sábado, 22 de diciembre de 2012

[MiniFic] Irresistible Part. III - Final-



Regresó a la sesión y continuó trabajando con normalidad, se sentía ligero, aliviado, no estaba seguro si era correcto sentirse así pero no tenía alternativa.
El resto del día terminó y justo en la tarde el fotógrafo decidio parar por el momento.
-Por hoy es todo, mañana terminamos, Yamada les dará a cada uno la llave de su habitación en cuanto lleguemos al hotel, buen trabajo a todos-
Así fue como el equipo subió a la camionetam Yamada, Chinen, Nakajima y otro miembro del equipo subieron al auto.

En el corto trayecto, Yuto evitó contacto visual con todos, incluso con Chinen, el cual le parecía extraño este comportamiento, sin embargo no se atrevió a preguntar.
Llegaron al hotel y todos se reunieron en la recepsión, Yamada entregó las llaves en el orden que habían sido asigndos y poco a poco todos fueron retirandose a descansar.
-¿Qué habitación tienes Yama-chan?-
Preguntó Chinen.
-Ah, es la 402-
-¡Vaya! ¡Estamos muy cerca! Yo tengo la 400-
Exclamó Chinen con emoción. Por otro lado, Yuto escuchaba discretamente y miró el número que estaba en su tarjeta-llave. Era el 401. ¿Coincidencia? No lo creía, sin embargo no le molestaba y sin que nadie lo notara, una sonrisa se dibujó en su rostro.
-¡Quiero comer algo!-
Exclamó Chinen.
-Si quieres podemos ir al restaurant del hotel, el jefe me dijo que la comida aquí es muy buena-
Comentó Yamada, ante lo cual el bajito no tardó en estar de acuerdo.
-¿Vienes con nosotros Yuto?-
Le pregunto Chinen.
-No tengo hambre, iré a dar una vuelta por los alrededores-
Dicho esto, los tres se separaron.

-¿Le pasa algo a Nakajima-kun?-
Preguntó Yamada, sin poder contener su preocupación, después de todo notaba al alto bastante extraño.
-Bueno, tiene una especia de pelea consigo mismo-
-¿Eh?-
Yamada no comprendía bien a lo que Chinen se refería con esa respuesta.
-Verás, ¿Recuerdas lo que te conté antes?-
-Si-
-Esa persona lo dejó muy lastimado, Yuto lo quería demasiado, se podría decir que uno de los defectos de ese chico es que se encariña muy fácilmente con la gente y lo entrega todo sin detenerse, no marca limites, y bueno, cuando descubrió que Daiki, su ex-novio, lo engañaba, se derrumbó por completo, fue dificil verlo tan deprimido, cuando regresó de Paris después de todo ese tiempo, creí que se encontraría mejor, pero no fue así, simplemente decidió marcar una distancia con la gente y por eso su actitud cambió tanto, si tu lo hubieses conocido antes sabrías que él antes era una persona muy alegre, no era grosero ni engreído, pero todo eso lo hace ahora porque así se lo propuso.
Antes de venir aquí tuve una plática con él, le dije que dejara esa actitud, que se dedicara a afrontar sus problemas en lugar de solo escapar y al parecer me hizo caso, por eso tiene esa actitud extraña, está pensando en demasiadas cosas y creo que hay algo en particular que lo confunde-
-¿Algo en particular?-
Preguntó Yamada con curiosidad.
-Bueno, él venía decidido a no volver a querer a nadie, decidió jamás volver a enteresarse en alguien, pero sus planes no están saliendo del todo bien y está teniendo una batalla interna con su orgullo-
Terminó Chinen de explicar y tomó un poco de agua.
-Vaya... por eso está tan extraño-
-Siempre le ha gustado caminar cuando está confundido, eso lo relaja, por eso no vino a comer, por ahora será mejor dejarlo solo, aunque estoy ansioso por saber lo que pasará después-
Dicho esto, Chinen le dirigió una mirada divertida a Yamada, el cual no comprendió del todo a que venía eso.
-Cambiando de tema, Yama-chan, hay algo que quiero decirte-
Yamada observó con atención a Chinen, el cual acababa de cambiar drásticamente su sonrisa por un semblante serio.
-Quiero disculparme contigo, no sabía nada al respecto y por ser tan imprudente seguía preguntandose sobre... tu novio...-
-Descuida, debí comentartelo antes pero... no es algo que sea fácil de decir-
Dijo Yamada mientras bajaba la mirada.
-Pero a Yuto se lo dijiste-
Comentó Chinen.
-Ah... eso fue porque... me hizo enojar-
-Sí, lo sé, y no sabes lo sorprendido que se quedó, creo que de alguna manera ustedes tienen algo en común-
-¿Algo en común?-
Preguntó Yamada con curiosidad.
-Ambos perdieron a alguien especial-
Se hizo el silencio, Yamada meditó bien estas palabras y las encontró ciertas.
-Claro, las situaciones son muy diferentes, pero ambos tratan de ocultar su dolor tomando actitudes exageradas-
Yamada miró a Chinen con atención y este continuó hablando.
-Yuto me dijo que en realidad tú no eres tan fuerte como aparentas, que en realidad eres tan frágil como una copa de cristal, escondiendo tu dolor detrás de esa sonrisa y todo el trabajo duro que realizas sin queja alguna-
Le sorprendió enterarse que Yuto pensaba así de él... pero lo que más le sorprendio es que todo aquello, era cierto.
-Ambos tratan de ocultar lo que sienten, tratan de solo escapar en lugar de afrontarlo, ¿No crees que es momento de que tú tambien afrontes las cosas y des un paso hacia adelante?-
Quería comprender a lo que Chinen se refería con dar un paso hacia adelante, pero le fue dificil.
-Lo sé.... eso intento todos los días pero... no sé como hacerlo-
-No sé bien lo que pasó en tu caso pero creo que esa persona no estará nada feliz, en donde quiera que se encuentre, sabiendo que no eres feliz de verdad, tienes que pensar más en tí mismo y dejar los recuerdos a un lado antes de que se vuelvan insuperables-
Chinen sonrió gentilmente y Yamada lo miró fijamente, definitivamente el chico tenía razón, tenía que ser fuerte.
-Supongo que... voy a intentarlo una vez más-
-Esa es una excelente idea-
Ambos sonrieron, Yamada sintió que había encontrado a un buen amigo en Chinen.

Los alrededores del hotel eran tranquilos, silenciosos y llenos de vegetación, era como un jardín enorme, le encantaba, amaba esa clase de lugares, podía descanzar y olvidarlo todo en un segundo.
Caminó un poco más hasta que se detuvo frente a una banca de madera, tomó asiento y miró al cielo, comenzaba a anochecer y era hermoso.
Llevó una de sus manos a su pecho y sintió a su corazón latir tranquilo, cerró los ojos y volvió a pensar en él, en Yamada.
Era increíble que lograra sentirse atraído por alguien tan rápido, sentía que era tan diferente a como había sido con Daiki, con él había tomado más tiempo, eran buenos amigos y después de un accidente curioso, se besaron y ahí comenzó todo, tal vez el comenzar una relación tan precipitadamente como ellos lo hicieron fue el error, eran buenos amigos y definitivamente no estaba en su destino ser algo más, pero tuvieron que experimentarlo para darse cuenta.
En ese momento se dio cuenta de algo, con Daiki siempre se sentía inquieto, preocupado, no había tranquilidad, siempre finjía reírse de los chiste que este contaba y sentía que el mayor hacía lo mismo, sus momentos a solas resultaban incomodos de ves en cuando, cayeron en la rutina de siempre comer en restaurantes y regresar a casa para ver la televisión, solo una vez se acostaron juntos y fue cuando Yuto descubrió que Daiki no lo quería puesto que después de haber tenido relaciones, el mayor, entre sueños, había susurrado el nombre de otra persona.
Lo peor que puede pasar en una relación puede ser algo así, que después de un momento tan íntimo, descubras que todo el tiempo la otra persona estuvo pensando en alguien más, que cuando te veía a la cara en realidad veía el rostro de alguien más.
Ese coraje se lo había guardado por tanto tiempo que ahora parecía un berrinche infántil, si bien era cierto que se había entregado por completo a la relación, también era cierto que una parte de él ya estaba cansada, estaba conciente que en cualquier momento todo iba a terminar, sin embargo el dolor a su orgullo fue tan grande que lo cegó por completo y ahi estaba el resultado.
Sonrió torpemente y poco a poco comenzó a reirse a carcajadas, no podía evitarlo, se burlaba de sí mismo por haber parecido tan patetico y berrinchudo, haber causado tantos problemas y sobre todo haber tratado a Yamada tan mal sin razón lógica.
-Maldita sea...-
Se dijo entre risas, mientras más se encaprichaba en no fijarse en nadie más, más atraído se sentía por Yamada, era obvio.
Había algo diferente, algo que lo hacía especial, algo que simplemente lo hacía irresistible para él. Era bastante obvio lo que sentía, le gustaba, no había más.
Se sintió aún más relajado, dejó de reirse y sintió un ligero rubor sobre sus mejillas, hace tanto que no se sentía así, definitivamente con Daiki jamás sintió aquello, sentía que algo recorría su cuerpo, suspiró y cerró los ojos un segundo, al abrirlos notó que ya era de noche, hacía un poco de frío por lo que decidió regresar, necesitaba descansar.

Yamada caminaba atravesando la recepsión, Chinen se había quedado hablando por telefono en algún lugar y sentía que no debía escuchar esa conversación. Sonrió torpemente y justo cuando iba a subir al elevador, alguien lo llamó. Un escalofrío recorrió su espalda y se giró lentamente.
-¿Yamada-kun?-
-Ah, buenas noches-
Saludó con una reverencia a aquella señora elegante.
-Vaya, no pensé que te encontraría en un lugar como este. ¿A que has venido?-
-Es por parte de mi trabajo-
Respondió sin levantar la mirada.
-¿Ah si? Claro, era evidente que buscarías un empleo, después de que Hiro murió dejaste de vivir cómodamente ¿Cierto?-
Sabía perfectamente bien que aquello lo decía con la única intensión de molestarlo, de hacerlo sentir mal, y lo estaba logrando, pero aún así se esforzó en no demostrarlo.
-Veo que se encuentra bien-
-Lo mismo digo, si algo me mantiene tranquila después de lo ocurrido es que ahora Hiro no tiene que estar junto a alguien como tú, aunque aún no puedo perdonar que te lo hayas llevado de mi lado-
Yamada desvió la mirada, escuchó las puertas del elevador abrirse pero no se movió.
-Espero no tener que verte de nuevo, que te quede claro que si Hiro no se hubiese ido contigo ese accidente jamás hubiese ocurrido-
Dicho esto, la señora presionó un botón, las puertas del elevador se cerraron y Yamada se quedó solo. Respiró profundo y miró a su alrededor, necesitaba un poco de aire fresco, no quería estallar en llanto justo ahí, así que emprendió el camino para salir del hotel.
Pero justo antes de salir, chocó con alguien.
-Lo siento-
Se diculpó con voz débil.
-Descuida, ¿Estás bien?-
Esa voz le fue bastante familiar, levantó la mirada y descubrió que se trataba de Yuto.
-Ah, sí-
-¿A dónde vas tan tarde?-
Preguntó curioso.
-Voy a caminar un poco, creo que comí demasiado-
Dicho esto, Yamada dio un paso hacia adelante, pero antes de dar otro, Nakajima le dijo.
-No te demores demasiado, ya es tarde-
-No lo haré-
Respondió con voz relajada y se marchó.

Después de llegar a su habitación lo primero que hizo fue darse un refrescante baño, al salir, se vistió con ropa cómoda, no era de los que usan pijama.
Estaba por comenzar a escuchar un poco de música cuando alguien tocó a la puerta, al abrir se encontró con Chinen.
-¿Has visto a Yama-chan?-
-¿Solo vienes a preguntarme por él?-
Preguntó con un ligero fastidio.
-Lo siento, es que no lo encuentro por ningún lado-
-Lo vi hace rato en la recepsión, dijo que iba a caminar un poco-
-¿En verdad?-
Yuto asintió con la cabeza.
-Deberías dejarlo en paz un rato, siempre andas sobre de él-
Chinen sonrió ante tal comentario.
-Descuida, no te lo voy a quitar-
-¡No me refería a eso!-
Ante la reacción nerviosa de Yuto, el bajito no hizo más que sonreír.
-Bueno, yo quería que platicaramos un poco más pero creo que mejor lo dejo solo, supongo que también lo necesita-
-¿Por qué lo dices?-
Preguntó Yuto con curiosidad.
-Bueno, hoy platicamos de cosas importantes, mejor voy a mi habitación, estoy cansado, nos vemos mañana-
Dicho esto, el bajito se marchó, Yuto cerró la puerta y caminó hacia la cama, en donde se dejó caer, hundiendo su rostro en la almohada. Después de un rato se giró y miró el techo.
-Le dije que no se tardara... ya es tarde...-
Tras murmurar esto, se reincorporó y miró el reloj que se encontraba cerca de la cama.
-¿En dónde estará?-
Se preguntó, comenzaba a sentirse preocupado.
-No, no debo pensar cosas que no son, seguramente está con su jefe haciendo algún trabajo extra, será mejor que deje de pensar en él por hoy-
Dicho esto, caminó hacia la terraza, se recargó en el frío barandal y respiró profundo. La vista era espectacular, tanto de día como de noche, un tranquilo paisaje nocturno. Podía ver claramente los lugares por los que había paseado en la tarde y rápidamente visualizó aquella banca en donde había estado sentado, al parecer ahora había alguien ahí, no podía ver con claridad pero le parecía muy familiar.
Observó que esa persona parecía estar llorando, aquello le trajo un sentimiento de deja vu, era justo igual que aquel chico que hace tiempo había visto llorar en aquella parada de autobús.
Sus ojos se abrieron de par en par, estaba sorprendido, no se movió ni un segundo, continuo observando, sin duda alguna era la misma imagen, pero... entonces, observó un poco mejor, esa persona era...
-No puede ser-
Se dijo en voz alta, se giró rápidamente y salió corriendo de su habitación, presionó desesperado el botón del elevador y después de unos segundos este llegó.
Cuando estuvo en la planta baja, salió corriendo del hotel y corrió con todas sus fuerzas hacia aquella banca.

Sabía que esa persona era cruel, siempre lo había sido, pero no se esperaba encontrarsela ahora que al parecer todo comenzaba a estar en calma, trayendo a la fuerza tristes recuerdos y haciendolo sentir culpable una vez más.
-Hiro...-
Dijo con un nudo en la garganta mientras las lágrimas continuaban cayendo, tomó aquel dije con una mano y lo presionó con fuerza, no podía evitarlo, no podía seguir guardando aquellas lágrimas.
-Te dije que no te tardaras... hace frío y te puedes enfermar-
Al escuchar estas palabras, levantó rápidamente la mirada, se sorprendió bastante al ver a Yuto justo frente a él, lucía agotado, ¿Acaso había corrido?
-Ah, lo siento, ya casi entraba-
Dijo mientras limpiaba su rostro y se ponía de pie, mantenía la mirada baja, no deseaba ser visto así.
-Espera-
En ese momento Nakajima tomó su rostro con ambas manos, lo levantó y comenzó a limpiar aquellas lágrimas con tal gentileza que Yamada se quedó sin aliento.
-No llores, al menos no lo hagas solo, sé que tal vez no sea la persona adecuada pare decirte esto pero, no lo hagas-
Tras decir estas palabras, soltó el rostro de Ryosuke y se alejó un poco.
-Será mejor entrar, hace frío-
Yuto tenía toda la intensión de dar media vuelta y comenzar a caminar, pero no pudo hacerlo, justo en ese instante Ryosuke lo abrazó fuertemente, hundiendo su rostro sobre su pecho y pudo sentir pequeñas gotas mojar su camisa.
Se quedó inmóvil un par de segundos, hasta que su cuerpo pareció reaccionar por si solo y entonces lo abrazó de vuelta, acariciando suavemente su cabeza.
-Tal vez ella tiene razón y todo es mi culpa-
Sollozó Yamada. Yuto no comprendió, más sin embargo continuo escuchando.
-Si Hiro no hubiese aceptado mis sentimientos, si no nos hubiesemos ido a vivir juntos, ese accidente jamás hubiese pasado... ¡Pero yo no quería que muriera!-
A Yuto se le hizo un nudo en la garganta de tan solo escuchar el llanto desesperado de Ryosuke, no sabía que decir, así que solo lo abrazó con fuerza, tratando de transmitirle tranquilidad.
-¿No has podido olvidarlo verdad? ¿Aún lo quieres?-
Preguntó tímidamente, no hubo respuesta.
-No es tú culpa... Ryosuke-
Dijo Yuto suavemente mientras le daba unas palmaditas en la espalda.
Era la primera vez que lo llamaba por su nombre y algo pasó en su interior que de pronto las lágrimas se detuvieron, se separó un poco del cuerpo de Yuto y levantó la mirada.
-E-espero que... n-no te moleste que te llame por tu nombre-
La voz evidentemente nerviosa de Yuto lo hizo sonreír, resultaba de cierta manera, una tierna imagen.
-No me molesta, gracias-
Dicho esto, se alejó aún más del cuerpo de Yuto, esta vez soltandolo por completo.
Al sentir la separación de inmediato su cuerpo sintió frío, no le gustaba esa sensación, así que sin pensarlo, tomó a Ryosuke de vuelta y lo abrazó.
Esto en definitiva dejó sorprendido a Yamada, no se lo esperaba, pero tenía que admitir que no era una sensación desagradable.
-Parece que no te encuentras bien del todo, así que puedes seguir apoyandote en mi-
Agradecía que Ryosuke no pudiese ver su rostro, evidentemente estaba ligeramente sonrojado.
-Gracias-
Dijo con voz suave mientras sus brazos se movían y se aferraban al cuerpo de Yuto, era una sensación agradable, podía escuchar los latidos de su corazón, cerró los ojos, en verdad se sentía bastante cómodo.
-¿No tienes frío?-
Preguntó Ryosuke, separandose de nueva cuenta del cuerpo de Yuto.
-Si te separas me dará frío, así que no lo hagas-
Respondió este mientras volvía a abrazarlo.
-¿Pretendes que nos quedemos así, aquí, toda la noche?-
Preguntó Ryosuke en tono de broma.
-Ah, tienes razón, mejor entremos-
Fue así como tuvieron que separarse, se miraron fijamente unos segundos pero fue Yuto el primero en desviar la mirada.
-Vamonos, tengo frío-
Ryosuke sonrió y caminó a su lado, ambos se dirigían ahora de regreso al hotel.

A penas entraban cuando de nueva cuenta aquella señora apareció, y no perdió oportunidad de decir algo desagradable.
-Creí haberte dicho claramente que no quiero verte de nuevo-
Comentó mientras se detenía justo frente a Yamada, este solo desvió la mirada. Yuto observó un poco la situación.
Fue entonces que aquella elegante señora notó la presencia de Yuto, lo observó fijamente y después regreso su vista hacia Yamada.
-Veo que mis palabras acusadoras no te afectan en lo absoluto, al parecer eres de esos que olvidan fácilmente y has sustituído a mi hijo con fácilidad, no cabe duda que eres un miserable y despreciable ser humano-
Yamada no dijo nada, mantuvo su mirada baja, no iba a responderle a una señora mayor, no tenía caso. Sin embargo, Yuto no se pudo quedar callado, sabía bien que no era de su incumbencia pero simplemente no podía dejar las cosas así.
-Disculpe pero lo que él haga con su vida no es asunto suyo, si el ha decidido salir con alguien más o no es asunto de él y no suyo. No tiene porque seguir atormentandolo con palabras tan crueles, haciendolo sentir culpable de algo que no es culpa de nadie, será mejor que se busque algo mejor que hacer y deje a los demás vivir en paz, ya que por lo que parece usted no lo hizo así con su propio hijo-
Sin más que decir, tomó la mano de Ryosuke con fuerza y se lo llevó de ahí, presionó el botón del elevador, afortunadamente las puertas se abrieron enseguida, ambos entraron y antes de presionar el botón, Yuto dijo.
-Si vuelve a molestarlo entonces tendré que ser aún más grosero con usted-
Así, las puertas se cerraron y ambos quedaron dentro del elevador en un silencio incomodo y aún tomados de la mano.
Ryosuke pudo sentir como Yuto temblaba un poco, tal vez por el coraje ¿Pero que motivos tenía para sentirse tan enojado? Miró atentamente su rostro, tenía la mirada fija al frente, parecía que no iba a mirarlo a la cara.
-Yuto...-
Dijo al fin, después de tragar saliva e intentó soltarse del agarre del alto, sin embargo este no lo permitió y lo único que hizo fue entrelazar sus dedos con los suyos.
No pudo decir nada, aquella sensación de nuevo era demasiado agradable, se preguntaba que podría ser pero no encontraba respuesta alguna dentro de su cabeza.

Cuando llegaron al cuarto piso, las puertas del elevador se abrieron y Yuto salió primero, aún tomando fuertemente la mano de Ryosuke, llegaron a la habitación 401.
Yuto saco su tarjeta-llave, la hizo pasar por el sensor y la puerta se abrió. Yamada no pudo articular palabra y tan solo se dejó llevar.
Estando dentro, Yuto se quedó inmóvil, tenía la mirada baja y parecía estar tratando de decir algo.
-¿Yuto?-
Lo llamó Ryosuke, en ese momento el alto soltó su mano.
-Perdón, no quería meterme pero... sus palabras fueron demasiado...-
En ese momento se giró y al fin Ryosuke pudo verlo a la cara.
-¿Estás bien?-
Estaba preocupado.
-Si, estoy bien. Gracias-
Sonrió. Era agradable saber que Yuto había estado preocupado por él.
-¿Quieres llorar?-
Preguntó Yuto con el mismo tono de preocupación. Ryosuke negó con la cabeza.
-¿Seguro?-
-Yuto, gracias-
Quería abrazarlo, con fuerza, su cuerpo lo pedía, quería sentirlo de nuevo cerca de él, así que eso hizo, caminó un paso al frente y lo abrazó con fuerza.
-No debió decirte todo eso, no dejes que te engañe, tú no tienes la culpa de nada. ¿Fue ella la que te hizo llorar antes cierto?-
Yamada no dijo nada y solo se aferró con más fuerza al cuerpo de Yuto.
-Ryosuke... No quiero que vuelvas a llorar por eso, no sé lo que haya pasado y sé que no es de mi incumbencia pero, no soportaría el verte llorar de nuevo-
Algo en su interior hizo “bum” Todo se detuvo, su respiración se volvió lenta, no se lo esperaba. Levantó lentamente la mirada para ver a Yuto y este también lo miró.
-Yuto...-
Lo llamó una vez más, pero esta vez había algo diferente en su voz, podía sentirlo y eso le erizó la piel.
Algo estaba pasando, de pronto fue como si sus cuerpos estuviesen sido atraídos por una especie de imán.
Centímetro a centímetro, cada vez más y más cerca hasta que podían sentir la respiración del otro sobre su rostro, en forma automática ambos cerraron los ojos, Yuto tomó delicadamente el rostro de Ryosuke con una de sus manos, acariciando su mejilla y entonces sucedió. Unieron sus fríos labios en un beso tan frágil, que poco a poco comenzó a ser más profundo, no había prisa, ambos disfrutaban de ese contacto, de sentirse el uno al otro, de saborearse mutuamente.
Poco a poco se separaron y se miraron fijamente, se había formado un silencio de cierta manera agradable entre los dos, en donde las palabras salían sobrando, más sin embargo fue Yuto quien dijo primero.
-¿Qué fue eso?-
Su voz era débil, suave, entrando así por los oídos de Ryosuke, provocándole un sin fin de emociones.
-No sé-
Respondió en voz baja, pero perfectamente audible para Yuto.
-¿Esto... está bien para ti?-
Le preguntó Yuto con una mirada llena de anhelo.
Ryosuke no respondió de inmediato, simplemente observó por un instante a Yuto detenidamente, su rostro, cada detalle y a cada segundo lo encontraba... especial.
Sin embargo, a falta de una pronta respuesta, Yuto se alejó de él, soltándolo lentamente y dándo un paso hacia atrás.
-Lo siento, creo que te estoy obligando a algo que tal vez no quieras...-
Se paso una mano por el cabello y bajó la mirada.
-Yo, entiendo perfectamente que no quieras nada ahora, pero hay algo que quiero decirte-
Ryosuke observaba fijamente a Yuto, sin poder moverse, la voz de éste lo dejaba completamente inmóvil, cómo hipnotizado.
-Me gustas-
Al decir estas dos simples palabras, Yuto levantó la mirada para ver a Ryosuke, el cual evidentemente parecía sorprendido.
Y en verdad lo estaba, fue tan claro, preciso y... perfecto. Su corazón volvió a hacer “bum” justo en ese instante y su respiración se volvió lenta. La voz de Yuto, con esas dos sencillas palabras, recorrían todo su ser, retumbando suavemente en su cabeza y sin querer, un sonrojo apareció en sus mejillas.
Yuto sabía que no iba a obtener una pronta respuesta, así que de cierta forma, sintiéndose derrotado, decidió terminar.
-Sé que es repentino para ti y que tal vez no estés listo, a decir verdad... me ha costado trabajo darme cuenta de éste sentimiento... yo entenderé perfectamente si dices que no-
Ahora su mirada era triste, desesperada, no podía seguir viéndolo así, no lo soportaba, algo en su interior le decía que se acercara a él, deseaba que aquellos brazos lo rodearan de nuevo, no podía contenerse, ¿Qué era eso? ¿Qué significaba?
No lo sabía y en ese momento tal vez era lo que menos importaba, se aceró con pasos torpes a Yuto, lo abrazó de nuevo y cerrando los ojos respiró su aroma, era tan dulce como lo era su mirada, su escencia, le agradaba, demasiado, sin embargo una respuesta clara aún no se formulaba en su mente.
-Lo pensaré-
Le dijo con firmeza, lo abrazó un poco más fuerte para después separarse de él, se dio media vuelta y sin más, salió de la habitación.

Aquella noche, su única noche en Kyoto, fue especial, aunque no pudieron dormir casi nada, resultó ser interesante.
Todo el equipo se encontraba en la recepsión.
-Hoy tomaremos las últimas fotos, después regresaremos a casa, ¿Están listos?-
Ante el ánimo que transmitió el fotógrafo, todos respondieron animadamente y cada quien entró al vehiculo correspondiente.
Entre Ryosuke y Yuto había algo diferente, podía sentirse fácilmente y claro que Chinen podía saberlo, sin embargo no se atrevería a preguntar tan abiertamente, necesitaba encontrar el momento justo.
Al llegar a la locación, Yamada comenzó a ayudar con lo necesario mientras que Nakajima y Chinen se vestían.
Cuando la sesión inicio, Chinen fue el primero, era divertido verlo posar, siempre tan alegre y mostrando una amplia sonrisa, aunque no cabía duda que cuando se ponía serio lucía realmente diferente, resultaba todo un misterio su personalidad.
Yamada observaba y aprendía al mismo tiempo, se acercaba al fotógrafo y este le explicaba algunas cosas, le mostraba las fotografias a través de la cámara y le daba consejos para lograr esos resultados.
Pronto llegó el turno de Yuto, justo cuando el fotógrafo lo llamó, su corazón se aceleró, estaba inquieto, después de todo ya no era como antes, sentía algo diferente, algo especial, pero no lograba verlo con claridad, aún no.
Nakajima pasó al frente y comenzó a posar conforme se le indicaba y después a sacar sus propias poses, era espectacular para Yamada, no podía quitarle la mirada de encima, era evidente que también había algo diferente en él, y aunque no le dirigiera la mirada, puesto que debía de mirar a la cámara, lo ponía nervioso.
-Quiero que mires hacia cualquier lado-
Le indico el fotógrafo, en ese momento su corazón se detuvo al sentir la mirada del alto sobre de él, era tan penetrante, pero muy diferente a como era antes, esta vez, había amabilidad, gentileza y algo que definitivamente, en su interior, sabía lo que era, pero que aún no procesaba del todo bien.
Por otro lado, alguien observaba aquello con bastante interés y no podía evitar sonreír.
-Algo pasó entre estos dos-
Se dijo divertido mientras los observaba con bastante curiosidad.

La mañana fue larga pero así terminó la sesión fotográfica.
-¡Buen trabajo a todos!-
Con esto, su día terminaba, estaba tan cansado, había experimentado tantas emociones en tan poco tiempo, quería un poco de tranquilidad, además, sabía bien que necesitaba pensar en otras cosas, en eso había quedado la noche anterior.
El camino de regreso fue tranquilo, como resultado de no haber dormido bien en la noche, tanto Yuto como Ryosuke se quedaron dormidos.
Cuando llegaron, todos salieron de los vehiculos, Ryosuke y Yuto intercambiaron una rápida mirada ya que todo fue interrumpido por Chinen.
-Yama-chan, ¿Qué harás más tarde?-
-¿Eh? Ah, tengo que ayudarle al jefe con el material de hoy-
-¿De verdad?-
Preguntó el bajito con decepsión.
-¡Yuri!-
Esa voz no se le hizo familiar, se giró y a pocos metros de distancia se encontraba un chico alto, delgado, cabello negro, piel blanca, parecía un principe.
Yamada miró al bajito y este lucía completamente sorprendido, tanto que no fue capaz de moverse.
-Vine a recogerte-
Le dijo a Yuri con una sonrisa, este sonrió torpemente y lentamente se acercó al alto, este era un Chinen completamente diferente para él, por alguna razón espero que reaccionara efusivamente, como siempre lo hacía, pero ahora tenía frente a él a un chico tímido, fue una gran sorpresa.
-Inoo-chan, pensé que estarías ocupado todo el día-
Lo escuchó decir, recobrando poco a poco su ánimo habitual.
-Pero tengo tiempo de venir por ti, te extrañaba-
Aquel chico, el que aparentemente respondía al nombre de Inoo, sonreía torpemente, después observó como se tomaban de la mano tímidamente y se alejaban, comenzando lo que parecía ser una agradable conversación.
Ver aquello fue sorprendente, nunca pensó en conocer así a la persona especial de Chinen.
-Ni siquiera se despidió de nadie, se fue como si nada importara-
Comentó Yuto, quien ahora, sorpresivamente se encontraba junto a Ryosuke.
-Parece que todo el mundo desapareció para él desde que lo vio-
Dijo Ryosuke, sintiendo cierto nerviosismo.
-Ya que aún tienes trabajo, no voy a molestarte más, solo quería decirte que no voy a presionarte, tomate el tiempo que creas necesario, yo... yo voy a estar esperando por ti-
Yuto tenía las mejillas ligeramente ruborizadas, esto, de alguna manera, hizo feliz a Ryosuke.

Ahora no tenía tiempo para pensar en eso, su jefe lo traía de un lado para otro, con diferentes indicaciones, parecía que lo hacia a propósito para que no descanzara.
-Yamada, ímprime las fotos y traélas a mi escritorio-
-¡Si señor!-
Exclamó y prosiguió con su labor. Seleccionó todos los archivos y comenzó a imprimirlos, después a recortarlos con cuidado y una vez estuvieron listos se los llevo a su jefe, quien observaba cada una de estas fotos.
-¡Ésta me gusta! ¿No crees que es buena?-
Ryosuke la tomo con cuidado y observó, era una fotografía de Yuto, justo cuando tenía la mirada desviada, justo cuando lo miraba a él.
-Si... si señor, es buena-
-¿Que te pasa? No suenas muy convencido-
-¿Eh? Ah, ¡Si señor! ¡Es una muy buena fotografía!-
Exclamó con cierta torpeza.
-Olvídalo, ya puedes irte, eso todo por hoy, mañana no habrá trabajo así que tómate un descanso, creo que lo necesitas-
-Gracias, eso haré, solo terminaré de acomodar el equipo y me iré-
Dicho esto, salió de la oficina del fotógrafo, siguió acomodando unas cosas, después se acercó a la computadora para apagarla cuando se detuvo antes de cerrar la ventana que mostraba las fotos, miró a su alrededor, no había nadie, así que comenzó a buscar y encontró aquella foto, presionó un par de botones rápidamente y la mandó a imprimir, esta vez en un tamaño más pequeño, cuando salió apagó rápidamente la máquina, silenciosamente la recortó bien y se deshizo del papel sobrante, la guardó en su bolsillo del pantalón, tomó sus cosas y salió del estudio.

Caminó rumbo a la parada del autobús, estaba cansado y se sentía extraño por lo que acababa de hacer, aún así no quiso pensar mucho en eso, tomó asiento en aquella banca, solo restaba esperar a que el bús llegara, cuando un auto se estacionó frente a él. Lo miró sorprendido y lo estuvo aún más al ver quien bajaba de él.
-¿Terminó tu trabajo?-
Preguntó Yuto con tranquilidad mientras se sentaba a su lado.
-S-si...-
Respondió torpemente, no se esperaba verlo de nuevo tan rápido.
-¿Vas a casa?-
-Si-
Respondió mientras miraba hacia otro lado.
-Puedo llevarte, no tengo nada que hacer-
-¿Eh?-
Se giró para mirarlo y su corazón se detuvo, ahora Yuto le sonreía ampliamente, tan amigable, núnca se imagino ver aquello.
-Ah... descuida, el autobús debe estar por llegar-
-Estuve esperando a que salieras solo para poder verte de nuevo-
Declaró Yuto con cierta torpeza, Ryosuke lo miró y pudo notar un leve sonrojo en sus mejillas, lo cual, internamente, lo hizo feliz.
-¿Quieres ir a comer algo delicioso?-
Sin embargo Yuto no esperó a que Ryosuke respondiera, simplemente lo tomó de la mano y se lo llevó rumbo al auto, abrió la puerta y lo metió, después rápidamente caminó rodeando el auto y él también entro.

Después de conducir un poco, llegaron a un restaurant familiar.
-¿Aquí?-
Preguntó Ryosuke sorprendido, de alguna forma pensó que el alto lo llevaría a algun lugar elegante.
-Este lugar es bueno, anda-
Así, bajaron del auto y entraron a aquel lugar, tomaron asiento en un lugar alejado de tanta gente y Yuto fue el primero en echarle un vistazo al menú. Ryosuke no sabía que pedir, pero curiosamente comenzaba a tener hambre en ese momento.
Después de que ambos ordenaron, lo primero que les llevaron fueron las bebidas, Yuto había pedido una malteada de chocolate, mientras que Ryosuke pidió una de fresa.
-Esto es gracioso-
Comentó Yamada con una sonrisa divertida.
-¿Por qué?-
-No sé, creí que iriamos a otra clase de lugar, una parte de mi pensó que eras de esas personas que solo van a lugares elegantes y caros-
-Descuida, ya tendrás tiempo de conocerme bien-
Le sonrió Yuto una vez más, aquello aceleró su corazón y optó por distraerse tomando un poco de su malteada.
-Creo que no tuvimos un buen comienzo, ¿No te parece?-
Preguntó Yuto.
-Si, eso creo-
Respondió Ryosuke, recordando la primera vez que lo había visto, semidesnudo y muy enojado.
-Pero creo fue divertido-
Dijo Ryosuke con una sonrisa.
-¿Divertido? ¡Claro que no lo fue! No es agradable que te vean así-
Exclamó Yuto con cierta vergüenza. Ryosuke no hizo más que estallar en una carcajada.
Cuando la comida llegó, comenzaron a comer tranquilamente, pero no fue una comida del todo silenciosa, Yuto quería saber más de él y no iba a quedarse con ninguna duda.
Le preguntaba sobre su comida favorita, si le gustaban los animales, sus colores favoritos, música, libros, programas de televisión, dulces, todo lo que se le ocurría.
Al mismo tiempo, Ryosuke formuló sus propias preguntas, resultaba interesante conocer un poco más a Yuto, preguntandole sobre sus lugares preferidos, gustos, lo que no le gustaba, lo que le divertía y lo que le aburría.
Fue así que ambos decidieron comenzar a conocerse, a saber más del otro, solo para hacer de ese extraño sentimiento de algo más fuerte, más sólido, más visible.

Los días transcurrieron y un mes pasó volando, todo fue tan rápido, en ese tiempo había convivido tanto con Yuto, sentía que cada día lo conocía un poco mejor, ya era costumbre que, cada que podía, el alto lo esperaba hasta que saliera de trabajar, pasaban la tarde juntos, se divertían, conversaban más y más, núnca se cansaban.
Una de esas tardes tan agradables, Ryosuke llegó al fin a su departamento, cerró bien la puerta, dejó sus cosas sobre una pequeña mesita de madera y se dejó caer sobre el futón.
A cada momento que estaba cerca de Yuto sentía más dificil separarse de él, pensar eso solo dibujó una sonrisa en su rostro. Torpemente se puso de pie, entró al baño para lavarse la cara y al encontrarse con su propio reflejo en aquel pequeño espejo se quedó inmóvil, se observó fijamente, lucía diferente, sus ojos ya no estaban tristes, podía sonreír con naturalidad, se miró un poco más y miró aquel dije colgando de su cuello. Lo tomó entre sus manos y cerró los ojos.
-Hiro... ¿Está bien que yo... elija a alguien más?-
Soltó aquel dije y volvió a mirarse en el espejo, abrió la llave del agua y mojó su rostro. Pronto tendría que tomar una decisión, no podía hacer esperar más a Yuto... no cuando lo esperaba tan paciente, no le preguntaba nada, no lo molestaba con ello, y aún así sentía que debía darle una respuesta pronto.

Pasaron tres días sin verlo, era extraño, tratando de sonar curioso y no preocupado, se acercó al fotógrafo para preguntarle, este le dijo que no habían sesiones programadas aún, que no sería hasta la próxima semana.
Además de eso, Yuto había dejado de ir a verlo al terminar su trabajo, solo habían pasado tres días pero para él resultaban una eternidad, lo extrañaba, demasiado.
Tomó su telefono, quería al menos llamarlo, pero no se atrevió. ¿Qué tal si estaba muy ocupado? No, no podía molestarlo.
Los días pasaron y así la semana terminó, una semana sin verlo y sentía que lo extrañaba tanto.
Ese día el único en ir al estudio fue Chinen, lo saludó como de costumbre, pero este pudo sentir que algo andaba mal con Yamada.
-¿Ocurre algo malo?-
Preguntó el bajito con preocupación.
-Ah, no, estoy bien-
-¿Seguro? ¿No quieres preguntarme por Yuto?-
Los ojos de Ryosuke se abrieron de par en par mientras escuchaba su nombre, miró a Chinen y este le sonrió gentilmente.
-Ha tenido una carga de trabajo impresionante, ha vuelto a ser el número uno y todo el mundo lo quiere para sus campañas de ropa, también ha estado ocupado con entrevistas para la televisión, tal vez por eso no lo has visto últimamente-
-Ya veo...-
Dijo Ryosuke un poco desanimado, bueno, al menos sabía que Yuto se encontraba bien, pero eso no le quitaba aquel sentimiento de vacío, después de todo, deseaba verlo.
-Te daré un regalo-
Le dijo Chinen mientras le daba un papelito.
-¿Qué es?-
-No lo sé, descúbrelo tú mismo-
Dicho esto, el bajito se marchó y regresó a la sesión.
Con cuidado desdobló aquel papelito y miró lo que ahí estaba escrito, sin duda era una dirección, sintió algo en su interior, sabía a donde lo llevaría así que guardó aquel papel en su bolsillo y regresó al trabajo.

La sesión terminó, igualmente Yamada se apresuró con lo que tenía que hacer, recogió sus cosas y se marchó, sentía que debía apresurarse, miró aquel papelito y tomó el autobús indicado.
En todo el camino no podía dejar de sentirse inquieto, en verdad quería verlo, mirar esos profundos ojos negros, respirar ese suave aroma... quería estar con él, no iba a detenerse a pensar en nada ahora, solo tenía que seguir adelante.

Después de caminar por aquella calle, al fin encontró el edificio, era grande y lujoso, no había nadie en la recepsión por lo que pasó sin ser detenido, tomó el elevador y comenzó a subir.
Mientras más cerca estaba más esperaba poder verlo, su corazón latía con rápidez, estaba nervioso, sus manos le sudaban, su boca estaba seca, intentó tragar saliva y cuando el elevador se detuvo, salió y comenzó a caminar por aquel largo pasillo.
Miró el papelito y comenzó a buscar el número que correspondía al departamento de Yuto, caminó un poco más hasta que lo encontro, miró fijamente aquella placa que decía “Nakajima”, respiró profundo y toco el timbre.
No hubo respuesta, espero un poco más y volvió a tocarlo, de nuevo no hubo respuesta así que tocó una tercera y una cuarta ocasión hasta que escuchó pasos acercarse a la puerta y está se abrió, mostrando a un Yuto adormilado.
-¡Chinen! ¡Te he dicho que dejes de tocar así!-
-Lo siento-
Dijo Ryosuke, en ese momento los ojos de Yuto se abrieron de par en par, estaba sorprendido.
-¡Ah! Ryosuke, ¿Qué haces aqui?-
-¿Puedo pasar?-
Preguntó tímidamente.
-Si, claro, pasa-
Yuto parecía incredulo aún después de verlo, resultaba ser una gran sorpresa.

-¿Cómo has estado?-
Preguntó Yamada tímidamente mientras lo miraba.
-Ah, bien, un poco presionado, pero bien-
-Sí, Chinen me dijo que has vuelto a ser el número uno-
Sonrió torpemente.
-Bueno... algo así...-
Se hizo el silencio, un poco incómodo.
-¿Cómo supiste que vivo aqui?-
Preguntó Yuto al fin.
-Ah... Chinen... me dijo como llegar-
Admitió Ryosuke con cierta timidez.
-Oh, no se porqué no me extraña-
Rió ligeramente, evidentemente estaba nervioso.
-Es que... ha pasado una semana y... no te he visto...-
-Lo siento, he tenido muchas cosas que hacer y hoy me quedé dormido-
Se diculpó Yuto con cierta torpeza, Ryosuke lo observó fijamente, cuánto había extrañado verlo, escuchar su voz, sentía de nueva cuenta que sus sentimientos se desbordaban, no podía contenerse más así que caminó torpemente hacia él y lo abrazó.
-Te extrañé...-
Escuchar a Ryosuke decir aquello lo sorprendió bastante, pero evidentemente lo hizo muy feliz, así que no dudó en abrazarlo de vuelta.
-Yo también te extrañé, perdón por dejarte solo una semana-
-No importa, ahora ya no importa porque... he venido a decirte algo-
Dicho esto, Ryosuke se separó de Yuto, éste lo observó fijamente, su corazón latía de prisa, estaba ansioso.
En ese momento, Yamada sacó aquel dije que siempre ocultaba detrás de su ropa, con cuidado se lo quitó y se lo mostró a Yuto.
-¿Sabes lo que esto significa para mi cierto?-
Yuto estaba sin palabras, así que solo asintió con la cabeza.
Entonces, Ryosuke sonrió, tomó la mano de Yuto y en esta depositó aquel dije.
-Esto es lo único que aún me ata al pasado... y justo ahora, quiero que lo guardes por mi-
Yuto estaba sorprendido, no sabía que decir.
-Ha pasado tiempo desde que dijiste que yo te gusto, quisiera creer que aún es así... contigo me siento tan diferente... gracias a ti... siento que he cambiado mucho-
Las palabras de Ryosuke resonaban en su interior, sin embargo aún no decía nada.
-Me gustas, quiero estar contigo-
Aquello fue el detonante de un desborde de emociones en su interior, estaba seguro de haber escuchado bien, quería que no se tratase de un sueño más, lo cual comprobó al sentir como Ryosuke lo abrazaba de nuevo. Sacudió su cabeza torpemente y lo abrazo de nuevo, con fuerza, estaba feliz, en verdad, núnca había experimentado semejante felicidad, le encantaba.
-Yo también quiero estar a tu lado, no como el reemplazo de esa persona, sino como alguien nuevo, alguien realmente especial para ti, Ryosuke-
Ambos se abrazaron con fuerza, al fin, aquel sentimiento tenía forma, tenía color, se podía sentir, podían tocarlo, estaba en ellos.
Tiernamente, Yuto tomó el rostro de Ryosuke entre sus manos y lo besó, aquel beso tan profundo y tierno, lleno de un nuevo sentimiento para ambos, de un nuevo comienzo.
-¿En verdad... quieres estar a mi lado?-
Preguntó Yuto al separarse un poco de Ryosuke, pero éste solo rodeo su cuello con ambos brazos, lo besó rápidamente, después unió su frente con la de Yuto y le dijo con voz suave.
-Quiero estar a tu lado-

Desde aquel indirecto encuentro estaba escrito que ambos se conocerían, descubrirían su pasado y mejorarían su presente solo para construír un futuro juntos.

F I N

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Y así termina este minific, perdón si no hubo lemmon, no me salió  -w-
Igual, espero y lo hayan disfrutado al igual que yo al escribirlo~
Con esto me voy~ solo para decirles que pronto traere algo nuevo xD no se asusten~ escribo todo lo que puedo (siempre y cuando los mangas no se interpongan en mi camino)
Esto lo debi publicar ayer pero me distraje con otras cosas y bueno, un dia de retraso espero y puedan perdonar xD
Se les quiere y ya casi es Navidad!! :D Así que esa encuesta ya casi decide lo que publicaré, me sorprende el numero de votos hasta el momento o.o son muchos!! Jajaja no esperaba más de 20 y hay como 34~
Igual queda un par de dias así que veremos que tal :D
Nos leemos en el siguiente fic~ :D

9 comentarios:

hitomy-Chan dijo...

Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!
Me fascinó *-* suspire mucho conesté capítulo OoO jajaja
Me gusto el beso final muy hermoso <3

Dios odie a la malditá vieja me daban ganas de colarme en el fic solo para darle una paliza XE

Que divino tus yamajimas son los mejores Ayaa-sempai <3
Te admiro muchísimo <3

Espero más de tus fics y quiero contii de Fathed <3
Gambatte!!!!
Sabía k habría Inoochii son puro amor <3

miriacha dijo...

ohhhhhhhh..que finalllllllllll..mas tiernooooooooooo...el yamajima se esta volviendo tierno para mi.....^^*

y no importa sino hay lemmon (aunque me hubiese gustado ) pero igual te quedó A-1

ayaaa....lo maximo con esta parejita...

y pues ojala nos leamos por navidad...jajaj

un abrazote inmenso....>////<

Anónimo dijo...

Te quedo precioso y muy tierno, no importa que no hubiera Lemmon, el como planteaste las situaciones fue genial.

Me encanto ^^

I LOVE JUMP

lizy dijo...

Gracias por tan hermso finc fue tan tierno y romantico por dios pero que le pasa a esa señora como le pudo decir esas cosas a yamachan hayyy la odie y luego ame a yuto me encanto como lo defendio siiiiii
chiii todo un cupido hasta la direccion le dio mi vida
el ultimo beso me mato fueron tan tiernos
muchas gracias por subirlo :)

mabelucome dijo...

Kyaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!! SE AMAN!!!!! >////<
Ya sabía yo que se quedarían juntos (?) asass El chico del bus era Ryosuke, lo sabía!! *______* Si esque ya se enamoró cuando lo vió, solo que Daiki le cegaba hasta que se fue con otro (Yo creo que se fue con un Takaki que se le pasó por delante) (?)
La mala bruja!!!! Decirle esas cosas a Yamada!! Será skjfkdslvf Bruja!! Menos mal que Yuto lo arregló todo, es un amor *_____* Y las cosas que le dijo, jus jus jus, se lo merece :3
Sabía que podrías Inoochii!!!! asdasdasdas *____* Si es que pegan, es así, hacen buena pareja y solo Inoo puede poner nervioso y tímido a Chinen~

Me encantó el fic, como siempre, el Yamajima te sale perfecto

Lylyan As dijo...

Ame hasta la ultima palabra, cada sentimiento era tan palpable tan real que hayyyyy me estoy derritiendo♥///♥ de puro amor como los envidiooo♥ por culpa de estos fics tengo muy altas expectativas apara los novios y aun no encuentro uno asi!!
TE AMO muchooo muchooo!!!! fue realmente hermoso, sin palabras, estoy llorando de pura felicidad♥ es lo que me hacia falta *w* gracias por subirlo, encerio Yuto todo un príncipe y ryo todo un uke violable, ese Inoochii me encanto aunk fue pokito, haaha la parte donde Chinen se perdia y se olvidaba del mundo entero fue realmente romanticon♥

Ai-chan dijo...

Toda palabra se queda corta para explicar lo fantastico que es este fic, sin duda puedo disfrutar más de las historias cuando se centran en algo mas romantico y no solo en el lemon, asique no te preocupes si no salió, sin duda amé el personaje de Yamachan y tambien el cambio de Yuto, todo muy tierno, me encantó lo de la foto, y tambien cuando va hasta su apartamento, todo genial
Eso si, que asquerosa la madre del ex... uff no entiendo como se puede tener tan poco corazon para decirle a alguien eso justo cuando esa persona ha sufrido tanto, solo porque empezó a salir con su hijo... las personas no se tienen que quedar al lado de sus padres de por vida, tienen que vivir sus propias experiencias en la vida... me mosquea mucho esa mujer de verdad jaja
Esperaré tus fics y siempre que pueda comentaré lo que lea (no tengo demasiado tiempo para dedicarselo a los fics... que mal) en fin, me encantó jaja

Karen dijo...

me encanto!!! Yamajima, me imagine cada cosa!! mi yutorin y el travieso de chii jaja como la ultima parte de la direccion ah!! y mendigo daiki como le pudo hacer eso a mi yutorin... ah!! y si me imagino ese principe Inoo
kyaaa quiero otroo jajaja

Erza Dragneel dijo...

Te quedo hermosisisisisisisismo!!! *-*
no sabes como odie a la mama de Hiro, y tambien desee ser un personaje de est fic y poder golpearla, como se atreve a hablarle a si a mi yama-chan :@...bueno X obviando ese detalle, me gusto muchoooooo, muchoteeeee..!!!!!! por un momento pense que era takaki, pero Inoo es tan asdasadadasdasds kawaii..muchas gracias me haz hecho feliz, espero que continues escribiendo fics como estos, prometo ser una fiel lectora xD

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