jueves, 8 de julio de 2010

[FanFic] Obsess


Nombre:
"Obsess"
Género: Yaoi / Lemon +18
Autora: Ayaa
Parejas: - Secretas -
Capitulos: 21 + Epílogo
Nota1: Este fic va dedicado a Caro~
Nota2: Mil gracias a Satommy por la imagen *---*
Nota3: Habrá muchas parejas que espero puedan descubrir XD Esperen de TODO~
Capitulo 01
Capitulo 02
Capitulo 03
Capitulo 04
Capitulo 05
Capitulo 06
Capitulo 07
Capitulo 08
Capitulo 09
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17

Capitulo 18
Capitulo 19
Capitulo 20
Capitulo 21
Epílogo
 

miércoles, 7 de julio de 2010

En tus manos [Cap. 2]

Capitulo 2

En cuanto termino de comer, se puso de pie, deseaba poder salir de ese lugar cuanto antes, y no iba a esperar a que Ryosuke volviera, era un chico extraño, tenía un mal presentimiento si decidía quedarse, así que, sin nada más por hacer, se dirigió a la puerta, tomo la perilla, la giró lentamente y abrió la puerta, todo hubiese salido a la perfección de no ser por que una de las sirvientas estaba justo frente a la puerta.
-Ah, joven, ¿necesita algo? Yo he venido por que el joven Ryosuke ha dado ordenes de darle su medicamento-
-¿Medicamento?-
Preguntó Yuto extrañado, después recordó que Ryosuke se lo había mencionado antes.
-Muchas gracias pero no es necesario, yo ya tengo que irme-
Dijo Yuto un poco apenado mientras intentaba salir de la habitación, pero justo en ese momento una voz hizo que un escalofrío recorriera todo su cuerpo.
-¿Cómo? ¿Te vas tan pronto Yuto-kun? No olvides que tienes una deuda pendiente conmigo, y tu mismo dijiste que estabas dispuesto a agradecer, ¿Lo has olvidado?-
La voz de Ryosuke era suave, seductora y ligeramente aterradora, Yuto giró lentamente la cabeza solo para verlo ahí, recargado en la pared, con los brazos cruzados y una sonrisita dibujada en el rostro.
-Lo siento, pero no puedo quedarme, tengo que irme-
-¿A que? ¿Para que esos sujetos te encuentren y te maten de una vez? ¿Así es como hechas a perder mi gran esfuerzo por salvarte la vida? Bien, como tu desees-
Dijo Ryosuke mientras daba un paso hacia adelante y le hacia a Yuto la seña de que podía irse cuando quiciera. Sin embargo Yuto trataba de pensar mejor las cosas, era cierto que su vida corría peligro si salía de aquella casa, además estaba conciente de que había dicho que estaba dispuesto a agradecer el favor de cualquier forma, aunque ahora se arrepintiera de haberlo dicho, su orgullo le impedía traicionar aquellas palabras.
-De acuerdo, cumpliré con mi palabra Yamada-kun, después de todo tienes razón, te debo la vida-
Estas últimas palabras las dijo con cierto aire de pesar, pero Ryosuke no le dio importancia a ello.
-Que agradable es saber el alto sentido del cumplimiento que tienes Yuto-kun, eso hace que no me arrepienta de haberte ayudado-
Ambos se miraron fijamente, la mirada de Ryosuke era ligeramente coqueta y traviesa, mientras que la de Yuto era seria y con un poco de temor.
-¿Ya prepararon la habitación que pedí?-
Preguntó Ryosuke dirigiéndose a la sirvienta que aún seguía ahí.
-Si joven-
-Perfecto, lleva a Yuto a su nueva habitación, ¿Se ha tomado la medicina?-
-No joven, justo a eso venia-
-Si no cumples bien con tu trabajo sabes que puedo despedirte-
La chica puso una expresión de miedo.
-Lo siento mucho-
-No la regañes, si tanto quieres que me tome eso lo haré-
Ryosuke miró sorprendido a Yuto, quien se acercó a la joven sirvienta, tomó las pastillas que llevaba en un pequeño platito, se las metió a la boca y se las trago sin necesidad de agua.
-¿Satisfecho?-
Preguntó Yuto.
-Aún no, pero eso lo veremos después-
Dijo con cierto tono de seriedad, caminó hacia Yuto, lo hizo a un lado y entró en su habitación cerrando la puerta.
-Lo llevaré a su habitación joven-
Yuto asintió, se sentía muy enojado, ese chico era realmente un manipulador, pero estaba seguro de que no iba a dejarse manipular tan fácilmente por el, odiaba a ese tipo de gente, pero por ahora no tenía alternativa más que quedarse ahí.
“-Debo buscar la forma de huir lejos, en donde nadie me encuentre, después de todo… lo he prometido-”
Pensó mientras caminaba por el pasillo detrás de la sirvienta.

Mientras Ryosuke estaba de nueva cuenta solo en su habitación, no dejaba de tener aquella sonrisa traviesa en el rostro, de cierta forma las cosas serían demasiado divertidas a partir de ahora, se acercó al teléfono y le marcó al mayordomo de la casa para que preparara una documentación falsa para Yuto, estaba dispuesto a que su nueva diversión también estuviese en horas de clase. Después de eso, se recostó sobre su cama, cerró los ojos y su teléfono móvil comenzó a sonar y sin molestarse en mirar el número simplemente respondió.
-¿Si?-
-Yama-chan, ¿Estas ocupado?-
-No, ¿Qué quieres?-
-¿Tienes tiempo ahora?-
-Sabía que era cuestión de tiempo para que me pidieras ayuda Chinen-kun-
Dijo Ryosuke con cierto tono victorioso mientras se sentaba sobre la cama.
-No tengo alternativa, de verdad que no puedo con esto solo-
-De acuerdo, te espero aquí-
-Gracias-
Y así, terminó con la llamada, se puso de pie y salió de su habitación.

Cuando Yuto llegó a su nueva habitación, la joven sirvienta se reverenció y se fue, y sin más Yuto abrió aquella puerta, estaba sorprendido, era una habitación un poco más pequeña que la de Ryosuke, pero aún así no dejaba de ser enorme para el.
-Esto es demasiado…-
Dijo mientras miraba a su alrededor.
-Es la habitación más sencilla que tengo-
Al escuchar esa voz, Yuto se giró rápidamente solo para encontrarse con Ryosuke recargado en el marco de la puerta con los brazos cruzados y una sonrisa dibujada en el rostro.
-Pues no lo parece…-
-Vaya, ¿no estas conforme? Puedo hacer que preparen otra habitación para ti-
Dijo Ryosuke con tranquilidad.
-Deja de hacer eso-
Respondió Yuto con fastidio mientras desviaba la mirada.
-¿Hacer qué?-
Preguntó Ryosuke en tono burlón.
-Deja de ser tan caprichoso… me desesperas-
Dijo Yuto, esto último casi en un susurro, pero para su desgracia fue escuchado por Ryosuke.
-¿A si? Con que te desespero eh…-
Mientras decía esto, entraba más en aquella habitación, cerrando la puerta tras de sí de un solo empujón.
-Si, ya lo escuchaste-
Respondió Yuto con voz fría sin darle importancia al acercamiento de Ryosuke, el cual estaba cada vez más cerca de el.
-¿Y esta es la manera en la que agradeces lo que hice por ti?-
-De haber sabido que me lo ibas a echar en cara no habría aceptado tu ayuda-
-¿Eso quiere decir que preferirías estar muerto?-
Yuto se quedó callado, en cambio Ryosuke dejó salir una pequeña carcajada.
-Vaya, al fin te dejo sin palabras-
-Cállate…-
Dijo Yuto de nuevo en voz baja, estaba dispuesto a desviar la mirada, pero ahora Ryosuke estaba demasiado cerca de el y lo había tomado del cuello de la playera y lo acercó un poco a su rostro.
-Si realmente deseas que me calle, encuentra la forma de hacerlo-
Yuto se quedó observando el rostro de Ryosuke muy sorprendido, mientras este le hablaba con un tono total de seducción y entrecerraba sus ojos.
-Vamos, ¿quieres que me calle cierto?-
Dijo nuevamente mientras intentaba acercarse más al rostro de Yuto, sin embargo este estaba completamente inmóvil, no sabía que hacer. Lentamente Ryosuke estaba más y más cerca, hasta que pudo sentir la suave respiración del chico sobre su rostro, solo en ese momento logró reaccionar y de un solo movimiento alejó a Ryosuke y le dio la espalda.
-Si te llego a callar será de otra forma-
Ryosuke se quedó un poco inconforme observando como Yuto le daba la espalda, y es que este ya estaba ligeramente ruborizado, pero no pensaba permitir que Ryosuke lo viera.
-Vaya… nunca dejas de sorprenderme Yuto-kun, esta bien, por ahora no pienso molestarte más, alguien me espera, nos veremos en la cena-
Dicho esto, Ryosuke dio media vuelta y salió de la habitación, al escuchar la puerta cerrarse, Yuto se dejó caer de rodillas al suelo.
-No puede ser… ¿Qué es esto?-
Se dijo con frustración mientras se tocaba el pecho con una mano, y es que sentía que su corazón latía con demasiada fuerza, el tan solo recordar lo cerca que estuvo de Ryosuke, su suave aroma y su seductora voz lo hacían perder la razón por instantes.
-Maldición-
Dijo nuevamente, con un gran esfuerzo logró ponerse de pie y se dirigió a una de los ventanales, estando frente a el, miró fijamente hacia el cielo.
-Tengo que escapar… Yabu ¿en donde estarás?-
Dejó salir un suspiro y continuo mirando hacia el cielo.

Al fin Chinen había llegado a la casa de Ryosuke, y lo esperaba en la inmensa sala mientras una de las sirvientas le llevaba un poco de té.
-¿Gusta algo más?-
-No gracias-
Dijo Chinen con una sonrisa amable.
-Yo si, trae unas galletas de fresa para mi-
Al escuchar aquella voz, Chinen vio a Ryosuke entrar en la sala con su misma actitud de siempre, solo que esta vez parecía estar ligeramente de buen humor.
-Llegaste rápido, debes estar desesperado-
-Solo estaba cerca, Dai-chan me dejó y se fue-
-¿Estabas con Daiki?-
Preguntó Ryosuke con cierto tono de curiosidad y fastidio.
-Si, fuimos a comer algo-
-¿Y por qué no le pides a el que te ayude con la clase de Francés? Tengo entendido que el también es bueno-
-No lo es, él es bueno en matemáticas, en dónde tú no lo eres tanto-
Respondió Chinen con una ligera indiferencia mientras tomaba un poco de té.
-Sigue con tus comentarios alabando a Arioka y olvídate de mi ayuda-
Dijo con fastidio, en ese momento una de las sirvientas se acercó con sus galletas y las dejó sobre la mesita de centro. Chinen solo dejo salir una sonrisa y tomó una de las galletas.
-Bien, vayamos a esas lecciones, antes de que me arrepienta-
Dicho esto, Ryosuke se puso de pie, después se dirigió a la sirvienta.
-Lleva todo a mi habitación-
-Si joven-
Así, ambos comenzaron a caminar rumbo a las enormes escaleras y la sirvienta detrás de ellos. Al llegar, después de haber puesto las galletas y el té de Chinen sobre la mesa, Ryosuke le dijo.
-Puedes irte, por último revisa si “esa persona” necesita algo-
-Si joven-
Se limitó a decir la sirvienta, se reverenció y se fue.
-¿Esa persona? ¿Quién?-
Preguntó Chinen curioso.
-Nadie en especial, ahora, saca tus apuntes para que me digas que no entiendes-
Dijo Ryosuke sentándose en su pequeño escritorio, Chinen se acercó, sacó su libreta de la mochila y tomó asiento frente a Ryosuke, después comenzó a decirle lo que no lograba comprender tanto de gramática como de pronunciación, y enseguida Ryosuke comenzó a explicarle de buen modo.

Ahora Yuto se encontraba recostado sobre aquella cama, mirando hacia el techo, cuando escuchó como alguien tocaba a la puerta, se puso de pie y caminó hacia la puerta para abrirla.
-Joven, ¿se le ofrece algo?-
-Eh… no, gracias-
Respondió tímidamente, dicho esto la sirvienta se reverencio y se marcho sin decir nada más, así que cerró la puerta.
-Quiero darme un baño-
Dijo en voz baja mientras se rascaba la cabeza, miro a su alrededor, habían tres puertas diferentes.
-Estoy seguro que debe haber un baño por aquí…-
Así, se acercó a la primera puerta, la abrió y se llevo la sorpresa de su vida, era un armario enorme, con ropa de su talla y hasta zapatos.
-¿En que momento le dije mi talla?-
Dijo mientras tomaba una de las playeras y se la medía por encima.
-Ese chico es muy extraño-
Dejó salir un suspiró y salió de aquel armario, se acercó a otra puerta y la abrió lentamente, ahora estaba vacía, completamente vacía.
-Vaya, creo que no encontraron que poner aquí… entonces la siguiente debe ser el baño-
Así, cerró la puerta y caminó hacia la última, la abrió y efectivamente, era un baño, un baño demasiado grande.
-Bueno, creo que debo comenzar a acostumbrarme a este tipo de cosas… al menos por ahora-
Dijo en un suspiró mientras entraba y cerraba la puerta detrás de sí y comenzaba a desvestirse.
Minutos después estuvo completamente desnudo, se sentía ligeramente avergonzado, después de todo la amplitud del lugar no era algo a lo que estuviese acostumbrado, se acercó a la enorme tina y comenzó a llenarla, en cuanto estuvo llena, se metió lentamente y disfruto del agua caliente por todo su cuerpo, al fin un poco de relajación en su vida.
Se sentía tan bien, después de unos minutos salió de la tina tomó el jabón, una esponja y comenzó a lavar todo su cuerpo, después buscó el shampoo y al encontrarlo comenzó a lavar su cabeza, al estar bien limpió, se metió de nueva cuenta a la tina, primero se sumergió por completo, enjuagándose bien la cabeza, después se quedo quieto, disfrutando del agua caliente nuevamente.
Al salir de la tina, quitó el corcho para que esta comenzara a vaciarse, tomo una de las toallas que estaban en un estante para baño, se secó y después se enredó la toalla a la cintura, tomando otra toalla, un poco más pequeña para secarse la cabeza, hecho esto, salió del baño.
-¿Ahora que me pongo?-
Sabía que aquella pregunta era realmente estúpida sabiendo que tenía un armario lleno de ropa a su medida a pocos pasos.
Dejó salir un suspiró y decidió dejarse caer sobre la cama con la toalla cubriéndole la cara.

Una hora había transcurrido y Chinen se sentía realmente aliviado.
-Ahora entiendo todo-
-No puedo creer que en cosas tan sencillas tengas tantos problemas-
Reclamó Ryosuke mientras se recargaba en el respaldo de la silla y se cruzaba de brazos.
-Lo siento, yo tampoco puedo creerlo-
Dijo Chinen con una débil sonrisita.
-Bueno, ahora que ya terminamos, ¿Quieres hacer algo?-
-No, debo irme, tengo otras cosas que hacer-
Dicho esto, Chinen se puso de pie, pero justo había dado un paso cuando Ryosuke se colocó frente a el al mismo tiempo que lo tomaba de la cintura.
-¿Ahora también dirás que quieres irte?-
Le dijo mientras se acercaba más a su rostro, Chinen se ruborizó de inmediato, sin embargo sabía que Ryosuke solo estaba jugando, como siempre lo hacía, y que no era capaz de llegar más lejos, así que hizo su nerviosismo a un lado y decidió seguirle el juego a Ryosuke, sonriendo de la misma manera en la que este lo hacia, era la primera vez que Chinen hacía algo así, normalmente lo empujaba y se iba, pero esta vez no iba a hacerlo.
-Bueno, puedo considerarlo-
La sorpresa en el rostro de Ryosuke fue más que evidente, sin embargo iba a continuar.
-Deberías, no creo que te quieras ir ahora-
Dicho esto, acerco más su rostro al de Chinen, este estaba a punto de llegar a su limite, pero no lo iba a demostrar.
-¿En serio? ¿Y que me ofreces?-
-Bueno… lo que desees-
Cada vez la distancia entre ellos era minima, sus labios estaban a punto de rozarse, pero Chinen ya no estaba dispuesto a continuar con eso.
-Solo aléjate de mi, te he dicho muchas veces que yo no voy a ser tu juguete-
Esta vez la voz de Chinen era fría, aún así Ryosuke no lo soltó.
-Lo sé, y no me importa, yo sé que en el fondo deseas que me acerque más-
-Sin embargo no loo harías, nunca lo has hecho-
-¿Me estas retando?-
-Tómalo como quieras-
Dijo Chinen sin apartar la mirada de los labios de Ryosuke.
-Después no vayas con Arioka a reclamar que te he besado a la fuerza-
Chinen abrió la boca para decir algo, pero fue callado por los labios de Ryosuke, quien comenzó a besarlo lentamente, sorpresivamente, Chinen respondió casi de inmediato a aquel beso, abriendo más su boca para dejar que la lengua de Ryosuke rozara con la suya.
Ambos se besaban lentamente, pero había algo que a Ryosuke no lo dejaba satisfecho, sin embargo no pensaba detenerse, por otro lado, Chinen no lograba procesar bien lo que estaba sucediendo, simplemente, el solo hecho de sentir los labios de Ryosuke al fin sobre los suyos era la sensación más placentera que jamás hubiese imaginado.
Cuando al fin ambos lograron separarse para tomar un poco de aire, Chinen abrió lentamente sus ojos, pero fue Ryosuke quien habló.
-No vuelvas a retarme Chinen-kun-
En ese momento Chinen comprendió que Ryosuke lo había besado por el solo placer de sentirse victorioso de aquel juego, lo que hizo que la decepción inundara su pecho.
-Idiota-
Le dijo Chinen, alejándolo con un empujón, tomó sus cosas y salió de prisa de aquella habitación. Ryosuke se quedó solo, se sentía ligeramente vacío.
-Eso fue… amargo-
Dijo en voz baja mientras agachaba la cabeza y se llevaba dos dedos a los labios, presionándolos con suavidad.
-Mi primer beso se sintió mejor… pero el segundo fue amargo…-
Así, recordó cuando besó a Yuto, eran sensaciones completamente diferentes, después de recordarlo, cayó en la cuenta de que tenía el deseo de ver a Yuto, así que reaccionó y salió de su habitación rumbo a la de Yuto.
Al llegar, tocó la puerta, pero no hubo respuesta, tocó de nueva cuenta pero tampoco hubo respuesta, así que desesperado, abrió la puerta y al entrar la cerró, miró a su alrededor.
-¿En donde rayos estas?-
Dijo en voz baja mientras caminaba, y al fin logró verlo, recostado sobre la cama, semidesnudo con una toalla cubriéndole la cara.
-¿Qué pretende? ¿Contraer pulmonía y morir?-
Murmuró, se acercó y le quitó la toalla de la cara, al ver el rostro durmiente de Yuto, con el cabello aún ligeramente húmedo, quedó sorprendido, era muy hermoso, sin embargo con un semblante lleno de angustia.
-¿Qué es lo que te paso para que estés metido en un problema así?-
Dijo Ryosuke mientras acariciaba el rostro de Yuto y hacía a un lado los mechones de cabello que le cubrían la cara. Instantes después, Yuto comenzó a hablar dormido.
-Por favor… por favor no… ayuda… Yabu… no… quiero ir contigo…-
Ryosuke escuchó atentamente lo que Yuto decía entre sueños, finalmente quedó más sorprendido al ver como una lágrima corría por la mejilla de Yuto. Lo observó con tristeza y limpió aquella lágrima con suavidad, después Yuto abrió lentamente los ojos, topándose con la tierna mirada de Ryosuke, hecho que lo sorprendió y logró decir con voz débil.
-¿Qué haces?-
-Limpio tus lágrimas-
Respondió Ryosuke con ternura, hecho que extraño en demasía a Yuto.
-Nadie te pidió hacerlo-
Dijo Yuto con fastidio mientras se reincorporaba y salía de la cama. Ryosuke no dijo nada.
-¿Qué haces aquí? Dijiste que nos veríamos hasta la cena-
-Bueno, simplemente no pude esperar-
Dijo Ryosuke volviendo a su habitual tono arrogante mientras se acercaba a Yuto.
-¿Qué quieres?-
Preguntó con fastidio al tener a Ryosuke enfrente.
-Bueno, no lo sé, ¿que puedes darme?-
Yuto observó como de nueva cuenta Ryosuke se acercaba a el, y de nuevo su corazón comenzó a acelerarse.
-Nada-
Dijo Yuto desviando la mirada.
-Yo creo que sí-
Dijo Ryosuke al mismo tiempo que empujaba a Yuto para que este cayera sobre la cama y de inmediato se posiciono sobré el.
-¿Qué haces? ¡Quítate!-
Exigió Yuto, pero Ryosuke no hizo caso y se acercó demasiado al rostro de Yuto.
-¿En verdad quieres que me quite?-
Yuto no supo que decir, algo dentro de el deseaba que Ryosuke no se alejara y que continuara.
-Tomare tu silencio como un “no”-
Dicho, esto, Ryosuke dejó salir una sonrisa y se acercó más a los labios de Yuto, estaban realmente cerca.
-¿Algo más que tengas que decir?-
Preguntó Ryosuke con voz coqueta, en ese momento Yuto perdió la razón.
-Cállate-
Dicho esto, el fue quien acercó su rostro al de Ryosuke para al fin unir sus labios en un suave beso, al cual ambos comenzaron a responder de forma inmediata, abriendo sus bocas para dejar que sus lenguas se entrelazaran suavemente, haciendo de ese beso cada vez más apasionado, ninguno de los dos parecía querer detenerse. Entonces Yuto tomó el rostro de Ryosuke con ambas manos, como si así fuese posible besarlo más profundamente, mientras Ryosuke tomaba la cabeza de Yuto y comenzaba a entrelazar sus dedos con su cabello.
Besos largos, profundos y cortos se daban sin desear separarse, era una sensación realmente agradable para ambos, y lentamente la temperatura corporal de ambos comenzó a subir, y entonces Ryosuke sintió que era el momento de terminar, así que se separó del rostro de Yuto lentamente.
-Bien, me haz dado el pago del día de hoy… ya veremos mañana-
Dijo Ryosuke con la respiración entrecortada, Yuto lo miró confundido sin embargo no dijo nada, entonces Ryosuke se quitó y se levantó de la cama.
-Es dulce…-
Dijo en voz baja mientras sonreía, Yuto no logró escuchar esas palabras y solo observo como Ryosuke salía de la habitación. Cuando estuvo solo, se cubrió los ojos con el brazo.
-Demonios…-
Dijo con frustración mientras que con la otra mano le daba un fuerte golpe a la cama.

Al caminar por el pasillo, no pudo más y se recargó en la pared, se llevó una mano al pecho y la otra a sus labios.
-¿Qué es esto?-
Se dijo mientras sentía como su corazón latía con fuerza, después se recupero un poco y continuo con su camino rumbo a su habitación.

viernes, 2 de julio de 2010

Mi melodía eres tú [Cap. 5]

Capitulo 5

Ambos caminaban por la ciudad, para sorpresa de Daiki, se encontraban en la zona comercial más cara, donde solo la gente de dinero y elegante va, ¿Qué hacían ellos dos ahí? Su curiosidad aumentaba a cada paso que daban, así que decidió preguntar.
-¿Por qué venimos por estos rumbos?-
Pero justo preguntaba cuando chocó con la espalda de Kei, quien se había detenido bruscamente.
-Llegamos, anda-
E ignorando por completo lo que hacía, tomó la mano de Daiki y lo jaló, este al principio se sorprendió y se ruborizo por completo, pero no opuso resistencia alguna, la mano de Kei estaba ligeramente fría, sin embargo era agradable.
Ambos entraron a una tienda que se dedicaba a vender y confeccionar trajes para caballero, en cuanto uno de los empleados los vio entrar, se acercó a ellos y reconoció de inmediato a Kei.
-Joven Inoo, lo esperábamos más tarde-
-Hola, bueno, más temprano o más tarde es lo mismo, tenía que venir de todas formas-
Aquel empleado dejó salir una pequeña sonrisa, Daiki solo se limitó a observar en silencio.
-De acuerdo, ya lo tenemos listo, si gusta pasar por aquí podrá medírselo-
Kei asintió y soltó la mano de Daiki para ir detrás de aquel empleado, mientras tanto Daiki no sabía bien que hacer, solo se quedó ahí de pie.
-¿Qué esperas? Te traje para que me dieras tu opinión-
Dijo Kei con una sonrisa, Daiki lo observo inseguro, dejó salir un suspiro de resignación y fue detrás de Kei.
Al llegar el segundo piso de la tienda, se dirigieron casi hasta el fondo, a pesar de que había muchos probadores ahí, Kei eligió el que estaba más lejano.
-En seguida le traerán su pedido, si gusta esperar un poco-
Kei asintió con una sonrisa y tomó asiento en un pequeño sillón que se encontraba a la mitad del pasillo.
-¿Vas a comprar un traje?-
-No lo sé, tal vez pueda salir de aquí con un auto ¿no lo crees?-
Dijo Kei en tono de broma, provocando una expresión de fastidio en el rostro de Daiki.
-Te pregunto por que no es muy común que alguien de tu edad compre un traje-
Kei suspiró y se cruzó de brazos.
-No lo hago por gusto, además ya esta pagado, simplemente vengo a medírmelo y a recogerlo-
-Pues para ser alguien que no compra trajes por gusto vienes muy seguido ¿cierto?-
-Vaya, al fin te interesa saber más de mi, eso me agrada-
Dijo Kei con una sonrisa burlona en los labios. Daiki simplemente se ruborizó un poco y desvió la mirada.
-No es que me interese en ti, es simple curiosidad-
-Pues la curiosidad ya es una señal de interés-
Daiki miró con un poco de frialdad a Kei mientras este sonreía traviesamente. De pronto, uno de los empleados apareció.
-Joven, su traje-
Dicho esto, lo dejo colgado dentro del probador y se marchó.
-Bien, ahora iré a vestirme, tu me dirás si me queda bien, confiaré en tu buen gusto Daiki-
Y sin esperar una respuesta por parte del menor, Kei dejó su mochila sobre aquel sillón y entró al probador. Daiki no sabía que hacer, realmente no quería estar ahí, sin embargo ya lo estaba y no podía hacer nada, no tenía el valor suficiente para marcharse así como así, sin más, tomó asiento en otro sillón, y no tuvo más opción que esperar.
Minutos más tarde, Kei al fin salió, justo cuando Daiki comenzaba a desesperarse, el mayor salió con aquel elegantísimo traje puesto, de color hueso, camisa blanca, el saco con pequeños detalles color negro tanto en las mangas como en el cuello, un traje que le quedaba a la medida, ligeramente entallado, simplemente hacía lucir a Kei bastante apuesto.
-¿Y bien? ¿Qué opinas?-
Pregunto con una amplia sonrisa, Daiki no podía salir de su asombro, estaba maravillado, y es que Kei lucía tan apuesto que no lograba recuperar la razón.
-¿Daiki?-
-¿Eh? Ah… te vez… muy bien… te queda perfecto-
Logró decir sin ser capaz de apartar la vista de Kei, el cual se alegro al notar tal reacción en Daiki.
-¿En verdad lo piensas?-
Daiki solo asintió con la cabeza.
-Bien, entonces me lo llevo-
Dijo con una sonrisa y después volvió a entrar en el probador, cuando hubo cerrado la cortina, Daiki se dejó caer sobre aquel sillón nuevamente, el corazón le latía con mucha fuerza, esta muy impresionado, necesitaba calmarse. Así que mientras esperaba a que Kei saliera de nuevo, por inercia miró su reloj.
-Ya es tarde…-
Dijo en voz baja, era evidente que si tenía el plan de averiguar si de verdad era Yuto quien tocaba aquella melodía, era demasiado tarde, así que sin más dejó salir un suspiro de resignación.
-¿Pasa algo?-
Pregunto Kei mientras tomaba sus cosas, Daiki no había notado en que momento había salido.
-Nada-
Respondió indiferente.
-¿Para que es tarde? ¿Tenías algo que hacer?-
-¿Me escuchaste?-
-Bueno, si no deseabas que nadie escuchara lo que decías pudiste haberlo pensado solamente-
Dijo Kei con una sonrisa mientras comenzaba a caminar, Daiki se puso de pie rápidamente y comenzó a seguirlo.
En cuando ambos llegaron a la planta baja, Kei le indicó al empleado que si iba a llevarse el traje, y minutos más tarde se lo entregaron en una caja, después esa caja la metieron a una bolsa de cartón. Y así, ambos salieron de la tienda.
-Vaya, se nota que eres un buen cliente de este lugar-
Dijo Daiki mientras miraba hacia la tienda un poco fastidiado.
-Ya me lo habías comentado antes, ¿aún sigues interesado en saber más de mi?-
Le dijo Kei con una sonrisa traviesa mientras se recargaba en su hombro.
-Para nada-
Dijo Daiki haciéndose a un lado para que Kei dejara de recargarse en el.
-No te enojes Daiki, ahora para que veas lo generoso que suelo ser, te recompensaré con algo-
-¿Eh?-
Y sin más, nuevamente Kei tomó su mano y se lo llevó, al igual que antes, la mano de Kei se sentía fría, sin embargo igual de agradable, estaba a punto de dejarse llevar así hasta que notó que estaban en plena calle, eso lo avergonzó e intentó soltarse.
-No es necesario que me tomes de la mano-
Dijo mientras se detenía e intentaba soltarse, pero Kei solo lo miro extrañado.
-Antes no habías dicho nada, además no tiene nada de malo, anda-
Así, tomo la mano de Daiki con más fuerza y comenzó a caminar, este trato de oponer un poco de resistencia, pero era inútil, así que sin más se dejó llevar por Kei, la sensación de su mano sobre la suya era realmente agradable.
-¿Por qué… tus manos están frías?-
Preguntó Daiki avergonzado. Kei solo sonrió.
-Si te respondo ahora… no lo entenderías-
Daiki lo miró extrañado.
-¿Qué quieres decir?-
-Solo que… tal vez son así de frías para que alguien las caliente por mi-
Daiki se sorprendió de aquella respuesta, en ese momento la voz de Kei era tranquila y amable, no había rastro de broma en aquellas palabras, y eso, sin notarlo, provocó que un ligero rubor apareciera en sus mejillas.
Un poco más tarde, ambos llegaron a un pequeño puesto de ramen que se encontraba instalado en un pequeño parque.
-Sabes, eres muy desconcertante-
Dijo Daiki asombrado.
-¿Por qué lo dices?-
-Primero vamos a la zona mas cara de la ciudad, te compras un elegante traje, y ahora vamos a comer en este puesto de ramen…-
-¿No te gusta el ramen?-
Preguntó Kei mientras tomaba asiento.
-Si me gusta, es solo que no dejas de sorprenderme-
-Esa es la idea-
Dijo Kei con esa sonrisa traviesa. Sin más alternativa, Daiki se sentó junto a Kei y ambos ordenaron su ramen. Mientras esperaban a que el señor les sirviera, Daiki volvió a recordar que aún necesitaba hablar con Yuto, y tal vez Kei podría saber algo.
-Oye… ¿puedo hacerte una pregunta?-
-Si, soy soltero, ¿y tu?-
Daiki se ruborizó un poco y le dijo un poco exaltado.
-¡Eso no me interesa!… Lo que quiero preguntarte es acerca de Nakajima-kun-
-¿Yuto? El también esta soltero… creo-
Daiki comenzaba a perder la poca paciencia que le quedaba, así que suspiró profundo, estaba a punto de decir algo cuando Kei habló.
-No voy a decirte nada acerca de Yuto, no sé para que lo sigues tanto pero eso es algo que debes hablar con el, ¿entendido?-
Dicho esto, el señor les sirvió a ambos sus platos llenos de ramen y Kei comenzó a devorarlo de inmediato, Daiki solo lo observó unos segundos, después dejó salir un suspiro y dijo.
-Yo solo quería intentar preguntarte, para ser un idiota eres un amigo leal muy idiota…-
Kei solo se río un poco ante este comentario, Daiki solo se dedico a comer.

Cuando ambos terminaron, caminaban alrededor de aquel parque. Mientras caminaban, Daiki se sentía extraño, esta vez Kei no había tomado su mano, de cierta forma sentía la necesidad de tomar su mano, por lo que no dejaba de observarla de vez en cuando, y justo cuando pensaba en tomarla se daba cuenta de que esa era una idea muy absurda, y trataba de pensar en otra cosa, pero fue entonces cuando Kei habló.
-¿No vas a preguntar otra vez por lo del traje?-
Preguntó Kei mientras levantaba la bolsa, Daiki lo miró de reojo y regresó su vista al frente.
-No, si tengo curiosidad pero no preguntaré-
-Es para un evento, al cual debo ir lo más formal que pueda, digamos que seré la estrella principal-
-¿Eh? ¿De esas reuniones de la alta sociedad?-
Preguntó Daiki extrañado, de inmediato Kei dejó salir una fuerte carcajada.
-¿Acaso luzco como alguien de alta sociedad?-
-Bueno…-
-No es para algo así, sin embargo no puedo decirte más-
-¿Por qué nunca dices las cosas de una manera concreta?-
Reclamó Daiki un poco molestó al mismo tiempo que se detenía.
-Por que… me gusta mantener cierto misterio, pero pronto eso terminará, ya lo verás-
-¿Qué-
Pero fue interrumpido, puesto que Kei lo abrazó con ternura mientras acariciaba su cabeza suavemente.
-Eres tan cálido-
Dijo Kei con satisfacción, Daiki no sabía como reaccionar, esto simplemente no se lo esperaba.
-Aunque no lo creas, disfrute mucho de este día contigo-
Dicho esto, se alejo de Daiki un poco y le dirigió una cálida sonrisa. Mientras tanto, Daiki no sabía que decir, Kei lo había tomado completamente por sorpresa, sin embargo ese acto no le había desagradado.
-¿Por qué eres así conmigo?-
Preguntó Daiki mientras bajaba la mirada, Kei acaricio delicadamente su rostro y respondió.
-Algún día lo sabrás, y espero que cuando ese día llegue, puedas aceptarlo-
Daiki levantó la mirada, estaba sorprendido por aquellas palabras, sin embargo Kei no dijo más, le sonrió con ternura y le dio un beso en la frente, después se separó un poco más de Daiki.
-Debo irme, nos veremos mañana Daiki-
Y sin más, se marchó, dejando al pobre de Daiki ahí de pie, confundido y con el corazón latiéndole muy fuerte. ¿Acaso esto había sido una especie de confesión? No, no podía ser posible, tal vez solo estaba exagerando las cosas. Sin mucho más que pensar, comenzó a caminar rumbo a su casa, pero mientras caminaba no dejaba de sentirse extraño, aún podía sentir a Kei abrazándolo con fuerza, aún sentía aquel beso sobre su frente, estaba completamente sonrojado, pero aún así continuo caminando.

Al día siguiente, Daiki tomaba sus clases como todas las mañanas, esta vez si había logrado despertar temprano e incluso había desayunado bien, sin embargo esa noche tampoco había logrado dormir muy bien, después de todo cada vez que cerraba los ojos recordaba a Kei, lo apuesto que este lucía con aquel traje, como lo tomaba de la mano, aquel abrazo y aquellas palabras, todo esto no había dejado que Daiki lograse dormir bien, se rehusaba a pensar en Kei cada vez que cerraba los ojos, pero eso parecía imposible. Incluso ahora que estaba en clase de matemáticas, no lograba concentrarse, solo deseaba ver a Kei, lo cual le parecía una completa tontería, puesto que ahora su objetivo debía de ser Yuto, tenía que buscar la manera de hablar con el a como diera lugar.
En cuanto la hora del almuerzo llego, Daiki se puso de pie, estaba a punto de dar el primer paso cuando Ryosuke se acercó a el.
-¿Comemos juntos?-
Daiki no sabía que responder, lo que ahora quería era ir en busca de Yuto.
-Eh… esta bien, solo voy a la cafetería por algo de comer-
-Te acompaño, hoy no traje nada para comer-
Daiki acepto sin más alternativa.
Cuando ambos llegaron y se formaron para poder escoger, Daiki buscaba con la mirada a Yuto, deseando que el chico apareciera pronto, y al parecer ese deseo fue concedido, puesto que iba entrando en compañía de Kei.
-”Es ahora”-
Pensó, y sin más se salió de la fila y caminó en dirección a Yuto.
-Dai-chan ¿A dónde vas?-
Le dijo Ryosuke, pero lo ignoró por completo y continuó con su camino.
Al llegar, se puso frente a Yuto, este lo miró sorprendido y con un poco de inseguridad, después le dirigió una mirada rápida a Kei, pero antes de que este pudiese hacer algo, Daiki hablo.
-Nakajima-kun, por favor, solo necesito saber si eres tu quien-
-¡¡Dai-chan!!-
Esta vez fue interrumpido por Ryosuke quien se acercaba a el corriendo y con su bandeja llena de comida.
-¿Por qué te vas así? Ahora te vas a tener que formar otra vez-
Los otros tres se quedaron en silencio, Daiki simplemente no podía creer que siempre alguien tenía que interrumpirlo.
-Ahorita voy Yama-chan… solo tengo que hablar con Yuto un minuto-
-Que lástima, por que yo no quiero-
Respondió Yuto fingiendo de nuevo ser frío y arrogante, así, continuo con su camino y Kei fue detrás de el.
-Bien hecho-
Le susurro, Yuto solo lo miro un poco suplicante.
-Aún no cantes victoria, aquí viene de nuevo-
Le dijo con el mismo tono bajo de voz, Kei miró hacia atrás y Daiki iba tras ellos.
-¿Qué hago?-
-Déjalo en mi manos-
Y así, Kei se detuvo y Yuto continuo con su camino rumbo a la fila de comida, y antes de que Daiki se pasara de largo lo detuvo tomándolo del brazo.
-Escucha Daiki, no creo que sea una buena idea…-
-Es que de verdad necesito hablar con el-
Dijo Daiki soltándose del agarre de Kei e intentando avanzar, pero este le bloqueaba el camino.
-¿Qué es lo que quieres saber? El ahora viene de su entrenamiento con el equipo de basquetbol y esta muy hambriento y cansado-
-¿Eh?-
Daiki no entendía, ¿como un pianista podía jugar basquetbol? Eso no tenía sentido.
-Ahora mejor déjalo solo-
Dicho esto, Kei se dio media vuelta y alcanzó a Yuto quien ya estaba agarrando su comida.
-Será mejor que nos vayamos rápido, le dije que estabas en el equipo de basquetbol-
Dijo Kei en voz baja.
-Bueno, eso es verdad-
-Sí, pero ahora no podrá seguir pensando que tu eres el pianista y si se pone a pensar va a creer que soy yo-
-Bueno, eso también es verdad-
-¡Yuto!-
-Esta bien, toma tu comida y vámonos-
Después de esta secreta conversación, ambos tomaron su comida y salieron de la cafetería, Daiki simplemente los observaba, estaba más confundido ahora, así que volvió a comprar solo un pan y se acercó a la mesa en donde Ryosuke ya estaba comiendo.
-¿Qué pasa Dai-chan? ¿Por qué ese chico te hablo así y aún así fuiste detrás de el?-
-Por nada importante… ahora ya no sé nada, y no quiero saberlo ahora, solo comamos y hablemos de otro tema ¿de acuerdo?-
Ryosuke asintió extrañado y Daiki le dio una gran mordida a su pan, estaba frustrado y confundido, pero no quería pensar más en eso así que trato de poner atención a lo que Ryosuke comenzaba a contarle.

Las clases continuaron con normalidad, Daiki no tenía ánimos para pensar en nada, así que en cuanto todo terminó guardó sus cosas con calma, observó como Ryosuke salía de prisa, puesto que este tenía practica con el equipo de futbol, después observaba como sus compañeros comenzaban a marcharse, el estaba a punto de hacer lo mismo, cuando un chico, al cual no conocía entró corriendo al salón.
-¿Aún esta eh… Daiki aquí?-
-Si… soy yo-
Dijo Daiki acercándose a aquel chico.
-Solo vengo por que alguien me dijo que te entregara esto-
Dicho esto, el chico le entregó un sobre color vino con pequeños detalles dorados.
-¿Qué es esto? ¿Quién lo manda?-
-Lo siento, no me dijo su nombre, solo me pidió el favor de entregarte este sobre, ahora me voy-
Y así, aquel chico salió corriendo del salón de Daiki, y al estar ya lo suficientemente lejos, entró al baño de hombres y ahí había alguien que lo esperaba.
-¿Lo entregaste?-
-Si, lo hice, ahora me darás ese CD?-
-Por supuesto, aquí tienes-
Dicho esto, el chico tomo el CD y se marcó satisfecho.
-¿Por qué haces esto?-
Preguntó Yuto, quien salía de uno de los baños.
-Por que si se la daba yo personalmente iba a sospechar ¿no lo crees?-
Dijo Kei con una sonrisita.
-Bueno, ¿y ahora que sigue?-
-Esperar al sábado, ahora que ya tiene su invitación tiene que ir-
-¿Y quien te asegura que va a ir?-
En ese momento Kei miró a Yuto con una sonrisa malvada.
-No… yo no-
-Oh si, ¿si no quien?-
-Búscate a alguien más-
Dijo Yuto mientras intentaba salir del baño, pero Kei le bloqueo la salida.
-Vamos, este será el último favor ¿si?-
Esta vez la voz y mirada de Kei eran suplicantes. Yuto dejó salir un suspiro lleno de resignación.
-¿Qué tengo que hacer?-
Kei sonrió y comenzó a explicarse.
-Es muy sencillo, lo único que harás es-

Mientras tanto, Daiki miraba aún curioso aquel sobre, quería abrirlo, ¿pero si era una broma de alguien? Aunque viéndolo bien, estaba muy bien diseñado, y en el frente decía “You’re cordially invited to...”
-¿Qué rayos es esto?-
Dijo en voz baja, estaba por salir del salón cuando se topó con Yuto, quien al parecer lo estaba esperando.
-Nakajima-kun…-
-Si quieres saber que es eso, simplemente no faltes-
Dicho esto, Yuto se marchó sin decir nada más, y esta vez Daiki no hizo nada por detenerlo y tomo el camino que lo llevaba a la salida de la escuela, guardando aquel sobre en su mochila.
En el camino a casa, no dejaba de pensar en todo lo que estaba pasando, sabía que tenía mucho en que pensar, pero no quería hacerlo, lo único que quería ahora era llegar a casa. Cuando al fin llegó, subió directamente a su habitación y sacó de nuevo aquel sobre de su mochila y volvió a leer.
-You’re cordially invited to… ¿A que?-
Dijo en voz baja, abrió aquel sobre y había una tarjeta, entonces la layó en voz baja.
-”Usted esta cordialmente invitado a nuestro evento musical de este sábado, esperamos contar con su presencia. El evento contará con la presencia de nuestro pianista especial de cada año.
Esperamos su asistencia.”-
Miró un poco y un poco más abajo estaba escrita la dirección.
-Sé como llegar… a las seis de la tarde… ¿Pero quien rayos me manda esto? ¿Puede ser… aquel pianista?-
Ahora ya no podía estar seguro de que el pianista fuese Yuto, pero ahora no quería pensar en ello, así que dejó aquella invitación sobre su escritorio y se dejó caer sobre la cama, y sin querer, se quedó dormido, tratando de despejar su mente de tantas ideas.