miércoles, 1 de septiembre de 2010

[oneShot] Un verano... Nuestros recuerdos




Titulo:
"Un verano... Nuestros recuerdos"
Genero:
Yaoi
Pareja: Yuto Nakajima - Yamada Ryosuke (YamaJima)
Capitulos: -One Shot-
Autora: Ayaa
Nota: Este fic va dedicado especialmente para Sora.chan, si, este fic es de ella, ahahaha, para subirle el ánimo~ Sora-chan!!! Espero y te guste!!!! *-----*


“Un verano… nuestros recuerdos”

Despertó gracias a los cálidos rayos del sol que lograban filtrarse por su ventana, con un perezoso bostezo se levantó de la cama, se estiró un poco y le echó un vistazo a su calendario de pared.
-El verano a iniciado oficialmente, ¡perfecto!-
Dijo con ánimo, acto seguido se quitó la pijama y se puso un poco de ropa cómoda.
Con una sonrisa dibujada en el rostro corrió las cortinas y dejó que la cálida luz del sol entrase por completo, abrió la ventana y estiró sus brazos.
-Definitivamente este verano debe ser inolvidable-
Dicho esto escuchó como su madre lo llamaba.
-¡Ryosuke! ¡El desayuno esta servido!-
-¡Ahora voy!-
Con ánimo salió de su habitación y bajó corriendo las escaleras, tomó asiento junto a su hermana y comenzó a desayunar.
-Estas de muy buen humor el día de hoy… me das miedo ¿lo sabías?-
Dijo su hermana mientras tomaba un poco de jugo.
-¡Cállate! Es normal que este de buen humor, después de todo ya son vacaciones-
Dijo un poco molesto mientras mordía su pan tostado.
-¿Qué harás hoy Ryosuke?-
Preguntó su madre.
-Saldré, quiero pasear un poco-
-Ya veo, no regreses tarde-
-No te preocupes, no tengo la costumbre de regresar tarde-
Dijo con una amplia sonrisa.
-Pero nunca es tarde para comenzar-
Dijo su hermana con tono burlón.
-¡No te metas en lo que no te importa!-
Ryosuke infló los cachetes en forma de puchero mientras su hermana continuaba riéndose de él por su infantil actitud.

Al terminar el desayuno Ryosuke ayudó a levantar la mesa.
-Volveré en la tarde-
Dicho esto se puso sus tenis y salió de casa.
Estando afuera una cálida brisa acarició su rostro.
-Definitivamente esto es vida-
Se dijo mientras estiraba ambos brazos nuevamente y comenzaba a caminar rumbo a la parada del autobús.
-¿A dónde será bueno ir?-
Se preguntó mientras observaba la lista de horarios de la parada, no tenía ningún plan en especifico, no tenía ganas de llamar a sus amigos para verse, quería estar solo, simplemente vagar por ahí un rato, disfrutar de su libertad temporal.
-¿Debería ir a Shibuya? ¿O mejor a Akihabara?… o tal vez…-
No podía decidirse, de pronto, alguien se dirigió a el.
-Disculpa, ¿puedes hacerte a un lado un poco?-
-¿Eh?-
Exclamó confundido al sentir que esa persona le tocaba el hombro.
-Ah…. Lo siento-
Dijo avergonzado mientras se apartaba de aquel letrero, observando así a un chico alto, cabello negro, delgado, apuesto.
Ryosuke no podía apartar la vista de aquel chico alto, no se explicaba por qué pero algo le llamaba la atención.
-Perfecto, el de Shibuya llegará en dos minutos-
Comentó el chico con una sonrisa triunfante mientras se alejaba del letrero, se alejó un par de pasos y Ryosuke continuo observándolo.
-¿Shibuya…?-
Se dijo echándole un vistazo al horario.
-Supongo que también puedo ir…-
Al decir esto se alejó del letrero y tomó asiento en la pequeña banca. Con un poco de curiosidad, miró discretamente a aquel chico alto, el cual estaba recargado en un poste, esperando la llegada del autobús.
De pronto, como si aquel chico hubiese sentido la mirada de Ryosuke, lo miró curioso y le regaló una hermosa sonrisa, acto que provocó un sonrojo evidente en el rostro de Ryosuke y que este desviara de inmediato la mirada.
“-¿Pero que rayos estaba haciendo? No tengo por que estar viendo a personas extrañas-”
Pensó mientras su expresión se volvía ligeramente confundida y sacudía su cabeza en forma negativa.
Casualmente aquel chico alto continuaba observándolo y no pudo evitar el reír con la actitud de Ryosuke.
-Eres gracioso-
Dijo mientras reía, Ryosuke se sorprendió bastante y miró a aquel chico.
-¿Te refieres a mi?-
-¿Quién más podría ser? Aquí solo estamos tu y yo-
Torpemente Ryosuke miró a su alrededor.
-Es verdad…-
Esto provocó que el chico alto riera de nuevo.
-De verdad que eres muy gracioso-
Al escuchar estas palabras y al ver la sonrisa de aquel chico, Ryosuke se ruborizó un poco mientras se formaba una expresión de puchero en su rostro.
-¡No soy gracioso!-
Y aparentando estar molesto, se cruzó de brazos y desvió la mirada.
-Sabes… te pareces a alguien que conocí hace tiempo-
Confundido ante tal comentario, Ryosuke miró a aquel chico.
-¿Yo?-
-¿Acaso hay alguien más aquí?-
Preguntó con ironía mientras se cruzaba de brazos y esbozaba una sonrisa burlona.
-Pues debes estar equivocado, yo no te conozco, jamás de había visto y jamás he visto a alguien como tú-
Alegó ligeramente molesto.
-Tranquilo, solo dije que te parecías, no te lo tomes tan personal-
Ryosuke no dijo nada y se limitó a desviar la mirada, justo en ese momento el autobús llegó y el chico alto fue el primero en subir, Ryosuke dudó un poco, no sabía si subir o no, no quería quedarse ahí sentado más tiempo a esperar a otro autobús, así que sin más se puso de pie y también subió al autobús.
Tomó asiento en un lugar pegado a una de las ventanas, mientras que el chico alto se sentaba en uno de los lugares del fondo.
Ahora que no podía observarlo, Ryosuke se sentía inquieto, pero trató de concentrarse en otra cosa, aunque de vez en cuando tenía el presentimiento de estar siendo observado, decidió no darle demasiada importancia, así que se limitó a solo observar por la ventana y distraerse.

Al llegar a Shibuya, aquel chico alto fue el primero en bajar, y después de dos personas Ryosuke logró bajar.
Al mirar a su alrededor pudo observar como aquel chico se acercaba a otro, el cual era un poco más bajito que el y al parecer lucía molesto.
-¡Yuto! ¡Llegas tarde!-
-Lo siento, no fue a propósito-
-Olvida tus excusas, mejor vámonos de una vez-
-De acuerdo-
Así, el chico bajito se dio media vuelta y comenzó a caminar, Yuto, el chico alto, estaba por hacer lo mismo cuando sintió la curiosa mirada de Ryosuke, así que se giró para verlo, le sonrió y con lo mano se despidió de el.
Completamente sorprendido y avergonzado se sorprendió al ver como aquel chico se despedía de el.
“-Así que… te llamas Yuto eh… ¿por qué se me hace familiar?-”
Pensó Ryosuke mientras se llevaba la mano a la barbilla.
-Disculpa, ¿te puedes hacer a un lado?-
Al escuchar esa voz se sorprendió, era una señora la cual intentaba bajar del autobús, avergonzado, se hizo a un lado mientras se disculpaba torpemente.
“-Mejor dejo de pensar en tonterias-”
Pensó, y con un suspiró se dio media vuelta, caminando en dirección contraria a la que aquel chico llamado Yuto se había marchado.

-¿Quién era ese chico Yuto?-
Preguntó el bajito mientras caminaba junto a el.
-Un chico gracioso-
Respondió con una sonrisa.
-¿Lo conoces?-
-No, creo que no-
-¿Otra vez hablando con desconocidos?-
-¿Cómo que otra vez? No lo hago seguido-
Alegó Yuto mientras se cruzaba de brazos.
-¿Ah no? ¿Acaso me vas a negar que cada verano le hablas a alguien desconocido pensando que es alguien que conoces? ¿Lo vas a negar?-
Ante tales preguntas Yuto bajó la cabeza y dejó escapar un suspiro.
-Es que no puedo evitarlo, en verdad deseo verlo otra vez-
-Yuto… reacciona, ya han pasado cinco años desde que viste a ese niño, francamente no creo que lo vuelvas a ver, solo sabes su nombre, no sabes en donde vive, no sabes nada-
-Pero es que estoy seguro de que puedo encontrarlo-
Dijo con decisión, el más bajito dejo salir un suspiro de resignación.
-¿Y cuando lo encuentres que vas a hacer eh?-
Ante tal pregunta Yuto no supo que responder, así que el más bajito continuo hablando.
-¿Acaso vas a decirle que estas enamorado de el? ¿Qué lo has estado buscando por cinco años? ¿Qué cada verano tienes la esperanza de encontrarlo? ¿Eso le dirás?-
-¿Por qué no?-
Dijo tranquilamente, provocando que su amigo tratara de guardar la calma.
-Pensará que estas loco y se alejará de ti, además, ¿cómo lo vas a reconocer? En cinco años pudo haber cambiado bastante, es posible que ya lo hayas tenido en frente y tu no te has dado cuenta-
-Sé que lo puedo encontrar, después de todo hicimos una promesa-
Declaró sonriente.
-¿Y como sabes que el aún recuerda esa promesa?-
-¿Por qué no mejor te guardas tu pesimismo y te concentras en encontrar lo que quieres de una vez?-
-Solo quiero que veas las cosas con realismo Yuto, eso es todo-
Declaro el bajito.
-Chinen, no es necesario que intentes cambiar mi forma de pensar, solo déjame, si jamás lo encuentro pues entonces podré vivir con ello-
Chinen miró resignado a su amigo.
-De acuerdo, no te diré nada más, ahora mejor ayúdame a encontrar lo que necesito-
-Me parece una mejor idea-
Dijo Yuto con una sonrisa, así, ambos chicos entraron en una tienda de regalos.

Ligeramente aburrido, caminaba por las calles, observando curioso a la gente, como si buscara a alguien.
-¿Pero que rayos estoy haciendo?-
Se preguntó mientras esperaba a que el semáforo se pusiese en verde para poder atravesar la avenida.
“-No lo estoy buscando, no lo estoy buscando….-”
Pensó mientras cerraba los ojos y sacudía su cabeza.
-Necesito distraerme…-”
Murmuró, en ese momento el semáforo se puso en verde y pudo atravesar la avenida, llegando a un local con máquinas de videojuegos.
-Supongo que esto ayudará-
Y con una sonrisa entró a lugar.

Después de haber visitado varias tiendas, Chinen había encontrado lo que buscaba.
-Gracias por haberme acompañado, al fin el regalo perfecto-
Dijo victorioso mientras cargaba con una pequeña bolsa de papel, la cual contenía una cajita.
-No es nada, pero como lo prometiste, debes invitarme un helado-
-Claro, claro, un trato es un trato-
-Así es-
Dijo Yuto con una sonrisa.
-Pues entonces vamos antes de que sea más tarde-
-¿Tarde? Pero si son apenas las tres-
-Para ti no es tarde, pero para mi sí lo es-
Dijo Chinen mientras se ruborizaba un poco.
-Oh ya veo… tienes una cita más tarde cierto-
Dijo Yuto con curiosidad.
-Eso ya no es de tu incumbencia, así que anda, vámonos-
Y jalando a Yuto del brazo comenzó a llevárselo hacia una heladería, al entrar ambos tomaron asiento en una mesita y Chinen fue a comprar los helados mientras Yuto esperaba, con la mirada distante.
“-Tal vez Chinen tiene razón y deba olvidarlo todo…-”
Pensó, suspiró y continuo mirando hacia una de las paredes.

Había jugado por más de una hora, estaba cansado, así que salió de aquel lugar y comenzó a caminar, encontrándose con una heladería en el camino.
“-Supongo que un helado no me caería nada mal-”
Pensó, y sin más, entró al lugar. Curioso, miró a su alrededor, caminó hacia la barra e hizo su pedido.
Minutos después, llevaba en las manos un gran helado lleno de fresas, su preferido, y con una sonrisa muy satisfactoria, comenzó a caminar, tomó asiento y comenzó a devorar aquel helado, sin darse cuenta de quién estaba en la mesa de atrás.

Estaba ligeramente perdido en sus pensamientos, cuando observó como un chico tomaba asiento en la mesa de enfrente, con un enorme helado de fresas, aquel chico le daba la espalda pero se le hacia familiar.
-Fresas… huele a fresas… igual que el…-
Dijo con un suspiro, en ese momento sintió un ligero golpe en la cabeza.
-Deja de hablar solo, asustarás a la gente-
Era su amigo Chinen, el cual volvía con dos helados.
-Lo siento…-
Dijo sin apartar la mirada de aquel chico.
“-Estoy seguro de que es el chico de esta mañana…-”

Aquel rato paso de forma extraña, Chinen hablaba y hablaba pero Yuto no le prestaba la atención suficiente, no dejaba de ver a aquel chico de vez en cuando. Después de mucho, Chinen se fastidió al notar lo distante que estaba Yuto.
-¿Y se puede saber a ti que te pasa?-
Preguntó molesto, Yuto lo miró distraído.
-Nada-
Respondió vagamente.
-A mi no me engañas Nakajima, estas raro, ¿Qué te ocurre?-
Yuto dejó escapar un suspiro, comió un poco de su helado y miro a Chinen.
-Me siento extraño… eso es todo-
-¿Otra vez? Cada verano es lo mismo contigo, ¿hasta cuando piensas seguir así?-
-Lo que sucede es que él… se le parece mucho…-
Dijo Yuto señalando al chico de enfrente, Chinen se giró para poder verlo.
-¿El? Pero esta de espaldas Yuto, ¿Cómo estas tan seguro?-
-No lo sé… solo lo siento-
-Yuto… siempre dices lo mismo, deja de pensar tanto en eso, lo prometiste hace rato, mejor vámonos de aquí antes de que intentes hablar con el y solo logres asustarlo-
Chinen se puso de pie enseguida, tomó su bolsa de compra y se dirigió hacia la puerta.
-Esta bien…-
Murmuró Yuto en voz baja mientras se ponía de pie, y curiosamente, justo en ese instante, el chico de la otra mesa también se puso de pie, Yuto se dio cuenta de ello y se quedo esperando la oportunidad para ver su rostro, gran sorpresa se llevo al ver al chico de esta mañana.
-¡Yuto!-
Le gritó Chinen desde la entrada.
-Vo… voy-
Dijo sin poder apartar la mirada de Ryosuke.
-Vaya, que coincidencia encontrarte aquí-
Le dijo Ryosuke con una sonrisa algo nerviosa.
-Lo mismo digo-
Respondió Yuto, estaba por decir algo más cuando sintió como alguien lo jalaba del brazo y se lo llevaba.
-Te dije que te dieras prisa, ¿Por qué nunca me escuchas y haces lo que te digo?-
Le decía Chinen mientras lo sacaba del lugar, Ryosuke los observó confundido, después murmuró.
-Que sujetos tan extraños…-
Y sin más, también salió de aquel lugar.

-No tenías por que jalarme de esa manera-
Reclamó Yuto mientras se frotaba el brazo.
-Si no hacía algo jamás ibas a moverte, ya deja de pensar en tonterias y date cuenta de que tienes una vida propia, deja de buscar a alguien que de seguro ya ni se acuerda de ti-
Yuto bajó la mirada mientras Chinen continuaba caminando.
-Ya entendí…-
Dijo mientras caminaba junto a su amigo.
-Yo tengo que irme a otro lado, ¿Estarás bien si te dejo solo?-
Le preguntó preocupado mientras se detenía.
-Si, supongo que regresaré a casa solo-
-Perdón que te deje así…-
Dijo Chinen con ternura.
-No te preocupes por mi, después de todo aún tienes algo importante que hacer con eso ¿cierto?-
Dijo señalando la bolsa que cargaba Chinen.
-Es verdad… Entonces, nos vemos después-
-Claro, hasta luego-
Así, con una sonrisa, Chinen continuo por un camino diferente, Yuto observó como se alejaba y después de un minuto, continuo con su camino rumbo a la parada del autobús.
-Necesito un buen baño, hace demasiado calor-
Se dijo mientras se limpiaba el poco sudor que tenía en la frente, curioso, miró su reloj, eran las cinco de la tarde.
-Espero y haya autobús ahora…-

Ryosuke caminaba sin rumbo y un poco inquieto.
-¿Por qué siento que ese nombre se me hace familiar?-
Se preguntaba mientras caminaba.
-¡Hace demasiado calor! ¡Así no puedo concentrarme!-
Gritó desesperado, ocasionando que la gente que transitaba junto a el lo miraran extrañados. Torpemente sonrió y comenzó a correr.
-¿Hasta cuando se me quitará la maña de hablar solo?-
Se dijo mientras continuaba corriendo, sin darse cuenta ya estaba cerca de la parada del autobús.
-¿Será que ya es hora de volver a casa?-
Murmuró mientras miraba su reloj.
-Supongo que si-
Entonces dejó de correr para solo caminar hacia la parada, al estar más cerca pudo distinguir que había alguien sentado en aquella banca, por alguna razón se le hacia familiar.
Trató de no darle demasiada importancia, así que al llegar a la parada, lo único que hizo fue recargarse en uno de los tubos y disfrutar de la refrescante sombra.

Yuto escuchó como alguien llegaba, pero estaba tan absorto en sus pensamientos que no tenía deseos de mirar de quien se trataba, hasta de escuchó una curiosa melodía.
-¿Qué quieres?-
Se escuchó una voz algo molesta, esa voz le era conocida, así que sin poder contenerse, se giró para ver de quien se trataba, encontrándose así con Ryosuke, quien hablaba por teléfono con una expresión de fastidio en el rostro.
-No voy a comprarte nada, así que no me molestes…. ¿Qué?… No te creo, mamá no come esas cosas… ¿eh? ¿Mamá?…. Si….. Si…. De acuerdo, lo compraré… si…. No tardo…. Adiós-
Y con un suspiro cerró su teléfono, al sentir que alguien lo miraba se giró solo para encontrarse con Yuto.
-¿Tu otra vez?-
Preguntó sorprendido, Yuto no pudo evitar el sonreír nerviosamente.
-Lo mismo digo-
-¿Qué acaso me estas siguiendo o que?-
-En lo absoluto, yo llegué primero que tu, así que deduzco que eres tú el que me sigue a mi-
Respondió con tranquilidad.
-Por supuesto que no, yo vengo aquí para esperar el autobús que me llevará a casa-
Respondió ligeramente exaltado mientras le daba la espalda para examinar el letrero de los horarios.
-Y me tengo que esperar diez minutos para que llegue el que necesito-
Murmuró mientras observaba bien aquel letrero.
-Igual que yo-
Le dijo Yuto, Ryosuke se sorprendió y se giró de inmediato.
-¿Qué? ¿Tu también?-
-Así es-
Dijo tranquilamente mientras regresaba su vista al frente.
-No puede ser…-
-Es mi imaginación o no te agrado mucho que digamos-
-¿Eh?-
Ryosuke estaba sorprendido, después de todo aquel chico no le había hecho absolutamente nada como para tratarlo de esa manera.
-Lo siento, creo que estoy siendo demasiado grosero-
Se disculpo tímidamente, Yuto lo observo un poco curioso y no pudo evitar el reír un poco.
-¿De que te ríes?-
Preguntó Ryosuke.
-De nuevo me recordaste a alguien… lo siento, no pienses que me estoy burlando de ti-
Respondió tratando de no reírse más.
-Esta es la segunda vez que me dices eso, ¿pues quien es esa persona que según tú se parece tanto a mi?-
Preguntó Ryosuke mientras se cruzaba de brazos.
-Un viejo amigo, pero hace cinco años que no lo veo, lo he estado buscando puesto que hicimos una promesa pero… es inútil, cada verano es lo mismo-
-¿Una promesa?-
Preguntó Ryosuke curioso mientras miraba la expresión triste de Yuto.
-Si… una promesa… pero supongo que el la olvidó, puesto que lo he estado esperando en el mismo lugar cada año y nunca llega…-
Ante tales palabras, el corazón de Ryosuke se detuvo por un momento y un escalofrío recorrió todo su cuerpo.
-Lo… lo esperas… en el mismo… lugar… ¿cada año?-
Algo se le hacía familiar, pero no lograba recordar de que se trataba.
-Si… de hecho, justo ahora me dirijo a aquel parque-
-¿A un parque?-
Preguntó de nuevo Ryosuke aún sorprendido.
-Si que eres una persona muy perseverante-
-¿Lo crees? Mi mejor amigo decide calificar a esto como una tontería-
Dijo con una sonrisa fingida mientras se recargaba en el respaldo de aquella banca.
-¿Pero… por que lo esperas cada año? ¿Qué significa ese chico para ti?-
La mirada curiosa de Ryosuke absorbía a Yuto.
-Bueno, antes de separarnos, prometimos volvernos a ver y estar juntos para siempre, prometí decirle algo importante-
-Vaya… algo parecido me sucedió a mi también-
Yuto miró sorprendido a Ryosuke.
-¿De verdad?-
Ryosuke asintió con la cabeza, Yuto quería preguntar más pero justo en ese momento el autobús llegó.
-Es hora de partir-
Dijo sonriente mientras subía al autobús, dejando a Yuto con las ganas de hablar, después reaccionó y también se puso de pie, subiendo al autobús y tomando asiento hasta atrás, como siempre solía hacerlo, mientras que Ryosuke se sentaba junto a una ventana.

Durante todo el camino la curiosidad invadía a Yuto, pero ahora era imposible tratar de hablar con Ryosuke, había subido más gente al autobús.
Cuando llegaron a su destino, el primero en bajar fue Ryosuke, y sin esperar a que Yuto bajará, emprendió con su camino de regreso a casa. Cuando Yuto bajo, solo observó como el chico se alejaba.
-No le pregunté su nombre… -
Dijo en voz baja mientras observaba al chico alejarse.
-De todas formas, tengo que ir a un lugar…-
Y con un suspiró emprendió su camino rumbo a aquel parque.

Tras haber pasado a una pequeña tienda departamental a comprar el encargo de su madre y hermana, llegó a casa más que cansado.
-Ya estoy en casa-
Dijo mientras se quitaba los zapatos, de inmediato su madre y hermana corrieron a recibirlo.
-¿Trajiste lo que te encargue?-
-Si, aquí esta-
Dijo entregándole la pequeña bolsa de compra a su hermana y sin más subió a su habitación.
-¿Por qué tiene que hacer tanto calor?-
Se preguntó mientras se dejaba caer sobre la cama bocabajo.
-Me daré un baño-
Dijo poniéndose de pie, tomo su toalla y ropa limpia, salió de su habitación y entro al baño.

Yuto estaba llegando a aquel conocido parque, todo era igual, no cambiaba mucho.
-¿Llegaras esta vez?-
Se preguntó mientras se dejaba caer debajo de un gran árbol.
-Si esta vez no llegas… jamás volveré…-
Y mirando hacia el cielo, dejó escapar un suspiró y se dispuso a esperar.

Dentro de aquella tina llena de agua, Ryosuke intentaba relajarse y descansar, pero sobre todo, refrescarse un poco después de tan acalorado día.
-Que extraño… Yuto… Yuto… Yuto… ¿en dónde lo he oído antes?-
Se preguntaba tratando de recordar algo, de pronto una voz femenina bastante peculiar lo sacó de su concentración.
-¿Te refieres al niño que conociste hace mucho?-
-¿Eh? ¿Cuál niño?-
Preguntó confundido, después se percató que su hermana estaba dentro del baño y de inmediato se molestó por ese hecho.
-¡¿Se puede saber que haces aquí?!-
-Vine por una toalla, además no tiene nada de malo-
Dijo su hermana con una sonrisa burlona.
-¡¡¡Sal de aquí!!!-
Gritó bastante molesto, sin embargo la chica no se movió ni un centímetro.
-¿Qué haces aquí solo recordando cosas de tu infancia?-
-¡¡Eso no te importa!!-
Respondió molesto mientras se hundía más en la tina.
-Estabas hablando de Yuto-kun, claro que me importa-
-¿Tu… lo conoces?-
Preguntó extrañado.
-Pues si, era un amiguito tuyo, bueno, solo lo fue durante un tiempo, para ser exacta en unas vacaciones de verano, después de eso nos fuimos de viaje a Osaka y no volvimos en un buen tiempo, ¿lo olvidaste?-
Ryosuke estaba confundido y sorprendido a la vez, ¿Por qué había olvidado algo así?
-Bueno, de todas formas, date prisa que quiero bañarme yo también-
-Si…-
Respondió distante.

Al fin limpio y relajado, de nueva cuenta se dejó caer sobre su cama, miró su reloj, eran las siete con catorce minutos.
-Yuto… ¿será el mismo?… Viví tanto tiempo con los abuelos en Osaka que… no recuerdo bien…-
Lentamente sintió como los parpados le pesaban y lentamente sus ojos se cerraban. Poco a poco cayó en un profundo sueño.

----- Cinco años atrás…
Estaba desesperado, al borde del llanto, ¿Cómo se había perdido de esa forma?
-Mamá… ¿en donde estas?-
Decía en un sollozo mientras continuaba caminando, de pronto algo lo hizo tropezar, lastimándose un poco la rodilla, un simple raspón. Estaba a punto de soltarse a llorar cuando escuchó una amable voz.
-Disculpa, no era mi intención que te cayeras, ¿te encuentras bien?-
Ryosuke se puso de pie con dificultad y miró a aquel niño, el cual lo miraba preocupado.
-Estoy bien… gracias-
-Debes caminar con más cuidado, ibas muy distraído, si continuas así te perderás-
Ante tales palabras, los ojos del pequeño Ryosuke se llenaron de lágrimas.
-Ya estoy perdido… no encuentro a mi mamá ni a mi hermana…-
Trataba con todas sus fuerzas de contener su llanto.
-No llores, si quieres, puedo ayudarte a encontrarlos, conozco este parque como la palma de mi mano, puedes confiar en mi-
Ante la amigable sonrisa del aquel chico, Ryosuke también sonrió aliviado.
-Muchas gracias, me llamo Ryosuke, Yamada Ryosuke, ¿Y tu?-
Preguntó curioso después de presentarse.
-Yuto, Nakajima Yuto, mucho gusto-
-Igual-
Dijo con una sonrisa, así ambos chicos comenzaron con la búsqueda de los familiares de Ryosuke, a los cuales encontraron en poco tiempo, después de eso, ambos chicos se despidieron y prometieron verse de nuevo al día siguiente.
Y así ocurrió, ambos niños se veían todos los días en aquel parque, jugaban juntos, platicaban, se contaban historias, bromeaban, lentamente se volvían muy buenos amigos, hasta que un día, algo cambió en ambos.
Ryosuke intentaba, por décima ocasión, lograr pasar por aquel pasamanos, pero el resultado siempre era el mismo, no aguantaba y se caía, en cambio Yuto lo pasaba con facilidad y destreza.
-Te envidio, ¿por qué no te caes también?-
-Es cuestión de que le pierdas el miedo, inténtalo, si te caes yo estaré aquí para agarrarte-
Dijo con una amable sonrisa, Ryosuke se ruborizó levemente al ver aquella tierna sonrisa, y con decisión, volvió a intentar subirse, pero como siempre, el resultado fue el mismo, perdió la fuerza y estaba a punto de caer, pero a diferencia de las demás ocasiones, esta vez sentía algo suave debajo de el. Cuando logró abrir los ojos se dio cuenta de que había caído encima de Yuto, el cual lo abrazaba protectoramente.
-Yuto-kun….-
Dijo completamente avergonzado.
-Te dije que te agarraría-
Le sonrió de nuevo y Ryosuke se perdió por completo, Yuto era tan lindo cuando sonreía, que no se explicaba el por qué se sentía tan nervioso estando tan cerca de el.
De igual forma, Yuto lo miraba fijamente, perdiéndose en la profunda y curiosa mirada de Ryosuke. Ambos estaban demasiado cerca, hasta que una voz los hizo reaccionar.
-¡Ryosuke! ¡Es hora de irnos!-
Asustado y completamente avergonzado, se puso de pie de un solo brinco, Yuto hizo lo mismo y ambos se miraron tímidamente.
-Es hora de irme… nos veremos mañana….-
-Por supuesto, te estaré esperando Yama-chan-
Le dijo con una avergonzada sonrisa, Ryosuke le sonrío de vuelta.
-Definitivamente debes venir mañana, tengo algo importante que decirte-
-Claro que vendré, lo prometo-
Y para sellar esa promesa, Yuto se acercó a Ryosuke y le dio un tierno beso en la frente.
-Es una promesa-
Completamente ruborizado, Ryosuke asintió con la cabeza, después se volvió a escuchar otro grito de su hermana y tuvo que partir.

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Lentamente abrió los ojos, se reincorporó y se talló un poco la cara, se sentía extraño.
-¿Cómo pude olvidar algo así?-
Se pregunto completamente confundido, sintiendo un punzante dolor en el pecho.
-Después de eso… no regresé por que me llevaron a Osaka… y hace un poco menos de un año regresamos… ¿Ese Yuto… será el mismo?-
De pronto, recordó las palabras que aquel chico le había dicho.
“-Si… una promesa… pero supongo que el la olvidó, puesto que lo he estado esperando en el mismo lugar cada año y nunca llega…-”
-No… no lo olvidé… simplemente nunca pude ir…-
De pronto, un nudo se formó en su garganta y una desesperación comenzó a invadirlo, entonces, miró su reloj, faltaban diez minutos para las ocho en punto, así que sin pensarlo más, tomó un suéter ligero y salió de su habitación.
Salió de casa sin dar una sola explicación, ignorando los gritos de su madre.

Corría lo más rápido que sus piernas se lo permitían, estaba desesperado, deseando que Yuto en verdad estuviese ahí esperándolo.
Al llegar a aquel parque, miró a su alrededor, hace mucho tiempo que no iba y no lo recordaba muy claramente. Comenzó a caminar lentamente, mirando a su alrededor detenidamente, necesitaba encontrar a Yuto cuanto antes.
Después de caminar por unos minutos, a lo lejos visualizó aquel gran árbol, en dónde siempre se encontraba con Yuto, debajo de este había alguien, pero no lograba distinguir muy bien quien era. Lentamente se acercó, estaba ligeramente nervioso, sus latidos se aceleraban más y más.
Estaba ya a punto de llegar a aquel árbol cuando esa persona se puso de pie, se estiró un poco, estaba dispuesto a marcharse.
Y es que ya había estado ahí dos horas, más que suficiente, y con tristeza, se dispuso a marcharse.
Ryosuke no podía permitir que se marchara, así que lo llamó.
-¡Yuto!-
El nombrado se quedó congelado, no estaba seguro de lo que había escuchado.
-Yuto… ¿Eres tú cierto?-
Lentamente Yuto se giro y se encontró con Ryosuke a unos cuantos pasos de distancia.
-¿Qué… que haces aquí?-
Preguntó confundido.
-Cumplo con una vieja promesa-
Respondió con una tierna sonrisa. Yuto lo miró sorprendido a Ryosuke.
-¿Tu… tú eres Yama-chan? ¿En verdad eres tú?-
Ryosuke solo asintió con la cabeza mientras sonreía, y sin poder contenerse más, Yuto caminó de prisa, y abrazó a Ryosuke con fuerza, el cual respondió a aquel cálido abrazo.
-No te reconocí, creciste demasiado, y no es que lo haya olvidado, simplemente no me encontraba en la ciudad hasta hace medio año-
-Eso ya no importa, estas aquí…-
Le dijo Yuto al oído mientras lo abrazaba tiernamente, Ryosuke se acomodó mejor, disfrutando del calor de Yuto.
-Ahora si podrás decirme aquello que prometiste decirme-
Dijo Ryosuke mientras se alejaba un poco. Yuto acarició el rostro de Ryosuke y dijo con voz suave.
-Te quiero-
Ryosuke se ruborizó de inmediato, y antes de poder decir o hacer algo, pudo sentir los labios de Yuto sobre los suyos, un poco sorprendido, se quedó inmóvil por unos instantes, y justo cuando estaba a punto de responder, Yuto se alejó de el un poco y junto su frente con la suya.
-Tal vez es demasiado precipitado, pero este sentimiento lo he guardado durante todo este tiempo-
Ryosuke se ruborizó aún más y por iniciativa propia, acercó su rostro al de Yuto, al mismo tiempo que se aferraba un poco al cuello de su camisa, y sin más lo besó. Esta vez el sorprendido fue Yuto, pero de inmediato respondió a aquel dulce beso, ambos abriendo lentamente sus bocas, haciendo de aquel beso más y más profundo, moviéndose a un solo ritmo, suave y lento.
Al separarse Ryosuke habló.
-Siento mucho que hayas esperado tanto tiempo-
-Eso ya no importa-
Dijo Yuto con una sonrisa. Ryosuke, completamente ruborizado dijo.
-Te… quiero…-
Bajó tímidamente la mirada, Yuto tomó su rostro con ambas manos y volvió a besarlo tiernamente.
-Gracias por regresar-
-Gracias por esperarme tanto tiempo-
Ambos se sonrieron y se abrazaron fuertemente, prometiendo así, no solo encontrarse en cada verano, si no permanecer juntos en cada estación, todos los días de su vida, con aquel profundo sentimiento que a cada segundo, se volvía más fuerte.

F I N

miércoles, 25 de agosto de 2010

En tus manos [Cap. 5]

Capitulo 5

Al entrar en aquel lujoso restaurante, Yuto se quedó impresionado, el gerente se dirigió hacia ellos y saludó a Ryosuke con una elegante sonrisa.
-Joven Ryosuke, ¿desea el lugar de siempre?-
-Esta vez con dos lugares por favor, traigo compañía-
Dijo con seriedad mientras señalaba a Yuto.
-De acuerdo, síganme por favor-
Así, ambos comenzaron a caminar detrás del gerente, y antes de llegar al asiento, Ryosuke miró de reojo a Yuto, quien se encontraba más que maravillado por el elegante lugar.
-¿Te gusta?-
Le preguntó curioso.
-Nunca había estado en un lugar así…-
Respondió sin dejar de observar, Ryosuke solo dejo salir una pequeña sonrisita y volvió a mirar hacia el frente.
Cuando llegaron a la mesa, tomaron asiento y enseguida les entregaron el menú y llenaron dos copas con agua fresca.
-¿Qué vas a ordenar?-
Le preguntó a Yuto, el cual estaba tratando de elegir algo.
-Todo luce delicioso, no se que pedir-
Ryosuke rió de nuevo y le indico al mesero que volviera dentro de unos minutos en lo que ambos decidían que comerían.
-Al menos me doy cuenta que gracias a la comida olvidarás lo ocurrido con Daiki-
Dijo muy serio mientras ocultaba su rostro con el menú.
-Yo no soy quien para reclamarte nada, simplemente estoy contigo para saldar una deuda, pero el hecho de que me consideres un “juguete nuevo” no es muy agradable-
Respondió con un poco de fastidio mientras leía el menú. Ryosuke bajó el menú y miró a Yuto con firmeza.
-Yo no te considero y no quiero que seas un “simple juguete”, simplemente quiero que me acompañes por estos dos meses, no sé de que forma llamarlo para que no pienses que te quiero como un juguete…-
La mirada de Ryosuke ahora esta ligeramente seria, Yuto logró darse cuenta y una sonrisa se dibujo en su rostro.
-Pudiste haberme dicho desde un principio que lo que quieres es un “amigo”, eso hace las cosas más sencillas-
Ryosuke bajó la mirada, estaba avergonzado.
-Yo no sé lo que es un amigo, por eso no puedo pedirlo, así que déjalo solo como mi “compañía temporal” y listo, ¿de acuerdo?-
Yuto miró extrañado a Ryosuke.
-¿Nunca has tenido un amigo?-
Ryosuke no respondió y volvió a ocultar su rostro con el menú. Yuto no podía creer lo que acababa de descubrir, además de estar siempre solo en aquella enorme casa, no tenía amigos, ahora comenzaba a comprender el por que de la actitud arrogante y altanera de Ryosuke.
-Esta bien, seré tu compañía, pero si algún día quieres un amigo puedes decirlo, puedo conseguirte uno-
Dijo en tono de broma, Ryosuke alejó un poco el menú para ver a Yuto, pero este estaba de nueva cuenta tratando de elegir algo para comer.
Minutos más tarde llegó el mesero y ambos pudieron ordenar, después la comida de ambos llego, estaban por comenzar a comer cuando Yuto interrumpió a Ryosuke, quien estaba a punto de cortar su carne y llevársela a la boca.
-Espera un segundo-
-¿Qué?-
Preguntó con fastidio sin soltar los cubiertos.
-Supongo que esta es la primera vez que tienes compañía ala hora de comer ¿cierto?-
Ryosuke se quedó en silencio y miró confundido a Yuto.
-Antes de que comiences a comer, hagamos un brindis-
-¿Perdón?-
Preguntó extrañado y fastidiado.
-Si, un brindis-
En ese momento Yuto tomó su copa con agua y la levantó un poco, dirigiéndola hacia el centro.
-Vamos, por tu primer comida con tan agradable compañía-
Ante tal comentario, Ryosuke bufó un poco y esbozó una sonrisa burlona.
-¿No crees que tienes el ego ligeramente elevado?-
Yuto simplemente sonrió ante tal comentario y continuo levantando su copa, ante tal situación Ryosuke no tuvo alternativa, con un suspiro dejó sus cubiertos a un lado, tomó su copa con agua y tímidamente la acercó a la de Yuto.
-No creo que brindar con agua sea lo más elegante-
Dijo con fastidio, en cambió solo Yuto continuo sonriente.
-Si brindamos con vino no será especial, así que anda-
-De acuerdo…-
Dijo tratando de lucir fastidiado solo para ocultar lo avergonzado que se sentía.
-Por tu primer comida con una compañía tan agradable ¡Salud!-
-Salud…-
Dijo de mala gana mientras ambas copas chocaban un poco, Yuto sonrió y bebió un poco de agua, Ryosuke solo sonrió un poco y también tomo agua.
-¿Ahora ya puedo comer?-
-Por supuesto-
Así, con una aparente cara de fastidio, Ryosuke comenzó a comer, observando de reojo como Yuto también comía alegremente.
“-Es tan simple-”
Pensó mientras sonreía un poco.

Cuando terminaron de comer, el chofer de Ryosuke se acercó a ellos y dijo en voz baja.
-Joven, su próxima clase esta por iniciar-
Ryosuke dejó salir un suspiro de fastidio y le dijo.
-Nos iremos directo a la casa, no tengo ganas de volver a clases-
Ante tal comentario, Yuto se sorprendió.
-¿No volveremos a clases? ¿Qué pasará con nuestras cosas?-
-Tranquilo, mandaré a Hiroshi a recoger nuestras cosas, ¿Acaso tu si quieres regresar a las clases?-
Preguntó con fastidio, Yuto rodó los ojos y suspiro.
-Como quieras, me da igual, todo eso ya me lo sé-
Ryosuke se sorprendió ante tal comentario.
-¿Ah si? ¿Por qué?-
-¿Por qué que?-
Preguntó Yuto extrañado.
-¿Por qué dices que todo ya te lo sabes?-
Preguntó desafiante.
-Pues por que esas lecciones ya las tomé… de hecho… aunque no he ido nunca a una escuela, hubo alguien que me dio sus lecciones hasta la universidad-
-¿A si? ¿Y quien?-
Preguntó con fastidio.
-Un… amigo…-
Respondió con la mirada distante y cierto tono de melancolía.
-¿Y quien es tu amigo? ¿Por qué permitió que esos tipos te persiguieran y trataran de matarte?-
Al escuchar las preguntas de Ryosuke, Yuto lo miró con seriedad.
-Gracias a ese amigo pude salir del lugar en donde me encontraba, gracias a su sacrificio pude salir con vida-
Ryosuke quedó sorprendido ante tal declaración, así que esta vez preguntó en un tono más amable.
-Dices que… ¿se sacrificó por ti?… eso quiere decir que el…-
-Esta vivo, lo sé, por eso quiero buscarlo, debo hacerle saber que estoy bien-
La voz de Yuto ahora era ligeramente melancólica y su mirada distante.
-¿Eso quiere decir que vas a volver de donde viniste solo para decirle que estas bien?-
-No puedo volver a ese lugar, pero buscaré la forma de hacérselo saber-
Ryosuke observó curioso la expresión de Yuto, aquella mirada llena de decisión, no había ningún rastro de la sonrisa de hace unos minutos.
-De acuerdo, puedes hacer lo que quieras, mientras permanezcas con vida y cumplas con tu deuda, no tengo por que interferir en tus decisiones-
Dijo Ryosuke con seriedad, se puso de pie y comenzó a caminar rumbo a la salida, Yuto lo observó por unos instantes, después se puso de pie y le dio alcance a Ryosuke. Así ambos salieron de aquel lugar y subieron al lujoso auto.
Ya dentro, el auto arrancó y comenzaron a dirigirse rumbo a la casa de Ryosuke, ambos iban en silencio, cada uno mirando fijamente por su respectiva ventana.
Mientras observaba a la gente, autos y edificios pasar, Yuto reflexionó lo que le había dicho a Ryosuke anteriormente.
“-He hablado demasiado, seguro ahora querrá saber más…-”
Pensó mientras dejaba escapar un suspiro.
-Yuto…-
Dijo Ryosuke con voz distante. Yuto se giró para verlo, esperando escuchar muchas preguntas.
-¿Si?-
Ryosuke dejó escapar un suspiro y lo miró muy serio.
-Necesitas ropa-
-¿Eh?-
Ante tal respuesta Yuto estaba completamente sorprendido.
-Así es, no tengo ropa para prestarte, eres mucho más alto que yo, así que haremos una pequeña parada para comprarte algo quieras o no, ¿entendido?-
Completamente sorprendido, asintió torpemente con la cabeza, Ryosuke le regaló una sonrisa traviesa y comenzó a darle indicaciones al chofer de a donde deseaba ir.
“-Creí que iba a preguntar… seguro lo hará más tarde…-”
Pensó Yuto mientras observaba como Ryosuke regresaba su mirada de nuevo hacia la ventana, después de unos segundos el hizo lo mismo y el auto continuo avanzando.

Minutos más tarde el auto se detuvo justo frente a una lujosa tienda de ropa para caballero, el chofer bajo del auto y le abrió la puerta a Ryosuke y después a Yuto. Ambos bajaron y Ryosuke comenzó a caminar hacia la tienda, con paso torpe Yuto lo siguió.
En cuanto entraron, las empleadas saludaron amablemente a Ryosuke y una de ellas se acercó.
-Joven Yamada, que gusto que vuelva, pensábamos que no volvería hasta la próxima temporada-
-Bueno, si, solo que hoy vengo por algo especial, quiero ropa para él-
Dijo señalando a Yuto, el cual miró torpemente a la empleada.
-Venga conmigo, le mostraré lo que tenemos-
Dijo refiriéndose a Yuto, el cual dijo torpemente.
-Si… si-
Y comenzó a caminar detrás de la señorita, Ryosuke solo se cruzó de brazos y camino hacia un pequeño sillón color vino, solo debía esperar.
Pasados unos instantes, Yuto se dirigía hacia los probadores con un montón de ropa en los brazos. Antes de entras miró a Ryosuke, quien continuaba de brazos cruzados, sentado en aquel sillón.
-¿Esta bien que me pruebe todo esto? ¿No crees que es demasiado?-
-Lo que no te guste pues simplemente no lo compro y escoges otra cosa-
Dijo con fastidio mientras desviaba la mirada, Yuto simplemente dejó escapar un suspiro de resignación y entro al probador con toda esa ropa. Al paso de unos minutos salió.
-Eso le queda perfecto joven-
Le dijo la señorita mientras Yuto se miraba en el espejo.
-Pues… si me gusta…-
Dijo un poco apenado, Ryosuke se puso de pie y se acercó a el.
-Te ves bien, al menos considera que jamás has usado ropa de esta clase, así que quédatela-
Yuto bajo la mirada, sabía muy bien que Ryosuke solo decía todo esto para avergonzarlo y más delante de la gente, pero no estaba dispuesto a permitirlo, y aprovechando que la empleada estaba un poco ocupada acomodando lo siguiente que Yuto se probaría, se acercó un poco a el y le susurro al oído con voz seductora.
-Entonces debería agradecértelo de alguna forma-
Ante tales palabras Ryosuke se ruborizó por completo y pudo sentir como un escalofrío recorría su espalda.
-¿Qué… que-
-Olvídalo-
Le dijo con una sonrisa traviesa y se alejó de el, volviendo a entrar en el probador.
Ryosuke aún nervioso por aquello, trato de recuperar la calma, y con pasos torpes regreso a aquel sillón, se cruzo de brazos y trato de lucir tranquilo.
Poco después Yuto salió con otra ropa, y así lo hizo durante varias veces, cada vez dejando a Ryosuke sin aliento. Perdiéndose en lo bien que el chico lucia con todo lo que se probaba.
Al termino de una hora, terminaron las compras y ambos ya se encontraban arriba del auto, camino a casa de Ryosuke.

Cuando llegaron a casa de Ryosuke, fueron recibidos por toda la servidumbre, a lo cual Yuto no estaba acostumbrado y se avergonzó un poco.
-Estaré en mi habitación, necesito dormir un poco, si necesito algo se los haré saber-
Dijo con fastidio y se dirigió a las enormes escaleras, comenzando a subir lentamente sin esperar a que Yuto lo siguiera.
“-Supongo que yo puedo hacer otra cosa-”
Dijo pensativo mientras continuaba de pie observando como Ryosuke subía las escaleras, de pronto un par de hombres se acercaron a el con las bolsas de compra.
-Joven Yuto, ¿podemos dejar esto en su habitación?-
-Eh… si, gracias-
Respondió tímidamente y los hombres se alejaron, subiendo las escaleras.
-¿Y ahora que hago yo?-
Se preguntó mientras dejaba escapar un suspiro, y sin nada en su mente, también subió por las escaleras, se sentía cansado, a pesar de que era temprano, miró su reloj, eran las tres de la tarde.
-Es temprano y me siento muy cansado…-
Al decir estas palabras, se dio cuenta de que ya estaba frente a su habitación, con pesar abrió la puerta y la cerró detrás de si, caminó directamente hacia la cama y se recostó mirando hacia el techo, lentamente cerró sus ojos y lo primero que apareció en su mente fue Ryosuke, aquel beso, esa sonrisa, esa mirada, su calidez, todo, estaba completamente capturado por todo eso.
-Me estoy volviendo loco-
Se dijo mientras sonreía torpemente, se cubrió los ojos con el brazo y nuevas imágenes aparecieron en su mente.
Esta vez acababa de recordar a aquel amigo que lo había salvado, aquel amigo que siempre lo cuido y protegió, aquel amigo que se preocupó siempre por el.
-Yabu…-
Murmuró, lentamente se reincorporó hasta quedar sentado sobre la suave cama.
-Tengo que buscarlo, decirle que estoy bien, debe seguir ahí… después de todo mi tío no lo dejará ir tan fácilmente…-
Así, lleno de preocupación se puso de pie, sin querer se miró en el largo espejo que estaba pegado a la pared.
-Tengo que cambiarme…-
Comenzó a quitarse el uniforme y un poco indeciso tomo un pantalón y camisas de las bolsas de compra.
-Sé que esta mal tomar esto así como así, pero ya le agradeceré más tarde-
Dicho esto una sonrisa se dibujó en su rostro y terminó de cambiarse.

Rato después salió de su habitación y comenzó a caminar por el pasillo, de pronto estuvo frente a la habitación de Ryosuke y se quedó pensativo.
“-¿Será buena idea avisarle?-”
Pensó mientras observaba aquella puerta.
-No creo que tenga por qué negarse-
Dijo en voz baja y tocó la puerta, espero un poco pero no hubo respuesta, toco nuevamente y nada.
-Debe estar dormido…-
Murmuró mientras tomaba la perilla y la giraba lentamente, con delicadeza abrió la puerta y entro silenciosamente, cerrando la puerta tras de si.
Al caminar un poco, visualizó a Ryosuke recostado en la cama.
-Lo sabia-
Dijo en voz baja, se acercó a el y lo observó unos segundos.
-Yamada-kun…. Despierta…-
Dijo suavemente pero nada, Ryosuke no se movió ni un centímetro, entonces se acercó un poco más y le dijo al oído.
-Yamada-kun… despierta-
Pero nada, el chico no se movió, entonces en un acto desesperado lo movió un poco, pero solo logró escuchar unos quejidos por parte de Ryosuke mientras se acomodaba mejor en la cama. Resignado a hacer lo inevitable, tomo aire y dijo con voz fuerte.
-¡Yamada-kun!-
Lentamente Ryosuke abrió los ojos, y al toparse con el rostro de Yuto un poco cerca del suyo se sorprendió bastante.
-¿Qué haces aquí?-
Preguntó con fastidio mientras trataba de agudizar su vista.
-Quiero decirte que tengo que salir un momento, pero prometo volver temprano-
-¿Qué?-
Preguntó mientras se reincorporaba para sentarse sobre la cama.
-Es algo… muy importante, pero te prometo regresar pronto-
Ryosuke miró a Yuto con desconfianza.
-Iré contigo-
-No es necesario, en verdad te prometo volver, después de todo tengo que hacerlo, soy un hombre de palabra-
Ryosuke observó la mirada desesperada de Yuto, dejó escapar un suspiro de resignación y le dijo.
-¿Qué me garantiza que realmente piensas volver?-
-Te doy mi palabra-
-Eso no me sirve-
Dijo con fastidio mientras se cruzaba de brazos y desviaba la mirada.
-Bien, entonces ¿Qué te parece esto?-
Dijo Yuto con voz suave al mismo tiempo que depositaba un cálido beso en la mejilla de Ryosuke, provocando que este se ruborizara por completo.
Antes de alejarse por completo, le susurro al oído.
-Prometo que volveré, y cuando lo haga puedo darte uno mejor-
La voz de Yuto provocó un nuevo escalofrío el cual recorrió todo su cuerpo, pero tratando de ocultar tal sorpresa, dijo un poco torpe.
-Es… esta bien, puedes ir…-
-Gracias-
Le dijo Yuto con una amplia sonrisa, Ryosuke se quedó observándolo por unos segundos y después le dijo un poco tímido.
-Debes volver para la cena, te estaré esperando-
Yuto asintió con la cabeza y sonrió.
-Prometo hacerlo-
Dicho esto se dio media vuelta y comenzó a caminar rumbo a la puerta. Antes de que saliera Ryosuke le gritó.
-¡Más te vale cumplir tu palabra!-
Yuto se giró para sonreírle y afirmar con la cabeza, después salió, dejando a Ryosuke solo en aquella habitación.

Cuando salió de la casa de Ryosuke, comenzó a caminar por la ciudad, aprendiéndose muy bien el camino para no perderse de regreso.
Después de un rato estuvo cerca del lugar en el cual deseaba estar.
-Ahora solo tengo que esperar, no debe tardar en salir… tiene que salir-
Dijo mientras miraba su reloj y se escondía detrás de una pared, solo para poder observar bien un pequeño restaurante.
Mientras esperaba, la gente lo observaba extrañada, después de todo era un chico bien vestido, cualquiera pensaría que era uno de esos chicos ricos explorando los barrios bajos de la ciudad.
-No debí ponerme esto…-
Se lamentó al ver como un par de colegialas lo observaban.
Después de un rato de esperar, al fin la persona que esperaba salió, así que rápidamente trató de seguirlo, tomando un camino diferente para lograr interceptarlo en la siguiente calle, en donde nadie los viera.
-Tengo que lograr alcanzarlo…-
Se dijo mientras caminaba de prisa, al llegar al final de la calle, decidió esperar en la esquina, y segundos después aquel chico paso justo frente a el, al parecer no lo había reconocido puesto que se siguió de lado, pero Yuto no iba a permitir que se alejara así que se acercó un poco más y lo llamó.
-¡Yabu-kun!-
Aquel chico se detuvo en seco y se giró lentamente, extrañado miró a Yuto y lo miró fijamente.
Al no escuchar nada por parte de Yabu, Yuto decidió acercarse a el.
-Yabu-kun, ¿Todo bien?-
-Yu… ¿Yuto-kun?-
Preguntó extrañado.
-Si-
Dijo con una sonrisa.
-¿Qué haces aquí?-
Preguntó aún sorprendido.
-Solo vine a buscarte para decirte que estoy bien, y que estoy en deuda contigo por lo que hiciste-
-Oh Yuto-kun, ¡no digas eso!-
Esta vez la voz de Yabu era más animada, y sin poder contenerse más, Yuto abrazó al mayor con fuerza.
-Tenía miedo de que te hubiesen hecho algo-
Dijo tratando de contener las lágrimas.
-No pienses eso, nunca sospecharían de mi, lo importante es que ahora estas fuera, y más te vale no andar por aquí, podrían verte y hacerte algo-
Ahora también Yabu abrazaba con fuerza a Yuto.
-Pero es que tenía que verte-
-Podemos vernos en otros lugares, sabes que por estos rumbos pueden verte-
Y con esto, ambos se separaron y se sonrieron.
-Pero me alegra ver que estas bien-
-Si, todo gracias a ti, y a alguien que me ayudó en un momento critico-
-Escuché que estaban a punto de atraparte ese día, pero que subiste a un auto y escapaste, ¿es eso cierto?-
-Si…-
Dijo Yuto tímidamente.
-Todos piensan que esos dos se inventaron esa historia para excusarse por haber fallado al atraparte-
Yabu sonrió un poco y Yuto solo se rasco la cabeza.
-Aún no se por que, pero el dueño de ese auto decidió ayudarme y me llevo con el, ahora me quedaré con el al menos un par de meses-
-¿Ah si?-
De pronto Yabu miró a su alrededor y observó como un par de sujetos se acercaban.
-Mejor platiquemos en otro lugar, aquí te pueden ver-
-Si-
Dijo Yuto un poco temeroso, entonces Yabu tomó su mano y se lo llevó lejos a paso veloz, poco después ambos tomaron un autobús y se alejaron de aquel barrio.
Ya estando un poco más retirados, se bajaron y entraron a un sencillo restaurante de ramen.
-¿Quieres comer algo?-
Preguntó Yabu mientras ordenaba.
-No, come tú, yo estoy bien-
-Ahora que eres libre debes comer mejor-
Dijo Yabu con seriedad.
-Lo sé, pero hace poco comí bastante y no tengo hambre-
Dijo Yuto mientras se frotaba el estomago.
-De acuerdo-
Así, Yuto solo observó como Yabu comía.
-¿Y quien es el sujeto que te recogió?-
Preguntó curioso.
-Es un chico de mi edad, se llama Yamada Ryosuke, es algo caprichoso pero estoy bien con el-
-Yamada…. Yamada… ¿No será el Yamada de esos ricos que son dueños de varios hoteles?-
Yuto miró a Yabu confundido.
-No lo se… no le he preguntado, aunque si es algo rico, tiene una casa enorme-
-Pues entonces no te va tan mal-
Dijo Yabu con una sonrisa burlona. Yuto solo sonrió torpemente.
-Yabu-kun… tu también deberías huir conmigo, salgamos juntos de esta ciudad-
-Yo no puedo hacerlo, es mucho más fácil que me encuentren a mi que a ti, después de todo yo tengo más confianza con el jefe, y ya sabes lo que le hace a los traidores que lo abandonan, a partir de ahora debes hacer lo posible por mantenerte oculto, tu tío te busca cuando puede, debes tener precaución-
-Pero…-
-Nada, las cosas son así, ahora es hora de que me vaya, tengo cosas que hacer, pero tu debes regresar de donde viniste y mantenerte ahí el tiempo que sea necesario, ¿entendiste?-
-Pero… ¿y si quiero comunicarme contigo?-
Ante la mirada suplicante de Yuto, Yabu tomó una servilleta, sacó un bolígrafo de su bolsillo y escribió algo, después se lo entregó a Yuto.
-Ese es el número de mi celular, puedes llamarme cuando quieras-
Yuto miro sonriente a Yabu.
-Gracias…-
-Ahora vámonos de aquí, será mejor tomar caminos separados, por precaución-
-De acuerdo-
Así, Yabu termino su plato de ramen y ambos salieron del restaurante, afuera, Yuto abrazó de nueva cuenta a Yabu con fuerza y al separarse le dijo.
-Estaré en contacto contigo-
-Eso espero, por favor cuídate mucho-
Dijo Yabu con una sonrisa, le revolvió el cabello a Yuto, se dio media vuelta y se marcho. Yuto lo observó por unos segundos y también se dio media vuelta para volver a casa de Ryosuke.

Estaba de regreso, en aquel barrio, cuando un par de sujetos le bloquearon el camino, tenían una mala cara, pero esto no intimidó a Yabu, al contrario, se acercó a ellos como si nada.
-¿En dónde estabas?-
-Eso no les importa-
Respondió con frialdad.
-El jefe te busca-
-Ya lo sé, antes de ir con el dime una cosa, ¿en dónde esta el señor Nakajima?-
-En su lugar de siempre, cuidando el restaurante-
-Gracias-
Dicho esto se alejo con paso calmado.
-Ese viejo debe estar bebiendo otra vez… -

Estaba por llegar a la casa de Ryosuke, guardó con cuidado la servilleta con el número de Yabu en el bolsillo de la camisa y con un suspiro continuo con su camino.
-Espero no llegar tarde-
Ya faltaba poco para llegar y sin explicación aparente, se sentía emocionado.
En cuanto llegó lo recibió el mayordomo y lo guió hacia el gran comedor.
-Ya era hora, estoy muriendo de hambre-
Dijo Ryosuke con fastidio, discretamente Yuto miró su reloj, eran las siete con diez minutos.
-Lo siento, ya estoy aquí-
-Más te vale-
Dijo con indiferencia y enseguida hizo una señal para que comenzaran a servir la cena.
Yuto tomó asiento y miró la expresión de Ryosuke y sin poder evitarlo dejó escapar una risita.
-¿De que te ríes?-
-De nada-
Dijo desviando la mirada y aguantándose un poco la risa.

Acababa de salir de la oficina del jefe cuando de nuevo el par de sujetos se acercaron a el.
-¿Con quien estabas hace rato?-
Preguntó uno de ellos.
-Eso no te importa-
-Claro que me importa, que no se te olvide quien es tu superior Yabu-
-Tranquilo Takaki, solo estaba con alguien que nos traeré beneficios con el jefe-
-¿De que hablas?-
Preguntó el otro un poco extrañado.
-Encontré a Yuto, y les va a gustar saber en donde y con quien esta-
-¿Yuto? ¿Lo encontraste?-
-¿Ya le dijiste al jefe?-
Yabu se cruzó de brazos y dijo con voz tranquila.
-Por ahora no, tengo que sacar un poco de provecho de la situación ¿no lo creen?-
Los dos chicos miraron extrañados a Yabu.
-¿Si ibas a hacer esto para que lo ayudaste a escapar?-
-Lo ayudé a escapar por que me estorbaba, pero jamás imaginé que se fuera a refugiar a casa de la familia Yamada, los ricos dueños de la famosa cadena de hoteles-
-¿Hablas en serio?-
Pregunto uno de ellos sorprendido.
-Yo nunca bromeo Hikaru, ahora tenemos algo grande, solo imagina lo que dirá el jefe cuando se entere que tenemos en nuestro control a esa familia-
Ambos chicos miraron confundidos a Yabu, quien reía maliciosamente.

Ambos terminaron de cenar y estaban subiendo las escaleras, cuando estuvieron cerca de la habitación de Ryosuke, este se detuvo.
-¿Puedo saber a donde fuiste?-
Preguntó con indiferencia mientras se cruzaba de brazos.
-¿Recuerdas el amigo que te conté esta tarde?-
-Si-
Respondió con la misma indiferencia.
-Fui a verlo, ahora sabe que estoy bien y el también lo esta-
-Vaya, que bueno, felicidades-
Dijo Ryosuke con fastidio mientras continuaba con su camino, confundido Yuto lo siguió.
-Me iré a dormir, nos vemos mañana-
Así, Ryosuke abrió la puerta de su habitación, estaba a punto de entrar cuando Yuto le dijo.
-Que descanses, y…-
-¿Qué?-
Preguntó Ryosuke, girándose para ver a Yuto, pero cuando menos se lo esperaba, este le había plantado un suave beso en los labios. De manera torpe, Ryosuke logró responder a aquel beso, el cual no duró mucho, así que al separarse Yuto le dijo con una sonrisa.
-Gracias por la ropa, hasta mañana-
Así, se alejó de Ryosuke y se dirigió a su habitación, este entro como pudo a su habitación, cerró la puerta y sacudió su cabeza.
-¿Pero que me esta pasando?-
Dijo mientras caminaba hacia la cama y se dejaba caer sobre ella.

Yuto entró a su habitación, apagó la luz y se dejó caer sobre la cama.
-Definitivamente me estoy volviendo loco… me tiene completamente atrapado…-
Y con una torpe sonrisa, cerró sus ojos y poco a poco se quedó dormido.

lunes, 23 de agosto de 2010

Obsess [Cap. 7]

Capitulo 7

Ante la inesperada pregunta de Takaki, dejó de doblar aquel elegante pantalón y dirigió lentamente su mirada hacia el, topándose con una mirada suplicante, en ese momento no pudo más, ahora estaba seguro de que podía llamarlo con naturalidad, así que sonriendo amablemente le respondió.
-Yuya-sama… ¿Por qué habría de odiarlo?-
Takaki estaba sorprendido, la sonrisa de Chinen era tan hermosa, lo hipnotizaba, y ahora, que estaba elegantemente arreglado, le causaba una sensación más extraña que la habitual.
-Bueno… creo que yo-
-No importa, ahora no importa-
Lo interrumpió Chinen con el mismo tono amable en la voz, tomó la ropa, se dio media vuelta y se acercó al enorme closet de madera, abrió uno de los cajones y comenzó a guardar la ropa.
Takaki solo lo observaba, cuando se dio cuenta de que el chico estaba por terminar, se puso de pie, y lentamente se fue acercando hacia el menor.
En cuanto Chinen terminó, cerró aquel cajón, estaba dispuesto a girarse cuando observó un brazo bloquearle el camino, indudablemente se trataba de Takaki.
-Yuya-sama… ¿Qué ocurre?-
Dijo aún estando de espaldas.
-No te muevas-
Le dijo con voz suave, Chinen hizo caso, no se movió, incluso cuando sintió como Takaki recargaba su rostro sobre su hombro, aquello lo hacía sentir tan bien, que instintivamente solo cerro los ojos y ladeo un poco su cabeza para que esta quedara sobre la cabeza de Takaki.
-Perdóname…-
Al escuchar estas palabras, Chinen reincorporó su cabeza, al mismo tiempo Takaki se alejó un poco del menor, permitiendo que así se girará para verlo al fin.
-Yuya-sama, no hay nada que perdonar, yo no soy digno de escuchar una disculpa de su parte-
-Claro que lo eres-
Le dijo con voz suave mientras lo miraba con ternura.
-No debí hablarte de esa manera… es solo que yo-
-Usted puede hablarme como quiera Yuya-sama, yo no tengo por que objetar nada-
La voz de Chinen era tranquila, hecho por el cual Takaki se sentía aún peor.
-No digas eso…-
Le dijo mientras le acariciaba el rostro y lo miraba con cierta suplica. Chinen observó fijamente a Takaki, perdiéndose como siempre, en aquellos hermosos ojos.
-Quiero que sepas que el solo hecho de verte tan sonriente con esa mujer… con alguien más… hace que me hierva la sangre… a veces quiciera que…-
Takaki sonaba desesperado, trataba de volver a guardar la calma, pero el tan solo hecho de recordar como se comportaba Chinen ante aquella joven lo hacía enfurecer.
-Yuya-sama…-
Dijo Chinen un poco preocupado, después de todo se notaba el esfuerzo que Takaki hacía por tratar de no exaltarse, la forma en la que cerraba sus ojos y su puño eran pruebas suficientes.
-Sé que esto no esta bien… nada bien, pero ya no puedo más… Yuri…-
Al decir estas palabras, Takaki se relajó por completo y su voz se volvió mas suave, al mismo tiempo que acariciaba con ternura la mejilla de Chinen y se acercaba lentamente a su rostro.
-Yuri… quiero que solo me veas a mi, que solo me sonrías a mi… que solo me pertenezcas a mi-
Ante tales palabras, Chinen se quedó sorprendido, pero Takaki no le dio oportunidad de decir algo, puesto que selló sus labios con un profundo beso, al cual Chinen respondió casi de forma inmediata, uniéndose en un suave, lento y dulce beso. Con movimientos lentos y acompasados, ambos se besaban sin deseos de separarse, simplemente era la sensación más hermosa que ambos podían sentir cada que se tenían tan cerca.
Lentamente Takaki tomó el rostro de Chinen con ambas manos, tratando de acercar más al chico, como si así aquel beso pudiese hacerse más profundo. Cuando lograron separarse solo un poco para recobrar el aliento, se miraron fijamente, Takaki pudo percibir aquel brillo en la mirada de Chinen, y sin poder evitarlo, sonrió y juntó su frente con la del menor.
-Yuri yo… yo-
Dejó escapar un suspiró y cerró los ojos.
-Quiero que sepas que aquí…-
Mientras decía estas palabras tomó la mano de Chinen y la colocó sobre su pecho, el menor simplemente observaba con cuidado los movimientos de Yuya, sintiendo los suaves latidos del mayor con su mano.
-Aquí… hay algo que simplemente ya no puedo controlar, algo que pide a gritos salir y no sé que hacer, por que a pesar de todo, tengo miedo-
La voz suave y ligeramente seria de Yuya preocupó a Chinen.
-¿Qué ocurre Yuya-sama?-
Preguntó mientras abría más los ojos, entonces Takaki se separó unos pocos centímetros del rostro de Chinen, lo observó fijamente y continuo.
-No quiero que te alejes de mi, ese es mi miedo, ¿sabes por qué?-
Preguntó con una pequeña sonrisa, Chinen negó con la cabeza sin dejar de observa a Takaki.
-Por que yo… al fin lo he comprendido-
Chinen estaba confundido, las palabras de Takaki eran extrañas, nunca decía cosas así, y antes de que hubiese sido capaz de decir algo, Takaki volvió a besarlo, un beso suave y lento, al cual Chinen no pudo resistirse, ni siquiera lo intentó.
En cuanto aquel beso terminó, Takaki besó su mejilla y le susurro suavemente al oído.
-Te amo-
Con estas simples palabras Chinen se sintió extraño, su mente entró en un estado de conmoción en el cual dudaba si en verdad había escuchado aquellas palabras, simplemente era algo que jamás imaginó ser capaz de escuchar, su corazón comenzó a acelerarse considerablemente, le faltaba el aliento y sentía sus mejillas terriblemente calientes, no era capaz de mover ni un solo músculo.
Takaki se alejó un poco solo para mirarlo a los ojos y la sorpresa del menor fue más que evidente.
-Yuri… ¿Estas bien?-
Preguntó con voz suave, entonces Chinen logró reaccionar un poco, parpadeo un poco y tragó saliva.
-Yo… yo… no lo sé… yo….-
Yuya dejó escapar un suspiro y se alejó más de Chinen.
-Discúlpame, no quería que te sintieras incómodo, de verdad… solo… olvida lo que dije por favor-
Dicho esto Takaki se dio media vuelta al mismo tiempo que se llevaba una mano a la cabeza y se revolvía el cabello.
Justo en ese momento, Chinen sintió que debía hacer algo para evitar que Takaki se alejara y simplemente todo terminara en el olvido, así que actuando rápidamente, abrazó al mayor por la espalda, con cierta fuerza, entonces logró decir con voz débil.
-¿Cómo me pide que olvide unas palabras tan bellas?-
Ante tal pregunta y al sentir los brazos de Chinen rodear su cintura, se detuvo en seco y se quedo bastante sorprendido, sin embargo Chinen continuo hablando.
-Acaba de decir que… que me ama… Yuya-sama…-
Takaki pudo sentir como Chinen lo abrazaba con más fuerza, entonces, con una sonrisa más aliviada, Yuya tomó las manos de Chinen para lograr liberarse de aquel agarre, al hacerlo se giró lentamente y ambos se miraron a los ojos.
-Si, lo dije, ¿Acaso tienes algo que agregar?-
Preguntó con ternura, Chinen sonrió y por primera vez tomó la iniciativa de ponerse ligeramente de puntillas solo para lograr rodear el cuello de Yuya con ambos brazos y acercarse provocativamente a su rostro, entonces, justo antes de besarlo, le dijo en un susurro.
-Te amo-
Y sin más juntó sus labios con los de Yuya, en un suave y torpe beso, el cual intentaba liderar, pero era inútil, así que pronto Takaki tomó el control como de costumbre, esta vez haciendo de aquel beso algo más profundo, cambiando de un ritmo suave y lento, a uno lentamente pasional, lleno de aquel deseo que comenzaba a despertar para ambos.
Chinen se aferraba con fuerza al cuello de Takaki mientras este rodeaba su cintura y lo pegaba más a su cuerpo y sin darse cuenta, después de unos segundos, se encontraba acariciando la espalda de Chinen suavemente, y este comenzó a jugar con el cabello de Yuya, entrelazando sus dedos con aquellos suaves mechones de cabello.
Ambos no tenían idea de lo que estaba por comenzar, jamás habían hecho algo parecido en su vida, simplemente se estaban dejando llevar por aquel sentimiento, por aquel deseo de simplemente sentirse el uno al otro sin importar nada más.
Lentamente la temperatura de ambos subía, causándoles nuevas sensaciones, un deseo nuevo, pero definitivamente ambos deseaban continuar, anhelaban llegar hasta el final, puesto que ahora nada era capaz de apagar esta nueva sensación, esta pasión que poco a poco incrementaba, con cada beso, con cada caricia.
Pronto, ambos dejaron de besarse, pero solo para continuar. Delicadamente Takaki comenzó a desabrochar el elegante saco que llevaba Chinen y se lo quitó, así procedió con el chaleco y la camisa, desabotonando lentamente, y mientras se la quitaba por completo, se acercó de nueva cuenta solo para besar su cuello. Al sentir los húmedos labios de Takaki sobre su piel pudo sentir como un ligero escalofrío recorría su espalda y el resto de su cuerpo, pero a medida que este continuaba repartiéndole suaves besos por todo su cuello.
Mientras besaba lentamente el cuello de Chinen, con una de sus manos comenzaba a deslizar la camina hasta quitarla, al mismo tiempo que acariciaba suavemente los brazos del menor. La sensación de aquella suave piel sobre sus dedos era única, maravillosa, deseaba sentir más, así que continuo, esta vez acariciando la espalda de Yuri.
Poco a poco, Chinen comenzaba a desear poder tocar más que el rostro de Takaki, así que mientras este volvía a besar sus labios, lentamente deslizo sus manos al interior de la bata de dormir de Yuya y comenzó a acariciar su cálido pecho.
Al sentir los fríos dedos de Yuri acariciar su pecho, un leve suspiro salió de sus labios mientras besaba al menor. Una vez más se separaron y esta vez fue Chinen quien comenzó a besar el cuello de Takaki, lenta y suavemente, saboreando cada centímetro, embriagándose con el suave aroma de Yuya. Mientras tanto, Takaki comenzó a guiar a Chinen lentamente hacia la cama, lentamente tomó asiento en la orilla y automáticamente Chinen se sentó sobre sus piernas, tomando el rostro de Takaki con ambas manos mientras dejaba de besar su cuello para dirigirse una vez más a sus labios, volviendo a besarse con intensidad, cada beso pedía algo más, y mientras se besaban Chinen deslizó la bata de Takaki para poder acariciar sus brazos, su espalda, su pecho, disfrutar de esa cálida piel.
Pasados unos cuantos minutos, ambos se encontraban completamente desnudos, recostados sobre la cama, Takaki encima de Chinen, repartiéndole besos por todo el pecho mientras acariciaba sus piernas lentamente, provocando que el menor dejara salir leves gemidos que le indicaban a Takaki que continuara, lo cual hizo, mientras bajaba lentamente, besando su abdomen hasta que se topó de frente con el ya despierto miembro de Chinen, el cual no dudó en lamer traviesamente, provocando un gemido más profundo por parte de Chinen. Este gemido le pareció realmente placentero para sus oídos, así que continuó lamiéndolo lentamente, mientras que los gemidos de Chinen eran cada vez más placenteros y deseando poder escuchar más, introdujo aquel erecto miembro dentro de su boca y comenzó a succionarlo a un ritmo lento, subiendo y bajando, lamiendo la punta. Esto para Chinen era realmente delicioso, y cansado de apretar las sabanas de la cama, dirigió sus manos hacia la cabeza de Takaki y comenzó a intentar moverla a un ritmo más acelerado, a lo cuan Yuya accedió y comenzó a succionar el miembro de Chinen cada vez más rápido, hasta que de pronto pudo sentir como el miembro de Chinen dejaba salir toda su esencia y un gemido mucho más fuerte que los anteriores salió de la boca del menor. Takaki saboreo aquel blanco liquido y observó la agitada respiración de Chinen, subió un poco y volvió a capturar los labios del menor, ambos tenían sus cuerpos bañados en sudor, sus respiraciones agitadas, pero aún así continuaban llenándose de besos y caricias.
Poco después, Takaki volvió a besar el cuello de Chinen, pero esta vez, dejando una pequeña maraca en el, y mientras acariciaba la pierna del menor, se dirigió lentamente a su entrada y con uno de sus dedos comenzó a penetrarlo. Al sentir el primer dedo dentro, Chinen no pudo evitar el gritar ante tal intromisión, causando que Takaki se asustara un poco e intentara sacarlo, pero lo detuvo diciendo con gran esfuerzo.
-Con… continua-
Ante tal suplica, Takaki miró a Chinen con ternura y continuó, moviendo su dedo en círculos, entrando y saliendo lentamente, después introdujo un tercer dedo y al igual que la primera vez, Chinen dejó escapar un pequeño grito, esta vez más placentero que el primero. Al paso de unos minutos sacó ambos dedos, besó la mejilla de Chinen, lo miró a los ojos y le sonrió, este también lo hizo de vuelta y antes de continuar logró decir con voz suave.
-Tal vez esto duela demasiado… no quiero lastimarte, podemos detenernos ahora si tu quieres-
Chinen sonrió ampliamente y respondió.
-Quiero continuar-
Takaki le sonrió de vuelta, le dio un pequeño beso en los labios, entonces, se posicionó y acercó su miembro hacia la entrada de Chinen, este como respuesta abrió un poco las piernas. Podía sentir la punta del miembro de Takaki rozar su entrada, era algo realmente nuevo y placentero, estaba comenzando a desear más, lo cual fue concedido casi de inmediato cuando Takaki comenzó a penetrarlo lentamente, provocándole un terrible dolor ante tal intromisión, tanto que no pudo evitar el curvear su espalda y aferrarse a las sabanas, deseaba gritar pero sabía que si lo hacía Takaki se detendría y no quería que eso sucediera. Pero inevitablemente Takaki pudo notar como Chinen se contenía para no gritar, de igual forma a Yuya le costaba respirar, la estreches de Yuri era deliciosa, así que comenzó a moverse lentamente.
Ante las suaves embestidas, Chinen se acostumbraba a aquella sensación, poco a poco el dolor fue desapareciendo, dejando en su lugar una sensación realmente placentera, incluso, después de unos segundos, se aferró a la espalda de Takaki, tratado de pegarse más a su cuerpo y así poder sentirlo cada vez más adentro.
Las embestidas iban en aumento, Chinen no dejaba de gemir al igual que Takaki, fuerte, cada vez más fuerte y rápido, hasta que de pronto Takaki dejó salir su esencia dentro del cuerpo de Chinen, este solo pudo sentir aquel cálido liquido expandirse en su interior, dejando escapar un último grito de placer.
Ambos, completamente agotados, sus respiraciones agitadas y sus cuerpos bañados en sudor, dejaron descansar sus desnudos cuerpos. Takaki se recostó torpemente a un lado de Chinen y lo abrazó con las pocas fuerzas que le quedaban, y antes de caer completamente dormido le susurró al oído.
-Yuri, te amo-
-Yuya-sama…-
Dijo Chinen con la misma voz suave mientras se giraba lentamente para poder ver el rostro de Takaki, pudo ver la cálida sonrisa de este.
-¿Cuándo será el día en que solo sea “Yuya” para ti?-
Chinen se ruborizó un poco, tragó saliva y entonces, con mucho esfuerzo logró decir.
-Yu… Yuya-
-¿Si?-
Preguntó mientras acercaba su rostro al de Chinen.
-Te amo-
Así, ambos se besaron por última vez en esa noche y antes de quedarse completamente dormidos, Takaki habló.
-Quédate a mi lado Yuri-
-Lo haré, Yuya-
La avergonzada voz de Chinen hizo sonreír a Yuya, así, ambos se quedaron dormidos, abrazados y con una sonrisa dibujada en los labios.

Esa mañana, salió de prisa de la cama, corrió hacia la cocina, tomó una bandeja, la puso sobre la mesa y en ella puso unas cuantas piezas de pan, un vaso con leche fresca y una manzana.
-¿A dónde vas con eso?-
Ignoró por completo la pregunta de una de las criadas y caminó de prisa rumbo a la habitación de Ryutaro. Al llegar tocó la puerta, no espero por una respuesta y como pudo la abrió, dejó la bandeja sobre la pequeña mesita de madera y vio como su amigo dormía profundamente.
-Ryutaro, es hora del desayuno-
Dijo con voz suave, pero el menor parecía no querer despertar por lo que se giró para darle la espalda y taparse mejor con la cobija.
Con un suspiro de resignación se acercó y de un solo movimiento le quitó a Ryutaro la cobija y se acercó a la pequeña ventana para correr la cortina y dejar que la luz del sol entrará.
-Es hora de despertar-
Fastidiado, abrió los ojos y se topo con el sonriente rostro de Ryosuke muy cerca del suyo.
-¿Por qué vienes tan temprano?-
Preguntó con fastidio.
-No es tan temprano, es hora del desayuno, anda levántate-
Le dijo animadamente mientras se alejaba de el y le acercaba la mesita de madera.
-Esto es raro… estas de buen humor a esta hora… das miedo ¿sabias?-
Dijo mientras se tallaba un poco los ojos y se sentaba sobre la cama.
-No tiene nada de malo amanecer de buen humor-
Respondió Ryosuke muy tranquilamente mientras se cruzaba de brazos.
-Tratándose de ti, simplemente es algo aterrador-
-No seas exagerado, hablas como si fuera la peor persona en las mañanas-
-Lo digo por que es así-
-Claro que no-
Se defendió mientras miraba a Ryutaro en forma de puchero.
-Por supuesto que si, ¿acaso olvidas las veces que he ido a despertarte?-
En eso Ryosuke miró hacia el techo e intentó recordar, y efectivamente, no habían sido experiencias muy agradables para Ryutaro.
-De acuerdo, si tengo mal despertar, pero hoy no es así por lo tanto deberías estar agradecido-
-No sé si estar agradecido o asustado-
Respondió Ryutaro en tono de broma mientras tomaba una pieza de pan y comenzaba a comérsela.
-Simplemente me siento de buen humor, ¿no puedes sencillamente aceptarlo y ya?-
-Esta bien, lo acepto, pero algo me dice que no es solo por que sí-
Dicho esto, Ryutaro bebió un poco de su leche mientras que las mejillas de Ryosuke se ruborizaban un poco.
-No… no sé a que te refieres-
Dijo desviando la mirada.
-Puede ser que pasó algo muy bueno con Yuto-kun para que estés así-
Con estas palabras Ryosuke se ruborizó aún más, haciendo su nerviosismo más notorio para Ryutaro.
-Eso quiere decir que tengo la razón, eres tan predecible-
Dijo Ryutaro comiendo otra pieza de pan y tomando más leche.
-No sabes lo que dices-
Respondió Ryosuke refunfuñando un poco, Ryutaro simplemente sonrió ante tal actitud y continuo tomando su desayuno.

Esa mañana también despertó temprano, se alistó y salió de su habitación, atravesó el pasillo y comenzó a bajar las escaleras, al pisar el vestíbulo, uno de los mayordomos se acercó a el con una carta en la mano.
-Joven Kei, su padre le ha mandado esto-
-Gracias-
Dijo mientras tomaba aquella carta y caminaba rumbo al comedor. Al verlo entrar las criadas comenzaron a servirle el desayuno.
-Buenos días joven Kei-
Lo saludó una de ellas.
-Buenos días-
Respondió sonriente mientras hacía la carta a un lado y se disponía a comenzar con su fruta fresca. Mientras comía, miró a su alrededor, extrañaba ver a Ryutaro por los alrededores, entonces eso le hizo recordar que la noche anterior no había ido para ayudarlo con su pie.
-Tengo que disculparme…-
Murmuró mientras se comía el último trozo de manzana.
-¿Disculparse con quien?-
Preguntó una criada curiosa mientras le servía un poco de jugo.
-Con nadie, mejor dime una cosa, ¿en dónde esta Ryosuke?-
-¿Ryosuke? Bueno, se despertó muy temprano y de un muy buen humor le llevó el desayuno a Ryutaro, supongo que debe seguir con el-
-Vaya…-
Dijo Kei mientras tomaba un poco de jugo.
-¿Quiere que lo llame?-
-No, no es necesario, solo era curiosidad, estaré en la biblioteca un rato, si vienen a buscarme avísame antes ¿de acuerdo?-
Indico mientras se ponía de pie.
-¿Incluso si es el joven Daiki?-
-Si, solo dígale que me espere en la sala-
-Como ordene joven Kei-
Así, Kei se dirigió rumbo a la biblioteca junto con la carta que le había enviado su padre en la mano.
-¿Ahora que quiere?-
Murmuró mientras salía del comedor y caminaba a paso lento rumbo a la biblioteca.

En la gran casa de la familia Yabu, todos desayunaban en harmonía.
-¿Qué tal la velada Kota?-
Preguntó su madre mientras tomaba un poco de té.
-Maravillosa madre, muchas gracias, al fin pude ver a mis amigos y conversamos cosas interesantes-
-Me alegra, pero dime, ¿conociste a alguna chica que llamara tu atención?-
-No madre, a decir verdad no estuve muy al pendiente de ese detalle, pero no te preocupes-
-Así es, deja de molestarlo con eso, el encontrará a la mujer de su vida cuando llegue el momento, así que no lo presiones-
Dijo su padre mientras se limpiaba un poco y se ponía de pie.
-¿Ya se va padre?-
-Debo ir con el ministro a arreglar unos asuntos, ¿quieres venir conmigo?-
-No padre, si no le molesta me gustaría dar un paseo por los alrededores antes de dedicarme a ayudarle-
Dijo con una sonrisa.
-Como quieras, no quiero presionarte, entonces, nos veremos más tarde-
-Que tengas un buen día-
Dijo su madre mientras sonreía, después el señor salió del comedor y se marcho.
-Bien madre, yo también me retiro, quiero dar una vuelta a caballo si no te molesta-
-Adelante hijo, yo estaré en el jardín, hay unas rosas preciosas-
Ambos sonrieron, Kota se puso de pie y salió del comedor rumbo a las caballerizas. Estando ahí tomó a su caballo favorito, le acarició la cabeza y lo saludó.
-¿Cómo has estado Jupiter? Te extrañé-
El caballo relinchó como si así respondiese a la pregunta de Yabu, este lo acarició un poco más, después abrió la puerta y lo sacó, tomó una silla y se la puso, después lo montó y comenzó a cabalgar por los alrededores de la casa, a un trote lento, disfrutando del sol de la mañana.
Estaba por avanzar un poco más lejos cuando Yuto se acercó a el.
-Joven Kota-
-Yuto, buenos días, ¿Qué ocurre?-
Preguntó con una sonrisa.
-Solo pensé que le gustaría un poco de compañía.
-Muchas gracias, ve por tu caballo y salgamos a dar una vuelta ¿te parece?-
Yuto sonrió y asintió animadamente con la cabeza, se dio media vuelta y fue por su caballo.

Los suave rayos del sol entraban por la ventana, sentía que había dormido demasiado, pero estaba feliz, y antes de abrir lo ojos, buscó a la persona que le daba tal felicidad, pero después de palpar por toda la cama no lo encontró, sorprendido abrió los ojos y descubrió que estaba solo.
Por un minuto paso por su mente la idea de que todo hubiese sido un sueño, pero al salir de la cama notó que estaba desnudo, el jamás dormía desnudo, así que lo de anoche definitivamente no había sido un sueño. Buscó su bata y se la puso, miró a su alrededor, entro al baño y nada, Yuri no estaba por ningún lado.
-¿A dónde se fue?-
Murmuró mientras abría la puerta de su habitación y salía. En cuanto llego a la sala se topó con un mayordomo.
-Buenos días joven Yuya-
-Buenos días-
Respondió distante, y antes de que el mayordomo se alejara le preguntó.
-¿En donde esta Yuri?-
-En el comedor joven, como todas las mañanas ayudando a poner la mesa-
-Gracias-
Dijo con una sonrisa y comenzó a caminar rumbo al comedor. Al llegar ahí estaba, poniendo un poco de pan sobre la mesa mientras otra criada ponía la jarra con leche fresca.
-Buenos días-
Dijo con voz amable, al escucharlo Yuri levantó la mirada y se topó con la amplia sonrisa de Yuya, sonrisa a la cual no dudó en responder con otra.
-Buenos días Yuya-sama-
Al escuchar eso Takaki frunció un poco el ceño, pero después comprendió que así estaba bien, después de todo lo pasado entre ambos era solo entre ellos y los demás no tenían por que enterarse.
-¿Ya desayunaste?-
Preguntó tranquilo mientras tomaba asiento.
-Si Yuya-sama-
-Vaya, debiste haber despertado muy temprano-
Ante tal comentario Chinen se ruborizó un poco y bajo la mirada.
-Tenía que hacerlo-
-Si esta bien, ve a preparar mi baño, subiré en cuanto termine-
-Si Yuya-sama-
Dijo Chinen, hizo una pequeña reverencia y corrió hacia la cocina para calentar el agua.
Takaki simplemente sonrió y continuo con su desayuno.

Al estar solo en la biblioteca, dejó escapar un suspiro mientras miraba aquel sobre, con pesar lo abrió y leyó.

“Quiero que hagas lo siguiente, son unos pendientes importantes. Cuento contigo”

De ahí se desglosaba una enorme lista de cosas por hacer, escritos por elaborar, papeles por revisar, cuentas por elaborar, en fin, era demasiado. No tenía opción, si no quería problemas con su padre debía cumplir con aquella lista de deberes antes de su regreso. Así que sin más, se puso a trabajar.
-No es posible que me deje todo esto a mi…-
Murmuró mientras sentía un gran fastidio, molestia, simplemente odiaba hacer esas cosas, pero lo que a el le gustaba hacer no podía hacerlo, así que resignado continuo trabajando.

Ryosuke ya había dejado a Ryutaro solo, después de haberlo molestado un rato se escapó con la excusa de que tenía trabajo por hacer.
-Supongo que… ya debo ser capaz de moverme-
Murmuro mientras estiraba su pierna y comenzaba a mover en círculos su tobillo, el dolor ya no era tan fuerte, aunque aún estaba presente.
-Creí que vendría… pero es obvio que es algo que no le preocupe demasiado-
Dijo con melancolía, recordando que la noche anterior había esperado a que Kei llegase a ayudarlo como la vez anterior, pero eso jamás ocurrió y tuvo que hacerlo solo, únicamente le pidió ayuda a una criada para que le llevase agua caliente, el resto lo hizo el mismo.
-Quiero verlo…-
Dijo con melancolía mientras sentía un pequeño dolor en su pecho, la ansiedad comenzó a invadirlo e intentó ponerse de pie, y para evitar caerse, se sujetó con fuerza de la pared. Tomó el libro que Ryosuke le había llevado y dijo.
-Tengo que regresarlo, solo eso, después volveré…-
Y guardando el libro dentro de su pantalón comenzó a caminar lentamente, sujetándose a las paredes, haciendo el menor esfuerzo con su pie izquierdo.

Yabu y Yuto paseaban por los alrededores, ya se habían alejado bastante de la casa, pero estaban disfrutando bastante de aquel paseo.
-Hace mucho que no contemplaba este paisaje-
Comentó Yabu.
-Es verdad, yo también extrañaba este lugar-
-Por cierto, ¿En donde estuviste anoche?-
Preguntó curioso, provocando sorpresa en el rostro de Yuto.
-¿Eh? Yo… salí por unos minutos joven Kota, perdón por no haberle pedido permiso-
-¿Fuiste a ver a tu amigo?-
Preguntó con una sonrisa. Yuto simplemente asintió con la cabeza.
-¿Y como esta?-
-Muy… diferente… pero igual de despistado-
Yabu no pudo evitar el soltar una pequeña carcajada ante la mirada perdida de Yuto.
-Interesante, lo veras de nuevo si vamos de visita a casa de Kei-
Yuto se ruborizó de inmediato.
-Como usted quiera joven Kota-
Yabu solo sonrió y continuo con el camino.

Daiki estaba llegando a la casa de Kei, el mayordomo lo recibió y lo dejo pasar, entonces una criada se acercó a el y lo saludó.
-Joven Daiki, buenos días-
-Buenos días, ¿Esta Kei?-
-Si, espere un momento, le avisaré que esta usted aquí-
-Mejor dime en donde esta, quiero sorprenderlo-
Con este comentario la sonrisa de la criada desapareció y le dijo un poco seria.
-Disculpe joven Daiki, pero son instrucciones del joven Kei que lo espere en la sala, iré a avisarle que lo espera-
Y con una pequeña reverencia se alejo, un poco extrañado Daiki se dirigió hacia la sala y tomo asiento en uno de los sillones.
Minutos más tarde la criada regreso y le dijo.
-Dice el joven Kei que vendrá en unos minutos, que si gusta esperarlo mientras toma un poco de té-
-Gracias, esperaré-
Dijo Daiki, estaba extrañado, Kei nunca hacía eso, no podía pensar en una razón.
Mientras esperaba, escuchó como la puerta principal se abría, y de pronto Yabu y Yuto lo saludaron alegremente.
-¡Yabu!-
Exclamó sorprendido mientras se ponía de pie, luego observo como la criada se alejaba, tal vez para avisarle a Kei que también Yabu había llegado.
-Pensé que tal vez estarías aquí-
-Si, siempre estoy aquí-
Dijo con una sonrisa torpe.
-¿Y Kei?-
Preguntó extrañado mientras tomaba asiento frente a Daiki.
-No lo sé, solo dice la criada que vendrá en unos minutos-
-Que extraño, el nunca hace eso, debe estar ocupado-
-Debe ser…-
Dijo Daiki, después pensó.
“-¿Ocupado en que?-”
No podía imaginarse en que estaría ocupado Kei. Tratando de no pensar más en lo mismo, miró a Yuto.
-¿Yuto-kun?-
El chico estaba de pie junto a Yabu.
-Buenos días joven Daiki-
-Vaya, que sorpresa, creciste bastante-
Ante tal comentario Yuto se avergonzó un poco y sonrió. Yabu observó a Yuto y sonrió.
-¿Puedes pedir que traigan un poco de agua?-
Le dijo Yabu, Yuto asintió y se alejó.
-Lo tratas bien-
Le dijo Daiki con una sonrisa.
-No tengo por que tratarlo mal-
Ambos sonrieron y comenzaron a conversar.

Al haber encontrado la cocina, miró a su alrededor, al parecer no había nadie.
-Disculpen…. ¿hay alguien?-
De pronto se escuchó un ruido, al parecer algo se había caído, asustado entro y se dirigió hacia donde pensó que se había escuchado el ruido. Al llegar casi al fondo observó que había una persona sepultada un unos cuatro o cinco costales llenos de verdura.
-¿Estas bien?-
Dijo preocupado mientras ayudaba a esa persona, cual fue su sorpresa al toparse con el rostro de Ryosuke.
-Si… gracias-
Respondió torpemente mientras se frotaba la cabeza.
-Deberías tener más cuidado-
Le dijo serio mientras lo ayudaba a ponerse de pie, Ryosuke al ver a Yuto se sorprendió de inmediato.
-¿Qué… que haces aquí?-
-Vengo por agua-
Le respondió con una sonrisa traviesa, Ryosuke parpadeo un par de veces, se acercó a la mesa y tomó un vaso, lo llenó con agua y se lo dio a Yuto.
-Gracias-
Dijo tomando el vaso mientras rozaba un poco los dedos de Ryosuke.
-De… nada…-
Dijo nervioso.
-Nos vemos más tarde-
Y con una sonrisa, Yuto se dio media vuelta y salió de la cocina, dejando a Ryosuke aún sorprendido y ruborizado.

Después de un gran esfuerzo, logró llegar a la biblioteca, tenía la respiración muy agitada, pero ya estaba justo frente a la puerta, y sin imaginarse que Kei estaría dentro, abrió la puerta con cuidado y la cerro con esfuerzo, dejó escapar un suspiro, estaba realmente agotado, se recargó un poco en la pared para poder descansar y recuperar el aliento cuando escucho la voz de Kei.
-¿Ahora que?-
Asustado, dirigió su mirada hacia el escritorio y ahí estaba, completamente concentrado en lo que escribía, con la mirada distante y un semblante triste.
-Solo vengo a dejar esto, me iré enseguida-
Al escuchar esa voz, Kei se sorprendió y dejó de escribir, indudablemente esa voz era la de Ryutaro.
-¿Qué haces aquí?-
Ryutaro aún seguía recargado en la pared, con la respiración un poco agitada.
-Solo vine a regresar el libro que me prestó, me iré en cuanto lo deje-
-No puedes hacer eso-
Dijo Kei aparentemente molesto mientras se ponía de pie y se acercaba a Ryutaro.
-Pero-
-¿Aun te duele cierto?-
Dijo mientras se detenía justo frente al menor.
-Solo… un poco-
Bajó la mirada para ocultar su avergonzado rostro.
-¿Entonces que haces de pie?-
-Solo vine a dejarle esto-
Dijo sacando el libro y dándoselo a Kei. Este dejó escapar un suspiro y trato de no sonar molesto.
-Debes estar fastidiado de estar encerrado ¿cierto?-
Ryutaro solo asintió torpemente con la cabeza, Kei volvió a suspirar con resignación, se acercó más a Ryutaro y le dijo.
-Bien, pues serás mi compañía por un rato-
Y sin dejar que Ryutaro dijese algo, lo tomó en brazos y lo sentó en una pequeña silla.
-Joven Kei… no-
-¿Quieres otro libro?-
Preguntó con una sonrisa, Ryutaro asintió torpemente, entonces Kei se alejó y fue en busca de otro libro, después volvió y se lo dio a Ryutaro.
-Esto te gustara, ahora solo disfrútalo-
Con manos torpes Ryutaro tomó aquel libro.
-Gracias… joven Kei-
-Con esto me disculpo por no haber ido a curarte anoche-
Sorprendido, Ryutaro miró a Kei, este le sonreía amablemente, después lo vio alejarse de vuelta a su escritorio y miro atento como volvía a su trabajo. Pudo notar como esa sonrisa desaparecía por completo, regresando aquel vacío en su mirada y aquella expresión llena de tristeza.
Ryutaro decidió no decir nada, ya lo haría en otra ocasión, así que se dedicó a leer mientras Kei trabajaba, ambos en silencio.

-Parece que Kei no va a salir…-
Dijo Yabu mientras miraba a su alrededor.
-Eso parece…-
Respondió con tristeza. Yabu observó la expresión de Daiki y decidió hacer algo para animarlo un poco.
-Yo creo que si volvemos más tarde ya estará desocupado, te parece que salgamos a dar una vuelta mientras esperamos-
Daiki sonrió débilmente y asintió, Yabu se puso de pie y le sonrió a Daiki.
-Animo, vamos a divertirnos un poco mientras el se desocupa, ya verás que en cuanto volvamos nos contará que estuvo haciendo-
-Tienes razón-
Dijo Daiki con una sonrisa, se puso de pie y salió junto con Yabu de la casa de Kei.