sábado, 10 de julio de 2010

Obsess [Cap. 2]

Capitulo 2

Al llegar de regreso a la biblioteca, se encontró con Daiki concentrado leyendo las notas de Ryutaro.
-Si tan interesado estas en el aprendizaje de Ryutaro puedo cederte el puesto de profesor-
Dijo Kei con una sonrisa.
-No lo hagas, sabes que no soy bueno explicando este tipo de cosas-
-Bueno, en eso te doy la razón-
Daiki observaba a Kei y notó el sobre que llevaba en la mano.
-¿Otra carta?-
-Si, me la acaban de dar, no sé que sea-
Dijo Kei observando de nuevo aquel sobre.
-Si lo abres lo sabremos-
-Tienes razón-
Dijo Kei mientras le guiñaba un ojo a Daiki, este simplemente sonrió y observo como el mayor abría aquel sobre con delicadeza.
-Es de la familia de Yabu… dice que han organizado un baile en honor al regreso de su hijo el cual es, dentro de dos días… que rápido-
Dijo Kei con sorpresa.
-Vaya, apenas hoy en la mañana recibiste su carta con la noticia de que llegaría y sus padres ya tienen hasta un baile preparado para dentro de dos días-
-Bueno, lo importante es que ahora falta menos para al fin poder verlo-
-Si-
Dijo Daiki muy animado, de pronto el mayordomo toco la puerta, a pesar de que esta estaba abierta, ambos chicos lo miraron.
-Joven, el carruaje esta listo-
-Bien, gracias Hiroshi-
El mayordomo se reverencio y se hizo a un lado para dejar que los dos chicos salieran de la biblioteca.

El camino fue un poco largo, pero aun no anochecía así que estaba bien. En cuanto llegaron a su destino, bajaron despacio del carruaje y de inmediato fueron recibidos por un chico muy sonriente.
-Joven Kei, joven Daiki, ¡Que sorpresa! A Yuya-sama le va a gustar verlos, adelante-
-Gracias Chinen-kun, tan amable como siempre, si que haz… cambiado-
Dijo Daiki evitando decir que había crecido, puesto que eso no era muy notable.
-Gracias joven Daiki-
Después Chinen miró a Kei.
-Joven Kei, luce muy bien ahora-
-Gracias Chinen-
Después Kei recordó que a Ryutaro no lo encontraban por ningún lado.
-Chinen-kun, ¿Tu hermano vino a verte hoy?-
-¿Ryutaro? No joven, no lo he visto en bastante tiempo-
-Ya veo…-
-¿Ha pasado algo?-
-Solo que hace un rato no lo encontraba, debió de haber ido al pueblo por algún encargo-
-Joven Kei, quiero agradecerle por cuidar tanto de Ryutaro, a pesar de que no es mi hermano de sangre, es como si lo fuera, y el saber que usted lo cuida me alivia mucho-
Dicho esto, Chinen se reverenció ante Kei.
-No hagas eso Chinen-kun, es fácil cuidar a Ryutaro-
Dijo Kei con una sonrisa, mientras tanto Daiki se limitaba a observar en silencio.
-Bien, iré a avisarle a Yuya-sama que están aquí-
Dicho esto, Chinen entró corriendo a la casa, y antes de correr hacia la habitación de Yuya, dejó la puerta abierta y espero a que Kei y Daiki entraran. Ambos tomaron asiento en la sala y Daiki no dejaba de observar a su alrededor.
-¿Cuánto tiempo tiene que no veníamos?-
-¿Un año?-
Preguntó Kei con cierta confusión.
-Eso creo…-
-Pero aún así nada ha cambiado-
-Así es, Chinen sigue diciéndole “Yuya-sama”-
Dijo Daiki con una risita.
-Es verdad-
Respondió Kei riéndose un poco.
-¿Hay algún problema con eso?-
A escuchar esa voz, ambos chicos voltearon a ver al chico que entraba en aquella sala, alto, de cabello un poco castaño, de mirada fría, con un gran porte, pero que en el fondo era la persona más amable y atenta.
-Yuya-
Exclamó Kei poniéndose de pie, Daiki hizo lo mismo.
-Bueno, al menos aún recuerdan mi nombre-
Dijo en tono de burla.
-Yuya-sama, ¿quiere que traiga algo?-
Preguntó Chinen con entusiasmo.
-¿Ustedes quieren algo?-
Preguntó Takaki dirigiéndose a Kei y a Daiki.
-¿Aún sueles tener de aquellos dulces que tanto me gustan?-
Preguntó Kei.
-Por supuesto-
Dijo Takaki con orgullo.
-Perfecto, hace mucho que no los como-
Dicho esto, Takaki miró a Chinen y sin necesidad de palabras, este se dio media vuelta y se marchó en busca de aquellos dulces.
-¿Y qué los trae por aquí?-
Dijo Takaki mientras tomaba asiento, enseguida Daiki y Kei hicieron lo mismo.
-Recibí una carta de Yabu, esta mañana, dice que volverá-
Dijo Kei con una sonrisa.
-Vaya, al fin vuelve el hijo prodigo de la familia Yabu, de seguro que Kota es todo un hombre ahora-
-Debe ser, sabemos que su madre organizará algo para recibirlo-
Dijo Daiki.
-Así es, recibí la invitación hace un rato-
Dijo Kei recordando aquella invitación, buscó en su bolsillo de su abrigo y la encontró.
-Pues si, en dos días será la cena para recibir a Yabu, dice que estamos invitados cordialmente, incluso habrá un baile-
Dijo Kei mientras volvía a guardar aquella invitación en su bolsillo.
-Bueno, en dos días vuelve el-
-No lo digas de nuevo-
Dijo Kei.
-De acuerdo-
Daiki dejó salir una risita.
-¿Por qué no quieres escuchar como Yuya halaga a Yabu?-
Por primera vez, Kei miró con un ligero resentimiento a Daiki.
-Por nada, simplemente siento que exagera las cosas-
Respondió.
-¿Exagero las cosas? Por favor Kei, tu podrías estar volviendo de Nueva York ahora mismo y ser un pianista reconocido en los mejores lugares, pero no, eres necio-
Dijo Takaki mientras se recargaba en el respaldo de aquel sillón y cruzaba su pierna.
-No es cierto, además, estoy bien solo siendo lo que soy-
-Un pobre estudiante universitario esperando conocer el mundo entero junto a su arquitectura, Kei, sabes que eres más que eso-
-Yuya, basta, no estamos aquí para que continúes criticándome como siempre, ahora recuerdo por que no venía a verte-
Dijo Kei con fastidio, Takaki estaba a punto de decir algo cuando Chinen entró al lugar.
-Yuya-sama, aquí están los dulces-
Así, los puso sobre la larga mesa de centro y se marcó.
-Gracias Chinen-kun, que oportuno eres-
Dijo Daiki sintiéndose realmente aliviado, estaba a punto de estallar una batalla campal entre Takaki y Kei y eso no era bueno.
-Bueno, ahora mejor cambiemos de tema, cuéntanos mejor acerca de lo que haces ahora-
Dijo Daiki mientras tomaba un dulce, Kei y Yuya suspiraron profundo e igual tomaron un dulce, siempre era Daiki quien detenía sus pequeñas peleas, y siempre después de pelear se sentían avergonzados con el.
-Pues ahora solo estoy al pendiente de algunos negocios familiares, mi padre me lo ha pedido antes de marcharse a la capital a arreglar unos asuntos-
-Así que siempre sí aceptas tomar el negocio familiar-
Dijo Kei en un suspiro.
-Bueno, no es que me estén obligando, además de que es un apoyo a mi padre-
-Si, pero eso es por que tu no haz querido hacer algo por tu propia cuenta, jamás has sabido hacia donde ir, y ese es un grave problema-
Le dijo Kei muy serio.
-Bueno, el hecho de que me lo diga quien desperdicio la oportunidad de su vida no es muy alentador, ¿no lo crees?-
Y ahí iban de nuevo, Daiki y Chinen se miraron y con la sola mirada se pusieron de acuerdo.
-Bueno, Kei-chan, ya es tarde, tenemos que irnos-
Dijo Daiki poniéndose de pie y jalando a Kei del brazo para que también se pusiera de pie.
-Joven Yuya, creo que ya es hora de su baño-
Dijo Chinen mientras levantaba también a Takaki y comenzaba a llevárselo.
-Bien, entonces nosotros ya nos vamos, gracias por los dulces Yuya-
Dijo Daiki mientras se llevaba consigo a Kei hacia la salida.
-Gracias por su visita joven Daiki, joven Kei-
Dijo Chinen mientras se llevaba a Takaki hacia las escaleras.
-Nos vemos-
Y dicho esto, Daiki cerró la puerta.

-Vamos Yuya-sama, un baño le caerá muy bien-
Dijo Chinen mientras llevaba a Takaki por las escaleras, atravesaban el enorme pasillo, entraban en la habitación de Takaki y se dirigían al baño.
De inmediato Chinen comenzó a prepararlo todo.
-Vamos Yuya-sama, un baño lo relajará-
Dicho esto, Chinen salió de la habitación con un par de cubetas hechas de madera. Al quedarse solo, Takaki dejó salir un suspiro, dejó salir una sonrisa y comenzó a desvestirse, al estar completamente desnudo, tomo su bata de dormir y se la puso. Un poco después, Chinen llegó a la habitación con el par de baldes llenos con agua caliente, entró al baño y llenó la tina.
-Listo Yuya-sama-
Dijo Chinen con una sonrisa mientras trataba de recuperar el aliento.
-Gracias Yuri-
Dicho esto, le revolvió los cabellos con una mano y entró al baño, Chinen se quedó afuera, no cerro la puerta, puesto que a Takaki no le gustaba, en cambio solo se recargó en la pared cerca de la puerta y se dedicó a observar la habitación de Takaki mientras escuchaba como este se bañaba.
-Sabes, me sorprende lo bien que te entiendes con Daiki-
Escuchó decir a Takaki.
-En una situación como esa, teníamos que pensar rápido-
-Lo sé, y te lo agradezco, de no estar ustedes no sé como hubiésemos terminado Kei y yo-
Dijo con una risita Takaki.
-Pero a pesar de todo, usted lo aprecia y no sería capaz de hacerle daño-
-En eso te doy la razón, es un buen amigo, pero de verdad me desespera que no haya aprovechado aquella oportunidad solo por que…-
Yuya se quedó callado y Chinen comprendió aquella frase.
-Es normal que no hubiese querido separarse del joven Daiki, después de todo es una persona muy importante para el-
-Eso lo sé-
Dijo Yuya con resignación, después Chinen escuchó el sonido del agua derramarse, eso significaba que Takaki ya había terminado con su baño, así que se apresuró a tomar una toalla más, a pesar de que ya había una, Takaki siempre olvidaba secarse el cabello, o al menos eso parecía aparentar.
Instantes después, como siempre, Takaki salió con su bata de dormir puesta, pero con el cabello completamente mojado, al verlo, Chinen se aproximó rápidamente a el y colocó aquella toalla sobre su cabeza.
-Lo olvidé de nuevo-
Dijo Yuya con torpeza.
-No importa, puedo hacerlo, pero…-
Dijo Chinen mientras esperaba a que Takaki tomará asiento.
-Lo siento, aún no eres capaz de alcanzarme-
Le dijo en tono de broma mientras se acercaba a la cama y tomaba asiento en la orilla. Chinen se detuvo frente a el y comenzó a secarle el cabello con delicadeza.
-Pero algún día lo alcanzaré-
Dijo Chinen con decisión, Takaki solo dejó escapar una risita.
-Yuya-sama… ¿Le molesta que el joven Kei quiera tanto al joven Daiki?-
Se atrevió a preguntar, Takaki solo dejó salir un suspiro.
-No es que me moleste, lo que no puedo tolerar es que abandone todo por el, es algo que no esta bien-
-Usted lo dice por que no esta dispuesto a dejarlo todo por alguien Yuya-sama-
Respondió Chinen con una sonrisa.
-Mi caso es diferente, yo no tengo un talento especial por el cual tenga un futuro brillante lejos de aquí-
-Claro que lo tiene, es bueno escribiendo, yo lo sé, es solo que usted no tiene deseos de sobresalir en nada y solo encargarse de los negocios familiares por su padre-
En ese momento Takaki suspiró profundo.
-Me conoces tan bien Yuri… no sé que haría sin ti-
-Seguramente su vida sería un completo desastre-
Respondió Chinen mientras continuaba secando el cabello de Takaki. De pronto este tomó a Chinen de la cintura y levantó la cabeza, provocando que la toalla cayera de su cabeza y que el menor se ruborizara levemente.
-Eso es algo que no me atrevo a negar-
-Yuya-sama…-
Dijo Chinen mientras sentía que se perdía en aquella mirada tan gentil.
-No vuelvas a decir que no estoy dispuesto a dejarlo todo por alguien, por que eso no es verdad-
Dijo Takaki con voz suave, Chinen se quedó sorprendido ante aquellas palabras, pero antes de poder decir algo, Takaki lo acercó más y con una mano acarició su rostro mientras que con la otra aún lo agarraba de la cintura.
-Yuya-sama… yo-
Estaba por decir algo cuando Takaki tomó su barbilla y lentamente se acercaba a su rostro, para después unir sus labios en un agradable y tierno beso. Al principio Chinen no supo que hacer, esta no era la primera vez que Takaki lo besaba, pero siempre que lo hacía lo tomaba desprevenido y sin saber como reaccionar. Pero lentamente Takaki comenzó a mover sus labios en busca de una respuesta, la cual no se hizo esperar cuando Chinen comenzó a mover sus labios mientras que con sus manos tocaba los hombros de Takaki. Besos cortos y largos, unos cada vez más profundos y otros no tanto, entrelazando suavemente sus lenguas a un mismo compás, era una sensación muy placentera para ambos.
Después de unos minutos, ambos se separaron lentamente y se miraron fijamente a los ojos para después sonreírse.
-Yuri, ¿siempre estarás aquí para mi?-
Ante aquella pregunta con un ligero tono infantil, Chinen sonrió.
-Por supuesto Yuya-sama, siempre que Yuya-sama me necesite aquí estaré-
Takaki sonrió.
-Bueno, por ahora te dejaré ir con esa respuesta-
Chinen no comprendió del todo.
-Ahora ve a descansar, ha sido un día pesado-
Chinen asintió con la cabeza, y antes de que Takaki lo soltará, le dio un pequeño beso en los labios, después lo dejo ir.
-Buenas noches Yuya-sama-
Dijo Chinen mientras salía de la habitación y cerraba la puerta lentamente. Al quedarse solo, dejó escapar un suspiro junto con una sonrisa, se levantó para apagar las velas de alrededor, dejando encendida la que estaba cerca de la cama, sacó las cobijas de la cama, se acomodó y apagó la última vela, quedando completamente a obscuras y cerrando los ojos para así dormir profundamente.

Chinen caminaba hacia su pequeña habitación que se encontraba en la parte de atrás de la gran casa, casi en el sótano, entró con una vela en la mano y la dejó sobre una pequeña mesita de madera, permitiendo así que el pequeño cuarto se llenara con su luz.
-Yuya-sama…-
Dijo en voz baja mientras se llevaba dos dedos a los labios, después sacudió la cabeza, sonrió un poco y mejor se dirigió a su pequeña cama, sacó la única cobija que tenía, acomodo su pequeña almohada, apagó la luz de aquella vela y se recostó en su cama, y antes de cerrar los ojos, no dejaba de sentirse feliz por el beso de hace unos momentos, siempre que Takaki lo besaba lo hacia sentirse lleno de felicidad, y así, comenzó a recordar la primera vez que Takaki lo hizo.

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Hace unos años, cuando Chinen llegó por primera vez a aquella casa, tenía alrededor de diez años, proveniente de una familia humilde, tuvo que salir de casa para ayudar a su familia, estaba bien, aunque tenía un poco de miedo, estaba dispuesto a hacer lo que fuese con tal de ayudar a su madre.
-Bien, Chinen-kun, aquí dormirás-
Le indicó el mayordomo y así lo dejó solo en aquel pequeño cuarto. Chinen lo miró atento, era pequeño, pero el estaba acostumbrado a cosas así de pequeñas, así que estaba bien.
Después de que le mostraran lo que debía hacer, lo cual no era mucho puesto que aún era pequeño, solo unas cuantas tareas en la cocina como acomodar los platos limpios, ir al pueblo por algunos pequeños mandados, ayudar al mensajero de la casa el cual era un viejo algo grande y ya no podía recorrer grandes distancias a pie. Un día, una de las criadas le ordenó llevar un jugo y unos dulces a la habitación del señor, el cual acababa de llegar junto con su madre.
Temeroso, tocó a la puerta y la voz de un chico se escuchó dentro de la habitación.
-Adelante-
-Disculpe joven, aquí están sus dulces-
Dijo el pequeño Chinen mientras con esfuerzos abría la puerta y con la otra sostenía la charola. Al ver que el pequeño sirviente no podía, el jovencito se levantó de su asiento y caminó de prisa para ayudarlo.
-Eres muy pequeño, estas bien-
En el momento en el que el joven le quito la charola al pequeño Chinen y regresaba a su lugar, poniendo los dulces y su jugo sobre la mesita de aquella habitación, Chinen lo miró asustado, después de todo estaba mal que el joven hiciera su trabajo, así que con lágrimas en los ojos, se dejó caer de rodillas al suelo y sin poder contener las lágrimas, comenzó a llorar mientras decía.
-Lo siento joven, por favor perdóneme, lo haré mejor para la próxima, pero por favor perdóneme-
El joven se sintió mal por aquel pobre niño así que tomo un dulce y se acercó a el hincándose para tomar su rostro y limpiar aquellas lágrimas.
-No llores, no estoy molesto contigo, yo solo quise ayudarte, mira, toma esto y ya no llores más ¿de acuerdo?-
En ese momento Chinen se quedó sorprendido, aquel joven era realmente atractivo y muy amable, se esperaba todo menos alguien tan noble. Se puso lentamente de pie ayudado por el joven y ambos caminaron a la pequeña salita, en donde Chinen tomó asiento en un sillón pequeño y el joven en otro frente a el.
-¿Qué edad tienes? Te vez muy pequeño-
-Diez años joven-
-Increíble, yo tengo trece, creí que eras mucho menor pero ahora veo que no-
Chinen solo sonrió, en ese momento el joven quedó prendido de aquella sonrisa.
-Ah, y deja de decirme “joven” me llamo Yuya-
Chinen miró a Yuya.
-Yuya-sama-
-No, solo Yuya-
El rostro de Chinen mostró un poco de aflicción.
-Yuya…-s-sama-
-De acuerdo, dejémoslo así, ¿y tu te llamas?-
-Chinen Yuri-
-Yuri, bien, ahora ya sabemos nuestros nombres-
Dicho esto Takaki le sonrió, Chinen también lo hizo, desde ese día, ambos se llevaron realmente bien, el pequeño Chinen siempre cuidando del joven Yuya, siempre detrás de el.
Un par de años después, Chinen ya tenía doce años y Takaki quince, el mayor tomaba su baño como de costumbre, pero al escuchar un estruendoso ruido, salió de la tina y se puso su bata para salir rápidamente, solo para encontrarse a Chinen tirado en el suelo con todas las toallas encima.
-Yuri, ¿Estas bien?-
-Lo siento Yuya-sama, creí que alcanzaría una toalla para usted pero…-
-No te preocupes, solo respóndeme si estas bien-
Dijo Takaki preocupado mientras ayudaba a Chinen a ponerse de pie.
-Estoy bien Yuya-sama, no me ha pasado nada-
Respondió sonriente, Yuya dejó salir un suspiro de alivio y se dejó caer de rodillas al suelo.
-Yuya-sama ¿Se siente mal?-
-No, solo que me asustaste-
Dijo Takaki en un suspiro.
-Lo siento Yuya-sama, no era mi intensión, perdóneme-
-No hay nada que perdonar, no pasa nada ¿de acuerdo?-
Takaki le sonrió a Chinen y este también lo hizo, en ese momento Chinen notó que Takaki tenía el cabello empapado. Tomo una toalla del suelo y se acercó a el, comenzado así a secarlo suavemente.
-Si sale así enfermará Yuya-sama-
Takaki se quedó helado, las manos de Chinen sobre su cabeza era una sensación agradable, tener al chico tan cerca fue muy agradable y sin saber el por que lo hacía, tomó las manos de Chinen y las bajó lentamente junto con la toalla. El menor estaba sorprendido y su corazón dio un fuerte latido al sentir las manos de Takaki sobre las suyas, después, de un solo movimiento, el mayor jaló a Chinen hacia su rostro y lo besó dulcemente.
Esa fue la primera de muchas ocasiones en las que Takaki besó a Chinen, este sin oponer resistencia alguna, lentamente esos besos se hacían más duraderos y siempre era realmente agradable para ambos esas situaciones.

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Con aquellos recuerdos, Chinen sonrió, cerró sus ojos y comenzó a quedarse dormido lentamente, estaba realmente feliz de poder estar junto a Takaki, siempre esperando con anhelo el siguiente día.

Al bajar del carruaje, después de haber llevado a Daiki a su casa y de haber sido regañado dos veces, primero por Daiki durante todo el camino, y después por la madre de Daiki por llevarlo tan tarde.
-Eso de regañar a las personas seguro viene de familia….-
Murmuró Kei mientras atravesaba el recibidor, antes de llegar a las escaleras, una de las criadas se acercó a el.
-Joven Kei, bienvenido-
-Gracias, ¿sucede algo?-
-Solo quería informarle que no encontramos a Ryutaro por ningún lado, no ha llegado a su habitación y estamos preocupados-
En ese momento Kei también se lleno de preocupación.
-¿Cómo que no ha llegado? ¿En donde esta Ryosuke?-
-Esta en la cocina tomando su cena-
-Bien, ve a buscar por los sótanos, yo hablare con Ryosuke-
-Si joven-
Dicho esto, la criada se fue y Kei comenzó a dirigirse hacia la cocina. Al entrar se encontró con Ryosuke quien lavaba los platos que había utilizado.
-Ryosuke-kun-
El aludido se giró y al ver a Kei se sorprendió y dejó de lavar su plato.
-Joven Kei, ¿se le ofrece algo?-
Preguntó con timidez.
-Tranquilo, escuché que Ryutaro no aparece por ningún lado, ¿tienes idea de en donde puede estar?-
-Bueno, ya busqué en todos los lugares en donde solimos ir juntos, pero no hay pista de el, a decir verdad, usted lo sabe, es un chico muy reservado, el suele estar en lugares que ni siquiera yo sé en donde quedan, por que normalmente le gusta estar solo, pero estoy… preocupado… la última vez que lo ví… se veía… triste-
-¿Triste?-
Preguntó Kei preocupado.
-Si…-
Ryosuke no se atrevió a decir más, después de todo no era quien para decirle al joven Kei los sentimientos de Ryutaro.
-Trataré de ayudar en la búsqueda, por favor, ve con los otros trabajadores al pueblo a buscar otra vez-
-Si joven Kei-
Dijo Ryosuke con firmeza y salió de la cocina en busca de trabajadores para ir al pueblo.
“-¿En dónde te metiste Ryutaro?”-
Pensó Kei mientras miraba por la puerta de la cocina, la cual estaba abierta y se veía el enorme campo que rodeaba la casa.
“-Todos han buscado dentro de la casa… ¿pero y los alrededores?-”-
Pensó, y como si un rayo de luz lo iluminará, salió por la puerta de la cocina rumbo a aquel inmenso campo con la esperanza de que sus suposiciones fuesen ciertas.

Y es que después de haber llorado todo lo que tenía por llorar, recargó su cabeza en aquel árbol, desdobló sus rodillas y cerró los ojos, lentamente se quedó profundamente dormido, pero algunas lágrimas seguían escapando de vez en cuando, puesto que sus sueños estaban llenos de recuerdos acerca de Kei. Pronto comenzaba a anochecer y el no se percataba de ello.
Después de haber buscado y caminado bastante, divisó el árbol que marcaba el fin de su terreno, estaba a punto de darse por vencido y regresar, pero vio una sombra sentada al pie de aquel majestuoso árbol la cual llamó su atención. A paso lento se fue aproximando, hasta que reconoció aquella sombra y comenzó a correr en dirección a aquel árbol.
-Ryutaro…. Ryutaro….-
Dijo con la respiración entrecortada, después de todo si había corrido un buen pedazo. Se arrodilló para tratar de despertar al chico.
-Ryutaro, Ryutaro despierta-
Dijo suavemente, de pronto pudo observar como una, de las tantas lágrimas, se derramaba y corría por la mejilla de Ryutaro, Kei se sorprendió y la limpió con ternura.
-Ryutaro, ¿te sientes mal? Despierta por favor-
Kei comenzaba a preocuparse, pero de pronto Ryutaro comenzó a abrir los ojos lentamente.
-Ryutaro, estas bien-
Al abrir por completo los ojos se sorprendió.
-¡Joven Kei!-
-Con que aquí estuviste todo este tiempo, no sabes lo preocupado que estaba-
Y sin más, abrazó al chico con fuerza, este se ruborizó de inmediato, estaba a punto de perder la razón y corresponder a tal abrazo, pero recobró la razón y en lugar de responder, alejó a Kei.
-Lo siento mucho joven Kei, no era mi intención-
-Ya hablaremos en la casa, ahora será mejor que volvamos, ya es muy tarde y no sabemos que podrá pasar por aquí-
Dicho esto, se puso de pie al mismo tiempo que tomaba la mano de Ryutaro y lo ayudaba a levantarse, y sin soltarlo, comenzó a caminar de regreso a la casa, jalando a Ryutaro el cual sabía que debía soltarlo, pero no deseaba hacerlo, así que solo se dejó llevar.

Al llegar a la casa, una de las criadas los recibió y de inmediato Kei soltó su mano.
-Joven Kei, Ryutaro, han vuelto-
-No te preocupes, todo esta bien, solo se quedó dormido bajo un árbol, supongo que olvidaron buscar en los alrededores-
-Lo siento mucho joven Kei-
-No hay problema, lo importante es que ya esta de regreso, y le espera una larga charla conmigo, así que tu ya puedes ir a descansar-
La criada se reverenció y se marcho, Ryutaro bajó la cabeza.
-Anda, vamos-
Y sin más opción, comenzó a seguir a Kei, al cruzar la cocina, pudo visualizar a Ryosuke, quien observaba un poco preocupado la situación.
Después de un largo camino por el recibidor, ambos llegaron a la biblioteca, Kei entró primero, Ryutaro se quedó de pie en la entrada.
-Pasa-
Le indico Kei mientras se sentaba en su silla detrás del gran escritorio, Ryutaro entró con la cabeza baja.
-Toma asiento-
Le dijo serio, Ryutaro suspiró y tomo asiento frente a el.
-Lo que has hecho hoy ha preocupado a todo el mundo, ¿estas conciente de ello?-
-Si joven Kei-
-¿Por qué te fuiste tan lejos? Entiendo que te guste estar solo pero esto es demasiado ¿no lo crees?-
-Lo siento joven Kei-
Kei dejó salir un suspiro.
-Me tenías muy preocupado, ¿Qué haría yo si algo te pasa?-
Ryutaro sabía la respuesta fácil, y sin saber lo que hacía la dijo.
-Buscar a otro mensajero, es fácil encontrar a alguien quien ocupe mi lugar-
Esta vez su tono de voz había sonado ligeramente rebelde, por lo que Kei se puso de pie, se acercó a el y le dio una fuerte bofetada.
-No vuelvas a hablar de esa manera-
Ryutaro se llevó la mano a la mejilla, la cual le ardía horriblemente, pero más le dolía el pecho que la mejilla.
-Lo siento-
Dijo débilmente mientras bajaba la mirada. Entonces Kei lo abrazó con ternura.
-Entiende que a ti no te puedo reemplazar con nada Ryutaro, para mi eres más que un trabajador de esta casa, eres como un hermano pequeño-
“Un hermano pequeño” esas palabras resonaron en su cabeza, y con fastidio alejó a Kei de el.
-Yo no necesito a un hermano como usted-
Dijo muy serio mientras se ponía de pie.
-Con permiso-
Dicho esto, salió de la biblioteca, dejando de Kei solo y muy sorprendido por la actitud de Ryutaro.
-¿Qué es lo que le esta pasando? El no es así-
Y comenzó a preocuparse por Ryutaro, debía saber lo que pasaba con el menor, después de todo el chico era muy importante para el, solo como un hermano.

Ryutaro comenzó a caminar rumbo a su cuarto tragándose las lágrimas, cuando Ryosuke lo detuvo a mitad del camino.
-Ryutaro…-
-¡¡Suéltame!!-
Le gritó, intentó zafarse pero Ryosuke no se lo permitió y lo jaló con fuerza hasta abrazarlo.
-Deja de llorar solo, ¿Qué no somos amigos? Los amigos estamos ahí para llorar juntos si es necesario, no te encierres en ti mismo, yo puedo escucharte-
Y con esas palabras, Ryutaro hundió su rostro en el hombro de Ryosuke mientras este le daba pequeñas palmaditas en la espalda.
Kei había decidido ir tras Ryutaro, pero al toparse con tal escena, retrocedió un poco.
-Esos dos…-
Dijo para sí, y sintiéndose ligeramente molesto decidió volver a su habitación, ahora sabía que Ryutaro si le contaba todo a Ryosuke mientras que a él no lo aceptaba ni como hermano.

1 comentario:

Erza Dragneel dijo...

Eso de regañar a las personas seguro viene de familia----hahahahaha pobeshito Kei-chan...
OMG cada vez + interesante
Arigato Ayaa-san

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