sábado, 10 de julio de 2010

En tus manos [Cap. 3]

Capitulo 3

Esa noche, Ryosuke salió de su habitación, después de haber tomado un baño, se sentía mas relajado y sobre todo despejado, intentaba no darle mucha importancia a lo que había sucedido esa tarde con Yuto.
Al llegar al comedor, la cena ya estaba servida, únicamente para dos personas, sus padres ya se habían marchado y no habían tenido la delicadeza de despedirse, simplemente dejándole una nota en su puerta. Pero eso ya no le afectaba, ya estaba acostumbrado después de todo.
Cuando tomo asiento, una de las sirvientas se acercó a el.
-Joven, ¿Desea que sirvamos ahora?-
-No, hace falta mi invitado, ¿Ya lo llamaron?-
La sirvienta bajo la mirada.
-Ya lo hicimos, pero dice que no tiene hambre-
Ryosuke dejó salir un suspiro lleno de fastidio.
-Esta bien, si no quiere bajar que no lo haga, encárgate de que le lleven su cena en cuanto yo lo ordene-
-Si joven-
Dijo la sirvienta, se reverenció y se marcho, segundos después dos meseros se acercaron con la comida y comenzaron a servir, así, Ryosuke comenzó a cenar solo, como siempre. Los meseros y las sirvientas eran su única compañía, si a eso podía llamársele compañía.
En cuanto termino de cenar, se acercó a una de las sirvientas.
-Pueden subirle su cena ahora, yo me iré a dormir-
-Si joven-
Así, estuvo dispuesto a continuar con su camino rumbo a las escaleras, cuando el mayordomo se dirigió a el.
-Joven Ryosuke, tengo lo que me ha pedido-
-Oh, claro, bien, ¿también tienes el uniforme?-
-Si joven, ya esta todo listo-
-Perfecto, déjame una copia de los papeles en mi habitación, lo demás ve a dejárselo a mi invitado, explícale que debe levantarse temprano, y si se niega a tus indicaciones, solo recuérdale que tiene una deuda conmigo-
-Como usted ordene-
Dijo el mayordomo, Ryosuke solo retomo su camino rumbo a su habitación con una sonrisa dibujada en el rostro.

Yuto se encontraba aún recostado sobre la cama, mirando hacia el techo, en cuanto fue la sirvienta a decirle que la cena estaba servida tuvo que inventar que no tenía hambre, no tenía el valor de ver a Ryosuke después de aquel beso, pero en realidad no soportaba el dolor en su estomago, el hambre lo estaba matando. Paso un buen rato, estaba a punto de desesperarse y salir en busca de alimento, cuando escuchó que alguien tocaba a la puerta. Dudó en levantarse y abrir, podría ser Ryosuke, pero después se alivió al escuchar una voz femenina.
-Joven, su cena-
Esas fueron como palabras mágicas para el, se puso de pie rápidamente y corrió a abrir la puerta, así, una de las sirvientas entró empujando una especie de carrito con una deliciosa cena encima, lo dejo cerca de una pequeña mesita, colocó todo sobre la mesa, incluyendo los cubiertos y un vaso con leche.
-El joven Ryosuke ha ordenado que le traigamos su cena puesto que no bajo a cenar con el-
-Lo siento, sentí que no sería cómodo cenar con toda su familia-
Mintió Yuto mientras se rascaba la cabeza y mostraba una torpe sonrisa.
-El joven Ryosuke siempre cena solo-
Declaró la sirvienta con cierto tono de lástima.
-¿Siempre?-
Preguntó Yuto ingenuo.
-Así es, el joven Ryosuke desayuna, come y cena solo desde que era muy pequeño, he de confesar, si me permite el atrevimiento de decirlo joven…-
-Yuto, Nakajima Yuto-
Se presentó torpemente al darse cuenta de que la sirvienta no sabía como llamarlo.
-Joven Yuto, he de confesarle que muchos de nosotros esperábamos que tal vez esta sería la primera vez que alguien le haría compañía además de nosotros, pero es comprensible que no soporte al joven Ryosuke, pero sabe, si lo tratara más, se daría cuenta de lo solo que esta-
Yuto se quedó pensativo, mirando al suelo.
-¿Y que sus padres no viven con el?-
-Los señores viven aquí, pero siempre están ocupados-
-Vaya, ricos-
Dijo Yuto mientras bufaba.
-Espero y usted pueda ser la compañía que el joven Ryosuke necesita, joven Yuto-
Dicho esto, la sirvienta se reverencio y sin más, se marchó.
Yuto se acercó lentamente a la mesa, el olor de la comida era delicioso, sin embargo no sacaba de su cabeza las palabras de la sirvienta.
-¿Yo? ¿La mejor compañía para ese chico? Debe de estar bromeando… no pienso permanecer aquí mucho tiempo-
Dijo en voz baja, suspiró profundo, y al sentir nuevamente e rugir de su estomago, tomó los cubiertos.
-Pero por ahora, gracias por la comida-
Dijo con entusiasmo y comenzó a devorar aquel exquisito platillo.

Ryosuke ya se encontraba en pijama cuando alguien toco a su puerta.
-Adelante-
Dijo y de inmediato la puerta se abrió.
-Joven, aquí esa la documentación del joven Nakajima que pidió, ahora mismo iré a darle sus papeles y su uniforme-
-De acuerdo, gracias por tu trabajo, no olvides decirle que si no esta a tiempo, iré yo mismo por el, y que no se atreva a negarse por que no le conviene-
-Si joven-
Así, el mayordomo se reverenció y se marchó, dejando a Ryosuke solo, el cual se acercó a su buró y encendió la pequeña lámpara, después caminó hacia el interruptor que estaba cerca de la puerta y apagó la luz, volvió a caminar de regreso a su cama y se acomodó para dormir, el hecho de que más diversión lo esperaba al día siguiente lo entusiasmaba, pero no dejaba de sentirse inquieto y ansioso por ver a Yuto cuanto antes.
-¿Qué diablos es esto?-
Murmuró, se recostó lentamente sobre la cama y se cubrió con las cobijas, después se llevó dos dedos a los labios y volvió a recordar aquel beso, aquella sensación.
-Tonterias-
Dijo en voz baja, apagó la luz de la pequeña lámpara y trató de conciliar el sueño, aún con esa sensación extraña en su pecho.

Al fin había terminado de cenar, se sentía realmente bien ahora, con el estomago lleno y satisfecho.
Se levantó de la mesa, estaba por acercarse a la cama, cuando alguien volvió a tocar, así que se desvió y camino rumbo a la puerta, al abrirla se topó con un señor, el cual se reverencio.
-Joven Nakajima, vengo a entregarle algo-
Yuto miró extrañado al señor, pero sin más opción, se hizo a un lado y lo dejo entrar, entonces observó como el señor hacia unas señas y dos jóvenes entraban detrás de el, uno llevaba lo que parecía ser un uniforme en los brazos y el otro con una mochila, el señor llevaba una pequeña carpeta.
-¿Qué es todo esto?-
Joven Nakajima, aquí está su uniforme y sus artículos escolares, estos son los papeles que se enviaran a la escuela, he de decirle que es necesario que usted este listo a las ocho en punto, puesto que a las 8:30 deben partir rumbo al colegio-
-¿Colegio?-
Preguntó Yuto muy extrañado.
-Así es joven, mañana comienza a asistir al mismo colegio que el joven Ryosuke, ¿tiene alguna duda al respecto?-
-¿Qué si tengo dudas? Más bien me niego rotundamente, así que puede regresarle todo eso a su joven Ryosuke-
-Disculpe mi atrevimiento, pero usted no puede negarse, después de todo aún tiene una deuda pendiente con el joven y no creo que tenga más opción, así que repetiré las indicaciones, debe bajar a las 8 de la mañana, desayunar, a las 8:30 debe estar en el auto, todo en el tiempo exacto, así que sin más que decirle, me retiro, buenas noches-
Y sin dejar que Yuto pudiese objetar algo, los dos jóvenes dejaron lo que llevaban sobre la cama y se marcharon detrás de aquel mayordomo.
-¿Pero que rayos le sucede?-
Dijo muy molesto mientras veía aquel uniforme y aquella mochila.
-¿Por qué tengo que ir a su colegio?-
Dejo salir un suspiró y se acercó a la cama, tomo aquella mochila y vio en su interior, ya estaba lista para el día de clases, con otro suspiro tomo el uniforme, aquel mayordomo tenía razón, no podía negarse, así que se puso de pie y puso el uniforme y la mochila sobre un pequeño escritorio que estaba cerca.
-Pero si yo no necesito ir a ningún colegio…-
Dijo malhumorado, regreso a la cama y se dejó caer en ella.
-Necesito irme pronto o lo que Yabu hizo por mi habrá sido en vano… Yabu… te extraño…-
Dejo que un profundo suspiro se le escapara, se levanto, apagó la luz y regresó a la cama, su vista nocturna era buena por lo que no necesitaba la luz de ninguna lámpara. Al estar sobre la cama, sacó las cobijas y poco a poco comenzó a quedarse dormido, tratando de que todo fuese eso, un simple sueño, tal vez así volvería a despertar en aquel horrible lugar, aunque eso no era muy alentador.

A la mañana siguiente, un incómodo “bip-bip” lo sacó de su sueño, aunque en realidad no soñaba nada, aún así era incómodo, así que abrió los ojos y localizo al pequeño despertador.
-¿En que momento pusieron un despertador aquí?-
Miró la hora mientras lo apagaba, eran las siete en punto. Segundos después de haberlo apagado y de sentarse mientras despertaba mejor, tocaron a la puerta.
-Adelante-
Dijo mientras salía de la cama.
-Joven Yuto, buenos días-
Era la misma sirvienta de anoche.
-Buenos días-
-Creí que necesitaría ayuda para despertar pero supongo que no es así-
-Gracias, ya estoy despierto-
Mientras decía esto la sirvienta corría las cortinas y la cálida luz del sol inundó la habitación.
-Pensaba que sería difícil que despertara a esta hora-
-Estoy acostumbrado a levantarme temprano-
Dijo Yuto mientras se rascaba torpemente la cabeza.
-A diferencia de usted, el joven Ryosuke es difícil, necesitamos a tres personas para despertarlo, y eso implica soportar su mal humor por las mañanas, odia que se le despierte, pero es nuestro trabajo-
Declaro la sirvienta con una sonrisa.
-Ya veo…-
Respondió Yuto torpemente.
-¿Algo en especial que desee para el desayuno?-
-Solo pan y leche, estaré bien con eso-
La sirvienta lo miro atónita.
-Que bromista es joven Yuto-
Dijo tratando de reírse, pero Yuto la observó con seriedad.
-Hablo en serio-
Dijo con timidez.
-De… acuerdo, con permiso-
Dijo sorprendida y salió de la habitación. Al estar solo se dio cuenta que había dormido con su ropa, bueno, después de todo con lo que durmiese nunca tenía importancia para él, así que entró al baño, minutos después salió y comenzó a ponerse aquel uniforme.
-Será por poco tiempo… sopórtalo… haz pasado por peores cosas, estarás bien-
Se decía mientras terminaba de vestirse. Cuando estuvo listo, se miró en aquel enorme espejo junto a la puerta del armario.
-Bien, creo que con esto estaré… bien-
Suspiró, tomo su mochila, metió la carpeta con sus nuevos papeles y salió de la habitación.
-Ahora… ¿en dónde está el comedor?-
Se preguntó mientras caminaba, estaba a punto de desesperarse cuando vio como otra de las sirvientas pasaba corriendo.
-Disculpa-
La chica se detuvo.
-¿Si joven?-
-¿Hacia donde esta el comedor?-
-Por allá-
Dijo la sirvienta señalando el camino.
-Gracias-
Dicho esto, la joven se reverencio y continuo con su camino muy a prisa. Yuto decidió no tomarle importancia y continuo por el camino señalado, bajó por las escaleras y pudo ver el enorme comedor casi hasta el fondo. Al llegar, vio que todo ya estaba servido, ubicó cual era su asiento puesto que ahí estaba su pan y su leche que había pedido, estaba a punto de sentare cuando escuchó un grito.
-¡¡Ya estoy despierto así que salgan de aquí!!-
Después se escucharon muchos pasos, después Yuto recordó que la sirvienta le había contado acerca del mal humor de Ryosuke, así que mientras tomaba asiento dejó salir un suspiro y comenzó a tomar su desayuno.
Minutos más tarde, Ryosuke iba entrando al comedor.
-Vaya, ya estas aquí, que puntual-
Le dijo con una sonrisa burlona mientras tomaba asiento.
-Ahora, el desayuno-
Dijo Ryosuke mientras esperaba a que su desayuno fuese servido.
-Ya he terminado, te espero en el auto-
Dijo Yuto muy serio mientras se ponía de pie, tomaba su mochila y salía del comedor, Ryosuke solo se limitó a observar como Yuto salía.
-Sigue así de rebelde, ya pronto me las pagaras-
Murmuró Ryosuke mientras comenzaba a comer, de nueva cuenta, solo.
Yuto salió por la puerta principal y observó el auto que estaba estacionado justo enfrente.
-Es el auto de ayer…-
Dijo en voz baja, en cuanto el chofer vio a Yuto, le abrió la puerta, y sin mas alternativa, subió.
-Aún es temprano joven, ¿a desayunado bien?-
Le preguntó el chofer.
-Si, gracias, me dieron un horario y trato de cumplirlo, si llegamos tarde será por culpa de su joven Ryosuke-
Dijo Yuto con tono de molestia mientras se cruzaba de brazos.
Un poco más tarde, Ryosuke salía de la casa, se acercó al auto y subió, el chofer cerró la puerta.
-Eres bastante descortés ¿no te parece Yuto-kun?-
Dijo Ryosuke con cierta molestia.
-Es solo para demostrarte que no estoy de acuerdo con tus planes de mandarme al ese colegio y con información falsa-
-No te preocupes, además, me lo debes-
Yuto desvió la mirada, odiaba que le echaran las cosas en cara.
-¿Y para que me quieres en ese lugar?-
-Lo sabrás a su debido tiempo, además si te dejo solo en la casa, estoy seguro de que escaparías-
-Por supuesto que lo haría-
Dijo Yuto con fastidio, se sentía de mal humor al saber que estaba a merced de Ryosuke, simplemente odiaba eso. Pero de pronto, el chico hizo algo que provocó que un escalofrío le recorriera la espalda.
-Y es por que sé que escaparías, que te traigo conmigo-
Le susurro al oído con aquella voz llena de seducción.
-¿Qué es lo que realmente quieres de mí?-
Le preguntó Yuto lo más serio que pudo, mirándolo fijamente a los ojos. Entonces, Ryosuke se acercó más a el, Yuto podía sentir su suave respiración sobre su rostro, y antes de continuar, Ryosuke presionó un botón para que un cristal obscuro dividiera el auto y así el chofer no pudiera ver nada.
-No lo sé… tienes algo… pero no se aún lo que es…-
Yuto se sorprendió ante esa respuesta, y antes de poder decir algo, sintió como los labios de Ryosuke se posaban sobre los suyos. Ante tal contacto, no supo como reaccionar, y al parecer Ryosuke deseaba profundizar aquel beso, puesto que comenzó a mover sus labios, y para sorpresa tanto de Ryosuke como para Yuto, este comenzó a reaccionar y respondió a aquel beso, tomando el rostro de Ryosuke entre sus manos para hacer de aquel beso, más intenso. Instantes más tarde, ambos sintieron como el auto se detenía y Ryosuke detuvo aquel beso lentamente, miró a Yuto fijamente.
-Con esto te perdono por no desayunar conmigo, pero no cubre nada de tu deuda-
Y con una sonrisita se alejó y salió del auto, Yuto trató de reaccionar, el corazón le latía con demasiada fuerza, el aliento le faltaba, pero al ver como Ryosuke comenzaba a alejarse y a perderse entre todos los alumnos, decidió salir del auto, aunque todo el cuerpo le temblaba.
Al bajar, fue recibido por un hombre extraños.
-Buenos días joven Nakajima, bienvenido sea a nuestra institución, yo soy el director y le daré un recorrido por la escuela para después llevarlo a clases, ¿de acuerdo?-
Yuto asintió con la cabeza y siguió al director, mientras atravesaban el patio, Yuto no dejaba de escuchar los murmullos.
-¿Es nuevo?-
-Eso parece…-
-Llegó con Yamada-kun-
-Si… ¿Qué serán?-
-Ojala esté en mi clase.. Es lindo-
Todos estos comentarios comenzaban a abrumar a Yuto, era la primera vez que escuchaba esa clase de comentarios.

Chinen iba llegando a la escuela junto con Daiki.
-¿Por qué tanto murmullo?-
Preguntó Daiki incomodo.
-No lo sé… ¿Será algo nuevo?-
-Puede ser… se parece al día en que Ryosuke llego ¿no lo crees?-
Al escuchar el nombre de Ryosuke, Chinen bajó la mirada y respondió con indiferencia.
-¿A si? No lo recuerdo-
Daiki miró extrañado a Chinen.
-¿Ocurre algo?-
-Nada-
Respondió con frialdad y continuó caminando, Daiki lo alcanzo y no preguntó más. Unos cuantos pasos adelante iba Ryosuke, al verlo Daiki lo llamó.
-¡¡Ryosuke!!-
Ese se detuvo y se giro para ver a Daiki, después miró a Chinen, el cual desvió la mirada al verlo.
-Hola Daiki, Yuri, buenos días-
Saludo alegremente sin darle importancia a la indiferencia de Chinen.
-Estas de buen humor, eso da miedo, ¿te sientes mal? Debes estar enfermo-
Dijo Daiki en tono de broma.
-No estoy enfermo, solo que hoy es un buen día, ¿no lo creen?-
-Bueno, todas las mañanas son iguales-
Respondió Daiki, Chinen se quedó callado y con fastidio dijo.
-Tengo prisa, nos vemos luego-
Y sin más, se adelantó y desapareció delante de unos alumnos.
-¿Qué le pasa?-
Preguntó Daiki extrañado.
-Debe estar de mal humor-
Respondió Ryosuke con naturalidad.
-Debe ser… Por cierto, ¿Haz notado que todo el mundo esta inquieto?-
-No-
Respondió Ryosuke indiferente.
-Parece que algo esta pasando-
-Solo ha llegado un alumno nuevo, no es para tanto-
Dijo Ryosuke con fastidio.
-¿Y como lo sabes?-
Preguntó Daiki asombrado.
-Bueno, todos lo saben ahora Arioka, que más da si yo también lo se-
Dicho esto, le dio unas palmaditas en la espalda y se adelanto, dejando a Daiki atrás un poco confundido.

En cuanto entro a la escuela, se dirigió a los casilleros para tomar sus libros, los guardo en su mochila y comenzó a caminar por el pasillo para llegar a las escaleras y así subir a su salón, pero sorpresivamente fue jalado por alguien, quien lo empujo hasta meterlo en el pequeño cuarto de limpieza que estaba cerca de las escaleras.
-¿Qué demonios?-
Preguntó conmocionado, pero al ver quien era su atacante su rostro de sorpresa cambió a uno de fastidio.
-¿Qué quieres Chinen?-
Chinen aún lo sujetaba con fuerza, lo pegó a la pared y lo tomó del cuello.
-Vas a pagarme lo de ayer-
-¿Qué?-
Preguntó Ryosuke, pero sin poder decir más, sintió como Chinen lo besaba, se quedó inmóvil unos segundos, no pensaba responder a aquel beso. Chinen notó que Ryosuke no pensaba responder así que se separó.
-Con esto, quiero que te quede claro que conmigo no vas a jugar-
La voz de Chinen era furiosa, y dejó a Ryosuke sorprendido.
-Yo no…-
-Que no se te olvide-
Dicho esto, lo miró fríamente y salió del armario, se sentía mal, le dolía el saber que Ryosuke no respondía a su beso, así que trató de contener las lágrimas, pero sin querer chocó con alguien a mitad del pasillo.
-Perdón-
Dijo con la mirada baja.
-¿Qué tienes?-
Le dijo esa persona, mientras lo tomaba de los brazos, Chinen levantó la mirada y se alegro de ver a Daiki.
-Dai-chan…-
Dijo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, al notar esto, Daiki se llevó a Chinen de ahí y lo metió en el primer cuarto que tuvo a la mano, era un cuarto de dibujo abandonado así que al menos sabía que no llegaría nadie a interrumpir.
-¿Qué pasa?-
Preguntó Daiki con voz suave.
-Nada…-
Y sin poder más, las lagrimas comenzaron a inundar su rostro.
-Ryosuke otra vez… ¿cierto?-
Chinen no respondió, no había necesidad de una respuesta, y sin más, abrazó al menor con fuerza, dejando que hundiese su rostro sobre su pecho mientras acariciaba su cabeza.
-Perdón Dai-chan… arruinaré tu uniforme…-
-No importa-
Dijo Daiki amablemente mientras seguía frotando la cabeza de Chinen.
“-Ese Ryosuke me va a escuchar…-”
Pensó Daiki.

Ryosuke salió de aquel armario, un poco conmocionado por lo que había sucedido.
-No cabe duda de que… los labios de el… son… muy… dulces…-
Dijo en voz baja recordando el beso con Yuto de esa mañana, y sin más, continuo su camino rumbo al salón de clase.

jueves, 8 de julio de 2010

Obsess [Cap. 1]

Capitulo 1

“Si todo iba tan bien, si estaba completamente seguro de mi amor por ti… ¿Por qué pasa todo esto?”

Una mañana cálida, como todas, despertó gracias a la suave luz del sol que entró en el momento en que la criada corrió las cortinas.
-Buenos días joven Kei-
Lentamente se levantó de la cama y tallándose los ojos respondió.
-Buenos días-
-En estos momentos están sirviendo el desayuno-
-Gracias, bajaré en unos minutos-
Dicho esto, la criada se reverenció ante Kei y se marchó, cerrando la puerta tras de si. Al quedarse solo, Kei comenzó a vestirse, al terminar, escuchó como una carroza se detenía, sabía perfectamente de quien se trataba, así que sin más, salió de prisa de su habitación, corrió por el enorme pasillo y bajo por las escaleras.
-Señorito, tiene-
-Lo sé Hiroshi, anda, abre-
Interrumpió Kei al mayordomo, y con una sonrisa dibujada en el rostro, observó como este se acercaba al enorme portón para abrirlo con ayuda de dos sirvientas. Al abrirse, ahí estaba, la persona que mas deseaba ver, como siempre, elegante y alegre.
-Daiki, que sorpresa que estés aquí tan temprano-
Le dijo Kei con una sonrisa, mientras que Daiki dejó salir una risita.
-Kei, ya es casi medio día, haz dormido demasiado ¿cierto?-
-Eso creo…-
Dijo mientras se rascaba la cabeza.
-Bueno, estoy a punto de almorzar, ¿me acompañas?-
-Claro-
Así, ambos caminaron por el inmenso recibidor y se dirigieron hacia el comedor, en el cual ya todo estaba listo y servido.
-¿Qué planes tienes para hoy?-
Preguntó Kei mientras extendía su servilleta y la colocaba sobre sus piernas.
-Bueno, pensaba que tal vez podrías enseñarme a montar a caballo, siempre eres tu quien me lleva y deseo aprender-
Declaró Daiki con entusiasmo.
-¿Acaso te molesta que yo sea quien te lleve siempre?-
Preguntó Kei con una sonrisa burlona en el rostro.
-En lo absoluto, es solo que quiero aprender-
Dijo Daiki de inmediato con seriedad.
-De acuerdo, en cuanto termine comenzaremos con la lección, verás que es cosa fácil-
Daiki sonrió ante el comentario de Kei, y mientras este comía, Daiki solo tomaba un poco de jugo fresco.

Justo cuando las criadas recogían los platos de la mesa, uno de los mensajeros entró de prisa y se detuvo cerca de la entrada del comedor.
-Joven Kei, hay una carta para usted-
Kei y Daiki se miraron extrañados, el jamás recibía correspondencia.
-Esta bien, pasa-
Dicho esto, el joven entró de prisa y dejó la carta sobre la mesa.
-Haz crecido bastante Ryutaro-
Dijo Daiki al chico, este lo miró un poco serio.
-Muchas gracias joven Daiki-
-¿Cómo está tu hermano?-
Preguntó Daiki a Ryutaro, el chico vestía muy sencillo, después de todo era solo un trabajador más de aquella gran casa, una boina un poco sucia le cubría un poco los ojos.
-Esta bien, sigue trabajando en el lugar de siempre-
-Si, eso supe, pero ya no lo he visto-
Comentó Daiki un poco preocupado.
-Ya deja de hacerle preguntas incomodas a Ryutaro, si no haz visto a su hermano es por que ya tiene mucho que no vamos a ver a Yuya, ¿Deberíamos ir más tarde?-
Dijo Kei mientras tomaba la carta entre sus manos.
-Me agradaría ver a Yuya, hace mucho que no lo visitamos, y las preguntas no son incomodas, ¿cierto Ryutaro?-
-En lo absoluto-
Respondió el joven con la misma seriedad.
-Ya puedes retirarte, pasa a la cocina a comer algo y después puedes ir a estudiar un poco, te he dejado todo listo en la biblioteca, espero que no te moleste que hoy no pueda acompañarte en tus lecciones-
-En lo absoluto joven-
-Bien, anda que seguro debes tener hambre-
Le dijo Kei con una sonrisa a Ryutaro, el cual asintió, se reverenció y salió del comedor rumbo a la cocina.
-No cabe duda que le tienes mucho cariño a ese chico-
-Ha estado aquí desde muy pequeño, ¿Cómo no querer cuidarlo? ¿Acaso te preocupa que lo haga?-
Preguntó Kei con una mirada traviesa, Daiki se ruborizó un poco.
-No digas tonterias…-
-¿Tonterias?-
Preguntó Kei mientras sonreía traviesamente.
-Tu sabes que esas cosas no me preocupan, por qué yo se a quien perteneces-
El rostro de Daiki estaba completamente ruborizado, esto provocó que una sonrisa se dibujara en el rostro de Kei.
-Ese rostro tan lindo que tienes cuando te avergüenzas es una de las razones por las que me gustas tanto-
Susurro Kei solo para que Daiki fuese el único capaz de escucharlo. Ambos se miraron fijamente, después se sonrieron.
-¿De quien es la carta?-
-No lo sé…-
Dijo Kei mirando aquel sobre, al leer el remitente se alegró bastante.
-Es… ¡Yabu!-
-¿Eh?-
Daiki quedó igual de sorprendido que Kei.
-¿Qué dice?-
Preguntó Daiki emocionado, Kei estaba igual de emocionado, después de todo ya habían pasado cuatro años desde que Yabu se había marchado a Inglaterra y desde entonces no habían tenido noticias de el, los tres siempre fueron grandes amigos, y por lo tanto se tenían mucho cariño, aunque el cariño entre Daiki y Kei se había vuelto más fuerte desde hace menos de un año, en pocas palabras, ambos ya eran más que amigos.

Kei abrió con cuidado el sobre y sacó una hoja de papel, entonces comenzó a leer en voz alta.

“Kei, querido amigo, tanto tiempo sin poder comunicarme contigo, espero y no estés molesto, imagino que Daiki estará contigo, así que también discúlpame con el.
Como podrás notar, esta carta no es muy larga, puesto que lo que hay que decir es muy sencillo. Regreso en un par de semanas, he terminado mis estudios aquí y he obtenido el permiso de mi padre para volver, deseo tanto estar de nuevo con ustedes, hay mucho que contar.
Los veré pronto.
Yabu.”

-Si que es una carta muy pequeña-
Dijo Daiki en tono de broma.
-Debió escribirla en cuanto supo que podría volver, ya sabes que cuando se emociona es muy precipitado-
-Entonces volverá pronto, de seguro sus padres organizaran algo-
-Probablemente, bueno, ¿nos vamos? Hay un caballo esperando para que aprendas a montarlo-
Dijo Kei con tono entusiasta, Daiki sonrió, ambos se levantaron y salieron del gran comedor, atravesaron de nueva cuenta el recibidor y salieron de la casa rumbo al establo.

-Aquí tienes-
Le dijo una de las criadas mientras le dejaba un plato lleno de comida sobre la pequeña mesita de madera.
-Gracias Tsurara-chan-
-¿Te sientes mal?-
Preguntó la chica mientras lo observaba.
-Solo estoy cansado, no te preocupes-
Respondió Ryutaro sonriente mientras comenzaba a comer.
-Si a eso le llamas cansancio entonces el planeta debe ser redondo-
Dijo un chico mientras entraba en la cocina y se sentaba frente a Ryutaro.
-Tsurara-chan, ¿puedes dejarnos solos?-
-Claro…-
Dijo la chica no muy convencida, y se marchó.
-¿Qué quieres?-
Preguntó Ryutaro al joven que estaba frente a el.
-Nada, solo me apetece molestarte el día de hoy, es divertido ver tu rostro cada que vez al joven Daiki venir con el joven Kei-
Ryutaro trató de ignorar aquel comentario y continuo comiendo.
-¿Hasta cuando piensas seguir así? Tu y yo sabemos muy bien lo que hay entre esos dos, así que solo olvida lo que sientes-
-¿Acaso pedí tu consejo? Yo que recuerde no lo hice, así que métete en tus propios asuntos Ryosuke-
Dijo Ryutaro con voz fría, recogió su plato, lo puso con el resto de los platos sucios y salió de la cocina, Ryosuke solo se cruzó de brazos y se recargo en el respaldo de la silla.

Fastidiado por los comentarios de Ryosuke, se dirigió a la biblioteca tal y como Kei se lo había indicado, ese lugar era inmensamente grande, caminó hacia el enorme escritorio que se encontraba cerca de un enorme ventanal y ahí pudo encontrar los escritos, tomo aquellas hojas con cuidado, y más que leer lo que estos decían, no dejaba de admirar la hermosa letra de Kei.
Al reaccionar un poco dejo salir un suspiro, tomó todas las hojas y los tres libros que estaban ahí, caminó hacia un escritorio más pequeño, tomo asiento y dejó las hojas y los libros sobre el escritorio, entonces comenzó a estudiar, solo.
-¿Qué haces?-
Al escuchar esa voz, aparto la mirada de sus escritos y miró hacia la puerta.
-¿No es obvio?-
-No te molestes conmigo, solo pensé que no querrías estar solo, y creo que puedo acompañarte mientras leo un poco, ¿te parece?-
Al parecer, Ryosuke era siempre el que lo acompañaba cada que estaba solo y triste, desde que Kei salía con Daiki y lo tenía abandonado. Ante esto no tuvo más que aceptar, después de todo Ryosuke era su mejor amigo.
-Escuché que el joven Yabu volverá pronto-
-¿A si?-
-Bueno, no pienses que ando de metiche, es solo que cuando fui al pueblo a comprar verdura en la mañana, escuché a unas criadas hablando sin querer-
Ryutaro solo dejo salir una sonrisa.
-Te emociona el hecho de saber quien vuelve con el ¿cierto?-
Ryosuke se ruborizó de inmediato.
-No sé a que te refieres-
Respondió cruzándose de brazos y desviando la mirada.
-Oh claro, olvidé que no hablas de “ese” tema conmigo-
Ryosuke le dirigió una fría mirada a Ryutaro, después sacó un pequeño libro de su bolsillo y comenzó a leer, dejando así que Ryutaro pudiera terminar tranquilo con su lección.

Mientras tanto, en el establo, se encontraban Daiki y Kei, este intentando que el menor se animara a montar el caballo.
-Vamos, dijiste que querías aprender ¿cierto?-
-Si dije eso… pero no creí que montaría uno tan rápido… no estoy preparado-
-Si no lo montas jamás vas a estar preparado, anda-
Dicho esto, Kei se acerco a Daiki, lo tomó por la cintura, y sin más, lo cargó y lo sentó sobre el caballo.
-Espera… Kei-chan…-
Dijo Daiki muy nervioso y asustado.
-Tranquilo, para que no tengas miedo, iré atrás de ti, ahora es tu turno de llevarme-
Le dijo Kei con tranquilidad y así, el también subió sobre aquel caballo, y se sujetó de la cintura de Daiki.
-Cuando quieras-
Daiki suspiro profundo, tomo las riendas con fuerza, miró decidido hacia adelante con decisión.
-Solo jala un poco, sin lo haces muy fuerte comenzará a correr-
Le susurro Kei al oído, esto le dio más seguridad a Daiki, volvió a respirar profundo e hizo lo que Kei le había indicado. Enseguida, el caballo comenzó a caminar lentamente.
-Bien, este es un buen comienzo, trata de no lastimarlo cuando muevas tu pie para cambiar de dirección, ¿de acuerdo?-
Daiki asintió con la cabeza, estaba muy concentrado mirando hacia el frente, tanto que temía equivocarse si hablaba, esto solo hizo sonreír a Kei.
Después de haber cabalgado por casi todo el campo, Daiki detuvo al caballo.
-Ya estoy cansado…-
-Bueno, te dije que paráramos hace una hora y no quisiste-
Dicho esto, Kei bajó del caballo y se dejó caer sobre el suave pasto, sin embargo Daiki aún no bajaba.
-¿Qué ocurre?-
Preguntó Kei sentándose para mirar a Daiki.
-Nada…-
-Entonces baja-
-No…-
-¿Por qué no? Dijiste que ya estabas cansado?-
Daiki desvió la mirada.
-Si pero…-
-¿Qué?-
Preguntó Kei mientras se ponía de pie y se acercaba a el.
-¿Qué pasa?-
Daiki no respondía.
-¿No quieres bajar?-
-No es eso…-
Daiki no podía expresarse bien, y al parecer Kei se estaba dando cuenta.
-¿No quieres… o no puedes?-
Preguntó Kei con cierta curiosidad, de inmediato Daiki se ruborizó un poco.
-No… puedo…-
-Entiendo-
Dijo Kei con una sonrisa, entonces tomó a Daiki de la cintura y lo cargó para ayudarlo a bajar del caballo. Al estar al fin de pie, Daiki se llevo las manos a su trasero.
-Esto te pasa por excederte, una cosa más que jamás debes olvidar-
Le dijo Kei con una sonrisa.
-Gracias por decirlo-
Dijo Daiki con pesadez.
-Ahora mejor caminemos un poco-
Dicho esto, Kei tomó las riendas del caballo y yo ató a un árbol.
-Camina despacio-
Daiki asintió con una sonrisa, y así ambos comenzaron a caminar por aquel campo, el día era simplemente hermoso, mientras caminaban, Kei tomó la mano de Daiki y este de inmediato entrelazó sus dedos con los de Kei, así, ambos caminaban sujetados de la mano a paso lento.
-¿Cuándo volverá Yabu?-
Preguntó Daiki mientras miraba hacia el cielo.
-Supongo que pronto, ¿estas ansioso de verlo cierto?-
-Por supuesto-
Respondió Daiki con una amplia sonrisa.
-¿Tu no?-
-Claro que lo estoy, hace tanto tiempo que no lo veo, ¿Crees que haya cambiado mucho?-
-Bueno Kei-chan, cuatro años no pasan en vano-
-Tienes razón-
Dijo Kei mientras tomaba con más fuerza la mano de Daiki.
-¿Te sientes mejor?-
-Si, ya no estoy tan entumido-
Dijo Daiki un poco avergonzado.
-Bien, entonces vamos a regresar, quiero estar en casa un rato-
-Bien-
Y así, ambos comenzaron a caminar de regreso.
-¿Crees que su sirviente haya cambiado mucho?-
Preguntó Daiki.
-No tengo idea, ¿Por qué preguntas por el?-
-Solo recordé que se llevo a aquel chico y me preguntaba si el también regresara-
-Tiene que, es su trabajo-
-Cierto-

Ryutaro al fin había terminado de leer y hacer lo que Kei le había dejado.
-Listo, ya vámonos de aquí que hay trabajo-
Dijo refiriéndose a Ryosuke, pero este estaba profundamente dormido, esto le causó gracia, así que se acercó sigilosamente a el, tratando de no hacer ningún ruido hasta que al fin estuvo a su lado, le quitó el libro de las manos con delicadeza, suspiró profundo, después tomó aire y grito.
-¡¡¡Despierta!!!-
Este estruendoso grito provocó que Ryosuke se sorprendiera y despertara todo asustado.
-¿Qué? ¿Qué pasa?-
-Nada, ya terminé, así que vámonos-
Dicho esto, Ryutaro se alejó para dirigirse a la salida, detrás de el caminaba Ryosuke, quien intentaba aparentar lucir molesto.
-No tenías por que despertarme de esa manera-
-Si no te gritaba jamás ibas a despertar-
-Eso no es verdad-
Alegó Ryosuke, ambos caminaban por el enorme recibidor, cuando de pronto la puerta se abrió y ambos observaron como Kei y Daiki entraban muy alegremente.
-Te digo que esa vez fue un accidente-
Decía Daiki.
-Claro, accidente…-
Dijo Kei, después dejó de mirar a Daiki para mirar al frente y vio a Ryutaro y a Ryosuke.
-Ryutaro, ¿tomaste tu lección?-
De inmediato se enderezó y miró fijamente a Kei.
-Si joven Kei-
-Bien, ¿dejaste las notas en el escritorio?-
-Si joven Kei-
Respondió Ryutaro firmemente.
-Bien, las revisaré más tarde, puedes irte-
Le dijo con una sonrisa, Ryutaro y Ryosuke se reverenciaron y salieron del lugar.
-Lo tratas muy bien-
Dijo Daiki con una sonrisa.
-Ya te dije que es inevitable, además es muy inteligente, pienso enseñarle lo mejor que pueda, quiero que sea algo más que el mensajero de esta casa-
-Sonaste como si fueras su padre-
Dijo Daiki en una carcajada, Kei también rió un poco y ambos comenzaron a dirigirse hacia la enorme sala, en cuanto tomaron asiento un par de criadas dejaron dos tazas con té y se retiraron.
-Sabes, me sorprende que seas amable con alguien además de mí-
Dijo Daiki mientras le daba un sorbo a su té.
-¿A sí? ¿Eso quiere decir que estas celoso?-
-No lo se, puede ser…-
-Vaya…-
Exclamó Kei mientras volvía a reírse, Daiki solo desvió la mirada un poco avergonzado.
-Es en estos momentos cuando más deseo abrazarte, sin embargo debo contenerme por que aquí todo el mundo esta observando-
Dijo Kei con un tono travieso, Daiki lo miró de reojo y se ruborizó aún más.
-Pues entonces deberíamos de ir a un lugar donde nadie observe-
Respondió en un murmullo aún con el rostro completamente sonrojado, Kei sonrió, se puso de pie y comenzó a caminar rumbo a las escaleras, Daiki solo lo observó hasta ver que Kei se detenía, se giraba y lo miraba con una sonrisa.
-¿Vienes?-
Daiki se sonrojó, se puso lentamente de pie y comenzó a caminar para alcanzar a Kei, quien continuo caminando al ver que Daiki se había puesto de pie. Justo antes de llegar a las escaleras, Kei miró hacia ambos lados, al parecer no había quien estuviese observando, al ver que efectivamente nadie se daría cuenta, se desvió y caminó hacia un lado de las escaleras, encontrándose con una puerta la cual daba acceso a un armario olvidado.
Abrió lentamente la puerta y entró, Daiki sentía un poco de nerviosismo, pero estaba dispuesto a continuar, entonces siguió a Kei hacia aquel obscuro cuarto, al entrar, no podía ver nada.
-Kei… ¿en donde-
Pero fue interrumpido al escuchar como la puerta se cerraba y después una pequeña luz iluminó aquel obscuro cuarto.
-Es suerte que aún estuvieran estos fósforos por aquí-
Dijo Kei mostrándole a Daiki la cajita de fósforos y dejando ver una vela encendida.
-Me sorprende que hayas sido capas de encontrarlos, después de todo la obscuridad no es tu mejor amiga-
-Lo sé, fue simple suerte-
Dijo Kei mientras dejaba salir un suspiro de alivio, después ambos se quedaron en silencio y solo se quedaron mirando fijamente, pero fue Kei quien comenzaba a acercarse lentamente a Daiki, el cuál, después de que Kei diera unos cuantos pasos, comenzó a acercarse también, acortando así la distancia entre ambos más rápidamente, al estar lo suficientemente cerca, se miraron de nuevo a los ojos, Kei amaba la mirada llena de ilusión de Daiki, y este amaba la mirada llena de ternura de Kei. De pronto, Kei tomó el rostro de Daiki entre sus manos y fuer acercando su rostro lentamente al del menor, el cual simplemente cerró sus ojos, anhelando aquel contacto, el cuál no se hizo esperar, puesto que en cuestión de segundos, los labios de Kei ya estaban sobre los suyos, uniéndose así en un suave y delicado beso, al cual Daiki comenzó a responder de forma inmediata cuando Kei comenzaba a mover sus labios para hacer de aquel beso, más profundo, mientras se besaban con tal ternura, Daiki se pegaba más al cuerpo de Kei, aferrandose delicadamente a la espalda del mayor, mientras que este no dejaba de tomar el rostro de Daiki con ambas manos.
Cuando al fin se separaron, después de besarse de aquella forma tan dulce, se miraron nuevamente a los ojos, entonces Kei dijo.
-Te amo tanto Daiki-
El menor se ruborizó de inmediato y abrazó con fuerza a Kei, hundiendo su rostro en el pecho de Kei, el cual lo tomó con ternura entre sus brazos y lo abrazó con la misma fuerza que Daiki lo hacia.

Ryutaro y Ryosuke entraban de nuevo a la casa, después de todo no había mucho por hacer.
-Sabes, comienzo a desesperarme de que el viejo Nakamura no nos deje ayudarle con los caballos, es un viejo tacaño-
Se quejaba Ryosuke mientras caminaba.
-No es tacaño, lleva encargándose de los caballos mucho más tiempo de lo que tu y yo llevamos aquí, es normal que no permita que intrusos entren en su trabajo-
-Tu siempre defendiéndolo, a veces pienso que solo buscas la forma de estar en mi contra-
-Piensa lo que quieras-
Respondió Ryutaro con una sonrisita mientras que Ryosuke lo miraba inconforme, estaban a punto de llegar al otro extremo del recibidor, cuando ambos chicos escucharon como la puerta del viejo armario se abría, y sin pensarlo dos veces, Ryosuke tomó a Ryutaro del brazo jalándolo hacia una de las paredes, escondiéndose y mirando discretamente quien salía de ahí.
-¿Por qué me-
-Shh-
Lo cayó Ryosuke mientras miraba atento, entonces Ryutaro dejó salir un suspiro de fastidio y sin querer, miró hacia aquel viejo armario. En el momento en el que noto quienes salían de ahí, tomados de la mano, el pecho se le oprimió y su respiración se detuvo.
-Es el joven Kei y el joven Daiki… ¿Qué habrán hecho ahí adentro?-
-Eso es algo que no te incumbe-
Respondió Ryutaro de mal humor mientras se soltaba del agarre de Ryosuke y comenzaba a alejarse del lugar. Al ver que se quedaba solo, corrió para alcanzar a Ryutaro.
-¿Crees que hayan hecho… lo de la otra vez cuando los vimos en el establo?-
Preguntó Ryosuke curioso sin darse cuenta que con esa pregunta lastimaba a Ryutaro, el cual solo se limitó a cerrar los ojos y recordar aquel día.

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Esa tarde, Ryosuke y Ryutaro estaban ligeramente aburridos, así que decidieron, por iniciativa de Ryosuke, ir al establo para intentar tomar un caballo para al menos cepillarlo. Pero justo cuando iban entrando, ambos chicos se llevaron la sorpresa de sus vidas, algo que jamás imaginaron ver.
-¿Esos son… el joven Kei y el joven Daiki?-
Exclamó Ryosuke en voz baja y con una expresión de completa sorpresa, pero a diferencia de lo que Ryosuke sentía, simple sorpresa, Ryutaro sentía como si el mundo se le viniese encima, el ver como ambos chicos se besaban tan dulcemente le dolía, le enfurecía, y al no poder seguir viendo tal escena, se dio media vuelta y se alejó a paso veloz, con una opresión en el pecho y unas enormes ganas de llorar.
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-¿Ryutaro? ¿Ryutaro? ¡Contéstame!-
Le insistía Ryosuke mientras lo tomaba del brazo, pero Ryutaro ya no podía seguir conservando su paciencia.
-¡¡¿Quieres dejarme en paz?!!!-
Así, se soltó del agarre de Ryosuke y continuo con su camino, el mayor solo observó como se alejaba.
-Mejor lo dejo solo…-
Murmuro y tomo el camino que llevaba a la cocina.
Mientras Ryutaro caminaba, su vista se nublaba cada vez más gracias a las amenazantes lagrimas que pedían salir, sin embargo las contuvo, salió de aquella casa por una de las puertas traseras y simplemente continuo caminando, hasta atravesar el enorme jardín, topándose con el último árbol que marcaba el limite de aquel terreno, ahora si que estaba lejos, completamente solo, y sin más, se dejó caer sobre el suave pasto, recargando su espalda en el tronco de aquel árbol, se quitó la sucia boina y se cubrió la cara con los brazos mientras flexionaba las rodillas, así fue como al fin aquellas lágrimas pudieron salir junto con pequeños gritos de frustración, una frustración por no poder hacer nada, no poder evitar que esos dos se quisieran tanto, no poder ser el la única persona en los ojos del joven Kei, y sobre todo, por no poder odiar al joven Daiki, quien siempre había sido amable con el, no podía odiarlo por haberle quitado a la persona que más quería, que más amaba, por que después de todo, la sonrisa del joven Kei era gracias a la presencia del joven Daiki. Así que lleno de esa frustración, continuo llorando solo, bajo la sombra de aquel viejo árbol.

Kei y Daiki estaban, como siempre, juntos, esta vez en la biblioteca.
-Me da curiosidad por saber que tanto le enseñas a Ryutaro-
Dijo Daiki mientras tomaba los escritos que estaban sobre el escritorio.
-Cosas que tu y yo sabemos, lo que hay por saber, nada diferente-
Dijo Kei mientras tomaba asiento en aquella enorme silla detrás del escritorio.
-Bueno, eso si que es concreto-
Ambos rieron.
-Ahora que recuerdo, dijiste que deseabas ver a Takaki, ¿quieres que vayamos ahora?-
-Cierto, no es una mala idea-
-Bien, iré a pedir que preparen el carruaje, espérame aquí-
Dicho esto, Kei se puso de pie y salió de la biblioteca, Daiki se quedó solo, observando las notas de Ryutaro.
-Ese chico si que es inteligente-
Dijo con una sonrisa seguía leyendo cada una de esas notas.
Mientras, Kei estaba por llegar a su destino, cuando una de las criadas se acercó a el.
-Joven, ha llegado esto para usted-
-¿Eh? ¿Otra carta?-
La criada solo asintió con la cabeza, entonces Kei tomo aquel sobre.
-Espera, ¿en donde esta Ryutaro? Se supone que el se encarga de recibir la correspondencia-
-No lo sé joven, nadie sabe en donde esta, ya lo estuvimos buscando y no lo encontramos por toda la casa-
Kei se quedó pensativo.
-Debe estar jugando con Ryosuke en algún lugar del pueblo-
-No lo creo joven, Ryosuke esta en la cocina acomodando los costales de verdura-
-Que extraño… bueno, ya aparecerá, y cuando lo haga, dile que quiero hablar con el, no esta bien que se vaya así-
-Si joven-
Dijo la criada, se reverencio y se fue, entonces Kei se acercó al mayordomo.
-Hiroshi, necesito listo el carruaje-
-Como ordene joven-
Y de inmediato el mayordomo fue a encargarse de que el carruaje estuviese listo.
-¿Ahora que es eso?-
Dijo Kei mientras miraba el sobre, tenía toda la pinta de ser una invitación.

[FanFic] Obsess


Nombre:
"Obsess"
Género: Yaoi / Lemon +18
Autora: Ayaa
Parejas: - Secretas -
Capitulos: 21 + Epílogo
Nota1: Este fic va dedicado a Caro~
Nota2: Mil gracias a Satommy por la imagen *---*
Nota3: Habrá muchas parejas que espero puedan descubrir XD Esperen de TODO~
Capitulo 01
Capitulo 02
Capitulo 03
Capitulo 04
Capitulo 05
Capitulo 06
Capitulo 07
Capitulo 08
Capitulo 09
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17

Capitulo 18
Capitulo 19
Capitulo 20
Capitulo 21
Epílogo