel elegante traje, lucía muy apuesto, en cuando bajó del auto, las chicas comenzaron a murmurar, después de todo ya era bien conocido, al menos de vista.
-Kei, tu camerino es el de siempre, tu madre y yo estaremos en nuestros lugares, ya sabes como debes hacerlo-
-De acuerdo-
Dijo Kei con una leve reverencia y comenzó a caminar, antes de llegar al pasillo, alguien lo llamó.
-¡¡¡Inoo-chan!!!-
Al escuchar esa voz, se detuvo y miró sorprendido.
-Yuto-kun, estas aquí-
-Te dije que no faltaría-
Respondió sonriente.
-Pero aún falta para que todo comience-
-Si, pero quise venir para desearte suerte-
-Gracias amigo-
Kei le sonrió amigablemente a Yuto, y este lo hizo de vuelta.
-Tranquilo, vendrá, y si no viene iré yo por el-
Le dijo Yuto mientras le daba una palmada en la espalda, Kei solo sonrió torpemente.
-Tengo que irme, nos veremos en cuanto termine-
-Por supuesto-
Y así, Kei continuo con su camino mientras Yuto iba de regreso.
-Definitivamente debes estar aquí… Daiki-
Dijo Kei en voz baja mientras cerraba la puerta de su camerino.

Después de esa pequeña siesta, Daiki despertó con dificultad, se sentía mareado y ligeramente pesado.
-¿Qué hora es?-
Murmuró torpemente mientras buscaba algún reloj, al visualizar el que estaba colgando de la pared, se sorprendió bastante.
-¿Las cinco cuarenta?-
Gritó mientras sacudía la cabeza, salió del sillón de un solo brinco y corrió a su habitación, necesitaba ponerse algo más decente, aquellos pantalones cortos y playera holgada no eran muy formales para tal evento.
-Tengo que darme prisa-
Dijo mientras buscaba algo que ponerse.

El lugar estaba cada vez más lleno, poco a poco los elegantes invitados llegaban al lugar, era cuestión de minutos para que el espectáculo comenzara.
Kei, curioso, se asomó un poco para ver al publico, visualizó a sus padres y a Yuto, quien lo miró y con señas preguntó por Daiki, recibiendo una respuesta negativa y una palabra de ánimo.
-Tienes que venir…-
Murmuró mientras regresaba a su lugar.

No había logrado encontrar algo muy elegante, solo unos jeans negros y una camisa no tan fuera de lugar, se puso su chaqueta, tomó la invitación y salió corriendo de su casa.
-Tengo que llegar….-
Murmuró mientras corría más rápido hacia la parada del autobús.

sábado, 7 de agosto de 2010

Obsess [Cap. 6]

Capitulo 6

Al fin, la cena había dado inicio, Yabu, Daiki y Kei no dejaban de conversar, se escuchaban muchas voces, todo el mundo en la misma mesa pero platicando de cosas completamente diferentes. En cuanto todos terminaron de cenar, los sirvientes comenzaron a llenar las copas de los invitados con vino tinto, acto seguido, el padre de Yabu se puso de pie y el brindis por el regreso de su hijo dio inicio, dejando así aplausos y sonrisas.
Después de un rato, el baile había dado inicio, y las parejas comenzaron a bailar al ritmo de aquel elegante vals, mientras que los tres amigos se hacían a un lado para poder conversar mejor.
-Así que ahora comenzaras a trabajar junto con tu padre e iniciaras nuevos proyectos, que interesante-
Dijo Kei con una sonrisa.
-Algo así, pero no quiero que hablemos de esas cosas, por que no mejor me cuentan que ha pasado-
-Bueno, no hay mucho que contar-
Declaro Kei en un suspiro.
-Así es, las cosas aquí siempre han sido iguales-
Dijo Daiki.
-Vaya… ¿Han visto a Takaki?-
Pregunto Yabu con curiosidad.
-Creí que vendría, fuimos a verlo hace poco-
Dijo Kei con cierto pesar, ante esto Daiki sonrió nerviosamente, esperando que Kei no comenzara a hablar mal de Yuya.
-¿Ah si?-
-Le comentamos de tu regreso y-
-Kei y Takaki pelearon de nuevo, como siempre, ya sabes-
Dijo Daiki interrumpiendo a Kei rápidamente.
-¿Te sigue molestando con lo de la oferta de aquel músico?-
Kei dejó salir un suspiro de fastidio y resignación.
-Bueno, he de aceptar que estoy de acuerdo con lo que Takaki te haya dicho, sabes muy bien lo que opino al respecto-
-Si, lo sé…-
Respondió desviando la mirada.
-Pero no vamos a hablar de eso ahora, mejor cambiemos de tema, no dejamos de vernos por cuatro años solo para pelear ¿no es así?-
Dijo Yabu animadamente mientras se recargaba en el hombro de Kei.
-Así es, mejor cuéntanos como es allá, ¿Qué sitios conociste? ¿Qué clase de gente hay?-
Preguntó Daiki con una sonrisa, Yabu lo observó fijamente y le sonrió con ternura.
-Bueno, además de las intensas clases que tuve todo el tiempo, pase momentos agradables-
-Eso es bueno-
Dijo Kei con entusiasmo, los tres rieron y Yabu comenzó a contar un poco de cómo era su vida en aquel país.
De pronto Kei desvió un poco su mirada, al parecer alguien más había llegado y le resultaba bastante familiar.
-¿Acaso ese no es Takaki?… Y ese otro… ¿Quién es?-

Takaki y Chinen al fin habían llegado a casa de Yabu.
-Yuya-sama…-
-Tranquilo, solo relájate y no hables a menos que yo te lo pida, todo va a estar bien-
Chinen bajó la mirada un poco, suspiró profundo y entró después que Takaki. Al momento de entrar, todas las miradas de la gente de alrededor se posaron, primero sobre el apuesto joven Yuya, pero de inmediato se dirigieron sobre aquel chico apuesto que lo acompañaba, y los murmullos no se hicieron esperar, todo el mundo preguntándose quien era aquel joven, de piel blanca, finas facciones, simplemente apuesto, todos coincidían en que era la compañía ideal para Yuya.
Ambos caminaban por aquel lugar, Takaki saludaba a algunas personas, Chinen permanecía en silencio y solo siguiendo al mayor.
-Mira, ahí están Kei y los demás, vamos, te sentirás mejor si estamos con ellos-
Le dijo Takaki con una sonrisa y comenzó a acercarse a los tres amigos.

Kei observaba como Takaki se aproximaba a ellos.
-Aquí viene-
-¿Eh?-
Preguntó Yabu, quien al ver a Takaki acercarse dejó salir una sonrisa.
-¡Yuya! Me alegra ver que estas aquí-
En cuanto Takaki estuvo cerca, se acercó a Yabu.
-El hijo prodigo regreso, quien lo diría-
Dijo con una sonrisa burlona y abrazó a Yabu, Chinen permaneció detrás de Takaki todo el tiempo.
-Deja de llamarme así, me extraña ver que has venido, a ti no te agradan esta clase de eventos-
-Me alegra que aun recuerdes eso, puesto que no pienso quedarme mucho tiempo, he venido a verte con mis propios ojos, me alegra saber que estas bien-
Dijo esta vez con una franca sonrisa.
-Igual tu, has cambiado bastante, pero dime, ¿Quién es este joven que te acompaña?-
Preguntó Yabu señalando a Chinen.
-Ah, pues el es Yuri, le pedí que viniera conmigo-
-¿Eh?-
Exclamó Yabu.
-El pequeño Chinen… ¿Eres tu?-
Estaba sorprendido.
-Buenas noches, joven Kota-
-Increíble, me has sorprendido Chinen-kun-
Dijo con una sonrisa. Chinen simplemente bajó un poco la mirada.
-No cabe duda de que Chinen es un chico muy apuesto, todas las chicas no dejan de observarlo-
Comentó Daiki con una sonrisa, un poco enfadado, Yuya miró a su alrededor y efectivamente, muchas chicas miraban a Chinen anhelando poder tan siquiera poder bailar con el.
-Imagino que si Kei arregla así de elegante a su hermano Ryutaro también llamaría la atención, después de todo son hermanos ¿no?-
Dijo Yabu con una sonrisa, a lo que Kei respondió.
-Bueno, no son hermanos de sangre, por lo que no luciría igual que Chinen, ¿cierto?-
Kei le sonrió a Chinen el cual asintió con la misma sonrisa.
-Eso no lo sabía…-
Dijo Yabu un poco confundido.
-Bueno, no tienes por que saberlo todo siempre-
Dijo Kei en tono de broma.
-Pero al menos es más inteligente que tu-
Dijo Takaki con cierta burla.
-Vamos chicos, no comiencen-
Dijo Yabu para tratar de evitar le evidente pelea que se asomaba entre Kei y Yuya.
-De acuerdo, como tu digas-
Dijo Yuya con cierto fastidio, ante estas palabras, Daiki y Chinen dejaron escapar un suspiro casi al mismo tiempo.
-¿Y en donde esta Yuto-kun?-
Preguntó Daiki curioso.
-No lo sé, debe andar por ahí ayudando en algunas cosas, no lo he visto en un buen rato-
Respondió Yabu mientras miraba a su alrededor.

Ryosuke y Yuto se encontraban en un pequeño lugar terminando de comer.
-Quede satisfecho-
Dijo Ryosuke mientras dejaba escapar un suspiro.
-Igual yo, extrañaba la comida de este lugar-
Dijo Yuto mientras miraba a su alrededor, una pequeña cabaña, con mesas y sillas de madera, ligeramente alumbrada por unas cuantas velas colocadas alrededor del lugar.
-Yo vengo de ves en cuando con Ryutaro… ¡Ryutaro!-
Exclamó poniéndose de pie rápidamente.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó Yuto extrañado ante la preocupación de Ryosuke.
-Olvide llevarle la cena… rayos…-
-¿La cena?-
Yuto seguía sin entender.
-Lo que sucede es que hace poco se lastimo el pie, no debe ponerse de pie ni tratar de hacer mucho esfuerzo, y yo me encargo de llevarle la comida… ahora seguro estará molesto conmigo-
Dijo Ryosuke mientras dejaba escapar un suspiro.
-¿Y que no puede hacerlo alguien más?-
Preguntó Yuto con cierta frialdad.
-Supongo… pero aún así me preocupa, ¿y si vamos a verlo?-
Pregunto Ryosuke entusiasmado.
-Si eso te tranquiliza un poco… ¿Por qué no?-
-Será divertido-
-¿Desde cuando eres tan cercano a Ryutaro?-
Preguntó Yuto mientras se ponía de pie y comenzaba a caminar rumbo a la salida, Ryosuke se extraño ante el comentario y torpemente comenzó a seguirlo para darle alcance.
-¿Cómo que desde cuando soy tan cercano a Ryutaro?-
Yuto abrió la puerta del lugar y salió, detrás de el lo hizo Ryosuke.
-Antes ni le hablabas-
-Si le hablaba, solo que muy poco…-
-¿Y ahora que hace que eso haya cambiado?-
Preguntó Yuto indiferente mientras seguía caminando.
-Bueno… después de que te fuiste… no tuve con quien salir, con quien hablar, entonces poco a poco Ryutaro y yo nos hicimos amigos-
Dijo Ryosuke sinceramente, de pronto Yuto se detuvo, ahora que todo estaba obscuro no había gente afuera, por lo que pudo actuar sin preocupaciones.
-No me gusta que te preocupes tanto por el-
Dijo Yuto deteniéndose, Ryosuke lo miró extrañado.
-¿Por qué? El también es mi amigo, además esta lastimado, no tiene nada de malo que me preocupe por el-
Reclamó Ryosuke deteniéndose justo frente a Yuto.
-Esta bien, si así estas feliz, adelante, vayamos con tu amiguito-
Dijo Yuto de mal humor comenzando a caminar nuevamente, Ryosuke estaba confundido, ¿Por qué Yuto actuaba de esa manera tan repentinamente?

El baile avanzaba de maravilla, se respiraba un buen ambiente, parejas bailando, gente conversando amenamente, y sobre todo, cuatro chicos apuestos sentados en la sala conversando, mientras que uno estaba de pie con un porte, que para las chicas, era muy elegante.
-¿Quién es ese chico?-
Murmuraban sin parar, pero al parecer el aludido no prestaba atención a todo eso.
-Tal parece que Chinen-kun se aburre-
Comentó Yabu en forma de broma.
-Estaría más cómodo si Yuto-kun estuviese aquí-
Dijo Daiki con la misma sonrisa.
-Ah… es verdad, no lo he visto… ¿En dónde estará?-
Yabu miraba a su alrededor en busca del chico, pero no lograba verlo por ningún lado.
-Tal vez este en otro lugar-
Dijo Takaki de mala gana.
-Puede ser, bueno, lo dejaré, después de todo hace mucho que extraña a sus amigos y debió haber salido un rato-
-Eres muy complaciente con tu sirviente Yabu-
Le dijo Kei un poco serio.
-No creo que eso sea malo, después de todo, Yuto es como un amigo para mi-
-Bueno, al menos para ti es un amigo, otros se creen como un padre-
Dijo Daiki en tono sarcástico refiriéndose, obviamente, a Kei.
-Tengo hambre, ¿Qué tienen de bocadillos?-
Preguntó Takaki curioso.
-Si hubieses llegado más temprano habrías llegado a la cena-
Reclamó Yabu.
-Sabes que a este tipo de eventos nunca soy puntual, agradece que vine-
Dijo Takaki con cierto fastidio.
-Yuya-sama, ¿Quiere que le traiga algo de comer?-
Preguntó Chinen discretamente.
-Gracias-
Dijo Takaki con una sonrisa, Chinen le sonrió de vuelta y se dio media vuelta, caminando rumbo a la mesa de bocadillos.
-Ustedes son tan… cercanos-
Dijo Yabu mientras suspiraba.
-¿Qué quieres decir con eso?-
Preguntó Takaki mientras ocultaba torpemente su sonrisa.
-Ambos se sonríen tan tiernamente, son realmente adorables-
Dijo Yabu mientras volvía a suspirar. Takaki no dijo nada, simplemente se cruzó de brazos y desvió la mirada. Después de eso, los chicos cambiaron el tema de conversación, volviendo a platicar de todo lo pendiente que tenían por contarse.
Mientras tanto, Chinen caminaba rumbo a la mesa de bocadillos, sintiendo las miradas de todas las chicas, estaba sintiéndose realmente incomodo y justo unos cuantos pasos para llegar, fue interceptado por una chica, la cual portaba elegantemente un vestido color marrón, muy hermoso, y una coqueta sonrisa en el rostro.
-Disculpe joven, ¿Nos conocemos?-
Chinen la miró tímidamente y bajó ligeramente la vista.
-Me temo que no señorita-
-Vaya… pero que desgracia, bueno, ya que no nos conocemos, me agradaría mucho poder conversar un poco con usted, si esta de acuerdo-
La chica se acercaba provocativamente a Chinen, pero sabiamente guardando cierta distancia, después de todo sabía como acercarse a un hombre sin parecer una cualquiera.
-Lo siento mucho, pero debo cumplir con un asunto, si me disculpa-
Le dijo Chinen con una sonrisa, y dicho esto se hizo a un lado para así poder continuar con su camino. Pero la chica no estaba dispuesta a darse por vencida, así que comenzó a seguirlo mientras trataba de hablar con el.

Los chicos reían y conversaban muy amenamente, cuando de pronto algo llamó la atención de Kei.
-Vaya, al fin una se ánimo a acercarse, parece que Chinen-kun no tiene problemas para hablar con las chicas-
Este comentario hizo que en el rostro de Takaki se asomara una sorpresa enorme, haciendo girarse para ver hacia donde se encontraba Chinen, el cual parecía estar disfrutando de la platica con esa chica extraña. Pero lo que Takaki no sabía era que el menor solo trataba de ser cortés con la joven, después de todo era lo que mejor sabía hacer, pero lo hacía sin ninguna intensión de cortejarla.
-Al menos no se aburrirá-
Comentó Daiki con una sonrisa, Yabu observó primero a Daiki, y después analizaba el rostro de Yuya.
-Creo que es hora de irme, ya estoy cansado, nos veremos en otra ocasión, fue un gusto estar con ustedes chicos-
Dijo Takaki mientras se ponía de pie y se acomodaba ligeramente el saco.
-¿Te vas tan pronto?-
Preguntó Daiki.
-Al parecer algo incomoda a Yuya y es peligroso cuando esta de mal humor, así que te dejaré ir por hoy, te visitaré en estos días-
Dijo Yabu con una sonrisa mientras arqueaba ligeramente la ceja.
-Ya saben que no duro mucho rodeado de tanta gente, y he llegado a mi limite-
Respondió torpemente.
-Si claro, como tu digas amigo-
Le dijo Yabu mientras le daba unas palmaditas en la espalda.
-Nos veremos luego, ve con cuidado-
Le dijo Kei con una amigable sonrisa, a la que Yuya respondió con dificultad, estaba muy ansioso y no podía demostrarlo.
-Te visitaremos pronto-
Dijo Daiki mientras se despedía de el.
-Nos vemos-
Dijo torpemente mientras caminaba en dirección a Chinen.

-¿Me dirás de que familia provienes?-
Chinen no respondió y continuo intentando tomar algún bocadillo, pero era algo difícil con aquella chica bloqueándole el camino.
-Me gustaría que me hicieras el honor de bailar conmigo esta pieza-
Dijo la chica mientras que tocaba el hombro de Chinen y se acercaba un poco más, el menor no encontraba las palabras para rechazarla. Pero de pronto otra mano tomo el otro hombro de Chinen, haciéndolo un poco hacia atrás solo para lograr que la chica se alejara.
-Disculpe señorita, pero debo llevarme a mi sirviente, Chinen-kun, ve a preparar el carruaje-
Esto último lo dijo con un poco de dureza, Yuri se sintió mal, era la primera vez que lo llamaba de esa forma.
-Si… Yu… joven Takaki-
Y sin más, se dio media vuelta para salir en busca del carruaje, tratando de ocultar su rostro del resto de la gente que lo observaba curiosa. Yuya se sentía mal, le había hablado muy duramente a Chinen, se sentía furioso consigo mismo y con el, ¿Por qué tenía que aparentar ser tan amable con esa chica?
Molesto, miró fríamente a la joven, se dio media vuelta y se marcho a paso lento, sin mirar a su alrededor, solo concentrado en llegar a la salida.

Chinen ya estaba afuera, de pie junto al carruaje, el cual ya tenía la puerta abierta, simplemente esperando a que Yuya llegase, quien no tardó mucho en llegar y subió de inmediato, Chinen estaba por cerrar la puerta cuando Takaki notó que este no había subido aún.
-¿Qué no vas a subir?-
-No es correcto que los sirvientes viajemos junto a los amos, puedo volver caminando-
Respondió lo más serio que pudo, sin mirar a Yuya.
-Deja de decir tonterias y sube-
Dijo el mayor con cierto fastidio.
-Disculpe joven Takaki… pero no puedo complacerlo con tantos caprichos-
Dicho esto cerro la puerta de un solo golpe y le dio la señal al chofer, el cual de inmediato tiró de las riendas y los caballos comenzaron a caminar.
Takaki, un poco molesto, asomó su cabeza por la pequeña ventana.
-¡¿Pero que demonios te pasa?!-
Le grito mientras se alejaba más y más, Chinen solo se reverencio y espero hasta no escuchar el sonido de los caballos que llevaban el carruaje.
-Yuya-sama…-
Dijo en voz baja mientras observaba a lo lejos aquel carruaje, su mirada era una llena de tristeza, pero sabía que eso era lo correcto, y sin más, comenzó a caminar de regreso, pensando en que tal vez Yuya pudiese recibirlo con un fuerte regaño.

Yuto y Ryosuke estaban a escasos pasos de llegar al cuarto en donde se encontraba Ryutaro.
-Solo quiero ver que al menos ya comió algo-
Dijo Ryosuke tímidamente al notar el fastidio en el rostro de Yuto.
-¿Y después?-
-¿Eh?-
-Bueno, eso lo decidiré yo-
Al decir esto, una sonrisa siniestra se dibujó en el rostro de Yuto, mientras que Ryosuke no comprendía lo que esto quería decir.
Al abrir la puerta, se encontraron con un Ryutaro sumergido en aquel libro.
-Al menos deberías tocar-
Dijo el chico sin despegar la vista de aquel libro.
-Disculpa… siempre se me olvida-
Respondió Ryosuke con voz torpe.
-¿Podemos pasar?-
-¿Podemos?-
Preguntó Ryutaro confuso, fue así como interrumpió su lectura para ver quien acompañaba a Ryosuke, al ver a Yuto se sorprendió bastante.
-Vaya… claro, adelante-
Dijo con sorpresa mientras cerraba el libro y lo colocaba sobre su pequeño buró de madera.
-Veo que ya cenaste-
Dijo Ryosuke con alivio.
-Si, cuando desperté la comida ya estaba aquí, gracias-
-Bueno, no la traje yo…-
Rió torpemente mientras se rascaba la cabeza.
-Eso no importa, puedo ver que tenías algo importante que hacer-
Dijo observando a Yuto, el cual lo miro con cierto desafío, el cual Ryutaro no le dio importancia.
-Bueno, creo que no es algo que le digas a alguien que tiene cuatro años que no ves-
Dijo Yuto mientras se acercaba un poco más.
-Tienes razón, fui muy descortés, bienvenido Yuto-kun-
Respondió Ryutaro con cordialidad.
-Gracias Ryutaro-kun, es una pena volver y encontrarte enfermo-
-Es solo una lesión, nada de cuidado-
-Veo que tienes a tu amigo quien se preocupa por tu bienestar-
Dijo Yuto refiriéndose a Ryosuke.
-Algo así-
Ryosuke comenzaba a sentir cierta hostilidad en la actitud de Yuto, lo cual comenzaba a volverse muy incómodo, así que decidió intervenir.
-Bueno… ejem… veo que estas bien Ryutaro, ya es tarde y acompañaré a Yuto un poco para que regrese a su casa, nos vemos mañana, descansa-
Dijo mientras se llevaba a Yuto, empujándolo un poco, Ryutaro no dijo nada, solo se limito a observar como Ryosuke sacaba a Yuto y después cerraba la puerta.

-¿Por qué me sacaste así?-
Preguntó Yuto un poco molesto mientras se acomodaba el saco.
-Perdón… ah… pues por nada, creo que ya es tarde, te acompañaré de regreso-
-Si lo que quieres es que me vaya lo hubieses dicho desde el principio-
Dijo con el mismo tono enojado en la voz y comenzó a caminar rumbo a la salida.
-No lo dije por eso… espera-
Le pidió Ryosuke mientras intentaba darle alcance, sin embargo Yuto estaba molesto y no deseaba continuar discutiendo, y justo antes de salir de aquella casa, se detuvo y le dijo seriamente.
-A partir de aquí puedo ir solo, nos veremos luego, cuídate-
Yuto estaba dispuesto a marcharse, pero Ryosuke no iba a permitirlo, no era posible que se fuera de esa forma, así que lo tomó con fuerza del brazo y le dijo con voz firme.
-¡Espera!-
Dicho esto, un silencio se apodero de ellos, Ryosuke no sabía que decir, solo estaba seguro de que no quería que Yuto se marchara, no así.
-¿Qué?-
Preguntó Yuto extrañado.
-No… no te vayas así…-
-¿Así como?-
Preguntó Yuto con cierto fastidio.
-Estas molesto… no comprendo el por qué pero lo estas, no quiero que te vayas así…-
Esta vez Ryosuke bajó un poco la mirada y la fuerza con la que sujetaba a Yuto comenzó a desvanecerse.
-¿Y que quieres que haga?-
Esta vez, Yuto se soltó suavemente del agarre de Ryosuke y se acercó un poco más a el.
-No lo se… solo… no quiero que te vayas…-
Yuto al fin se había dado cuenta de que estaba siendo muy duro con Ryosuke por algo que ahora, parecía sin importancia.
-No puedo quedarme toda la noche-
Le susurró al oído, con aquella voz seductora que a Ryosuke le erizaba la piel.
-Bueno… yo-
-Ya es tarde y debo volver a casa, tal vez necesiten de mi ayuda allá, pero te buscaré mañana, aún tenemos algo de que hablar-
Ante esto último, Ryosuke miró extrañado a Yuto, no tenía ni la más minima idea de que tenían que hablar.
-¿A que te refieres?-
-Bueno, a algo así-
Dijo Yuto con voz seductora, entonces, lentamente se fue acercando al rostro de Ryosuke, con delicadeza acarició su mejilla, haciendo que el mayor suspirara lentamente, al notar esto Yuto sonrió un poco, la distancia entre ellos era realmente corta, ambos podían sentir la suave respiración del otro, Yuto sentía embriagarse ante el aroma de Ryosuke, y este anhelaba que Yuto se acercara más, lo cual hizo, estaban ya tan cerca, que sus labios se rozaron suavemente, al sentir aquel roce, se separaron un centímetro tal vez, Yuto sonrió un poco mientras que Ryosuke separaba un poco sus labios, entonces Yuto volvió a acercarse, y de forma inevitable y casi de inmediato, ambos se besaron, no hubo necesidad de palabras, ambos unieron sus labios y comenzaron a besarse lenta y suavemente, a un ritmo lento y acompasado. Poco a poco Yuto tomó el rostro de Ryosuke con una mano, y con la otra lo tomó por la nuca, el mayor solo se aferró un poco al saco del menor mientras ambos continuaban disfrutando de aquel beso lleno de anhelo, su primero beso.
Lo minutos pasaron, y al fin lograron separarse con cierta dificultad, Ryosuke no tenía el valor de mirar a Yuto a la cara, sentía sus mejillas arder. Sin embargo Yuto sonreía.
-Ahora ya sabes de que tenemos que hablar mañana-
Y dándole un suave beso en la mejilla y despeinándolo un poco, se dio media vuelta y comenzó a marcharse. A Ryosuke le temblaban las rodillas, sentía que si intentaba dar un paso colapsaría, inclusive no podía articular palabra alguna, estaba aún en un cierto estado de shock, así que solo se limitó a observar como Yuto se marchaba.

Después de haber caminado de regreso a casa, se sentía mal, realmente mal, lo menos que deseaba era que Yuya llegase a tratarlo así algún día, y lo peor es que el también había sido ligeramente grosero.
-Le dije caprichoso… ¿qué haré ahora?…-
No tenía deseos de volver, sin embargo debía hacerlo, estaba conciente que pasara lo que pasara, debía afrontarlo, después de todo, si merecía ser castigado por su falta de respeto, pues así lo afrontaría.
Cuando al fin llegó, entro, como de costumbre, por la puerta trasera, ya todo estaba obscuro, en silencio, ante tal inesperada tranquilidad, dejó salir un suspiro, entonces, comenzó a caminar rumbo a su cuarto, gracias a los enormes ventanales que había por el pasillo, la luz de la luna entraba en todo su esplendor, iluminando su camino sin necesidad de una vela, estaba por llegar a su cuarto, cuando una voz hizo que se le erizara la piel.
-Llegas tarde-
Conocía esa voz a la perfección, pero por la falta de luz no podía ver su rostro.
-Lo siento-
-¿Ahora te disculpas?-
Chinen no dijo nada y solo bajo la cabeza.
-Necesito que acomodes mi ropa-
Dicho esto, Takaki se dio media vuelta y se fue, Chinen se quedó extrañado, se esperaba un fuerte grito, algún regaño, no una orden pero estaba seguro de que tal vez lo reñiría al llegar a la habitación, así que sin más comenzó a seguirlo.
En todo el camino, ninguno de los dos dijo nada, antes de llegar a las escaleras, Takaki tomo una vela y continuo con el camino.
Cuando llegaron, Takaki dejó la puerta abierta para que Chinen entrara, lo cual hizo.
-Cierra la puerta-
Le indicó Takaki aún con seriedad mientras comenzaba a encender un par de velas más.
-Voy a cambiarme, cuando termine quiero que guardes mi ropa-
-Si…-
No estaba seguro de querer llamarlo “joven Takaki” como lo había hecho anteriormente, pero tampoco se sentía con la confianza de decirle “Yuya-sama” como de costumbre.
Takaki entró a un cuarto que estaba cerca del baño, después de unos minutos salió ya con su pijama puesta, cubriéndose con una elegante bata a juego, dejó sus elegantes ropas sobre la cama y entró al baño, Yuri se acercó a la cama y comenzó a doblar la ropa.
“-No podemos guardarla… habrá que lavarla… ¿Acaso querrá que la lave ahora?-”
Pensó Yuri mientras sostenía aquel elegante saco, su mirada se clavo en aquella prenda y la imagen de un apuesto Yuya apareció en su mente, formándole una melancólica sonrisa.
-¿Qué haces?-
Al escuchar aquello, se sobresaltó un poco y dejó caer el sacó al suelo.
-Lo siento… solo me preguntaba si desea que mande a lavar estas ropas-
Estaba nervioso, tal vez asustado.
-No, simplemente guárdalas-
Respondió con indiferencia mientras se acercaba a la cama y se sentaba en la orilla, justo a un lado de donde estaba la ropa, y solo se dedico a observa a Yuri como doblaba con delicadeza aquellas prendas.
El silencio los invadió, ninguno de los dos sabía que decir, Yuya estaba comenzando a sentirse ansioso.
-Yuri… ¿Me odias?