Capitulo 1
Mente vacía
Una memoria vacía, un
cuerpo sin alma. Ese era el sentir de aquel joven con apenas 19 años de edad. Demasiado
pronto para sentirse pleno, pero demasiado joven para estar tan vacío.
Sin embargo las causas
eran naturales, una memoria que ha quedado sin recuerdos no puede volver a la
normalidad de la noche a la mañana. Él llevaba casi tres años en ese estado. Su
psiquiatra le decía que todo estaría bien, que no intentara recordar y que lo
mejor era llenar esos huecos con momentos nuevos, experiencias y sueños.
Nakajima Yuto calificaba
todo aquello como tonterías inútiles, a cada minuto sentía de su existencia
algo inútil. Desear desaparecer es algo tan común en adolescentes, pero él ya
no era un adolescente, y aún así lo deseaba.
Por lo que había notado,
sus padres nunca aparecían, ni siquiera los recordaba y jamás los había visto
por ahí, vivía excluido en una casa en el campo, lejos de la ciudad, estaba
seguro de que seguía en Japón pero desconocía en que parte. Incluso el hecho de
saber que era japonés lo hacía sentirse extraño, cuando aquello tampoco le
constaba del todo, sin embargo solo lo sabía, era algo tan natural como saber
que era varón. Pero a pesar de estar en el campo vivía con todas las
comodidades de un citadino, pertenecía a una familia acomodada, si es que a
aquello podía llamarse familia y si es que en realidad la palabra “pertenecer”
era la adecuada.
Sin embargo vivía
exiliado, sin contacto alguno con algún familiar, amigos o persona que no fuesen
la servidumbre. ¿Por qué?
No lo sabía, no le
interesaba.
Lo único que le quedaba
eran sueños extraños, pesadillas sin sentido aparente.
¿Qué eran? ¿Qué
significaban? ¿Acaso eran recuerdos?
Quería saber, pero no
había forma de encontrar una respuesta.
Su vida se limitaba al
enorme área de aquel terreno, podía andar por toda la casa, recorrerla de
arriba abajo si quería. Caminar por el jardín, nadar en la alberca, comer en la
terraza, cabalgar en el terreno, pero solo eso.
Su educación era
particular, cada profesor llegaba a su estudio, le enseñaba, hacía ejercicios y
los respondía.
Todo llegaba a él de algún
lado, todos lo respetaban de alguna manera, respeto que encontraba absurdo,
inútil. Él no era alguien que mereciera semejante trato, pero claro, no podía
afirmarlo si ni si quiera estaba seguro de quien era.
-Amo Yuto-
Lo llamó una criada
mientras se inclinaba con exagerado respeto. Odiaba la palabra “amo”. Le
provocaba nauseas.
-¿Qué?-
Preguntó con fastidio
mientras baja un poco el periódico, ese era su único contacto con el mundo
exterior.
-He traído su refrigerio-
-Yo no pedí nada-
Dijo con frialdad y
fastidio.
Pero el rostro asustado de
la muchacha lo hizo dudar. ¿En verdad era una mala persona?
-Olvídalo, déjalo ahí y
vete-
Levantó de nuevo el periódico
y siguió leyendo. Escuchó como la criada salía y todo quedaba en un silencio
aterrador.
Bajó el periódico y
respiró profundo. Ya no tenía ánimos de seguir leyendo, estaba tan confundido,
necesitaba respuestas, necesitaba sus recuerdos. ¿Qué diablos le había pasado?
No sabia quienes eran sus
padres, si tenía amigos, al parecer estaba cursando un año extra de
bachillerato. ¿Por qué? ¿Quién se llevo sus recuerdos y toda su vida? ¿Acaso en
algún momento había tenido una vida fuera de aquella casa?
Era inútil, cada que se
cuestionaba un punzante dolor en la cabeza lo molestaba, si lo ignoraba este
empeoraba, así que se apresuró a sacar de su cajón un pastillero, tomó una
cápsula roja y con el té que le habían llevado la tomó.
Se recargó por completo en
el respaldo de la silla y cerró los ojos. Se sentía desesperado, no se conocía,
no sabía lo que le gustaba, lo que le desagradaba, lo que odiaba, lo que amaba,
lo que le divertía, en fin, tantos sentimientos, aunque lo que le aburría ya lo
tenía más que claro, y era el encierro.
Miró con indiferencia el
sándwich finamente cortado en cuatro rebanadas, no lo quería, pero sentía que
desperdiciar la comida estaba mal. ¿Cómo lo sabía? Quien sabe, tal vez mero
instinto.
Algo que curiosamente
notaba es que tenía actitudes inconscientes, una de ellas era no desperdiciar
la comida. Lo cual sonaba absurdo siendo un niño adinerado. No se permitía
dejar nada en el plato, aunque no le gustara.
Solía mirar fijamente cada
paisaje, expresión, objeto, todo, como si pudiera capturarlo con la mirada,
incluso una vez le sorprendió verse encuadrando la vista con los dedos. Lo hacía sin darse cuenta, y cuando llegaba a
notarlo se confundía, pero pensar, intentar recordar, era totalmente inútil,
imposible.
Una vez se forzó tanto que
tuvo que estar hospitalizado una semana, se estaba castigando. No había nada
que lo incitara a recordar, nada.
A veces pensaba que el
hecho de que viviera encapsulado en aquella casa no era simple casualidad. Sin
embargo no podía pensar en una razón. Ignoraba lo que era vivir fuera de esa
casa. Lo poco que sabía era por el periódico, el cual no llegaba a sus manos
completo, sabía bien que faltaban páginas, en especial la sección de
espectáculos. Había partes que eran recortadas.
¿Por qué?
Una vez más no había
respuesta. Jamás la habría, estaba exiliado en un mundo sin recuerdos. Esa no
era vida, pero tampoco tenía el valor para terminarla, sentía que tarde o
temprano tendría que saber la verdad.
Caminó hacia su
habitación, todos se reverenciaban a su paso, con temor, evitando mirarlo a los
ojos. Odiaba eso, si bien no tenía recuerdos, estaba seguro de que no era tan
mala persona como para hacerles daño, se sentía incapaz de hacerle daño a
alguien. Pero claro, solo eran simples suposiciones, nunca podría estar seguro
del todo. Tal vez si lo era y todos lo sabían. Pero nadie respondía a sus
preguntas, nadie le contaba nada, todos escapaban de él, evitaban todo contacto
posible.
Eso le enojaba, debido a
aquello se la vivía de mal humor. Pocas cosas lograban relajarlo, pero lo
aburrían demasiado rápido.
Cuando llegó a su
habitación, encendió el estéreo y tomó un disco al azar, lo colocó en el
aparato y presionó el botón de reproducir.
La música a la que tenía
acceso también era controlada por alguien, incluso su conexión a internet
estaba vigilada y restringida. Vivía prisionero en aquel lugar.
Sonó la primer canción,
estaba en inglés y la cantaba una mujer de cuyo nombre no quería recordar, solo
sabía que la letra decía algo como:
“I
don’t need to know where you’ve been,
All I need to know is you and no need for talking
Hey boy!
So don’t even tell me your name,
All I need to know is whose place,
And let’s get walking...”
La canción sonaba, Yuto se recostó sobre la cama y miró fijamente al techo,
intentando que aquella canción, de alguna manera, le diera pistas, le dijera
algo, le ayudara. Aunque fuesen intentos inútiles, no había nada que recordar,
en definitiva la música no era clave de nada, al igual que él, no era nada.
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Caminaba por las calles mientras tarareaba la canción que escuchaba a
través de los audífonos.
Se detuvo en el cruce y espero a que el semáforo se pusiera en verde.
Mientras tanto sonaba:
“It’s true what you heard,
I am a freak, I’m disturbed
So come on and give me your worst
We’re moving faster than slow,
If you don’t know where to go,
I’ll finish all from my own”
Cruzó la calle cuando de pronto, al llegar a la siguiente acera, alguien le
quitó los audífonos de un tirón.
-¿Otra vez la misma canción?-
-Dame eso, me gusta como canta-
Dijo con voz torpe.
-¿Si quiera sabes pronunciar su nombre?-
Aquella pregunta, formulada por un chico bajito, de piel blanca y cabello
negro.
-Christina Aguilera-
Respondió con orgullo.
-Vaya, ya no lo dices raro-
Se burlo el bajito.
-¿Solo para eso me quitaste los audífonos?-
Preguntó malhumorado mientras los tomaba de vuelta con un movimiento
brusco. Se los colocó de nuevo y se decepcionó.
-Ya terminó, gracias-
El bajito observó sin darle importancia y añadió.
-Ya podrás escucharla de nuevo cuantas veces quieras, hoy necesito que me
hagas un favor-
-¿Qué favor?-
Preguntó intrigado.
-Ya lo verás, sígueme-
Dicho esto lo tomó del brazo y se lo llevo hacia otra dirección,
completamente diferente a la que tenía destinada.
Después de caminar y caminar, llegaron a un teatro, era pequeño.
-¿Qué quieres que haga?-
-Necesito practicar-
Señaló el bajito hacia el escenario, en donde varios chicos y chicas se
encontraban diciendo sus líneas con ayuda del director.
-¿Y yo que puedo hacer?-
-Veras, es un musical, nuestro pianista no pudo venir y necesitamos la
música, por favor-
El bajito suplicó mientras trataba de usar su mejor mirada.
-Chinen, sabes que no puedo tocar así nada más-
-Nadie de aquí dirá que el magnifico Inoo Kei vino a tocar para nuestro
ensayo, ¡Por favor!-
Suplicó el bajito, cuyo nombre era Yuri Chinen.
-De acuerdo, además, no soy magnifico-
Dijo Inoo mientras caminaba rumbo al escenario, subió a él y de inmediato
Chinen lo presentó.
-¡Es él! ¡Él nos ayudará con la música el día de hoy!-
Todos miraban asombrados, las chicas se ruborizaron y no encontraban
palabras.
-Muchas gracias Inoo-kun-
Agradeció el director mientras le entregaba las partituras.
-Esta bien, no hay problema-
Inoo sonrió, caminó hacia el piano y colocó las partituras.
-¡Comenzaremos desde la escena 4!-
Indicó el director, todos tomaron posiciones y el ensayo dio inicio.
Inoo tocaba de acuerdo al ritmo, dándole vida a la obra, su música tenía la
cualidad de transmitir una especie magia la cual cautivaba a cualquiera. Sabía
transmitir el sentimiento indicado a cada pieza, haciendo que la escena
ensayada fuese más real.
Mientras tocaba miraba fijamente las partituras, memorizaba
instantáneamente y miraba a los actores, incluso Chinen lucía diferente ahí,
mostrando expresiones tan diferentes, cantando, moviéndose, llorando.
De pronto, los ojos de Inoo se cerraron mientras tocaba la pieza más
melancólica, la que daba pie a la escena de una inevitable separación entre los
protagonistas. Intentó tragar saliva, respirar profundo, pero era inevitable no
sentir aquella sensación, a tal grado que una lágrima se desbordó por su
mejilla.
Al terminar de tocar, rápidamente limpió su rastro, respiró profundo y
esperaba que nadie lo hubiese notado, pero su suerte no era tanta.
-Vaya, hasta Inoo-san llora en momentos así-
Dijo una chica con sorpresa. Tenía que decir algo, así que sonrió, la miró
y le dijo.
-La escena me ha conmovido tanto que fue inevitable-
Seguramente era una mentira, pero el hecho de desear reprimir aquel sentimiento
lo hacían convencerse de que era cierto.
Un poco más y el ensayo terminó, todos aplaudieron y se mostraron
inmensamente agradecidos de la ayuda de Inoo.
-Iré a cambiarme, espérame afuera-
Le dijo Chinen con una sonrisa. Inoo suspiró resignado.
Estando fuera del teatro, Inoo se recargó en la pared, miró a la gente
pasar. Ser ligeramente famoso no requería que ocultase su rostro de todo el
mundo. Solo cierto tipo de personas lo conocían.
-No todos recuerdan el rostro de un pianista-
Dijo para si mientras suspiraba y levantaba la mirada. Semejante sorpresa
se llevó al ver el cielo nocturno plagado de estrellas.
-Estrellas… estrellas… estre-
Repetir aquello poco a poco lo hizo reaccionar, miró su reloj. Eran casi
las diez de la noche. ¿Tanto tiempo había pasado?
No había tenido noción del tiempo mientras tocaba el piano, tampoco sabía
las veces que tocó cada pieza, pero ya las recordaba de memoria.
-Lo siento, ¿Me tarde?-
Escuchó la voz de Chinen, giró su cabeza y lo miró.
-Un poco, ¿Irás a casa?-
-Si-
-¿Te acompaño?-
Preguntó Inoo con cierta indiferencia.
-No, mejor yo te acompaño a ti-
Los ojos de Inoo se abrieron sorprendidos.
-¿Por qué?-
-No estás en condiciones de caminar solo-
Le dijo Chinen mientras emprendía el camino.
-En cambio, yo puedo volver solo a casa, así que vamos, antes de que sea
más tarde-
Inoo lo observó confundido, pero sabía que era inútil negarse, así que
caminó y le dio alcance.
-No entiendo porque dices que no estoy en condiciones, ya estoy bastante
grandecito para caminar yo solo-
Chinen le sonrió, después miró al frente de nuevo y le dijo.
-A veces, pero hoy siento que no es el momento de dejarte solo, menos por
las calles-
Se hizo el silencio, Inoo desvió la mirada y miró a la acera de enfrente,
como si buscara algo, pero de inmediato dirigió su vista al frente. Aún así sus
ojos parecían seguir buscando. Era inevitable, aún tenía ese sentimiento
habitando en su interior. Fue entonces que comprendió las palabras de Chinen,
tenía completa razón.
-Gracias-
Le dijo después de un largo silencio.
Al llegar el edifico en donde Inoo vivía, Chinen se despidió.
-Supongo que podrás entrar al elevador tu solo-
-Espero, tal vez me pierda, todo puede pasar-
Inoo sonrío como de costumbre, de alguna manera fue un alivio para Chinen.
-Estarás bien, ya estás grandecito-
Dicho esto, Chinen se marchó tras regalarle una cálida sonrisa. Inoo lo
observó alejarse, estuvo a punto de entrar al edificio cuando algo llamó su
atención. Un auto negro con vidrios polarizados estaba del otro lado, como si
vigilaran algo o… a alguien.
-De nuevo por aquí…-
Suspiró Inoo, miró fijamente aquel auto y se acercó. Toco el vidrio y poco después
alguien lo bajó. Frente a él quedó un hombre de traje negro con gafas oscuras.
-¿No crees que es muy noche para andar usando gafas?-
-Solo aparenta que no estamos aquí-
Le respondió con voz ronca.
-Es imposible, llaman demasiado la atención. ¿Hasta cuando me van a
espiar?-
Preguntó Inoo con fastidio.
-No puedo proporcionar esa información, tan solo sigue con tu camino y todo
estará bien-
-Dile a tu jefe que puedo demandarlos por acoso, así que déjenme tranquilo-
La voz de Inoo sonó seria y furiosa, no espero respuesta ya que de
inmediato giró sobre sus talones y regresó. Entró directo al edificio sin mirar
atrás.
-¿Qué hacemos ahora, señor?-
-Ese mocoso cree que puede demandarme-
Se burló la persona que se encontraba en el asiento trasero.
-¿Seguimos vigilando?-
-No, llévame a la casa ahora-
-Como ordene-
Dicho eso, el auto arrancó y se alejó. Inoo observaba desde la ventana del
segundo piso.
-Ya no quiero…-
Murmuró mientras se llevaba una mano al pecho, tratando de oprimir el dolor
que sentía, el cual poco a poco le robaba la respiración.
Tragó saliva con ello trató de deshacer el nudo que se había formado en su
garganta.
----
Estaba medio dormido cuando de pronto escuchó un auto llegar. Era extraño.
Levantó la vista hacia el buró y miró el reloj, eran las tres de la madrugada.
¿Quién demonios llega a esa hora? Según tenía entendido, nadie jamás visitaba
aquella casa.
Rápidamente salió de la cama, sin hacer ruido. Estaba por encender la luz
pero decidió no hacerlo, no quería llamar la atención.
Con sumo cuidado tomo la cortina y la abrió un poco, lo suficiente para
asomarse y ver de que se trataba.
La vista no era la mejor, pero logró distinguir a un hombre bajar de un
auto negro. Los sirvientes estaban ahí para recibirlo, estaba seguro de que
solo había una persona a la cual podían recibir así. Podría ser su padre o
algún pariente, o en determinado caso, el dueño de aquella casa, si no, ¿Por
qué todos se levantaban para recibirlo?
-Tengo que hablar con él-
Se dijo mientras se alejaba de la ventana y salía de su habitación sin ser
visto. Se escabulló como mejor pudo y desde el barandal del segundo piso
observó como aquel hombre atravesaba el recibidor seguido de un par de señores
altos, con traje negro y gafas.
-Es ridículo usar gafas a esta hora- Pensó mientras observaba atento.
Después escuchó a aquel señor hablar.
-Llévame un café a mi despacho-
-Si señor-
Respondió uno de los hombres altos y con una reverencia se alejó. Yuto
siguió con la mirada y supo a donde se dirigía.
-Viene hacia acá- Pensó. De inmediato se movió. Sabía bien en donde quedaba
el despacho, era la única puerta que no podía abrir. Aprovechando la oscuridad
del pasillo se deslizó sin hacer el menor ruido y se ocultó en la habitación de
enfrente. Sabía que estaba vacía, lo único que había ahí era un viejo y
olvidado piano lleno de telarañas. Ignorando la lúgubre aura de la habitación,
se pegó a la puerta y escuchó los pasos acercarse cada vez más.
-¿En dónde está el muchacho?-
-Dormido, señor-
-Bien, abre la puerta-
Yuto continuó atento, escuchó el sonido de la cerradura, unos pasos y
después una puerta cerrarse. De nuevo unos pasos y silencio.
Sabía bien que no era el momento para salir, no aún. Algo le decía que no
sería bueno que lo vieran merodeando por ahí, además, aún faltaba que le
llevaran el café, por lo tanto decidió esperar.
Los minutos pasaron y escuchó lo que tanto esperaba, los últimos pasos y
después la puerta cerrándose por última vez. Aguardó un poco más, tomó aliento
y abrió la puerta lentamente. Echó un vistazo al pasillo, estaba desierto,
tranquilo, tan solo se escuchaban las voces provenientes del despacho.
Sigilosamente salió y cerró la puerta, su curiosidad era más grande que su
razón así que se acercó a la puerta y trató de escuchar.
-…Sí, el viaje a Taiwán es lo más importante por ahora, quiero todos los
documentos preparados, la presentación del producto y la seguridad de que los
accionistas firmarán-
-Si señor, ya está todo preparado-
Al parecer no era más que una platica de negocios que no le causaba interés
alguno. Estuvo por marcharse cuando escuchó algo que llamó su atención.
-Señor, ¿Qué hará con el muchacho?-
Silencio, no hubo respuesta. Aquello le preocupó, estaba seguro de que
hablaban de él.
-Bueno, dime que tal van sus estudios-
-Aprende muy rápido, aunque al parecer no muestra interés en nada-
-No importa, ya haremos algo. Necesito que esté bien preparado, pronto me
será útil-
-¿Acaso… piensa ponerlo como heredero?-
Yuto escuchó atento, el corazón le latía tan fuerte que podría desmayarse
de la impresión.
-¿De que más me puede servir?-
-Señor… creí que usted iba a…-
-¿Qué? ¿Asesinarlo? No, sabes bien que no gano nada con eso, necesito una
mente fresca y joven para que siga el negocio, tengo que aprovechar los
recursos necesarios-
A Yuto se le puso la piel de gallina, ¿Acaso había escuchado la palabra
“asesinarlo”? ¿Lo iban a matar?
-Pero señor, está-
-Eso no importa-
Interrumpió de inmediato de forma cortante. Se hizo el silencio. Yuto era
incapaz de moverse. Era claro que ese señor no era su padre, si lo fuera no se
referiría a él como “muchacho” ¿O si?
¿Quién demonios era? ¿De que se trataba todo? ¿Por qué estaba en esa casa?
Las dudas siguieron girando por su cabeza. Poco a poco se fue alejando de la
habitación hasta que la puerta se abrió, Yuto intentó correr pero las piernas
no le respondieron, lo único que atinó a lograr fue girarse y mirar. Al fin lo
miraba de frente; era un señor maduro, de unos cincuenta años aproximadamente,
con una expresión fría y calculadora.
-Dijiste que estaba dormido-
Refunfuñó mientras miraba a uno de sus asistentes.
-Eso creí…-
Respondió, reconoció aquella voz, era con quien hablaba hace poco.
-¿Qué haces afuera de tu habitación muchacho?-
Yuto tragó saliva con dificultad, sabía que nada ganaría con mostrarse
débil e indefenso.
-Salí a caminar un poco, no puedo dormir-
El señor lo miró con incredulidad, no le creía una palabra.
-Más te vale que no tengas la manía de espiar a la gente-
Yuto lo miró con frialdad y le respondió.
-No tengo necesidad de hacer algo tan bajo, yo solo caminaba por aquí, si
hubiese querido espiar no me hubiese encontrado-
Sonaba seguro, convincente. Aquel señor sonrió, como si aquello le
divirtiera, estaba satisfecho con la respuesta.
-Bueno, no está de más que aproveche para saludarte, Yuto-
Sabía su nombre… ¿O acaso él se lo había puesto?
-Mucho gusto, señor…-
-Kentaro-
Se presentó repentinamente.
-Kentaro-san-
Repitió Yuto.
-Será mejor que regreses a la cama, es muy tarde y tienes lección a primera
hora, he autorizado a que te den nuevas materias. Según me informan eras
inteligente, eso me gusta-
-Gracias-
Yuto inclinó un poco la cabeza y volvió a mirarlo, quería preguntar, quería
saber, pero no encontraba las palabras adecuadas, la garganta se le cerró.
-Nos veremos pronto-
Dicho esto, el señor Kentaro se alejó, con sus guardaespaldas y asistentes
detrás de él. Yuto no pudo hacer más que observar y sentir el coraje que lo
invadía por dentro. ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Por qué no había sido capaz
de decir algo más?
-Amo…-
Yuto se giró y detrás de él había un chico un poco más bajo que él. Quien
lo miraba con unos ojos finamente rasgados.
-Lo escoltaré a su habitación-
Yuto lo miró detenidamente, jamás lo había visto antes-
-¿Quién eres? No te he visto-
-Disculpe mi mala educación. Soy Okamoto Keito, desde este momento soy su
mayordomo-
Yuto lo miró confundido.
-¿Mi mayordomo?-
-Eso quiere decir que estaré a su servicio exclusivo las veinticuatro horas
del día-
-Creí que todos en esta casa estaban bajo esas reglas-
Keito lo miró fijamente y le dijo.
-Mi servició será más exclusivo-
Yuto frunció el seño, adelantó el pasó y dijo.
-No te necesito-
Pero al parecer a Keito no le afectaban tales palabras y lo siguió sin
hacer ruido.
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Terminó la última página y cerró el libro. Eran las cuatro de la mañana, necesitaba
dormir. Estiró los brazos, abrió uno de los cajones para guardar el libro
cuando se encontró con una vieja agenda.
La observó, ya no recordaba que aquello siguiera ahí guardado.
-Creí que se lo habían llevado todo-
Dijo en voz baja, tomó aquella agenda y la abrió. Lo primero en deslizarse
por entre las hojas fue una fotografía. Al verla, sus ojos se nublaron, el nudo
en su garganta le provocó un dolor insoportable, era imposible seguir
conteniendo las lágrimas, así que solo comenzó a llorar.
Con la yema de sus dedos recorrió aquella foto, el rostro de la persona ahí
retratada, su resplandeciente sonrisa, su ojos llenos de felicidad, aún podía
recordar su voz, el tacto de su piel tan suave, todo.
-No puede ser… me estoy volviendo loco…-
Se dijo entre lágrimas. Volvió a guardar aquella fotografía en la agenda y
esta en el cajón, lo cerró y caminó hacia su cama, en donde se dejó caer,
intentando no llorar más, aunque el intento resultara inútil y sofocante.
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¡Un estreno más que ya deseaba salir a la luz!
¿Que tal? ¿Han logrado entenderlo?
Espero que tengas muchas dudas, ya que ese es mi propósito con éste fic, espero lograrlo :3
Me ha costado mucho imaginarlo, pero gracias a las bellas imagenes que también sirvieron para la portada del fic, las ideas comenzaron a llegar hasta terminar en esto.
Como verán, la dinámica de ponerle título a los capitulos continúa, espero y el detallito les agrade tanto como a mi :D
Y bien, con esto me voy a seguir trabajando, que entre la universidad y los fics ya tengo suficiente para mantener mis dedos ocupados xD
Espero sus comentarios por cualquier medio que quieran, aqui en el blog, facebook, twitter, telepatía, en fin! Como quieran ^^
Ya me estoy organizando más y tengo la semana agendada para cada cosa, si esto funciona una semana entera se darán cuenta del orden ^^
Gracias por leer y estén pendientes de lo que sigue!
9 comentarios:
ooohh.... esas imagenes... el fic.... *O*
Si Ayaa-chan, lograste tu cometido, estoy llena de dudas. Esta muy interesante, me gusta el misterio que has manejado en este capitulo =)
Ya tengo tantas preguntas en mi cabeza que me emociona leer los siguientes capítulos para saber que pasara, gracias por este genial cap =3
Yuko "I LOVE JUMP"
que barbara a estado increiblemente interesante!!!
me e quedado con muchas dudasss en mi cabeza ^^
sperare ansiosa el siguiente capituloooo ♥
que barbara a estado increiblemente interesante!!!
me e quedado con muchas dudasss en mi cabeza ^^
sperare ansiosa el siguiente capituloooo ♥
Nyaa!! Estuvo hermoso *O* me encanto :33 no es una pareeja q me guste mucho pero me gusto mucho….nu me gusta q yamajima este separado sin encambio me parece hermoso *O* wuaaaaa muchas dudas se formaron en mi cabeza q es inoo de yuto kien es yuto? Q wuaaaaa muchas preguntas sin respuesta, pero pronto la conti…me quede muui intrigada TuT jejeje gamabatte! Ayaa-sama daisuki!! :33
-yuto nakajima- ^O^
WAAAAAAA Tenía unas ganas terribles de leer esto y por fin lo hago!!!! *------*
bxbcbxndndkxjdh No me gusta que estén separados, tengo miedo por Yuto, no pueden asesinarlo!!!! Gente malvada mafiosa que djdbdnhddj*palabras malsonantes*
Y mi Inoo pobrecito mio!!! ;^; Sufrienso por amor por culpa de esos maldjdjdhdbd *más palabras malsonantes*
asdasd te amo asi que intentaré pasarte imagenes Inoojima para que sigas este fic que ya me ha enganchado!!!! Siguelo este y todos cuamdo puedas Ayaa-sama!!! */////* <3
Nos dejas con muchas incógnitas en la cabeza...pero eso lo hace más interesante...de verdad ame este finc y lo seguiré como buena lectora que soy xD waaaa de verdad me gusta como escribes..me dejaste toda así o.O con este cap...yo también hice uno sobre la pérdida de la memoria y todo eso pero nada que ver con este haha...es genial me gusto demasiado y mí cabeza va explotar con las incógnitas haha (aparte de que estoy enferma) esperare la conti pacientemente...
*o* santo cielo ES HERMOSO, me encanta está *Q*
mi mayor intriga es, ¿quien es ese que vigila a Kei y tiene encerrado a Yuto (me lo quiere violar, yo aria lo mismo) ahhhhhhhhhh no se quien es el que sufre mas si Kei o Yuto ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh Ayaa-san conti onegaii (se jala los cabellos hasta que pueda leer la conti)
mujer, que te puedo decir? ya no se como escribir lo mucho que me gusta como escribes, eres realmente genial, realmente pones el alma en lo que escribes y realmente me llegan tus sentimientos, ame este nuevo fic esperare pacientemente el siguiente capitulo
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¡Me encantaría saber tu opinión sobre lo que acabas de leer! ^O^ Así que no dudes en hacérmelo saber, así podré mejorar un poquito más :3
De igual forma: ¡GRACIAS POR LEER!