martes, 27 de julio de 2010

Obsess [Cap. 5]

Capitulo 5

Muy amenamente la familia Yabu, al fin completa después de cuatro años, almorzaba, conversando, riendo, todo en una armonía que ya se extrañaba en aquella casa.
Cuando terminaron, la madre de Kota se retiro puesto que tenía qué ir a recoger un elegante vestido para esa noche.
-Joven Kota, sus cosas ya están en su habitación-
Le dijo Yuto mientras Yabu se ponía de pie.
-Muchas gracias Yuto, por ahora quiero descansar un poco y sobre todo tomar un baño, después quiero salir un poco-
-De acuerdo, mandare a alguien a prepararle un baño-
Dijo Yuto con una pequeña reverencia.
-Gracias-
Dicho esto, Yabu se marchó a su habitación y Yuto se dirigió a un par de criadas dándoles las instrucciones para preparar el baño del joven Kota.

Ryosuke estaba terminando de acomodar, como siempre, más costales de verdura en la cocina.
“-Ah… Ryutaro quiere un libro… ¿Pero cual?-”
Recordó mientras se masajeaba el cuello. Salió de la cocina y comenzó a acercarse a la biblioteca, al estar ahí notó que Kei estaba dentro, haciendo unas anotaciones. Se asomó un poco y tocó suavemente la puerta, provocando que Kei dejara de escribir para mirarlo.
-Disculpe joven… ¿Puedo pasar?-
-Adelante-
Le dijo Kei con una sonrisa. Ryosuke entró tímidamente y se acercó a el.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó Kei mientras regresaba a su trabajo.
-Lo que pasa es que… necesito que me preste un libro-
-Adelante, toma el que gustes-
Respondió Kei sin dejar de escribir.
-Gracias-
Dijo Ryosuke y comenzó a caminar entre los estantes, buscando.
“-¿Y que se supone que debo llevarle?… Debí preguntarle antes de venir…-”
Pensaba mientras veía titulo tras titulo sin saber que libro escoger. De pronto, Kei dejo de escribir y observó curioso a Ryosuke, quien se veía completamente perdido.
-¿Puedo preguntarte que libro buscas?-
Preguntó Kei con curiosidad mientras recargaba ambos codos sobre el escritorio y posaba su barbilla sobre sus manos.
-Eh… lo que pasa es que… no lo sé…-
Admitió avergonzado. Kei lo miró extrañado.
-¿Entonces a que vienes?-
-Lo que pasa es que Ryutaro me pidió que le llevara un libro… pero no tengo idea de lo que a ese chico le gusta leer…-
-Vaya-
Dijo Kei dejando salir una sonrisa.
-Debiste decirlo desde un principio-
Dicho esto, se puso de pie y camino hacia un estante, buscó un poco, tomo un libro y se lo dio a Ryosuke.
-Toma, esto te ayudara, es la clase de libros que a el le gustan, además de que prometí prestárselo algún día-
-Gracias joven Kei-
Dijo Ryosuke con una sonrisa.
-De nada, dile que lo disfrute-
Así, Kei se dio media vuelta y regreso a su escritorio, Ryosuke estaba por salir de la biblioteca, no sin antes atreverse a preguntar.
-Disculpe que lo moleste pero, ¿Piensa continuar con las lecciones que le daba a Ryutaro?-
Kei despego de nuevo la mirada de su trabajo y miró a Ryosuke pensativo.
-Supongo que por hoy no, pero por ahora no puedo hacerlo, debo hacer unas cosas antes, pero retomaré las lecciones pronto-
-Es un alivio, el disfruta mucho de esas lecciones-
Dijo Ryosuke con una sonrisa, hizo una pequeña reverencia y salió de la biblioteca. Kei se quedó con una sonrisa en el rostro y volvió a su trabajo.

Mientras tanto, en la casa de Takaki, un joven mensajero tocaba a la puerta, a diferencia de las demás casas, la de Yuya contaba con muy poco personal, ya que así el lo prefería, así que fue Chinen quien abrió la puerta.
-Traigo una invitación para el joven Yuya-
-Gracias-
Dijo Chinen mientras tomaba aquel sobre y entraba de nuevo a la casa, camino hasta llegar al jardín, en donde Takaki estaba jugando con su pequeño perro.
-Yuya-sama, le han mandado algo-
Takaki interrumpió su juego y se acercó a Chinen.
-¿Quién lo manda?-
-No lo se, el mensajero solo dijo que era una invitación-
-Vaya… creo saber de que se trata…-
Dijo mientras abría el sobre y leía el contenido.
-Y yo que pensé que se habían olvidado de invitarme-
-¿Es para la fiesta de el joven Kota?-
-Así es-
-¿Irá?-
-No lo sé, sabes que esas cosas no son muy de mi agrado-
Dijo Takaki con cierto tono de fastidio.
-Pero se trata del joven Kota, debería ir-
Takaki miró a Chinen.
-¿Vendrías conmigo?-
-Yuya-sama, esos eventos son para la gente como usted, los empleados como yo no somos bien recibidos-
-Pero no tienen por qué saberlo-
-Yuya-sama… todo el mundo sabe que yo-
En ese momento Yuya cayó a Chinen con un suave y corto beso en los labios.
-Por favor-
Chinen sentía perderse ante la tierna mirada de Takaki.
-Yuya-sama… no puedo… no tengo ese derecho-
Respondió bajando la mirada.
-Por supuesto que lo tienes, tu obligación es cuidar de mi ¿no es así?-
-No precisamente…-
Dijo Chinen un poco serio.
-Bien, entonces, ¿Cuál es tu trabajo en esta casa?-
Preguntó Takaki con una sonrisa traviesa.
-Servirle en lo que usted necesite-
-¿Y que no es lo mismo?-
-Pues…-
Chinen desvió la mirada intentando pensar.
-Por favor, ven conmigo-
La mirada suplicante de Takaki hacían a Chinen dudar.
-Yuya-sama… es que entienda… yo no…-
-Solo será por un momento, prometo que regresaremos rápido-
Chinen dejó salir un suspiro de resignación y miró a Takaki no muy convencido.
-Si eso lo hace feliz… iré-
-No sabes cuanto-
Le dijo con una sonrisa infantil y abrazó tiernamente a Chinen, este aún no estaba muy convencido de aquella decisión, pero en el fondo le alegraba ver la sonrisa de Yuya.
-Ahora tenemos que buscar algo para ti, ¿te parece si vamos a buscar algo?-
Dijo Takaki mientras se separaba de Chinen.
-Pero no es-
-Si es necesario, así que vamos-
Lo interrumpió, lo tomó de la mano y se lo llevó. Antes de llegar con uno de los mayordomos, ambos se soltaron.
-Prepara el carruaje, iremos al pueblo-
-Si joven Yuya-
Dicho esto, el mayordomo se marchó.
-¿Iremos al pueblo?-
-Así es-
Antes de que Chinen pudiese objetar algo, el mayordomo se acerco a ellos.
-Esta listo joven-
-Gracias-
Dijo con cierto tono de elegancia y comenzó a caminar, Chinen lo siguió a cierta distancia, después subieron al carruaje y se marcharon rumbo al pueblo.

-Joven Daiki, su madre lo busca-
Daiki se encontraba en el jardín leyendo un poco cuando aquella criada lo sacó de su tranquilidad.
-Iré enseguida-
Dicho esto, cerro su libro y con pesar se puso de pie, entró a la casa y divisó a su madre sentada en la sala.
-¿Me llamaba, madre?-
-Daiki, me sorprende que estés aquí, normalmente a esta hora estas con Kei-
-¿Se le ofrece algo?-
Pregunto fríamente.
-Escuché que el hijo de la familia Yabu volvió, y que hay un baile esta noche, ¿Asistirás cierto?-
-Si madre-
-Muy bien hijo, al fin haces algo bueno por la familia-
Daiki miró con recelo a su madre.
-¿A que se refiere?-
-Sabes que esa familia es buena, y tener buena amistad con ellos puede traernos recompensas, no olvides mencionar las investigaciones de tu padre, tal vez les interese invertir un poco-
Daiki trato de no ser grosero ante el comentario de su madre.
-No creo que a mi padre le agrade la idea, sabes lo que él piensa acerca de su trabajo-
-Tu padre simplemente no sabe lo que dice, además de que si cree que vamos a vivir con lo que esta ganando pronto estaremos en la ruina y no podemos permitirlo-
-¿Qué quieres decir? Creí que la investigación de mi padre iba a la perfección-
-De eso no se bien, a mi no me cuenta nada, pero no me da buena espina todo lo que hace, se esta metiendo en un terreno peligroso y pueden llamarnos herejes por su culpa-
Daiki se sorprendió ante tal comentario.
-¿Por qué habrían de hacerlo?-
-No lo se, simplemente eso pienso, si no fuera por que yo vengo de buena familia, y que tu abuelo nos ayuda, estaríamos en la calle, no siempre aceptan sus trabajos y eso bien lo sabes-
-¿Es por eso que quieres que trate de hacer que la familia Yabu se interese en las investigaciones de mi padre?-
-Sería muy sensato si lo hicieras, nunca te preocupas por esta familia y es hora que lo vayas haciendo-
-Madre, pienso que tal vez pueda estar exagerando las cosas-
-Si, claro, siempre la que exagera soy yo, pero el día en el que nos quedemos en la calle tu serás uno de los responsables, después de tu padre-
Daiki estaba a punto de perder la paciencia, siempre era así, y es que su madre no estaba de acuerdo con el trabajo de su padre, siempre le encontraba alguna queja, pero a pesar de todo, hasta el momento, las investigaciones y publicaciones que hacía eran bien recibidas, pero algunas veces no y eso implicaba perder dinero, cosa que la señora no toleraba, como típica mujer noble, odiaba tener que perder dinero en cosas tan absurdas.
-Espero y sigas el buen camino y decidas ayudar a esta familia-
Daiki dejó salir un suspiro.
-Tengo que irme, nos veremos en la cena-
Y antes de que su madre tuviese oportunidad de objetar, salió del lugar a prisa, pensó en ir caminando, necesitaba sacar la voz y palabras de su madre que eran realmente desagradables, decidió tomar el camino largo para poder despejarse tranquilamente.

Kei aún estaba en la biblioteca, trabajando en unas cosas para su padre, así al menos se evitaría un reproche de su padre cuando este volviera.
Estaba tan concentrado en su trabajo, que no se dio cuenta de que alguien había entrado y lo observaba fijamente desde la puerta.
-¿Se puede?-
-Si, adelante-
Respondió indiferente, estaba muy concentrado en sus escritos.
-Disculpe que lo moleste joven Kei, espero y no este muy ocupado-
-En lo absoluto, ¿Qué sucede?-
Dijo mientras continuaba escribiendo, esto hizo sonreír al chico que le hablaba.
-Bueno, yo venía a visitarlo un poco, pero veo que esta usted ocupado, así que creo que volveré otro día-
-Ah…. Si claro…-
Respondió distante, después de un par de segundos logró reaccionar, esa voz, indudablemente era de Daiki, así que dejó de escribir y levantó la mirada rápidamente.
-¡¡Dai-chan!!-
Daiki aún lo observaba con una sonrisa.
-Veo que estas muy ocupado, ¿puedo saber que es lo que te tiene tan ocupado?-
-Ah… solo unos cuantos papeles que dejo mi padre, pero estoy a punto de terminar, solo espérame unos minutos ¿de acuerdo?-
-Bien-
Dijo Daiki mientras tomaba asiento y solo se dedicaba a observar como Kei terminaba su trabajo.

Al fin bañado y bien descansado, Kota se encontraba de humor para salir un poco.
-¿Crees que sea buena idea ir a visitar a Kei? Seguramente Daiki también estará con el-
-Bueno, solo faltan unas horas más para el baile de esta noche, y ellos están invitados, yo pienso que sería bueno esperar un poco, joven Kota-
Le dijo Yuto con una sonrisa.
-Creo que tienes razón, ¿tu no piensas salir a visitar a tus amigos? Después de todo también hace mucho que no los ves-
-Bueno, por ahora debo encargarme de unas cosas que me encargo su madre, además, ya tendré tiempo de verlos-
Yabu observó un poco sorprendido a Yuto.
-Creí que la emoción por ver a Yamada-kun era grande-
Le dijo con una sonrisa traviesa, Yuto solo bajo la mirada y sonrió torpemente.
-Y realmente lo es joven Kota, pero ahora eso puede esperar-
-Bien, entonces bajemos, quiero conversar un poco con mi padre-
-De acuerdo-
De inmediato Yuto se puso de pie, abrió la puerta de la habitación y se hizo a un lado para que Yabu pudiese salir, después salió detrás de el.

Ryutaro se encontraba, como era de esperarse, en su pequeño cuarto, solo, en silencio, tratando de dormir, pero era imposible, simplemente no estaba acostumbrado a quedarse quieto por tanto tiempo. Estaba a punto de desesperarse e intentar ponerse de pie cuando la puerta se abrió.
-¿Qué crees que haces?-
Le pregunto Ryosuke muy serio al ver que el menor intentaba ponerse un zapato.
-Nada…-
Dijo con fastidio y termino por aventar el zapato debajo de la cama.
-Te he traído esto-
Le dijo mientras le daba el libro.
-Gracias-
Respondió con una sonrisa, miró la portada del libro y sus ojos se abrieron de par en par, estaba sorprendido.
-¿Pero como sup-
-No lo sabía-
Lo interrumpió Ryosuke mientras dejaba salir un suspiro y tomaba asiento en la pequeña silla de madera.
-El joven Kei lo eligió para ti-
Ante tal respuesta, Ryutaro se quedó sin palabras.
-Gracias…-
-Si le quieres agradecer a alguien, es a el y no a mi-
Dijo Ryosuke con una risita traviesa, Ryutaro simplemente bajó la mirada.
-¿Cómo te has sentido?-
Preguntó con preocupación.
-Mejor, ya no duele tanto, siento que dentro de poco seré capaz de ponerme en pie-
-No quieras apresurarte tanto, recuerda tomar las cosas con calma-
-Si, eso lo sé…-
-Bien, tengo que irme, aún hay cosas que hacer, volveré más tarde-
-De acuerdo-
Ambos se sonrieron amistosamente y Ryosuke salió del cuarto, dejando a Ryutaro solo, con aquel libro entre la manos mientras miraba el cielo a través de su pequeña ventana y un pequeño suspiro se escapaba de su boca.

-Terminé-
Dijo Kei mientras estiraba sus brazos y recargaba la cabeza en el escritorio.
-Buen trabajo-
Le dijo Daiki con una sonrisa mientras cerraba el libro que leía.
-Ahora si, soy todo tuyo-
Le dijo con una sonrisa mientras se ponía de pie con un poco de pereza.
-Creo que ya es un poco tarde para salir a caballo, así que, por qué no mejor vas a tu habitación, tomas un baño y después salimos a caminar un poco, ¿te parece?-
-Bien, entonces hagámoslo-
Dijo Kei con una sonrisa, se acercó a Daiki, le dio un suave beso en la frente, tomo su mano y comenzó a caminar, Daiki simplemente se dejó llevar por Kei.
En el camino, Kei ordenó a un par de criadas que le preparan el baño, para su fortuna, ninguna de las dos había notado el pequeño detalle de que Kei y Daiki estaban tomados de la mano, y para evitar problemas, se apresuraron a subir por las escaleras. En cuanto llegaron a la habitación de Kei, se sonrieron y Daiki tomo asiento en el pequeño sillón que se encontraba junto a la gran ventana.
-Siento como si hubiésemos hecho una especie de travesura-
Dijo Daiki mientras reía.
-Bueno, el evitar que los sirvientes vean más de lo que deben saber es divertido-
Dijo Kei mientras se sentaba a su lado.
-Supongo que tienes razón-
Dicho esto, Kei buscó la mano de Daiki y la tomo con suavidad, para después ambos entrelazar sus dedos.
-¿Te gusta tanto estar conmigo?-
Preguntó Kei con la mirada perdida, Daiki lo miró confundido pero respondió con una sonrisa.
-Por supuesto, si no me agradara tu presencia simplemente no vendría aquí todos los días-
Ante tal respuesta Kei sonrió.
-¿Será así siempre?-
Esta vez preguntó mirando tiernamente a Daiki.
-Por supuesto-
Dicho esto, ambos juntaron sus frentes y sonrieron, después, lentamente, con su mano libre, Kei acaricio el rostro de Daiki.
-No se que sería de mi si tu te alejaras de mi lado-
Daiki no entendía bien el por que de repente Kei actuaba de esa manera, podía percibir cierto dolor en su voz.
-Kei-chan… ¿todo esta bien?-
El mayor dejó salir un suspiro, acarició con delicadeza la mejilla de Daiki y acercó más sus labios a los del menor.
-Mientras estés a mi lado, todo va a estar bien siempre-
Y dicho esto, Kei besó suavemente a Daiki, este tardo un par de segundos en responder, pero al hacerlo, comenzó a mover sus labios al ritmo lento y acompasado que Kei le marcaba, abriendo poco a poco su boca para hacer de aquel contacto cada vez más profundo, después, la húmeda lengua de Kei comenzó a entrar en la boca de Daiki, y así, ambos comenzaron aquel jugueteo, besándose con ternura. Esto hubiese podido continuar así por un buen rato, pero alguien tocaba a la puerta, obligando a ambos chicos a separarse lentamente, se miraron y sonrieron, después Kei dijo.
-Adelante-
-Su baño esta listo joven-
Dijo una de las criadas, Kei se puso de pie.
-Volveré en unos minutos-
Dicho esto, salió de la habitación, dejando a Daiki solo, aún con la sensación de los suaves labios de Kei sobre los suyos, provocando que una tierna sonrisa se dibujara en sus labios.

Después de haber comprado lo necesario, ambos ya estaban de regreso en casa.
-Yuya-sama… ¿Esta seguro de esto?-
Preguntó Chinen mientras dudaba.
-Completamente, ahora sal, necesito que me digas si te quedó bien-
-Me queda bien… pero no estoy seguro de que sea una buena idea-
Yuya dejó salir un suspiro, trataba de no desesperarse.
-¿Por qué no es una buena idea?-
-Por que esto definitivamente no es correcto-
-Deja de decir tonterias y sal de ahí-
Dijo Yuya mientras abría la puerta y delante de él ahí estaba su pequeño Yuri, vistiendo un traje elegante, color negro, entallado, simplemente lucía hermoso.
-Por eso le dije que no es una buena idea…-
-Yuri… ¿Eres tu?-
El menor asintió con pesar, dejando salir un suspiro de resignación.
-Te queda muy bien, creo que no será necesario presentarte como mi sirviente-
-¿Pero que cosas dice Yuya-sama?-
-”Yuya-sama”… solo por eso no puedo decir que eres un pariente lejano o algo así, ¿Por qué no puedes simplemente llamarme “Yuya”?-
Chinen bajó la cabeza tímidamente.
-Lo siento…-
-Esta bien, esto ya lo hemos discutido antes, déjalo así, ahora solo espérame aquí, iré a bañarme-
-¿Quiere que le prepare el baño?-
Preguntó Chinen con emoción.
-No, ya ordené que lo hicieran, tu solo espérame aquí-
Dicho esto, Yuya se dio media vuelta y se fue rumbo al cuarto de baño, Chinen lo observó, suspiró y tomó asiento sobre la suave cama.
Minutos más tarde, Yuya salió del baño, como de costumbre, con el cabello empapado, al parecer ya era más que una costumbre dejarlo así, hecho el cual alegró a Chinen, así que de inmediato se acercó a Yuya.
-Yuya-sama… su cabello-
-¿Eh?… Ah… de nuevo…-
Chinen sonrió, tomó la toalla que estaba sobre un mueble, Yuya tomó asiento sobre la cama, después Chinen comenzó a secarlo.
-Gracias-
-No es nada, usted siempre me deja secarle el cabello, ya es más una tarea común dentro de la casa-
-¿Ah si?-
Preguntó Yuya curioso mientras Chinen continuaba secándolo.
-Si-
Yuya solo dejó salir una risita, en cuanto Chinen terminó, ambos se quedaron observándose fijamente.
-Yuya-sama… ¿En verdad quiere que lo acompañe?-
-Ya te lo dije, además solo será un poco, prometo que después de saludar a Yabu nos iremos-
-De acuerdo-
Dijo Chinen con un ligero tono de pesar, se alejó de Yuya y antes de salir de la habitación le dijo.
-Lo estaré esperando afuera-
-Aún falta tiempo para irnos, así que tranquilo-
Ante la radiante sonrisa de Yuya, Chinen no hizo más que asentir y salir de la habitación mientras Yuya se vestía.

No había pasado mucho tiempo cuando Kei regresó a la habitación.
-Bien, ¿A dónde quieres ir?-
-Que rápido-
Le dijo Daiki sorprendido.
-¿Te sorprende?-
-Bastante-
Admitió el menor.
-Esta es una de las cosas de las que soy capaz de hacer por ti-
Le dijo con una sonrisa traviesa, provocando un ligero rubor en las mejillas de Daiki.
-¿Y bien? ¿A dónde quieres ir?-
-No lo sé, pensaba en que no estaría mal ir a caminar un poco, después de ahí podríamos ir a casa de Yabu, no falta mucho para que el baile comience-
-Tienes razón-
Dijo Kei un poco sorprendido.
-¿Lo habías olvidado?-
-No… no del todo… solo que perdí la noción del tiempo-
-No tienes remedio-
Le dijo Daiki con una sonrisa mientras se acercaba a el para darle una palmadita en la espalda, provocando que Kei dejase salir una sonrisa torpe.
-¿Esta bien si solo vamos al pueblo?-
Preguntó Daiki.
-¿Quieres ir al pueblo?-
Preguntó Kei extrañado, normalmente Daiki pedía ir a caminar al campo o a un lugar sin tanta gente.
-Solo un poco, si resulta ser muy agobiante nos desviamos-
-De acuerdo-
Dijo Kei, y así ambos salieron de la habitación.
En el camino, ambos iban en silencio, pero no era un silencio incomodo, más bien muy agradable e incluso relajante.
-¿Crees que a Yabu le de gusto vernos?-
-Por supuesto, ¿Olvidas lo que escribió en su última carta? Definitivamente estará feliz de vernos-
-¿Y crees que lo que hay entre tu y yo… le moleste?-
Daiki preguntaba con cierta timidez.
-Bueno, eso no lo sabremos hasta que no se lo digamos, aunque no estoy seguro si sería buena idea contarle…-
Dijo Kei mientras se rascaba la cabeza torpemente.
-¿Lo crees? Pero es nuestro mejor amigo…-
-Si, es verdad, supongo que comprenderá-
Ambos dejaron salir una sonrisa y continuaron con su camino, cuando al fin llegaron al pueblo, este estaba lleno de gente, como siempre, aunque no tanta como en las mañanas.
-¿En verdad quieres continuar?-
Preguntó Kei.
-Si, ya estamos aquí-
Ambos suspiraron y continuaron caminando, paseando, viendo a la gente, que era realmente indiferente ante su presencia, llegaron a la plaza y se sentaron frente a una hermosa fuente.
-Supongo que, no es malo venir de vez en cuando-
Dijo Daiki con una débil sonrisa.
-Me alegra escucharte decir eso, desde esa vez te negabas a venir, realmente estaba preocupado cuando dijiste que querías venir-
-Perdón por preocuparte-
-No tienes nada de que disculparte, yo no estuve contigo esa vez, pero me hubiese gustado estar a tu lado para defenderte como era debido-
-Eso ya es parte del pasado Kei-can, mejor, sigamos caminando-
Dijo Daiki con una sonrisa entusiasta mientras se ponía de pie, Kei lo miro tiernamente y se puso también de pie.
-¿Quieres ir a tomar algo delicioso?-
-No, recuerda que en casa de Yabu lo que sobrará es comida, mejor solo caminemos-
Dijo Daiki, Kei asintió y continuaron caminando, mientras lo hacían, Kei preguntó.
-¿Cómo ha estado tu madre?-
-Bien, como siempre, quejándose de mi padre, desde aquel día…-
-Pero lo peor lo viviste tu, el que debería quejarse eres tu-
Alegó Kei un poco molesto.
-Pero yo no puedo quejarme, después de todo, admiro el trabajo de mi padre, sé que algún día la gente de este pueblo lo reconocerá-
Kei dejó salir un suspiro ante el comentario de Daiki.
-Aun así, te tomó mucho tiempo atreverte a regresar al pueblo… no mereces algo así-
-No tienes por que preocuparte, lo he superado, mira, ahora estoy bien, todo esta bien-
Dijo Daiki con una sonrisa.
-De acuerdo, entonces todo esta bien-
Declaró Kei con un poco de pesar mientras observaba la sonrisa de Daiki.

Al fin el trabajo había terminado, cansado, se dejó caer sobre el suelo.
-Buen trabajo, ya puedes irte a cenar-
Le dijo una de las criadas.
-Gracias, esperaba esas palabras desde hace horas-
Y poniéndose de pie se acercó a la mesita de madera para comenzar a comer, pero antes de hacerlo recordó algo.
-Tengo… que ir… con… ¡Aaah!-
Y de un salto se puso de pie y salió corriendo de la cocina.
-¡Ryosuke! ¿A dónde vas?-
-¡Tengo que hacer algo!-
-¡Espera! ¡Necesito que le lleves la cena a Ryutaro!-
Desafortunadamente, Ryosuke no escuchó los gritos de la criada y continuo corriendo hasta salir de la casa.
-¿Qué ocurre?-
En ese momento, Kei y Daiki iban llegando a la casa.
-Joven Kei, bienvenido-
-Gracias, ¿Por qué gritabas?-
-Es que Ryosuke se fue corriendo a no se donde-
-Si necesitabas algo puedes pedírselo a otra persona-
-Solo era para que le llevara la cena a Ryutaro, supongo que tendré que hacerlo yo-
Dijo la criada con resignación.
-Espera, yo iré-
Dijo Kei con una sonrisa, después se giró para ver a Daiki.
-No tardaré, después de eso nos iremos ¿De acuerdo?-
-Bien, te esperaré en la sala-
Ambos se sonrieron y Kei se dirigió a la cocina mientras Daiki se iba rumbo a la sala.
-¿Esta seguro joven Kei?-
-Esta bien-
Dijo con una sonrisa, tomo la bandeja con comida y comenzó a caminar rumbo al cuarto de Ryutaro.
Al llegar, tocó la puerta, pero no hubo respuesta, toco de nuevo y nada, con cuidado pego su oreja a la puerta y nada, no había ningún sonido, así que con cuidado, se las ingenio para poder abrir silenciosamente la puerta.
En cuanto entró, dejo la bandeja con comida sobre la mesa de madera, después, se dio cuenta de que Ryutaro estaba profundamente dormido, con aquel libro abierto sobre su pecho.
-Sabía que te iba a gustar-
Murmuró Kei con una sonrisa mientras observaba el durmiente rostro de Ryutaro, se acercó con cuidado, pues temía despertarlo, y con delicadeza le quitó el libro de las manos, dejándolo sobre el pequeño buró, sonrió nuevamente y acaricio con suavidad la cabeza del menor.
-Recupérate pronto-
Al decir esto, Ryutaro se movió un poco, pero no se despertó, Kei dejó salir una sonrisa, recordando así la promesa que le había hecho.
-Tiene mucho que no toco el piano, así que no esperes mucho de mi-
Dicho esto, observó a Ryutaro con ternura, aquel chico si que había crecido bastante, aunque solo tuviese ahora quince años, era un joven apuesto.
-Haz crecido bastante-
Dijo con cierta melancolía, después se alejó de él y dio media vuelta para salir de aquel cuarto.

Ryosuke caminaba por aquel camino que llevaba hacia la casa de la familia Yabu, mientras daba un paso más, su estomago se revolvía, estaba nervioso y ansioso al mismo tiempo.
Al llegar a la parte trasera de la casa, se quedó de pie escondiéndose detrás de un gran árbol.
-¿Por qué me escondo? El mismo me pidió que viniera…-
Murmuró para si con cierto nerviosismo, pero aún así sus piernas no reaccionaban, y antes de poder hacerlo, observó como aquel chico alto salía por la puerta y miraba a su alrededor buscando algo.
-Es el… tengo que…-
Pero sus piernas no le respondían, estaba nervioso, muy nervioso.
-No puedo… ¿Por qué no puedo?… él es mi amigo… no tengo por qué estar nervioso-
Dijo para sí, respiró profundo y dio un paso hacia adelante con mucho esfuerzo, pero justo para dar el segundo paso, su pie se enredó con una vieja rama provocando así que cayera sobre el suave pasto cubierto de hojas.
Yuto escuchó aquel ruido y se apresuró a llegar hacia donde se había escuchado.
-¿Ryosuke?-
Preguntó ingenuo, el chico se apresuró para ponerse de pie, ahora estaba todo cubierto de hojas secas. Al verlo, Yuto no pudo evitar reírse un poco.
-¿Por qué siempre eres tan despistado?-
-No es a propósito…-
Respondió en forma de berrinche.
-Eso es un alivio, ¿Estas bien?-
Le dijo Yuto mientras le quitaba algunas hojas que estaban pegadas a su cabello.
-Si, siempre estoy bien-
Respondió con una sonrisa victoriosa.
-Me alegro, por un momento creí que no vendrías-
Dijo Yuto mientras lo observaba fijamente.
-Solo vine por que esta mañana no pudimos conversar bien-
-No has cambiado-
Dijo Yuto con una sonrisa mientras tomaba su mano.
-¿Eh?-
Exclamó Ryosuke al sentir como Yuto comenzaba a llevárselo.
-¿Debes tener hambre cierto?-
-Pero…-
Dijo tratando de oponer resistencia.
-Vamos al pueblo a comer algo, como en los viejos tiempos, ¿te parece?-
Le sonrió Yuto mientras entrelazaba sus dedos con los de Ryosuke.
-Si… pero-
Ryosuke aún trataba de soltarse del agarre de Yuto.
-Anda-
Y con un poco de fuerza, Yuto lo jaló un poco, después de eso, Ryosuke se resigno y terminó por corresponder el agarre de Yuto, así ambos comenzaron a caminar rumbo al pueblo.

Al fin todo estaba listo, los invitados comenzaban a llegar, todos felicitando al joven Kota por su regreso, algunas madres presentando con orgullo a sus bellas hijas, pero lo único que le interesaba a Yabu era al fin poder ver a sus amigos.
-Kota, ven un segundo-
Le dijo su madre, Yabu estaba de pie cerca de la puerta, esperaba que Kei y Daiki llegasen pronto, pero su madre comenzaba a llamarlo con más insistencia así que tuvo que ir con ella.
Minutos después, un carruaje más se detuvo en la entrada de la casa, y de ahí, dos chicos apuestos y elegantes bajaron.
-Hemos llegado-
-Esto es… emocionante-
-Tranquilo, lo veremos pronto-
Le dijo Kei a Daiki, el menor le sonrió y ambos entraron en aquella gran casa, llena de gente vistiendo sus mejores ropas, la suave y agradable música de los violines resonaba por toda la estancia.
-Mira, creo que esta con su madre-
Le dijo Kei a Daiki con discreción.
-Será mejor esperar un poco, mientras, comamos un poco-
Dijo Daiki, Kei asintió y ambos comenzaron a caminar rumbo a la mesa llena de bocadillos elegantes. Mientras comían un poco, Daiki dijo.
-Ya de desocupó, ¡vamos!-
Ante el entusiasmo de Daiki, Kei dejó salir una sonrisa y ambos se dirigieron hacia donde se encontraba su amigo.
Yabu se encontraba de espaldas, así que Daiki le tocó el hombro un poco.
-¿Si?-
Preguntó sin voltear. Entonces Kei habló.
-Buenas noches joven Kota, bienvenido a casa-
Yabu se giró para agradecer el comentario, y se llevo una gran sorpresa.
-¿Kei? ¿Daiki?-
-Bienvenido-
Le dijo Daiki con una sonrisa.
-Es un gusto verlos-
Dijo Yabu con una enorme sonrisa mientras abrazaba fraternalmente a Kei.
-Haz cambiado Kei-
-Tu también Kota-
Le dijo Kei con una sonrisa a la cual Yabu respondió. Después se giró para ver a Daiki.
-Tu casi no has cambiado, al menos te reconozco más fácil Daiki-
Dicho esto, abrazó al menor al igual que lo había hecho con Kei.
-Tu ahora eres más alto-
Dijo Daiki con una sonrisa al alejarse de Yabu.
-En cambio tu sonrisa es la misma-
Ante el comentario, Daiki sonrió tímidamente.
-Entremos, deben tener hambre-
-Un poco-
Dijo Kei.
Los tres sonrieron y comenzaron a caminar, conversando un poco mientras se aproximaban al gran comedor.

1 comentario:

sunako dijo...

oohh!! me encanta el takachi de este fic^^ y el inodai..... ni te cuento!! sigo leyendo el siguiente capitulo!!

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